Opinión
El reto de disolver y reconstituir la Policía Nacional
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5 años agoon
Narciso Isa Conde
La actual Policía Nacional no está en condiciones de garantizar la denominada seguridad ciudadana, más bien es uno de los grandes factores de inseguridad, violencia y negación de derechos colectivo e individuales.
Esta Policía no es reformable, menos aún “transformable”, como prometen y anuncian el gobierno de Abinader-PRM, sus mega-millonarios y todas sus fuerzas de sustentación.
- Otro engañoso.
La composición de la comisión recientemente encargada de esa mal llamada “transformación” es quizás la muestra más elocuente de que se trata de otro gran show mediático diversionista.
Nueva vez se apela a las disfuncionales comisiones de “notables”, con hegemonía de quienes periódicamente remodelan la misma dominación; copada en cada caso por grandes capitalistas y figuras de las iglesias, sin obviar la utilidad de nuevos adornos y nuevos atractivos académicos y mediáticos.
La verdad es que el tema requiere ser enfrentado con fórmulas mucho más consistentes.
Porque los vicios y las deformaciones de la PN son muy profundas y están ideológicamente muy arraigados dentro de una institución enmarcada dentro de un orden constitucional y una hegemonía social y política perversa, que la alimenta y protege.
Cambian los jefes, se anuncian reformas y depuraciones, y finalmente el “cuerpo del orden” (más bien de desorden) no cambia su conducta institucionalmente delictiva y despótica, apoyada en un sistema de ideas y en un conjunto de métodos y operativos que periódicamente se reciclan.
A los nuevos jefes se le colma de elogios y éstos, junto a los nuevos Presidentes, se comprometen a convertir la institución en algo ejemplar; pero las supuestas reformas y/o “transformaciones” no pasan de remiendo, poses y palabras que no modifican la esencia del cuerpo policial.
- Primero la voluntad disolver y concomitantemente de crear lo nuevo.
El tema viene de lejos y debo decir que desde hace varias décadas venimos planteando la necesidad de un plan que procure disolver progresivamente la Policía Nacional y reconstituirla sobre nuevas bases y nuevos valores; a los compases de un proceso constituyente que posibilite refundar el Estado dominicano, cada vez más degradado y gansterizado.
Solo así como se podría reconstituir, refundar una policía con características totalmente diferentes a la actual.
Dentro de esta institucionalidad ha sido imposible lograr una Policía Civil con una fuerte capacidad preventiva y de investigación, educada en el respeto a los derechos individuales y colectivos, bien formada en materia de derechos humanos y en el respeto inconmovible a la naturaleza no humana (a la Madre Tierra) y, además, colectivamente dotada de convicciones democráticas, libre de hostilidades hacia el resto de los civiles, de racismo anti-haitiano, de machismo, de desprecio a los menores y de conductas clasistas aberrantes; sujeta al control y fiscalización social desde las bases populares y con normas y mecanismos que impidan complicidades con la parte de su membrecía que ose delinquir y abusar de sus funciones.
Esto exige investigar y clasificar previamente su matrícula actual para solo incorporar a la nueva entidad sus componentes no corrompidos, con reales capacidad para reeducarse.
Exige definir los nuevos valores y métodos que deben predominar en la nueva mentalidad y el nuevo proceder policial en su relación con la sociedad.
Eso no se logra con depuraciones circunstanciales e interesadas que dejan intacta la esencia anti-democrática y delictiva de ese cuerpo encargado del orden y la seguridad ciudadana.
No se logra sacando sectores corrompidos o desafectos, preservando y protegiendo a otros de igual calaña, y garantizándole impunidad a todos, dentro y fuera de la institución.
- Retiros premiados.
Es muy común que ex jefes y altos oficiales policiales, comprometidos con corrupción y homicidios, puestos en retiro, sean a la vez propietarios de compañías privadas de seguridad y de otro tipo de empresas, y pasen a formar parte de los clanes políticos, grupos económicos, movimientos electorales y equipos de seguridad del liderazgos político tradicional y de ex-presidentes de la Republica,
Los ex presidentes y postulante a la presidencia, convertidos en candidatos permanentes y en jefes de partidos o de facciones de la partidocracia, gustosa y descaradamente incluyen en sus equipos y les brindan protección, cargos y complicidades empresariales a generales y coroneles de una tradición policial sangrienta conectada con todo tipo de corruptelas.
Pasó con Balaguer, Leonel, Hipólito y Danilo, y vuelve a pasar con Abinader y su PRM; bendecida su obra y sus beneficiarios por Obispos y Pastores (algunos de Capellanes con rangos de de coroneles y generales), bajo sobornos de los magnates del CONEP, de la Cámara Americana y la Cámara Minera y sus corporaciones transnacionales… sin faltar las donaciones de villas y mansiones como la que disfruta en Casa de Campo, por obra y gracia del Banco Popular, el General (r) Pedro de Jesús Candelier, e incluidas también las sub-contratas multimillonarias a favor del famoso jefe de los “cirujanos”, General (r) Guzmán Fermín, los dos principales líderes de las “ejecuciones extrajudiciales”.
Con esos precedentes, por más que se hable de reformas, en los nuevos jefes -aun con títulos de Directores a secuencia de una de esas “reformas”– las mismas inconductas no tardan en repetirse; nueva vez protegidos y bendecidos por una “clase política”, un poder mediático, una cúpula empresarial que controla el CONEP y una alta jerarquía eclesial ultra-conservadora (católica y evangélica), no precisamente dechadas de virtudes ética-morales, ni tan ajenas a ciertos negocios y privilegios turbios.
Y vaya coincidencia: un encumbrado representante del CONEP y LECHE RICA (no precisamente en proteínas), una alta figura de los agro-tóxicos de FERSAN y la oligarquía tradicional, ciertas intermediaciones del Banco Popular y del Grupo Estrella y de la nueva oligarquía de Santiago (socia de Agripino), y dos jerarcas de las dos principales corrientes religiosas empeñadas en hacer de un Estado supuestamente laico un Estado totalmente confesional….copan y controlan la nueva “Comisión Transformadora de la P.N.”, junto a destacados profesionales afiliados al neoliberalismo y al servicio de las privatizaciones; sin que falten, para darle “caché” al anuncio, prestigiosas figuras de la comunicación y la academia, sin poder de decisión y al parecer seducidas por falsas ilusiones abinerianas.
Todos/as compelidos por el Ejecutivo a no sobrepasar el marco legal y constitucional que define el tipo de Estado y de Policía, que inexorablemente terminan siendo parte del poder delincuente bajo influencia determinante del lumpen capitalismo de estos tiempos, cuyos centros de mando son los que en fin de cuentas bajo tutela imperial definen e instrumentan las reformas superficiales para retomar oxigeno.
Todos limitados a hacer análisis y propuestas que le tocará al Consejo Superior Policial, a sus jefes palaciegos y a sus tutores imperialistas decidir.
Pero esta hábil maniobra, con fuerte tono de show mediático de larga duración, no hay manera de que paso a paso no evidencie sus entrañas fraudulentas.
- Policía e institucionalidad.
Una Policía alternativa a la actual exige un cambio constitucional profundo que implica una refundación o reconstitución del Estado actual, de sus instituciones electivas y permanentes, mediante un proceso constituyente.
Con esta Constitución del 2010, este Congreso, estas instituciones, no es posible crear una nueva policía, que supere las lacras que corroen la actual.
El país necesita de otras reglas de juego, de una Constitución que garantice instituciones muy distintas a las actuales, incluida una Policía Nacional, que en lugar de factor negador de derechos, promotor y protector de delitos y de violencia, sea fuente de justicia y seguridad ciudadana.
Esto no es posible de lograr sin una hegemonía socio-política diferente y un rol destacado de las comunidades en el contexto de una verdadera democracia, que no es precisamente la mutilada democracia representativa-dependiente de EEUU; proclive a generar instituciones policiales como la que tenemos; a consecuencia sobre todo de negación de soberanía nacional y popular.
Los modelos policiales que se construyen en contextos parecidos a nivel continental y mundial adolecen de los mismos males.
Han pasado cosas parecidas con las policías de países con mucho más recursos, como EEUU, Brasil, México… Y ni la industria del cine de Hollywood ha podido ocultar lo que acontece en el Norte Revuelto y Brutal en materia de criminalidad policial.
En el marco de ese modelo de “democracia”, los cuerpos policiales encargados de perseguir el delito terminan separándose del resto de la sociedad y contaminándose. Se corrompen y usan su poder y su asociación con mafias políticas y empresariales para auto-protegerse y generar regímenes de impunidad.
Aquí la Constitución del 2010 establece un sistema constitucional cerrado, en el que solo él mismo, su propio Congreso convertido en Asamblea Revisora y comprometido con la corrupción estatal, es quien introduce y aprueba las modificaciones constitucionales. Los únicos cambios posibles son los que el propio sistema degradado tolere.
De ahí la necesidad imperiosa de vincular la reconstitución de la P.N. a la refundación del Estado a través de un proceso constituyente que incluya el Poder Constituyente que lo impulse y la Asamblea Constituyente Popular y Soberana capaz de crear lo nuevo y diferente; capaz de redefinir las nuevas bases constitucionales, las nuevas instituciones y los nuevos cuerpos y sistemas de seguridad ciudadana, fiscalización y control social, en los que el poder de las comunidades de base está llamado a jugar un papel protagónico insustituible.
En fin, el reto es crear democracia real, no usurpada ni usurpable por la partidocracia ni por las cúpulas empresariales, eclesiales y militares, que constantemente la degradan y corrompen.
Por Rommel Santos Diaz
Adicionalmente, el Estatuto de Roma prevé la posibilidad de la rehabilitación. Según el artículo 110, la Corte deberá revisar todas las condenas de prisión cuando el recluso haya cumplido las dos terceras partes de la pena o 25 años de prisión en caso de cadena perpetua para determinar si esta puede reducirse.
En el punto anterior la CPI considera estos aspectos como si la persona hubiese asistido a la Corte con la localización de cualquier bien objeto de una multa, decomiso u órdenes de reparación que pudiesen beneficiar a la víctima.
La CPI también podrá tomar en consideración ¨otros factores indicados en las Reglas de Procedimientos y Prueba, que permitan determinar un cambio en las circunstancias suficientemente claro e importante como para justificar la reducción de la pena¨
Por consiguiente una cadena perpetua podría reducirse a 25 años de prisión en algunos casos. Si la CPI decide no reducir la sentencia de la persona después de la primera revisión, volverá a examinar la cuestión con la periodicidad y con arreglo a los criterios indicados en las Reglas de Procedimientos y Prueba.
Durante las negociaciones sobre las penas de la CPI, muchos Estados estuvieron a favor de la aplicación de la pena de muerte en los casos extremos. El numero de Estados con pena de muerte es poco menor que el de aquellos que no tienen pena de muerte.
No existe la oportunidad para rehabilitación alguna cuando se impone la pena de muerte. Por ende la cadena perpetua con la posibilidad de reducirla a 25 años, es un compromiso razonable entre la pena de muerte y la prisión máxima de 30 años.
Los Estados deberán recordar que el artículo 80 del Estatuto de Roma expresamente establece que el Estatuto no afecta la aplicación por parte de los Estados de aquellas penas prescritas por su propio derecho interno , ni afecta la ley de aquellos Estados que no impongan las penas prescritas en el Estatuto de Roma.
Los Estados Partes no deben imponer las mismas penas por los mismos delitos en su jurisdicción, ni deberán aplicar las condenas de prisión a no ser que voluntariamente lo quieran hacer. En este caso, los Estados podrán también especificar las condiciones bajo las cuales aceptarían a las personas condenadas, inclusive la condición de no aplicar la cadena perpetua.
Por consiguiente, los Estados Partes que cuenten con las disposiciones constitucionales que prohíban la imposición de la cadena perpetua solo necesitaran permitir la excepción de entregar a la persona a la CPI, pese a que tal persona pueda ser condenada a cadena perpetua.
Los Estados Partes del Estatuto de Roma deberán entregar a la persona acusada a la CPI cuando ésta así lo solicite, aún si existe la posibilidad de que dicha persona sea condenada a cadena perpetua.
En el caso de muchos Estados, la potestad de la CPI para imponer la cadena perpetua no necesitará la aplicación de medidas legislativas particulares. Sin embargo, en algunos Estados la constitución explícitamente prohíbe la extradición de una persona a un Estado donde se aplica esta pena , o que declara la cadena perpetua como un castigo cruel. Estos Estados cuentan con dos opciones:
- a) Establecer claramente, en la norma que implemente el Estatuto, la distinción entre la extradición de una persona a otro Estado y la entrega de una persona a la Corte Penal Internacional.
Algunos Estados podrán realizar esta distinción en su legislación, lo cual les permitiría entregar personas a la CPI aunque exista una restricción a la ¨extradicion¨de personas a tribunales que impongan la pena de cadena perpetua. Esto les permitiría mantenerla prohibición de extraditar a una persona a un tribunal extranjero, sin interferir con la habilidad de cooperar plenamente con la CPI.
- b) La reforma a la Constitución podría ser mínima, dirigida solo a la introducción de una excepción al principio. Podría especificarse que la cadena perpetua impuesta por la CPI de conformidad con el Estatuto de Roma para algunos de los crímenes allí enumerados no viola la Constitución.
Debería también mencionarse que el Estado puede entregar a la persona acusada a la CPI a pesar de que exista la posibilidad de la cadena perpetua. La enmienda constitucional podría también mencionar que la CPI puede reducir la condena después de 25 años, existiendo así la posibilidad de la rehabilitación.
Finalmente, la ventaja de una reforma constitucional que elimina cualquier posibilidad de un conflicto normativo, garantiza que los tribunales nacionales dicten sus fallos de conformidad con sus obligaciones legales establecidas en el Estatuto de Roma.
Luis Abinader enfrenta críticas por su incapacidad para frenar las ejecuciones extrajudiciales de la Policía Nacional, reflejando un temor a su poder.
- El texto denuncia ocho muertes de un tirón y 40 en un mes.
- Se acusa al presidente de conminar entregas, avalando de hecho ejecuciones extrajudiciales.
- La supuesta reforma policial es calificada de farsa para entretener y engañar.
Por Narciso Isa Conde
Ahora las ejecuciones judiciales o asesinatos policiales son por paquetes o ramilletes: ocho de un tirón… 40 en un mes y unos días.
El nuevo jefe, o da la orden, o la banda criminal interna tiene luz verde para tirar los cadáveres en las narices de los pobladores donde acribillan a los condenados ilegalmente a pena de muerte.
Abinader los conmina a entregarse para evitar que le vaya peor, autorizando en los hechos su ejecución.
Dicen, con razón, que Luis Abinader le tiene miedo a todo.
A Donald Trump, a Marco Rubio, a la CIA, a la DEA, a Netanyahu, al Mossad, al Comando Sur…
A los Vicini, los Rainieri, los Risek… a los bancos y las bancas, a sus ARS y AFP, y a todos los oligarcas más ricos que él…
A los granceros… a los magnates depredadores y explotadores y a los influencers de diferentes calibres y calañas…
A los López Pilarte y Miguel Gutiérrez.
A Hipólito, a Leonel y hasta el semi-acosado Danilo.
En este delicado tema de la perversión de la P.N. de sus matanzas, de sus prácticas y asociaciones mafiosas recurrentes… su estructura criminal y sus asesores israelí, estadounidense, chilenos, colombianos y españoles saben muy bien que Abinader le tiene miedo, y que la reforma es una farsa para entretener y un cuento para engañar.
En verdad, no le temen a ese allante.
Por ese miedo, Abinader es incapaz de dar una orden para cerrar categóricamente el tenebroso capítulo de las ejecuciones extrajudiciales.
Es incapaz de dar un zapatazo, de emplazar a los jefes policiales, de amenazarlos con castigos severos, para que detengan su horrible carrera delictiva. Carece de energía y valor para ponerlos en su sitio, aunque sea solo en ese punto.
Por el contrario, perdió autoridad y continúa apoyando y modernizando un cuerpo policial criminal, integrado por bandas especializadas en todos los delitos; dotándolo de nuevos equipos que mal usan, deterioran o se roban.
Esa cobardía permisiva y su ideología convierten al mandatario en cómplice de una institución cuyas entrañas están podridas.
El mal es estructural, sistémico, crónico. No cede con cirugía extirpadora de tumores. Desde hace décadas hizo metástasis.
Luis Abinader lo sabe y alimenta sus tumores y metástasis. Cada cambio de jefatura y cada reforma y cada plan de seguridad ciudadana, es eso.
La cultura despótica, criminal, delictiva… resiste “depuraciones” parciales. Ella se recompone fácilmente y se retroalimenta, siempre asociada a otras variantes de la corrupción de Estado, ya sea política, empresarial o narco-criminal.
En el interior de la Policía Nacional se recicla también la ideología autoritaria-neoliberal rodeada de un Estado y una sociedad civil en los que domina el criterio de que la gente vale por lo que consume, por las banalidades que disfruta y el dinero que posee.
Rebrota fácilmente en su seno el viejo caudillismo (Trujillo, Balaguer…), reencarnado y estimulado por los presidentes más recientes: Leonel Fernández, Hipólito Mejía, Danilo Medina y el propio Luis Abinader, el actual.
La P.N.es un cuerpo militar y se auto-protege con el manto del autoritarismo y el secretismo castrense.
Un cuerpo acostumbrado al abuso, la crueldad y el robo.
Más que interrogar, tortura; física y mentalmente.
Los mayores ingresos personales a nivel de alta oficialidad provienen de lo ilícito, sin que nadie los fiscalice: extorsión, soborno empresarial, complicidad con bandas civiles, protección de delincuentes de todas las calañas, narco-corrupción.
La policía no previene ni persuade, sino que mete miedo y reprime, y hasta le hace la guerra al pueblo, maltratando a civiles.
Atemoriza a presidentes cobardes y a congresistas perversos que la exhortan a ser más duros y más criminales.
Importantes sectores de la P.N. son insaciablemente adictos a esas inconductas inducidas por sus jefes y estimuladas por el modelo de actuación de la clase dominante-gobernante.
Por Oscar López Reyes
En su fuero eminentemente profesional, el periodista labora para empresas periodísticas, instituciones estatales y organizaciones de otras índoles, con la ética “como el zumbido al moscardón” y la dignidad sobre la mesa. En cualesquiera de esas órbitas, diáfanamente ha de mantener su compromiso con la libertad, la democracia y el bien común, sin manipular la verdad ni inquirir ventajas personales; sin erosionar confianzas ni confabularse con pestañas tenebrosas del poder político-económico.
Con unos y otros presidentes de la República he interactuado en 50 años, ya en entrevistas, tertulias y otros encuentros periodísticos y en quehaceres oficiales. Incumbentes de todos los gobiernos han requerido los servicios profesionales independientes de quien escribe, sin condicionamientos políticos en un clima de respeto. En todos he aceptado las propuestas de trabajo, menos en una regencia de ocho años.
7.- JOAQUÍN BALAGUER RICARDO (1 de septiembre de 1906, Bisonó, Santiago-14 de julio de 2002, Santo Domingo). Mandatos presidenciales: 1960-1962, 1966-1978 y 1986-1996. Durante su administración 1966-1978, varios periodistas cayeron abatidos a balazos, y para abordarlo había que aprovechar circunstancias especiales, como su llegada al salón de Embajadores del Palacio Nacional para encabezar las reuniones de cada miércoles de la Comisión Nacional de Desarrollo, y al término tanto de las misas dominicales de la capilla de la Casa de Gobierno como en las inauguraciones de obras públicas.
En 1973 decidió presidir una rueda de prensa, en la mañana de cada jueves, y por lo general se exigía que, con antelación, presentaran las preguntas a ser formuladas que eran punzantes y con frecuencia respondía exaltado. Singularizó por la anarquía, por cuyas razones fue suspendida sin retorno. En su nuevo gobierno de 10 años (1986-1996), Joaquín Balaguer se mostró más receptivo con los periodistas. Por lo menos una vez a la semana yo lo entrevistaba durante sus caminatas, a las 6 de la tarde, por el parque Mirador Sur. Me entregó el Premio de los Jayces ‘72 como joven sobresaliente de 1992, en un acto en el Palacio Nacional, y en ese período laboré como encargado de relaciones públicas del Instituto para el Desarrollo del Suroeste (Indesur), con sede en Azua.
8.- ANTONIO GUZMÁN FERNÁNDEZ (12 de febrero de 1911, La Vega- 4 de julio de 1982, Santo Domingo). Administración gubernamental: 16 de agosto de 1978 – 4 de julio de 1982. A este modelo de accionar democrático y cambios, había que sacarle los datos con preguntas directas, durante inauguraciones y otras actividades, y sus informaciones más relevantes provenían de sus discursos.
Guzmán Fernández respondía con un lenguaje campechano, y se coronó con la gloria de que en su gestión se instalaron y desarrollaron las principales unidades de relaciones públicas gubernamentales. En el citado cuatrienio, conversé con él cuando yo fungía como encargado de relaciones públicas del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INDRHI). Y en El Nuevo Diario profundicé en un análisis sobre las razones de su suicidio en su despacho del Palacio Nacional, el 4 de julio de 1982, entre la medianoche y la madrugada.
9.- JACOBO MAJLUTA AZAR (9 de octubre de 1934, Santo Domingo-2 de marzo de 1996, Tampa, Florida, Estados Unidos. Jefe de Estado en funciones: 4 de julio de 1982-16 de agosto de 1982, 43 días. Como vicepresidente constitucional, el 4 de julio de 1982 asumió la presidencia de la República tras el fallecimiento del presidente Antonio Guzmán Fernández, ambos electos para el período 1978-1982.
Platicamos periodísticamente en encuentros en su vieja residencia de la avenida Independencia número 555 (entre las calles Benito Monción y Socorro Sánchez) y su nueva residencia de Arroyo Hondo, con el auxilio y la compañía de Rafael Gamundi Cordero. Sobresalió por su afectividad y franqueza con los periodistas.
10.- SALVADOR JORGE BLANCO (5 de julio de 1926 -Santiago-26 de diciembre de 2010, Santo Domingo). Ciclo de su autoridad presidencial: 16 de agosto de 1982 y 16 de agosto de 1986. Este tercer presidente de la República del PRD tomaba asiento en su despacho del Palacio Nacional a las 7 de la mañana, a la misma hora en que este servidor comenzaba a laborar como periodista del Departamento de Prensa de la sede presidencial. En esa condición asiduamente tomaba notas de declaraciones oficiales en actos a los que no tenían acceso los periodistas que cubrían la fuente palaciega. Luego me designaron director de relaciones públicas de los ministerios de Relaciones Exteriores e Industria y Comercio.
Jorge Blanco contestaba preguntas de los reporteros en actos especiales, como en la presentación de credenciales de diplomáticos y encuentros sociales. Cada jueves conversaba con ellos al término de las Audiencias Populares, organizadas en el hoy salón Hermanas Mirabal de la primera planta del Palacio Nacional y en gobernaciones de distintos pueblos. Dos veces lo visité cuando estuvo recluido –en un ambiente cuasi solitario- en la desaparecida cárcel preventiva del ensanche La Fe y publiqué crónicas sobre su internamiento en la clínica Gómez Patiño y su salida del país con fines de salud.
11.- LEONEL FERNÁNDEZ REYNA (26 de diciembre de 1953, Santo Domingo). Lapsos como regente del Poder Ejecutivo: 1996-2000 y 2004-2012. Catedrático y filosófico de la comunicación en las aulas universitarias y en el diario existir, resaltaba que no se peleaba con sacerdotes ni periodistas. En esa línea, confraternizó y ayudó a una legión de estos últimos.
Compañeros en la escuela de comunicación social de la Universidad Dominicana O&M y los encuentros con el teórico Jimmy Sierra, solidarios en los avatares del Colegio Dominicano de Periodistas (CDP) y cercanos de oficinas en la calle El Conde, Fernández Reyna me llamó como asesor de comunicación de los consejos consultivos de los dominicanos en el exterior, con asiento en el Palacio Nacional, y luego como secretario del consejo de administración de Certv/RTVD, honoríficamente durante tres años, cuando presenté renuncia.
12.- HIPÓLITO MEJÍA DOMÍNGUEZ (22 de febrero de 1941, Gurabo, Santiago). Mandato presidencial: 2000-2004. Hablaba con franqueza y sin contención con los periodistas hasta tres veces en un solo día. Responsable y valiente, se caracterizó por ser locuaz y jocoso, y espontáneamente me otorgó -el 5 de abril de 2003- la condecoración de la Medalla Presidencial al Mérito Civil, en una ceremonia celebrada en el Palacio Nacional.
Tras ser designados por Hipólito Mejía, Manuel (Chiqui) Troncoso Cuesta, presidente y gerente general, y Luis Martínez como subgerente del Banco Nacional de la Vivienda (BNV), me encargaron de las relaciones públicas de esa institución, en el 2001.
13.- DANILO MEDINA SÁNCHEZ (10 de noviembre de 1951, Arroyo Cano, San Juan). Mandato presidencial: 2012-2020. Ha sido el más huidizo, apagado e insulso de los presidentes de la República, y apenas abrió los brazos para hacer buenas migas e intimar con una camada de buenos allegados redactores élites y comentaristas. Mis relaciones en la gobernanza de Medina Sánchez no pasaron de un simple saludo y una mirada furtiva.
Cinco viejos camaradas del Partido Comunista de la República Dominicana (Pacoredo), entre ellos dos sometidos actualmente a la Justicia por corrupción, no pudieron convencerme para que junto a ellos me integrara a la campaña electoral de Medina Sánchez, y no acepté trabajar en el gobierno durante su mandato de ocho años. ¡Presidente, la afectividad, presidente!, encabezaban los artículos publicados en el vespertino El Nacional, como advertencia.
14.- LUIS ABINADER CORONA (12 de julio de 1967, en Santo Domingo). Mandatos presidenciales: 2020-2024 y 2024-2028. En el 2020 innovó con un nuevo estilo de suministrar informaciones: el Twitter, ahora X. Prosiguió, desde el 28 de agosto de 2023, con LA Semanal con la Prensa, en el salón de las Cariátides del Palacio Nacional, transmitida en vivo por la plataforma de streaming YouTube. Se enquistó en el espacio de diálogo gubernamental más innovador, abierto entre formalidades protocolares y bromas, así como dinámico en la generación de noticias preeminentes.
Con Abinader Corona he mantenido nexos académicos y familiares por cuatro décadas, y en estos 6 años de su gobierno he sido director de comunicación de la Dirección General de Contabilidad Gubernamental (Digecog) y la Contraloría General de la República, para sumar 42 años de servicios a instituciones del Estado.
Sinopsis. En el Palacio Nacional (dos veces) y en un palacio judicial, en la Cancillería, un banco estatal, Radiotelevisión Dominicana, Industria y Comercio, en la Contraloría, el Indrhi, el Consejo Nacional de Fronteras, Indesur y Digecog conocí y platiqué con jefes de Estado y estas instituciones me obsequiaron múltiples ofrendas: vida, participación en eventos históricos, tener acceso a informaciones privilegiadas, aprendizajes y experiencias para el crecimiento personal, amistades, honores y agasajos. Y me abrieron pétalos para escribir sobre políticas públicas, transformaciones en el Estado y memoriales históricos.
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El autor: Periodista, mercadólogo, catedrático y escritor.
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