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Opinión

Hasta el comandante Fidel Castro fue engañado por el simulador Leonel Fernández, Y…a Bosch, ni se diga.

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Por Miguel Espaillat G.
*Primera parte de dos.
En marzo de 2009, el comandante Fidel Castro publicó una más de sus reflexiones, en la que hizo positivas alusiones a Leonel Fernández:
“Conmigo habló de sus primeros esfuerzos por incrementar la capacidad de generar electricidad con mucho menos consumo de fuel oíl, cuyos precios crecían rápidamente”.
“Tuvo la suerte de que su madre seguía de cerca los problemas de su patria, y le trasmitía opiniones y criterios revolucionarios que lo condicionaron para los nuevos tiempos que vivía el pueblo dominicano”.
“Por vías diferentes a las mías llegó a criterios propios, que determinaron su actitud ante situaciones que eran parecidas, y a la vez muy diferentes, a las que yo viví 23 años antes en Cuba”.
“Donde la conversación con Leonel adquiere su mayor dimensión es cuando entra en el tema del costo de la actual crisis. A partir de ese instante, su mente no cesa un minuto de elaborar razonamientos, para expresar con cifras exactas cada uno de los capítulos principales del costo de la actual crisis”.
En este caso se limita a lo que la crisis cuesta en Estados Unidos. Comienza el cálculo de lo que a su vez cuesta a los países de Europa, primero a los de la eurozona, que son apoyados por el Banco Central europeo, después los de todos los países del Este Europeo y por último Gran Bretaña y Suecia.
Sin detenerse – continua Fidel – Leonel pasa a revisar los costos en los países del resto del mundo. Hace comparaciones entre el PIB de Estados Unidos y las demás naciones. Los suma todos. Calcula los déficits planteados en cada una de ellas.
Pasa a calcular los préstamos que llevan a cabo los bancos para sostener la producción de cada una de las empresas productivas, las veces que prestan el dinero depositado en los bancos, las sumas del total de préstamos generadores de derivados tóxicos, y el ascenso a cifras que equivalen a cientos de trillones de dólares.  La especulación financiera impera por doquier, afirma Leonel.
«En la especulación actúan personas que no producen. Alguien vende un petróleo que no produce y alguien compra un petróleo que no piensa consumir. Ocurre lo mismo con los alimentos.  Así ocurre con todo.  La hipoteca se convierte en un título que se comercializa en el mercado, sin que el dueño de la casa lo sepa. Puede perder su vivienda en virtud de una operación que se realiza en un país distante. El neoliberalismo se desmorona por sí mismo. Volver a los principios del keynesianismo no resuelve la crisis actual. Eso implica la búsqueda de nuevas ideas”.
El Comandante sigue comentando la conversación.  Leonel sabe que las cifras son abrumadoras, le preocupa la necesidad de que tales sumas sean comprendidas aunque parezcan absurdas y promete seguir suministrando datos.
Yo definiría la tesis de Leonel tal como él ve las cosas: “el capitalismo es un sistema que suda toxinas venenosas por todos los poros”.
Con la pasión con que su voz se escucha, deduzco que los yanquis maldecirán la aritmética que le enseñaron a Leonel en Nueva York, cuando aprendió a leer y escribir.
Enarbola con fuerza la idea, de que en los fondos sociales de los países de América Latina, los descuentos de los salarios reales de los trabajadores constituyen una fuente de capital que, manejado por el Estado, acumula recursos que no pierden valor, por cuanto éste crece cada año que invertidos en viviendas y otros servicios decisivos de la población, descontando una parte real del trabajo vivo que se invierte cada año en ellos, el valor de tales fondos crecería continuamente.
Tal vez de este modo se comprende mejor mi interés en conversar con Leonel a la luz de los tiempos actuales.
Comprendo la angustia de Leonel cuando medita seriamente sobre el costo de la crisis – expresó Fidel- “La propia sociedad que ha impulsado al sistema capitalista desarrollado no sabe ahora cómo enfrentar el problema”.
“Nadie le regaló el cargo; llegó a él a través de una especie de selección natural en virtud de la cual ascendió políticamente a medida que los acontecimientos históricos se desarrollaban”
Como vemos, en ese encuentro Leonel impresionó al Comandante teorizándole como todo un simulador, dejando la impronta de ser un revolucionario a ojos vista.
Todas estas declaraciones del Comandante, ensalzando al político de marras, ocasionaron sorpresa e indignación, a quienes conocíamos las simulaciones y al pueblo que sufría el gobierno del  simulador,  quien, mientras su país se caía a pedazos por su mala admistracción, recorría el mundo derrochando el dinero de su pueblo, dizque dando cátedras magistrales a los demás gobernantes del planeta sobre cómo arreglar el mundo.
Hoy, 3años y 7 meses después de aquel encuentro, al dejar el Dr. Fernández la dirección del Estado, ha quedado al descubierto, todo lo que este era  en realidad: un simulador y depredador del erario, además de vulgar neoliberal, que no tuvo ningún escrúpulo, sin el mínimo patriotismo al entregar a la voracidad del capital foráneo los recursos naturales de su patria, tal como es el caso del contrato- estafa firmando con la Barrick Gold, para la extracción del oro y otros metales preciosos contenidos en la cadena de montañas de la Cordillera Central de la isla.
La falsedad del personaje en cuestión, sin lugar a dudas ha quedado demostrada, al develarse al país y al mundo  que sus gobiernos, en especial el correspondiente al cuatrienio 2008-2012 fue valorado con los peores indicadores de desarrollo humano, ubicándonos los cálculos correspondientes, como uno de los países más corrupto del globo, con más despilfarro de los recursos, con mas desvío de fondos públicos, con más deficiencia institucional, con menos credibilidad policiaca; el tercero con rango de inequidad, y el de peor calidad de los servicios públicos ofertados, con significativa deficiencia en educación y altísima reducción de la inversión en la agropecuaria, la salud, la vivienda, y en las pequeñas y medianas empresas, para darle prioridad a las megas obras no prioritarias, construidas con préstamos leoninos y sobrevaluadas.
Leonel, como ya han establecido muchos articulistas, ha dejado un país quebrado  y endeudado hasta el topete, conuna administración pública corrupta, envilecida, incompetente y soberbia, como nunca antes había ocurrido.
El  comandante ya debe tener conocimiento de todo este desmadre, porque lo sabemos un hombre bien informado, por lo que, además de lo anterior, también sabrá de  los patrimonios inmensos con que han quedado los miembros del Comité Político y Central del PLD y en especial de la fortuna  personal de Leonel Fernández, de su esposa  Margarita  y de su íntimo Felix Bautista, todos, otrora pobres de solemnidad.
 
Por la misma razón de hombre  informado, el comandante estará enterado de todas las alianzas de Leonel y su grupo, con los sectores más recalcitrantes y mafiosos del país y del mundo, ya sean estos narcotraficantes o gobernantes neoliberales  o empresarios de la misma calaña. Por igual, le habrán  llegado las noticias, de todas las diabluras implementadas por el exgobernante y su grupo, para quedarse en el poder, aunque sea para ejercerlo detrás del trono, y de todo lo que significará para el pueblo la reforma fiscal, con que se pretende  cubrir el gran déficit de más de 200 mil millones dejados por el gran simulador en sus años de gobierno.
En este espectáculo de civilización neoliberal, Leonel Fernández nos ha brindado la escena de que ha sido admirado por personalidades como Mario Vargas Llosa, Gustavo Cisneros, José Maria Aznar, Carlos Slim, profesor Ekhlief Tarawneh, presidente de la Universidad de Jordania (UJ), quien anunció la creación del Centro de Estudios Latinoamericanos en la UJ, con el nombre de Leonel Fernández; Kenneth N. Frankel gerente general de la Barrick Gold y presidente del «Consejo canadiense de las Américas», entidad que lo ha nombrado el estadista del año.  Pero además tiene respeto, admiración y amistad con Álvaro Uribe, Juan Carlos, rey de España, y con muchísimas otras personalidades del mundo del jet set internacional de la política neoliberal, de  los negocios, de la intelectualidad y hasta con miembros destacados del Club Bilderberg.
 
Además de todas estas personalidades del exterior, en la Republica Dominicana,  el Dr. Fernández tiene un ejército que lo  defiende a capa y espada, entre los cuales están todos los opulentos funcionarios y “honorables” senadores y diputados enriquecidos a vapor en los gobiernos presididos por ese exgobernante:
 
“Leonel Fernández – dicen sus acólitos – es un hombre digno, excepcional,  con la frente en alto frente al sol; no como los cobardes y resentidos que atacan a un hombre cuyos aportes al engrandecimiento de la nacionalidad dominicana, están inscritos en todos y cada uno de los rincones del país, y con los cuales su persona reivindica la generación post-Trujillo”
“Leonel Fernández – dicen sus protegidos – se identifica con los ideales de nación y de patria, que concibieron y soñaron los padres de nuestra nacionalidad; Duarte, Sánchez y Mella. Él es un abanderado contra la corrupción, de honradez probada, con gran capacidad de trabajo y liderazgo; defensor de la solidaridad y el progresos de los pueblos pequeños y pobres del mundo, contra quien, se pretende lanzar un velo de infamia” (termina la cita).
Lo extraño de este caso, en  esta sociedad de espectáculos políticos  imperialistas y neoliberales, es que el Comandante Fidel Castro Ruz, un zorro con tanto conocimiento de la conducta humana, no haya en su tiempo, descubierto que en el fondo este Leonel  era un farsante, cuando las señales para ello eran claras y precisas con rango contundentes, cuando otros con menos mundo en esas lides ya lo advertían. Es el caso de Narciso Isa Conde y de quien subscribe este artículo.
Por no estar de acuerdo con las opiniones vertidas por el Comandante en aquella  reflexión ya referida, el dirigente político Isa Conde y quien subscribe escribimos sendos artículos para refutar  esos desafortunados criterios que sobre Leonel había expresado el dirigente cubano.
Como expuse anteriormente, 3años y 7 meses después de la publicación de aquella apología del Comandante a Fernández, por la contradicción ya evidente entre lo que  él planteó,  y lo que ha devenido en ser su apologado, queda claro que el inmenso Fidel  Castro Ruz, erró en sus juicios a favor del ente que ha dejado a la Republica Dominicana en la ruina  económica y en profunda crisis social, semejante en todos sus aspectos, a la creada por Batista en la Cuba posterior a la revolución de 1959, situación que por aberrante, llevó a la sublevación del pueblo de Martí, encabezada esta sublevación, precisamente  por el líder que hoy, por ironías de la vida,  elogia al farsante y cínico hombre, autor del mayor descalabro que ha tenido la patria de los dominicanos en toda su historia.
En este momento, traigo a colación estas reflexiones, porque escribir este artículo exponiendo la contradicción aludida, paradójicamente,  responde a las enseñanzas que hemos asimilado del Comandante: aprender a pensar por nosotros mismos y tener la valentía para expresar nuestras opiniones con altura.
En esa dinámica, no creo que el Comandante tenga reparos para aceptar su yerro, respecto a la imagen de mérito que él tenía de Leonel Fernández, al contrastar lo dicho por él,  con los hechos abominables que hoy se conocen de su defendido.
Considero importante publicar  estas reflexiones, porque entiendo que pueden ayudar a enriquecer las discusiones que se dan entre los  revolucionarios en torno a los fenómenos conductuales de los llamados “lideres” que presentándose a los pueblos como sus salvadores, al final devienen en ser, no más que delincuentes comunes, con una inmensa capacidad para simular que son honorables señores.
Estas reflexiones, una vez depuradas pueden servir de enseñanzas en la comprensión  de los procesos de cambios  sociales que estamos viviendo y como referente a la práctica revolucionaria que necesariamente  tendremos que asumir para darle solución a la problemática social, económica, política y hasta ecológica, que tiene a este mundo en un abismo.
Referencia: Reflexión aludida de Fidel Castro
Mi encuentro con Leonel Fernández, Presidente de la República Dominicana.    
http://www.granma.cubaweb.cu/secciones/ref-fidel/art92.html

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Opinión

Un Estado puede ganar un enfrentamiento y, al mismo tiempo, estar perdiendo la batalla contra el crimen.

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Por Isaías Ramos

En las últimas semanas, decenas de personas han muerto durante actuaciones policiales calificadas como “intercambios de disparos”. El debate se ha concentrado, comprensiblemente, en determinar si esas actuaciones fueron legítimas, si hubo proporcionalidad en el uso de la fuerza y qué mecanismos pueden establecer con credibilidad lo ocurrido.

Son preguntas indispensables.

Pero hay otra que estamos formulando mucho menos:

¿Estamos desmontando el sistema que produce al delincuente o solamente neutralizando una de sus manifestaciones?

Esta controversia me recuerda una enseñanza que quedó especialmente presente en mí desde que tuve la oportunidad de participar en el Diplomado Internacional Transformación Social y Educativa, vinculado al pensamiento del filósofo francés Edgar Morin.

Morin advertía sobre la “inteligencia ciega”: aquella que fragmenta la realidad, separa sus componentes y termina confundiendo el conocimiento de una parte con la comprensión del todo.

La criminalidad castiga severamente ese pensamiento simplificador.

El hombre armado que aparece en una esquina es apenas la expresión visible de un sistema mucho más amplio. Detrás pueden coexistir tráfico de armas, narcotráfico, microtráfico, lavado de activos, corrupción, financiamiento ilegal, reincidencia, abandono escolar, exclusión social, debilidades penitenciarias y territorios donde las instituciones han perdido capacidad preventiva.

Reducir semejante entramado al último individuo de la cadena constituye un error estratégico.

Porque si hoy cae un delincuente y mañana otro ocupa exactamente su lugar, no hemos desmontado el crimen.

Solamente hemos reemplazado una pieza.

Y mientras celebramos que una pieza cayó, la maquinaria que la incorporó, la utilizó y puede sustituirla sigue funcionando intacta.

Durante aproximadamente tres décadas, distintos gobiernos han administrado una sociedad que ha experimentado crecimiento económico y avances sociales, pero donde persisten brechas educativas, sociales, territoriales e institucionales.

El problema no es solamente cuánto se ha invertido en cada área, sino cuánto hemos sido capaces de articularlas.

Educación, protección social, seguridad, justicia, sistema penitenciario y prevención continúan funcionando demasiadas veces como compartimentos separados.

Ahí reaparece la advertencia de Morin: conocemos las partes, financiamos las partes y administramos las partes, pero perdemos de vista las relaciones que producen el fenómeno completo.

Entonces surge una contradicción preocupante: toleramos durante años condiciones que favorecen exclusión, violencia, economías ilícitas y ausencia de oportunidades y, cuando algunas de sus consecuencias finalmente aparecen armadas en nuestras calles, pretendemos enfrentarlas principalmente mediante fuerza policial.

La seguridad comienza mucho antes de que un policía tenga que sacar su arma.

Existe, además, una diferencia fundamental entre letalidad operativa y eficacia estratégica.

Una intervención policial puede neutralizar una amenaza inmediata y ser tácticamente exitosa. Pero la eficacia estratégica exige una pregunta mucho más importante:

¿Qué poder criminal perdió la sociedad después del operativo?

Un presunto delincuente capturado con vida puede convertirse, dentro del debido proceso, en una fuente de inteligencia criminal: identificar quién suministra las armas, quién financia, quién distribuye, quién recibe el dinero, quién protege la estructura y quién dirige niveles superiores.

Por eso no basta preguntar quién cayó.

Debemos preguntar:

¿Qué estructura descubrimos?

¿Qué red desmantelamos?

¿Qué información obtuvimos para impedir al próximo?

Un Estado verdaderamente fuerte no es aquel que solamente puede enfrentar a un hombre armado.

Es aquel capaz de investigar, capturar, obtener información conforme a la ley, seguir el dinero, rastrear las armas, identificar conexiones, judicializar responsables y reducir efectivamente el poder de las organizaciones criminales.

Nada de esto significa negar a los agentes policiales su derecho a defenderse ante una agresión real.

Tampoco significa asumir que toda muerte ocurrida durante una intervención policial constituye automáticamente una ejecución.

Precisamente por eso, cuando una persona muere por actuación de agentes del Estado, debe existir un procedimiento independiente y creíble capaz de establecer qué ocurrió.

Eso protege al ciudadano.

Y también protege al policía que actuó legítimamente.

Pero una política moderna de seguridad debe avanzar más.

Necesitamos inteligencia criminal integrada, capaz de conectar armas, personas, territorios, comunicaciones y organizaciones.

Necesitamos persecución financiera y judicial, porque una estructura criminal pierde verdadero poder cuando pierde su dinero, sus armas, su protección y sus mandos.

Y necesitamos prevención focalizada allí donde las redes criminales encuentran las condiciones para reclutar o sustituir continuamente a sus integrantes.

Por eso tampoco deberíamos medir la seguridad únicamente por muertos, detenidos u operativos realizados.

Debemos medirla por redes criminales desarticuladas, armas rastreadas, dinero ilícito intervenido, mandos identificados, funcionarios corruptos sometidos, reincidencia reducida y territorios recuperados.

El verdadero dilema nunca debió ser seguridad contra derechos.

Esa falsa dicotomía es, en sí misma, otra expresión de inteligencia ciega.

La República Dominicana necesita autoridad.

Necesita una Policía capaz de enfrentar el crimen.

Necesita justicia capaz de investigar y sancionar.

Necesita inteligencia capaz de anticipar las redes.

Necesita prevención capaz de reducir el reclutamiento.

Pero, sobre todo, necesita un Estado capaz de comprender que todas esas piezas forman parte del mismo sistema.

Porque neutralizar al delincuente puede resolver la amenaza de hoy.

Desmantelar las redes que reclutan y sustituyen al próximo es comenzar a resolver el problema del país.

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Opinión

Otra estafa, la Inteligencia Artificial (1 de 4)

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Por Oscar López Reyes
Los evangelizadores de la Inteligencia Artificial (IA) cabalgan sin pausas ni paradas, a toda mecha como un lince o un cohete, confiados en sus maravillosos proyectos de inversiones financieras. Y el ritmo rasguea en una constante que no presiente ni anticipa límites ni la potencial burbuja/fin de esta expansionista tecnología, la IA, otra estafa, otra doble estafa universal.
Sí, dos estafas. La primera se patentiza en la global automatización planificada de las gigantes tecnológicas, y la segunda, la ciberdelincuencia, que procede de hábiles empíricos y hackers teñidos de mafiosos. Para vulnerar sistemas informáticos y leyes, estos piratas supervillanos se sumergen en dispositivos y navegadores, engendros primigenios de la devastadora revolución transhumanista y posthumanista.
Balanceando la beneficiencia (comunicación, salud, educación, economía, etc.) y la maleficiencia (ciberterrorismo, ciberrrobos, ciberacosos, armas biológicas, reducción laboral, deshumanización, agujero negro, etc.) de las tecnociencias digitales, científicos computacionales cuánticos y cognitivos, programadores, pensadores, filósofos y otros expertos se inclinan en señalar que los ciudadanos están siendo embaucados y colocados en una trampa por el algoritmo y la robótica.
Y con una asombrosa responsabilidad advierten que ese intelecto sintético o cibernético “aterroriza” y se delinea como “la mayor crisis existencial”, por “la pérdida del control de la civilización”, que entraña “un jaque mate a la civilización”, que avizora “un futuro impredecible”, que los ciudadanos no captan por el apabullante “bombo” de los predicadores de la IA.
Una de las personas más influyentes en Inteligencia Artificial, la lingüista de la Universidad de Washington Emily M. Bender, y la antigua investigadora científica de IA ética de Google, la socióloga Alex Hanna, impugnan “la implacable promoción de la IA por parte de las empresas tecnológicas para justificar el robo de datos, motivar la creación de herramientas de vigilancia en el puesto de trabajo y devaluar la creatividad humana”
Y plantean los “riesgos” de la IA,  que “amenazan nuestra existencia”, en tanto que “cuanta más gente esté preparada para identificar y resistirse a las nuevas promesas, menor y menos destructiva será la burbuja” (1), mientras que Mo Gawdat, exdirector ejecutivo de Google, señala que “los villanos funcionando con IA es tan inevitable como el desarrollo de la IA” (2), y Adela Cortina, catedrática emérita de Ética y Filosofía Política de la Universidad de Valencia, España, resalta “El afán imperialista de las ciencias triunfantes por negar la libertad” (3).
Reforcemos los lineamientos de estas advertencias y petitorios:
Un total de 86 desarrolladores de Inteligencia Artificial han acumulado una fortuna récord, y 45 cofundadores y ejecutivos de primera línea de compañías de esta tecnología se convirtieron en multimillonarios en apenas el último año. Y para 2026 se calcula en más de 11 billones de dólares los perjuicios por los delitos de la ciberdelincuencia, como los usos de la propiedad intelectual, el phishing (notificaciones falsas para sustraer datos), el Ransomware (software que interrumpe o cifra archivos y sistemas para exigir dinero para volver a permitir el acceso), estafas de inversión y fraudes con criptomonedas, impulsadas por IA.
Conforme firmas especializadas, como Cybersecurity Ventures, con su sede en Nueva York y que opera a escala mundial, si la ciberdelincuencia fuera una nación, sería la tercera economía más grande del globo terráqueo, superada apenas por Estados Unidos y China (4).
Corporaciones que implementan la IA apelan a sistemas, dispositivos y procesos de espigadas especializaciones y a la ingeniería civil ((manipulación psicológica), así como los ciberdelincuentes, para defraudar a empresas y consumidores. Las estafas sofisticadas son múltiples, y plasmemos 10 de ellas:
1.- Despojo de propiedad intelectual (Big Tech). Difundir, sin permiso ni remunerar a los autores, contenidos de libros, artículos periodísticos, software, códigos de programación, modelos de lenguaje, imágenes, música y otras obras de arte, así como para entrenar a recursos humanos de compañías tecnológicas. Están en marcha múltiples demandas judiciales por plagios de autores de obras posteadas en internet por empresas, que han tenido que pactar acuerdos millonarios con artífices de proyectos intelectuales y artísticos copiados y explotados.
2.- Afectación de la creación cultural. Redactores, ilustradores, fotógrafos y músicos que viven de sus producciones denuncian que las gigantes computacionales devalúan su trabajo, y que no informan a los autores ni a la sociedad el uso que dan a los contenidos ajenos. Cuando una máquina produce en segundos, y casi gratis, el trabajo humano pierde precio en el mercado.
3.- Exagerar el potencial de productos. Inflan las capacidades y el rendimiento de hardware para elevar el precio de sus acciones, atraer inversores y reclutar a ingenieros y científicos para que laboren en proyectos avanzados. Otras simulan la utilización de algoritmos, cuando en verdad operan con herramientas manuales tradicionales o software básico y, además, monopolizan el mercado.
4.- Estafas artificiales financieras. Esquemas de compañías de inteligencia virtual prometen jugosas rentabilidades, empleando presuntos algoritmos milagrosos y plataformas de Trading automatizadas capaces de predecir el mercado a la perfección, y para lo cual presentan gráficos y ganancias simuladas en pantallas controladas por los estafadores, pero el dinero real nunca se invierte. Asimismo, muestran vídeos y audios hiperrealistas sobre «oportunidades de inversión masivas», que aseguran beneficios sin riesgos y rápidos.
 5.- Bloquear el acceso a documentos (Ransomware). Obstaculizan matemáticamente o con software desactualizado ficheros de datos y servidores esenciales -paralizan operaciones comerciales- bajo la amenaza de publicarlos si no se materializa el pago, comúnmente aceptados en criptomonedas.
6.- Clonación de voz y video. Reproducir o imitar con gran precisión, empleando redes neuronales artificiales, la voz y la imagen de un pariente cercano o una persona famosa (deepfakes o ultrafalsos) para simular una emergencia y solicitar dinero. También se usa para destruir reputaciones.
 7.- Crear nueva identidad sintética. Concebir perfiles falsos, mezclando informaciones reales e inventadas por IA (incluidas fotografías), para aperturar cuentas bancarias o solicitar créditos ilegítimos. Se construye un historial, obtiene un crédito y un día la deuda desaparece y, aunque el golpe inicial recae en bancos y financieras, termina siendo pagado por todo el sistema con controles más estrictos y créditos más caros para clientes honestos.
 8.- Chatbots amables e impostores. Asistentes virtuales o robots conversacionales (chatbots impostores), que imitan a agentes de servicios de atención a clientes de bancos y empresas legítimas, sustraen contraseñas y claves bancarias, para robar dinero. Ningún banco serio pide claves por mensaje ni teléfono.
9.- Acceso telefónico no autorizado. Hackears de centrales telefónicas privadas o sistemas de Voz sobre IP (VoIP) carentes de seguridad efectúan llamadas internacionales para recibir una comisión del operador dueño de los teléfonos. La empresa agraviada se entera de la generación del tráfico cuando recibe costosas facturas de cobros.
10.- Engaños de soportes técnicos. Infractores que simulan ser empleados de compañías tecnológicas o mensajería contactan por ventanas emergentes, chats o redes sociales y números de teléfonos fraudulentos para hacer advertencias o alertas de que dispositivos de la empresa han sido afectados por un virus grave o serán víctimas de un bloqueo inminente. Entonces proponen instalar aplicaciones para controlar computadoras o celulares, con la espuria promesa de repararlos a remoto y hurtar datos y dinero.
Habitualmente, por chats grupales, entrevistas en pódcast, libros e instrumentos mediáticos se encomia y loa apasionadamente a los robots humanoides, a los buscadores de internet y a los que responden preguntas, como Chatbolts, pero no se detienen, ni por un instante, a interpretar informaciones, aprendizajes y el análisis de datos, y sus objetivos ocultos. No se detecta a los villanos y malvados.
La inteligencia artificial no inventó las estafas, aunque lo hizo más barata, más rápida y más creíble. Lo que antes de su aparición requería una banda organizada, hoy lo hace una sola persona con las herramientas adecuadas. La respuesta no es temerle a la tecnología, sino educarnos para usarla a sabiendas de cuándo la usan en contra de los ciudadanos y la sociedad.
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Citas bibliográficas:
1.- Bender, Emily M., y Hanna, Alex, en “La Estafa de la IA. Cómo combatir el espejismo de las grandes tecnológicas que amenaza tu trabajo y tu libertad”, Editorial Planeta, Barcelona, España, 2026, págs. 310, 246 y contraportada.
2.- Gawdat, Mo, “La inteligencia que asusta. El futuro de la inteligencia artificial y cómo podemos salvar nuestro mundo”, Editorial Planeta, Barcelona, España, 2024, pág. 104.
3.- Cortina, Adela, “¿Ética o ideología de la inteligencia artificial? El eclipse de la razón comunicativa en una sociedad tecnologizada”, Editorial Planeta, Barcelona, España, 2026, pág. 140.
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El autor: Periodista, mercadólogo, catedrático y escritor.
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Opinión

La Relación de la Corte Penal Internacional y los Estados

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Por Rommel Santos Diaz

El Estatuto de Roma estipula que la Corte Penal Internacional entrará en vigor el primer día del mes siguiente al sexagésimo día a partir de la fecha en que se deposite en poder del Secretario General de las Naciones Unidas el sexagésimo instrumento de ¨ratificación, aceptación, aprobación o adhesión¨.

La firma del Estatuto de Roma estuvo abierta hasta el  31 de diciembre del año 2000, tal y como lo estipula el referido Estatuto. Para que un Estado devenga parte , este deberá ratificar, aceptar, aprobar o adherirse al tratado.

El término ¨adhesion¨normalmente significa adherirse al Tratado una vez que este haya entrado en vigor, pero también podrá referirse a un proceso específico de un Estado.

Para el Estado que ratifique, acepte, o apruebe el Estatuto posteriormente al depósito del sexagésimo instrumento, la entrada en vigor del Estatuto para dicho Estado será el primer día del mes siguiente al sexagésimo día a partir de la fecha en que haya depositado su instrumento de ratificación, aceptación, aprobación o adhesión al Estatuto de Roma.

Según el Estatuto de Roma los Estados los Estados no podrán hacer reservas al Estatuto. Los Estados Partes deberán aceptar el Estatuto tal y como fue adoptado en la Conferencia de Roma.

No obstante, el Estatuto de Roma dispone que el Estado  podrá declarar que ¨ durante un periodo de siete años contados a partir de la fecha en que el Estatuto entre en vigor a su respecto , no aceptará la competencia de la CPI sobre la categoría de crímenes a que se hace referencia en el artículo 8 cuando se denuncie la comisión de uno de  esos crímenes  por sus nacionales  o en su territorio¨.

El objetivo de la disposición indicada anteriormente  es brindar a los Estados Partes tiempo suficiente para capacitar a todo su personal militar sobre los requisitos del Estatuto con respecto a los crímenes de guerra, ya que algunas de las disposiciones del Estatuto de Roma podrían ser contrarias a las obligaciones nacionales existentes.

Rommelsantosdiaz@gmail.com

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