Opinión
Gobierno mafioso protege sus capos
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8 años agoon
Por Narciso Isa Conde
Inicio la entrega de esta semana, transcribiendo un breve resumen de la declaración publicada en Rueda de Prensa realizada este miércoles 25 de octubre por el ESPACIO DE UNIDAD DE IZQUIERDA, sobre el curso de la actual gestión gubernamental del presidente Medina y su tren político-administrativo:
“El Estado dominicano y las estructuras corrompidas de los partidos que lo integran son ya una suma de mafias que roban, compiten con los peores métodos, chantajean, matan, mientras son protegidos por el actual sistema de justicia manipulado por sus cúpulas y la Presidencia de la República.”
“Esto ha sido confirmado recientemente por el asesinato selectivo de Vladimir Balderas, en SFM; los estremecedores femenicidios y violaciones con participación de funcionarios estatales; los crímenes y la “fuga” de Quirinito, y la horripilante muerte del abogado y profesor Yuniol Ramírez a cargo de la mafia estatal de la ONSA.”
“Hechos que se suman a las fechorías cometidas por grupos gansteriles en OISOE, CORDE, CEA, CONGRESO, POLICÍA NACIONAL, DNCD, AYUNTAMIENTO; junto a las relaciones mafiosas Estado-Odebrecht y otras corporaciones, que involucran las responsabilidades e incluyen con gran relieve las complicidades de los ex -presidentes Hipólito Mejía, Leonel Fernández y, sobre todo, del mandatario actual Danilo Medina.”
“Están robando y matando, asumiendo una combinación siniestra,”
“Es urgente intensificar las movilizaciones en todo el territorio nacional a favor de un cambio profundo, porque está cada vez más claro que PARA PONERLE FIN A LA IMPUNIDAD Y BARRER LA CORRUPCIÓN, LOS CRIMENES DE ESTADO Y LAS DESGARRANTES DESIGUALDADES SOCIALES, ES IMPRESCINDIBLE SACAR LAS MAFIAS DEL PODER. “
“Y además luchar por conformar un gobierno patriótico y popular para establecer una nueva justicia y una Fiscalía independiente, elaborar una nueva Constitución y crear nuevas instituciones democráticas al compás de un proceso constituyente que desplace el corrompido poder establecido por la vía de una CONSTITUYENTE, POPULAR Y SOBERANA”.
“Por el Espacio de Unidad de Izquierda:
Movimiento Patria para Todos y Todas (MPT) / Izquierda Revolucionaria-IR ( MPD, LST-CURR, MC, FEPAV, FALPO, FELABEL y FPD) / Partido de la Unificación Comunista (PUC) / Movimiento de Acción Nacional Dominicana ( MANDO) y periódico TRINCHERA UNITARIA.
25-10-2017, Santo Domingo, RD.
- El descenso del régimen, el repunte incontenible de Marcha Verde y el tratamiento indignante del caso ONSA.
Si de Bosch se dijo con orgullo nacional que ¡NI MATÓ, NI ROBÓ!, de la cúpula traidora que controla el PLD y gobierna el país se puede y se debe decir, con apego a la verdad, que ella ¡ESTA ROBANDO Y MATANDO!, porque esos delitos ahora se perciben mucho más que antes y aparecen como una combinación despreciable e indignante que hunde el régimen en el descrédito; mientras el prestigio de Marcha Verde sube y sube… más arriba mucho más, reconociéndole la ENCUESTA MARC PHEN un respaldo de las dos tercera pare de la sociedad (66%).
Esto augura un éxito rotundo del DÍA VERDE, jornada de movilizaciones simultáneas en todo el territorio nacional a realizarse el domingo 29 de octubre.
Esto y todo el plan de lucha de Marcha Verde en los meses que restan del 2017, tenderá a potenciarse y radicalizarse a la luz del tratamiento que este Gobierno Mafioso le está dando al caso ONSA, luego de mostrar recetas similares en casi todos los anteriores.
Todas las evidencias apuntan a tapar la implicación tanto de MANUEL RIVAS, Administrador de ONSA, nombrado y protegido por el Presidente Medina, y la del empresario al vapor, Rafael Zorrilla Santana, como principales autores intelectuales directos del tenebroso asesinado del abogado, locutor y dirigente del PRM, Yuniol Ramírez; quien de alguna manera se auto-enredó en las “patas de los caballos” de las mafias gubernamentales y especialmente de la de ONSA.
Algo parecido pasa con la responsabilidad subalterna del Coronel PN ROSARIO DÍAZ respecto a sus superiores, hasta ahora ocultos y protegidos.
Al parecer la Fiscal Olga Diná -a la que una parte de la sociedad presumía honesta y seria- está recibiendo órdenes superiores (Procurador General-Presidente de la República) para excluirlos del asesinato y limitar temporalmente la acusación de ambos al tema corrupción; concentrando la responsabilidad del asesinato cometido en dos de los sicarios actuante: El Grande y Argenis, para luego soltarlos a todos.
- ¿Por qué ha sido así?
Porque la mafia de ONSA -como todas las demás presentes y actuantes en las instituciones del Estado, gobierno y centros de mandos de los partidos del sistema- tienen capos políticos al nivel alto que tutelan esas bandas.
Rivas y Zorrila (el primero jefe político de una de las narco-mafias de Santo Domingo Oeste y el segundo “instalador” de empresas de carpeta para canalizar robos ejecutados en diferentes entidades gubernamentales), actúan al servicio de altos jerarcas del PLD-Estado y tienen capacidad de chantaje; por lo que el Presidente y el Procurador, para proteger los estamentos superiores de las mafias peledianas y auto-protegerse a sí mismos, manipulan el proceso de esa manera..
Es el mismo diseño perverso usado en casi todos los casos anteriores emprendidos por el Ministerio Público o tratados por jueces bajo control político en tiempos recientes: TUCANOS, ODEBRECHT, CORDE, CEA, MAFIA JUDICIAL, MAFIA CONGRESUAL, CASOS EN PN-DNCD-DNI…, que termina disolviendo los procesos judiciales y hasta soltando o “fugando” los sicarios.
El pueblo verde habrá de darle una repuesta contundente a un régimen entrampado en las redes de la corrupción-impunidad, que lleno de temor y prepotencia suma al robar aquello de matar y reprimir.
Opinión
La Corte Penal Internacional y la Justicia Internacional (3 de 3)
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7 días agoon
enero 4, 2026Por Rommel Santos Diaz
Se tiene reportado el uso de 250,000 niños soldados en cerca de 50 países. Para completar el panorama, se estima que 20 millones de niños han sido desplazados como consecuencias de las diversas guerras y catástrofes humanitarias, mientras que entre 8,000 y 10,000 niños mueren cada año como consecuencia de utilización de minas antipersonales.
Existen indicios de que la trata de niños en zonas de conflicto es una tendencia que va en aumento y esta vinculada a redes de delincuencia transnacional organizada.
La Corte Penal Internacional es el primer tribunal internacional cuyo Estatuto y Reglas de Procedimiento y Prueba brindan a las víctimas la posibilidad de participar en todas las etapas del proceso.
A diferencia de las actuaciones de las víctimas en otros tribunales internacionales, limitadas a reforzar los argumentos de la defensa o el Fiscal, la Corte Penal Internacional les reconoce derechos que les corresponden por ser quienes han sufrido la grave vulneración de sus derechos humanos y tienen la mayor expectativa de que se haga justicia.
El principal reto de la Corte Penal Internacional será demostrar que sus investigaciones y decisiones no están guiadas por móviles políticos o intereses ajenos a la justicia y la represión de crímenes internacionales.
Finalmente, en la medida en que este sistema se vaya consolidando, siguiendo los parámetros legales del Estatuto de Roma y de las Reglas de Procedimiento y Prueba, es posible que países hoy reticentes hacia la Corte Penal Internacional modifiquen su postura hacia una de ayuda y cooperación. Con esto se lograría tener un sistema penal internacional plenamente universal como complemento a las iniciativas locales por sancionar crímenes de genocidio, lesa humanida, guerra y agresión.
rommelsantosdiaz@gmail.com
Por Nelson Encarnación
El reciente escándalo de corrupción detectado en el Seguro Nacional de Salud (Senasa) ha acentuado la percepción o el convencimiento en algunos de que los políticos acceden a los cargos públicos con la intención de apropiarse de los recursos que manejan.
Ya en otras oportunidades se ha esparcido el mismo convencimiento, en ocasión de hechos judicializados que aún cursan en los tribunales sin sentencias firmes.
Estos y casos anteriores han servido de fundamento a quienes entienden que las formaciones políticas son nidos de bandidos con una amplia vocación hacia la depredación de los recursos públicos, dando lugar, al mismo tiempo, a la prédica contra los políticos y los partidos.
Sin embargo, existen argumentos y evidencias suficientes para desmontar la mala fama contra los políticos. Podemos afirmar, de manera categórica, que los políticos profesionales no roban.
Para remontarnos a los hechos más sonados de persecución a la corrupción, podemos referir el que ha sido, probablemente, el más sonoro de todos, es decir, el procesamiento judicial del expresidente Salvador Jorge Blanco (1982-1986), quien fue condenado a 20 años de prisión por hechos que, evidentemente, no cometió.
Jorge Blanco, que antes de ser político ya era un abogado prestigioso, murió en medio de precariedades materiales, una situación que no concuerda con quien supuestamente fue un corrupto.
Los hechos por los que se condenó al exmandatario no fueron cometidos por él ni por ninguno de sus seguidores con formación y compromiso político, sino por allegados que nada tenían que ver con el Partido Revolucionario Dominicano.
En el caso de los expedientes que todavía se ventilan en la justicia relacionados con hechos registrados—conforme las imputaciones del Ministerio Público—vinculan en primer plano a personeros relacionados al expresidente Danilo Medina, no a dirigentes conocidos del Partido de la Liberación Dominicana.
Y en el más reciente que ocupa la atención del país, es decir, el expediente Senasa, una simple identificación de los encartados permite concluir en que se repite el mismo patrón: los principales señalados no son políticos de militancia.
En consecuencia, si miramos los hechos con un sentido lógico y alejado de la intención de dañar a los partidos y sus dirigentes, podemos proclamar que los políticos profesionales, con formación en el servicio a la sociedad, con compromiso, no roban los fondos del erario. Ahí está la historia.
Por Isaías Ramos
Al despedir 2025 y abrir 2026, es fácil refugiarse en lo cómodo: deseos repetidos, frases bonitas, la ilusión de que todo cambiará solo porque cambia el calendario. Pero la República Dominicana no necesita otro brindis vacío. Necesita una sacudida de conciencia y un cambio de rumbo. Ese rumbo comienza cuando dejamos de mirar la política como un espectáculo ajeno y asumimos que la república —la casa de todos— se sostiene o se cae con la conducta diaria de su gente.
Durante más de tres décadas, una clase política dominante, reciclada en siglas, alianzas y narrativas, ha contribuido a degradar la vida pública. Se normalizó el privilegio. Se hizo costumbre la trampa. El clientelismo dejó de ser excepción y se volvió método. La impunidad dejó de ser temor y se volvió expectativa. El Estado, demasiadas veces, dejó de ser instrumento del bien común para convertirse en botín, refugio o escalera personal. Cuando lo público se vuelve mercancía, el daño deja de ser un asunto de élites y se convierte en una fractura moral, social y espiritual.
No se trata de negar que existan servidores públicos honestos ni ciudadanos decentes. Precisamente por ellos —y por los jóvenes que merecen un país digno— no podemos resignarnos. Los datos aportan contexto a una percepción extendida: el Índice de Percepción de la Corrupción 2024 asigna a la República Dominicana 36/100 y la ubica en la posición 104 de 180 países. El Rule of Law Index 2025 del World Justice Project sitúa al país en el puesto 76 de 143, y en el factor “Ausencia de Corrupción”, en 90 de 143.
La experiencia cotidiana confirma esa brecha. El trámite que solo “camina” por la vía indebida. El contrato opaco. El expediente que duerme. La sanción que nunca llega. Ese desgaste produce algo peor que el enojo: produce resignación. Y cuando una sociedad se resigna, la corrupción no se frena; se perfecciona. Así es como una república se vacía por dentro, aunque conserve su nombre y sus símbolos.
La historia política lo ha advertido con claridad: cuando los ciudadanos se repliegan en el interés personal y abandonan la vida pública, el Estado se debilita y queda a merced de los peores. Cuando un pueblo ama su país, respeta las leyes y vive con sobriedad cívica, es posible avanzar hacia el bienestar compartido. Cuando se instala la indiferencia, el interés particular aísla y la república se convierte en un cascarón.
Si 2026 será un año de esperanza, esa esperanza no puede ser pasiva. Tiene que ser esperanza disciplinada: la que mira el abismo, lo nombra y aun así decide construir un puente. Ese puente se llama Constitución. No como símbolo ceremonial, sino como norma viva. El artículo 6 establece su supremacía y declara nulos los actos contrarios a ella. El artículo 7 nos define como Estado Social y Democrático de Derecho. El artículo 8 fija como función esencial del Estado proteger los derechos de la persona y respetar su dignidad.
Honrar la Constitución no es citarla: es vivirla. Es aceptar que no puede haber Estado de derecho con corrupción estructural; que no puede haber democracia con clientelismo; que no puede haber justicia con privilegios. Honrar la Constitución es convertir el servicio público en honor y no en negocio; proteger el dinero del pueblo como sagrado; poner el mérito por encima del padrino; transparentar compras, obras y nombramientos; y asegurar consecuencias reales a quien robe lo común. Esa es la frontera entre república y fachada.
Por eso, en 2026, el Foro y Frente Cívico y Social debe reforzar en todo el territorio nacional un despertar de conciencia sostenido y pacífico que convierta indignación en organización y esperanza en disciplina. No se trata de incendiar el país; se trata de iluminarlo. No de sustituir instituciones, sino de obligarlas a cumplir su rol constitucional con presión cívica legítima.
La ruta es concreta y verificable: formación cívica territorial, veeduría social continua y defensa constitucional práctica, acompañando denuncias, dando seguimiento público a los casos y exigiendo consecuencias sin selectividad.
Nada de esto se logra solo con organizaciones. Se logra con el ciudadano común. En esta semana de cambio de año, vale la pena asumir un pacto sencillo: renunciar a pagar sobornos, a pedir favores indebidos y a justificar privilegios; comprometerse a informarse antes de opinar, a exigir rendición de cuentas en lo local y a participar más allá del voto. Un país cambia cuando cambia lo que su gente considera “normal”.
Imaginemos, con realismo, la nación que podemos construir si ese giro comienza: una donde no se necesita padrino para un servicio; donde un contrato público no es lotería para unos pocos, sino obligación transparente; donde el funcionario teme más a la justicia y a la vergüenza pública que a la pérdida del cargo; donde el joven respeta al competente y no admira al tramposo. Que Dios —y la conciencia despierta de cada dominicano— nos guíe y nos exija verdad, justicia y rectitud; que el amor a la patria sea conducta diaria; y que la defensa de la libertad sea nuestro sentir y nuestro hacer.
Cerramos 2025 con una verdad incómoda: hemos permitido demasiado. Abrimos 2026 con una verdad poderosa: todavía estamos a tiempo. Honrar la Constitución o perder la República: esa es la elección de nuestro tiempo. Salvemos la patria.
¡Despierta RD!
