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Expresidente de Perú, Alberto Fujimori murió a los 86 años
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2 años agoon
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LA REDACCIÓNEl Comercio (GDA)
Perú.-A poco más de nueve meses de haber dejado el penal de Barbadillo, luego de que el Tribunal Constitucional repusiera el indulto humanitario que recibió en el 2017, el expresidente Alberto Fujimori falleció este miércoles en la casa de San Borja donde vivió con su hija Keiko Fujimori, lideresa de Fuerza Popular, y sus nietas en sus últimos días.
De acuerdo con fuentes de El Comercio, Fujimori se encontraba “delicado” de salud desde hace una semana.
Esto fue confirmado por el subsecretario general de Fuerza Popular, Miguel Torres, quien subrayó que el exmandatario estaba “pasando por un momento muy difícil”. “Estamos rezando por su recuperación”, expresó en breve comunicación con este medio.
Otras fuentes indicaron que desde que el expresidente sufrió una caída en junio último, que motivó que fuera intervenido quirúrgicamente de la cadera, su salud se fue resquebrajando. Agregaron que los rezagos de ese golpe y las quimioterapias que recibió para el cáncer a la lengua que lo aquejaba motivaron su deterioro.
Las mismas fuentes señalaron que le han solicitado a Hiro y Sachie Fujimori, quienes viven en Japón y Alemania, respectivamente, que viajen a Lima.
Además, contaron que el sacerdote que visitó al exmandatario pasada la 1 de la tarde de este miércoles fue a darle los santos óleos.
Fuentes cercanas Palacio de Gobierno refirieron a El Comercio que la administración de Dina Boluarte “seguirá estrictamente los protocolos fijados por la cancillería”. Es decir, le rendirán honores de Estado a Fujimori.
El Decreto Supremo N.096-2005-RE, en su artículo 59, establece que, al conocerse el fallecimiento de un expresidente, “se izará a media asta el Pabellón Nacional en los edificios públicos, bases militares, buques, establecimientos policiales y demás dependencias del Estado y se decretará duelo oficial el día de la inhumación de los restos mortales en consideración a su alta investidura”.
La norma no excluye a los exmandatarios que hayan recibido condenas o que hayan roto el orden democrático.
- La última carta
En junio último, Fujimori se afilió a Fuerza Popular, partido fundado por su hija Keiko Fujimori, y luego, en una carta dirigida a El Comercio, anunció su decisión de retornar a la política activa.
“Hoy me reafirmó en mi decisión y voluntad de asumir todos los riesgos. Quiero volver a trabajar por todos los peruanos”, indicó en la misiva, escrita de su puño y letra.
“Será un excelente candidato, un gran presidente. El 2026 haremos campaña con el ritmo del chino […] Alberto Fujimori llegará a la segunda vuelta”, dijo entonces Keiko Fujimori a este Diario.
No obstante, los abogados constitucionalistas Aníbal Quiroga y Natale Amprimo coincidieron en señalar que el ex jefe de Estado estaba impedido de postular.
“Él no es inocente, la gracia presidencial que recibió lo releva del cumplimiento de la pena, un indultado mantiene el estatus de condenado hasta que termine su pena y luego pide la rehabilitación. No ha sido absuelto, su sentencia [de 25 años] no ha sido quebrada o anulada, está vigente. El indulto permite que no esté en la cárcel”, expresó Quiroga.
“El indulto lo único que hace es liberarlo de la pena a diferencia de lo que es una amnistía, que ahí sí los hechos son borrados. El indulto no lo declara inocente”, manifestó Amprimo.
Un gobierno autoritario
Fujimori, apodado como “El Chino” , nació en 1938 y ejerció como presidente entre 1990 y 2000, en un gobierno que derivó en autoritarismo. En la primera elección general que participó venció al escritor Mario Vargas Llosa. Un mes antes de la primera vuelta, solamente tenía el 2% de intención de voto.
El 5 de abril de 1992 dio un autogolpe con el respaldo de las Fuerzas Armadas. Su gobierno disolvió inconstitucionalmente el Congreso, entonces compuesto de dos cámaras, y también intervino el Poder Judicial y el Tribunal de Garantías Constitucionales. Convocó a la elección del Congreso Democrático Constituyente (CCD), que en 1993 aprobó una nueva Constitución, que hasta la fecha continúa vigente.
La caída del cabecilla del grupo terrorista Sendero Luminoso, Abimael Guzmán, y el shock que estabilizó la economía, le permitieron a Fujimori lograr su reelección en 1995. Él se impuso al diplomático Javier Pérez de Cuellar, ex secretario general de las Naciones Unidas, en primera vuelta con más del 50% de los votos.
Durante el decenio fujimorista se cometieron graves violaciones a los derechos humanos y se constituyó la mayor red de corrupción de la historia del Perú, encabezada por el asesor Vladimiro Montesinos.
En 2010, el entonces procurador anticorrupción, Pedro Gamarra, detalló que en ese tiempo se privatizaron empresas públicas por unos US$7.000 millones, pero al final de esa gestión solo se encontraron US$500 millones en el Tesoro Público.
En el 2000, Fujimori fue reelegido por segunda vez como presidente. Esa elección fue calificada por Transparencia como “un fraude estructural”.
En setiembre de ese año, tras la difusión del primer “vladivideo”, el entonces mandatario se vio forzado a anunciar que iba a llamar a nuevas elecciones. En la grabación, se observó a Montesinos entregándole fajos de dinero al congresista Alberto Kouri para que se pase a la bancada de Perú 2000, que lideraba Fujimori.
Dos meses después, ‘El Chino’ renunció a la Presidencia a través de un fax enviado desde Japón, donde permaneció hasta el 2005. En el 2007 fue extraditado al Perú desde Chile.
Cuatro condenas firmes
El ex jefe de Estado fue condenado en el 2009 a 25 años de prisión por los delitos de homicidio calificado con alevosía por las matanzas de Barrios Altos y La Cantuta y secuestro agravado por las detenciones del empresario Samuel Dyer y el periodista Gustavo Gorriti. Ambos fueron aprehendidos ilegalmente el 5 de abril de 1992, cuando Fujimori dio un golpe de Estado.
Según el fallo- emitido por el tribunal de la Sala Penal Especial, presidido por el juez César San Martín- Fujimori, Vladimiro Montesinos y el ex comandante general de las Fuerzas Armadas Nicolás Hermoza Ríos aplicaron una “guerra de baja intensidad” y practicaron crímenes de Estado, de manera sistemática, en su lucha contra el terrorismo.
Para los jueces, las matanzas de Barrios Altos y La Cantuta no fueron hechos aislados. La sentencia, que tuvo 266 páginas, precisó que el autogolpe de 1992 permitió que todo el poder se centralizara en el exmandatario, desde el Servicio de Inteligencia Nacional (SIN), y que se le brindara gran capacidad operativa al Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE).
Sobre Fujimori también pesaron otras tres condenas firmes: por el allanamiento ilegal a la casa de Trinidad Becerra, esposa de su exasesor Montesinos; por el pago de US$15 millones como CTS al ‘Doc’; y por los pagos ilegales a los congresistas tránsfugas, el espionaje a políticos y periodistas, y la compra de Cable Canal de Noticias y de la línea editorial del diario “Expreso”.
El 24 de diciembre de 2017, en la víspera de Navidad, el entonces presidente Pedro Pablo Kuczynski (PPK) le otorgó un indulto humanitario al ex jefe de Estado, luego de que una junta médica recomendara su liberación por “una enfermedad progresiva, degenerativa e incurable”.
Kuczynski adoptó esta polémica decisión días después de que Kenji Fujimori y otros congresistas disidentes de Fuerza Popular votaran en contra de su vacancia.
En octubre de 2018, el Juzgado de Investigación Preparatoria de la Corte Suprema, a cargo del magistrado Hugo Núñez Julca, anuló la gracia presidencial dada por PPK. Y a través de una resolución de 225 páginas, el juez dispuso además la ubicación y captura de Fujimori, a fin de que sea reingresado a prisión.
En diciembre del año pasado, el Tribunal Constitucional ordenó “la inmediata libertad” del expresidente Alberto Fujimori “bajo responsabilidad”, tras reponer su indulto y establece que una resolución de la Corte IDH no tiene competencia para ordenar que se ejecute una sentencia de un colegiado nacional.
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Flávio Bolsonaro promete liberar a su padre y llevarlo al Palacio Presidencial si vence a Lula
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1 semana agoon
octubre 9, 2026
Brasilia, Brasil. – El senador conservador Flávio Bolsonaro prometió que liberará a su padre, el expresidente brasileño Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por su participación en un intento de golpe de Estado, si resulta vencedor en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales frente al actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva.
El hijo mayor del exgobernante aseguró que, de ganar los comicios, su padre recuperará la libertad y lo acompañará al Palacio de Planalto para la ceremonia de investidura presidencial, prevista para el 5 de enero, según declaraciones recogidas por la agencia AFP.
La promesa se produce después de que Flávio Bolsonaro obtuviera el 47 % de los votos en la primera vuelta, frente al 45 % alcanzado por Lula, un resultado que ha movilizado a los sectores conservadores y reavivado las expectativas de retorno político del bolsonarismo.
Jair Bolsonaro, quien gobernó Brasil entre 2019 y 2022, cumple su condena desde finales del año pasado. Debido a sus recurrentes problemas de salud, permanece bajo arresto domiciliario en una urbanización de Brasilia, junto a su esposa, Michelle Bolsonaro, electa para el Senado, y su hija menor, Laura.
El exmandatario, de 71 años, sostiene que es inocente y se considera víctima de persecución política y judicial. Actualmente tiene prohibido realizar declaraciones públicas y participar en actividades políticas.
Pese a su ausencia de la campaña electoral, Bolsonaro continúa siendo una figura central para la derecha brasileña y un referente para sus seguidores, que ven en la candidatura de Flávio una oportunidad para recuperar el poder.
Indulto y amnistía, las opciones para liberar al expresidente
Flávio Bolsonaro ha prometido que una de sus primeras decisiones como presidente sería conceder un indulto a su padre. Sin embargo, especialistas en derecho advierten que la medida no garantizaría una liberación inmediata.
Thiago Bottino, profesor de Derecho de la Fundación Getúlio Vargas, explicó a AFP que, aunque el indulto podría firmarse poco después de la toma de posesión, diversos procedimientos burocráticos impedirían necesariamente que surtiera efecto el mismo día.
Otra alternativa promovida por sectores conservadores es una amnistía parlamentaria que beneficie tanto al expresidente como a cientos de simpatizantes condenados por los ataques del 8 de enero de 2023 contra las sedes de los poderes públicos en Brasilia.
A diferencia del indulto, la amnistía podría restituir los derechos políticos de Bolsonaro y abrirle la posibilidad de volver a competir por cargos electivos, dependiendo de los términos de la medida y de su aplicación jurídica.
La iniciativa ha ganado respaldo tras los comicios, en medio del fortalecimiento de la representación conservadora en el Congreso brasileño.
La defensa busca anular la condena
Paralelamente, los abogados de Jair Bolsonaro esperan que el Supremo Tribunal Federal examine una solicitud para anular la sentencia que lo condenó por su participación en un plan para impedir la llegada de Lula al poder después de las elecciones de 2022.
La defensa cuestiona la actuación del juez Alexandre de Moraes, quien condujo el proceso judicial contra el exmandatario y lo declaró culpable de liderar una organización criminal armada vinculada al intento de golpe de Estado.
El expediente de revisión está en manos del magistrado Kassio Nunes Marques, cuya asesoría informó a AFP que prevé llevar el asunto al pleno de la corte después de la segunda vuelta electoral.
No obstante, el procedimiento podría prolongarse más allá de la fecha prevista para la investidura presidencial, lo que complicaría los planes anunciados por Flávio Bolsonaro.
Flávio busca diferenciarse de su padre
Durante la campaña, el senador ha intentado proyectar una imagen más moderada que la de su padre, conocido por sus declaraciones polémicas sobre mujeres y minorías, sus posiciones frente al cambio climático y su defensa de la última dictadura militar brasileña.
Aunque el apellido Bolsonaro le garantiza el respaldo de importantes sectores conservadores, también representa un obstáculo entre los votantes independientes que rechazan al expresidente.
Rogério Marinho, jefe de la campaña de Flávio, sostuvo que el candidato defiende el legado político de su padre, pero tiene mayor capacidad de negociación.
Por su parte, el columnista Hélio Schwartsman, del diario Folha de S. Paulo, advirtió sobre la posibilidad de que un eventual regreso del bolsonarismo al poder esté marcado por medidas de revancha política y por la liberación de resentimientos acumulados.
El analista comparó ese escenario con los acontecimientos políticos posteriores al regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos y las dinámicas observadas en Israel bajo el liderazgo de Benjamin Netanyahu.
La salud de Jair Bolsonaro, otro factor de atención
El estado de salud del expresidente también ocupa un lugar en el debate político. Según los últimos informes clínicos citados en la información de AFP, Bolsonaro se encuentra estable mientras recibe tratamiento con medicamentos antidepresivos.
Su esposa, Michelle Bolsonaro, ha señalado, sin embargo, que el proceso electoral le ha provocado cierto grado de ansiedad.
Con la segunda vuelta prevista para el 25 de octubre, la promesa de Flávio Bolsonaro de liberar a su padre se ha convertido en uno de los principales ejes de su campaña. Su eventual cumplimiento dependerá del resultado electoral, de los mecanismos jurídicos disponibles y de las decisiones que adopten las instituciones brasileñas
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El retraso en la campaña electoral en Haití aumenta la incertidumbre sobre los comicios
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2 semanas agoon
octubre 5, 2026Según la prensa local, el Consejo Electoral Provisional (CEP) estudia la posibilidad de publicar en las próximas horas una modificación al calendario de las elecciones que incluya la ampliación del plazo de inscripción de los candidatos.
La campaña debía haber comenzado hoy, pero el CEP aparentemente está a la espera de que el Consejo de Ministros publique un nuevo decreto sobre las elecciones para hacer ajustes.
El calendario oficial prevé para el 13 de diciembre la celebración de la primera vuelta de las elecciones presidenciales y legislativas, así como la ratificación popular de varios cambios propuestos a la Constitución.
Sin embargo, ni en las calles de Puerto Príncipe ni en las grandes ciudades de provincia del país se observó este lunes actividad alguna de campaña electoral.
- Pese a lo anterior, en los días previos, algunos candidatos hicieron actividades políticas en las calles, lo que llevó al CEP a publicar un comunicado en el que advirtió a los aspirantes sobre la importancia de respetar las fechas previstas.
En ese mensaje, con fecha 28 de septiembre, el CEP recordó a los candidatos que el «período oficial de campaña electoral aún no ha comenzado», e invitó a los partidos políticos a «abstenerse de cualquier actividad asimilable a una campaña electoral fuera del período oficialmente fijado».
Inscripción de candidatos
Al menos diez políticos conocidos se han inscrito como aspirantes a la Presidencia, entre ellos el exprimer ministro Claude Joseph; el alcalde de Delmas, Wilson Jeudy; el expresidente interino Jocelerme Privert, y el activista Wilner Joseph, considerado el candidato del primer ministro, Alix Didier Fils-Aimé.
El último presidente de Haití elegido por voto popular fue Jovenel Moïse, quien asumió el cargo en febrero de 2017 y fue asesinado el 7 de julio de 2021.
En medio de esta indefinición electoral intervienen alcaldes en funciones, exministros, comisarios del Gobierno e incluso personalidades sancionadas por Canadá, Estados Unidos y la Unión Europea por su presunta connivencia con las bandas armadas que controlan la mayor parte de Puerto Príncipe y se han extendido al interior del país.
La convocatoria de las elecciones se produce en medio de una crisis que afecta a todos los ámbitos de Haití, donde más de 5,700 personas han muerto o resultado heridas en lo que va de año a consecuencia de la violencia de las bandas armadas.
Estos grupos, que son combatidos por la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), creada hace un año por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, también son presuntos responsables de más de 230 secuestros y de la violación de más de mil mujeres y niñas, según la ONU.
El pasado 29 de septiembre el Consejo de Seguridad de la ONU renovó por seis meses el mandato de la GSF en Haití, hasta el 31 de marzo de 2027.
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Brasil irá a segunda vuelta: Bolsonaro aventaja a Lula en una cerrada elección presidencial
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2 semanas agoon
octubre 4, 2026Agencia EFE
BRASILIA.– Brasil tendrá que esperar hasta el próximo 25 de octubre para definir quién ocupará la Presidencia de la República, luego de que ninguno de los principales candidatos alcanzara la mayoría necesaria para imponerse en la primera vuelta electoral celebrada este domingo.
El senador Flávio Bolsonaro se mantenía al frente del escrutinio sobre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, aunque la diferencia entre ambos comenzó a reducirse a medida que avanzaba el conteo de los votos.
Con aproximadamente el 85 % de los sufragios contabilizados, Bolsonaro registraba un 48.47 %, frente al 43.49 % obtenido por Lula, resultados que dejaban a ambos por debajo del porcentaje requerido para ganar directamente la Presidencia.
Posteriormente, con más del 90 % del escrutinio procesado, la ventaja del senador se había estrechado todavía más, colocándose en torno al 47.8 %, mientras Lula superaba el 44 %, confirmando el escenario de una segunda ronda electoral.
De acuerdo con las normas electorales brasileñas, cuando ningún aspirante presidencial obtiene más de la mitad de los votos válidos en la primera vuelta, los dos candidatos más votados deben enfrentarse nuevamente. El Tribunal Superior Electoral establece que la segunda ronda de las elecciones de 2026 será celebrada el domingo 25 de octubre.
Una elección marcada por la polarización
La contienda enfrenta dos proyectos políticos claramente diferenciados.
Lula da Silva busca permanecer en el Palacio del Planalto y alcanzar un nuevo mandato presidencial, mientras Flávio Bolsonaro intenta llevar nuevamente al bolsonarismo al Poder Ejecutivo, esta vez encabezado por una nueva generación de la familia del expresidente Jair Bolsonaro.
La elección ha mostrado nuevamente la profunda división política de Brasil, con temas como la economía, el costo de vida, la seguridad ciudadana, la corrupción y las relaciones internacionales ocupando buena parte del debate electoral.
Cerca de 159 millones de brasileños estaban habilitados para participar en las elecciones generales de este domingo, en las que también fueron escogidos gobernadores, senadores y representantes legislativos.
Bolsonaro conserva la delantera, pero Lula acorta distancia
Durante las primeras horas del escrutinio, Bolsonaro llegó a mantener una ventaja considerable sobre Lula. Sin embargo, esa diferencia comenzó a reducirse conforme fueron incorporándose los resultados procedentes de distintas regiones del país.
El comportamiento del conteo convirtió la noche electoral en una jornada de expectativa, mientras las campañas de ambos candidatos seguían atentamente la actualización de los datos oficiales.
La Justicia Electoral brasileña inició la divulgación de los resultados después de las 5:00 de la tarde, hora de Brasilia, procesando progresivamente los boletines enviados desde los centros de votación del país y del exterior.
Brasil decidirá el 25 de octubre
Con la segunda vuelta confirmada, Flávio Bolsonaro y Luiz Inácio Lula da Silva tendrán ahora aproximadamente tres semanas para buscar el respaldo de los electores que apoyaron a otras candidaturas y de quienes todavía no tienen una decisión definitiva.
El resultado convierte el 25 de octubre de 2026 en una fecha decisiva para Brasil y para América Latina, debido al peso económico, político y geopolítico que posee la mayor nación de la región.
La primera vuelta deja a Bolsonaro en ventaja, pero también evidencia una competencia más cerrada de cara al balotaje.
Brasil entra así en una nueva etapa de campaña electoral en la que cada voto podría resultar determinante para definir quién gobernará el país durante el próximo período presidencial.
