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Opinión

Enfrentar el agravamiento de la crisis con voluntad de derrotar el COVID-19 y avanzar hacia un cambio radical

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Por Narciso Isa Conde

El impacto de la pandemia del COVID 19 ha desnudado, acelerado y agravado la profunda crisis de decadencia del capitalismo mundial.

Ha operado como un detonante de los ya desacreditados modelos neoliberales, provocando crisis de salud y deterioro económico-social en mayor escala.

Los sistemas públicos de salud y seguridad social, ya degradados por las privatizaciones y el ejercicio de la salud como negocio capitalista, han sido desbordados por el enorme número de personas infectadas.

La incertidumbre, el sufrimiento, la perspectiva de hambruna y la amenaza de muerte se apoderan de los pueblos maltratados por sistemas excluyentes e ineficaces frente a ésta y otras epidemias, incluido el nuestro.

La voracidad capitalista y la corrupción agregada, han provocado una crisis de existencia de la humanidad y una fragilidad de la vida en sociedad de tal profundidad, que cualquier aguacero, huracán, terremoto, tornado, epidemia y pandemia, pueden generar tragedias humanas y sociales tan dramáticas como la actual.

Las causas ya no se pueden ocultar.

El capitalismo crea riquezas generando pobreza social y ecológica.

Su razón de ser no son las necesidades humanas, si no las ganancias.

El GRAN CAPITAL es como una especie de Rey Midas, que en vez de convertir todas las cosas en oro, tiene el maleficio de convertirlas en mercancías, para ser ofertada en el altar del Dios Mercado y ser transmutada en lucro y ganancias privadas colosales de unos pocos.

Bajo esta racionalidad y esta lógica capitalista el neoliberalismo considera mercancías incluso a los seres humanos y sus derechos esenciales, a la Madre Tierra o Casa Común, a todo lo que se llame salud humana y ambiental, educación, alimentación, seguridad social, seguridad ciudadana, igualdad de género y ejercicio político.

Pervierte todo.

Convierte todo en negocio y fuente de lucro.

Exalta el yo y procura matar el nosotros/as.

Ataca a muerte la solidaridad humana.

El imperialismo ejecuta todo tipo de guerra sucia: económica, militar, cibernética, química, bacteriológica, viral, mediática… Pentagoniza y gansteriza la política exterior

· Aquellos vientos trajeron estos huracanes.

En ese contexto mundial la República Dominicana, subordinada a EE.UU, no solo no podía ser excepción, sino que se ha constituido en una muestra de altísima de degradación de la clase dominante-gobernante y un país con condiciones estructurales de altos riesgos y enorme vulnerabilidad frente a fenómenos naturales, epidemias y a pandemias como la del COVID 19 en expansión.

Las recetas neoliberales dejaron la economía y los servicios sociales a la deriva de un supuesto libre mercado controlado por las transnacionales y las grandes empresas capitalistas locales.

Durante años los diferentes gobiernos en RD han aplicado las políticas neoliberales privatizando servicios y empresas estatales.

Este accionar y pensamiento ideológico dio aquí el gran salto con la Constitución del 2010. El capitalismo neoliberal adquirió así rango constitucional e infectó todo el marco jurídico, económico y legislativo que rige el funcionamiento del Estado y la sociedad.

Todo esto se ha traducido en las siguientes realidades:

· Las leyes de salud y seguridad social, junto a todas las políticas públicas correspondientes, fomentan el lucro privado en lugar del bienestar colectivo.

· El sistema educativo, público y privado, fue Impregnado de una visión mercantilista, que en vez de formar seres humanos libres y solidarios, solo busca transmitir conocimientos técnicos y productivos que permitan engordar el Capital, a la vez que mercantiliza progresivamente la enseñanza.

· Las leyes electorales y el ejercicio de la política fueron contaminadas en alto grado por el mercantilismo político.

· El consumismo superfluo ha alcanzado niveles alarmantes.

· Los hábitos de consumo cambiaron para peor.

· La estructura social quedó disgregada y trituraron la cultura de solidaridad.

· El egoísmo ha sido inyectado en grandes dosis a la sociedad junto a la ambición por el dinero.

Todas las opresiones y discriminaciones: patriarcado machista, racismo, menosprecio por los niños/as, adolecentes y jóvenes… han sido usadas para el crecimiento de las fortunas y el poder a cargo del gran capital privado y la partidocracia. Y todas las crisis capitalistas son usadas para potenciar esas opresiones

El afán de lucro por vías legales e ilegales se disparó.

La corrupción se expandió en partidos, Estado, gobierno y en no pocas empresas privadas; siempre protegida por un régimen de impunidad.

Las desigualdades crecen y los de arriba se tornan cada vez más autoritarios, insensibles y deshumanizados; más propensos a considerar los cargos públicos, las finanzas del Estado, el patrimonio natural del país y los partidos políticos como patrimonio propio o de sus empresas y negocios.

Así se ha creado una asociación mafiosa entre la partidocracia, altos funcionarios, representantes del gran capital privado y políticos enriquecidos al vapor.

Y a consecuencia de esa perversa dinámica en la acumulación de riquezas y poder, la salud pública, la seguridad social, la educación, el régimen alimenticio, la seguridad ciudadana, las relaciones hombre-mujer, adultos machos-jóvenes y envejecientes, democracia-despotismo y, en fin, las condiciones de existencia del pueblo dominicano, se empeoran más de lo que estaban, empobreciendo enormes contingentes humanos.

El modelo de crecimiento del capitalismo -aun mostrando grados de acumulación y modernización superiores a los que precedieron la restructuración neoliberal- ha profundizado la crisis en todas las vertientes de nuestra existencia como pueblo, conformando una gran crisis múltiple: económica, social, ambiental, urbanística, moral y político institucional.

Además, la fragilidad de un crecimiento basado fundamentalmente en turismo, zonas francas, remesas, endeudamiento externo y dinero del lavado de la corrupción y la narco-corrupción, no ha tardado en evidenciarse y exhibir tendencias al desplome.

Hasta aquí los antecedentes más degradantes generados por esta dominación insoportable, a los que se le ha sumado la estremecedora invasión y propagación del COVID 19; propagación facilitada por la irresponsabilidad de los auspiciadores de las recién realizadas votaciones municipales, en medio de la pandemia y evidentes sus primeras señales en el territorio nacional.

De esa manera la crisis acumulada en las últimas décadas le creó las condiciones al Nuevo Corona Virus para generar una nueva y peligrosa fase de la crisis de salud, y precipitando de paso el desplome de la economía, afectando la mayoría de las fuentes del cacareado crecimiento y situando a nuestro país entre los peores impactados por la pandemia y entre los más incapacitados para detener la cadena de muertes y sufrimientos, la depresión económica y la hambruna que se avecina.

¡Que un virus, por contaminante y mortífero que sea, provoque este desastre, indica lo mal que ha sido gobernada esta sociedad!

· ¿QUÉ HACER? ¿CÓMO ACTUAR?

El Movimiento Caamañista-MC, en tan difíciles circunstancias tiene una enorme responsabilidad y un ineludible desafío, solo posible de abordar desde la firmeza, el espíritu subversivo y la creatividad teórica y política. Dispuesto a asumir ese compromiso junto a la IZQUIERDA REVOLUCIONARIA-IR, MANDO y todas las fuerzas políticas y sociales realmente transformadoras.

Estos conmovedores acontecimientos refuerzan la idea de que las sociedades capitalistas se están tornando cada vez más invivibles, enemigas de la existencia de los seres humanos en condiciones de salud y dignidad.

Esa realidad, cada vez más perceptible por más sectores, resulta en nuestro caso una oportunidad para sembrar y expandir conciencia política respecto a la necesidad de abolir este sistema, de construir nuevas vanguardias e impulsar las luchas de las fuerzas transformadoras con absoluta independencia de la partidocracia tradicional, del gran capital transnacional y local, y de todos los responsables de este desastre.

Una oportunidad para:

· ¡Sembrar democracia real y soberanía!

· ¡Sembrar anti-capitalismo y antiimperialismo!

· ¡Sembrar y expandir conciencia socialista desde el MC y las izquierdas transformadoras!

Una oportunidad para aprender de las luchas recién libradas: Los Haitises, Loma Miranda, Marcha Verde, Juventud Indignada…

· Para rescatar sus aportes valiosos y aprender de sus limitaciones políticas.

· Para que la lucha y las exigencias contra los efectos agravantes del COVID 19 pueda ser asumida en dirección de generar la capacidad de autoprotección y autodefensa del pueblo trabajador y las capas media.

· Para fortalecer el propósito de echar abajo este régimen, desmontar esta institucionalidad corrompida, tirar al zafacón el modelo neoliberal y abrir el proceso transición hacia una nueva democracia.

· Para descartar conciliaciones, alianzas y blandenguerías con los responsables históricos y actuales de esta crisis.

· BATALLA DE IDEAS.

Mientras perdure el Estado de Emergencia, la imposibilidad de ejercer el derecho de reunión, movilización y rebelión, se impone desplegar la BATALLA DE IDEAS contra la clase dominante-gobernante, junto al análisis de los procesos, investigaciones científicas e impulso de medidas sociales realmente efectivas para detener el avance de la pandemia y revertirla.

En esta dirección presentamos las siguientes exigencias y emplazamientos:

1. Ejecución rápida de la decisión de generalizar en todo el país las pruebas gratuitas de detección del COVID 19, ya que está demostrado que los países que han sido más eficaces en la lucha contra la propagación de la pandemia han sido aquellos que han masificado las pruebas libre de costos.

2. Ampliación al máximo posible y de manera sostenida la cuarentena o recogimiento; asegurando cobertura total de alimentación a los hogares empobrecidos e impulsando alternativas al hacinamiento, la falta de agua y luz.

3. Garantizar de inmediato los medios de protección y mayores incentivos a todo el personal de salud, ampliando sus efectivos con nuevas contrataciones y procurando asesoría especializada, particularmente la cubana.

4. Establecer la absoluta gratuidad de todos los servicios de salud mientras duren los efectos de la pandemia.

5. Apelar a un abanico de tratamientos naturistas y convencionales de comprobada eficacia para reducir al mínimo la mortalidad, subvirtiendo los obstáculos impuestos por el afán de lucro de las corporaciones farmacéuticas.

6. Intervenir con esos fines todas las empresas privadas de la salud (clínicas, laboratorios, farmacias, empresas farmacéuticas, ARS…) a fin de que los servicios y medicamentos tengan precios exclusivamente para compensar costos de operaciones.

7. Prohibición categórica, mientras dure la emergencia, del aprovechamiento del dolor de la sociedad dándole continuidad a una campaña electoral que debe cesar, incluidas sus odiosas prácticas clientelistas disfrazadas de filantropía.

8. Crear el FONDO DE EMERGENCIA ESTATAL-PRIVADO destinado a detener la propagación del COVID 19 y a revertir el nocivo impacto económico de la pandemia en nuestro país; comprometiendo muchos más recursos que los ya anunciados y especializados con esos fines. Establecer mecanismos precisos de control y transparencia en su ejecución.

9. Prohibir tanto los despidos como las suspensiones de trabajadores/as sin sueldos. Garantizar, con ese fondo de emergencia, los salarios completos en todas las empresas paralizadas y semiparalizadas.

10. Proteger mediante exoneraciones temporales de impuestos y facilidades financieras-bancarias a las MyPIMES y a las COOPERATIVAS afectadas por la crisis.

· EL FINANCIAMIENTO EXTRAORDINARIO ES POSIBLE Y HAY QUE EXIGIRLO.

Los recursos necesarios para financiar todo lo relacionado con la situación de emergencia y la cuarentena, pueden proceder de las ganancias y ahorros de los grandes grupos económicos locales y de las transnacionales establecidas en el país (obligándolos a aportar), de la suspensión de los pagos de la deuda pública, externa e interna y la recuperación de fondos robados al Estado claramente identificables.

A eso deben agregársele fondos que se pueden obtenerse con un plan de ahorros y austeridad estatal, reduciendo sueldos de lujo y botellas, anulando el acuerdo de pago de 395 millones con ODEBRECH, reduciendo gastos de publicidad, traspasando partes de la asignaciones de Ministerios y entidades prácticamente paralizadas, recortando drásticamente el presupuesto electoral y las asignaciones a los partidos, especializando una parte de la enorme economía en la factura petrolera y de otras tantas fuentes parecidas.

La no observancia de medidas del tipo de las que estamos exigiendo, la continuidad de la indolencia y la irresponsabilidad gubernamental -mezcladas con nuevas modalidades de corrupción- abrirán paso a la aceleración de la hambruna y al crecimiento de la indignación colectiva.

La imposición de más sacrificios a los pobres y muy pobres, acompañados como ya lo están, de una descarada corruptela oficial en las compras y contrataciones de emergencia, auguran una justificada rebeldía popular e incluso asaltos masivos a establecimiento de expendio de alimentos.

· HACIA EL CAMBIO RADICAL

Mientras perdure este momento excepcional hay que estar alerta y es obligatorio, además de emplazar a quienes detentan el poder, instrumentar de inmediato las nuevas modalidades de comunicación, auto-organización y presión popular que contribuyan a la auto-defensa colectiva de la vida y la salud; siempre teniendo presente la posibilidad de precipitación de estallidos o revueltas sociales de gran envergadura a consecuencia de la desesperación provocada por la indolencia de quienes ejercen el poder y poseen grandes fortunas.

Una vez contenida y revertida la propagación de la infección, en medio de una crisis de legitimidad mayor y de las secuelas de este trauma mundial, se abriría otra fase de la lucha popular, en la que el MC será firme abanderado del desplazamiento de este régimen político y este sistema institucional, a través del ejercicio consecuente la DEMOCRACIA DE CALLE, del despliegue de movilizaciones, protestas y rebeldías populares.

Y frente a las perspectivas de imposibilidad de realización de las elecciones presidenciales y congresuales de mayo próximo y ante las pretensiones del PLD danilista de permanecer en el gobierno, el MC asumirá sin vacilaciones la lucha por el establecimiento de un GOBIERNO PROVISIONAL DE EMERGENCIA, que dé respuesta a la profunda y multifacética crisis heredada de esta conmoción y sus antecedentes.

Asumirá con firmeza renovada todo lo que contribuya al inicio transformaciones estructurales vía UN CAMBIO RADICAL que incluye un PROCESO CONSTITUYENTE con todos sus atributos: ASAMBLEA CONSTITUYENTE SOBERANA por elección y participación popular, NUEVA CONSTITUCIÓN, NUEVA INSTITUCIONALIDAD Y NUEVAS ELECCIONES con nuevas reglas de juego.

Abrazado a los héroes y heroínas de la Patria, en este mes del Abril Heroico, al compas de los latidos del corazón del pueblo y solidarios con todos los pueblos de Nuestra América y del Mundo, seguros de su acompañamiento en medio de crisis parecidas, el Movimiento Caamañista- MC jura dar esta pelea hasta la victoria final.

¡HACIA ATRÁS, JAMAS; HACIA ADELANTE, SIEMPRE!

¡HACIA EL CAMBIO RADICAL!

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Opinión

El Consejo Nacional de la Magistratura y la partidocracia.

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Por José Cabral

Siempre he dicho y he reiterado, pero que no se trata de ningún descubrimiento, que el sistema está concebido para responder a los intereses de los partidos políticos.

Los diputados y senadores provienen de ese entorno, el presidente de la República y el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM), en el que se escogen los jueces,  explica el desempeño de cada uno de estos poderes públicos

La conformación del CNM implica que todo el sistema, incluido el de justicia, obedece a los intereses que se expresan en este órgano.

De manera, que, frente a la confrontación del derecho con la política, el primero siempre tiene todas las de ganar cualquier batalla, máxime cuando se trata de aquella que se desarrolla en el campo legal.

Todo este cuadro permite establecer que resulta prácticamente difícil, por no decir imposible, que el derecho pueda salir triunfante frente a la política.

Sin ninguna duda, que ahí descansa la gran debilidad del proceso de constitucionalización del derecho que se produce en el país a partir de la entrada en vigencia de la Constitución del 2010.

Es hermoso en los textos el proceso de constitucionalización, pero el mismo resulta decepcionante en la práctica y cuando se choca con la realidad.

Nadie, absolutamente nadie, puede negar que una herramienta vital para cualquier democracia es una buena administración de justicia, pero en una nación donde la partidocracia es la dueña del sistema esto se vuelve prácticamente difícil, por no decir imposible.

El problema descansa en un Consejo Nacional de la Magistratura (CNM), cuyo órgano tiene la sagrada misión de escoger los jueces del sistema de justicia nacional, lo que quiere decir que cuando se presenta un conflicto entre el derecho y la política éstos se inclinen por emitir sentencias en favor de la partidocracia.

Los hechos hablan por sí solos y el que no lo crea que revise la mayoría de las decisiones que conllevan sentencias que impactan los intereses de los partidos para que se puedan valorar los resultados.

Sin no se cambia la conformación del CNM es muy difícil que el proceso de constitucionalización del derecho y que tiene como base el respeto de los derechos fundamentales pueda cristalizarse en una sociedad como la dominicana, donde la política está presente predominantemente en todos los escenarios.

De tal forma, que hablar de una buena administración de justicia al  margen de los intereses de los partidos políticos, resulta una quimera y que sólo una persona muy ingenua lo puede creer.

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Opinión

Cuando el poder desconoce la Constitución, debilita la República

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Por Isaías Ramos

Ninguna democracia muere el día en que se rompe la Constitución. Muere mucho antes: cuando quienes juraron defenderla comienzan a tratarla como un obstáculo y la ciudadanía empieza a acostumbrarse a ese irrespeto.

La Constitución no fue escrita para adornar discursos ni para ser invocada cuando conviene al poder. Fue concebida para limitar a quienes gobiernan, proteger a los ciudadanos y garantizar que ningún funcionario, partido, mayoría congresual o presidente coloque su voluntad por encima de la soberanía popular.

Por eso preocupa el rumbo de diversas actuaciones del Congreso Nacional y del Poder Ejecutivo.

En los últimos años se han aprobado normas luego anuladas, corregidas o seriamente cuestionadas por su compatibilidad constitucional. La Ley de la Dirección Nacional de Inteligencia motivó la intervención del Tribunal Constitucional por objeciones relacionadas con derechos fundamentales. La Ley de Facturación Electrónica también requirió su actuación para corregir una disposición que afectaba la privacidad.

Más recientemente, el nuevo Código Penal ha dejado de ser únicamente una inquietud jurídica para provocar un rechazo creciente en amplios sectores de la sociedad. Juristas, periodistas, profesionales, organizaciones sociales y ciudadanos hemos advertido que varias disposiciones, por su amplitud, ambigüedad o desproporción, podrían amenazar la libertad de expresión, la denuncia pública, el ejercicio profesional y la protesta pacífica.

Cuando una legislación penal provoca temor entre quienes informan, denuncian o protestan, el problema deja de ser técnico: amenaza la convivencia democrática.

Pero el caso institucionalmente más delicado es la respuesta legislativa posterior a la sentencia TC/0788/24.

Las decisiones del Tribunal Constitucional son definitivas, irrevocables y vinculantes para todos los poderes públicos. Cuando una legislación posterior genera serios cuestionamientos sobre si respeta materialmente el criterio fijado por el máximo intérprete de la Constitución, no estamos ante un simple debate político. Está comprometida la supremacía constitucional, la seguridad jurídica y la confianza ciudadana.

La preocupación no gira solo alrededor de una sentencia ni de las candidaturas independientes. El problema es más profundo: ¿puede el poder político redefinir, limitar o neutralizar derechos protegidos por la Constitución?

La Constitución dominicana no creó una democracia para beneficio de los partidos. Creó un Estado social y democrático de derecho, fundado en la dignidad humana, la soberanía popular, el pluralismo político, la separación de poderes y la protección efectiva de los derechos fundamentales.

El derecho a expresarse no es una concesión del Gobierno.

El derecho a protestar pacíficamente no es un favor del Congreso.

El derecho a elegir y ser elegido no pertenece a los partidos.

Son derechos constitucionales que ningún poder temporal puede apropiarse, reducir ni administrar según su conveniencia.

No sabemos si quienes gobiernan desconocen el espíritu de la Constitución o si, conociéndolo, han decidido apartarse de él. Lo evidente es que demasiadas decisiones han obligado al Tribunal Constitucional y a la sociedad a recordar principios que debieron orientar desde el inicio a los poderes públicos.

No afirmamos que la República Dominicana sea hoy una dictadura. Pero sería irresponsable esperar a que el autoritarismo esté consumado para denunciar las decisiones que pueden abrirle camino.

Las democracias rara vez desaparecen de un día para otro. Se erosionan lentamente cuando se relativiza la supremacía constitucional, se reducen los espacios de participación, aumentan las facultades del poder sin controles suficientes y los derechos fundamentales dejan de orientar la legislación.

Está en juego la República que dejaremos a nuestros hijos: una nación donde la Constitución gobierne al poder o un país donde el poder acomode la Constitución a sus intereses.

Todavía estamos a tiempo de corregir el rumbo.

El pueblo dominicano ha demostrado paciencia, madurez y vocación democrática. Ha recurrido a los tribunales, promovido el debate público y utilizado los mecanismos institucionales reconocidos por la Constitución.

Pero la paz social no puede sostenerse indefinidamente si los reclamos constitucionales no encuentran respuesta. Cuando las instituciones dejan de escuchar, aumenta la presión social. Esa realidad no debe celebrarse ni provocarse; debe prevenirse mediante el diálogo, la rectificación y el respeto a la Constitución.

Este no es un llamado a la confrontación. Es un llamado a la rectificación.

El Congreso debe legislar dentro de los límites constitucionales. El Poder Ejecutivo debe ejercer sus facultades constitucionales con el mismo compromiso que juró al asumir el cargo. Y todos los poderes públicos deben recordar que las decisiones del Tribunal Constitucional no son recomendaciones: forman parte del orden que están obligados a respetar.

Cumplir la Constitución no debilita al Estado. Lo fortalece.

Respetar los derechos fundamentales no genera desorden. Construye paz.

Abrir la democracia no amenaza la República. La hace más legítima y fuerte.

Desde el Foro Cívico y Social lo afirmamos con claridad: la Constitución no pertenece al Congreso, al Poder Ejecutivo ni a los partidos políticos.

La Constitución pertenece al pueblo dominicano.

Defenderla por las vías pacíficas, democráticas y constitucionales no es un acto de oposición. Es el deber moral, cívico y patriótico de toda generación que aspire a entregar a sus hijos una República más libre, justa y fiel al Estado social y democrático de derecho.

Una nación puede sobrevivir a una mala ley y corregir una mala decisión. Lo que no puede permitirse es acostumbrarse a que el poder deje de obedecer la Constitución.

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Opinión

Lágrimas en suelo rebelde

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Por Oscar López Reyes

(A la 18:00 hora local del miércoles 24 de junio de 2026, Venezuela fue sacudida por dos terremotos: el primero en la escala 7.2 (duró un minuto) y 39 segundos después otro de magnitud 7.5 (se extendió por tres minutos), concentrados especialmente en la Guaira y Caracas, con un salto -hasta el 12 de julio de 2026- de más de 50 mil desaparecidos, según la ONU; cerca de 5 mil fallecidos, 20 mil heridos y 20 mil damnificados).

(I)

¡Oh, Venezuela!

Patria inmensa.

¡Caramba!,

Hermanos en Bolívar,

¡qué dolor soberbio!

que oprime las fibras de mi alma,

En tristeza de gritos que escapan

de escombros retorcidos

por furia de un suelo rebelde.

El telúrico conmueve en miradas

de arquitecturas sin piedras ni ventanas,

y melancolías de niños vagando en penumbras,

Sin padres ni estancias.

Y pone a temblar en rememoración de amor

su épica solidaridad y sacrificio de dignidad infinita

en épocas pretéritas, que configura

una vastedad de grandeza histórica

y el patriotismo compartido.

¡Oh, Venezuela, SOS!

(II)

Cuando no haya más lágrimas que derramar,

rebosantes las porcelanas de mortandad,

esa “Tierra de Venecia” y esa “Tierra de Gracia”

dejará de llorar y se levantará en cumbre de cerros,

contemplando

marchas fúnebres y entierros colectivos,

echando la vista a la resurrección de Cristo.

(III)

Heridos que sollozan en ruinas y hospitales,

sobrevivirán en sonidos de esperanza y el susurro

que late desde los vientos que soplan

de mares y montañas, para otro comienzo

de sonrisas en barcas de adversidad.

(IV)

Los fallecidos descansarán en púrpura palmera

y ecosistemas naturales con flores coloreadas

con toques de bellezas íntimas

que evocan la fragancia

en la eternidad de jardines

con pétalos de atardeceres versátiles.

(V)

Y los muchos desaparecidos fertilizarán

los predios erosionados,

para floración de hojas, frutos y plantas aromáticas,

que germinarán emergentes criaturas en vientres

de primaveras de Luna menguante

y otoños de Luna creciente.

(VI)

En su inocencia, niños huérfanos seguirán jugando

en noches tranquilas, abrazados de madres sustitutas

y nutrientes saludables,

que brotarán renovadas energías

en llanuras, bosques y lagos estrellados,

acariciados por paisajes de jazmines

y saltos que gimen en la nostalgia de edificios desplomados.

(VII)

Sumergidos en cenizas de techos agrietados

por terrestres sacudidas bruscas,

pequeños, adultos y veteranos

alzarán vuelos con recuperados bríos,

como aquel ave mítica y pájaro de fuego.

Tendrán casas alfombradas con claveles

y rosadas cestas colgantes,

en calles sin pedruscos y con Sol,

parques con glorietas y toboganes,

escuelas y parroquias para el cambio.

(y VIII)

En brisas de trompetas, hembras y varones

abatidos en estado emocional resurgirán

de pedazos de paredes rotas,

para reconstruir territorios asolados,

en el renacer de paz y progreso,

y entonces entonar, a viva voz: ¡felicidad, felicidad!

………………………….

El autor: Periodista, mercadólogo, catedrático, escritor y gremialista.

 

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