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Crisis de valores barre la cultura del trabajo en R.D. por lo que es común personas inclinarse por las denominadas “botellas” o por la vida fácil.
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1 año agoon
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Elba GarcíaPor Elba García
Una de las razones de los déficits fiscales y de otras debilidades de la economía nacional está relacionada con la promoción por parte del Estado de las denominadas “botellas”, las cuales son perseguidas por un porcentaje muy alto de ciudadanos que apuestan a engancharse en un gobierno que cree en pagar sueldos sin trabajar.
El problema ha tomado tanto cuerpo que en las propias empresas privadas hay una gran cantidad de empleados que tienen que ser sometidos a una rigurosa fiscalización para que cumplan con su labor.
Igual situación se produce con el que ofrece realizar un trabajo temporero y para cumplir con la responsabilidad asumida exige un pago por adelantado de un (50%) cincuenta por ciento del valor del mismo, pese a que una vez reciben el avance jamás aparecen por el lugar, cuyo incumplimiento genera una alta cantidad de querellas por trabajo pago y no hecho.
Una muestra de la magnitud del problema es el anuncio del Ministerio de Educación (Minerd) sobre la desvinculación de 600 docentes por cometer faltas graves, especialmente por el abandono del cargo y por recibir remuneraciones sin trabajar.
Después de descubierto, 348 maestros solicitaron su cancelación de manera voluntaria y 279 fueron separados de forma forzosa, cuyos despidos se produjeron durante el periodo comprendido entre los meses de diciembre del 2023 y agosto del 2024.
La Dirección de Recursos Humanos explicó que el 80 % por ciento de los despidos fue por abandono de su puesto de trabajo y el 20 % restante está relacionado con otro tipo de indisciplina, entre ellas: violencia, acoso sexual, narcotráfico y falsificación de documentos.
La mayoría de los actos de indisciplina se registraron en las regionales educativas 10, de Santo Domingo II; 15, de Santo Domingo; 06, de La Vega, y 05, de San Pedro de Macorís, entre cuyas irregularidades estaban el hecho de que muchos viven fuera del país o realizaban otras actividades mientras cobraban un sueldo de 70 y 90 mil pesos mensuales, quienes para camuflar su irresponsabilidad pagaban un sustituto con 6 y/o 9 mil pesos mensuales.
El Ministerio de Educación reveló que las cancelaciones fueron el resultado de una investigación que evidenció que muchos colaboradores del área docente estaban viviendo fuera del país o que realizaban otras actividades mientras devengaban los altos salarios sin rendir ninguna labor en el sector educación.
En las indagatorias de lo que ocurría participaron abogados, psicólogos, trabajadores sociales y otros profesionales, las cuales, además, recibieron la colaboración de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP) y de la Dirección General de Migración.
La Unidad de Investigación del Ministerio de Educación realizó un recorrido por las regionales y distritos educativos para formar a los directores de centros sobre los componentes éticos y disciplinarios mediante talleres, los cuales son obligaciones y deberes del servicio público y de cómo funciona la estructura.
Como se ve, este fenómeno no es exclusivo del Ministerio de Educación, sino de todas las instituciones públicas, porque esa modalidad es propia del clientelismo político y del tráfico de influencia.
El fraude es una modalidad que es consustancial a la sociedad dominicana, donde incluso hay irregularidades a todos los niveles, cuyo buen ejemplo de la anormalidad, entre muchas otras, es que cientos de notarios públicos viven fuera del país y mantienen rentada en el territorio nacional su notaria, las cuales son utilizadas para el invento de pagarés notariales falsos y ejecutar embargos inmobiliarios por prestamistas inescrupulosos.
Cualquiera podría asegurar que las instituciones del sector público están llenas de este tipo de “vivos” que cobran sin rendir ninguna labor al Estado, pero que su exclusión del sistema oficial resulta muy difícil por la complicidad del funcionario de alto rango y que regularmente ha llegado a la posición por su vínculo con el partido del gobierno de turno.
Incluso amplios sectores de la vida nacional se involucran en la actividad político-partidista para ser beneficiados con algún empleo sin trabajar, ya que esta modalidad ya forma parte de una cultura nacional.
En este aspecto el Estado es el principal promotor de esta actitud parasitaria entre los dominicanos, lo cual ya hace crisis porque resulta prácticamente imposible encontrar empleados que realmente quieran cumplir con su deber.
Lo grave del fenómeno es que con la pérdida de la cultura del trabajo se estanca el crecimiento y el desarrollo nacional y genera que las empresas manufactureras tengan que recurrir a la importación de materias primas cuando las mismas podrían producirse en el país.
E incluso el fenómeno justifica de alguna manera la gran presencia de haitianos en el territorio nacional de forma ilegal, porque además solucionan el problema de la falta de manos de obra.
Lo ocurrido en Educación es solo un pequeño ejemplo de lo que pasa en toda la administración pública, cuyos cobros sin trabajar no solo representan una expresión de la pérdida de la cultura del trabajo, sino de la vocación fraudulenta que el sector oficial alimenta en todo el dominicano que busca no sólo laborar en la administración del Estado, sino también ofrecer un servicio profesional o laboral y de igual modo cuando se trata de crear una empresa privada.
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Posición de R.D. sobre Venezuela es acomodamiento a su condición de sometida a nuevos requerimientos de Trump.
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3 horas agoon
enero 8, 2026
Lo planteado por el Gobierno de Luis Abinader de que no comparte la elección de Delcy Rodríguez como presidenta transitoria de Venezuela tras el apresamiento de Nicolás Maduro, revela que República Dominicana quiere incluso superar lo impuesto por Estados Unidos, pero siempre ajustada a los intereses de la potencia del norte.
La realidad es que la pregunta que se impone es y hasta dónde y quién ha dicho que el país tiene la facultad de objetar a una mandataria provisional escogida por el órgano competente y supuestamente sugerida por la Agencia Central de Inteligencia (CIA), aunque el restablecimiento de relaciones comerciales y diplomáticas conlleve algunos requerimientos democráticos.
Sin embargo, la posición dominicana implica la violación del derecho internacional, entre los que se encuentran el de soberanía y autodeterminación de los pueblos, así como la Carta de la ONU.
Evidentemente que el ingrediente introducido por el Gobierno dominicano resulta gracioso para los intereses foráneos que convergen en Venezuela, máxime los que están asociados a los Estados Unidos.
La contradicción dominicana con lo planteado en la Organización de Estados Americanos (OEA) y su práctica en política exterior, ya que el presente Gobierno siempre se inclina por la intromisión en los asuntos internos de otros países, no deja la naci0n buen parada en la comunidad internacional.
Resulta poco entendible que la República Dominicana no haya apoyado abiertamente la incursión ilegal de Estados Unidos en Venezuela, pero que preste su territorio para el apoyo logístico de la acción.
Es una especie de doble moral, pese a que en su lugar debió mantener una posición aparentemente neutral, aunque de cualquiera manera ya estaba involucrada en una intervención armada que viola los principios fundamentales del derecho internacional
De lo que no queda ninguna duda es que el crédito internacional en política exterior del país ha quedado seriamente comprometido con una causa de la que ha sido una víctima en una diversidad de ocasiones como en el 1916 y el 1965.
La verdad que pretender una conducta diferente de la nación frente a la irracionalidad de Trump sería mucho pedir, sobre todo cuando otros países pertenecientes a la Unión Europea y otras superpotencias como Rusia y China también son tolerantes con la agresividad e intromisión del principal imperio del mundo.
No obstante, desde cualquier perspectiva que sea vea el asunto la conclusión no puede ser otra que en la situación pesa más el miedo que la vergüenza y la dignidad del pueblo dominicano.
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La República Dominicana inhabilitada en política exterior en el nuevo escenario imperial de Trump
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2 días agoon
enero 6, 2026
La República Dominicana con una ocupación militar parcial de Estados Unidos, se proyecta como una presa sin libertad para expresarse libremente en política exterior.
La ocupación militar, aunque sólo se observa en el Aeropuerto Internacional de las Américas, abarca otros entornos que no son necesariamente visibles.
Pero la agresividad o poco disimulada intervención, deja el país y de igual modo a prácticamente toda Latinoamérica, a merced del capricho y la voluntad de los intereses de la nueva cara del imperio.
La República Dominicana ni por asomo se atreve a pronunciarse libremente sobre política exterior sin que esté a tono con la linea trazada o impuesto por la administración Trump.
La pregunta que subyace es si ese nuevo cuadro no implica también un trastorno del régimen legal, porque se podría estar en un escenario en el que los derechos fundamentales pasen a un segundo plano en el que el Estado Social Democrático de Derecho sea una expresión vacía y sin sentido.
Por razones geopolíticas y factores muy particulares, el país se asoma a un resquebrajamiento del proceso de constitucionalización del derecho a nivel interno y retroceder la nación a épocas ya superadas.
La pregunta que se impone es si prevalecerá en el mundo el pregonado derecho internacional cuando las instituciones que lo enarbolan pierden autoridad moral frente a las violaciones provenientes de potencias como los Estados Unidos que ya ni siquiera guarda las apariencias
El problema, que tiene una dimensión mundial, pero impacta más severamente a los países del tercer mundo y que propicia la posibilidad del surgimiento de regímenes de fuerza, aunque con simulaciones democráticas.
La preocupación tiene que ver con el hecho de graves violaciones del derecho internacional en una época en que éste forma parte consustancial del derecho interno y entonces qué se puede esperar como resultado.
El retroceso de la línea trazada por Donald Trump representa una amenaza mundial contra los logros del derecho contemporáneo, no sólo en favor de las personas físicas, sino también de los Estados más pequeños y débiles.
Hay precedentes en esta materia cuando predominaba en el mundo el llamado constitucionalismo clásico, que dio paso a dictaduras como las Adolfo Hitler en Alemania y la de Benito Mussoline en Italia, cuyos resultados fueron realmente catastróficos para la humanidad.
La interrogante que permanece en el nuevo panorama mundial es si va a pesar más el miedo que la vergüenza y la dignidad de los pueblos del mundo.
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Donald Trump cumple su sueño de ser dictador aunque sea por un día.
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5 días agoon
enero 3, 2026Por Elba García
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cumple su sueño de ser dictador hemisférico, aunque sea por un día.
La vocación dictatorial de Trump se ha expresado con mayor contundencia tras la entrada ilegal en territorio venezolano y apresar al jefe de Estado de ese país Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores.
Tras este acontecimiento en momentos que se habla de la época del derecho constitucional, el cual incluye el derecho internacional, Trump ha anunciado su pretensión de convertir a Venezuela en una nueva colonia del imperio norteamericano.
El gobernante de los Estados Unidos ha adelantado que busca manejar la riqueza petrolera de Venezuela, una de las principales del mundo.
Pero la violación de Trump llega todavía más lejos al advertir a los demás países latinoamericanos a verse en el espejo de Venezuela.
Tromp hizo una alusión directa contra el presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien dice podría correr la misma suerte de Maduro.
Anteriormente lo hizo con Brasil a propósito de la condena por conspiración del expresidente Bolsonoro.
Pero de igual modo se ha comportado con Honduras, donde en sus recientes elecciones presidenciales auspició uno de los candidatos y presionó con advertencias de actuar duramente contra los que estén en contra de sus designios.
Al fin impuso su voluntad, sin que haya reacción fuerte de rechazo a la vocación imperial del presidente de Estados Unidos.
No sé entiende por qué los países latinoamericanos no se unen en un bloque para rechazar la política de dominación y dictatorial de Donald Trump.
Incluso en el rechazo a la violación del derecho internacional por parte de los Estados Unidos pueden incluirse los países de la Unión Europea, que son permanentemente asediados y amenazados de imponerles aranceles y otros castigos como parte de la vocación dictatorial del mandatario norteamericano.
El chantaje de los Estados Unidos incluye también el otorgamiento de visados para ingresar al territorio de la potencia del norte.
La conducta de Trump es como si su administración haya borrado del mapa la supuesta clase gobernante que existe allí.
El problema se torna tan grave que la violación de derechos no solo se produce en Estados Unidos, sino en todo el mundo que parece haber retornado el derecho constitucional clásico, que fue sustituido por el derecho constitucional moderno en que los Estados grandes aplastan a los pequeños.
La época Trump prácticamente ha borrado el legado establecido por Estados Unidos a través del derecho constitucional difuso y sobre el equilibrio de los poderes.
Lo sorprendente de la era Tromp es que hasta la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos luce sometida a una cierta tolerancia del jefe de Estado de la potencia del norte.
Si la mayoría de los países no reaccionan a la política represiva y de dominación de Trump difícilmente pueda sobrevivir el sistema democrático, lo que puede crear serias tensiones y confrontaciones sociales y políticas en todo el planeta.
