Opinión
La élite capitalista global y su manejo sospechoso de la COVID-19
Published
5 años agoon
Por Narciso Isa Conde
Bill Gates, cual adivino, anunció en el 2015 esta pandemia en curso y muy activa, con un posible balance de 30 millones de muertos; y ella ya va camino a los dos millones de víctimas mortales.
“Puede que exista un virus con el que las personas se sientan lo suficientemente bien mientras están infectadas para subirse a un avión o ir al supermercado y eso haría que se extienda por todo el mundo de manera muy rápida”.
Esta fue la predicción que auguró Bill Gates, el fundador de Microsoff en 2015, hace cinco años durante el brote del Ébola en Africa. (LAVANGUARDIA, REDACCIÓN BARCELONA 18/03/2020)
Esto no parece un simple producto de una “bola de cristal”, pero lo que resulta todavía más llamativo es que de nuevo, en medio de la COVID 19, Mr. Gates ha anunciado a futuro próximo otra pandemia más, que según él “no será tan destructiva” porque ahora actuarán con más inteligencia y disponiendo de mejores pruebas e instrumentos.
Más bien esto parecería como algo pre-determinado, que incluye una propaganda adelantada sobre una respuesta supuestamente distinta y más eficaz desde el poder; a base de mercancías y tecnologías que siempre dejan muchas ganancias a las elites capitalistas y siempre la paga a precios altos sus altos la mayoría empobrecida de la sociedad.
Además, el magnate mayor de la elite capitalista transnacional, que se considera a sí misma como dueña del mundo, confesó (por inocultable) que su fundación “se asoció con gobiernos y patrocinadores para crear la Coalición para las Innovaciones en la Preparación ante Epidemias (CEPI), por su sigla en inglés). Dicha iniciativa, en la situación actual, ha logrado aportar a la financiación de vacunas como Oxford/AstraZeneca y Moderna.”
Ahora se conoce mejor el real propósito que tiene que el magnate Bill Gates, fundador y dueño de MICROSOFT, financie directamente el 90% del Programa de Medicamentos de la ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD-OMS, mientras que el 80% del presupuesto de esa entidad se está financiando con donaciones privadas canalizadas a través de la FUNDACIÓN BILL Y MELINDA GATES.
Evidentemente Gates se acercó a esa esfera de negocio con un proyecto superior a su ya fuerte gravitación sobre la OMS y a su red institucional bajo el manto de la ONU.
Él, George Soros, Jeff Bezos, Warren Buffett, Mark Zuchenbert, son, entre otros, los principales ideólogos y líderes de la facción capitalista-imperialista globalizadora; con sede en EEUU y ejercicio supranacional; con las recientes ventajas que le ha dado recuperar la Casa Blanca y el Capitolio a través de Biden y el PD. Aunque también –hay que decirlo- con el incordio fascista que lidera Donald Trump y los graves problemas derivados de la división del poder estadounidense.
Steven Rockefeller, aun con fuertes contradicciones con algunos de los “globalistas”, opera intensamente a nivel mundial, y dado su enorme capital acumulado en el negocio de las enfermedades, junto con Gates gravita con fuerza en el proceso de privatización de la OMS; influyentes ambos, por demás, en las compras de medicamentos, pruebas y equipos, y en las conexiones con las industrias farmacéuticas, protocolos y decisiones relacionadas con epidemias y pandemias, incluyendo fabricación de vacunas.
Bill Gates -entendiendo limitado el rol de la OMS centrado, según sus propias palabras, en “monitorear epidemias”– no ha ocultado su decisión de impulsar un sistema mundial de “salud eficaz” (Jorge Santa Cruz, REBELION: “Coronavirus: La humanidad cautiva y la presidencia mundial de Bill Gates”), en el que evidentemente confluirían los intereses de la industria informática-digital-robótica, con los de los grandes laboratorios farmacéuticos y corporaciones relacionadas con el tema salud, que a su vez se conectan con la minería de punta, el complejo militar-industrial financiero y la producción de los sistemas súper-modernos de seguridad, control y monitoreo.
Gates habla de un nuevo sistema de salud que se apoye en “celulares, mapas satelitales”, en los avances en la ciencia “biológica”, la fabricación de “vacunas rápidas” y decorto ciclo inmunológico, las “drogas de última generación” y una organizacióncuasi militarasociada o apoyada por fuerzas militares y policiales regulares. Ese proyecto cuenta con el respaldo de las corporaciones Welcome y Master Cart, entre otras. (Jorge Santa Cruz, articulo citado)
- COVID 19 Y TIPO DE MANIPULACIÓN.
En esa elite concentrada se producen interconexiones y confluencias entre diversas ramas productivas y variados conglomerados financieros.
Las pandemias tipo COVID 19 -cual sea el origen del virus y la causa de su propagación- resultan funcionales y son oportunistamente aprovechadas por esos grandes conglomerados industriales, comerciales y financieros; sobre todo cuando son manejadas desde mecanismos con las ambigüedades de la OMS o con las complicidades presentes en las programaciones estatales condicionadas por intereses económicos enmarcados en el predominio del afán de ganancias empresariales y la acumulación del capital privado por sobre las necesidades de los pueblos.
Las versiones sobre el nuevo corona virus, detectado primero en China, van desde el impacto ambientalmente degradante del industrialismo y la súper-urbanización sobre la naturaleza no humana, hasta el tema de su manipulación en laboratorios o su empleo en la guerra biológica.
En marzo del 2020 -después que la cúpula imperialista acuñó el término del “virus chino” para estigmatizar al Gigante Oriental- China denunció que éste había sido introducido en Wuhan por una delegación deportiva-militar con el objeto de causarle graves problemas a ese país.
Concomitantemente, Philip Giraldi, ex funcionario de la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU. (CIA), declaró que su país podría haber “creado” al temido virus en colaboración con el régimen de Israel como un arma de guerra biológica para dañar a China e Irán.(Facebook–Twitter–Telegram–WhatsApp–Meneame–Compartir Internacional. Hispan TV / 08/04/2020)
Hasta ahora, sin embargo, no se ha podido determinar científicamente la verdad sobre este fenómeno.
- DOS ACTITUDES DIFERENCIADAS FRENTE A LA PANDEMIA.
Sin embargo, es evidente que existen dos actitudes diferentes frente al agravamiento de la crisis sanitaria y la depresión económica global que ella ha precipitado:
- Una se inclina por la manipulación de la pandemia desde de la lógica neoliberal, para producir una restructuración del poder capitalista a nivel mundial y local, que conlleva mayor acumulación y concentración de riqueza a favor de las elites de la burguesía transnacional que disponen de más posibilidades de expansión en medio de esta multi-crisis. Y aunque no se confiese, eso implica convivir el mayor tiempo posible con la COVID 19 para usarla en función de intereses espurios.
- La otra consiste priorizar la salud colectiva acompañada de la determinación de aplicar una estrategia de eliminación o aislamiento de la pandemia, sin poner a depender este delicado asunto solo del empleo de las vacunas y condicionando a la vez la apertura progresiva de la economía a la efectividad de eso plan. Eso implica la firme decisión de poner en primer plano el interés de los pueblos, sin sujetarse a las pautas condicionadas de los organismos multilaterales tipo FMI, BC, OMS, FORO ECONÓMICO MUNDIAL, G8…; e implica también ejercer soberanía y sensibilidad humana.
Los resultados de ambas actitudes frente a la misma pandemia están a la vista y son incontrovertibles.
A más neoliberalismo, a más privatizción de los servicios de salud y de las decisiones, peores resultados, aún se trata de países “altamente desarrollados” y con muchos recursos de todo tipo.
A mayor orientación a favor del interés colectivo, del predominio de lo social sobre lo privado o de una orientación socializante, mayores logros colectivos y mejor status comparativo.
En este último sector sobresalen CUBA, CHINA, AUSTRIA, URUGUAY, NICARAGUA, VIET-NAM e incluso VENEZUELA (pese al bloqueo y sus largas fronteras terrestres).
- CONSIDERACIONES DE “THE ECONOMIST” TRASLUCEN PROPOSITOS NO CONFESADOS POR LA ÉLITE GLOBAL.
La revista británica THE ECONOMIST, posiblemente “sin querer queriendo”, aunque con bastante azúcar, realizó la publicación “Hacia una nueva normalidad 2021–2030”, en la que describe cómo cambiará la sociedad, sus relaciones y la economía del mundo luego de los cambios que provocaría la crisis sanitaria a nivel mundial.
Ese texto y especialmente el resumen de los 20 puntos que fueron analizados por más de 50 expertos sobre lo que se viene para este 2021, trasluce quienes serían los grandes beneficiarios de esa tendencia empujada por la “élite globalista” al interior de la clase capitalista transnacional, de tornarse realidad sus planes. (Teletrabajo, economía, reciclaje y turismo son solo algunos de los puntos que cambiarán para este año, en una completa transformación de este década. Felipe Alcaíno 1 Febrero, 2021)
Procedo a mencionar los puntos más relevantes de ese análisis, evidentemente inductivo y a tono con los anhelos, pretensiones y programas de los magnates de la informática, cuyas arcas, bolsillos y propiedades se van a reventar,
- El trabajo a distancia llegó para quedarse. Las oficinas cerrarán en alto porcentaje. Desaparecerán las juntas en hoteles relacionados al trabajo. Las casas se volverán más tecnológicas. La productividad ya no dependerá de un jefe que te revise, sino que serán las plataformas. Todo lo repetitivo se vuelve virtual y se fomenta el esquema de suscripción También aumentarán los servicios a domicilio por medio vía virtual.
- Las empresas que no inviertan por lo menos un 10% de sus ganancias en nuevas tecnologías desaparecerán. La empresa tradicional llegó a su fin en el 2020 y solo queda esperar a su muerte definitiva. Las personas apreciarán más que nunca visitar turísticamente lo natural, pero con soluciones altamente tecnológicas apoyadas con asistencia digital 24/7. Se reducirá la fuerza laboral, optando por la inteligencia artificial.
- -La educación no regresará igual. Se retomará lo presencial, pero se adaptará tecnológicamente tanto en colegios como en universidades. La medicina también se adaptó a lo digital con tecnología a distancia y las citas en teleconferencia serán normales. Por otro lado, la gente se seguirá realizando pruebas de Covid el 2021 para sentirse seguros y la vacuna se acelerará, pero también encontrará retos en el camino. Aumentará el comercio en línea con jugadores como Facebook, Tik-Tok y YouTube para competir contra Amazon. Cerca del 50% de tiendas físicas globales cerrará. Entrarán en el campo nuevos modelos de información y noticias por suscripción. (Fuente: The Economist.).
- El dulce gringo-británico se expresa así: “El mundo está viendo este año como un nuevo inicio. Un renacimiento. Le gente replanteará sus metas personales, de trabajo, de salud, de dinero y espirituales. Vienen grandes oportunidades… La innovación, la tecnología, lo natural y el pensamiento lateral son la base de la nueva realidad”.
Claro que ese análisis no perseguía visibilizar la depredación minera, la crisis ambiental, la destrucción de las fuentes de agua, la profundización de las desigualdades, el incremento del hambre por desempleo bestial, la salud “virtualizada” como negocio de alto precio, la conquista violenta de territorios y de recursos naturales: todo esto acompañado de los policía globales tipo Pentágono y OTAN y de todas las calamidades que para los pueblos conlleva ese paraíso informático, esa sociedad robotizada, ese saqueo digitalizado.
No era de su interés el examen prospectivo del impacto de una depresión económica cargada sobre los pueblos, brutalmente empobrecedora. Tampoco calcular las posibles rebeldías y estallidos sociales a falta de alimentos, viviendas virtuales.
Mucho menos detenerse a pensar si China le gana a EEUU y a Occidente en la carrera del 5 G.
Para sus fines le era conveniente invisibilizar las contradicciones, ignorar la crisis crónica del capitalismo, ocultar la decadencia de la civilización burguesa, borrar a los pueblos del análisis y crear un paraíso virtual de elites dispuestas a derramar bienestar luego de sembrar terror, guerras, penurias…
Pero de todas maneras hay que felicitar a THE ECONOMIST por develar “dulcemente” a quienes se enriquecen obscenamente en tiempo de COVID y convierten en instrumentos de dominación y muerte de los pueblos los grandes adelantos tecno-científicos aportados por la inteligencia humana. (3-2-2021, Santo Domingo, RD)
El mundo está viendo este año como un nuevo inicio. Un renacimiento. Le gente replanteará sus metas personales, de trabajo, de salud, de dinero y espirituales. Vienen grandes oportunidades para satisfacer todos esos requerimientos y cambios de pensamiento. Un nuevo inicio con valores más reales. Muchos comportamientos se transforman y nunca regresarán. Acumular, consumir y vivir por lo material pasa al lado negativo de la conversación.
La innovación, la tecnología, lo natural y el pensamiento lateral son la base de la nueva realidad. Seguir haciendo lo mismo sin replantearse en el 2021 es ir directo al desfiladero. Todos están a tiempo de encontrar nuevos caminos. Las directrices están definidas. Simplemente hay que encontrar las nuevas rutas personales o empresariales.
Opinión
Guerra, crisis global y propuesta de pacto del presidente lacayo de República Dominicana
Published
3 días agoon
abril 23, 2026Por Narciso Isa Conde
«Como pueblo estamos sufriendo un aumento vertiginoso de precios del petróleo y derivados…combustibles refinados, gas, agroquímicos.»
La guerra desatada por EEUU e Israel contra Irán tiende a agravar en grande la crisis energética hasta convertirla en crisis económica y social mundial con tendencia a una gran depresión
Abinader, lacayo al fin, se comprometió con la agresión a Venezuela y apostó a EEUU y a Israel contra Irán, pelándose el billete vasallo.
Igual aconteció con toda la partidocracia y la plutocracia dominante en este país, colocada al servicio de EEUU y del facineroso trumpismo dominante; al margen de los cambios mundiales en gestación: BRICS, Sur Global, China, Rusia y nuevo orden mundial multipolar.
Como pueblo estamos sufriendo un aumento vertiginoso de precios del petróleo y derivados…combustibles refinados, gas, agroquímicos…
Estamos ante una cadena inflacionaria en la producción, servicios y distribución: alzas de alimentos, bebidas, agua, ropa, viviendas, transporte, salud, educación…
La guerra global infinita, como respuesta imperialista a su decadencia, ha encontrado en Irán el pantano mayor y el revés que precipita la tendencia a su caída.
Los hay beneficiarios de las guerras, aunque las pierdan: el Complejo militar industrial, el sistema financiero, las industrias armamentistas, los consorcios petroleros, mineros y micro-electrónicos, y las elites capitalistas dominantes.
Los cruelmente castigados por las guerras, la destrucción, las muertes y la carestía, están a la vista: pueblos y países oprimidos no
La propuesta del pacto nacional del lacayo Abinader incluye a culpables y no culpables; a responsables y no responsables de genocidios, destrucciones, penurias, carestía, inflación generalizada e incremento brutal de las desigualdades sociales.
· ¿CUÁL TRANSFORMACIÓN FISCAL?
De nuevo se habla de reforma fiscal para imponer una contra-reforma o una reforma tributaria regresiva en el marco de un pacto en que gobierno, estado y elites capitalistas ejercen el poder contra el pueblo trabajador.
Nos quieren cargar la inflación de las guerras que ellos han respaldado, plegándose a EEUU e Israel, renunciando a una política de paz o guardando silencio cómplice frente a la prepotencia criminal del neofascismo imperialista.
Se proponen aumentar impuestos al consumo, mantener los impuestos a los combustibles, prolongar los privilegios, evasiones y exenciones; y obligar al pueblo a pagar combustibles, medicamentos, alimentos, servicios de salud y educación y transporte. muchos más caros, apenas pellizcando a los tutumpotes.
Esto es inaceptable.
Los movimientos sociales y las izquierdas transformadoras no tienen que pactar nada con este gobierno, este Estado y la clase que los usurpa, sino arrancarle a las elites capitalistas y a la partidocracia lo que se roban todos los días.
Una transformación fiscal progresiva obliga a modificar y ampliar las fuentes de ingresos del Estado para cubrir gastos y financiar inversiones públicas, planes sociales, políticas de bienestar colectivo, servicios públicos, mejorar la producción nacional, recuperar soberanía, adquirir insumos y equipos vinculados a la investigación y realizar inversiones relacionadas con las ciencias, tecnologías de punta y humanidades.
En consecuencia, implica aumentar los ingresos del estado, revisar y reformar el gasto público, redefinir prioridades, eliminar y/o recortar exenciones y exoneraciones, erradicar dispendios y detener derroches; suprimir prebendas, privilegios, gastos suntuarios y corruptelas…
En ese tipo de transformación es fundamental, por tanto, definir y precisar el propósito general de la misma.
Con esos fines, en estas condiciones de desigualdades y abismos sociales dramáticos, de empobrecimiento material y espiritual creciente, en una sociedad con volúmenes enormes de personas en la miseria y elites burguesas opulentas, es imprescindible adoptar medidas que garanticen mejorías significativas en las condiciones y calidad de vida del pueblo de a pie; así como igualdad salarial y de ingresos por trabajos similares de hombres y mujeres, y en todas las edades de la fuerza humana laboral disponible.
En caso contrario, no será una reforma progresiva, sino regresiva o más bien, contra-reforma.
Pero, además, a esto emplaza:
1.-La enorme degradación ambiental, las carencias y déficits brutales en educación, en alimentación y bajos salarios,
2.-El alto desempleo, el enorme subempleo, la dramática marginalidad económica-social, y los graves problemas de salud, seguridad social y seguridad ciudadana…
3.- El altísimo déficit de viviendas, agua y electricidad, con un estado delincuente, la dependencia galopante y significativos déficits en la producción nacional y la balanza comercial.
La REFORMA FISCAL para ser una transformación del sistema fiscal que beneficie a los pobres, debe centrarse en mejorar las condiciones de vida del pueblo empobrecido, con un plan preciso que toque todos esos capítulos interrelacionados.
Con esas grandes metas pendientes, las verdaderas reformas no pueden ser «equitativas» o «equilibradas» en cuanto a su impacto sobre ricos y pobres, como mañosamente se pregona.
No debe serlo, ni en el orden de los ingresos ni de los gastos.
Las transformaciones deben parcializarse; esto es, destinarse a favorecer a los pobres y a enfrentar los males acumulados.
Alejarse de ser instrumentos de los ricos y muy ricos.
Necesitan ser inclinadas a revertir un orden tributario basado en impuestos al consumo, que penaliza sobre todo y en gran medida a la pobrecía y a sectores de las capas medias.
Requieren reducir gastos corrientes no prioritarios y aumentar las inversiones productivas.
Deben, al menos, quitarle algo significativo a los que poseen riquezas escandalosas y a la vez reciben ganancias insultantes, para redistribuir esos bienes y esos dineros a beneficio de los que menos tienen,
Eso requiere aumentar escalonadamente, a niveles muy superiores a los actuales, los impuestos a la renta; gravar las grandes fortunas, ponerles fuertes impuestos a propiedades mega-millonarias, al consumo lujoso, y a la usura (bancos); y, además, recuperar sumariamente las enormes riquezas robadas al estado y al patrimonio público y natural del país.
Los cambios deben dirigirse a captar los recursos y reducir gastos asignados, o indebida e injustamente apropiados, actualmente destinados a beneficiar unilateralmente a la clase dominante, sectores opulentos, parasitarios y corruptos…para entonces destinarlos a satisfacer necesidades imperiosas de PUEBLO TRABAJADOR.
Ingresos y gastos mal orientados, guardan ahora una fuerte relación con un presupuesto actualmente insuficiente, deficitario, con una ridícula asignación en gasto de capital y un abultado gasto corriente, sensiblemente menguado, en más de un 30 %, por el pago de los servicios de la deuda pública. Algo que es preciso reformar y superar.
Entiendo inaceptable que, en nombre de una reforma fiscal y de la necesidad de aumentar los ingresos y racionalizar el gasto, sean afectados los/as de abajo y los/as del medio.
El sentido de justicia debe primar ante a un cuadro de crecimiento económico brutalmente desigual y bárbaramente injusto en su distribución, en la apropiación y disfrute de las riquezas producidas, y las penurias impuestas a las mayorías populares despojadas de toda fortuna.
La ley del embudo debe comenzarse a desmontar sin vacilaciones
Opinión
Crecimiento para pocos, sobrevivencia para la mayoría
Published
3 días agoon
abril 23, 2026Por Isaías Ramos
Mientras el Gobierno y el ministro de Turismo celebran nuevos récords de visitantes y presentan el turismo como prueba del éxito nacional, el país real sigue haciéndose una pregunta más dura: si todo va tan bien, ¿por qué tanta gente vive cada vez peor? Solo en el primer trimestre de 2026, el Gobierno informó la llegada de 3.71 millones de visitantes. Pero el costo promedio de la canasta básica familiar a febrero de 2026 fue de RD$48,476.88, mientras el salario mínimo más alto del sector privado no sectorizado rondaba los RD$30,000 y el de una microempresa apenas RD$16,993.20. Ese contraste no es una anécdota estadística. Es la radiografía de un modelo que produce vitrinas de éxito mientras deja a una gran parte del pueblo atrapada en la lógica de la sobrevivencia.
No se discute que turismo y zonas francas generen actividad. Lo que se discute es otra cosa: que, pese a sus récords de visitantes, exportaciones y divisas, el país no logra convertir suficientemente ese dinamismo en prosperidad amplia, salarios dignos y movilidad social real. En el turismo hotelero, el salario mínimo subió a RD$19,320 desde junio de 2025 y alcanzó RD$21,840 en junio de 2026. En zonas francas, el aumento aprobado fue de 25% en dos tramos. Pero aun con esos ajustes, esos ingresos siguen muy lejos del costo promedio de la canasta básica familiar. El problema, entonces, no es solo cuánto crecen esos sectores, sino cuán poco de ese crecimiento se traduce en dignidad material para quienes los sostienen con su trabajo.
El propio informe internacional reseñado por Diario Libre admite que la República Dominicana tiene crecimiento, sí, pero concentrado. Advierte que, sin reformas en profundidad financiera, formalización de nuevas empresas, capacidad de innovación y reducción de exclusiones sociales, el país puede quedar atrapado en un nivel medio de prosperidad. Es decir, el problema no es la ausencia de crecimiento; el problema es que ese crecimiento no baja con suficiente fuerza al cuerpo social. Lo que hoy se vende como éxito muchas veces no pasa de ser una fotografía parcial del país.
Y esa parcialidad se hace todavía más evidente cuando se mira a las micro, pequeñas y medianas empresas. Mientras se sostienen sectores privilegiados, las mipymes —la base más extensa de la economía real— siguen cargando con financiamiento caro, presión fiscal, baja protección y servicios públicos precarios, a pesar de que generan alrededor de 61.6% del empleo nacional. En un país serio, esa realidad bastaría para reordenar prioridades. Aquí, en cambio, se siguen privilegiando sectores ya favorecidos mientras a la base productiva se le exige resistencia.
El problema no es que el turismo o las zonas francas no aporten. El problema es que el modelo ha tolerado que el territorio nacional, la infraestructura pública, la mano de obra y los privilegios fiscales sirvan para generar riqueza sin que una porción suficiente de ese valor se quede transformando la vida material de la mayoría. Aunque parte del consumo hotelero se suple desde el agro dominicano, el régimen de incentivos no está estructurado alrededor de un compromiso suficientemente exigente, transparente y verificable de compras locales, proveedores nacionales y valor agregado interno. Y, sin embargo, el Estado deja de recaudar miles de millones de pesos cada año en gasto tributario para sostener esos sectores. La pregunta ya no es si generan actividad. La pregunta es si generan, en proporción a los privilegios que reciben, bienestar amplio, encadenamientos productivos y movilidad social.
La contradicción se vuelve todavía más dura cuando se observan las prioridades del poder. El presidente ha sometido un préstamo de US$400 millones para agua potable y saneamiento en Punta Cana-Bávaro, uno de los polos más favorecidos por el modelo turístico. Nadie discute la importancia de proteger acuíferos ni de ampliar el saneamiento. Lo que sí debe discutirse es por qué un Estado que sigue pidiendo sacrificios fiscales a la nación concentra un esfuerzo de esa magnitud en una de las zonas más rentables del país, mientras amplias franjas de la población continúan padeciendo servicios hídricos inseguros o poco confiables. Eso no es solo una decisión técnica. Es una definición de prioridad nacional.
Lo más delicado de este modelo no es solo su concentración económica, sino su efecto moral. Se le pide paciencia al pueblo mientras se celebran récords. Se le pide sacrificio a la mayoría mientras una parte del país convierte el crecimiento en blindaje. Se le pide fe en el futuro a quien todavía no puede resolver el presente. Y así se consolida una economía donde los beneficios se concentran arriba mientras la sobrevivencia cotidiana se normaliza abajo. Cuando la mesa de la familia dominicana sigue siendo el lugar donde se siente el encarecimiento de todo, los titulares de éxito pierden legitimidad moral ante la vida real del pueblo.
En el Foro y Frente Cívico y Social consideramos inaceptable seguir enrostrándole al pueblo tanto “éxito” mientras una parte tan amplia de la población continúa viviendo en penurias. La República Dominicana no necesita más propaganda del éxito. Necesita una revisión profunda del modelo. Necesita salarios que se acerquen a la vida real, un compromiso medible de encadenamiento de turismo y zonas francas con la producción nacional, una revisión severa de los privilegios fiscales que no acrediten retorno social suficiente, más apoyo efectivo a las mipymes y al agro, y una política económica que deje de confundir récords sectoriales con prosperidad nacional.
Porque cuando un país crece y el pueblo no respira, el problema ya no es de comunicación. Es de dirección nacional.
(segunda entrega)
Por Oscar López Reyes
Antes que Donald Trump, dos presidentes de Estados Unidos confrontaron ásperamente a la prensa, John F. Kennedy (1961-1963) y Richard Nixon (1969-1974): El primero sufrió un atentado fatídico y el segundo se vio compelido a renunciar como jefe de Estado. El tercero, Trump, más contestatario en el contrapunteo, si prosigue con su megalomanía e irreflexivo comportamiento, seguirá desencadenando más percances/heridas a los habitantes del globo terráqueo y por la turbulencia no fondeará la barca presidencial en buen puerto.
Trump, osado hasta el extremo, triunfó en las elecciones del 8 de noviembre de 2016 por la manipulación oculta del presidente ruso Vladimir Putin, y el 30 de octubre de 2025 escuchó con torcimiento la retórica de paz del presidente de China, Xi Jinping, en Corea del Sur: En son de concordia, este ha invitado a Trump a visitar próximamente a Zhongguo -la tierra de la muchacha o sirvienta- y luego Jinping estará en Estados Unidos. Contemplando las siete asombrosas maravillas contemporáneas de China, ¿cederá el presidente norteamericano en su beligerancia?
Desde su campaña electoral de 2016, Trump ha desbordado todos los límites frente a los medios de comunicación: Ha impedido el acceso de reporteros a actos y a la Casa Blanca, suspendió la estatal La Voz de América y la Agencia de Estados Unidos para los Medios Globales; ha demandado judicialmente a más de 30 periodistas y medios, y amenazado con suspender licencias de transmisión.
Y se solaza –con gesto teatral- endilgándolos como “enemigos del pueblo, que se inventan fuentes anónimas” y actúan ilegalmente, y a los periodistas los ha calificados como “Cerdita, silencio”, “izquierdistas”, “corruptos” difusores de “noticias falsas”, “imprudentes y maliciosos”, “deshonestos”, “desagradables”, “reporteros de baja calaña” y “escorias humanas”.
“¿Saben por qué lo hago?”, se preguntó. Y contestó: “Lo hago para desacreditarlos y menospreciarlos a todos, para que cuando escriban historias negativas sobre mí, nadie les crea”.
Aparte de las eventuales recomendaciones de Jinping y Putin, un trío de amigos de confianza o familiares de Trump tendrá que pedirle un encuentro íntimo, que comience con una sesión de meditación yoga para la relajación -repitiendo con los ojos cerrados por media hora- un mantra que le tranquilice la mente. ¿Aceptará?
Esos tres atrevidos deberán fungir como consejeros y razonarle -que interprete diáfanamente que se trata de un mensaje de ayuda- que sus disposiciones están impactando perjudicial/dañinamente a los mercados y la economía política global, y en particular a Estados Unidos, que conducían a un holocausto nuclear; que está perdiendo la batalla en la opinión pública y que su desafiante postura de no tener miedo, el establishment y el primer ministro de Israel, el genocida de Gaza Benjamín Netanyahu, lo han colocado peligrosamente en el filo de la navaja.
Además de los medios de comunicación, Trump no deja pasar el tren para pactar marchs, encarar a los superpoderes globales, como China y Rusia; amenazar a distintos países y arreciar la crueldad contra el sufrido, digno y solidario pueblo de Cuba. Pero no se percata que respalda a numerosos presidentes absolutistas, por coincidencias estratégicas, y que se ha convertido en el presidente más anti-democrático en la historia estadounidense.
En su segundo mandato iniciado el 20 de enero de 2025, Trump ha realimentado la Doctrina Monroe de 1823, reetiquetada como la «Doctrina Donroe», en su visión de «la Gran América del Norte» y con una política exterior de «Escudo de las Américas», guarecida en la meta de supremacía universal de Estados Unidos.
No obstante haber proclamado que pondría fin a la participación de Estados Unidos en costosas y destructivas guerras extranjeras, ha llevado a cabo una ofensiva a gran escala contra jefes de Estado, detrás de concesiones para reforzar la presencia de su nación imperialista y limitar influencias externas en el hemisferio Occidental.
Resumamos en 10 puntos las más de 30 controversias y traspiés de Trump:
1.- Imposición unilateral de aranceles globales a importaciones, entre un 10 y un 100%.
2.- Enfrentamiento con Cuba, Canadá, Panamá y su canal, Venezuela y su petróleo, Colombia, Brasil, China, la Unión Europea/OTAN, Rusia, Corea del Norte, México y su Golfo, Dinamarca y su Groenlandia, y Harvard y la primera universidad norteamericana.
3.- Apoyo al exterminador de la Franja de Gaza – Benjamín Netanyahu- y las guerras en Ucrania, Irán, El Líbano y otros territorios de Asia y África.
4.- Destrucción extrajudicial de embarcaciones sospechosas de transportar drogas en aguas del Caribe y el Pacífico, con un balance de 175 muertos.
5.- Intensa presión sobre el presidente de la independiente Reserva Federal (Fed), Jerome Powell, a quien el gobernante amenazó con despedirlo si no reducía drásticamente la tasa de interés.
6.- Reveses por parte de jueces que han frenado disposiciones suyas, como la protección a periodistas y a medios de comunicación.
7.- Paralizaciones judiciales sobre repatriaciones.
8.- Purgas en jerarcas castrenses y destituciones del secretario de Seguridad Nacional, la Fiscal General, el asesor de Seguridad Nacional y otros miembros de su gabinete.
9.- Suspensión de visas a una larga lista de ciudadanos de 75 países.
10.- Insultos y choque con el papa León XIV.
Sin referencias metafóricas, estrategas políticos y militares han dado relevancia, en eventos y en textos, que cuando el líder de una instancia con facultad de mando -presidentes de la República, corporaciones privadas, organizaciones políticas, religiosas, sindicales y otras- se abren múltiples frentes simultáneamente manipulan una caja giratoria que pilotea hacia el desgaste de su liderazgo, su legitimidad y vulnerabilidad.
Psiquiatras y psicólogos puntualizan que cuando una persona está abrumada aparece el “efecto bloqueo” mental y lidiando con tantos frentes, un gobierno se vuelve reactivo y sobrevienen la desconfianza, la incertidumbre, los sometimientos judiciales, las presiones externas, los conflictos, la inestabilidad en los precios, la violencia y el colapso de la economía y la función presidencial.
Trump ha creado tensión en más de 30 rejas político/sociales y militares, que lo han colocado en la cuerda floja: inflación aupada por la guerra de Irán, conflictividad con otras organizaciones políticas y otras estructuras internas de gran influencia, con mandatarios y naciones; pierde la confianza a todos los niveles, desciende el número de turistas que viaja a Estados Unidos y baja su popularidad. La flecha apunta a que tendría su descarga (Arrow End o Arrow Pointing Left Then Down) en un impeachment o juicio político por «incapacidad moral o física» o «falta absoluta» en el Congreso, que llevaría a su vacancia presidencial o destitución.
Avizorando que su Partido Republicano perdería las elecciones de medio término programada para el martes 3 de noviembre de 2026, Trump ha advertido que pueden pasar “cosas malas”. En tanto, la Cámara de Representantes sancionó la Ley de Protección de la Elegibilidad de los Votantes Estadounidenses (SAVE), que exigiría a las personas presentar una identificación y una prueba de ciudadanía para votar, mientras que el mandatario presiona para que acojan la legislación, que los demócratas afirman que privaría del derecho al voto a los electores elegibles.
Desconcertado (“¿Qué está pasando…?”) porque su índice de aprobación ciudadana está en el suelo, los informes indican que Trump contempla evitar la celebración de las elecciones de noviembre, en las cuales los republicanos podrían perder el control de la Cámara de Representantes y el Senado. ¿Aceptará el envalentonado los consejos de Putin, Jinping y el posible trío de amigos y familiares que acudiría en su auxilio?
………………………………………………………
El autor: Expresidente Colegio de Periodistas y Asoc. Escuelas de Comunicación Social (AdecomRD), y presidente Asoc. Dom. Profesionales de Relaciones Públicas (Asodoprep).
…………………………………………..
