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Opinión

Huchi y las metas de Marcha Verde

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Por Narciso Isa Conde

Huchi lora, con sobrados méritos anticorrupción para hablar desde la tribuna de marcha verde, en ocasión de la reciente concentración frente al palacio nacional, fue invitado a leer una de sus interesantes -y muchas veces impactantes- décimas.

Previamente solicitó a la concurrencia, que antes de leerla, le pusiera atención a una denuncia “muy importante” sobre una provocación montada por el nieto del tirano trujillo, nutrida de una fuerte dosis de racismo-antihaitiano, de nazi-trujillismo, con participación de personas violentas vinculadas a la delincuencia. algo inaceptable dentro de la limpia trayectoria de marcha verde.

Hasta ahí todo bien.

Pero resulta que en su extensa exposición y en el texto de su décima, huchi afirmó que la meta de marcha verde en su lucha por el fin de la corrupción y la impunidad se circunscribe a lograr “una justicia independiente”; por demás pactada con este régimen, como ha sugerido sistemáticamente.

Y eso no es así y, por demás, resulta inaceptable.

Porque reduce un problema mayor a una reforma, que aunque justa, ha sido persistentemente obstruida por las características corrupta y corruptora de la institucionalidad plasmada en la constitución del 2010.

Y porque, además, para alcanzarla sugiere presionar por un pacto con un gobierno que lo prostituye todo; cuando esencialmente se trata de superar este gobierno y la institucionalidad pervertida y corrompida que tutela. (véase la historia de los pactos, incluido el eléctrico).

Cierre de los cambios institucionales progresivos en el marco de esta institucionalidad pervertida.

Ese bloqueo institucional infranqueable incluye todas las instituciones estatales electas (controladas por Danilo y la cúpula del pld), a todas las seleccionadas por las electas y a las creadas por decretos y leyes (poder ejecutivo, empresas y organismos centralizados y descentralizados del estado congreso, consejo de la magistratura, sistema electoral, régimen de partidos, altas cortes, cámara de cuentas, tribunal electoral, jce, banco central…).

Además, cuenta con la férrea complicidad de los llamados “poderes fáticos” (o de hecho), secuestrados por cúpulas mafiosas y aliados, o bajo control del cogollo del pld (policía nacional, fuerzas armadas, DNCD, CONEP, cámara minera, cámara americana…).

Reducir el trascendente reclamo del fin de la impunidad a la ilusión de una reforma del poder judicial -a través del corrupto congreso nacional dominado por el pld y por lo peor de la partidocracia (a su conversión en asamblea revisora de la constitución con esos fines)- ignorando la dictadura institucional mafiosa que bloquea todo lo que atente contra el poder mafioso, equivale a seguir sembrando falsas expectativas, aferrándose tozudamente a un concepción institucionalista que solo ha conducido -y seguirá conduciendo- al fracaso de los cambios planteados y al reciclaje del poder en descomposición.

Equivale a pretender transformaciones sustantivas dentro de una institucionalidad y un orden constitucional putrefacto que estamos obligados/as a reemplazar mediante el ejercicio de la democracia de calle y el despliegue de un proceso constituyente, que anule el poder constituido y desemboque en una constituyente popular y soberana.

Prolongar demasiado esa pretensión infundada -ya evidente en el destino fallido de esa y otras propuestas similares formuladas a este gobierno y este estado a lo largo del 2017- podría afectar sensiblemente la credibilidad conquistada por marcha verde y su sintonía con el pueblo verde movilizado.

• Una concepción en vía de superación, que algunos sectores prestantes de mv se resisten a abandonar.

y lo peor es que discursos “propositivos” de ese tipo han sido sensiblemente superados por otras ideas alternativas tanto en los debates y acuerdos de la comisión de análisis y contenido (y otras) como en los de organismos de decisión de marcha verde (asambleas, encuentro nacional verde, coordinadora nacional); aunque luego éstas han sido lamentablemente disminuidas, excluidas o mutiladas en grados Diversos en pronunciamientos como ese… y hasta en declaraciones y proclamas a cargo de portavoces de instancias ejecutivas y de propaganda del movimiento verde.

Resoluciones y textos consensuados o votados por amplia mayoría contrastan con esa decadente visión reduccionistas e institucionalista. y de eso doy constancias y puedo presentar pruebas, luego de haber participado activamente en esos mecanismos de elaboración y decisión a lo largo del 2017 y en lo que va del 2018.

Para muestras unos botoncitos.

Estos son tres de los párrafos del análisis que sustentó el plan de acción de mv, aprobados en todas las mesas del ii encuentro nacional de marcha verde:

“en su impactante ascenso, marcha verde ha puesto en evidencia la determinación del gobierno del presidente Danilo medina del partido de la liberación dominicana (PLD) y aliados de continuar rechazando la demanda nacional de justicia y de intentar perpetuar -mediante un control total de los tres poderes del estado- el actual sistema de robo e impunidad que contribuye a empobrecer a gran parte del pueblo y a despojarlo de medios de subsistencia, bienestar social, derechos esenciales y democracia real.”

“…. Esta realidad determina que marcha verde se encuentre hoy ante el desafío de construir -junto a los millones de hombres y mujeres de corazón verde del territorio nacional y de la diáspora dominicana- una nueva fase de lucha en la que se plante la bandera del fin de la impunidad en cada rincón de la patria, con la firme determinación de desplazar de una vez y para siempre toda la podredumbre política e institucional.” …..

“Esto implica reflexionar y debatir tanto las opciones de reformas legales e institucionales dentro del actual marco constitucional, como también lo relacionado con la transición a otro orden institucional y la necesidad de una constituyente participativa y soberana; procurando construir las soluciones mas acertadas…” (La coyuntura actual, trayectoria y perspectiva de marcha verde (pags 2 y 3/ plan de lucha para el próximo periodo/ 3-9-2017)

Y este es uno de los párrafos contemplados en el plan de acción aprobado sobre la forma de construcción del programa para el fin de la impunidad:

“las asambleas presentarán sus aportes al programa verde del fin de la impunidad, que finalmente recoja las reformas y transformaciones institucionales, políticas, económicas y sociales indispensables para alcanzar el fin de la impunidad y la corrupción; incluidas las consideraciones que se tenga sobre la democracia necesaria, el rol de poder constituyente y de asamblea constituyente, y otras opciones de cambios o reformas.” (plan de lucha para el próximo periodo pag 7 /santo domingo 3-09-2017)

Pero hay más.

El ii encuentro nacional verde ratificó la propuesta del juicio político a danilo con el propósito de convertirlo en un juicio de toda la sociedad a su inaceptable condición de actual jefe de la mafia gubernamental y del régimen de impunidad.

y hay más aún.

El programa para el fin de la impunidad no está concluido, pero ya los 6 foros verdes realizados hasta la fecha sugirieron incluir lo relativo al cierre de las corrompidas vías institucionales asumiendo mayoritariamente la propuesta de la constituyente popular y soberana o constituyente por elección popular.

Así también incluyó cambios estructurales y coyunturales de carácter político, económico, social y cultural que atacan raíces del modelo neoliberal y, sobre todo, los graves y diversos males agravados por la corrupción y la impunidad (daños ambientales, minería destructiva, violencia de género impune, transporte caótico, carencia de seguridad ciudadana, mafia de los combustible, mafia importadora, mafia eléctrica, deterioro de la salud y la educación, marginación y empobrecimiento de la juventud, carteles de la construcción, sistema de justicia, sistema electoral…)

Esto, sin desistir de reclamos inmediatos, exigencias de reformas específicas y demandas que presionen contra esta dictadura institucional mientras esté vigente; todo esto en estrecha relación con los cambios estructurales de mayor profundidad y la constituyente como norte.

Igual la reciente coordinación nacional de marcha verde aprobó esa visión y esas propuestas, incluida la constituyente popular y soberana (con ese nombre que la diferencia del actual congreso actuando como la asamblea revisora de la constitución); enfatizando que del poder constituido jamás podría surgir un poder constituyente, como el que se necesita para ponerle fin a la corrupción y a la impunidad de carácter estructural que padece la sociedad dominicana y degrada al sistema establecido en forma alarmante.

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Opinión

La inmunidad de altos funcionarios

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Por Rommel Santos Diaz

A  fin de garantizar el desarrollo de sus actividades, determinados funcionarios estatales gozan de una prerrogativa por medio de la cual no puede ser sometido a un proceso penal  si previamente el Congreso, u otra instancia no otorga su autorización.

La inmunidad, como lo ha señalado la doctrina, es una institución que fue establecida  con un objetivo concreto, cual es el de poner freno a las intenciones políticas de interrumpir el normal desarrollo de las actividades de una importante autoridad pública.

De acuerdo al Estatuto de Roma, esta prerrogativa de los altos funcionarios no constituye un impedimento para que pueda juzgarse a estas personas. Así lo establece el Art. 27 del Estatuto  de Roma.

El artículo 27 del Estatuto de Roma establece que el mismo será aplicable por igual a todos sin distinción alguna basada en el cargo oficial.

En particular el cargo oficial, el cargo oficial de una persona, sea Jefe de Estado o de Gobierno , miembro  de un gobierno, en ningún caso la eximirá de responsabilidad penal ni constituirá per se motivo para reducir la pena.

Las inmunidades y las normas de procedimiento especiales que conlleven el cargo oficial de una persona, con arreglo al derecho  interno o al derecho internacional, no obstan para que la Corte Penal Internacional  ejerza su competencia sobre ella.

La prerrogativa de la inmunidad se encuentra prevista en algunos casos en las normas constitucionales  o en las leyes. En este último caso, cualquier posible contradicción con el Estatuto de Roma puede solucionarse con la reforma de la legislación respectiva.

Sin embargo, cuando la inmunidad se encuentra  prevista en la constitución el asunto se complica,  ya que por su naturaleza , es una norma que exige para su modificación un proceso más rígido.

Rommelsantosdiaz@gmail.com

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Opinión

Treinta años de leyes. Casi dos generaciones esperando.

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Dr. Isaías Ramos

Durante casi treinta años, la República Dominicana ha recibido una advertencia tras otra sobre la calidad de su educación y la formación de sus ciudadanos.

Han cambiado gobiernos, programas, funcionarios y discursos.

Lo que demasiado poco ha cambiado son los resultados.

Cada vez que llega una nueva evaluación repetimos el mismo ritual: alarma, titulares, explicaciones, promesas. Después pasa la noticia y continuamos.

Así llevamos demasiado tiempo.

La Ley General de Educación 66-97 definió con extraordinaria claridad el ciudadano que debía formar la escuela dominicana.

Su artículo 5 ordena formar personas libres, críticas y creativas; ciudadanos amantes de su familia y de su patria, conscientes de sus deberes, derechos y libertades, con profundo sentido de responsabilidad y respeto a la dignidad humana. También manda fortalecer la identidad nacional y educar en valores morales y éticos, solidaridad, trabajo productivo y servicio comunitario.

Desde 2010, la Constitución reforzó ese mandato: formación social y cívica, enseñanza constitucional, valores patrios y ciudadanos conscientes de sus derechos y deberes.

El mandato nunca faltó.

Después llegaron las advertencias.

El Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes, PISA, ha mostrado reiteradamente graves dificultades de nuestros jóvenes para comprender, razonar y aplicar conocimientos en lectura, matemáticas y ciencias.

El Estudio Internacional de Educación Cívica y Ciudadana, ICCS, reveló profundas debilidades en conocimientos y competencias cívicas.

Nuestras propias Pruebas Nacionales también han mostrado desempeños modestos al concluir la secundaria.

Y la Encuesta de Cultura Democrática volvió a encender alarmas sobre dimensiones esenciales de nuestra cultura ciudadana.

No fueron hechos aislados.

Fueron advertencias acumuladas durante años.

Es justo reconocer avances. Entre PISA 2018 y 2022 el país mejoró significativamente en matemáticas, lectura y ciencias. Pero en 2025 esos avances no continuaron: los resultados fueron estadísticamente similares a los de 2022.

Después de mejorar, nos estancamos.

Y ahí surge la pregunta que la nación merece responder:

¿cómo es posible que, después de tantos diagnósticos, no hayamos tenido la voluntad política, la determinación institucional y la continuidad necesarias para implementar plenamente los fines educativos que nosotros mismos convertimos en ley y mandato constitucional?

No faltaron normas.

No faltaron pruebas.

No faltaron diagnósticos.

Faltaron voluntad política, determinación institucional y continuidad para convertir la educación y la formación ciudadana en una verdadera causa nacional.

Y eso tiene un costo humano.

Ya no hablamos solamente de porcentajes y rankings.

Hablamos de casi dos generaciones de dominicanos que atravesaron el sistema mientras sabíamos que no estábamos formando las competencias académicas y ciudadanas que necesitaban para dirigir sus vidas y, algún día, conducir la República.

¿Quién responde por ellos?

¿Dónde está el gran programa nacional para recuperar y fortalecer a quienes ya salieron de las aulas con brechas académicas y cívicas que el propio sistema había identificado?

En 2025, el Consejo Nacional de Educación aprobó la Ordenanza 02-2025 para incorporar explícitamente la Educación Moral, Cívica y Ética Ciudadana. Hoy vuelve a discutirse legislativamente la obligatoriedad de esa formación.

Bienvenidas sean esas iniciativas.

Pero debemos hacernos una pregunta más profunda:

¿cuántas veces tendremos que escribir la misma obligación antes de convertirla en conducta?

Porque el verdadero problema dominicano no parece ser la ausencia de normas, sino la distancia entre lo que proclamamos y lo que cumplimos.

Ahí la calle compite contra el aula.

Le enseñamos al niño a respetar la ley, pero observa que violarla puede no tener consecuencias.

Le hablamos de mérito mientras contempla favoritismo.

Le exigimos puntualidad mientras normalizamos la impuntualidad.

Le hablamos de responsabilidad mientras ve autoridades incumplir sus propias reglas.

Y debemos comprender algo esencial:

cada autoridad también educa.

Cuando quien ejerce poder incumple una norma sin consecuencias, está impartiendo una clase de educación cívica en sentido contrario.

Por eso no necesitamos simplemente otra asignatura.

Necesitamos una Revolución Cívica que abarque escuela, familia, iglesias, comunidad, empresa y Estado; que alcance también a quienes ya dejaron las aulas; que convierta el cumplimiento en hábito, el mérito en estímulo, el buen ejemplo en norma y la responsabilidad en valor nacional.

No se trata de buscar culpables eternos.

Se trata de asumir una responsabilidad histórica y corregir el rumbo.

Porque ninguna Constitución puede proteger una República cuyos ciudadanos aprenden a ignorarla.

Casi dos generaciones han atravesado ya este proceso.

Y serán esas mismas generaciones las que, tarde o temprano, recibirán la conducción del país.

Todavía estamos a tiempo de cambiar la enseñanza.

Pero el tiempo no es infinito.

La pregunta que debemos responder como nación es ésta:

¿seguiremos administrando el deterioro, o tendremos finalmente el carácter, la voluntad, la determinación y la fidelidad a nuestra Constitución necesarios para formar ciudadanos capaces de construir, respetar y defender la República que prometimos ser?

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Opinión

Ser enemigo de un periodista

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Por Oscar López Reyes

Demetrio, Higinio y Marcelo, exfuncionarios estatales imbuidos de un hinchado poder político, no prestaron oídos del precavido refrán: “A chica boca, chica sopa” y, cual volcán, cada uno por su lado se arrojó -como si tuvieran en misiones espaciales en diferentes temporadas y universos cósmicos- a hostigar y a perseguir a un periodista respetuoso y cumplidor. La maledicencia, agazapada en villanías, les hizo olvidar que para participar en foros había que tener los bozos limpios.

Ninguno de los tres judicializables estuvo en la mirilla del tranquilo Gael Otero, a quien jamás dejaron de incordiarlo inmisericordemente, sin motivo aparente. Empero, sin este reportero/articulista buscarlos, en sus manos se posaron -como si fueran enviados por un molesto extraterrestre- datos incriminatorios sobre sus acosadores, que lo dejaron perplejo. ¿Cuál fue su reacción?

Los hechos y personajes a ser descritos son reales, ocurridos en Santo Domingo, República Dominicana, en años recientes, aunque sus protagonistas pudieran llamarse Piernavieja (abogado), Pieldelobo (administrador de empresas) y Viejobueno (ingeniero). Sus verdaderos patronímicos son Demetrio Gabilondo, Higinio Quintana y Marcelo Mosquera, el trío diabólico que, visiblemente con el sistema límbico y el tronco encefálico dislocados, asediaron y se pusieron a la caza de Gael, como si fuera un ladrón. ”El cazador cazado”, ¡qué ironía!

Primero. Demetrio: en el examen de tesis de grado, un miembro del jurado al estudiante de periodismo Gael le asignó 98 y otro 95, que ponderaron la metodología en el abordaje, la capacidad investigativa y el pensamiento crítico. El tercer juez docente, Demetrio, emitió su veredicto sin consultar a sus dos colegas: un 40. Cuando el ya graduado aspiró a ser maestro, en un examen le colocó un 0 y en el año que presentó un proyecto para crear una unidad académica en la universidad estatal, lo boicoteó, a la clara. Posteriormente, este abogado lo importunaba en reuniones de las lides gremiales. ¿Y por qué…?, se preguntaba Gael.

Sorpresa: Un domingo en la mañana, mientras Gael chequeaba su agenda en la redacción del periódico Hoy, su director Virgilio Alcántara le entregó un documento que había recibido, con acusaciones comprometedoras contra Demetrio. Le instruyó enfáticamente para que profundizara en la investigación. Si no inquirí estos papeles, si este caballero me ha pisoteado insistentemente -reflexionó Gael- y ahora tengo esta encomienda del director del matutino, por qué no hacer mi trabajo y focalizar el tema con superficialidad.

La indagatoria duró más de una semana, y los hallazgos encontrados fueron demoledores. Escribió tres amplios reportajes y el director del rotativo los publicó en tres primeras páginas. El escándalo no pudo ser más vergonzoso, en el pico de la gravedad. El consejo directivo de la institución donde laboraba el jurista sesionó de emergencia, con el documento original y los reportajes en la mesa. La cancelación de Demetrio fue inevitable. ¡Vaya!

Marcelo: En los años 2018-19, a Gael pretendió trazarle pautas, sin ser su jefe; humillarlo e imponérsele, sin razón, en el organismo gubernamental en la cual ambos ofrecían sus servicios profesionales. Narcisista indecoroso y arrogante, Marcelo escudriñaba fallas en el accionar de Gael, para reportarlo ante la máxima autoridad. Cuando este difundía algún texto periodístico, lo separaba, subrayaba puntos específicos y lo llevaba al mando superior, su amigo de muchos años, con recomendaciones despiadadas. Jamás aceptó conciliación, aun comprobándose que incurría en irrefutables conflictos de intereses.

Asombro: Un colega y amigo del periodista Gael sintió estupor al enterarse del drama –a través de un tercero- y decidió rastrear las andanzas de Marcelo en la administración pública, así como sus actuales relaciones y comportamiento. Descubrió que como director administrativo-financiero hacía negocios con otras instituciones públicas. Siendo así, la única alternativa de la alta gerencia fue su despido. ¡Qué pena! ¿Acaso funge ahora con las mismas funciones en otra dependencia estatal?

Higinio: Después que, con el tráfico de influencia política, truculentamente este ingeniero se enriqueció con la adjudicación de contratos a sobreprecios –y con desvíos de fondos públicos desde un organismo público hacia una corporación en la cual era un testaferro- fuera del gobierno –¡Qué viva Odebrecht!- se dedica actualmente a querer socavar las imágenes de personas honradas, desde un digital en el cual se proclama, sin asearse los colmillos, “comunicador”. ¡Qué tupé!

Espanto: El legajo de documentos acumulados por indignados de organizaciones de interés social sirvió para instrumentar un expediente, depositado en la Procuraduría General de la República para que se añadiera a otro más grande divulgado públicamente, vinculada a la gestión 2012-1016. En una cama supercómoda, el imputado Higinio languidece, dando sus últimos suspiros, y pocos saben que fue por su doble osadía: sustraer, usurpar como “comunicador” y atacar para aparentar… ¡Desvergonzado!, ¿sí o no?

Demetrio, Higinio y Marcelo vituperaban a Gael sin conocer sus facultades divinas: cada vez que este emprendía un proyecto y otros hacían lo mismo, avanzaba con tanta prontitud que los paños y lienzos de sus competidores eran tirados en barrancos. Idénticamente, meses después de que un elocuente lo encaraba con alevosía, ese alevoso moría súbitamente, como aconteció con dos de los tres judicializables. El otro de similar estirpe quedó entrampado en la peor hoguera, porque sufre más que Juana de Arco.

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El autor: periodista, mercadólogo, catedrático y escritor.

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13 de septiembre de 2026

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