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Guerrero deleitó a todos con su talento y estilo único
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8 años agoon
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LA REDACCIÓNMuchísimos jugadores hablan de pisos de tierra y largas jornadas trabajando en el campo, de que la única forma de escape era jugar pelota en la calle con guantes hechos de cartones de leche, pelotas de medias enrolladas y tubos de metal haciendo de bates.
Pero quizás, después de un tiempo, esas historias nos dejen de impactar. Quizás seguimos oyéndolas, pero dejamos de escucharlas con atención. Dejan de llegarnos.
El dominicano Vladimir Guerrero jugó a la pelota como nadie más lo hizo en su época, como nadie que yo haya visto jamás. Es adecuado decir que jugaba con alegría, divirtiéndose, pero había algo más que felicidad en su juego. Guerrero jugaba con una combinación de alegría y desesperación. Le hacía swing a todo. Hacía unos tiros espectaculares. Corría las bases como si estuviese corriendo por su vida. Y de cierta forma, supongo, lo estaba haciendo.
Hace muchos años -15, al menos- Dan Le Batard escribió una historia para ESPN sobre Guerrero y lo que recuerdo con más claridad es al toletero hablando de cómo solía tomar agua de los charcos cuando era un niño. Creció sin electricidad, sin agua corriente, en un rancho con piso de tierra donde dormía en la misma cama con tres o cuatro familiares, dependiendo de la noche. En los peores momentos, el agua de charco era la única opción.
Tuvo que retirarse de la escuela después del quinto grado para ayudar a su familia, pero aquello no fue un gran cambio. Para ese momento ya había perdido demasiados días de clase mientras trabajaba en el campo.
Los pocos rayos de esperanza sólo aparecían en los juegos de béisbol que jugaban en Nizao. Todos los muchachos del barrio compartían los nueve guantes de pelota que una vez llevó al pueblo el ex grandeliga José Uribe González. Y todos soñaban, pero nadie soñaba más que Vladimir Guerrero.
Y bueno, el especial del grupo era Vladimir. Tenía todo: tamaño, velocidad, un brazo impresionante y una coordinación vista-manos increíble. Uno de cada 20 millones sale así. La pregunta es, ¿qué tipo de pelotero quieres ser cuando tienes todo ese talento? ¿Quieres ser un bateador de poder? ¿Un campeón de bateo? ¿Alguien capaz de hacerlo todo?
Guerrero se convertiría en una maravilla de beisbolista, un jugador casi imposible de imaginar. No puedo pensar en otra forma de describirlo. Después de darle una probada a las Grandes Ligas, jugando nueve encuentros tras ser subido en septiembre, se estableció a los 22 años con los Expos y desde entonces empezó a hacer cosas impresionantes, absurdas. Ese año bateó .302 a pesar de básicamente hacerle swing a cada pitcheo. Bateó para poder. Fue agresivo corriendo las bases, convirtiendo con la misma confianza sencillos en dobles, y también en outs. Sacó a 10 corredores desde los jardines en media temporada, e hizo tiros por encima del hombre del corte otras tantas veces.
Vladimir Guerrero era un concentrado puro de pasión por el béisbol.
En su primera temporada completa se convirtió en una súper estrella. Ese año bateó .324 con 38 jonrones y 109 carreras empujadas. Su slugging fue de .589. Anotó 108 carreras. Al año siguiente hizo lo mismo, sólo que con más jonrones y bases robadas, y su slugging fue de .600. Un año más tarde repitió la dosis, sólo que ahora con un promedio de bateo de .345 y .664 de slugging.
Al año siguiente, decidió robar más bases, así que se estafó 37. El año entrante robó 40, quedándose a un jonrón de unirse al exclusivo club de los 40-40. El año próximo volvió a tener una temporada grandiosa, pero se lesionó. El año siguiente encabezó a su liga en carreras anotadas y bases alcanzadas. El otro año…
Guerrero siguió produciendo y produciendo. Bateó .300 o más en 11 temporadas, y por encima de .324 en siete ocasiones, la misma cantidad del venezolano Miguel Cabrera y del puertorriqueño Roberto Clemente. Era un bateador de cualquier lanzamiento, un hombre que una vez pegó un hit ante un pitcheo que rebotó en el suelo y que en otra oportunidad sacó un doble contra un envío a la altura de su cara. Pero con ese estilo era capaz de poner las mismas estadísticas año tras año, un torbellino que todos los años promediaba cerca o muy cerca de 100 anotadas, 100 empujadas, 35 jonrones y 35 dobles.
Y por impresionante que fuese todo aquello, algo más grande existía alrededor de Vladimir, una especie de aura. Era un natural. Había nacido para hacer esto. A Guerrero no le gustaba ver muchos videos. Tampoco se apoyaba mucho en los informes de los escuchas. Y día tras día, hacía algo que lucía imposible. Compañeros y oponentes quedaban siempre con la boca abierta. Su propio manager, un señor pelotero llamado Frank Robinson, dijo lo siguiente: «Cada día me encuentro a mí mismo diciendo, ‘No puedo creer que hizo eso.'»
Jugar aquel tipo de béisbol a toda máquina todo el tiempo tuvo sus efectos secundarios. Guerrero no era perfecto. Le tiraba a todo, así que pocas veces negociaba boletos, salvo que fuesen intencionales (encabezó su liga cinco veces en pasaportes intencionales, pero promedió sólo 34 boletos no intencionales por cada 150 juegos). Hizo algunos de los tiros más sensacionales de su época (tuvo 126 asistencias, cada una espectacular a su manera), pero también cometió 125 errores. Se robó 181 bases, pero lo sacaron robando 94 veces.
Ese era Vladimir Guerrero. Todo lo hacía a toda máquina. Hacía swing para sacarla todo el tiempo. Tuvo bajones grandes, pero su éxito fue aun mayor. Era un pelotero fantástico.
En cuanto a su caso para el Salón de la Fama, hay que decir que no entró en su primer año por dos factores. Uno, su carrera se quedó un poco corta. Se retiró a los 36 años y no acumuló algunos de los números mágicos, como 3,000 hits (2,590) o 500 jonrones (449). Pero incluso así, el dominio que demostró en el plato (.318 de promedio de bateo, 25to mejor de todos los tiempos con .553 de slugging, más 34to en OPS con .931) hubiese sido suficiente para entrar en su primera oportunidad en un año normal. Pero se vio en una boleta demasiado repleta.
Terminó con el 71.7% de los votos, a unos pocos del 75% requerido. Este año debe de terminar con más del 90%. Cooperstown será un sitio mucho más divertido cuando eso ocurra.
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A los 41 años, el capitán Bonifacio no piensa en el retiro
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1 semana agoon
junio 25, 2026
Santo Domingo, R.D.-La pregunta sobre su retiro parece perseguirlo cada temporada desde hace varios años. Sin embargo, Emilio Bonifacio asegura que la decisión será exclusivamente suya.
No tiene una agenda o un calendario que le diga cuando retirarse, él prefiere escuchar a su cuerpo.
“Obviamente, no porque yo tenga esa pasión voy a jugar toda la vida. No es que no me llevo de las cosas que dicen. Antes que todo, para yo respetar al Licey, tengo que respetarme a mí. Pero, si físicamente estoy bien, ¿por qué no seguir jugando?”, expresó el capitán durante una entrevista concedida a Listín Diario en la sección Palco de Grandes Ligas, que dirige el editor deportivo Héctor J. Cruz.
Bonifacio entiende que una de las razones por las que ha logrado mantenerse vigente durante tanto tiempo ha sido aceptar los cambios que llegan con la edad y adaptarse a ellos.
Como ejemplo cita la temporada pasada con el Licey, cuando incluso en un momento determinado fue relegado a la banca.
Cinco campeonatos
El capitán azul ha inscrito su nombre en letras doradas en la historia de la pelota invernal al comandar a los Tigres a la conquista de cinco coronas. Su primer campeonato llegó en la temporada 2008-09 , éxito que revalidaría un lustro después en la campaña 2013-14. Tras alzar nuevamente el trofeo en la edición 2016-17, el Boni consolidó su legado hace apenas par de años al guiar al Licey a un bicampeonato, alcanzando la gloria de manera consecutiva en los torneos 2022-23 y 2023-24.
A pesar de haber disputado cientos de partidos de alta tensión, rara vez se le ha visto involucrado en conflictos.
De hecho, recuerda que el momento más cercano a una pelea ocurrió durante los Juegos Olímpicos de Tokio con Charlie Valerio, ahora retirado.
“Estábamos en un partido de vida o muerte. Sentí que él (valerio) no hizo el esfuerzo que debía hacer en una jugada y entendí que como capitán tenía que llamarle la atención. Quizás no fue la mejor manera, nos dijimos algunas cosas, pero gracias a Dios todo quedó ahí”, sostiene Emilio.
Sus tres mejores momentos
A lo largo de una carrera que lo llevó a Grandes Ligas, Series del Caribe, Juegos Olímpicos y múltiples campeonatos con el Licey, Bonifacio guarda tres momentos por encima de todos: su debut en las Mayores, la medalla olímpica conquistada con Dominicana en los Juegos de Tokio 2020 y el histórico doble con las bases llenas en el noveno juego de la Serie Final de 2017 frente a las Águilas Cibaeñas.
Este año decidió no regresar a jugar béisbol de verano en México, experiencia que probó por primera vez la temporada pasada.
Más adelante, cuando llegue el momento de colgar los spikes, se imagina trabajando en oficinas. Pero por ahora, el retiro puede esperar.
Grandes Ligas
Durante su trayectoria de 12 temporadas en las Grandes Ligas, que abarcó desde 2007 hasta 2020, el dominicano se consolidó como un súper utility de gran velocidad, acumulando un promedio de bateo de .256, un total de 669 hits y 166 bases robadas.
Debutó con los Diamondbacks de Arizona y luego pasó brevemente por los Nacionales de Washington. Encontró su mayor estabilidad con los Marlins de Florida, equipo con el que consolidó su carrera antes de convertirse en un cotizado jugador itinerante.
Luego jugó con los Azulejos de Toronto, Reales de Kansas City, Cachorros de Chicago, Bravos de Atlanta y Medias Blancas de Chicago. Finalmente, cerró su ciclo en las Mayores regresando para una última etapa con Washington.
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¿Cuáles jugadores con raíces dominicanas han participado en un Mundial de Fútbol?
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1 semana agoon
junio 25, 2026
Santo Domingo, R.D.-La Selección de Fútbol de República Dominicana nunca ha clasificado a una Copa Mundial de Fútbol en su historia. Sin embargo, eso no ha sido impedimento para que la nación caribeña tenga relación con el torneo que reúne a los mejores oncenos del mundo.
El vínculo comenzó en Alemania 2006 con Víctor «El Mambo» Núñez, un delantero que nació en Santo Domingo, pero representó a Costa Rica.
Posteriormente, retornó a Costa Rica y a los 12 años de edad comenzó a jugar al balompié, según contó en una entrevista con el programa “A Fondo Con”.
Núñez no tuvo minutos en el torneo de 2006, pero sí formó parte del listado de 23 que llevó Alexandre Guimarães a tierras teutonas para afrontar la tercera cita mundialista de los ticos en su historia.
Dieciséis años después del Mundial 2006, la presencia dominicana estuvo gracias a Rubén Vargas por Suiza y Alejandro Balde por España en la Copa Mundial de Catar 2022.
El extremo nació en Adligenswil, una comudidad del cantón de Lucerna y su repunte dentro del fútbol europeo llegó con el Augsburgo, conjunto que disputa sus encuentros en la primera división de Alemania (Bundesliga).
En Alemania estuvo durante seis temporadas (2019-2025) antes de saltar en enero de 2025 al Sevilla FC de España.
Balde es hijo de Gledys Martínez, una dominicana oriunda de Juan Barón, un pueblo localizado en la provincia San Cristóbal. Esas raíces son vitales para él y en una entrevista realizada por la “Revista GQ” en 2023 aseveró “sentirse orgulloso” por tener relación con República Dominicana.
Incluso, declaró que una de las cosas sin las que no puede vivir es un plato muy conocido en territorio dominicano: el sancocho.
Por otro lado, el extremo izquierdo disputó 289 minutos con los suizos y brindó una asistencia en esa participación.
Cuatro años después, Vargas se encuentra en el Mundial 2026 con la selección helvética y en esta ocasión lo acompaña Lucas Jáquez, un defensor central que brilló en la Super Liga Suiza entre 2022 y 2025 con Lucerna FC y pretende hacer lo mismo en el combinado nacional durante el presente torneo.
La relación entre República Dominicana y Jáquez se debe a que su padre es dominicano.
Por cierto, hasta ahora, Vargas ha anotado dos goles y repartió una asistencia durante la participación de los europeos en la fase de grupos del Mundial 2026.
Efe
La estadounidense Venus Williams de 46 años, sacó para ganar su primer partido en casi un año, para lograr su primera victoria en el 2026, pero se le escapó el triunfo ante la rumana Camila Irina Begu, en la primera ronda del torneo de Bad Homburg (6-2, 4-6 y 7-6(6)).
La jugadora de Florida, de 46 años, campeona de Wimbledon cinco veces, regresó a jugar en hierba por primera vez en tres años. Jugará en Wimbledon en dobles, junto a su hermana Serena. venus terminó eliminada a pesar de que sacó para ganar, con 5-3 a favor en la tercera manda, y después salvó dos puntos de partido. En lo que va de 2026 perdió todos los partidos, ocho, que jugó.
