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La acacia de Constantinopla, así es el árbol que duerme por las noches
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3 años agoon
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LA REDACCIÓNEsta especie de origen oriental es resistente a condiciones duras, soportando incluso la sequía. Llamada también parasol de la China, acacia de Persia o árbol de la seda, su copa extendida procura una sombra amplia y ligera y sus abundantes flores desencadenan un enamoramiento instantáneo
Madrid.- Los nombres populares de la acacia de Constantinopla (Albizia julibrissin) transportan al jardinero a un lejano país. Hace una treintena de años, al menos, esta especie comenzó a popularizarse aún más por las calles y jardines de España gracias a la bondad de su belleza, aunque su introducción en Europa y América data del siglo XVIII. Sus otros nombres, parasol de la China, acacia de Persia o árbol de la seda, sugieren que su procedencia es oriental. Y, en esta ocasión, así es, no como otros apelativos populares mentirosos, como el del castaño de Indias (Aesculus hippocastanum), cuyo origen no se debe buscar más allá de las fronteras europeas, en las no tan orientales Bulgaria, Macedonia y aledaños de la península Balcánica.
La acacia de Constantinopla sí bebe las aguas de las regiones del —para nosotros— Lejano Este, desde Irán hasta la India o China, incluso Japón, generando así un nexo entre una infinidad de países. Una de las zonas donde crece, en la base de las montañas de la cordillera Kunlun china, hasta por encima de los 1.300 metros de altura, certifica que se trata de un árbol resistente a condiciones duras, soportando incluso la sequía.
Su sombra ligera —preferida por muchas personas para sus zonas de baño, frente a la de aquellos árboles con sombras más densas y frías— es otra de las razones de su uso. Pero en numerosas ocasiones no se tiene en cuenta la abundancia de su floración, que deja una gran cantidad de sus restos florales secos en el jardín, por lo que a veces acaba siendo denostado, y en no pocas veces sustituido por otras especies que generan menos residuos.

La copa ancha y extendida de la acacia de Constantinopla se llena de flores.
KATRIN RAY SHUMAKOV (GETTY IMAGES)
Precisamente, sus flores son las que pueden desencadenar un enamoramiento instantáneo de la acacia de Constantinopla. Sus penachos de estambres —la estructura masculina— son suaves, sedosos, alargados y delicadamente coloreados. Se contonean con la brisa, diluyendo en ella un aroma seductor dulce repleto de una esencia afrutada con toques de melocotón maduro. Un bello juego de observación consiste en coger una de sus flores y admirarla de cerca.
Aparte de sus inflorescencias, sus hojas caducas son muy atractivas, finamente divididas en infinidad de foliolos tan pequeños que reciben el nombre de foliólulos. En los viveros se pueden encontrar variedades de esta especie con las hojas de colores rojizos o purpúreos muy estéticos, como ‘Merlot Majik’ o, la más común, ‘Summer Chocolate’. El efecto que estas crean cerca de otras plantas de colores verdes es impactante. Con un dinamismo de tonos rojizos y verdosos a la vez, la variedad ‘Evy’s Purple’ puede ser muy notoria en el jardín. Asimismo, es habitual cultivar las variedades con inflorescencias de colores más intensos, como la popular ‘Ombrella’ —de un rosado fuerte— o ‘Rouge de Tuilière’ —de color rojizo—.
Como buena representante de la familia de las leguminosas —es una fabácea—, sus raíces también están asociadas a bacterias que secuestran el nitrógeno atmosférico para cedérselo al árbol, por lo que cuenta con una gran cantidad de este macroelemento para desarrollarse más rápido. Esto es debido a que el nitrógeno interviene de forma indispensable en la formación de nuevos tejidos en las plantas, entre otras funciones. Si se quiere cultivar esta especie desde la propia semilla es bastante fácil. Tan solo hay que tener la precaución de remojar la simiente, de cubierta muy dura, durante 24 horas, antes de sembrarla.
Una peculiaridad muy aparente de la acacia de Constantinopla es que, en sentido literal, se va a dormir por las noches: cierra sus delicadas hojas compuestas, plegándolas y dejándolas caer, como si estuvieran exhaustas, rendidas. Eso sí, su aroma no duerme, y también se podrá sentir cuando paseemos a su vera por alguna calle en la búsqueda de nuestra propia cama.
elpais.com
Por José Cabral
Los estudios de los fenómenos sociales ocurridos en la sociedad dominicana indican con toda claridad que adoleció del desarrollo de la fuerza productiva, lo que, naturalmente, genera una falta de conciencia social.
Este el fundamento de los que muchos sostienen, incluido yo, de que el sector empresarial amuela cuchillos para su propia garganta, porque no representa un foco de presión para que las cosas se hagan con el propósito de preservar sus intereses.
Pero es que esa conducta se deriva del hecho de que los que se suponen que deben procurar fortalecer el Estado mediante el combate de todas las distorsiones que sufre el sistema, lo que hacen es sumarse a las acciones que le quitan legalidad y legitimidad.
Yo he dicho y lo reitero en este artículo que el sector empresarial se ha sumado a la cadena de complicidad que comienza en el Palacio Nacional, entra a los medios de comunicación social y luego se convierta en un cometa, porque nadie sabe dónde termina, ya que todo el que se hace llamar inversionista no busca otra cosa que mediante una vocación mafiosa acumular fortunas sobre la base de la sombra del Estado.
Lo que pasa, según entiendo, es que ellos como son parte de lo que en sociología política se le llama clase social entre sí, les importa poco la desnaturalización del rol del Estado, aunque al final de la jornada sean los principales afectados porque son los que más tienen que perder frente a una revolución social.
El problema tiene una grave complejidad, ya que al no existir una clase social para sí, consciente de su papel, difícilmente tengan la iniciativa de exigir controles, como por ejemplo, del gasto público, sobre todo si el sector empresarial se suma en complicidad a la corrupción que se promueve o es auspiciada por el sector oficial.
De manera, que resulta un problema con raíces muy profundos que solucionarlo resulta bastante difícil, porque además no se entiende la explicación del fenómeno.
En países pobres y con bajos niveles de institucionalidad, como el dominicano, el llamado empresario se suma a la fiesta de la corrupción, lo que constituye una razón para crear disgusto social y las condiciones para que se produzca una explosión social.
El llamado empresario dominicano, tanto el colocado en la pequeña, mediana o grandes empresas persigue más que seguridad jurídica y paz social y la satisfacción de necesidades sociales, que se le incorpore al contrabando, que se le entregue propiedades públicas y ser favorecidos por todas las travesuras del que tiene el control del Estado.
Sin embargo, la pregunta que me hago es si ciertamente en el país existe alguna propuesta para institucionalizar la nación, al margen del amor por el dinero y las cosas materiales, no importa su procedencia, pues penosamente tengo que decir que ese es un sueño utópico por el momento.
Sigo pensando que sólo un Estado que promueva valores más que antivalores podría ser la panacea a un mal integral que no permite que la gente haga una reflexión profunda y realista y actúe de modo diferente frente a un fenómeno que puede llevar al abismo a la sociedad dominicana.
Por José Cabral
Observo con mucha preocupación el afán desmedido del Partido Revolucionario Moderno (PRM) por mantenerse en el poder cuando su obra de gobierno es tan pobre que no es comparable con ningún otro por malo que haya sido.
Lo digo por lo que veo que ocurre en Santiago y en todo el territorio nacional, donde el deterioro de los servicios públicos es tan preocupante que cualquiera se larga del país para no volver jamás.
No hay prácticamente servicio de agua potable, ni siquiera para descargar los baños de las casas y los negocios, lo que llena de bacterias los hogares y se propagan las enfermedades, sobre todo las infecto-contagiosas.
El servicio de energía eléctrica no puede ser peor, cuya distribuidora del Norte, EDENORTE y las demás Edes, se la pasan en confabulación con PROTECOM estafando a los usuarios con facturaciones falsas, inventadas y con medidores “arreglados” para buscar cubrir sus déficits con el engaño al ciudadano.
Ahora también se agrega que la recogida de basura en el municipio de Santiago es prácticamente nula, entonces, repito la pregunta, para qué el PRM quiere preservar el poder.
El gran problema de este partido es que no entiende de planificación ni de programar una gestión pública a corto, mediano y largo plazo.
No es que los demás partidos del sistema no tengan la misma visión y comportamiento, pero pienso que lo que ocurre con el PRM ya llega al colmo de la incapacidad para dirigir el país.
El sufrimiento de los dominicanos por la irresponsabilidad de los que van al Estado, principalmente a resolver sus problemas personales, no parece tener fin, ya que aquellos que ya pasaron por la administración pública tienen ojos para ver la irresponsabilidad y la vocación por la corrupción de los que ostentan hoy el poder, pero al final de cuentas todo se trata de una doble moral.
Sin embargo, creo que lo del PRM ya no tiene madre, para utilizar una expresión muy popular de la República Dominicana, por lo que cuando llegue al final de su gobierno es muy poco lo que va a quedar.
En conclusión, el PRM es una verdadera desgracia nacional, máxime porque ahora los dominicanos no tienen derechos ni para disfrutar de un buen servicio de agua potable y energía eléctrica, pero la incapacidad abarca todo lo demás, porque se trata de una deficiencia integral, general.
¡Qué desastre!.
Por José Cabral
Estuvo profundamente convencido de que el presidente Luis Abinader observaría la Ley 13-26 que persigue anular una jurisprudencia sentada por el Tribunal Constitucional sobre las candidaturas independientes.
Sin embargo, me equivoqué porque Abinader escogió la vía de la promulgación de lo que muy bien se puede calificar como un adefesio jurídico.
Pero hay otro elemento que me provoca muchas dudas y me refiero a cuál ha sido el papel jugado en este caso por el expresidente de la Suprema Corte de Justicia y quien ahora funge como consultor jurídico del Poder Ejecutivo, Jorge Subero Isa.
La pregunta surge porque después de la promulgación sigue la publicación en la gaceta oficial de la nueva ley que pone en tela de juicio todo el sistema legal e institucional del país y precisamente ese último paso recae sobre Subero Isa.
Entonces, se impone preguntarse que si independientemente de que Subero Isa no haya compartido la sentencia TC/0788/24 y que incluso se oponga a las candidaturas independientes, tiene acaso otra opción que no sea respetar la jurisprudencia sentada en esta materia por la alta corte, sobre todo por tratarse de un jurisconsulto que nadie pone en tela de juicio su gran formación jurídica.
Considero que Subero Isa si por alguna razón tiene que cumplir con la decisión tomada por Abinader, la cual parece ser parte de un plan del PRM, entonces lo menos que puede ocurrir es que presente su renuncia de la posición de consultor jurídico del Poder Ejecutivo.
Cualquier decisión que no se corresponda con respetar lo que ha sido su trayectoria como hombre de ley, coloca a Subero Isa en una contradicción que impacta muy negativamente el respeto que se ha ganado en el entorno de la justicia dominicana.
Subero Isa es uno de los mejores presidentes de la Suprema Corte de Justicia que ha tenido el país, pero no luce como razonable que juegue algún papel para atacar una jurisprudencia que cumple con todos los requerimientos del derecho constitucional moderno o del neo-constitucionalismo.
Todavía me asalta la duda si Subero Isa se ha sumado a un plan que en todo caso debe ser político para poner en cuestionamiento el proceso de constitucionalización del derecho en la República Dominicana, cuyos fines es preservar y promover los derechos fundamentales.
La verdad que me gustaría saber a ciencia cierta cuál es la posición de Subero Isa frente a la torpeza cometida por Luis Abinader, sin que haya una razón lógica que la explique.
