Opinión
Franklin Mieses Burgos y la calle El Conde
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14 años agoon
Por Andrés L. Mateo
Creo que la calle El Conde es la máscara ruin de un difunto
La calle El Conde tiene un extraño influjo sobre los seres, y es cierto que hay sombras que la frecuentan. Al menos, Franklin Mieses Burgos debe trotarla, viniendo de la eternidad en que se encuentra, en algún momento del atardecer. En vida fue el gran señor de sus comarcas, y conocía su historia piedra a piedra. Cualquier metáfora lo puede definir contra el fondo de su chacabana blanca, moviéndose en ese resplandor mortecino, en la desgracia de envejecer, con su cigarrillo compañero que humea el camino, y que es el gesto fatal de repetirse tarde por tarde en su calle amada.He ahí un ritornelo angustioso, la muerte transformada en una imagen repetida tantas veces que nunca se gasta. Yo creo que la calle El Conde es la máscara ruin de un difunto: Franklin Mieses Burgos. Y que muchos paseantes, al atardecer, habrán visto pasmados la mentira increíble de un humito sin dueño. Pero es él, con su risita de siempre, su boina negra, su chacabana blanca y ese maldito cigarrillito burlón, reclamando sus predios conocidos. Porque la calle El Conde era de él, se proclamaba su dueño. De la calle El Conde había levantado una cartografía espiritual, conocía todos sus balcones, pasaba inventario a las cancelas, notaba de un vistazo las alteraciones introducidas en los portales, echaba de menos las puertas adornadas, contaba las vitrinas, inventariaba los dueños de las viviendas que habían muerto, se sabía de memoria cuántos pasos había de una esquina a otra, tomaba un café con los contertulios y saludaba llamándolos por su nombre a cada uno, y hasta pasaba revista a los adoquines pisando suave como quien buscaba un desperfecto. Nadie lo había nombrado, pero él era el superintendente espiritual de esa comarca. Nada se movía en esa calle sin que su ojo zahorí lo advirtiera. El era el albacea y respondía por ello. Yo, que todavía condeo a cada momento me pregunto qué hubiera hecho Franklín Mieses Burgos si viera en lo que ha venido a parar su calle tan amada, tan llena de historias, transitada por tantas almas peregrinas, testigo de tantos acontecimientos históricos.
Escribo este artículo para alertar a los desprevenidos: la calle El Conde es la cabalgadura de un alma conocida, que se niega a dejarla. Es una calle poblada de fantasmas, como ya lo había advertido el escritor Pedro Peix. Solo que entre todos los fantasmas, sobresale el que más la cuidó, el que la conocía como la palma de su mano, y la amaba más que la niña de sus ojos. El que se hubiera dolido hasta el tuétano si la viera en el abandono en que está, el que la hubiera defendido y se hubiera encabronado frente a tanta inconsecuencia con la historia espiritual de esta nación por parte de las autoridades : Franklín Mieses Burgos. Sí, el que hace falta es él, que le hubiera cantado las cuarenta a este alcalde presuntuoso e ignorante que no tiene idea de lo que significa esa calle como un monumento de referencia histórica y espiritual. Se lo hubiera voceado a los ediles, al senador “ejemplar” que sólo se afana por el “barrilito”, al jodido gobernador que nadie sabe quién es, al Patronato de la Ciudad Colonial, y hasta a las beatas de la iglesia de las mercedes. ¡La calle El Conde ha muerto! ¡La calle El Conde es una pocilga! ¡La calle el Conde ha perdido toda su dignidad!
¿Para qué sirve morir, entonces, si la forma nueva es para el sufrimiento el regresar a la calle amada? Nosotros, los que caminamos muchas tardes con él, solemos acompañarlo todavía. Y él habla, como siempre, entusiasmado por la poesía de San Juan de la Cruz, echando versos al aire, sonreído, dueño del espacio de una calle en la que se desplaza como si fueran las habitaciones de su alma.
Artículo publicado originalmente en el periódico HOY.
Opinión
La crisis de confianza y la urgencia de una Revolución Cívica
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1 día agoon
agosto 19, 2026Por Isaías Ramos
La crisis más profunda que enfrenta hoy la República Dominicana no cabe en una estadística. Es una crisis de confianza y, en el fondo, una crisis de valores y principios. La confianza constituye una infraestructura invisible: permite que la palabra conserve valor, que las instituciones resulten creíbles y que los ciudadanos cooperen más allá de sus intereses inmediatos. Cuando se erosiona, toda la convivencia se encarece y se debilita.
Esa erosión se manifiesta cuando el mérito cede ante el privilegio, cuando la ley parece distinta según a quién se aplique y cuando justificamos en los nuestros aquello mismo que condenamos en el adversario. En ese punto, la ética deja de ser una brújula y se convierte en una coartada.
El problema no reside únicamente en las decisiones individuales. También importa el ecosistema institucional y cultural que premia, tolera, excusa o sanciona determinadas conductas. Una nación educa tanto por lo que enseña como por lo que recompensa.
Pero ése no es todo nuestro país.
La República se sostiene diariamente sobre una reserva moral que rara vez ocupa titulares: padres que cumplen, maestros que enseñan, trabajadores que honran su palabra, empresarios que progresan sin corromper, servidores públicos que cuidan lo que pertenece a todos y ciudadanos que hacen lo correcto aun cuando nadie los mira.
Sobre esos dominicanos debemos construir.
Refundar la patria no significa destruir lo existente, fundar otra República ni idealizar el pasado. No es nostalgia ni ruptura del orden constitucional. Es una renovación moral, cívica e institucional que recupera los fundamentos necesarios para avanzar: Dios, como reconocimiento de una dignidad humana superior a cualquier poder; Patria, como herencia y responsabilidad compartida; Libertad, inseparable de la responsabilidad; Constitución, como límite de la autoridad; y Deber, como puente entre principios y conducta.
La Constitución define a la República Dominicana como un Estado Social y Democrático de Derecho. Esa definición no debe permanecer como una fórmula solemne. Es una promesa pendiente de plena realización: un Estado al servicio de la dignidad humana, con orden bajo la ley, justicia para todos, límites efectivos al poder e igualdad real de oportunidades.
Hacerla realidad exige instituciones capaces, pero también ciudadanos dispuestos a defenderlas, fiscalizarlas y exigir que funcionen.
A ocho años de su fundación, el Frente Cívico y Social sostiene que es urgente impulsar en la República Dominicana una Revolución Cívica: pacífica, democrática y constitucional. Una transformación que comience en la conciencia del ciudadano, se exprese en su conducta, se organice en las comunidades y contribuya a hacer efectivas las promesas de nuestra Constitución.
No una revolución contra personas, sino contra las prácticas que han normalizado la arbitrariedad, el clientelismo, la indiferencia y la doble moral.
No busca enemigos; busca responsabilidades.
No promete un salvador, porque ningún hombre puede sustituir la responsabilidad de una nación.
La cultura del deber ocupa aquí un lugar decisivo. Los derechos fundamentales no dependen de que primero cumplamos un deber; nacen de nuestra dignidad y deben ser garantizados. Pero una sociedad necesita responsabilidades compartidas para hacer efectivos y sostenibles esos derechos.
El derecho limita al poder; el deber exige que quien lo ejerce actúe con honestidad. El derecho nos permite participar; el deber nos recuerda que la indiferencia también produce consecuencias.
La pregunta central no es únicamente qué nos deben o qué debe hacer el Gobierno. También debemos preguntarnos:
¿Qué me corresponde hacer a mí desde el lugar que ocupo y con las capacidades que tengo?
La respuesta comienza en cinco verbos: formarse, organizarse, servir, proponer y participar.
Participar significa intervenir todos los días en la vida pública. También implica defender el derecho constitucional a elegir y ser elegido, y prepararnos para llevar democráticamente nuestras propuestas a las instituciones cuando la ciudadanía lo decida y la vía jurídica lo permita.
La democracia no comienza el día de las elecciones, pero tampoco termina antes de llegar a las urnas.
Una persona puede iniciar una conversación. Una comunidad puede convertirla en acción. Y una nación puede cambiar cuando suficientes ciudadanos asumen la parte de responsabilidad que les corresponde.
La transformación que necesitamos no será obra de un libro, de un hombre ni de una organización.
Será obra de ciudadanos.
Opinión
Jimmy Sierra: El inolvidable hacedor de cultura popular
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1 día agoon
agosto 19, 2026Por Oscar López Reyes
A seis años -18 de agosto de 2020- del cese irremisible de las funciones biológicas vitales de Jimmy Sierra, su voz y su alma perviven en la conciencia colectiva y su legado repercute desde lenguajes audiovisuales y escritos en una legión de discípulos que, espontáneamente, reconocen el provecho de sus enseñanzas, su solemne compromiso con la cultura popular y su coherente e irrenunciable empeño por el cambio democrático de la sociedad dominicana.
Orientador sin avaricia, desprendido, solidario y altruista en su extendida calidad humana. Abogado en el talento de su humildad, sólo ejerció su profesión para defender a presos políticos y sindicatos en la era de Balaguer, y no aceptó administrar ningún organismo gubernamental por su temor a cometer iniquidades y ser pasto del escarnio público. Haciendo acopio del renombrado verso de Antonio Machado, prefirió «hacer camino al andar» como cineasta, catedrático universitario, productor mediático y escritor.
Genuino en la inspiración filosófica, potencializada en los corredizos de su inteligencia superior, Julio Samuel (Jimmy) Sierra -16 de diciembre de 1944, Najayo, San Cristóbal- desarrolló, en la búsqueda de la verdad y la libertad, el pensamiento lógico y crítico. Se sumergió en la reflexión intelectual trascendente, sin acoger a prima facie argumentos fuera de contexto, explicaciones simplistas ni trastadas dogmáticas.
Sus planteamientos y opiniones se articularon en el conocimiento, la ciencia y el arte, precedidos de indagatorias curiosas y evaluaciones racionales y rigurosas. Y, por sus enfoques analíticos conceptuales, sus allegados lo bautizaron con la categoría socio-lingüística de El Teórico.
Los mencionados atributos y su estructura relacional se fundaron y agigantaron en el eje giratorio del tiempo cronológico, desde la infancia (a los 14 años), cuando constituyó un grupo de mozalbetes para rechazar la tiranía de Rafael Leónidas Trujillo, y en la adolescencia (en 1960) en el liceo Eugenio María de Hostos imprimió el periódico “El crítico del Primero E”. Y, dos años después (1962) en Villa Juana, Santo Domingo, formalizó el Club Estudiantil de Jóvenes Amantes de la Cultura (Cejac), la primera entidad de esta naturaleza de República Dominicana.
En su juventud (1965), en la Zona Constitucionalista de la capital instaló una escuela para alfabetizar a combatientes en armas contra la segunda intervención norteamericana a la República Dominicana. En 1966 condujo el Movimiento Cultural Universitario (MCU), que auspició el Primer Festival de la Cultura Popular y la Primera Exposición de Artes Plásticas en Plena Calle.
1.- EL ABOGADO. Titulado de doctor en derecho en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), en 1970, fungió como asesor del Sindicato de Trabajadores de la Fábrica de Clavos y de los Astilleros Navales de Santo Domingo, anclado en su militancia de izquierda. También, como relacionista público de la Asociación de Dominicana de Abogados (ADOMA).
2.- PRENSA ESCRITA. En 1966 insertó en El Caribe el cuento “El Niño”, y más tarde en El Nacional y la revista Ahora. En 1979 publicó los reportajes «Los que no pudieron ver al Papa» y luego, en el Sol «Arenga», la serie de 22 artículos sobre los mensajes televisivos en la R.D., con el seudónimo de Sebastián De Lorena. Igualmente, en 1986 publicó, en El Sol, «La guerra de la propaganda”, con el seudónimo de Esmeraldo Paz, y «Yo estaba allí”, una serie de 235 artículos.
3.- LA RADIO. Entre 1970 y 1975 produjo los programas radiales “La Nueva Voz”, vocero del Movimiento Cultural Universitario (MCU), por Radio Comercial; “Contacto en FA” y “Contacto en Re”.
4.- EL CINE Y EL TEATRO. En 1973 fundó el Instituto Nacional de Estudios Cinematográficos (CENEC) y en 1975 redactó el primer proyecto de Ley de Cine del país, implementado mediante la Ley No. 108-10 para el Fomento de la Actividad Cinematográfica, que creó la Dirección General de Cine. Con la aprobación y ejecución de esta iniciativa, el entonces presidente de la República Leonel Fernández escuchó a Sierra, su amigo de infancia y mentor, a quien mostró fidelidad y solidaridad, que se traduce en un modelo de sincera y respetada amistad. El Teórico produjo y difundió diez obras de cine, seis de teatro y nueve videos.
5.- LA TELEVISIÓN. Desde 1979 hasta 2015 difundió los espacios “Contacto-Imagen”, por Color Visión; “La historia se escribió así”, cápsulas sobre efemérides, durante 12 años por RTVD y Color Visión; «Santo Domingo Vive», por Supercanal, «Dominican View, en Estados Unidos, y “Memorias del padre José Miguel”.
6.- DOCUMENTALES Y PELÍCULAS. Desarrolló una extensa variedad de documentales, películas y cápsulas televisivas, conjuntamente con su didáctico curso audiovisual “Viaje al centro de la historia”. En el 2002 en unos 50 pueblos produjo igual número de documentales de un minuto de duración, los cuales subió a la página “Arribasantodomingo.com”.
7.- HISTORIA AUDIOVISUAL. Entre 1982 y 2013 realizó una decena de documentales sobre “Pintura y Escultura en Santo Domingo”, “Historia del Teatro Dominicano”, “Los medios de comunicación la R.D.”, “Historia de la Literatura Dominicana” (cinco partes), “Hostos el Sembrador”, «Un actor en busca de un personaje», «Los árabes en la Hispaniola», «Ulises Hereaux (Lilis): sangre, papeletas y cartas de amor”; “Cuando llegaron los americanos” y “Ahora que vuelvo, Ton”.
8.- MAESTRO Y CATEDRÁTICO. En 1964 fue cofundador de la Academia La Trinitaria, en el ensanche La Fe, y en la adultez primaria -1976- se desempeñó como profesor de los departamentos de Ciencias Políticas y Artes de la UASD y la Universidad Dominicana OyM.
9.- OBRAS LITERARIAS: Publicó 11 obras sobre cuentos, novelas y ensayos: Bordeando el río, Estudio sobre la incidencia de la publicidad en los mass media en la R.D, Mester de la ironía, Cine 011, Trujillo y las Mirabal, El Paquito de la Revolución, Ciudad de los Fantasmas de Chocolate, Cuentos de Papá Leche, Cuentos de Papá Leche Dos, Yo Estaba Allí, Diccionario Cultural Dominicano e Idolatría.
10.- CANCIONES DE SU AUTORÍA: Grabadas por Julio Sabala, Elenita Santos, Adalgisa Pantaleón, Claudio Cohén, José Antonio Rodríguez, Luis (Terror) Díaz, Ramón Orlando, E. Suazo, Shire, Eduardo Ramos (Sandino), Bonnie Baher, Lucy Méndez y Hendry Zarzuela.
11.- DIPLOMÁTICO INVESTIGADOR. En 1999 fue nombrado ministro consejero de la embajada dominicana en Francia, y en el 2000 se trasladó a Barcelona, España, para realizar la película La Joya del Inmigrante.
12.- LOS RECONOCIMIENTOS. Decenas fueron sus premios y reconocimientos, desde el Primer Festival de Teatro de la secretaría de Estado de Educación, El Dorado y Casandra, hasta México, Panamá y Suiza.
13.- LA TERTULIA. En la adultez secundaria, la Tertulia del Teórico congregó, cada sábado, a periodistas, intelectuales y amigos de distintos litorales políticos y creencias, en la que improvisadamente abordaban temas de la realidad nacional e internacional. Después del Covid-19, se efectúa por Zoom y difunde por YouTube.
Redondeando, el más efusivo y revelador tributo a su memoria, en acreditación a sus méritos por su interminable obra, aprecio y gratitud, las huellas que legó se redimensionaron el miércoles 18 de agosto de 2021, en la Biblioteca Nacional, en el primer aniversario de su partida física, con la puesta en circulación del libro de 158 páginas «¡Jimmy Sierra, inolvidable!». Rebosante de asistentes estaba la Sala Aida Cartagena Portalatín. ¡Fantástico!
El libro compila artículos, testimonios, reflexiones, poesías y otros textos difundidos en diarios, televisión, redes sociales e Internet por unos 40 intelectuales de vanguardia, profesionales y periodistas que conocieron su desvelo por la democracia y la cultura nacional durante más de 60 años. Yo estuve en ese acto –junto a su viuda Albania Gómez y su hijo Samuel- de enaltecimiento a las virtudes de este aclamado intelectual, como la integridad y el coraje en la sencillez. Jimmy, un abrazo, con respeto y admiración, por tu grandeza humana.
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El autor: Periodista, mercadólogo, catedrático, escritor y comentarista de medios escritos, televisivos y digitales.
Por Narciso Isa Conde
Haití enfrenta una crisis profunda tras múltiples intervenciones militares. Bandas armadas, conectadas con la CIA, controlan zonas estratégicas, agravando el caos.
- El balance reporta 20 mil muertos y más de un millón de refugiados.
- Las bandas controlan 5% del territorio, incluyendo zonas estratégicas y accesos a Puerto Príncipe
- Haití tiene 9 mil policías para 12 millones de habitantes, según el texto.
Las bandas terroristas, tomadas como pretexto para intervenir militarmente, siguen actuando y creciendo conectadas con CIA y los PARACOS, armadas desde Florida y desde Colombia»
· Después de la Doceava (12) invasión en los últimos 30 años, con el pretexto de eliminar las bandas patrocinadas por EEUU, integrada por militares y policías de países aliados al imperio invasor y por unidades especiales del Comando Sur, la situación de Haití sigue igual o peor.
· A las fuerzas regulares invasoras le sumaron tropas mercenarias comandadas por ex oficial de tropa especial trumpista, llamado Eric Prince que, entre otras cosas, operan las aduanas como negocio. El negocio de Trump y de Prince.
· Los tres, más tarde, fueron impugnados por el trumpismo, la oligarquía, las derechas y ultraderechas; y, finalmente, esas fuerzas reaccionarias lograron disolver ese Consejo e imponer el actual Primer Ministro como Jefe de Estado: un empresario de extrema derecha metido a político, a lo Abinader.
· Las bandas terroristas, tomadas como pretexto para intervenir militarmente, siguen actuando y creciendo conectadas con CIA y los PARACOS, armadas desde Florida y desde Colombia.
El balance actualizado de esa combinación de factores peca de funesto:
· 20 mil muertos.
· Más de un millón de refugiados,
· Las bandas terroristas controlan el 5% del territorio nacional, pero ese espacio incluye dos zonas estratégicas y una autopista de entrada a la Capital: gran parte de Puerto Príncipe y una importante zona arrocera en el Artibonite.
· Tal ocupación ha implicado un descenso creciente de la producción arrocera nacional hasta el cuadro actual: el 85 % del arroz que se consume es importado.
· La expansión de las Bandas ha sido contenida en zonas específicas por la autodefensa popular, escenificando experiencias muy valiosas, dignas de estudio,
· 9 mil policías para 12 millones habitantes, lo demás es bandas y tropas extranjeras manipuladas por EEUU.
· Las costas haitianas, sin ninguna protección, favorecen el tráfico de armas, drogas, seres humanos y mercancías diversas.
· El caos controlado se mantiene con la bendición EEUU., Israel, Francia y Canadá.
· Profunda crisis ambiental y de agua, fuertes movimientos ambientalistas, combates contra la expansión de la minería del oro y las depredaciones de bosques y ríos.
· Reducción sensible de las empresas de zona franca de 80 mil a 10 mil empleos
· Nuevo Decreto Minero para liberalizar concesiones de exploración y explotación…
· Esto, combinado con la ley minera colonial de RD y el propósito de reformarla para peor, atenta contra la vida de la isla.
· Mafias civiles, empresariales y militares (dominicanas y haitianas) controlan el tráfico ilegal fronterizo en las narices del Comando Sur y de la inteligencia de EEUU e Israel. Eso forma parte de las fuentes del caos controlado por EEUU.
· El Pentágono entiende la isla como un escenario militar único… y al RD le asigna el papel de plataforma logística de la actual ocupación de Haití, incluidos suministros de equipo militares por la vía terrestre y por los aeropuertos de San Isidro y Barahona.
· Significativa desmovilización y desarticulación de las coordinaciones político-sociales. Uso de las bandas con esos fines e impacto negativo de la desarticulación del Grupo Montana y la dispersión del frente democrático-popular.
· Permanencia de una amplia conciencia democrática, patriótica, anti-intervencionista y presencia activa de movimientos sociales y organizaciones populares, junto a una parte de las izquierdas coordinadas.
· Elecciones inciertas, sin bases organizativas, con escasas posibilidades de concurrencia, con presencia de las agresiones de las bandas terroristas.
· Si logran realizar este año esos comicios, lo más posible es que no pasaría de ser un recurso diseñado para imponer un “muñeco” del agrado de EEUU.
La solidaridad insular de doble vía es urgente.
Enfrentar el racismo anti-haitiano aquí y las reacciones anti dominicanas allá, colaborar en todo lo que favorezca soberanía, ambiente sano y conquistas de derechos fundamentales en ambos territorios, es un deber insoslayable.
Asumir las propuestas de la Federación insular de dos estados soberanos y la Confederación Antillana de Caribe insular como componente de la Patria Grande liberada, tiene un valor estratégico antiimperialista, invaluable.
