Las autoridades han recomendado la evacuación voluntaria a ocho millones de personas
Pekín.-Al menos dos personas han muerto, nueve han desaparecido y 86 han quedado heridas al paso del supertifón Hagibis (“Velocidad”, en tagalo) por Japón. El huracán, que también ha causado numerosos daños materiales, era el peor que había azotado el archipiélago en más de sesenta años.
A primeras horas de la madrugada, cerca de 340.000 residentes en el área de Iwaki, en la prefectura de Fukushima (este de Japón) recibían la recomendación de evacuar. El tifón, que tocó tierra a las 19.00 horas locales (11.00 hora española) en la península de Izu, al suroeste de Tokio, se dirige hacia la zona antes de que, si se cumplen las previsiones, salga en torno a las 09.00 horas del domingo hacia el Pacífico, según la Agencia Meteorológica de Japón.
Tras la medianoche ya se había levantado el nivel de alerta máxima por lluvias torrenciales para Tokio, aunque continuaba vigente en otras áreas del centro y el este del país. Este nivel aconseja a los residentes de zonas próximas a las riberas de los ríos o las orillas del mar a refugiarse en lugares seguros. También recomienda permanecer, si se está en el interior de un edificio, en alturas no más bajas del segundo piso, ante el riesgo de inundaciones.
A lo largo de la jornada, más de seis millones de personas recibieron la recomendación de evacuar, según el periódicoJapan Times.
Varias furgonetas sumergidas por la crecida del agua causada por las lluvias torrenciales del tifón Hagibis en Ise, en el centro de Japón. AP
Los aeropuertos habían cerrado y la mayor parte de los servicios de transporte del país habían suspendido sus servicios, a la espera de que amainara el temporal, que pese a haber perdido algo de fuerza tras tocar tierra aún alcanzaba vientos de 144 kilómetros por hora y rachas de 198 kilómetros por hora. Las previsiones contemplaban que el domingo aún se suspendieran más de 800 vuelos internos, y que el servicio ferroviario continuara interrumpido para efectuar pruebas de seguridad.
Al menos siete ríos se habían desbordado, y otro centenar por todo el país amenazaba con hacerlo. Varias presas en áreas montañosas comenzaban a liberar agua en grandes cantidades, como la de Shiroyama en la prefectura de Kanagawa, o se planteaban seguir su ejemplo como medida de emergencia, para evitar desbordamientos o que cediesen las estructuras. La salida de esa agua podría aumentar el riesgo de inundaciones en zonas más bajas. En esa prefectura, decenas de miles de hogares se habían quedado sin electricidad.
El riesgo de inundación es aún mayor debido a la cercanía de la luna llena, que hace más fuertes las mareas, según ha advertido la agencia meteorológica. El organismo también ha avisado del peligro de grandes olas y de deslizamientos de tierra por las fuertes lluvias. Sus expertos prevén hasta 50 centímetros de lluvia en Tokio hasta la mitad del domingo, y que en la región central de Tokai la precipitación sea aún mayor.
En la capital, la mayoría de las tiendas habían cerrado en previsión del temporal. Los grandes fabricantes de automóviles Honda y Toyota también optaron por la suspensión del trabajo.
La tormenta obligó a cancelar dos partidos del Mundial de rugby (Francia-Inglaterra, y Nueva Zelanda-Italia) y amenaza con la posible suspensión del decisivo Escocia-Japón este domingo. El temporal también forzó cambios en la programación del Gran Premio de Fórmula 1.
Antes de Hagibis, el tifón Faxai dejó al menos dos muertos en septiembre y provocó importantes daños en Chiba, en las cercanías de Tokio. Más de 36.000 casas resultaron dañadas o destruidas y numerosos hogares tuvieron que esperar semanas para recuperar la electricidad.
Hagibis es el decimonoveno tifón de la temporada en el Pacífico y está catalogado como «muy fuerte», la segunda mayor categoría de intensidad de la Agencia Meteorológica de Japón. Este organismo había anticipado el riesgo de la precipitación llegara a los niveles de la del huracán Ida en 1958, que dejó más de 12.000 muertos y desaparecidos.
Antes de la llegada del temporal, un terremoto de magnitud 5,7 en la escala de Richter había sacudido la prefectura de Chiba el sábado por la tarde.
Texas, Estados Unidos.-“Atención: el río es una zona militarizada. Una regla de seguridad, de propiedad de defensa, que prohíbe la entrada por el río. Entrando por esta área constituye una violación de esta regla. Si cruzan el río, estarán entrando ilegalmente y seránenjuiciados”.
La advertencia irrumpe en el silencio del amanecer. Se transmite desde altavoces de alta potencia instalados en puntos estratégicos del Valle del Río Grande, en el sur de Texas. Su alcance es tal que puede escucharse desde territorio mexicano, a varios kilómetros de distancia.
El mensaje se repite cada minuto, sin parar. Su propósito es frenar a quienes intentan cruzar de manera irregular la frontera sur entre Estados Unidos y México.
Decenas de estos altavoces están distribuidos a lo largo de la zona fronteriza. Las autoridades los colocan en puntos considerados vulnerables o de alto flujo migratorio: desde áreas remotas, donde los migrantes avanzan a pie, hasta tramos estratégicos del río Bravo.
Es jueves. Son las 7:11 de la mañana en Granjeno, Texas. El sol aún no sale. Un grupo de periodistas latinoamericanos, acompañado por agentes migratorios, observa uno de estos altavoces durante un recorrido por la frontera sur.
“Por aquí cruzan muchos (migrantes)”, dice la oficial Susana González, especialista de la Oficina Asuntos Públicos de la Patrulla Fronteriza.
Frontera sur de Estados Unidos.Sauro Scalella/ LD
Los altavoces están instalados en torres verticales sobre pequeños remolques.
Además de emitir ese tipo de alertas, las torres también funcionan como sistemas de rescate. Con solo presionar un botón rojo, se activa una señal hacia la Patrulla Fronteriza, mientras una voz automatizada responde en 10 idiomas —entre ellos español, inglés, mandarín y portugués—: “Por favor, mantenga la calma. La ayuda está en camino. Es importante que no se vaya”.
En total, hay 79 torres desplegadas en el sector, según datos oficiales.
El sistema está diseñado para asistir a cualquier persona en peligro, especialmente migrantes que enfrentan situaciones críticas como la deshidratación. En lo que va de 2026, la Patrulla Fronteriza ha encontrado al menos 15 cuerpos a lo largo del valle, una cifra que ya supera la registrada en todo el año fiscal 2025, cuando se localizaron ocho.
El sector del Valle del Río Grande ha sido durante muchos años uno de los principales puntos de entrada para migrantes provenientes de Centroamericana y Sudamérica.
Hace apenas tres o cuatro años, la Patrulla Fronteriza detenía entre 2,000 y 3,000 personas al día en esta zona, explica Rod Kise, portavoz de la Oficina de Asuntos Públicos de la agencia federal en ese sector.
Hoy, el panorama es distinto.
Tras el endurecimiento de las políticas migratorias impulsadas por el presidente Donald Trump, el flujo ha disminuido drásticamente.
El muro que construye la gestión del presidente Donald Trump es más alto y robusto que los anterioressauro scalella/ld.
“Ahora estamos viendo entre 50 y 70 migrantes diarios”, señala Kise. “Desde que esta administración comenzó, los números han bajado considerablemente”.
Aun así, el Valle del Río Grande continúa siendo el sector con mayor número de detenciones. En lo que va del año fiscal, las autoridades han arrestado a 5,832 migrantes en esta área, según cifras de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP). La mayoría proviene de México.
Entre ellos, también hay dominicanos: al menos 28 han sido detenidos en el año fiscal 2026 tras intentar cruzar ilegalmente las aguas del río Bravo, según Kise.
Los periodistas también recorren un tramo abierto en la ribera del río Bravo, justo debajo del puente internacional McAllen-Hidalgo, que conecta con Reynosa, en Tamaulipas, México.
El paisaje es rural: hierba alta, matorrales y un camino marcado que desemboca en el río por donde migrantes ya han cruzado irregularmente, según las autoridades. En el suelo quedan rastros de ese cruce silencioso.
“Podemos observar aquí un poco de basura. Lo que normalmente las personas cargan: agua, algún tipo de comida, sueros. Esta es basura que queda de toda la actividad (migratoria) que vemos aquí”, explica González, mientras ilumina el área con un foco.
Susana González, especialista de la Oficina Asuntos Públicos de la Patrulla Fronteriza.Sauro Scalella/LD.
Al otro lado de la orilla, ya en territorio mexicano, González señala que, aunque algunas personas aparentan estar pescando o simplemente pasando el rato, en muchos casos “están vigilando el movimiento” de los agentes para “informar si va a cruzar un grupo” de migrantes.
Quienes logran cruzar el río Bravo se enfrentan a otro desafío. Del otro lado les espera un terreno seco y difícil, lleno de plantas con espinas y animales salvajes como víboras, insectos, garrapatas e incluso ocelotes.
En medio de ese entorno, los agentes de la Patrulla Fronteriza buscan señales que indiquen por dónde han pasado los migrantes. González lo explica: “Nos enfocamos en las ramitas de los árboles. Si está rota en una dirección. Son detalles que son parte de nuestro entrenamiento y los vamos mejorando día a día”.
Las huellas también son importantes. Por la forma y lo recientes que se vean, los agentes pueden saber si alguien pasó por algún lado hace poco. Pero muchos migrantes intentan evitar ser detectados colocando cartón en la suela de sus zapatos, para no dejar marcas en el suelo.
El río, sin embargo, cuenta con sensores de movimiento y gran parte del valle está cubierto por cámaras de vigilancia que operan las 24 horas. A esto se suma un sistema de monitoreo constante.
“Desde el primer nivel contamos con sensores a lo largo del monte que mandan la señal (de movimiento). Otro nivel viene siendo el sistema de cámaras ubicadas (por ejemplo) en el puente. También tenemos las torres (de vigilancia). Y también contamos con asistencia de helicópteros”, detalla González.
A nivel general, en todas las zonas fronterizas, las autoridades estadounidenses han detenido 27,879 migrantes durante el presente año fiscal, de los cuales 18,900 son mexicanos.
La visita de los reporteros internacionales formó parte de un programa de cobertura sobre inmigración organizado por el Departamento de Estado estadounidense y la firma de periodismo Inquire First, que se extendió por una semana.
El Ejército de Israel dijo este domingo que lanzó durante la noche una nueva oleada de ataques «a gran escala» en Teherán contra instalaciones de producción de armas, cuarteles generales y una base militar de entrenamiento de soldados.
«Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) continúan intensificando su impacto operativo en los sistemas y capacidades militares del régimen», recoge el comunicado castrense.
El Ejército asegura que, entre las instalaciones atacadas, se encuentra una base militar iraní utilizada para el entrenamiento de soldados; una instalación de producción y almacenamiento de armas del Ministerio de Defensa y al menos un cuartel general del Ministerio de Inteligencia iraní.
Impacto de los ataques en Tel Aviv
En lo que va de domingo, Irán ha lanzado al menos siete oleadas de ataques con misiles que han afectado sobre todo el área metropolitana de Tel Aviv (centro del país), con la caída de fragmentos y munición de racimo en carreteras, un edificio residencial y un coche, confirmó el Ejército a EFE e informaron los equipos de emergencias.
Estos ataques han causado un herido moderado y otros 14 leves, según informó el Magen David Adom, el servicio de Emergencias de Israel (MDA).
Teherán, Irán.-El ejército de Irán amenazó el domingo con cerrar por completo el estratégico estrecho de Ormuz si el presidente estadounidense Donald Trump ataca las plantas eléctricas del país.
«Si se llevan a cabo las amenazas de Estados Unidos respecto a las plantas eléctricas de Irán (…) el estrecho de Ormuz quedará completamente cerrado y no volverá a abrirse hasta que nuestras plantas eléctricas destruidas hayan sido reconstruidas«, afirmó el mando operativo del ejército Jatam Al Anbiya en un comunicado difundido por la televisión estatal.
Irán prácticamente ya ha cerrado esta estratégica vía marítima, pero un número relativamente reducido de buques ha podido transitar por allí, alrededor de un 5% de su volumen previo a la guerra, según la empresa de análisis Kpler.