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Opinión

La carnicería de Zelensky y la progresiva derrota de OTAN en Ucrania

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Por Narciso Isa Conde

No fue fácil sustentar, a contracorriente de la dictadura mediática del sistema imperialista occidental, que lo que acontecía en territorio ucraniano no era una guerra de Rusia contra Ucrania, sino de la OTAN-PENTAGONO-EU y aliados occidentales contra RUSIA.

Un capítulo más de la Guerra Global Infinita decretada por EU en el 2002 para tratar de recuperar su debilitada hegemonía en un mundo multipolar.

Ucrania: escenario y víctima.

Rusia: la fortaleza a asaltar y desintegrar, para luego apuntar los cañones contra China y tratar dominar el planeta y más allá. Viejo sueño, ya inviable, de supremacía imperial de un Occidente prepotente y soberbio.

Un delirio generado en el curso de la decadencia de un largo y cruel reinado.

El capítulo ucraniano de la guerra global “Made in Pentágono” (precedido de las agresiones militares a Irak, Afganistán, Palestina, Libia, Siria, Yemen…) se inició con el golpe pro-occidental del 2014 a favor del nazi-fascismo ucraniano comandado por Zelensky, con los intentos de incorporar Ucrania a la OTAN y las guerras contra las repúblicas autónomas de Donetsk y Luhansk.

Todo esto acompañado de una agresiva expansión de la OTAN a otros países vecinos o cercanos a Rusia, y a escala mundial.

• EFICAZ CONTRAPARTIDA MILITAR RUSA.

Develado así el plan para acorralar y diezmar a Rusia, la reacción no se hizo esperar y la evolución posterior es conocida, no precisamente por favorecer a los protagonistas de la guerra global infinita.
El destacado general francés Dominique Delaware describió oportunamente de esta manera las perspectivas del conflicto:

“Estamos presenciando un enfrentamiento global que trasciende el conflicto militar entre Rusia y Ucrania. Observamos una guerra entre dos bandos: los países que abogan por la multipolaridad y el bando de EE.UU. y la OTAN. Por eso, Ucrania no representa más que una pequeña parte de lo que está ocurriendo”.
“La estrategia de Rusia en este conflicto está justificada y ese país no debería precipitarse, ya que el tiempo está de su lado y Occidente se encuentra bastante debilitado por la guerra.

“La economía occidental está debilitada, y por eso Rusia hace lo correcto al no tener prisa. Está conservando sus fuerzas,.El triunfo está de su lado. Occidente cada día se debilita más.”

*Unos meses después de estas valoraciones, el cuadro ucraniano giró más a favor de Rusia, a pesar de los denodados esfuerzos militares del régimen de Zelensky y de sus padrinos occidentales para revertir esa tendencia y contrarrestar la estrategia de desgaste progresivo aplicada por Putin y el alto mando militar ruso.

• FRACASO POLÍTICO-MILITAR DE LA CONTRAOFENSIVA DE LA OTAN.

¿Qué está aconteciendo ahora en el campo de batalla?

Fracasó la contraofensiva ucraniana incitada por OTAN con el suministro de un extraordinario volumen de armamentos ultramodernos y otros recursos materiales…

Fracasó el fanatismo nazi-fascista de ZELENSKY y su empeño en forzar el reclutamiento forzoso de enormes contingentes humanos para lanzarlos al campo de batalla.

Las bajas son enormes, y la ida al frente es la muerte o heridas seguras, como si fuera la entrada a una carnicería gigante.

Los jóvenes soldados ucranianos se resisten a combatir y dañan y abandonan los armamentos suministrados por EEUU y por las potencias capitalistas europeas.

El ejército títere de la OTAN pierde por centenares y miles sus tropas y sus armamentos de todo tipo.
Están perdiendo la guerra.

Están cada vez más forzados a negociar la paz en condiciones de debilidad.

Y tal realidad militar se traduce a lo político.

En Europa crece la rebeldía. Mucha gente se despierta del engaño mediático.

El revés es doble: es militar y es político. La opinión pública está girando a favor de Rusia y China y de todos los factores mundiales que favorecen la multipolaridad.

Occidente está perdiendo la batalla militar y la batalla de ideas.

Los BRIC se fortalecen: 20 solicitudes de ingreso más.

Crecen los discursos críticos a OTAN y a Occidente, y se debilita el respaldo de Europa Occidental a EEUU.
Resalta, entre otros, el oportunismo de Macrón y del poder francés.

Y miren ustedes lo que relató la AGENCIA SPUTNIK sobre lo acontecido recientemente en Italia:

“Miles de italianos tomaron las calles de Roma este 17 de junio para protestar contra el expansionismo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y su papel en el conflicto ucraniano.

La movilización, que tuvo como lema «No más vidas precarias», fue convocada por el opositor Movimiento 5 Estrellas, liderado por el ex primer ministro Giuseppe Conte.y concurrieron a ella el Partido Demócrata Cristiano y el Partido de la Izquierda Italiana.

El escritor, actor y cantante Moni Ovadia pronunció un fuerte discurso dedicado al conflicto ucraniano.
«Día y noche, hora tras hora, nos quieren hacer creer que este conflicto fue iniciado por alguien que se despertó y decidió apoderarse de Ucrania. Todo esto es una vil mentira. Este conflicto fue preparado hábilmente durante muchos años. Su inicio fue predeterminado por la decisión de expandir la OTAN que se tomó pese a las promesas dadas a Mijaíl Gorbachov», dijo Ovadia.

El escritor advirtió a los europeos que los estadounidenses quieren arrastrarlos a un conflicto con Rusia.
«El Gobierno de Estados Unidos quiere asentar su dominio mundial, aunque el mundo ya cambió y es multipolar. Esta catástrofe destruye a Europa, que no es aliado de Estados Unidos, sino su lacayo», subrayó.

Ovadia remarcó que los estadounidenses quieren acabar con Rusia para luego centrarse en China. «Llegó la hora de elevar nuestra voz para obligar a callar a las armas y empezar las negociaciones sin condiciones previas», enfatizó

• TRASCENDENCIA DEL FENÓMENO.

Ese fenómeno tiene expresiones parecidas en no pocos países del planeta.
Es inocultable la trascendencia de la posible derrota de Occidente y la manera como favorece la multipolaridad mundial y la autodeterminación de los pueblos oprimidos, cada vez más acosados por la decadencia agresiva del imperialismo occidental encabezado por EE.UU.

Estamos ante una gran oportunidad para avanzar hacia la descolonización, hacia la superación de la recolonización neoliberal del llamado tercer mundo y hacia las transformaciones sociales y los procesos de orientación socialista, donde se luche intensamente por esos propósitos.

Se confirma la validez de la alianza táctica de los pueblos en lucha con las potencias emergentes enfrentadas por la agresiva reacción de un viejo imperialismo en declive; siempre que se reafirme un antiimperialismo consecuente, una clara independencia frente a todos los poderes mundiales y una precisa impronta anticapitalista.

Alegra ver los rostros de los medios, los comunicadores, políticos y empresarios –incluso los llamados “progre”- que aquí se convirtieron en cotorras repetidoras de las falacias y tergiversaciones de la civilización imperialista occidental y apostaron al servilismo a la Casa Blanca y a la victoria de la terrible OTAN.

Si tienen cara, se le puso larga; y si tienen vergüenza, ella era verde…

  • Dominique Delaware se desempeñó como comandante de varias unidades de infantería de élite de la Legión Extranjera y de las tropas de montaña francesas, llevando a cabo misiones de alto nivel relacionadas con la inteligencia tanto en Francia como en otros países. Fue uno de los comandantes y posteriormente, el jefe de la Agencia de Inteligencia de la ONU en el Líbano.

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Opinión

La Corte Penal Internacional y la Justicia Internacional (3 de 3)

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Por Rommel Santos Diaz

 Se tiene reportado el uso de 250,000 niños soldados en cerca de 50 países. Para completar el panorama, se estima que 20 millones  de niños han sido desplazados como consecuencias de las diversas guerras y catástrofes humanitarias, mientras que entre  8,000 y 10,000 niños mueren cada año como consecuencia de utilización de minas antipersonales.
Existen indicios de que la trata de  niños en zonas de conflicto es una tendencia que va en aumento y esta vinculada a redes de delincuencia transnacional organizada.

La Corte Penal Internacional es el primer tribunal internacional cuyo Estatuto y Reglas de Procedimiento y Prueba brindan a las víctimas la posibilidad de participar en todas las etapas del proceso.

A diferencia de las actuaciones de las víctimas en otros tribunales internacionales, limitadas a reforzar los argumentos de la defensa o el Fiscal, la Corte Penal Internacional les reconoce derechos que les corresponden por ser quienes han sufrido la grave vulneración de sus derechos humanos y tienen la mayor expectativa de que se haga justicia.

El principal reto de la Corte Penal Internacional será demostrar que sus investigaciones y decisiones no están guiadas por móviles políticos o intereses ajenos a la justicia y la represión de crímenes internacionales.

Finalmente, en  la medida en que este sistema se vaya consolidando, siguiendo los parámetros legales del Estatuto de Roma y de las Reglas de Procedimiento y Prueba, es posible que países hoy reticentes hacia la Corte Penal Internacional modifiquen su postura hacia una  de ayuda  y cooperación. Con esto se lograría tener un sistema penal internacional plenamente universal como complemento a las iniciativas locales por sancionar crímenes de genocidio, lesa humanida, guerra y agresión.

rommelsantosdiaz@gmail.com

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Opinión

Los políticos profesionales no roban

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Por Nelson Encarnación

El reciente escándalo de corrupción detectado en el Seguro Nacional de Salud (Senasa) ha acentuado la percepción o el convencimiento en algunos de que los políticos acceden a los cargos públicos con la intención de apropiarse de los recursos que manejan.

Ya en otras oportunidades se ha esparcido el mismo convencimiento, en ocasión de hechos judicializados que aún cursan en los tribunales sin sentencias firmes.

Estos y casos anteriores han servido de fundamento a quienes entienden que las formaciones políticas son nidos de bandidos con una amplia vocación hacia la depredación de los recursos públicos, dando lugar, al mismo tiempo, a la prédica contra los políticos y los partidos.

Sin embargo, existen argumentos y evidencias suficientes para desmontar la mala fama contra los políticos. Podemos afirmar, de manera categórica, que los políticos profesionales no roban.

Para remontarnos a los hechos más sonados de persecución a la corrupción, podemos referir el que ha sido, probablemente, el más sonoro de todos, es decir, el procesamiento judicial del expresidente Salvador Jorge Blanco (1982-1986), quien fue condenado a 20 años de prisión por hechos que, evidentemente, no cometió.

Jorge Blanco, que antes de ser político ya era un abogado prestigioso, murió en medio de precariedades materiales, una situación que no concuerda con quien supuestamente fue un corrupto.

Los hechos por los que se condenó al exmandatario no fueron cometidos por él ni por ninguno de sus seguidores con formación y compromiso político, sino por allegados que nada tenían que ver con el Partido Revolucionario Dominicano.

En el caso de los expedientes que todavía se ventilan en la justicia relacionados con hechos registrados—conforme las imputaciones del Ministerio Público—vinculan en primer plano a personeros relacionados al expresidente Danilo Medina, no a dirigentes conocidos del Partido de la Liberación Dominicana.

Y en el más reciente que ocupa la atención del país, es decir, el expediente Senasa, una simple identificación de los encartados permite concluir en que se repite el mismo patrón: los principales señalados no son políticos de militancia.

En consecuencia, si miramos los hechos con un sentido lógico y alejado de la intención de dañar a los partidos y sus dirigentes, podemos proclamar que los políticos profesionales, con formación en el servicio a la sociedad, con compromiso, no roban los fondos del erario. Ahí está la historia.

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Opinión

Honrar la Constitución o perder la República

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Por Isaías Ramos

Al despedir 2025 y abrir 2026, es fácil refugiarse en lo cómodo: deseos repetidos, frases bonitas, la ilusión de que todo cambiará solo porque cambia el calendario. Pero la República Dominicana no necesita otro brindis vacío. Necesita una sacudida de conciencia y un cambio de rumbo. Ese rumbo comienza cuando dejamos de mirar la política como un espectáculo ajeno y asumimos que la república —la casa de todos— se sostiene o se cae con la conducta diaria de su gente.

Durante más de tres décadas, una clase política dominante, reciclada en siglas, alianzas y narrativas, ha contribuido a degradar la vida pública. Se normalizó el privilegio. Se hizo costumbre la trampa. El clientelismo dejó de ser excepción y se volvió método. La impunidad dejó de ser temor y se volvió expectativa. El Estado, demasiadas veces, dejó de ser instrumento del bien común para convertirse en botín, refugio o escalera personal. Cuando lo público se vuelve mercancía, el daño deja de ser un asunto de élites y se convierte en una fractura moral, social y espiritual.

No se trata de negar que existan servidores públicos honestos ni ciudadanos decentes. Precisamente por ellos —y por los jóvenes que merecen un país digno— no podemos resignarnos. Los datos aportan contexto a una percepción extendida: el Índice de Percepción de la Corrupción 2024 asigna a la República Dominicana 36/100 y la ubica en la posición 104 de 180 países. El Rule of Law Index 2025 del World Justice Project sitúa al país en el puesto 76 de 143, y en el factor “Ausencia de Corrupción”, en 90 de 143.

La experiencia cotidiana confirma esa brecha. El trámite que solo “camina” por la vía indebida. El contrato opaco. El expediente que duerme. La sanción que nunca llega. Ese desgaste produce algo peor que el enojo: produce resignación. Y cuando una sociedad se resigna, la corrupción no se frena; se perfecciona. Así es como una república se vacía por dentro, aunque conserve su nombre y sus símbolos.

La historia política lo ha advertido con claridad: cuando los ciudadanos se repliegan en el interés personal y abandonan la vida pública, el Estado se debilita y queda a merced de los peores. Cuando un pueblo ama su país, respeta las leyes y vive con sobriedad cívica, es posible avanzar hacia el bienestar compartido. Cuando se instala la indiferencia, el interés particular aísla y la república se convierte en un cascarón.

Si 2026 será un año de esperanza, esa esperanza no puede ser pasiva. Tiene que ser esperanza disciplinada: la que mira el abismo, lo nombra y aun así decide construir un puente. Ese puente se llama Constitución. No como símbolo ceremonial, sino como norma viva. El artículo 6 establece su supremacía y declara nulos los actos contrarios a ella. El artículo 7 nos define como Estado Social y Democrático de Derecho. El artículo 8 fija como función esencial del Estado proteger los derechos de la persona y respetar su dignidad.

Honrar la Constitución no es citarla: es vivirla. Es aceptar que no puede haber Estado de derecho con corrupción estructural; que no puede haber democracia con clientelismo; que no puede haber justicia con privilegios. Honrar la Constitución es convertir el servicio público en honor y no en negocio; proteger el dinero del pueblo como sagrado; poner el mérito por encima del padrino; transparentar compras, obras y nombramientos; y asegurar consecuencias reales a quien robe lo común. Esa es la frontera entre república y fachada.

Por eso, en 2026, el Foro y Frente Cívico y Social debe reforzar en todo el territorio nacional un despertar de conciencia sostenido y pacífico que convierta indignación en organización y esperanza en disciplina. No se trata de incendiar el país; se trata de iluminarlo. No de sustituir instituciones, sino de obligarlas a cumplir su rol constitucional con presión cívica legítima.

La ruta es concreta y verificable: formación cívica territorial, veeduría social continua y defensa constitucional práctica, acompañando denuncias, dando seguimiento público a los casos y exigiendo consecuencias sin selectividad.

Nada de esto se logra solo con organizaciones. Se logra con el ciudadano común. En esta semana de cambio de año, vale la pena asumir un pacto sencillo: renunciar a pagar sobornos, a pedir favores indebidos y a justificar privilegios; comprometerse a informarse antes de opinar, a exigir rendición de cuentas en lo local y a participar más allá del voto. Un país cambia cuando cambia lo que su gente considera “normal”.

Imaginemos, con realismo, la nación que podemos construir si ese giro comienza: una donde no se necesita padrino para un servicio; donde un contrato público no es lotería para unos pocos, sino obligación transparente; donde el funcionario teme más a la justicia y a la vergüenza pública que a la pérdida del cargo; donde el joven respeta al competente y no admira al tramposo. Que Dios —y la conciencia despierta de cada dominicano— nos guíe y nos exija verdad, justicia y rectitud; que el amor a la patria sea conducta diaria; y que la defensa de la libertad sea nuestro sentir y nuestro hacer.

Cerramos 2025 con una verdad incómoda: hemos permitido demasiado. Abrimos 2026 con una verdad poderosa: todavía estamos a tiempo. Honrar la Constitución o perder la República: esa es la elección de nuestro tiempo. Salvemos la patria.

¡Despierta RD!

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