Reportaje A Fondo
Putin reclutará soldados sirios y asegura que tiene 16.000 combatientes de Oriente Próximo
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4 años agoon
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LA REDACCIÓN
El presidente ruso, Vladímir Putin, ha afirmado hoy que permitirá el ingreso de voluntarios para luchar en la guerra. Según el Kremlin, hasta 16.000 combatientes de Oriente Próximo están ya dispuestos, muchos procedentes de Siria. “Vienen a matar a un país extranjero, a una tierra ajena”, ha acusado el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski. Rusia ha atacado este viernes tres nuevas ciudades en Ucrania. Las tropas rusas han bombardeado Dnipró, en el este, donde ha muerto una persona, y también Lutsk e Ivano-Frankivsk, ambas en el oeste y cercanas a la Unión Europea, a 87 kilómetros de Polonia y 153 de Rumania respectivamente. En Lutsk, dos soldados ucranios han perdido la vida y seis han quedado heridos. La ofensiva rusa sigue en Járkov, donde han disparado contra un psiquiátrico en el que 330 internos se habían resguardado en un refugio antiaéreo. Zelenski ha asegurado que 100.000 personas han huido por los corredores humanitarios en las dos últimas jornadas. Los intentos por evacuar Mariupol -donde las condiciones son “apocalípticas, según la Cruz Roja”- han fracasado repetidamente en los seis últimos días. Rusia asegura que este viernes habilitará pasillos para permitir el paso de civiles en Mariupol, Kiev, Sumi, Járkov y Chernigov. Hasta ahora, más de 2,5 millones de personas han buscado refugio fuera de Ucrania, según Naciones Unidas. En la Unión Europea, los jefes de Estado y de Gobierno continúan este viernes su reunión de dos días en Versalles (Francia), en la que se busca aumentar el gasto en defensa y la independencia energética.
Qué ha pasado en las últimas horas tras la invasión de las tropas rusas en Ucrania
En el 16º día de la guerra iniciada por Rusia contra Ucrania, estos son los datos clave a las 14.00 de este viernes 11 de marzo:
Putin ataca al oeste de Ucrania, cerca de la frontera con la UE. Rusia ha atacado este viernes tres nuevas ciudades en Ucrania. Sus tropas han bombardeado Dnipró, en el este, donde ha muerto una persona, y también Lutsk e Ivano-Frankivsk, ambas en el oeste y cercanas a la Unión Europea, a 87 kilómetros de Polonia y 153 de Rumania respectivamente.
El Ejército ruso ataca un centro psiquiátrico en Járkov. Los militares han disparado contra un centro psiquiátrico de la región de Járkov, al este del país y junto a la frontera con Bielorrusia. Según ha denunciado el presidente de la Administración Regional, Oleg Sinegubov, a través de su cuenta de Facebook, en el momento de los disparos había 330 personas internadas en el centro, 50 de ellas con movilidad reducida. El servicio de emergencias del país ha asegurado que no ha habido muertos por el ataque.
Rusia reclutará soldados sirios para la guerra. El Kremlin asegura que cuenta con 16.000 combatientes de Siria y del resto de Oriente Próximo dispuestos a pelear en territorio ucranio. A este anuncio ha respondido el presidente Volodimir Zelenski en un nuevo vídeo en su canal de Telegram: “Rusia ha decidido traer a mercenarios para luchar contra nuestro pueblo”. Pese a todo, Zelenski afirma que su país está “avanzando” hacia el triunfo: “Ya estamos avanzando hacia nuestra meta, hacia nuestra victoria. Esta guerra es contra un enemigo al que no le importa ni su gente, sus miles de muertos, sus soldados muertos. Un enemigo que reúne por toda Rusia a reservistas para lanzarlos al fuego de esta guerra».
La UE duplica el fondo para enviar armas a Ucrania. El alto representante para la Política Exterior de la Unión Europea, Josep Borrell, propuso a los jefes de Estado y de Gobierno en la cena que mantuvieron este jueves por la noche en Versalles aumentar los recursos destinados a reforzar la defensa ucrania frente a Rusia. No hubo ninguna discrepancia.
El efecto de la guerra sobre los niños. Tras más de dos semanas de bombardeos, más de 2,5 millones de personas han abandonado Ucrania, según la ONU. Unicef asegura que más de un millón de ellos son niños y niñas. Según Ucrania, al menos 78 menores han muerto desde que comenzó la invasión rusa el pasado 24 de febrero, según ha dicho este viernes Lyudmyla Denisova, la comisionada de Ucrania para los Derechos Humanos.
Sin electricidad ni agua en las casas por la guerra. Casi un millón de personas no tiene electricidad en Ucrania, según Energoatom, una empresa pública de energía nuclear de Ucrania. La compañía asegura, además, que casi 230.000 personas tampoco tienen gas en sus viviendas.
España sopesa enviar más armas a Ucrania. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha confirmado este viernes que, «si es necesario», habrá un nuevo envío de armas a Ucrania. Lo ha asegurado un día después de que la ministra de Defensa, Margarita Robles, señalara que España está estudiando más opciones, incluido el envío de armamento, para apoyar con toda contundencia al pueblo ucranio.
Zelenski, invitado a hablar ante el Congreso español. Todos los grupos del Congreso de los Diputados han pedido la celebración de un acto institucional en el que el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, se dirija por vía telemática al hemiciclo, como ya ha sucedido en otros países de Europa.
El presidente ucranio, Volodímir Zelenski, ha publicado este viernes un nuevo vídeo en su canal de Telegram en el que afirma que el país está “avanzando” hacia el triunfo: “Ya estamos avanzando hacia nuestra meta, hacia nuestra victoria. Esta guerra es contra un enemigo al que no le importa ni su gente, sus miles de muertos, sus soldados muertos. Un enemigo que reúne por toda Rusia a reservistas para lanzarlos al fuego de esta guerra. Un enemigo que ha decidido traer a mercenarios para luchar contra nuestro pueblo. Cortacabezas desde Siria, un país con el que los ocupantes han actuado de la misma manera que ahora actúan contra nosotros. Este es el trato que los soldados rusos dan a los ucranios, al Donbás”. Y ha añadido: “Cohetes, misiles, artillería… y ahora también mercenarios sirios que no tienen ni idea ni quién somos ni en qué idioma hablamos, a qué iglesia vamos, a qué partido votamos. Mercenarios que simplemente vienen a matar a un país extranjero, a una tierra ajena”.
Zelenski se refiere al anuncio que ha hecho este viernes el ministro de Defensa de Rusia, Sergei Shoigu, quien ha dicho que hay en torno a 16.000 voluntarios, la mayoría de ellos de Siria y otros países de Oriente Próximo, que están preparados para luchar con las fuerzas prorrusas apoyadas por Moscú en el Donbás (este de Ucrania).
Zelenski ha añadido en el mensaje en Telegram: “Si esta guerra continúa, entonces las sanciones contra Rusia no son suficientes. Desde hoy ya estamos trabajando en nuevas sanciones de nuestros socios. Rusia debe pagar por esta horrible guerra. Debe pagar cada día”. Informa Margaryta Yakovenko.

La UE duplica el fondo para enviar armas a Ucrania
El alto representante para la Política Exterior de la Unión Europea, Josep Borrell, propuso a los jefes de Estado y de Gobierno en la cena que mantuvieron este jueves por la noche en Versalles aumentar los recursos destinados a reforzar la defensa ucrania frente a Rusia. No hubo ninguna discrepancia. “Incrementaremos en otros 500 millones nuestra contribución al apoyo militar a Ucrania”, ha señalado Borrell este viernes en la segunda sesión de la cumbre informal que celebran los Veintisiete en Versalles. Ese aumento de la partida eleva a 1.000 millones el dinero disponible en el fondo, informa Manuel V. Gómez desde Versalles.
Lea aquí la información completa.
En la imagen, el alto representante para la Política Exterior de la UE, Josep Borrell, a su llegada a la reunión del Consejo Europeo. (Ian Langsdon / EFE).

Ucrania afirma que al menos 78 niños han muerto por los bombardeos rusos
Al menos 78 niños han muerto en Ucrania desde que comenzó la invasión rusa el pasado 24 de febrero, según ha dicho este viernes Lyudmyla Denisova, la comisionada de Ucrania para los Derechos Humanos. Denisova ha afirmado también que los combates y bombardeos en torno a la ciudad de Mariupol (sureste), la ciudad oriental de Volnovaja y la ciudad de Irpin (en la región de Kiev) han provocado que las autoridades no puedan de momento establecer el número de muertos y heridos en estos lugares, con lo que el cálculo de menores fallecidos por las bombas es probablemente superior al que se ha dado hoy.
Los cálculos de la comisionada de Ucrania para los Derechos Humanos llegan el mismo día en el que el Gobierno de Volodímir Zelenski ha afirmado que las tropas rusas han matado a más civiles que soldados en Ucrania, aunque no ha dado cifras. La ONU ha confirmado hasta la noche del 9 de marzo que 549 civiles han muerto en Ucrania y 957 han resultado heridos, pero también estima que la cifra real es considerablemente mayor dada la dificultad y la lentitud a la hora de corroborar los fallecimientos.
Naciones Unidas también ha afirmado hoy que más de 2,5 millones de personas han huido de Ucrania —116.000 de las cuales son de terceros países— desde que comenzó la invasión rusa. Según datos de Unicef, más de un millón los niños han salido del país por la guerra. (Reuters y EL PAÍS)
En la fotografía que antecede estos párrafos, que es de Yara Nardi, de Reuters, varios sanitarios ayudan a un niño ucranio con cáncer a entrar en un tren medicalizado en la ciudad polaca de Medyka.
Sigue en directo el programa especial de EL PAÍS sobre la guerra en Ucrania
Carlos de Vega será el presentador de Guerra en Ucrania, preguntas y respuestas. El programa servirá para contestar algunas de las cuestiones que los lectores del periódico envíen a través de las redes sociales.
Los encargados de responderlas serán Andrea Rizzi, corresponsal de Asuntos Globales de EL PAÍS (ha sido también redactor jefe de Internacional y subdirector de Opinión del periódico); Berna González Harbour, columnista de EL PAÍS y analista en Hoy por Hoy de la Cadena Ser (ha sido, además, enviada a zonas de conflicto, corresponsal en Moscú y subdirectora de Internacional), y Mariola Urrea, doctora en Derecho y PDD en Economía y Finanzas Sostenibles (es profesora de Derecho Internacional y de la Unión Europea en la Universidad de La Rioja, y colabora habitualmente en Hoy por Hoy y en EL PAÍS.).
Una treintenta de niños ucranios con cáncer llegan este viernes a España para ser tratados
Unos 30 niños ucranios que padecen cáncer llegan este viernes a España para ser tratados de sus dolencias. Está previsto que aterricen en Madrid a lo largo de la jornada para ser luego tratados en hospitales públicos de referencia en el tratamiento del cáncer pediátrico.
La Sociedad Española de Hematología y Oncología Pediátrica (SEHOP) y la Fundación Aladina lideran el traslado de los pequeños y sus familias, según han explicado en un comunicado. Una vez en nuestro país, siempre acompañados de ellos equipos de enfermería y asistencia, intérpretes y voluntarios, los niños serán trasladados a los cuatro hospitales públicos madrileños de referencia en el tratamiento del cáncer infantil (Niño Jesús, Gregorio Marañón, 12 de Octubre y La Paz), donde se les realizará el triaje médico para evaluar su estado de salud y valorar su posible ingreso.
Durante los próximos días se espera poder trasladar a cerca de un centenar de niños enfermos de cáncer (junto con sus familias) a Barcelona, Valencia y Andalucía. Se trata de familias que han cruzado la frontera y se encuentran en Polonia a la espera de su traslado. (El País)
El Congreso invitará a Zelenski a hablar por vía telemática
Todos los grupos del Congreso, a iniciativa del PSOE, han pedido la celebración de un acto institucional en el que el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, se dirija por vía telemática al hemiciclo, como ya ha sucedido en otros países de Europa. Informa Xosé Hermida
Rusia anuncia que reforzará sus fronteras del oeste tras las “acciones de los países de la OTAN en la misma dirección”
Rusia va a reforzar su presencia militar en sus fronteras del oeste, las que tiene con países de la OTAN, según una petición formal realizada por el presidente ruso, Vladímir Putin, a su ministro de Defensa, Sergey Shoighu. Según la agencia Tass, Putin ha dicho en una reunión del Consejo de Seguridad ruso que el fortalecimiento de las fronteras occidentales del país tiene relación «con las acciones que los países de la OTAN han ido adoptando en la misma dirección». «En un futuro próximo tomaremos las correspondientes decisiones» al respecto, ha añadido Putin.
El ministro de Defensa ha asegurado en la reunión que la comandancia de las fuerzas armadas rusas está trabajando en un plan «que está a punto de ser finalizado» y que incluiría un» sistema avanzado de misiles» y el redespliegue «de unidades de combate para proteger las fronteras del oeste», según Tass.
Shoighu ha precisado en la reunión que las fuerzas armadas están «analizando todas las medidas adoptadas por las fuerzas occidentales cerca de las fronteras rusas». «Cada día llegan y se despliegan más unidades», ha dicho Shoighu, citado por Tass. «Tal y como lo vemos, desean aprovechar la situación para aumentar al máximo sus fuerzas al otro lado de la frontera y perpetuar su presencia», ha agregado el ministro de Defensa.
La creciente presencia de la OTAN cerca de las fronteras rusas, considerada por Moscú como una amenaza a su seguridad, ha sido una de las razones esgrimidas por Rusia para iniciar la invasión de Ucrania y desde el primer momento ha vetado una posible y futura adhesión de este país a la Alianza Atlántica. En el último gesto para fortalecer a los ejércitos occidentales próximos a la frontera con Rusia, la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, que está de gira por varios países del este de Europa, confirmó el jueves el despliegue en Polonia de dos baterías de sistemas antimisiles Patriot. (Efe)
Casi un millón de personas no tiene electricidad en Ucrania, según una empresa de energía del país
Más de 954.000 ucranios no tienen electricidad, según ha afirmado este viernes Energoatom, una empresa pública de energía nuclear de Ucrania. La compañía asegura, además, que casi 230.000 personas tampoco tienen gas en sus viviendas.
Esta misma empresa energética es la encargada de hacer seguimiento al estado de las centrales nucleares del país. Fue Energoatom una de las que alertó del potencial peligro en Chernóbil tras la toma de las tropas rusas de la planta en el norte del país y la falta de suministro eléctrico. En la reunión de este jueves entre los ministros de Exteriores de Ucrania y Rusia, Dmitro Kuleba, el diplomático ucranio solicitó a su homólogo ruso un alto el fuego de 24 horas para, entre otras cuestiones, garantizar la luz y el gas en el país. (Reuters / EL PAÍS)

De la estatua de Dostoievski a los conciertos de Valery Gergiev: la cultura debate hasta dónde cancelar a los artistas rusos
La invasión de Rusia a Ucrania ha puesto al mundo de la cultura ante un dilema casi irresoluble: la mayoría de las instituciones y festivales del mundo apuestan por cancelar la presencia de artistas rusos en sus programaciones, pero ¿hasta qué límite? El Ministerio de Cultura y Deporte español, dirigido por Miquel Iceta, instó el miércoles a entidades públicas y privadas del país a excluir todo lo que tenga algún tipo de vinculación con el Gobierno de Putin o reciba ayudas públicas mientras las puertas siguen abiertas para creadores independientes y opositores, informan Tommaso Koch y Nacho Sánchez.
De momento, festivales de cine como Cannes y Venecia o la Feria del Libro Infantil de Bolonia se han inclinado por un veto parecido al del ministerio español. Pero la gran mayoría del cine ruso, por ejemplo, goza de apoyo financiero público.
Lea aquí el reportaje completo
En la foto, ‘Duelo entre Peresvet y Chelubei’, del pintor Mikhail Ivanovich Avilov, en la muestra anual ‘Guerra y Paz en el arte ruso’ del Museo Ruso de San Petersburgo. (García-Santos) 
El Ejército ruso ataca un centro psiquiátrico en Járkov
El Ejército ruso ha disparado contra un centro psiquiátrico de la región de Járkov, al este del país y junto a la frontera con Bielorrusia. Según ha denunciado el presidente de la Administración Regional, Oleg Sinegubov, a través de su cuenta de Facebook, en el momento de los disparos había 330 personas internadas en el centro, 50 de ellas con movilidad reducida. Sinegubov también ha informado que se había logrado evacuar a 73 personas antes del ataque. Por el momento se desconoce el número de víctimas, informa Margaryta Yakovenko. El servicio de emergencias del país ha asegurado que no ha habido muertos tras el ataque, según recoge Reuters.
Mientras, el alcalde de Járkov, capital de la región homónima, ha explicado este viernes que la urbe se encuentra bajo bombardeos constantes por parte de las tropas rusas. «Hoy han sido destruidas 48 escuelas», ha señalado el regidor. Se trata de la segunda ciudad más grande del país, con casi 1,5 millones de habitantes, en su mayoría de habla rusa. (Reuters)
En la fotografía que antecede a estos párrafos, que es de Emre Caylak, de la agencia France Presse, varios residentes duermen en el metro de Járkov ayer jueves para protegerse de los bombardeos rusos.
“Las tropas rusas han matado a más civiles que soldados”, según el Ministerio de Defensa de Ucrania
Oleksii Reznikov, ministro de Defensa de Ucrania, ha asegurado este viernes que “las tropas rusas han matado a más civiles que soldados” en su país. “Quiero que todo el mundo se entere, no solo que se escuche en Kiev”, ha remachado el portavoz del Gobierno. La ONU cifra, hasta la noche del 9 de marzo, en 549 el número de civiles muertos y 957 heridos.
El Gobierno de Ucrania elevó este domingo a 11.000 el número de soldados rusos muertos desde que Moscú comenzó la invasión de la antigua república soviética, el 24 de febrero. La cifra es 22 veces más alta que la reconocida hasta ahora por el Kremlin, que solo ha confirmado la muerte de 498 miembros de sus ejércitos. Como explicó Patricia R. Blanco en este reportaje, esta distorsión en el balance de fallecidos, que también se extiende al número de muertos entre la población civil y entre los soldados ucranios, evidencia la otra guerra en ciernes: la del relato de lo acontecido.
Al mismo tiempo que el ministro de Defensa lanzaba esta alerta, el portavoz de economía del Gobierno ucranio ha asegurado que el impacto de la guerra en su país asciende tras 16 días de guerra a los 119 millones de dólares (más de 100.000 millones de euros). (Reuters)

Albares abre la puerta a que España envíe más armas a Ucrania
El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, ha confirmado este viernes que, «si es necesario», habrá un nuevo envío de armas a Ucrania. Así lo ha asegurado en una entrevista en TVE, un día después de que la ministra de Defensa, Margarita Robles, asegurara que España está estudiando más opciones, incluido el envío de armas, para apoyar con toda contundencia al pueblo ucranio.
El ministro ha explicado que todo el material que se envía a Ucrania, incluido el militar, es para que el Gobierno y el Ejército puedan defender su independencia, su soberanía y, sobre todo, a la población civil. Por ello, ha evitado aclarar qué tipo de armamento será, al apuntar que cuanto menos se hable de lo que se enviará a Ucrania mejor será. (EFE)
España envió cuatro aviones cargados de armas para la “resistencia ucrania” la semana pasada. Las aeronaves aeronaves A400M trasladaron decenas de toneladas de armamento y munición desde la base de Los Llanos (Albacete) a Polonia.
La ONU estima que 2,5 millones de personas han huido ya de Ucrania por la guerra
Más de 2,5 millones de personas han huido de Ucrania —116.000 de las cuales son de terceros países— desde que comenzó la invasión rusa el pasado 24 de febrero, según datos de este viernes de Naciones Unidas. “La cantidad de refugiados de Ucrania, trágicamente, ha alcanzado los 2,5 millones hoy. También estimamos que alrededor de dos millones de personas están desplazadas internamente en Ucrania”, ha escrito en un tuit el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), Filippo Grandi. Según la ONU, se trata del éxodo más rápido en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.
Este mismo viernes, Unicef ha cifrado en más de un millón los niños que han huido de Ucrania desde el inicio de la invasión lanzada por el presidente de Rusia, Vladímir Putin.
Putin afirma que Rusia ayudará a los voluntarios que quieran luchar contra el Ejército ucranio
El presidente ruso, Vladímir Putin, ha afirmado este viernes que permitirá que los voluntarios que quieran unirse a las tropas rusas luchen contra las fuerzas ucranias en este último país en respuesta a la entrega, según ha dicho, de «mercenarios» por parte de Occidente al Ejército ucranio. «Si ves que la gente quiere ir allí voluntariamente, además no por dinero, sino para ayudar a los que viven en el Donbás [este de Ucrania, donde Putin ha reconocido la independencia de las repúblicas separatistas de Donetsk y Lugansk], entonces tienes que reunirte con ellos y ayudarlos a unirse a la zona de combate», ha dicho Putin.
Reportaje A Fondo
Centroamérica: incertidumbre, violencia criminal e intervencionismo
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2 días agoon
enero 6, 2026En este momento, Centroamérica experimenta el descalabro de las frágiles democracias electorales que se habían logrado

Históricamente, Centroamérica ha sido dominada por cuatro grandes tendencias: la violencia política, el intervencionismo extranjero, la desigualdad económica y social, y la ausencia de regímenes democráticos. Es decir, de regímenes estructurados en torno a un Estado de derecho más o menos viable, instituciones legítimas y, sobre todo, una administración capaz de gestionar lo público con eficacia y eficiencia.
Con excepciones, tales tendencias suelen acompañarse de algunos factores inexorables: el militarismo, la corrupción y la exclusión de la mayoría de la población, ya sea por razones étnicas, sociales, económicas o políticas. Y aunque fueron brevemente neutralizadas tras la firma del Plan de Paz de Esquipulas II (7 de agosto de 1987), en las últimas dos décadas Centroamérica ha iniciado un proceso de involución que recuerda -pero todavía no sobrepasa- los horrores de la década perdida de los años 1980.
En efecto, Centroamérica logró reencauzar sus esfuerzos de reconstrucción y reconciliación de forma gradual durante el decenio de 1990, mismo que produjo elecciones libres en todos los países, el relanzamiento del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) y lo que parecía ser una etapa de estabilidad. Pero, lamentablemente, todo aquello se volvió un espejismo.
Ya para inicios del siglo XXI empezaron a despuntar nuevas, y a reverdecer viejas, disfunciones en toda la zona. Ello fue resultado de una combinación de factores como la reaparición de poderes fácticos, en particular el crimen organizado; el gradual debilitamiento de las democracias electorales; el lento proceso de reactivación económica prometido pero no concretado por el libre comercio; la inconclusa transición hacia modelos de gobierno y de sociedad más inclusivos, y el abandono del desarrollo sostenible como concepto guía del sistema regional. Pronto afloraron nuevas formas de violencia y represión, y se iniciaron masivas olas migratorias hacia Estados Unidos. En pocos años, Nicaragua cayó presa de una dictadura atroz gracias al llamado Pacto Ortega-Alemán (2000), Honduras experimentó un nuevo golpe de Estado (2009), se produjeron un sinnúmero de eventos como el asesinato de periodistas y dirigentes ambientalistas y sociales, y aparecieron poderosas redes de narcotraficantes y renovadas tensiones geopolíticas. Estos elementos configuran hoy una región que en poco tiempo, y pese a la masiva ayuda recibida de la Cooperación Internacional, ha sucumbido ante los avatares de su propia historia.
Acabar con las guerras domésticas -y particularmente con el terrorismo de Estado- fue uno de los logros más notables del Procedimiento de Esquipulas II. Sin embargo, desde entonces Centroamérica ha sido víctima de “otras violencias” no menos graves y dolorosas. Quizá la mayor de ellas sea la resultante de las acciones del crimen organizado y ordinario, cuyas raíces en el área eran de larga data, pero que se aceleraron y profundizaron como resultado de una triple coyuntura: el descalabro institucional de las democracias electorales a partir del año 2008; los rápidos cambios acaecidos en la producción, la comercialización y el control de las redes de del narcotráfico internacional, y el aumento y diversificación de los flujos de cocaína proveniente de Colombia, resultantes de las nuevas condiciones domésticas en ese país (acordadas en el plan de paz de 2016).
Ello vino acompañado de un incremento de otras formas de crimen organizado no menos perniciosas, como la trata de personas, el tráfico de armas, los diversos tipos de contrabando (oro, bienes culturales y naturales, cigarrillos, cosméticos y licores, entre otros) y el fenómeno de las pandillas o “maras”, que impusieron un virtual “estado de sitio” en amplios espacios urbanos del llamado Triángulo del Norte (El Salvador, Guatemala y Honduras). Las extorsiones, secuestros, estafas cibernéticas y, más recientemente, el aumento de los femicidios y los actos de violencia contra otras poblaciones en condición de vulnerabilidad son también expresiones de una realidad que afecta a todas las sociedades centroamericanas.
El miedo y la zozobra que acompañan siempre a la violencia, y en particular a la violencia criminal cuando esta se entroniza y produce una percepción generalizada de inseguridad e indefensión, han traído como consecuencia el retorno de las propuestas de mano “super dura”, que se han posicionado como “únicas e idóneas” para neutralizar tales fenómenos. Ese fue el caldo de cultivo que permitió el arrollador triunfo en el Salvador del presidente Nayib Bukele, quien fue capaz de someter a las “maras” de su país por medio de políticas represivas ampliamente apoyadas por la población. Si bien el costo de esas políticas en términos de libertades públicas y calidad democrática ha sido devastador, las mismas han catapultado a Bukele como líder internacional de un “modelo” de Estado que repudia a la democracia liberal y propone sustituirla por un régimen autocrático unipersonal.
En este momento, Centroamérica experimenta el descalabro de las frágiles democracias electorales que se habían logrado. Este proceso de deterioro ha sido resultado de las disfunciones propias de regímenes políticos que, en distintas proporciones y formas, han tenido como características comunes la ausencia de políticas públicas inclusivas, el consecuente aumento de la desigualdad y la pobreza, una masiva corrupción y el ya mencionado aumento de la violencia criminal. Todos estos fenómenos han producido, más recientemente, el surgimiento de liderazgos populistas que, emulando a otros en América Latina, Estados Unidos y Europa, proponen soluciones “contra la dominación de los de siempre” (a quienes se señala como beneficiarios de la corrupción), y de un entramado presuntamente cómplice de estos, conformado por medios de comunicación, poderes judiciales, partidos políticos, agentes legislativos y algunos sectores económicos privados.
Además del caso salvadoreño ya mencionado, hay dos ejemplos muy claros (aunque también muy distintos) de esta tendencia. El primero, de perfiles decimonónicos, es la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo en Nicaragua, que desde 2018 domina al país a sangre y fuego a través de mecanismos de represión que recuerdan los peores días del somocismo, e incluso los superan. Estos mecanismos, algunos tipificados como crímenes de lesa humanidad por el Grupo de Expertos sobre Derechos Humanos de las Naciones Unidas, incluyen -además de asesinatos, torturas, desapariciones y persecución de medios y periodistas independientes– el destierro, las expropiaciones arbitrarias y la eliminación de la nacionalidad de quienes el régimen considera enemigos. El segundo caso, sorpresivo y para muchos inaudito, es el de Costa Rica. Allí gobierna, con amplio respaldo popular, Rodrigo Chaves, un exfuncionario del Banco Mundial, quien fue electo en 2022 con una propuesta antisistema. Neoliberal en lo económico y conservador (aunque laico) en lo social, Chaves ha satanizado los entendimientos políticos predominantes en el país desde 1948, promovido la confrontación entre el Ejecutivo y los demás poderes de la República (incluido el Tribunal Supremo de Elecciones), deteriorado la libertad de expresión y de prensa, alimentado deliberadamente la polarización social y, últimamente, deslegitimado la institucionalidad judicial, que es la única que hasta ahora ha impedido el éxito de su proyecto político.
Los tres países restantes también discurren por sendas complicadas. En Guatemala, el gobierno del presidente Bernardo Arévalo, desde antes de su toma de posesión (2024), libra una batalla sin descanso contra el llamado “Pacto de Corruptos”, un conglomerado de poderes fácticos que buscan afanosamente su caída por medio de permanentes conspiraciones que involucran a la Fiscal General y a jueces corruptos del Poder Judicial. En Honduras, la presidenta Xiomara Castro -quien fue electa con altas expectativas tras dos mandatos de un presidente que terminó indultado por Trump luego de haber sido condenado en los tribunales estadounidenses por narcotráfico- hoy propone anular los últimos comicios generales (noviembre de 2025) en medio de un proceso electoral de gran opacidad, persiguiendo fines de muy dudosa naturaleza. Mientras tanto, en Panamá el clima político y social se ha enrarecido en la administración de Raúl Mulino, un presidente que fue electo como sustituto del candidato de su partido, el expresidente Ricardo Martinelli, quien fue encontrado culpable de corrupción e inhabilitado por la Corte Suprema de Justicia y el Tribunal Supremo Electoral para ocupar cargos públicos.
Todo lo anterior se produce en un contexto de reconstitución hegemónica de los Estados Unidos, cuyo gobierno ha retomado su dominio histórico, basado en al menos dos ámbitos: el enfrentamiento con China y el apoyo público -e incluso la interferencia abierta en procesos electorales internos- a los gobiernos y líderes dispuestos a cumplir con sus designios en la zona (especialmente en temas migratorios y de inversiones en sectores estratégicos como las telecomunicaciones y la minería, de combate al narcotráfico y de cooperación militar). Además, buena parte de los gobiernos centroamericanos se han sumado a la diplomacia estadounidense en los foros multilaterales, alineándose en temas como el apoyo a Israel, las críticas a la Agenda 2030, el cambio climático, la invasión rusa a Ucrania, etc. Ese sometimiento, sin duda, recuerda al predominante durante la Guerra Fría.
La democracia vive hoy horas oscuras en Centroamérica, horas que, pareciera, no serán más luminosas en el futuro previsible.
elpais.com
Reportaje A Fondo
Las heridas y los interrogantes que siguen abiertos tras 40 años de la toma del Palacio de Justicia
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2 meses agoon
noviembre 6, 2025El operativo de la extinta guerrilla del M-19 y la reacción militar, en pleno centro de Bogotá, dejaron un centenar de muertos, una docena de desaparecidos y una cúpula judicial masacrada
Bogotá.-“Por favor, que nos ayuden, que cese el fuego. La situación es dramática.(…) Divulgue a la opinión pública eso, para que el presidente dé la orden”, suplicó Alfonso Reyes Echandía, presidente de la Corte Suprema de Justicia de Colombia, en Radio Todelar. Era la tarde del 6 de noviembre de 1985 y la sede de la cúpula de la rama judicial de su país, el Palacio de Justicia de Bogotá, era un campo de guerra. 35 guerrilleros del M-19, un grupo de origen urbano y dado a los golpes mediáticos, había entrado a sangre y fuego con la bandera de obligar a los magistrados a hacer un “juicio” al presidente Belisario Betancur, a quien acusaban de haberlos traicionado en una negociación de paz que ya estaba abocada al fracaso. La reacción, que el mandatario dejó en manos de los militares, fue incluso más sangrienta. El edificio terminó calcinado, 11 de los 25 magistrados de la Corte Suprema fueron asesinados, miles de expedientes de todo tipo se perdieron.
En una larga historia de violencia política como la colombiana, los hechos del Palacio siguen especialmente vigentes. Incluso más que otros episodios más mortíferos y más recientes. En 1989, por ejemplo, el narcotraficante Pablo Escobar hizo estallar un avión que despegaba de Bogotá a Cali, y dejó 110 muertos. En 2000, paramilitares asolaron el corregimiento de El Salado, en la región Caribe, y dejaron más de 100 personas muertas, según la Fiscalía. Y en 2002, la guerrilla de las FARC atacó la iglesia del pueblo de Bojayá, en el Chocó, y asesinaron a por lo menos 74 civiles. Las circunstancias, por el lugar del ataque, la importancia política de las víctimas o la visibilidad de lo ocurrido, marcan la diferencia. Y por eso un episodio que en Colombia se ha denominado “holocausto” ha ocupado una atención en el periodismo o en las artes, solo comparable el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán el 9 de abril de 1948, y el posterior Bogotazo.
Además, la rama judicial ha sentido el ataque como un dolor permanente. Los magistrados asesinados eran colegas, profesores, jefes e incluso familiares de muchos abogados de las siguientes generaciones, y su muerte dejó una impronta que aún hoy lamente la justicia.
Además de esa herida abierta, el debate por la toma y la retoma es tan vigente y pugnaz que de él participa el presidente Gustavo Petro, quien fue miembro del mismo M-19 y, si bien no participó en la toma, ha defendido un relato que reduce la responsabilidad de sus antiguos camaradas. Es tan sensible el asunto que recientemente una juez ordenó eliminar un diálogo de una película sobre el Palacio; es tan vigente que este miércoles el expresidente Álvaro Uribe Vélez ha propuesto una nueva norma “que a los militares que participaron en el rescate del Palacio de Justicia, condenados o todavía en investigación o juicio, les conceda todos los beneficios equivalentes a una sentencia absolutoria”.
La actualidad de lo ocurrido hace cuatro décadas pasa por las preguntas sin respuesta. Una de ellas tiene que ver con la protección de los magistrados. Pese a que se había develado un plan de la guerrilla para atacar el Palacio, una noticia que había llenado titulares de prensa, y a que varios magistrados habían recibido amenazas de muerte, la seguridad del Palacio había sido reducida el 5 de noviembre. “Yo quisiera tener la respuesta a la pregunta de quién dio esa orden”, dice Ángela María Buitrago, exministra de Justicia y quien como fiscal lideró la investigación penal por las desapariciones forzadas de una decena de personas, en manos de militares.
Ceremonia de entrega de los restos mortales de Gloria Isabel Anzola, una de las víctimas femeninas del asalto, en Bogotá, el 10 de diciembre de 2019.Juancho Torres (Anadolu Agency via Getty Images)Otra pregunta sin respuesta clara son los motivos del ataque. El M-19 emitió una proclama desde el Palacio sobre la que llamó Operación Antonio Nariño por los Derechos del Hombre. “Convocamos al juzgamiento público de unas minorías apátridas que han hecho fraude a los anhelos de paz y traicionando las exigencias de progreso y de justicia social a la nación entera”, dice en una de sus frases centrales, para luego exigir a los principales medios de comunicación la difusión del proceso que soñaban. “Señores magistrados: tienen ustedes la gran oportunidad, de cara al país, y en su condición de gran reserva moral de la República, de presidir un juicio memorable”, se lee más adelante.
Pero la sombra del narcotráfico ha planeado sobre lo ocurrido desde 1985, pues los guerrilleros coincidían en una demanda de los narcotraficantes. “Mediante un impopular escandaloso Tratado de Extradición, se entrega nuestra juricidad –la más creciente y novedosa de todas las entregas–, que es golpe mortal contra la soberanía nacional», se lee en la misma proclama. Aunque, sobre todo personas cercanas a Pablo Escobar han dicho que el capo pagó a la guerrilla por el ataque, intentando evitar que la Corte Suprema avalara ese tratado, al que se oponían a sangre y fuego. Quien fuera al lugarteniente, Jhon Jairo Velásquez, Popeye, es una de esas fuentes; otras han sido Virginia Vallejo, amante del narco, o el jefe paramilitar Carlos Castaño. La pregunta sigue en el aire, pues no hay pruebas ni es claro que una atrocidad de ese tipo tuviera el efecto esperado. Lo más cercano a una respuesta, de acuerdo con una Comisión de la Verdad conformada por las altas cortes en 2005 para esclarecer los hechos del Palacio, es señalar esta como una hipótesis probable. “Todo indica, entonces, que hubo conexión del M-19 con el Cartel de Medellín para el asalto al Palacio de Justicia”, se lee en su informe final.
Un tercer interrogante es hasta dónde los militares asumieron el poder real durante esas horas. El entonces ministro de Justicia, el político liberal Enrique Parejo, argumentó que se dio un vacío de poder, en el que fueron los generales quienes decidieron qué hacer. Pero su entonces colega de Gobierno, Jaime Castro, publicó un libro dedicado a argumentar que no hubo tal, y que la decisión de responder con la fuerza vino de Betancur y su Gobierno, que temía que darle juego a los guerrilleros hubiera llevado a que estos lograran un levantamiento popular y se tomaran el poder.
El cuarto interrogante gira alrededor de la responsabilidad por cada asesinato, cada desaparición, cada decisión en las más de 27 horas de combates e incendios. Investigadores, periodistas e interesados se han topado con todo tipo de problemas para encontrar pruebas suficientes de lo ocurrido. En algunos casos, los testigos dan versiones encontradas; en otros, los testigos han muerto -esos días, o en las cuatro décadas que han pasado-; en unos más, la falta de pruebas de balística o la manipulación del Palacio por policías y militares antes de que llegaran los funcionarios judiciales impide tener las suficientes pruebas técnicas.
Quizás la más significativa de las preguntas sin respuesta, que va de lo judicial a lo político, es si los militares sabían que el M-19 iba a hacer el ataque y lo permitieron, para así poder golpear con fuerza al M-19 en lo que algunos han llamado “operación ratonera”. Aunque los generales lo han negado de forma reiterada, los tres magistrados que lideraron entre 2005 y 2010 una comisión para investigar los hechos, le dan crédito a la ida. “La Comisión de la Verdad considera esta hipótesis como una de las más probables”, se lee en su informe final. Jorge Aníbal Gómez, José Roberto Herrera y Nilson Pinilla señalan que el Ejército estaba “vejado en su dignidad” y “herido en su amor propio” por acciones pasadas de una guerrilla especialmente mediática. Otros han adicionado que los militares estaban molestos con el presidente, que había adelantado diálogos de paz sin consultarles y contra su opinión.
Lo más complejo, según la exministra Buitrago, es que las respuestas a esas preguntas han variado, dejando un legado de desconfianza y poca credibilidad, como cuando los militares negaron conocer el plan del M-19. Y eso mantiene vivas y abiertas las heridas.
elpais.com
Reportaje A Fondo
Virginia Laparra, exfiscal guatemalteca: “Fui a la cárcel por una persecución política contra mí”
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7 meses agoon
junio 2, 2025Detenida en 2022 tras denunciar corrupción judicial, vive ahora en el exilio y denuncia una estrategia sistemática para silenciar a quienes luchan contra la impunidad
Virginia Laparra (Quetzaltenango, Guatemala, 45 años) luchó durante años contra la corrupción en su país. Miembro de la Fiscalía Especial contra la impunidad, una institución auspiciada por Naciones Unidas para investigar las redes corruptas en las altas esferas del poder, fue detenida en 2022 por denunciar a un juez que había filtrado información confidencial. La acusación le valió una condena de cuatro años de cárcel, de la que cumplió casi la mitad, en un proceso que Amnistía Internacional calificó de represalia política y que finalmente la empujó al exilio. “La experiencia en la cárcel es ensordecedora e inaguantable” e “iban a hacer todo lo posible para no dejarme salir jamás”, afirma durante una reciente entrevista en Madrid, en el marco de un viaje a Reino Unido para recoger el Sir Henry Brooke Award, un reconocimiento internacional a su labor como defensora de derechos humanos.
Pregunta. Desde el año 2000, decenas de funcionarios del Poder Judicial se han exiliado de Guatemala. ¿Existe una persecución política contra los juristas?
P. Usted se exilió tras pasar dos años en la cárcel. ¿Cómo la detuvieron?
R. Tenía que viajar a Ciudad de Guatemala desde Quetzaltenango para una audiencia. Salí temprano de la oficina, pero me encontré con una escena propia de la captura de un narcotraficante: patrullas cruzadas, militares con armas largas y pasamontañas. Me estaban esperando y me dijeron que había una orden de detención contra mí.
P. ¿De qué la acusaban?
R. De haber denunciado administrativamente actos de corrupción cometidos por el juez Lesther Castellanos, que resultó ser efectivamente corrupto. Denunciar administrativamente a un juez no puede ser considerado un delito. Y lo hice, en 2017, porque había filtrado información confidencial de un caso de corrupción ya cerrado.
P. En su primera condena, a cuatro años de cárcel, Amnistía Internacional la consideró una prisionera de conciencia.
R. Fui a la cárcel por una persecución política contra mí, no por una causa jurídica. El fin era mandar un mensaje: que luchar contra la corrupción de alto nivel tiene consecuencias. Yo sabía que podía terminar en prisión, porque desde 2018 y hasta mi detención, sufrí años de hostigamiento constante con campañas de difamación contra mí y mensajes amenazantes en redes promovidos por el juez y la Fundación Contra el Terrorismo.
P. ¿Quiénes forman esta fundación?
R. La crearon militares con el fin de defender a personas acusadas de delitos de lesa humanidad, como al [exdictador Efraín] Ríos Montt.
P. ¿Qué ocurrió tras su detención?
R. Me llevaron a la capital [Ciudad de Guatemala] para mi audiencia [ante el juez] en una patrulla durante la madrugada. En el camino, uno de los agentes me dijo: “No sabemos si va a salir viva de ahí”. Más que amenaza, fue una advertencia de lo que sabían que podía pasarme en el sistema penitenciario. Me aconsejaron que hablara lo menos posible. Yo era la quinta de cinco fiscales que capturaron aquel mes. Pero mientras mis compañeras esperaron a su comparecencia ante el juez en un lugar habitual de detenciones, a mí me llevaron a una carceleta.
P. ¿Qué es exactamente?
R. Es donde llevan a los presos peligrosos y es como una jaula en la que no tienes ni espacio para pararte, porque hay demasiadas personas privadas de libertad. Me mantuvieron toda una noche y, cada vez que intentaba conciliar el sueño en el piso, me levantaban y me despabilaban. Después me ingresaron en la Cárcel Militar Mariscal Zavala y, tras unos días, con mis cuatro compañeras.

La exfiscal guatemalteca Virginia Laparra, en la sede de Madrid de Amnistía Internacional.
Álvaro García
P. Estuvo presa casi dos años.
R. Fui la primera de mis compañeras en recibir la condena y la última en salir. Pero todas nosotras nos negamos a aceptar los cargos que nos imputaban.
La experiencia en la cárcel es ensordecedora e inaguantable.
P. ¿Otras personas sí los aceptaron?
R. Sí, eran obligados a aceptar los cargos a cambio de dejarlos en libertad. Les decían que si no lo hacían terminarían como yo. Y no los juzgo, porque la experiencia en la cárcel es ensordecedora e inaguantable.
P. ¿Cómo le afectó?
R. En todos los sentidos. Si con el trato tan cruel que recibí en prisión yo no estoy muerta o [el periodista] José Rubén Zamora no está muerto es porque nos hemos aferrado a algún impulso para seguir viviendo. En mi caso, sobreviví porque mis hijas me hacían prometerles, cada que venían, que seguiría allí la próxima vez que pudieran regresar.
P. Pero su salud se deterioró.
R. Sí, fue degenerando considerablemente. El primer año me negaron totalmente la asistencia médica, y cuando por fin logré que me llevaran al hospital, tuvieron que operarme y quitarme la matriz. Después, me tuvieron que hacer otras cuatro operaciones de emergencia. No me dieron ni la posibilidad de recuperarme, porque tras la operación, me mandaban a la prisión. Pero, además, la estancia en prisión te afecta mucho emocionalmente cuando eres madre y no puedes seguir cuidando a tus hijos.
Nadie se exilia voluntariamente. Es lo último que te queda para poder defender tu vida
P. Otras cuatro mujeres fueron encarceladas con usted. ¿Había un ataque concreto contra las mujeres?
R. Es evidente, porque nosotras éramos más fáciles de encontrar. Tres teníamos hijos menores de edad y otra compañera estaba a cargo de sus papás. Nuestro rol familiar hacía más probable que no nos escondiéramos. Pero, además, nos fotografiaban en las audiencias y difundían nuestras imágenes en redes para difamarnos.
P. ¿En qué momento decidió exiliarse?
R. Tras salir bajo arresto domiciliario, me dediqué a litigar el segundo proceso abierto en mi contra. Me condenaron de nuevo en junio de 2024 a cinco años de prisión y tenían al menos otros cinco procesos abiertos contra mí en el Ministerio Público. Era evidente que en la próxima audiencia judicial iban a ordenar mi detención y que iban a hacer todo lo posible para no dejarme salir jamás.
P. ¿Cómo pudo salir?
R. Estaba en arresto domiciliario y no podía salir del país, pero lo hice. Tuve que dejar a mis hijas y ahora no puedo regresar a mi país. Nadie se exilia voluntariamente. Es lo último que te queda para poder defender tu vida.
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