Opinión
Fórmula Milei: un recurso del capitalismo decadente
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2 años agoon
Por Narciso Isa Conde
La fórmula MILEI fue diseñada y aplicada por sectores del gran capital imperialista occidental y argentino en las recientes elecciones nacionales de Argentina.
Esta fórmula es más radical que el neofascismo de Bolsonaro, Bukele y otros parecidos. Mas ultraconservadora que el proceder de los Macri, Noboa, Piñera…pero revestida de un populismo contrario a la partidocracia altamente pervertida, a la corruptela institucional y al parasitismo estatal.
Una de sus fuentes potenciales de popularidad es su crítica radical, absolutamente justa, a los políticos ladrones y al estatismo corrompido; presentes en todos los gobiernos de derecha y centro-derecha, y en una parte importante de los llamados progresistas.
Su blanco de ataque fundamental es la diversidad del progresismo y de las izquierdas, principalmente sus modalidades independientes de EEUU.
Esa fórmula de neofascismo, combinado con populismo conservador, presenta la corrupción de los políticos y del estado como la única causa de las desigualdades y el empobrecimiento; encubriendo de paso las culpas de la gran propiedad capitalista, de la explotación asalariada, de la sobre explotación y la exclusión social.
Oculta cuidadosamente la responsabilidad de monopolios y oligopolios capitalistas en todos los males acumulados a nivel del llamado tercer mundo y en las sociedades centrales del sistema imperialista.
Emplea a su favor la manipulación religiosa de la política, la ideología patriarcal y los prejuicios conservadores de todo tipo.
Promueve un falso nacionalismo, que no tiene nada de antimperialismo ni de propuesta de autodeterminación nacional y continental. Y si mucho de nazi fascismo.
La médula de su propuesta es la apropiación completa del poder por las grandes empresas privadas, a ser liberadas de impuestos, aranceles y regulaciones.
Propugna por el reino absoluto de la propiedad privada capitalista, ofertando -bajo la presión de su progresiva decadencia y su degradación ética extrema- la posibilidad de humanizarla.
Nada hablan sus portavoces de la concentración de la propiedad capitalista en el país y en el mundo.
Tampoco de la gansterización integral del capitalismo imperialista y de los capitales locales subordinados a él.
No dicen como detener y revertir ese curso hacia la degradación de las sociedades del centro y de la periferia del sistema, sin recurrir a la expropiación de los grandes capitales; porque se trata de una misión imprescindible, pero imposible de alcanzar sin enfrentarse a la dominación capitalista.
De hecho, asumen como irreversible la privatización ejecutada, empujándola a estadios mucho más perniciosos, en tanto apelan al capitalismo como único modelo de apropiación y gestión económica de la sociedad.
La diversidad de las familias, de las etnias y los fenotipos humanos, la lucha de clases, la concentración de la propiedad y la manipulación de la opresión patriarcal, son ignoradas a la hora de relacionar libertad con diversidad para crear democracia.
Cierto que los políticos de las llamadas democracias representativas han devenido en una plaga a sancionar y erradicar drásticamente; y es verdad también que de esa plaga no han estado libres ciertos progresismos falsamente calificados por Milei y sus imitadores de “socialista” y de “izquierda”.
Esa distorsión, como la de identificar estatismo e hipertrofia del estado con izquierda y socialismo, persigue desacreditar esos calificativos mal empleados, para obstaculizar las nuevas propuestas sobre la necesidad de socializar la economía, la gran propiedad y del poder, como alternativas superadoras del capitalismo imperante.
La lógica neofascista es la de reducir el estado en lo social y fortalecerlo en lo policial-militar, privatizando lo público y extendiendo la propiedad y la iniciativa privada hacia la apropiación de los recursos de la Madre Tierra. Y eso, por más vuelta que se le dé, genera más capitalismo y, sin dudas, un capitalismo cada vez más corruptor, excluyente y represivo.
Observen lo acontecido alrededor de las protestas y de la primera huelga general en Argentina, lo que no justifica el respaldo incondicional al peronismo corrupto.
Cierto, repito, que esa denominada “clase política” y su partidocracia pervertida conforman una plaga despreciable. Pero más cierto es que no es la única plaga en el contexto de un modo de producción y distribución centrado en reproducir el capital y obtener cada vez más ganancias; portador, además, de fuertes componentes opresivos heredados de formaciones económicas-sociales y culturas dominantes en el pasado. Agregada a todo esto, la cultura propia, terriblemente clasista desde su origen.
Eso no es cambio, y si lo fuera, es peor que las anteriores modalidades del neo-conservadurismo.
GLOBOS DE ENSAYO EN RD Y MÁS ALLÁ.
Aquí, y en muchos países del continente, la cultura patriarcal, la homofobia, la xenofobia, el endiosamiento de la propiedad privada y del mercado, la colonialidad racista, la religiosidad fundamentalista y la dictadura de los adultos masculinos… siguen siendo intensamente incorporadas al funcionamiento del capitalismo neoliberal y están influyendo bastante sobre el sistema de partidos y la conciencia colectiva.
Ese fenómeno ha potenciado la explotación y sobre explotación capitalista a nivel mundial, regional y nacional, y ha facilitado la gansterización del capitalismo; combinando métodos legales con ilegales, todos conducentes a dominaciones y opresiones ilegitimas.
Ese ha sido el prólogo de las fórmulas tipo Bolsonaro, Bukele, Milei, Noboa… cada una adaptadas a las particularidades nacionales y aplicadas con intensidades variadas y grados diversos,
Es montándose sobre el sistema de la propiedad capitalista y prometiendo su ampliación, democratización y humanización, que procuran imponer y desplegar ese tipo de fórmulas.
Es coexistiendo y atizando esas culturas enajenantes, y usando sus instituciones supuestamente representativas, que procuran crear instrumentos para imponer nuevas fórmulas fascistoides, en el marco de un neoliberalismo severo y luego de haber descartado o relegado al keynesianismo y la socialdemocracia-
Las altas dosis de populismo incorporadas no logran ocultar por mucho tiempo que se trata de un ultra-neoliberalismo irremediablemente empobrecedor, desnacionalizador y represivo; en el que el estado tiende a achicarse aún más en lo económico-social para ceder totalmente su lugar a la propiedad privada y al mercado, mientras abulta sus cuerpos policiales y militares.
El nacionalismo se esgrime frente a falsos enemigos, exculpando al verdadero.
La propuesta incluye la más alta dosis demagógica de la historia del capitalismo, ofertando fantasiosamente una libertad sin límite, basada en la desregulación social y el sálvese quien pueda, enarbolando las falacias del libre mercado y la libertad de empresas.
Algunos de sus portavoces proclaman sin rubor que “quien no trabaje que no coma”, y lo hacen en un marco que promete incorporar la cuarta revolución tecnológica sin reducir jornadas de trabajo y aumentando la productividad para aumentar las ganancias.
Falacias sobre falacias y engaños tras engaños.
Nos prometen propiedades y empleos a granel. Millones de empleos en plazos cortos, a cambio de liberación de impuestos a los propietarios del capital, viejos y nuevos.
Anuncian demagógicamente numerosas inversiones sociales aún dentro de la perspectiva de disponer de menos ingresos, en vista la prometida eliminación de impuestos a las empresas, ampliando la esclavitud asalariada al ritmo que quieran o puedan hacerlos su contratante.
Sobresale el hecho de que ese engendro no solo rechaza el estatismo burocrático poco eficaz, sino todas las modalidades de propiedad social o colectiva y democracia directa, lo que devela que su misión fundamental es impedir que la posibilidad de superar el capitalismo prospere.
Ese invento es de factura imperial. El mismo está destinado a evitar que en ciertos periodos la indignación frente a los desafueros de un orden capitalista decadente y sumamente cruel, se conviertan en conciencia y organización anticapitalista y antiimperialista a favor del nuevo socialismo.
En el caso dominicano eso explica, que siendo el régimen de Abinader en lo esencial más de los mismo en cuanto a sistema de partidos, le haya tenido que abrir tanta cancha al coctel de ideologías que podrían ayudar a crear progresivamente una formula tipo Milei y sus estructuras de apoyo. Ese fenómeno se expresa de igual forma en el marco de regímenes parecidos de la región latino-caribeña.
El neofascismo es un producto en crecimiento en medio de la multi crisis global de capitalismo.
El culto al dinero y al negocio, la violencia de género, la religiosidad fundamentalista y el racismo, han repuntado en el pensamiento dominante y en el proceder de sectores politizados de la sociedad.
La versión dominicana de racismo es fundamentalmente anti-haitiana. El terreno ganado por todas las fuentes que aquí podrían nutrir fórmulas de ese tipo -reforzada además esa ruta por la perspectiva de un posible desfonde del reinado Abinader-PRM a mediano plazo- ha tentado a los ideólogos y fabricantes de fórmulas concentradas en la continuidad del capitalismo decadente, a comenzar a estructurar sus globos de ensayo.
En eso están importantes centros de poder, sustentando y estimulando pastores, políticos de grupos que llaman emergente o alternativos, candidatos presidenciales de partidos “minoritarios”, comunicadores, empresarios…
Incluso algunos de ellos tienen licencia para en ciertos temas colocarse a la izquierda de un progresismo criollo ambivalente y fofo, y cuentan con luz verde para atacar ferozmente a los partidos y a los políticos; tienen libertad para entrarle a Abinader, a la narco-política y al negociazo de los capos políticos, militares y empresarios en la frontera…
Pero todo eso sin derecho a atacar el capitalismo y el imperialismo que engendra todos los monstruos y aplastan la soberanía de las dos repúblicas de esta isla caribeña.
Sin referirse a los roles nefastos de los 10 mega millonarios dominicanos seleccionados por la revista Forbes.
Sin cuestionar las funciones corporativas del empresariado: CONEP, AIRD, Cámaras Minera y de Comercio…ni el intervencionismo de la USAID-CIA, del Comando Sur del Pentágono, la DEA, el FBI y la OEA…
Sin enfrentar a los TRUMP y los BIDEN, ni a los Bolsonaro ni a los Milei…
Obviando los peligros del neofascismo a nivel global y sus antecedentes, incluso el relevante detalle de la asesoría de Milei a figuras funestas de la dictadura fascista argentina.
Sin condenar las horripilantes guerras imperialistas.
Sin tocar el latifundio, ni la gran propiedad capitalista, ni la usura de la banca privada, ni los graves delitos empresariales.
Atacando a posteriori los partidos a que pertenecieron pocos años antes y alquilando o formando otros iguales o peores.
Apoyando la permanencia de una policía criminal.
Junto a los negocios y al fundamentalismo de “Batalla de la Fe” y otras sectas made in usa.
Junto y estimulando las herencias perniciosas de Trujillo y Balaguer.
Opinión
Investigación y enjuiciamiento de la Corte Penal Internacional
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8 horas agoon
agosto 27, 2026Por Rommel Santos Diaz
El Fiscal, después de evaluar la información de que disponga, iniciará una investigación a menos que determine que no existe fundamento razonable para proceder a ella con arreglo en cuenta las siguientes circunstancias:
- a)La información de que dispone constituye fundamento razonable para creer que se ha cometido o se está cometiendo un crimen de la competencia de la Corte Penal Internacional;
- b)La causa es o sería admisible de conformidad con el artículo 17 del Estatuto de Roma;
- c)Existen razones sustanciales para creer que, aun teniendo en cuenta la gravedad del crimen y los intereses de las víctimas, una investigación no redundaría en interés de la justicia.
El Fiscal, si determinare que no hay fundamento razonable para proceder a la investigación y la determinación se basará únicamente en lo señalado anteriormente, lo comunicará a la Sala de Cuestiones Preliminares.
Si, tras la investigación, el Fiscal llega a la conclusión de que no hay fundamento suficiente para el enjuiciamiento ya que:
- a)No existe una base suficiente de hecho o de derecho para pedir una orden de detención o de comparecencia de conformidad con el artículo 58 del Estatuto de Roma;
- b)La causa es inadmisible de conformidad con el artículo 17 del Estatuto de Roma ; o
- c)El enjuiciamiento no redundaría en interés de la justicia, teniendo en cuenta todas las circunstancias, entre ellas la gravedad del crimen, los intereses de las víctimas y la edad o enfermedad del presunto autor y su participación en el presunto crimen, notificará su conclusión motivada a la Sala de Cuestiones Preliminares y al Estado que haya remitido el asunto de conformidad con el artículo 14 del Estatuto o al Consejo de Seguridad si se trata de un caso previsto en el artículo 13 del Estatuto de Roma.
Por otro lado, a petición del Estado que haya remitido el asunto con arreglo al artículo 14 del Estatuto de Roma o del Consejo de Seguridad de conformidad con el artículo 13, la Sala de Cuestiones Preliminares podrá examinar la decisión del Fiscal de no proceder a la investigación de conformidad con este mismo artículo y pedir al Fiscal que reconsidere esa decisión.
Además la Sala de Cuestiones Preliminares podrá, de oficio, revisar una decisión del Fiscal de no proceder a la investigación si dicha decisión se basará únicamente en el párrafo 1 c) o 2 c) del artículo 13 del Estatuto de Roma. En este caso, la decisión del Fiscal únicamente surtirá efecto si es confirmada por la Sala de Cuestiones Preliminares.
Finalmente, el Fiscal podrá reconsiderar en cualquier momento su decisión de iniciar una investigación o enjuiciamiento sobre la base de nuevos hechos o nuevas informaciones.
Por Isaías Ramos
Mil doscientos millones de pesos para señalización turística. A la vez, se denuncian escuelas de jornada extendida con carencias de agua, baños, aulas, comedores y espacios adecuados.
No son partidas presupuestarias jurídicamente intercambiables. Pero sí revelan algo más profundo: qué problemas reciben recursos y urgencia del Estado, y cuáles continúan esperando.
La pregunta es inevitable:
¿Para quién está funcionando nuestro crecimiento?
La República Dominicana ha crecido. Negarlo sería absurdo. Han aumentado el turismo, la inversión extranjera, las exportaciones y el PIB. Pero durante más de tres décadas hemos confundido crecimiento con desarrollo, como si una cifra macroeconómica pudiera sustituir el bienestar de una familia.
Nuestra Constitución establece otra jerarquía. El artículo 8 dispone que la función esencial del Estado es proteger los derechos de la persona, respetar su dignidad y procurar su desarrollo dentro de un marco de justicia social y bienestar general. El artículo 217 ordena orientar el régimen económico hacia el desarrollo humano.
La Constitución no coloca al ciudadano al servicio de la economía. Coloca la economía al servicio del ciudadano.
El crecimiento es un medio, no el fin de la República. Podemos exhibir excelentes indicadores mientras demasiados dominicanos compran agua, pagan de su bolsillo educación y salud y viven en comunidades donde el progreso parece pasar de largo.
El modelo ha consolidado rasgos de rentismo, extractivismo y exclusión. Extraemos minerales, pero también obtenemos rentas del agua, las costas, el suelo y el paisaje. Facilitamos inversiones, concedemos incentivos y construimos infraestructura pública. Eso puede ser legítimo y necesario. La pregunta es qué recibe la nación a cambio.
Las playas muestran esa contradicción con claridad. El artículo 15 de la Constitución las reconoce como bienes de dominio público y de libre acceso. Sin embargo, en distintos lugares el ciudadano encuentra dificultades para acceder a costas rodeadas por proyectos que monetizan aquello que pertenece a todos.
La empresa construyó el hotel.
Pero no construyó el mar.
No creó la playa.
No produjo el paisaje.
Cuando un bien natural colectivo se convierte de hecho en atributo de exclusividad comercial, debemos preguntar quién captura la renta, quién asume los costos y qué pierde la nación.
El turismo no es enemigo del país. La empresa privada tampoco. Necesitamos inversión que genere empleos dignos, fortalezca proveedores nacionales, contribuya fiscalmente, transfiera conocimientos, respete el medioambiente y deje comunidades más prósperas.
No queremos menos crecimiento. Queremos crecimiento que produzca desarrollo.
No queremos menos inversión. Queremos inversión que fortalezca a la nación que la hace posible.
No todo incremento del PIB equivale a mayor bienestar ni necesariamente a mayor riqueza nacional neta. Si al crecer agotamos acuíferos, degradamos costas, acumulamos pasivos ambientales o convertimos privilegios temporales en derechos permanentes, podemos contabilizar como progreso la pérdida de nuestro patrimonio. Ninguna nación puede llamar desarrollo a aquello que mejora las cuentas de esta generación a costa de la siguiente.
El Estado no está ausente. Está selectivamente presente.
Construye carreteras, facilita inversiones, protege propiedades, concede incentivos y promueve destinos. Y debe hacerlo. El problema es que demasiadas veces no muestra la misma eficacia y urgencia para garantizar agua potable, educación, salud, seguridad, saneamiento y servicios públicos dignos.
Ese desequilibrio erosiona la esencia del Estado social y democrático de derecho.
No necesitamos escoger entre empresa y pueblo, ni entre inversión y justicia social. Esa es una falsa disyuntiva. Debemos medir el éxito nacional no solo por cuánto crece la economía, sino por cómo crece, quién recibe sus beneficios, quién asume sus costos y qué deja en el país.
Eso exige proteger el acceso público a los bienes comunes; condicionar los incentivos fiscales a resultados verificables; incorporar los costos ambientales; promover empleo formal, encadenamientos productivos y contribución fiscal; y someter las grandes decisiones al interés general.
Pero la transformación no corresponde únicamente al Estado. Requiere ciudadanos dispuestos a vigilar, participar, exigir cuentas y defender aquello que pertenece a todos.
La República Dominicana necesita más que corregir políticas aisladas. Necesita un proyecto de nación capaz de unificar esfuerzos, ordenar prioridades y fijar metas para saldar una deuda social acumulada durante décadas: un proyecto que convierta crecimiento en desarrollo, desarrollo en derechos y derechos en oportunidades reales.
Ese proyecto no supone renunciar al turismo, al capital ni a empresas prósperas. Supone ponerlos al servicio de algo superior: una economía al servicio de una nación.
Debemos reconocer una verdad incómoda: hemos sido mucho más persistentes construyendo crecimiento que construyendo desarrollo.
Es tiempo de recuperar la jerarquía constitucional:
Primero la persona.
Primero su dignidad.
Primero el bien común.
Y entonces el mercado, la inversión y el crecimiento como instrumentos para alcanzarlos.
Al final, la historia no nos preguntará cuánto creció la economía. Nos preguntará qué país dejamos.
Entonces tendremos que responder:
¿De qué sirvió crecer si, mientras crecíamos, fuimos perdiendo aquello que pertenecía a todos?
Ante esa pregunta, la indiferencia no debe ser una opción.
Opinión
Ganaba 100 pesos mensuales (1973-76) y me sobraba dinero
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8 horas agoon
agosto 27, 2026Por Oscar López Reyes
En 1976, en Barahona yo ganaba 100 pesos mensuales en dos trabajos –en el gobierno y en un medio de comunicación- cubría holgadamente los gastos de mi recién formada familia de cuatro miembros, y me sobraba dinero. Caminaba las calles del pueblo como un privilegiado, sin deudas ni estrés. Dormía como un lirón por el estilo de vida sobrio y albergaba una gran esperanza en el futuro.
Como en la mayoría de las casas, en la mía no había televisión, teléfono, nevera, aire acondicionado y mucho menos un vehículo de motor. Tampoco estufa, licuadora, inversor ni botellones de agua, porque por una tubería llegaba sin pagar un solo centavo, igual que la basura, y se pagaban chelitos por el consumo de luz. En el liceo no se cobraba.
En los patios de las dos casas alquiladas donde vivía, en las céntricas calles Colón casi esquina Duvergé y Jaime Mota casi esquina José María Cabral, había frondosos árboles de mangos y limoncillos (quenepas), y en la última anafres (hornillos para cocinar con carbón) y una letrina surtida con periódicos y fundas de papel –provenientes de colmados- para el aseo defecatorio.
Esos pliegos sanitarios representaban una muestra de progreso, porque en las afueras de la ciudad y en las lomas, como Chene, en Enriquillo, para la limpieza tras las necesidades fisiológicas se acudía, en los montes, a piedras, hojas verdes, tusas de maíz y troncos leñosos -en forma giratoria- que se ramificaban desde el suelo.
Entre 1973-1976 en colmados y almacenes –no existían supermercados- se compraban menos de 20 productos hogareños, con precios establecidos por la Dirección General de Control de Precios. Una libra de arroz costaba 8 centavos, una libra de habichuelas 7 centavos, una libra de azúcar 4 cheles, una libra de carne 10 cheles y una botella de aceite comestible valía 30 centavos.
A primera hora de la mañana y en la tardecita se vendía a 8 y 10 cheles una botella o litro de leche de vaca, bien pura, acabada de llegar en bidones desde fincas ganaderas de Amador Pons, Sarita Báez, Buchinche Pérez Espinosa, los hermanos Milongo y Napó (Napoleón) Pérez, los hermanos Dámaso y Zulema López (mis tíos) y otros.
Los gastos eran restringidos, y los regalos escasos, porque muy pocos celebraban cumpleaños o visitaban restaurantes. Predominaba el consumo de helados, principalmente los domingos, antes y después de las retretas del Parque Central.
Esos precios son recordados por mercaderes y amas de casa de la época, debido a que no existían estadísticas de la canasta básica de consumo en pesos dominicanos, en virtud de que, justamente en 1976, el Banco Central fue cuando inició la Encuesta Nacional de Gastos e Ingresos de los Hogares (ENGIH).
A la postre, la compra alimenticia mensual para ocho personas –porque había que separar manjares para los vecinos más cercanos y los padres de los esposos- ascendía a menos de 20 pesos mensuales. Otros gastos: Un par de zapatos de la fábrica gubernamental Fac Doc costaba 4 pesos, y cuando al prestamista “Viste Encuero”, muy conocido en el mercado público y los predios judiciales de Barahona, los días 25 –fecha de pago en el gobierno- le avanzaban 50 centavos de un crédito de 7 pesos, los aceptaba gustosamente.
En esos años, el peso dominicano tenía una paridad con el dólar estadounidense, o sea, uno por uno. Para las transacciones cotidianas, junto a las monedas de 5, 10, 25 y 50 centavos, la de un centavo circuló hasta 1987, con la efigie de Caonabo, cuyo poder adquisitivo fue anulado por la inflación, aunque no se conoce la emisión de una resolución definitiva del Banco Central que la despoje de su poder liberatorio.
Aquellos conmemorados, bien recordados y limpiecitos 100 pesos mensuales: 60 de la Corte de Apelación (no se registraba ninguna deducción de impuestos sobre la renta ni de seguridad social) y 40 pesos de Radio Barahona equivalen, a junio de 2026, a 125 mil 898 pesos con 56 centavos nominales, calculando el Índice de Precios al Consumidor, año por año, el valor del capital y el efecto inflacionario. A este último salario, la Dirección General de Impuestos Internos le reduce a 98 mil 400 pesos con 44 centavos, porque se le aplica un descuento de 27 mil 498 pesos con 12 por aportes de la Tesorería de la Seguridad Social (TSS) y el Impuesto sobre la Renta (ISR).
¡Ah, consumismo y lujos!
¡Uy, prima del dólar!
¡Guau, globalización!
Entre 1973 y 1976 yo andaba despacio, a pie, relax y divertido, de un sitio a otro por las calles de Barahona como un afortunado, porque en la Corte de Apelación (juicios penales y civiles) me desempeñaba como mecanógrafo y mensajero ocasional, ya que estaba responsabilizado de buscar, el 25 de cada mes en las oficinas de Correo, los cheques de los jueces Federico Neftalio Cuello López (Nene), Doro Buenaventura Vásquez, Máximo Deñó, Rafael Dotel Recio y David Vicente Vidal Matos, y el procurador general de ese tribunal, Secundino Gómez Pérez (Jumito), máximas autoridades judiciales de la provincia.
El día 25, los magistrados arribaban a la Corte más temprano que nunca, caminando desde sus casas, sin parafernalias. Recuerdo cuando los secretarios de la Corte, Rafael Alfredo Pérez Rocha (Fellito Tinina), y la Procuraduría, Alejandro Rocha Peña (Mingolito), les entregaban a los jueces los emolumentos que devengaban: unos 250 pesos. Fungían como alguaciles Rafael Matos (Alito), Ignacio Mota y Luis Marino Arias. De unos 20 empleados de ese tribunal, solo sobreviven este último, hoy notario público; el extogado David Vidal, la entonces escribiente Teresa Peña y este servidor.
Yo era el menor de edad y el de más bajo salario: 60 pesos mensuales, el mínimo estatal, y cumplía el horario de 7:30 a.m. a 1:30 p. m. En la segunda jornada laboraba, desde las 3 de la tarde hasta las 7 de la noche, como secretario auxiliar de Rodolfo Z. Lama Jaar, propietario de Radio Barahona, Radio Pedernales, Radio Jimaní y Radio Neyba. Redactaba cartas, anuncios y notas luctuosas, nutrido por mis primeras prácticas escriturales en los clubes culturales y en los murales de la Juventud Comunista (Pacoredo) del liceo secundario Federico Henríquez y Carvajal.
El 11 de febrero de 2026 -justo 50 años después, porque ingresé en el citado mes- volví a las oficinas de la Corte de Apelación de Barahona y la nostalgia me envolvió con los cambios experimentados: existía uno que otro escritorio de caoba, pero ni en sombra las máquinas mecánicas Olympia, Olivetti y Remington, y prácticamente todos los jueces y empleados de 1973-1976 viajaron a un espacio inhóspito. El salario mínimo es de 20 mil 500 pesos y los titulares de Corte de Apelación ganan desde 260 mil 859 hasta más de 362 mil 304 pesos.
Albricias: Aparecieron los datos de mi ingreso al Poder Judicial, y me expidieron la certificación pertinente. El juez presidente de la Cámara Penal de la Corte y juez coordinador del Departamento Judicial (Barahona, Pedernales, Bahoruco e Independencia), Joselín Moreta Carrasco, me dispensó la más esplendorosa atención. Lo que no dijo el texto fue que fui cancelado -el más próspero premio de mi vida, porque tuve que emigrar forzosamente a Santo Domingo- por negarme a ingresar al Partido Reformista del gobernante presidente Joaquín Balaguer. ¡Qué vida Balaguer!
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El autor: Periodista, mercadólogo, catedrático, escritor y comentarista de medios escritos, televisivos y digitales.
