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Opinión

Hasta el comandante Fidel Castro fue engañado por el simulador Leonel Fernández, Y…a Bosch, ni se diga.

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Por Miguel Espaillat G.
*Primera parte de dos.
En marzo de 2009, el comandante Fidel Castro publicó una más de sus reflexiones, en la que hizo positivas alusiones a Leonel Fernández:
“Conmigo habló de sus primeros esfuerzos por incrementar la capacidad de generar electricidad con mucho menos consumo de fuel oíl, cuyos precios crecían rápidamente”.
“Tuvo la suerte de que su madre seguía de cerca los problemas de su patria, y le trasmitía opiniones y criterios revolucionarios que lo condicionaron para los nuevos tiempos que vivía el pueblo dominicano”.
“Por vías diferentes a las mías llegó a criterios propios, que determinaron su actitud ante situaciones que eran parecidas, y a la vez muy diferentes, a las que yo viví 23 años antes en Cuba”.
“Donde la conversación con Leonel adquiere su mayor dimensión es cuando entra en el tema del costo de la actual crisis. A partir de ese instante, su mente no cesa un minuto de elaborar razonamientos, para expresar con cifras exactas cada uno de los capítulos principales del costo de la actual crisis”.
En este caso se limita a lo que la crisis cuesta en Estados Unidos. Comienza el cálculo de lo que a su vez cuesta a los países de Europa, primero a los de la eurozona, que son apoyados por el Banco Central europeo, después los de todos los países del Este Europeo y por último Gran Bretaña y Suecia.
Sin detenerse – continua Fidel – Leonel pasa a revisar los costos en los países del resto del mundo. Hace comparaciones entre el PIB de Estados Unidos y las demás naciones. Los suma todos. Calcula los déficits planteados en cada una de ellas.
Pasa a calcular los préstamos que llevan a cabo los bancos para sostener la producción de cada una de las empresas productivas, las veces que prestan el dinero depositado en los bancos, las sumas del total de préstamos generadores de derivados tóxicos, y el ascenso a cifras que equivalen a cientos de trillones de dólares.  La especulación financiera impera por doquier, afirma Leonel.
«En la especulación actúan personas que no producen. Alguien vende un petróleo que no produce y alguien compra un petróleo que no piensa consumir. Ocurre lo mismo con los alimentos.  Así ocurre con todo.  La hipoteca se convierte en un título que se comercializa en el mercado, sin que el dueño de la casa lo sepa. Puede perder su vivienda en virtud de una operación que se realiza en un país distante. El neoliberalismo se desmorona por sí mismo. Volver a los principios del keynesianismo no resuelve la crisis actual. Eso implica la búsqueda de nuevas ideas”.
El Comandante sigue comentando la conversación.  Leonel sabe que las cifras son abrumadoras, le preocupa la necesidad de que tales sumas sean comprendidas aunque parezcan absurdas y promete seguir suministrando datos.
Yo definiría la tesis de Leonel tal como él ve las cosas: “el capitalismo es un sistema que suda toxinas venenosas por todos los poros”.
Con la pasión con que su voz se escucha, deduzco que los yanquis maldecirán la aritmética que le enseñaron a Leonel en Nueva York, cuando aprendió a leer y escribir.
Enarbola con fuerza la idea, de que en los fondos sociales de los países de América Latina, los descuentos de los salarios reales de los trabajadores constituyen una fuente de capital que, manejado por el Estado, acumula recursos que no pierden valor, por cuanto éste crece cada año que invertidos en viviendas y otros servicios decisivos de la población, descontando una parte real del trabajo vivo que se invierte cada año en ellos, el valor de tales fondos crecería continuamente.
Tal vez de este modo se comprende mejor mi interés en conversar con Leonel a la luz de los tiempos actuales.
Comprendo la angustia de Leonel cuando medita seriamente sobre el costo de la crisis – expresó Fidel- “La propia sociedad que ha impulsado al sistema capitalista desarrollado no sabe ahora cómo enfrentar el problema”.
“Nadie le regaló el cargo; llegó a él a través de una especie de selección natural en virtud de la cual ascendió políticamente a medida que los acontecimientos históricos se desarrollaban”
Como vemos, en ese encuentro Leonel impresionó al Comandante teorizándole como todo un simulador, dejando la impronta de ser un revolucionario a ojos vista.
Todas estas declaraciones del Comandante, ensalzando al político de marras, ocasionaron sorpresa e indignación, a quienes conocíamos las simulaciones y al pueblo que sufría el gobierno del  simulador,  quien, mientras su país se caía a pedazos por su mala admistracción, recorría el mundo derrochando el dinero de su pueblo, dizque dando cátedras magistrales a los demás gobernantes del planeta sobre cómo arreglar el mundo.
Hoy, 3años y 7 meses después de aquel encuentro, al dejar el Dr. Fernández la dirección del Estado, ha quedado al descubierto, todo lo que este era  en realidad: un simulador y depredador del erario, además de vulgar neoliberal, que no tuvo ningún escrúpulo, sin el mínimo patriotismo al entregar a la voracidad del capital foráneo los recursos naturales de su patria, tal como es el caso del contrato- estafa firmando con la Barrick Gold, para la extracción del oro y otros metales preciosos contenidos en la cadena de montañas de la Cordillera Central de la isla.
La falsedad del personaje en cuestión, sin lugar a dudas ha quedado demostrada, al develarse al país y al mundo  que sus gobiernos, en especial el correspondiente al cuatrienio 2008-2012 fue valorado con los peores indicadores de desarrollo humano, ubicándonos los cálculos correspondientes, como uno de los países más corrupto del globo, con más despilfarro de los recursos, con mas desvío de fondos públicos, con más deficiencia institucional, con menos credibilidad policiaca; el tercero con rango de inequidad, y el de peor calidad de los servicios públicos ofertados, con significativa deficiencia en educación y altísima reducción de la inversión en la agropecuaria, la salud, la vivienda, y en las pequeñas y medianas empresas, para darle prioridad a las megas obras no prioritarias, construidas con préstamos leoninos y sobrevaluadas.
Leonel, como ya han establecido muchos articulistas, ha dejado un país quebrado  y endeudado hasta el topete, conuna administración pública corrupta, envilecida, incompetente y soberbia, como nunca antes había ocurrido.
El  comandante ya debe tener conocimiento de todo este desmadre, porque lo sabemos un hombre bien informado, por lo que, además de lo anterior, también sabrá de  los patrimonios inmensos con que han quedado los miembros del Comité Político y Central del PLD y en especial de la fortuna  personal de Leonel Fernández, de su esposa  Margarita  y de su íntimo Felix Bautista, todos, otrora pobres de solemnidad.
 
Por la misma razón de hombre  informado, el comandante estará enterado de todas las alianzas de Leonel y su grupo, con los sectores más recalcitrantes y mafiosos del país y del mundo, ya sean estos narcotraficantes o gobernantes neoliberales  o empresarios de la misma calaña. Por igual, le habrán  llegado las noticias, de todas las diabluras implementadas por el exgobernante y su grupo, para quedarse en el poder, aunque sea para ejercerlo detrás del trono, y de todo lo que significará para el pueblo la reforma fiscal, con que se pretende  cubrir el gran déficit de más de 200 mil millones dejados por el gran simulador en sus años de gobierno.
En este espectáculo de civilización neoliberal, Leonel Fernández nos ha brindado la escena de que ha sido admirado por personalidades como Mario Vargas Llosa, Gustavo Cisneros, José Maria Aznar, Carlos Slim, profesor Ekhlief Tarawneh, presidente de la Universidad de Jordania (UJ), quien anunció la creación del Centro de Estudios Latinoamericanos en la UJ, con el nombre de Leonel Fernández; Kenneth N. Frankel gerente general de la Barrick Gold y presidente del «Consejo canadiense de las Américas», entidad que lo ha nombrado el estadista del año.  Pero además tiene respeto, admiración y amistad con Álvaro Uribe, Juan Carlos, rey de España, y con muchísimas otras personalidades del mundo del jet set internacional de la política neoliberal, de  los negocios, de la intelectualidad y hasta con miembros destacados del Club Bilderberg.
 
Además de todas estas personalidades del exterior, en la Republica Dominicana,  el Dr. Fernández tiene un ejército que lo  defiende a capa y espada, entre los cuales están todos los opulentos funcionarios y “honorables” senadores y diputados enriquecidos a vapor en los gobiernos presididos por ese exgobernante:
 
“Leonel Fernández – dicen sus acólitos – es un hombre digno, excepcional,  con la frente en alto frente al sol; no como los cobardes y resentidos que atacan a un hombre cuyos aportes al engrandecimiento de la nacionalidad dominicana, están inscritos en todos y cada uno de los rincones del país, y con los cuales su persona reivindica la generación post-Trujillo”
“Leonel Fernández – dicen sus protegidos – se identifica con los ideales de nación y de patria, que concibieron y soñaron los padres de nuestra nacionalidad; Duarte, Sánchez y Mella. Él es un abanderado contra la corrupción, de honradez probada, con gran capacidad de trabajo y liderazgo; defensor de la solidaridad y el progresos de los pueblos pequeños y pobres del mundo, contra quien, se pretende lanzar un velo de infamia” (termina la cita).
Lo extraño de este caso, en  esta sociedad de espectáculos políticos  imperialistas y neoliberales, es que el Comandante Fidel Castro Ruz, un zorro con tanto conocimiento de la conducta humana, no haya en su tiempo, descubierto que en el fondo este Leonel  era un farsante, cuando las señales para ello eran claras y precisas con rango contundentes, cuando otros con menos mundo en esas lides ya lo advertían. Es el caso de Narciso Isa Conde y de quien subscribe este artículo.
Por no estar de acuerdo con las opiniones vertidas por el Comandante en aquella  reflexión ya referida, el dirigente político Isa Conde y quien subscribe escribimos sendos artículos para refutar  esos desafortunados criterios que sobre Leonel había expresado el dirigente cubano.
Como expuse anteriormente, 3años y 7 meses después de la publicación de aquella apología del Comandante a Fernández, por la contradicción ya evidente entre lo que  él planteó,  y lo que ha devenido en ser su apologado, queda claro que el inmenso Fidel  Castro Ruz, erró en sus juicios a favor del ente que ha dejado a la Republica Dominicana en la ruina  económica y en profunda crisis social, semejante en todos sus aspectos, a la creada por Batista en la Cuba posterior a la revolución de 1959, situación que por aberrante, llevó a la sublevación del pueblo de Martí, encabezada esta sublevación, precisamente  por el líder que hoy, por ironías de la vida,  elogia al farsante y cínico hombre, autor del mayor descalabro que ha tenido la patria de los dominicanos en toda su historia.
En este momento, traigo a colación estas reflexiones, porque escribir este artículo exponiendo la contradicción aludida, paradójicamente,  responde a las enseñanzas que hemos asimilado del Comandante: aprender a pensar por nosotros mismos y tener la valentía para expresar nuestras opiniones con altura.
En esa dinámica, no creo que el Comandante tenga reparos para aceptar su yerro, respecto a la imagen de mérito que él tenía de Leonel Fernández, al contrastar lo dicho por él,  con los hechos abominables que hoy se conocen de su defendido.
Considero importante publicar  estas reflexiones, porque entiendo que pueden ayudar a enriquecer las discusiones que se dan entre los  revolucionarios en torno a los fenómenos conductuales de los llamados “lideres” que presentándose a los pueblos como sus salvadores, al final devienen en ser, no más que delincuentes comunes, con una inmensa capacidad para simular que son honorables señores.
Estas reflexiones, una vez depuradas pueden servir de enseñanzas en la comprensión  de los procesos de cambios  sociales que estamos viviendo y como referente a la práctica revolucionaria que necesariamente  tendremos que asumir para darle solución a la problemática social, económica, política y hasta ecológica, que tiene a este mundo en un abismo.
Referencia: Reflexión aludida de Fidel Castro
Mi encuentro con Leonel Fernández, Presidente de la República Dominicana.    
http://www.granma.cubaweb.cu/secciones/ref-fidel/art92.html

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Opinión

El Consejo Nacional de la Magistratura y la partidocracia.

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Por José Cabral

Siempre he dicho y he reiterado, pero que no se trata de ningún descubrimiento, que el sistema está concebido para responder a los intereses de los partidos políticos.

Los diputados y senadores provienen de ese entorno, el presidente de la República y el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM), en el que se escogen los jueces,  explica el desempeño de cada uno de estos poderes públicos

La conformación del CNM implica que todo el sistema, incluido el de justicia, obedece a los intereses que se expresan en este órgano.

De manera, que, frente a la confrontación del derecho con la política, el primero siempre tiene todas las de ganar cualquier batalla, máxime cuando se trata de aquella que se desarrolla en el campo legal.

Todo este cuadro permite establecer que resulta prácticamente difícil, por no decir imposible, que el derecho pueda salir triunfante frente a la política.

Sin ninguna duda, que ahí descansa la gran debilidad del proceso de constitucionalización del derecho que se produce en el país a partir de la entrada en vigencia de la Constitución del 2010.

Es hermoso en los textos el proceso de constitucionalización, pero el mismo resulta decepcionante en la práctica y cuando se choca con la realidad.

Nadie, absolutamente nadie, puede negar que una herramienta vital para cualquier democracia es una buena administración de justicia, pero en una nación donde la partidocracia es la dueña del sistema esto se vuelve prácticamente difícil, por no decir imposible.

El problema descansa en un Consejo Nacional de la Magistratura (CNM), cuyo órgano tiene la sagrada misión de escoger los jueces del sistema de justicia nacional, lo que quiere decir que cuando se presenta un conflicto entre el derecho y la política éstos se inclinen por emitir sentencias en favor de la partidocracia.

Los hechos hablan por sí solos y el que no lo crea que revise la mayoría de las decisiones que conllevan sentencias que impactan los intereses de los partidos para que se puedan valorar los resultados.

Sin no se cambia la conformación del CNM es muy difícil que el proceso de constitucionalización del derecho y que tiene como base el respeto de los derechos fundamentales pueda cristalizarse en una sociedad como la dominicana, donde la política está presente predominantemente en todos los escenarios.

De tal forma, que hablar de una buena administración de justicia al  margen de los intereses de los partidos políticos, resulta una quimera y que sólo una persona muy ingenua lo puede creer.

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Opinión

Cuando el poder desconoce la Constitución, debilita la República

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Por Isaías Ramos

Ninguna democracia muere el día en que se rompe la Constitución. Muere mucho antes: cuando quienes juraron defenderla comienzan a tratarla como un obstáculo y la ciudadanía empieza a acostumbrarse a ese irrespeto.

La Constitución no fue escrita para adornar discursos ni para ser invocada cuando conviene al poder. Fue concebida para limitar a quienes gobiernan, proteger a los ciudadanos y garantizar que ningún funcionario, partido, mayoría congresual o presidente coloque su voluntad por encima de la soberanía popular.

Por eso preocupa el rumbo de diversas actuaciones del Congreso Nacional y del Poder Ejecutivo.

En los últimos años se han aprobado normas luego anuladas, corregidas o seriamente cuestionadas por su compatibilidad constitucional. La Ley de la Dirección Nacional de Inteligencia motivó la intervención del Tribunal Constitucional por objeciones relacionadas con derechos fundamentales. La Ley de Facturación Electrónica también requirió su actuación para corregir una disposición que afectaba la privacidad.

Más recientemente, el nuevo Código Penal ha dejado de ser únicamente una inquietud jurídica para provocar un rechazo creciente en amplios sectores de la sociedad. Juristas, periodistas, profesionales, organizaciones sociales y ciudadanos hemos advertido que varias disposiciones, por su amplitud, ambigüedad o desproporción, podrían amenazar la libertad de expresión, la denuncia pública, el ejercicio profesional y la protesta pacífica.

Cuando una legislación penal provoca temor entre quienes informan, denuncian o protestan, el problema deja de ser técnico: amenaza la convivencia democrática.

Pero el caso institucionalmente más delicado es la respuesta legislativa posterior a la sentencia TC/0788/24.

Las decisiones del Tribunal Constitucional son definitivas, irrevocables y vinculantes para todos los poderes públicos. Cuando una legislación posterior genera serios cuestionamientos sobre si respeta materialmente el criterio fijado por el máximo intérprete de la Constitución, no estamos ante un simple debate político. Está comprometida la supremacía constitucional, la seguridad jurídica y la confianza ciudadana.

La preocupación no gira solo alrededor de una sentencia ni de las candidaturas independientes. El problema es más profundo: ¿puede el poder político redefinir, limitar o neutralizar derechos protegidos por la Constitución?

La Constitución dominicana no creó una democracia para beneficio de los partidos. Creó un Estado social y democrático de derecho, fundado en la dignidad humana, la soberanía popular, el pluralismo político, la separación de poderes y la protección efectiva de los derechos fundamentales.

El derecho a expresarse no es una concesión del Gobierno.

El derecho a protestar pacíficamente no es un favor del Congreso.

El derecho a elegir y ser elegido no pertenece a los partidos.

Son derechos constitucionales que ningún poder temporal puede apropiarse, reducir ni administrar según su conveniencia.

No sabemos si quienes gobiernan desconocen el espíritu de la Constitución o si, conociéndolo, han decidido apartarse de él. Lo evidente es que demasiadas decisiones han obligado al Tribunal Constitucional y a la sociedad a recordar principios que debieron orientar desde el inicio a los poderes públicos.

No afirmamos que la República Dominicana sea hoy una dictadura. Pero sería irresponsable esperar a que el autoritarismo esté consumado para denunciar las decisiones que pueden abrirle camino.

Las democracias rara vez desaparecen de un día para otro. Se erosionan lentamente cuando se relativiza la supremacía constitucional, se reducen los espacios de participación, aumentan las facultades del poder sin controles suficientes y los derechos fundamentales dejan de orientar la legislación.

Está en juego la República que dejaremos a nuestros hijos: una nación donde la Constitución gobierne al poder o un país donde el poder acomode la Constitución a sus intereses.

Todavía estamos a tiempo de corregir el rumbo.

El pueblo dominicano ha demostrado paciencia, madurez y vocación democrática. Ha recurrido a los tribunales, promovido el debate público y utilizado los mecanismos institucionales reconocidos por la Constitución.

Pero la paz social no puede sostenerse indefinidamente si los reclamos constitucionales no encuentran respuesta. Cuando las instituciones dejan de escuchar, aumenta la presión social. Esa realidad no debe celebrarse ni provocarse; debe prevenirse mediante el diálogo, la rectificación y el respeto a la Constitución.

Este no es un llamado a la confrontación. Es un llamado a la rectificación.

El Congreso debe legislar dentro de los límites constitucionales. El Poder Ejecutivo debe ejercer sus facultades constitucionales con el mismo compromiso que juró al asumir el cargo. Y todos los poderes públicos deben recordar que las decisiones del Tribunal Constitucional no son recomendaciones: forman parte del orden que están obligados a respetar.

Cumplir la Constitución no debilita al Estado. Lo fortalece.

Respetar los derechos fundamentales no genera desorden. Construye paz.

Abrir la democracia no amenaza la República. La hace más legítima y fuerte.

Desde el Foro Cívico y Social lo afirmamos con claridad: la Constitución no pertenece al Congreso, al Poder Ejecutivo ni a los partidos políticos.

La Constitución pertenece al pueblo dominicano.

Defenderla por las vías pacíficas, democráticas y constitucionales no es un acto de oposición. Es el deber moral, cívico y patriótico de toda generación que aspire a entregar a sus hijos una República más libre, justa y fiel al Estado social y democrático de derecho.

Una nación puede sobrevivir a una mala ley y corregir una mala decisión. Lo que no puede permitirse es acostumbrarse a que el poder deje de obedecer la Constitución.

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Opinión

Lágrimas en suelo rebelde

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Por Oscar López Reyes

(A la 18:00 hora local del miércoles 24 de junio de 2026, Venezuela fue sacudida por dos terremotos: el primero en la escala 7.2 (duró un minuto) y 39 segundos después otro de magnitud 7.5 (se extendió por tres minutos), concentrados especialmente en la Guaira y Caracas, con un salto -hasta el 12 de julio de 2026- de más de 50 mil desaparecidos, según la ONU; cerca de 5 mil fallecidos, 20 mil heridos y 20 mil damnificados).

(I)

¡Oh, Venezuela!

Patria inmensa.

¡Caramba!,

Hermanos en Bolívar,

¡qué dolor soberbio!

que oprime las fibras de mi alma,

En tristeza de gritos que escapan

de escombros retorcidos

por furia de un suelo rebelde.

El telúrico conmueve en miradas

de arquitecturas sin piedras ni ventanas,

y melancolías de niños vagando en penumbras,

Sin padres ni estancias.

Y pone a temblar en rememoración de amor

su épica solidaridad y sacrificio de dignidad infinita

en épocas pretéritas, que configura

una vastedad de grandeza histórica

y el patriotismo compartido.

¡Oh, Venezuela, SOS!

(II)

Cuando no haya más lágrimas que derramar,

rebosantes las porcelanas de mortandad,

esa “Tierra de Venecia” y esa “Tierra de Gracia”

dejará de llorar y se levantará en cumbre de cerros,

contemplando

marchas fúnebres y entierros colectivos,

echando la vista a la resurrección de Cristo.

(III)

Heridos que sollozan en ruinas y hospitales,

sobrevivirán en sonidos de esperanza y el susurro

que late desde los vientos que soplan

de mares y montañas, para otro comienzo

de sonrisas en barcas de adversidad.

(IV)

Los fallecidos descansarán en púrpura palmera

y ecosistemas naturales con flores coloreadas

con toques de bellezas íntimas

que evocan la fragancia

en la eternidad de jardines

con pétalos de atardeceres versátiles.

(V)

Y los muchos desaparecidos fertilizarán

los predios erosionados,

para floración de hojas, frutos y plantas aromáticas,

que germinarán emergentes criaturas en vientres

de primaveras de Luna menguante

y otoños de Luna creciente.

(VI)

En su inocencia, niños huérfanos seguirán jugando

en noches tranquilas, abrazados de madres sustitutas

y nutrientes saludables,

que brotarán renovadas energías

en llanuras, bosques y lagos estrellados,

acariciados por paisajes de jazmines

y saltos que gimen en la nostalgia de edificios desplomados.

(VII)

Sumergidos en cenizas de techos agrietados

por terrestres sacudidas bruscas,

pequeños, adultos y veteranos

alzarán vuelos con recuperados bríos,

como aquel ave mítica y pájaro de fuego.

Tendrán casas alfombradas con claveles

y rosadas cestas colgantes,

en calles sin pedruscos y con Sol,

parques con glorietas y toboganes,

escuelas y parroquias para el cambio.

(y VIII)

En brisas de trompetas, hembras y varones

abatidos en estado emocional resurgirán

de pedazos de paredes rotas,

para reconstruir territorios asolados,

en el renacer de paz y progreso,

y entonces entonar, a viva voz: ¡felicidad, felicidad!

………………………….

El autor: Periodista, mercadólogo, catedrático, escritor y gremialista.

 

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