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El ugandés Kiprotich arruinó la fiesta keniana en el maratón
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14 años agoon
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LA REDACCIÓN
Londres. El ugandés Stephen Kiprotich, antiguo corredor de obstáculos, arruinó la fiesta keniana en el maratón olímpico al proclamarse campeón con un ataque a cinco kilómetros de la meta que dejó sin respuesta a Wilson Kiprotich y Abel Kirui, los dos grandes favoritos.
El Kiprotich ugandés terminó la prueba en un tiempo de 2h08:01 y dejó las medallas menores a Kirui (2h08:27) y Wilson Kiprotich (2h09:37), que deseaban honrar la memoria del campeón olímpico anterior, su compatriota Sammy Wanjiru, muerto en 2011 con 24 años. Wanjiru sigue siendo, por tanto, el único keniano que ha ganado la medalla de oro olímpica en una disciplina que la gran potencia africana domina, cada vez con más intensidad, en los últimos años.
El campeón olímpico de Pekín 2008 murió el 14 de mayo del 2011 al precipitarse desde el balcón de su casa en Nyahururu, en circunstancias todavía no aclaradas.
El maratón olímpico, que partió a las 11.00 horas del centro de Londres con 27 grados, una humedad del 45 por ciento y 105 corredores alineados en la salida, presentaba una batalla teórica entre las dos grandes potencias, Kenia y Etiopía, que acaparan las 29 mejores marcas del mundo este año, pero venció un ugandés.
Al paso por el km.5 (15:23), Kenia ordenaba el ritmo con Kiprotich, vencedor, en abril pasado, aquí mismo en Londres con 2h04:44, segunda mejor marca mundial del año. Junto a Kiprotich estaba Abel Kirui, campeón mundial en 2009 y 2011, que fue sexto en Londres, en abril pasado.
El etíope Ayele Abshero, de 21 años, que en enero pasado tuvo un brillante debut en la distancia en Dubai con 2h04:23, marchaba en segundo plano en este primer tramo de la carrera. En el noveno kilómetro el brasileño Franck de Almeida, futbolista frustrado, intentó fugarse y desató las hostilidades. Pasó por el décimo kilómetro en 30:38, ocho segundos por delante de los favoritos, pero los kenianos no consentían aventuras. Wilson Kiprotich le cazó con su larga zancada y se fue por delante en el duodécimo kilómetro.
A lo largo de quince kilómetros, la carrera que clausuraba el atletismo en los Juegos de Londres iba a convertirse en un pulso entre Kiprotich y sus perseguidores.
En el km. 15, con un parcial de 44:58 para el fugado, la diferencia era de 13 segundos. En el 20 (59:57), de 14 con respecto a un grupo de siete integrado por los etíopes Feleke y Abshero, Abel Kirui, Stephen Kiprotich, el brasileño Marilson dos Santos, el eritreo Yared Asmeron y el sudafricano Stephen Mokoka. Kiprotich cubrió el medio maratón en 1h03:15, a ritmo de récord olímpico, y, pese a perder unos segundos en regresar al avituallamiento para atrapar su bebida, su ventaja aumentaba
lentamente. Ahora era de 16 segundos, mientras la partida de cazadores se iba reduciendo. En el km. 23, con calor en aumento en el mediodía londinense, el grupo perseguidor se había reducido a tres: Abshero, Kirui y el Kiprotich ugandés, y, ahora sí, la caza iba en serio. En el km. 25 (1h14:58) ya estaban a siete segundos y en el 27 el escapado había sido alcanzado. En cabeza quedaban Kirui y los dos Kiprotich.
Los tres pasaron por el trigésimo kilómetro en 1h30:15, haciendo camino en armonía. Abshero y Dos Santos estaban quinto y sexto, a 36 y 40 segundos, respectivamente. Pero el pacto de no agresión se rompió en el 35, «el muro» en la jerga del maratón.
Los dos kenianos, por iniciativa de Wilson, resolvieron expulsar al intruso Kiprotich para asegurarse el título, pero el ugandés, que cedió unos metros al principio, no solo recogió el guante, sino que atacó, a su vez, en el km.37 para estropearles la fiesta.
El maratón olímpico, que tuvo como primer vencedor, en 1896, al aguador griego Spiridon Louis, regresaba al lugar donde en los Juegos de 1908 adquirió su extraña distancia oficial (42.195 metros) cuando la carrera, partiendo de los jardines del castillo de Windsor, terminó junto al palco real en el estadio de White City. EFE
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A los 41 años, el capitán Bonifacio no piensa en el retiro
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1 día agoon
junio 25, 2026
Santo Domingo, R.D.-La pregunta sobre su retiro parece perseguirlo cada temporada desde hace varios años. Sin embargo, Emilio Bonifacio asegura que la decisión será exclusivamente suya.
No tiene una agenda o un calendario que le diga cuando retirarse, él prefiere escuchar a su cuerpo.
“Obviamente, no porque yo tenga esa pasión voy a jugar toda la vida. No es que no me llevo de las cosas que dicen. Antes que todo, para yo respetar al Licey, tengo que respetarme a mí. Pero, si físicamente estoy bien, ¿por qué no seguir jugando?”, expresó el capitán durante una entrevista concedida a Listín Diario en la sección Palco de Grandes Ligas, que dirige el editor deportivo Héctor J. Cruz.
Bonifacio entiende que una de las razones por las que ha logrado mantenerse vigente durante tanto tiempo ha sido aceptar los cambios que llegan con la edad y adaptarse a ellos.
Como ejemplo cita la temporada pasada con el Licey, cuando incluso en un momento determinado fue relegado a la banca.
Cinco campeonatos
El capitán azul ha inscrito su nombre en letras doradas en la historia de la pelota invernal al comandar a los Tigres a la conquista de cinco coronas. Su primer campeonato llegó en la temporada 2008-09 , éxito que revalidaría un lustro después en la campaña 2013-14. Tras alzar nuevamente el trofeo en la edición 2016-17, el Boni consolidó su legado hace apenas par de años al guiar al Licey a un bicampeonato, alcanzando la gloria de manera consecutiva en los torneos 2022-23 y 2023-24.
A pesar de haber disputado cientos de partidos de alta tensión, rara vez se le ha visto involucrado en conflictos.
De hecho, recuerda que el momento más cercano a una pelea ocurrió durante los Juegos Olímpicos de Tokio con Charlie Valerio, ahora retirado.
“Estábamos en un partido de vida o muerte. Sentí que él (valerio) no hizo el esfuerzo que debía hacer en una jugada y entendí que como capitán tenía que llamarle la atención. Quizás no fue la mejor manera, nos dijimos algunas cosas, pero gracias a Dios todo quedó ahí”, sostiene Emilio.
Sus tres mejores momentos
A lo largo de una carrera que lo llevó a Grandes Ligas, Series del Caribe, Juegos Olímpicos y múltiples campeonatos con el Licey, Bonifacio guarda tres momentos por encima de todos: su debut en las Mayores, la medalla olímpica conquistada con Dominicana en los Juegos de Tokio 2020 y el histórico doble con las bases llenas en el noveno juego de la Serie Final de 2017 frente a las Águilas Cibaeñas.
Este año decidió no regresar a jugar béisbol de verano en México, experiencia que probó por primera vez la temporada pasada.
Más adelante, cuando llegue el momento de colgar los spikes, se imagina trabajando en oficinas. Pero por ahora, el retiro puede esperar.
Grandes Ligas
Durante su trayectoria de 12 temporadas en las Grandes Ligas, que abarcó desde 2007 hasta 2020, el dominicano se consolidó como un súper utility de gran velocidad, acumulando un promedio de bateo de .256, un total de 669 hits y 166 bases robadas.
Debutó con los Diamondbacks de Arizona y luego pasó brevemente por los Nacionales de Washington. Encontró su mayor estabilidad con los Marlins de Florida, equipo con el que consolidó su carrera antes de convertirse en un cotizado jugador itinerante.
Luego jugó con los Azulejos de Toronto, Reales de Kansas City, Cachorros de Chicago, Bravos de Atlanta y Medias Blancas de Chicago. Finalmente, cerró su ciclo en las Mayores regresando para una última etapa con Washington.
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¿Cuáles jugadores con raíces dominicanas han participado en un Mundial de Fútbol?
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1 día agoon
junio 25, 2026
Santo Domingo, R.D.-La Selección de Fútbol de República Dominicana nunca ha clasificado a una Copa Mundial de Fútbol en su historia. Sin embargo, eso no ha sido impedimento para que la nación caribeña tenga relación con el torneo que reúne a los mejores oncenos del mundo.
El vínculo comenzó en Alemania 2006 con Víctor «El Mambo» Núñez, un delantero que nació en Santo Domingo, pero representó a Costa Rica.
Posteriormente, retornó a Costa Rica y a los 12 años de edad comenzó a jugar al balompié, según contó en una entrevista con el programa “A Fondo Con”.
Núñez no tuvo minutos en el torneo de 2006, pero sí formó parte del listado de 23 que llevó Alexandre Guimarães a tierras teutonas para afrontar la tercera cita mundialista de los ticos en su historia.
Dieciséis años después del Mundial 2006, la presencia dominicana estuvo gracias a Rubén Vargas por Suiza y Alejandro Balde por España en la Copa Mundial de Catar 2022.
El extremo nació en Adligenswil, una comudidad del cantón de Lucerna y su repunte dentro del fútbol europeo llegó con el Augsburgo, conjunto que disputa sus encuentros en la primera división de Alemania (Bundesliga).
En Alemania estuvo durante seis temporadas (2019-2025) antes de saltar en enero de 2025 al Sevilla FC de España.
Balde es hijo de Gledys Martínez, una dominicana oriunda de Juan Barón, un pueblo localizado en la provincia San Cristóbal. Esas raíces son vitales para él y en una entrevista realizada por la “Revista GQ” en 2023 aseveró “sentirse orgulloso” por tener relación con República Dominicana.
Incluso, declaró que una de las cosas sin las que no puede vivir es un plato muy conocido en territorio dominicano: el sancocho.
Por otro lado, el extremo izquierdo disputó 289 minutos con los suizos y brindó una asistencia en esa participación.
Cuatro años después, Vargas se encuentra en el Mundial 2026 con la selección helvética y en esta ocasión lo acompaña Lucas Jáquez, un defensor central que brilló en la Super Liga Suiza entre 2022 y 2025 con Lucerna FC y pretende hacer lo mismo en el combinado nacional durante el presente torneo.
La relación entre República Dominicana y Jáquez se debe a que su padre es dominicano.
Por cierto, hasta ahora, Vargas ha anotado dos goles y repartió una asistencia durante la participación de los europeos en la fase de grupos del Mundial 2026.
Efe
La estadounidense Venus Williams de 46 años, sacó para ganar su primer partido en casi un año, para lograr su primera victoria en el 2026, pero se le escapó el triunfo ante la rumana Camila Irina Begu, en la primera ronda del torneo de Bad Homburg (6-2, 4-6 y 7-6(6)).
La jugadora de Florida, de 46 años, campeona de Wimbledon cinco veces, regresó a jugar en hierba por primera vez en tres años. Jugará en Wimbledon en dobles, junto a su hermana Serena. venus terminó eliminada a pesar de que sacó para ganar, con 5-3 a favor en la tercera manda, y después salvó dos puntos de partido. En lo que va de 2026 perdió todos los partidos, ocho, que jugó.
