Opinión
Implicaciones de las guerras y masacres de EEUU decadente en un mundo a la deriva
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1 año agoon
Por Narciso Isa Conde
El aferramiento a la guerra, a la violencia y al terror de estado, es propio de la decadencia de los grandes imperios.
Esa es la historia de todos ellos, los cuales siempre sustituyen su real declive con la imagen de su otrora fortaleza y lo expresan en mayor agresividad.
Trump es un alto exponente de esa fantasía en el escenario de la era digital, del imperio de la post verdad, en un mundo caotizado y desde un país donde el neofascismo suplanta su orden institucional.
EEUU se acaba de meter en una guerra de la que le será difícil salir sin recibir una gran derrota política. Ya Israel está prácticamente derrotado y su amo lo está sustituyendo con alto riesgo de fracasar.
EEUU pierde cada vez más el apoyo mundial y tiende a convertirse en un Súper Estado paria, aislado; que además entra en una crisis de pérdida de apoyo interno y tendencia a la ingobernabilidad.
El tiempo de la caída es impredecible, pero esa es su ruta. No tiene forma de salir airoso como imperio, de una cadena de guerras que viene perdiendo y que en su demencia senil ha decidido reiterar en otro espacio mundial.
Por eso, ante cada revés Trump se la pasa haciendo trucos y dando informaciones falsas, como la más reciente de un falso cese al fuego entre Israel e Irak, con lo que procura presentarse como pacifista después de agredir y fracasar.
Con esa falsa noticia quiere aparecer como neutral entre Israel e Irán, para luego presentar a Irán como enemigo de un acuerdo de cese al fuego y de paz, que nunca existió; mientras a la vez persigue ganar tiempo para nuevos ataques.
· Dos farsas ridículas en medio de la ruta hacia otra derrota.
Es una farsa ridícula proclamar que agredir militarmente un país soberano y con dignidad demostrada, es el camino de la paz, más cuando los ataques a las instalaciones sobre el enriquecimiento de uranio no posibilitan varíar la actual correlación de fuerza militar entre Irán e Israel.
Pero, además, Irán, Rusia y no pocos expertos en la materia, han fundamentado el criterio de que esos bombardeos estadounidenses no tienen poder para perforar la cortina de protección establecida con cooperación tecnológica rusa; amen de la retirada preventiva de material y tecnología sensible.
Otra farsa ridícula, que duró poco en desinflarse, es el acuerdo del cese al fuego falsificado.
Irán demostró que tiene capacidad para derrotar a Israel y tiene con que responderle a la agresión de EEUU; y ya comenzó a hacerlo, golpeando con más fuerza a Israel y bombardeando simbólicamente las bases militares estadounidenses ubicadas en el Oriente Medio, para demostrar que puede hacerlo de verdad.
Irán tiene capacidad para empantanar y desgastar a EEUU en esa guerra y cuenta para ello con aliados poderosos y consecuentes. China y Rusia sobresalen.
China y Rusia no pueden dejar de ser solidaria con Irán, cuando además tienen importantes enclaves de cooperación en territorio iraní; y China sabe lo que significa Irán en una ruta comercial de su alto interés.
Con Israel prácticamente derrotado, a EEUU y al régimen de Trump solo le queda replegarse y perder a Israel Sionista, admitir en consecuencia una gran derrota política, o escalar la guerra contrs Irán para terminar con una derrota militar peor que todas las anteriores en un plazo más largo.
En otro plano, la resistencia palestina e islámicas ha recibido una valiosa solidaridad de Irán y ella ha resultado de doble vía, con poder de retorno en los combates de Huties, Hamas, Hebolag. Yemen, en Gaza, Cisjordania, Siria, Líbano…y en toda la región.
Pakistán ha dicho que si Israel emplea armas nucleares respaldará a Irán usando las propias contra Israel, mientras Qaatar y Arabia han anunciado un respaldo endeble y asumido una actitud sumamente ambigua.
Irán ha demostrado que tiene capacidad para seguir golpeando a Israel, atacar las bases militares yanquis de esa zona y bloquear el estrecho de ORMUZ, por donde pasa el 20% de la producción petrolera mundial. Ya decidió hacerlo.
Palestina tiene un apoyo mundial impresionante, incluyendo en los países europeos que suministran armamentos a Israel y en la propia geografía estadounidense.
Ni Irán, ni Palestina, ni Rusia, ni China, ni Cuba, ni Venezuela, ni Nicaragua, ni los BRICs ni los pueblos en lucha por su autodeterminación, están solos.
Todos –convertidos en blancos de ataque de EEUU- confluyen y van conformando un torrente o gran bloque incontenible hacia un mundo multipolar y un nuevo orden mundial que, si los pueblos oprimidos persisten en la defensa de sus derechos y soberanía, podría superarse definitivamente el coloniaje y ser bastante distinto al que hemos vivido y sufrido durante siglos.
UN MUNDO, UNA SUPERPOTENCIA Y MUCHOS PAÍSES MANIPULADOS DESPÓTICAMENTE.
Ese torrente adverso a EEUU y al imperialismo occidental opera en un mundo a la deriva, sin normas, sin un orden internacional que ampare sus justas demandas; enfrentado al sistema imperialista que ha dominado y oprimido a la humanidad por siglos con una fuerte impronta despótica y se resiste a perder.
· RD: país alineado a lo peor y al fracaso.
Claro, a ese torrente, el Estado dominicano, bajo un régimen ultra neo-colonialista, con un gobernador de colonia al frente del gobierno y con sus valiosos recursos mineros y su formidable patrimonio natural bajo custodia del Comando Sur, ni siquiera se asoma.
El seudo-presidente Abinader y su Canciller Roberto Álvarez, designado por la Casa Blanca, se han colocado del lado de los Estados Terroristas y genocidas de Israel y EEUU; mientras el Ministro de Defensa viajó a Washington en momentos del ataque estadounidense a Irán, a poner a las órdenes del Pentágono las “poderosas” fuerzas armadas dominicanas y su “modernísimo arsenal”, propias del país “más próspero y desarrollado” de su “patio trasero”.
Esperemos que los tres encabecen la “fuerza de tarea” que acompañarán las respectivas derrotas de Israel y EEUU en el Oriente Medio y que no pongan –como hacen siempre los capos del lacayismo- sus traseros en remojo.
Como fieles lacayos del imperio en decadencia, les corresponde -amarrados por el “pichirrí” desde la Casa Blanca, la CIA y el Comando Sur- ser leales hasta el final a los “mata niños/as” y masacradores de seres humanos y países, y pasar a la historia como traidores a nuestra patria, a su origen árabe en el caso de Abinader, y a los pueblos que luchan por sus derechos y su dignidad.
Vale destacar que decisiones tan graves han sido tomada por Luis Abinader como si se tratara de un monarca, porque aquí hace tiempo que la democracia es un mito, es pura plutocracia y partidocracia, corruptas por demás.
Pasa igual con todos los gobiernos serviles del continente.
· Un mundo y un gendarme mundial cada vez más despóticos.
Ahora bien, en materia de institucionalidad y normas de convivencia pasa lo mismo al interior de EEUU y en el mundo de la civilización burguesa occidental.
En ambos casos, la institucionalidad que existió se fue a pique, se la tragó la crisis.
La ONU es un cadáver.
La Corte Penal Internacional u otras entidades perdieron su capacidad para hacer respetar sus decisiones.
En EEUU hace rato que Trump gobierna por decreto.
En muchos casos la democracia liberal y el capitalismo con cierta apertura democrática son pura ficción, a lo sumo buenos disfraces.
De poco sirve apelar en este mundo y en los EEUU de hoy a esa institucionalidad degradada.
En EEUU el neofascismo ha ganado demasiado terreno en todos los bandos tradicionales.
Y en el mundo la transición hacia la multipolaridad todavía no hay todavía normas ni reglas de juego claras. No se ha podido institucionalizar en medio de una accidentada transición inconclusa.
Ese desafío está pendiente.
Ahora todo depende de la correlación en el terreno de lo civil y de lo militar, procurando en lo posible impedir la gran catástrofe termonuclear que ya amenaza.
En eso, China y Rusia tienen un gran reto, dado su gran poderío militar, sobre todo si logran inteligentemente asumirlo como eficaz medio de disuasión frente a EEUU.
· Multipolaridad y creación de lo nuevo.
La verdad es que las fuerzas alternativas a un sistema imperialista occidental en acelerada decadencia y descomposición va tomando cuerpo y energías para constituirse en una compleja diversidad que posibilite establecer un nuevo orden mundial, cuyas características y normativas no está totalmente prefigurada ni serán definitiva, en tanto la dialéctica contradictoria capitalismo-socialismo seguirá pendiente de solución en ese nuevo escenario.
En un periodo tan trascendente, nuestro país sigue atado a lo peor y podría por ello sufrir graves consecuencias sino no rompe a tiempo las amarras.
Es un deber de nación y de pueblo oprimido desatarnos de ese yugo y asumir resueltamente nuestra autodeterminación como país y como sociedad.
Opinión
El Consejo Nacional de la Magistratura y la partidocracia.
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8 horas agoon
julio 17, 2026Por José Cabral
Siempre he dicho y he reiterado, pero que no se trata de ningún descubrimiento, que el sistema está concebido para responder a los intereses de los partidos políticos.
Los diputados y senadores provienen de ese entorno, el presidente de la República y el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM), en el que se escogen los jueces, explica el desempeño de cada uno de estos poderes públicos
La conformación del CNM implica que todo el sistema, incluido el de justicia, obedece a los intereses que se expresan en este órgano.
De manera, que, frente a la confrontación del derecho con la política, el primero siempre tiene todas las de ganar cualquier batalla, máxime cuando se trata de aquella que se desarrolla en el campo legal.
Todo este cuadro permite establecer que resulta prácticamente difícil, por no decir imposible, que el derecho pueda salir triunfante frente a la política.
Sin ninguna duda, que ahí descansa la gran debilidad del proceso de constitucionalización del derecho que se produce en el país a partir de la entrada en vigencia de la Constitución del 2010.
Es hermoso en los textos el proceso de constitucionalización, pero el mismo resulta decepcionante en la práctica y cuando se choca con la realidad.
Nadie, absolutamente nadie, puede negar que una herramienta vital para cualquier democracia es una buena administración de justicia, pero en una nación donde la partidocracia es la dueña del sistema esto se vuelve prácticamente difícil, por no decir imposible.
El problema descansa en un Consejo Nacional de la Magistratura (CNM), cuyo órgano tiene la sagrada misión de escoger los jueces del sistema de justicia nacional, lo que quiere decir que cuando se presenta un conflicto entre el derecho y la política éstos se inclinen por emitir sentencias en favor de la partidocracia.
Los hechos hablan por sí solos y el que no lo crea que revise la mayoría de las decisiones que conllevan sentencias que impactan los intereses de los partidos para que se puedan valorar los resultados.
Sin no se cambia la conformación del CNM es muy difícil que el proceso de constitucionalización del derecho y que tiene como base el respeto de los derechos fundamentales pueda cristalizarse en una sociedad como la dominicana, donde la política está presente predominantemente en todos los escenarios.
De tal forma, que hablar de una buena administración de justicia al margen de los intereses de los partidos políticos, resulta una quimera y que sólo una persona muy ingenua lo puede creer.
Opinión
Cuando el poder desconoce la Constitución, debilita la República
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1 día agoon
julio 16, 2026Por Isaías Ramos
Ninguna democracia muere el día en que se rompe la Constitución. Muere mucho antes: cuando quienes juraron defenderla comienzan a tratarla como un obstáculo y la ciudadanía empieza a acostumbrarse a ese irrespeto.
La Constitución no fue escrita para adornar discursos ni para ser invocada cuando conviene al poder. Fue concebida para limitar a quienes gobiernan, proteger a los ciudadanos y garantizar que ningún funcionario, partido, mayoría congresual o presidente coloque su voluntad por encima de la soberanía popular.
Por eso preocupa el rumbo de diversas actuaciones del Congreso Nacional y del Poder Ejecutivo.
En los últimos años se han aprobado normas luego anuladas, corregidas o seriamente cuestionadas por su compatibilidad constitucional. La Ley de la Dirección Nacional de Inteligencia motivó la intervención del Tribunal Constitucional por objeciones relacionadas con derechos fundamentales. La Ley de Facturación Electrónica también requirió su actuación para corregir una disposición que afectaba la privacidad.
Más recientemente, el nuevo Código Penal ha dejado de ser únicamente una inquietud jurídica para provocar un rechazo creciente en amplios sectores de la sociedad. Juristas, periodistas, profesionales, organizaciones sociales y ciudadanos hemos advertido que varias disposiciones, por su amplitud, ambigüedad o desproporción, podrían amenazar la libertad de expresión, la denuncia pública, el ejercicio profesional y la protesta pacífica.
Cuando una legislación penal provoca temor entre quienes informan, denuncian o protestan, el problema deja de ser técnico: amenaza la convivencia democrática.
Pero el caso institucionalmente más delicado es la respuesta legislativa posterior a la sentencia TC/0788/24.
Las decisiones del Tribunal Constitucional son definitivas, irrevocables y vinculantes para todos los poderes públicos. Cuando una legislación posterior genera serios cuestionamientos sobre si respeta materialmente el criterio fijado por el máximo intérprete de la Constitución, no estamos ante un simple debate político. Está comprometida la supremacía constitucional, la seguridad jurídica y la confianza ciudadana.
La preocupación no gira solo alrededor de una sentencia ni de las candidaturas independientes. El problema es más profundo: ¿puede el poder político redefinir, limitar o neutralizar derechos protegidos por la Constitución?
La Constitución dominicana no creó una democracia para beneficio de los partidos. Creó un Estado social y democrático de derecho, fundado en la dignidad humana, la soberanía popular, el pluralismo político, la separación de poderes y la protección efectiva de los derechos fundamentales.
El derecho a expresarse no es una concesión del Gobierno.
El derecho a protestar pacíficamente no es un favor del Congreso.
El derecho a elegir y ser elegido no pertenece a los partidos.
Son derechos constitucionales que ningún poder temporal puede apropiarse, reducir ni administrar según su conveniencia.
No sabemos si quienes gobiernan desconocen el espíritu de la Constitución o si, conociéndolo, han decidido apartarse de él. Lo evidente es que demasiadas decisiones han obligado al Tribunal Constitucional y a la sociedad a recordar principios que debieron orientar desde el inicio a los poderes públicos.
No afirmamos que la República Dominicana sea hoy una dictadura. Pero sería irresponsable esperar a que el autoritarismo esté consumado para denunciar las decisiones que pueden abrirle camino.
Las democracias rara vez desaparecen de un día para otro. Se erosionan lentamente cuando se relativiza la supremacía constitucional, se reducen los espacios de participación, aumentan las facultades del poder sin controles suficientes y los derechos fundamentales dejan de orientar la legislación.
Está en juego la República que dejaremos a nuestros hijos: una nación donde la Constitución gobierne al poder o un país donde el poder acomode la Constitución a sus intereses.
Todavía estamos a tiempo de corregir el rumbo.
El pueblo dominicano ha demostrado paciencia, madurez y vocación democrática. Ha recurrido a los tribunales, promovido el debate público y utilizado los mecanismos institucionales reconocidos por la Constitución.
Pero la paz social no puede sostenerse indefinidamente si los reclamos constitucionales no encuentran respuesta. Cuando las instituciones dejan de escuchar, aumenta la presión social. Esa realidad no debe celebrarse ni provocarse; debe prevenirse mediante el diálogo, la rectificación y el respeto a la Constitución.
Este no es un llamado a la confrontación. Es un llamado a la rectificación.
El Congreso debe legislar dentro de los límites constitucionales. El Poder Ejecutivo debe ejercer sus facultades constitucionales con el mismo compromiso que juró al asumir el cargo. Y todos los poderes públicos deben recordar que las decisiones del Tribunal Constitucional no son recomendaciones: forman parte del orden que están obligados a respetar.
Cumplir la Constitución no debilita al Estado. Lo fortalece.
Respetar los derechos fundamentales no genera desorden. Construye paz.
Abrir la democracia no amenaza la República. La hace más legítima y fuerte.
Desde el Foro Cívico y Social lo afirmamos con claridad: la Constitución no pertenece al Congreso, al Poder Ejecutivo ni a los partidos políticos.
La Constitución pertenece al pueblo dominicano.
Defenderla por las vías pacíficas, democráticas y constitucionales no es un acto de oposición. Es el deber moral, cívico y patriótico de toda generación que aspire a entregar a sus hijos una República más libre, justa y fiel al Estado social y democrático de derecho.
Una nación puede sobrevivir a una mala ley y corregir una mala decisión. Lo que no puede permitirse es acostumbrarse a que el poder deje de obedecer la Constitución.
Por Oscar López Reyes
(A la 18:00 hora local del miércoles 24 de junio de 2026, Venezuela fue sacudida por dos terremotos: el primero en la escala 7.2 (duró un minuto) y 39 segundos después otro de magnitud 7.5 (se extendió por tres minutos), concentrados especialmente en la Guaira y Caracas, con un salto -hasta el 12 de julio de 2026- de más de 50 mil desaparecidos, según la ONU; cerca de 5 mil fallecidos, 20 mil heridos y 20 mil damnificados).
(I)
¡Oh, Venezuela!
Patria inmensa.
¡Caramba!,
Hermanos en Bolívar,
¡qué dolor soberbio!
que oprime las fibras de mi alma,
En tristeza de gritos que escapan
de escombros retorcidos
por furia de un suelo rebelde.
El telúrico conmueve en miradas
de arquitecturas sin piedras ni ventanas,
y melancolías de niños vagando en penumbras,
Sin padres ni estancias.
Y pone a temblar en rememoración de amor
su épica solidaridad y sacrificio de dignidad infinita
en épocas pretéritas, que configura
una vastedad de grandeza histórica
y el patriotismo compartido.
¡Oh, Venezuela, SOS!
(II)
Cuando no haya más lágrimas que derramar,
rebosantes las porcelanas de mortandad,
esa “Tierra de Venecia” y esa “Tierra de Gracia”
dejará de llorar y se levantará en cumbre de cerros,
contemplando
marchas fúnebres y entierros colectivos,
echando la vista a la resurrección de Cristo.
(III)
Heridos que sollozan en ruinas y hospitales,
sobrevivirán en sonidos de esperanza y el susurro
que late desde los vientos que soplan
de mares y montañas, para otro comienzo
de sonrisas en barcas de adversidad.
(IV)
Los fallecidos descansarán en púrpura palmera
y ecosistemas naturales con flores coloreadas
con toques de bellezas íntimas
que evocan la fragancia
en la eternidad de jardines
con pétalos de atardeceres versátiles.
(V)
Y los muchos desaparecidos fertilizarán
los predios erosionados,
para floración de hojas, frutos y plantas aromáticas,
que germinarán emergentes criaturas en vientres
de primaveras de Luna menguante
y otoños de Luna creciente.
(VI)
En su inocencia, niños huérfanos seguirán jugando
en noches tranquilas, abrazados de madres sustitutas
y nutrientes saludables,
que brotarán renovadas energías
en llanuras, bosques y lagos estrellados,
acariciados por paisajes de jazmines
y saltos que gimen en la nostalgia de edificios desplomados.
(VII)
Sumergidos en cenizas de techos agrietados
por terrestres sacudidas bruscas,
pequeños, adultos y veteranos
alzarán vuelos con recuperados bríos,
como aquel ave mítica y pájaro de fuego.
Tendrán casas alfombradas con claveles
y rosadas cestas colgantes,
en calles sin pedruscos y con Sol,
parques con glorietas y toboganes,
escuelas y parroquias para el cambio.
(y VIII)
En brisas de trompetas, hembras y varones
abatidos en estado emocional resurgirán
de pedazos de paredes rotas,
para reconstruir territorios asolados,
en el renacer de paz y progreso,
y entonces entonar, a viva voz: ¡felicidad, felicidad!
………………………….
El autor: Periodista, mercadólogo, catedrático, escritor y gremialista.
