Opinión
Entrevista invitada: Amílcar Figueroa habla en Venezuela para “Alba TV”
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14 años agoon
Entrevista reproducida por Narciso Isa Conde
Amílcar Figueroa es venezolano, historiador, politólogo e integrante del Movimiento Continental Bolivariano. Hasta 2011 presidió el Parlamento Latinoamericano (Parlatino). Cuenta con una larga trayectoria política vinculada a luchas revolucionarias de Nuestra América y participó en la compilación ¿Reforma o revolución en América Latina? (2009) y El Salvador. Su historia y sus luchas (2009) , entre otros.
En diálogo con Alba TV, compartió sus impresiones acerca del contexto eleccionario del 7 de Octubre, los posibles escenarios y estrategias opositoras frente al triunfo de Hugo Chávez. Además, se refirió a los desafíos de la revolución bolivariana para la etapa 2013-2019 y su impacto en el contexto latinoamericano.
¿Cuál es el escenario que avizora para el 7 de octubre y los primeros días post-elecciones? ¿Cuál será la estrategia de la derecha en este lapso?
Lo que se conocemos es que ellos piensan y han estado trabajando en una matriz que instale el fraude electoral. Por supuesto que esta estrategia, lanzada desde Europa y Estados Unidos con las posibilidades mediáticas que tiene el imperialismo y la derecha internacional puede tener alguna incidencia. Dependerá justamente del margen con el cual se gane. Si la ventaja es abrumadora también les va a quedar un poco más difícil instalar esa matriz. Lo cierto es que a partir de ella, sectores radicalizados tratarían de profundizar la desestabilización con diversas modalidades. No podría decirte cuál. En países donde recientemente el imperialismo ha operado, el punto común es la existencia de un pequeño grupo interno articulado fundamentalmente en la alianza internacional de las fuerzas del capital. Por otra parte, hay una parte de la oposición venezolana que tiene el espíritu de jugársela en el campo de las elecciones y que está pensando no en procesos desestabilizadores, sino en tratar de sacar alguna posibilidad en el cuadro de las elecciones regionales de alcaldía y gobernaciones de Diciembre.
Estas posibilidades están allí y no debemos descuidar ninguna de las dos. Todo dependerá en buena medida del resultado del 7 de Octubre, del margen con el cual ganemos.
Acerca del mediano plazo. Con Chávez electo y el Programa de la Patria en marcha ¿Cuáles serán los retos y desafíos para la revolución bolivariana?
Creo que hay que empezar por reivindicar algo que planteo el propio Comandante Chávez: la rectificación. Es necesario profundizar apoyándose en las fuerzas que están históricamente más interesadas en el desarrollo de una Venezuela socialista. Eso pasa por entender con bastante nitidez el cuadro de clases de la actual realidad venezolana, cuál es la composición morfológica de las clases hoy en el país y cuáles de esas clases están mucho más interesadas en la profundización de un cambio histórico. Con este insumo, desarrollar toda nuestra actividad política fundamental allí. Centrarse allí. Tejer el entramado social de la revolución desde abajo, fortalecer los organismos y lo que se ha dado en llamar el poder popular. Creo que eso es lo estratégico. No hay posibilidad de avanzar si no damos un salto en la conquista de la hegemonía social y, a la vez, batalla por revertir la actual dominación cultural. Todavía hoy no nos hemos desprendido de la hegemonía cultural de la burguesía. Los valores de la sociedad burguesa siguen vivitos y coleando en la sociedad venezolana. En todas sus instancias. Entonces ésta es la batalla estratégica frente a la cual el movimiento revolucionario tiene que apuntar sus baterías. Sin una visión estratégica, entendiendo además muchos otros problemas, no hay avances…
En palabras de Chávez, uno de los objetivos principales de la etapa consiste en “cruzar el umbral”, afianzar el camino hacia el socialismo de manera tal que los cambios se tornen transformaciones irreversibles ¿Qué análisis hace de este objetivo?
Avanzar supone dar un debate muy fuerte sobre cómo entender la transición, cómo entender el socialismo, qué es el socialismo. Hay que bajar a lo concreto toda la parte teórica del socialismo y verlo en las condiciones de América Latina; en las condiciones del siglo XXI. Es un gran reto para los revolucionarios y las revolucionarias de Venezuela, donde ha habido un avance extraordinario, donde se insurgió en un momento de retroceso mundial de la revolución. Desde luego eso ha permitido una búsqueda creadora en función de adaptar la teoría Socialista a las condiciones del siglo XXI. Pero obviamente tenemos que dar una batalla tremenda en la construcción teórica. No hay posibilidades de avanzar exitosamente si no se hace una construcción teórica acerca de la revolución en Venezuela y América Latina. Un esfuerzo intelectual por validar las conquistas del aquel campo que podríamos denominar mundo del trabajo. Vivimos en un momento histórico donde el sistema del capital atraviesa su máxima expansión y donde, a su vez, experimenta su mayor decadencia. Se va evidenciando que el capitalismo no es opción y que hay que buscarla por fuera. Esa opción es socialismo.
En la actualidad y centrándonos en el escenario latinoamericano ¿En qué estado se encuentra la construcción de la Patria Grande? ¿Es factible pensar en un proyecto socialista continental? ¿O estamos en un momento de repliegue de las tendencias anticapitalistas/
En el 2005 el ALCA sufrió una tremenda derrota pero sin embargo después de eso, algunos países de América Latina, firmaron Tratados de Libre Comercio con Estados Unidos. También tratados de relación estratégica con Europa. Estos acuerdos representan el intento del capital de recomponerse y recomponer su hegemonía en América Latina. También avanzaron en muchos sentidos, no solamente en el económico. Por ejemplo, tratan de construir una especie de Escuela de las Américas apoyándose en algunos países del llamado Eje Pacifico.
Por Rosario Espinal
El sistema de partidos dominicano, aunque maltratado por las luchas caudillistas, las divisiones y la incapacidad de los gobiernos para realizar las reformas necesarias, no ha colapsado. Esto hay que resaltarlo porque la probabilidad de un outsider se potencia cuando colapsa el sistema de partidos.
En una región y un mundo lleno de sorpresas, inestabilidad y polarizaciones políticas, la República Dominicana sobresale por su persistente estabilidad y el bajo nivel de polarización, aunque a veces los procesos electorales confundan y den la impresión de que se libra una batalla feroz.
Durante los últimos 60 años han gobernado cuatro partidos, y dos de ellos han emanado de divisiones del PRD: el PLD y el PRM.
La matriz partidaria original se fracturó: el Partido Reformista se consumió en divisiones y el PRD colapsó después que parió al PRM. Pero, aunque el sistema de partidos ha cambiado producto de las divisiones, se ha mantenido vigente y la clase política intacta. Hasta los vencidos encuentran cómo seguir usufructuando.
Por muchos años me han preguntado cuándo surgirá un outsider que dé al traste con la partidocracia; o sea, un candidato presidencial al margen de los principales partidos políticos.
Mi respuesta siempre ha sido (incluido este momento) que no veo condiciones propicias para el surgimiento de un outsider con posibilidades presidenciales.
Las razones para dar esta respuesta son las siguientes:
El sistema de partidos dominicano, aunque maltratado por las luchas caudillistas, las divisiones, y la incapacidad de los gobiernos para realizar reformas necesarias, no ha colapsado. Esto hay que resaltarlo porque la probabilidad de un outsider se potencia cuando colapsa el sistema de partidos.
Para el 2028, el PRM, la Fuerza del Pueblo y el PLD tienen candidatos disponibles, todos con arraigo en la sociedad dominicana, para impulsar una campaña exitosa. Así que, a pesar de que los partidos políticos tengan baja estima en la ciudadanía, y el porcentaje que dice no simpatizar por ninguno ha aumentado en los últimos años, por esos partidos se decantará muy probablemente la inmensa mayoría de los electores.
La economía dominicana experimenta problemas, agravados actualmente por el aumento del precio del petróleo, pero no crisis. Una crisis económica prolongada es uno de los factores claves que contribuye al colapso del sistema de partidos. Sin ella, los partidos del sistema tienden a sobrevivir.
El Estado clientelar-asistencial dominicano, ampliado en los últimos años, es un factor estabilizante de la política, a pesar de los riesgos económicos que acarrea cuando se conjuga con un gran déficit fiscal.
En el ámbito político, el Estado clientelar-asistencial permite incorporar como beneficiarios a un amplio segmento de la clase política (aun de la oposición), a empresarios, clase media y sectores populares. Es un factor esencial de protección e inclusión social.
Mientras ese Estado clientelar-asistencial pueda sostenerse sin crisis económica, difícilmente surja con éxito un outsider que en campaña prometa arrasar con todo al estilo Javier Milei, o con una campaña monotemática (criminalidad, por ejemplo) que reciba un cheque en blanco de la ciudadanía para erigirse en autócrata como Nayib Bukele.
La conjunción de los factores señalados ha permitido a la República Dominicana sortear los vaivenes de la política latinoamericana y mundial de las últimas décadas, manteniendo estabilidad política.
Por más odiados que sean los partidos políticos dominicanos, siguen generando las figuras que gobiernan el país y los votantes necesarios para elegirlos.
Por Nelson Encarnación
Este jueves, 16 de julio, se verificará el cambio de gestión en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), cuando el maestro Editrudis Beltrán entregue la Rectoría al nuevo incumbente, doctor Jorge Asjana, electo de manera convincente en los últimos comicios en la centenaria academia.
El rector saliente viene de una larga carrera docente que culmina con una administración rectoral libre de conflictos, lo cual significa mucho en la prestigiosa alma mater, donde hubo períodos caracterizados por turbulencias que trastornaron proyectos de dirección muy ambiciosos.
La universidad que entrega el maestro Editrudis ha tenido logros significativos que merecen ser destacados, consciente del impacto que tienen en beneficio de una población estudiantil que ya supera los 210,000 alumnos.
Y quiero detenerme en este dato, porque, si bien para algunos la masificación de la UASD es un hecho negativo, lo cierto es que la institución estatal es la única que ha mantenido su filosofía de puertas abiertas para acoger a los aspirantes a profesionales que no pueden pagarse una universidad privada.
En ese sentido—y sin mucha estridencia—la gestión que concluye, y con el apoyo del presidente Luis Abinader, logró que la universidad pasara de 18 localidades, a tener presencia en su ubicación natural que es el Distrito Nacional, las 31 provincias y cerca de 10 municipios.
Operan ya nuevas ciudades universitarias en modernos campus en Baní, Azua, Hato Mayor, Cotuí y Neiba, mientras la próxima será inaugurada en Santiago Rodríguez.
También merece una mención especial la política de apertura de liceos experimentales en Constanza, Jarabacoa, Moca, Guerra, Haina, Elías Piña, Santo Domingo Oeste, Baní y La Victoria.
Recordemos que, durante décadas, la UASD solo dispuso del bien ponderado liceo Amelia Ricart Calventi, por lo que esta expansión de la red de bachilleratos universitarios es un hecho trascendental en lo que concierne a crear en los estudiantes una cercanía temprana con su próxima alma mater.
Un área vital en la cual la UASD ha recibido permanentes críticas—pienso que no siempre con razón—es lo referente a la investigación científica.
En este aspecto tan relevante para el prestigio de la UASD, podemos citar el gran esfuerzo de la gestión del doctor Beltrán, que resultó en más de 300 artículos científicos publicados, más de 200 investigaciones activas y un liderazgo destacado en la obtención de proyectos Fondocyt.
Por Miguel Guerrero
Los avances de la tecnología y la ciencia han permitido llegar a la Luna y explorar lugares aun más recónditos del Universo. Estamos lejos, sin embargo, de poder encarar problemas tan dramáticos como satisfacer necesidades elementales de la población.
Gran parte de la humanidad no ha podido siquiera remediar el problema del hambre. Pero más que a una escasez de recursos, se ha debido a su mal empleo. Mientras se mantuvieron estáticos los índices de inversión en programas educativos y de desarrollo, el Tercer Mundo incrementó pavorosamente los gastos militares.
Las compras de armas en los años finales del siglo pasado de África y Asia sumaron más de 50,000 mil millones de dólares, dos veces al valor actual de esa divisa. Los árabes, con las mayores reservas monetarias debido a su potencial petrolero, figuraron en los primeros puestos. No obstante, África continúa entre las zonas más potencialmente expuestas al hambre y a la desnutrición. Millones de niños carecen allí de escuelas apropiadas, hospitales y alimentos, mientras modernos aviones Migs despegan y se exhiben en sus aeropuertos.
El mundo islámico tiene en su conjunto uno de los índices demográficos más bajos del mundo. Si se aplicara un estricto sentido de la justicia social, una distribución realmente equitativa de la propiedad agrícola, no habría allí problemas reales. Sin embargo, existe en la zona un bajo rendimiento agrícola, por la reducida inversión en programas de desarrollo agropecuario.
Otro ejemplo patético es la India. Con tasas altamente crónicas de muertes por inanición y desnutrición infantil y cientos de millones de personas que viven en condiciones infrahumanas, ese país ha desarrollado una política de rearme fabulosa. No obstante el impacto del alza del petróleo en su economía, el gobierno indio comprometió sumas extraordinarias en convertir a la nación en una potencia nuclear.
