Economía
Experto en innovaciones tecnológicas afirma Mipymes viven en el «feudalismo digital»
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4 semanas agoon
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LA REDACCIÓN
Los desafíos que enfrenta la digitalización fueron abordados recientemente en un informe publicado por Think Tank de Tabuga, una firma de consultoría digital establecida en el país, al presentar un diagnóstico integral del ecosistema digital dominicano, resultado de una serie de entrevistas realizadas en su programa de televisión “T al Cubo”.
Para profundizar al respecto abordamos al fundador de la firma, el experto tecnológico, Arturo López Valerio, quien analiza las oportunidades y desafíos de la digitalización en República Dominicana. A continuación la entrevista.
¿Cuáles novedades y hallazgos más disruptivos de este informe?
Al sistematizar los datos para este reporte, observamos la velocidad a la que se están bifurcando dos economías digitales dentro de un mismo país. Una de primer mundo, funcionando en ciertos sectores (turismo, remesas, servicios financieros), con niveles de adopción comparables a Chile o Colombia, y al mismo tiempo una analógica que coexiste a metros de distancia. El informe cuantifica esa distancia con una claridad que incomoda.
El otro hallazgo disruptivo es el papel que está jugando la infraestructura de datos como factor de producción, la riqueza futura se mide en complejidad económica: la República Dominicana tiene la oportunidad de saltar etapas si decide que los datos son un recurso estratégico nacional, pero todavía tratamos los datos como un subproducto, no como un activo. El informe documenta por primera vez la dimensión de ese costo de oportunidad.
Con los avances de la economía digital, ¿se está produciendo una real democratización del acceso o se está ensanchando la brecha entre grandes empresas y Mipymes?
La penetración de internet en la República Dominicana ronda el 85%, y eso se suele presentar como evidencia de democratización. Pero acceso a la red y acceso a la economía digital son dos cosas distintas. Lo que el informe muestra con claridad es que la conectividad llegó antes que la capacidad para convertirla en ventaja económica.
Las grandes empresas tienen equipos de transformación digital, presupuestos de tecnología, acceso a crédito para invertir en sistemas. Las Mipymes tienen un teléfono con WhatsApp Business y un grupo de Facebook.
Eso más allá de un concepto de democratización, es lo que yo llamo feudalismo digital: una arquitectura donde las plataformas globales capturan el valor y los pequeños productores locales capturan las migajas del alcance. Lo que se describe en el capitalismo de vigilancia a escala global; nosotros lo vivimos en versión caribeña. La brecha se confunde como acceso a dispositivos, sino de acceso a la cadena de valor digital.
¿Cuáles son los principales obstáculos que enfrentan las empresas dominicanas para digitalizarse?
El primer obstáculo es conceptual antes de ser técnico: muchas empresas confunden digitalización con tener presencia en redes sociales. Esa confusión es costosa porque lleva a invertir en visibilidad cuando el problema real está en procesos, en datos internos, en la cadena de suministro.
El segundo obstáculo es el costo de capital. La digitalización requiere inversión con retorno a mediano plazo, y el crédito productivo en República Dominicana todavía es caro y de corto plazo. Las empresas que más necesitan transformarse, las medianas, en manufactura, comercio y servicios, son exactamente las que tienen menor acceso a financiamiento en condiciones que hagan viable esa inversión.
El tercero, y quizás el más subestimado, es el talento. Podemos tener toda la infraestructura del mundo, pero si no hay personas capaces de operar sistemas de IA o ERP, analizar datos de clientes o gestionar una estrategia de automatización, la tecnología se convierte en mobiliario caro. La brecha de talento digital es estructural, y el sistema educativo formal todavía no la está cerrando a la velocidad que necesitamos.
¿Qué papel puede jugar la tecnología para mejorar su productividad, acceso a financiamiento y competitividad?
La tecnología puede hacer por las pymes lo que la Revolución Industrial hizo por las economías que supieron aprovecharla: multiplicar la productividad sin necesariamente multiplicar el costo. El SaaS, software como servicio, fue la primera ola de esa democratización empresarial: una pyme dominicana hoy puede usar los mismos sistemas de gestión que una multinacional, pagando una fracción del costo. Eso es real y ya está ocurriendo en los sectores más dinámicos.
Donde veo la mayor oportunidad inmediata es en el acceso a financiamiento a través de datos. El historial transaccional digital de una empresa, sus ventas en plataformas de e-commerce, sus cobros digitales, su inventario en la nube, puede ser la base para modelos de crédito alternativos que no dependan exclusivamente de las garantías físicas tradicionales. Países como México y Brasil ya están construyendo ese puente entre fintech y pymes. República Dominicana tiene la infraestructura básica para hacerlo; lo que falta es voluntad regulatoria para habilitar esos modelos.
¿Qué sectores de la economía dominicana tienen mayor potencial para beneficiarse de la innovación tecnológica en los próximos años?
El turismo es el caso más obvio y el más subestimado a la vez. Recibimos millones de visitantes al año, pero la tecnología que media esa experiencia, reservas, pagos, recomendaciones, gestión de activos, la controlan plataformas externas.
Airbnb, Booking, TripAdvisor se quedan con los datos del turista dominicano. Hay un proyecto de lo que llamo “industrialización simbólica” enorme pendiente en turismo: convertir esa masa crítica de visitantes en un activo de datos y en una plataforma propia.
Las remesas son otro caso extraordinario. República Dominicana recibe más de 10 mil millones de dólares anuales en remesas. Ese flujo es la red de distribución financiera más grande del país, y todavía está subexplotada como puerta de entrada a servicios financieros digitales para la población no bancarizada.
Añadiría la agroindustria, que tiene una oportunidad real con trazabilidad, sensores IoT y mercados digitales directos, y los servicios de salud, donde la telemedicina puede redefinir el acceso en zonas rurales.
¿Cuál es el posicionamiento del país a nivel de competitividad en la economía digital?
República Dominicana ocupa una posición intermedia en el ecosistema digital latinoamericano: aventaja a Centroamérica y al Caribe anglófono en varios indicadores de infraestructura y adopción, pero hay una brecha importante con Chile, Colombia y Brasil en lo que el Índice de Innovación Global mide como capacidad de convertir adopción tecnológica en productividad sistémica.
¿Qué tan preparada está la República Dominicana para insertarse en esta nueva economía basada en tecnología y datos?
La pregunta que deberíamos hacernos primero es si vamos a ser consumidores o productores de inteligencia artificial. Porque esa distinción determina todo. Un país que solo consume IA —que la usa como herramienta importada, sin capacidad de adaptarla, entrenarla con datos propios ni desarrollar aplicaciones específicas para su realidad— reproduce el mismo patrón de dependencia tecnológica que ha caracterizado nuestra relación con la tecnología desde hace décadas. Se puede resumir como una adopción sin apropiación.
República Dominicana tiene algunas condiciones favorables: una diáspora tecnológica relevante, un sistema financiero relativamente digitalizado, y sectores como turismo y remesas que generan volúmenes de datos interesantes. Lo que nos falta es la capa intermedia: los ingenieros de datos, los científicos de datos, los equipos capaces de tomar esos datos y convertirlos en modelos útiles, los modelos que son invisibles para la política pública. Esa es la inversión más urgente y la que menos atención recibe en el debate público.
¿cuáles deberían ser las prioridades estratégicas del país para fortalecer su competitividad en el contexto global?
Señalo tres que considero no negociables. La primera es la formación de talento digital en los niveles donde hay más escasez: no solo programadores básicos, sino especialistas en datos, modelado de negocios, arquitectura de sistemas y diseño de productos digitales. El talento es el único insumo que no se puede importar de forma sostenida.
La segunda es la modernización del marco regulatorio para la economía digital. República Dominicana todavía aplica categorías analógicas a fenómenos digitales: la fiscalidad de plataformas, la regulación de criptoactivos, el tratamiento de datos personales, la portabilidad bancaria. Cada uno de esos vacíos es un costo invisible para la inversión y para la innovación local.
La tercera es la inversión en infraestructura de datos públicos: catastros digitales, registros interoperables, datos abiertos de salud y educación. Los países que van a liderar la próxima fase de la economía digital serán los que tengan mejores ecosistemas de datos compartidos. El Estado dominicano debe reconocer que su papel en la economía digital no es controlarla, sino ser un actor clave en la creación de infraestructura de información.
¿cuáles tendencias tecnológicas considera que tendrán mayor impacto en la economía dominicana y en la forma en que operan las empresas?
La transición más importante que veo en el horizonte inmediato es lo que llamo el paso del SaaS al RaaS: de software como servicio a resultados como servicio. La inteligencia artificial va a continuar redefiniendo qué trabajo tiene valor económico y cuál puede automatizarse. Eso tiene implicaciones enormes para un país donde buena parte del empleo formal todavía está concentrado en tareas repetitivas de gestión y administración.
La segunda tendencia es la fragmentación del internet en bloques regulatorios y la presión creciente sobre la soberanía de datos. Los países que no definan una política de datos clara van a quedar atrapados entre las regulaciones de la Unión Europea, las exigencias de las plataformas norteamericanas y los modelos alternativos que están construyendo China y otros actores. República Dominicana debe establecer su propia postura en este debate, como lo destaca uno de los argumentos principales del reporte: la economía digital va más allá de ser solo un asunto de mercado; es una cuestión de soberanía.
Domingo.-El nearshoring está reconfigurando el mapa exportador de la región Norte de República Dominicana, impulsando una creciente concentración hacia mercados cercanos y planteando nuevos desafíos en materia de infraestructura, capital humano y diversificación.
Este proceso, que consiste en la relocalización de procesos productivos en países próximos al mercado final, ha comenzado a reflejarse con claridad en los indicadores comerciales.
Entre 2023 y 2024, los índices de concentración por destino de las exportaciones de la región Norte aumentaron en 26.8 % y 24.3 %, respectivamente, mientras que la distancia ponderada de los envíos se redujo en 4.2 % y 27.3 %, de acuerdo con la Colección de Investigaciones del Banco Central sobre Análisis Regional (Cibao) 2025.
Subraya la necesidad de fortalecer la formación de capital humano para sostener el crecimiento en sectores estratégicos como el automotriz, la tecnología y la manufactura avanzada.
Economía
Indotel registra RD$17,186,089.51 en créditos a usuarios en el primer trimestre del 2026
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12 horas agoon
abril 20, 2026
Santo Domingo, R.D.El Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (Indotel), mediante su dirección de Protección al Usuario (DPU), informó que pudo obtener más de RD$17.1 millones de créditos en beneficios de los clientes en el servicio de telecomunicaciones a lo largo del primer trimestre del 2026, en el que se evidenciaron las gestiones que se llevaron a cabo en los trámites de validación de las varías, la resolución de reportes hechos por los usuarios y cómo se negoció con las prestadoras.
La cantidad que se gestionó fueron RD$17,049,021.51 que provienen de la categoría de Avería Tipo 2, relacionado a los créditos que tienen que ver con las averías que los proveedores experimentan de forma masiva y que impactan a un alto número de personas. Dichos créditos concedidos por las abastecedoras, entran dentro de normativas como el Reglamento General de Servicios Telefónico además de que los manejan en la DPU en lo que se valida la resolución de la avería.
Conforme al desglose mensual, en enero se presentó el mayor volumen de créditos manejados, con RD$17,078,969.02. Posteriormente le sigue febrero con RD$89,138.47 y para finalizar el trimestre marzo con RD$17,186,089.51.
Por otro lado, la división de conciliación obtuvo RD$56,999.08 en las situaciones de
pre-formalización de trabajos que ejecutó el mismo departamento en el proceso de negociación con las distribuidoras, en las que se acordó una especie de crédito en forma de acuerdo con el cliente.
Economía
El país recibió US$3,019.6 millones en remesas entre enero y marzo de este año
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7 días agoon
abril 14, 2026
Santo Domingo, R.D.-Entre enero y marzo de este año, los flujos de remesas que llegaron al país sumaron US$3,019.6 millones, lo que refleja un aumento anual de 1.9%, según el Banco Central.
La entidad indicó que este crecimiento en marzo ocurre a pesar del complejo entorno internacional que prevalece actualmente.
“Los conflictos en Medio Oriente han elevado los precios del petróleo y sus derivados, lo que ha generado mayores presiones inflacionarias y ha reducido el ingreso disponible de los hogares”, explicó agregando que el repunte responde, en gran medida, a los envíos realizados por los dominicanos en Estados Unidos, país desde donde se originó el 84.2% de los flujos formales recibidos en marzo, equivalentes a unos US$879.9 millones.
El Banco Central señala como relevante que, durante este periodo, la diáspora en Estados Unidos recibe una proporción importante de los reembolsos de impuestos estipulados por el Servicio de Impuestos Internos (IRS, en inglés), incrementando así su capacidad de envío.
Destacó también la recepción de remesas por canales formales desde países como España, por un valor de US$54.9 millones, un 5.3% del total, siendo este el segundo país en cuanto al total de residentes de la diáspora dominicana en el exterior se refiere, así como Haití e Italia, con 1.1% y Suiza con 1.0% de los flujos recibidos. En el resto de la recepción de remesas se distinguen Canadá y Panamá.
Respecto a la distribución de las remesas recibidas por provincias, el BCRD señala que el Distrito Nacional recibió una proporción del 48.3 % durante marzo, seguido por las provincias de Santiago y Santo Domingo, con un 10.6% y 7.0%, respectivamente. Esto indica que casi dos tercios (65.9%) de las remesas se recibe en las zonas metropolitanas del país.
El crecimiento del 1.9% en el flujo de remesas recibidas entre enero y marzo es coherente con las proyecciones de este Banco Central, las cuales mantienen para este 2026 un crecimiento interanual del 3.5%, menor al observado en 2025, considerando la entrada en vigor en enero pasado del nuevo impuesto a los envíos desde EE. UU, y la incertidumbre del entorno internacional vigente.
Analizando la evolución del sector externo, las perspectivas del BCRD contemplan una evolución favorable de los ingresos de divisas durante 2026, como son los ingresos de turismo, la inversión extranjera directa (IED) y las exportaciones, en conjunto con las remesas. En cuanto a las remesas, se estima que se ubiquen en torno a los US$12,200 millones y que la IED supere los US$5,000 millones al terminar el año.
Estos ingresos de divisas contribuirán a mantener la estabilidad relativa del tipo de cambio que se observa en la actualidad, de tal manera que, al 31 de marzo de 2026, la moneda nacional se apreció 3.4 % frente al dólar estadounidense con respecto diciembre de 2025.
Estos mayores flujos externos permiten también mantener un nivel adecuado de reservas internacionales, las cuales al cierre de marzo se ubicaron en US$16,143.1 millones, representando un 12.2% del PIB y cubriendo unos 5.8 meses de importaciones, indicadores por encima de los umbrales recomendados por el FMI.
