Opinión
La élite capitalista global y su manejo sospechoso de la COVID-19
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6 años agoon
Por Narciso Isa Conde
Bill Gates, cual adivino, anunció en el 2015 esta pandemia en curso y muy activa, con un posible balance de 30 millones de muertos; y ella ya va camino a los dos millones de víctimas mortales.
“Puede que exista un virus con el que las personas se sientan lo suficientemente bien mientras están infectadas para subirse a un avión o ir al supermercado y eso haría que se extienda por todo el mundo de manera muy rápida”.
Esta fue la predicción que auguró Bill Gates, el fundador de Microsoff en 2015, hace cinco años durante el brote del Ébola en Africa. (LAVANGUARDIA, REDACCIÓN BARCELONA 18/03/2020)
Esto no parece un simple producto de una “bola de cristal”, pero lo que resulta todavía más llamativo es que de nuevo, en medio de la COVID 19, Mr. Gates ha anunciado a futuro próximo otra pandemia más, que según él “no será tan destructiva” porque ahora actuarán con más inteligencia y disponiendo de mejores pruebas e instrumentos.
Más bien esto parecería como algo pre-determinado, que incluye una propaganda adelantada sobre una respuesta supuestamente distinta y más eficaz desde el poder; a base de mercancías y tecnologías que siempre dejan muchas ganancias a las elites capitalistas y siempre la paga a precios altos sus altos la mayoría empobrecida de la sociedad.
Además, el magnate mayor de la elite capitalista transnacional, que se considera a sí misma como dueña del mundo, confesó (por inocultable) que su fundación “se asoció con gobiernos y patrocinadores para crear la Coalición para las Innovaciones en la Preparación ante Epidemias (CEPI), por su sigla en inglés). Dicha iniciativa, en la situación actual, ha logrado aportar a la financiación de vacunas como Oxford/AstraZeneca y Moderna.”
Ahora se conoce mejor el real propósito que tiene que el magnate Bill Gates, fundador y dueño de MICROSOFT, financie directamente el 90% del Programa de Medicamentos de la ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD-OMS, mientras que el 80% del presupuesto de esa entidad se está financiando con donaciones privadas canalizadas a través de la FUNDACIÓN BILL Y MELINDA GATES.
Evidentemente Gates se acercó a esa esfera de negocio con un proyecto superior a su ya fuerte gravitación sobre la OMS y a su red institucional bajo el manto de la ONU.
Él, George Soros, Jeff Bezos, Warren Buffett, Mark Zuchenbert, son, entre otros, los principales ideólogos y líderes de la facción capitalista-imperialista globalizadora; con sede en EEUU y ejercicio supranacional; con las recientes ventajas que le ha dado recuperar la Casa Blanca y el Capitolio a través de Biden y el PD. Aunque también –hay que decirlo- con el incordio fascista que lidera Donald Trump y los graves problemas derivados de la división del poder estadounidense.
Steven Rockefeller, aun con fuertes contradicciones con algunos de los “globalistas”, opera intensamente a nivel mundial, y dado su enorme capital acumulado en el negocio de las enfermedades, junto con Gates gravita con fuerza en el proceso de privatización de la OMS; influyentes ambos, por demás, en las compras de medicamentos, pruebas y equipos, y en las conexiones con las industrias farmacéuticas, protocolos y decisiones relacionadas con epidemias y pandemias, incluyendo fabricación de vacunas.
Bill Gates -entendiendo limitado el rol de la OMS centrado, según sus propias palabras, en “monitorear epidemias”– no ha ocultado su decisión de impulsar un sistema mundial de “salud eficaz” (Jorge Santa Cruz, REBELION: “Coronavirus: La humanidad cautiva y la presidencia mundial de Bill Gates”), en el que evidentemente confluirían los intereses de la industria informática-digital-robótica, con los de los grandes laboratorios farmacéuticos y corporaciones relacionadas con el tema salud, que a su vez se conectan con la minería de punta, el complejo militar-industrial financiero y la producción de los sistemas súper-modernos de seguridad, control y monitoreo.
Gates habla de un nuevo sistema de salud que se apoye en “celulares, mapas satelitales”, en los avances en la ciencia “biológica”, la fabricación de “vacunas rápidas” y decorto ciclo inmunológico, las “drogas de última generación” y una organizacióncuasi militarasociada o apoyada por fuerzas militares y policiales regulares. Ese proyecto cuenta con el respaldo de las corporaciones Welcome y Master Cart, entre otras. (Jorge Santa Cruz, articulo citado)
- COVID 19 Y TIPO DE MANIPULACIÓN.
En esa elite concentrada se producen interconexiones y confluencias entre diversas ramas productivas y variados conglomerados financieros.
Las pandemias tipo COVID 19 -cual sea el origen del virus y la causa de su propagación- resultan funcionales y son oportunistamente aprovechadas por esos grandes conglomerados industriales, comerciales y financieros; sobre todo cuando son manejadas desde mecanismos con las ambigüedades de la OMS o con las complicidades presentes en las programaciones estatales condicionadas por intereses económicos enmarcados en el predominio del afán de ganancias empresariales y la acumulación del capital privado por sobre las necesidades de los pueblos.
Las versiones sobre el nuevo corona virus, detectado primero en China, van desde el impacto ambientalmente degradante del industrialismo y la súper-urbanización sobre la naturaleza no humana, hasta el tema de su manipulación en laboratorios o su empleo en la guerra biológica.
En marzo del 2020 -después que la cúpula imperialista acuñó el término del “virus chino” para estigmatizar al Gigante Oriental- China denunció que éste había sido introducido en Wuhan por una delegación deportiva-militar con el objeto de causarle graves problemas a ese país.
Concomitantemente, Philip Giraldi, ex funcionario de la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU. (CIA), declaró que su país podría haber “creado” al temido virus en colaboración con el régimen de Israel como un arma de guerra biológica para dañar a China e Irán.(Facebook–Twitter–Telegram–WhatsApp–Meneame–Compartir Internacional. Hispan TV / 08/04/2020)
Hasta ahora, sin embargo, no se ha podido determinar científicamente la verdad sobre este fenómeno.
- DOS ACTITUDES DIFERENCIADAS FRENTE A LA PANDEMIA.
Sin embargo, es evidente que existen dos actitudes diferentes frente al agravamiento de la crisis sanitaria y la depresión económica global que ella ha precipitado:
- Una se inclina por la manipulación de la pandemia desde de la lógica neoliberal, para producir una restructuración del poder capitalista a nivel mundial y local, que conlleva mayor acumulación y concentración de riqueza a favor de las elites de la burguesía transnacional que disponen de más posibilidades de expansión en medio de esta multi-crisis. Y aunque no se confiese, eso implica convivir el mayor tiempo posible con la COVID 19 para usarla en función de intereses espurios.
- La otra consiste priorizar la salud colectiva acompañada de la determinación de aplicar una estrategia de eliminación o aislamiento de la pandemia, sin poner a depender este delicado asunto solo del empleo de las vacunas y condicionando a la vez la apertura progresiva de la economía a la efectividad de eso plan. Eso implica la firme decisión de poner en primer plano el interés de los pueblos, sin sujetarse a las pautas condicionadas de los organismos multilaterales tipo FMI, BC, OMS, FORO ECONÓMICO MUNDIAL, G8…; e implica también ejercer soberanía y sensibilidad humana.
Los resultados de ambas actitudes frente a la misma pandemia están a la vista y son incontrovertibles.
A más neoliberalismo, a más privatizción de los servicios de salud y de las decisiones, peores resultados, aún se trata de países “altamente desarrollados” y con muchos recursos de todo tipo.
A mayor orientación a favor del interés colectivo, del predominio de lo social sobre lo privado o de una orientación socializante, mayores logros colectivos y mejor status comparativo.
En este último sector sobresalen CUBA, CHINA, AUSTRIA, URUGUAY, NICARAGUA, VIET-NAM e incluso VENEZUELA (pese al bloqueo y sus largas fronteras terrestres).
- CONSIDERACIONES DE “THE ECONOMIST” TRASLUCEN PROPOSITOS NO CONFESADOS POR LA ÉLITE GLOBAL.
La revista británica THE ECONOMIST, posiblemente “sin querer queriendo”, aunque con bastante azúcar, realizó la publicación “Hacia una nueva normalidad 2021–2030”, en la que describe cómo cambiará la sociedad, sus relaciones y la economía del mundo luego de los cambios que provocaría la crisis sanitaria a nivel mundial.
Ese texto y especialmente el resumen de los 20 puntos que fueron analizados por más de 50 expertos sobre lo que se viene para este 2021, trasluce quienes serían los grandes beneficiarios de esa tendencia empujada por la “élite globalista” al interior de la clase capitalista transnacional, de tornarse realidad sus planes. (Teletrabajo, economía, reciclaje y turismo son solo algunos de los puntos que cambiarán para este año, en una completa transformación de este década. Felipe Alcaíno 1 Febrero, 2021)
Procedo a mencionar los puntos más relevantes de ese análisis, evidentemente inductivo y a tono con los anhelos, pretensiones y programas de los magnates de la informática, cuyas arcas, bolsillos y propiedades se van a reventar,
- El trabajo a distancia llegó para quedarse. Las oficinas cerrarán en alto porcentaje. Desaparecerán las juntas en hoteles relacionados al trabajo. Las casas se volverán más tecnológicas. La productividad ya no dependerá de un jefe que te revise, sino que serán las plataformas. Todo lo repetitivo se vuelve virtual y se fomenta el esquema de suscripción También aumentarán los servicios a domicilio por medio vía virtual.
- Las empresas que no inviertan por lo menos un 10% de sus ganancias en nuevas tecnologías desaparecerán. La empresa tradicional llegó a su fin en el 2020 y solo queda esperar a su muerte definitiva. Las personas apreciarán más que nunca visitar turísticamente lo natural, pero con soluciones altamente tecnológicas apoyadas con asistencia digital 24/7. Se reducirá la fuerza laboral, optando por la inteligencia artificial.
- -La educación no regresará igual. Se retomará lo presencial, pero se adaptará tecnológicamente tanto en colegios como en universidades. La medicina también se adaptó a lo digital con tecnología a distancia y las citas en teleconferencia serán normales. Por otro lado, la gente se seguirá realizando pruebas de Covid el 2021 para sentirse seguros y la vacuna se acelerará, pero también encontrará retos en el camino. Aumentará el comercio en línea con jugadores como Facebook, Tik-Tok y YouTube para competir contra Amazon. Cerca del 50% de tiendas físicas globales cerrará. Entrarán en el campo nuevos modelos de información y noticias por suscripción. (Fuente: The Economist.).
- El dulce gringo-británico se expresa así: “El mundo está viendo este año como un nuevo inicio. Un renacimiento. Le gente replanteará sus metas personales, de trabajo, de salud, de dinero y espirituales. Vienen grandes oportunidades… La innovación, la tecnología, lo natural y el pensamiento lateral son la base de la nueva realidad”.
Claro que ese análisis no perseguía visibilizar la depredación minera, la crisis ambiental, la destrucción de las fuentes de agua, la profundización de las desigualdades, el incremento del hambre por desempleo bestial, la salud “virtualizada” como negocio de alto precio, la conquista violenta de territorios y de recursos naturales: todo esto acompañado de los policía globales tipo Pentágono y OTAN y de todas las calamidades que para los pueblos conlleva ese paraíso informático, esa sociedad robotizada, ese saqueo digitalizado.
No era de su interés el examen prospectivo del impacto de una depresión económica cargada sobre los pueblos, brutalmente empobrecedora. Tampoco calcular las posibles rebeldías y estallidos sociales a falta de alimentos, viviendas virtuales.
Mucho menos detenerse a pensar si China le gana a EEUU y a Occidente en la carrera del 5 G.
Para sus fines le era conveniente invisibilizar las contradicciones, ignorar la crisis crónica del capitalismo, ocultar la decadencia de la civilización burguesa, borrar a los pueblos del análisis y crear un paraíso virtual de elites dispuestas a derramar bienestar luego de sembrar terror, guerras, penurias…
Pero de todas maneras hay que felicitar a THE ECONOMIST por develar “dulcemente” a quienes se enriquecen obscenamente en tiempo de COVID y convierten en instrumentos de dominación y muerte de los pueblos los grandes adelantos tecno-científicos aportados por la inteligencia humana. (3-2-2021, Santo Domingo, RD)
El mundo está viendo este año como un nuevo inicio. Un renacimiento. Le gente replanteará sus metas personales, de trabajo, de salud, de dinero y espirituales. Vienen grandes oportunidades para satisfacer todos esos requerimientos y cambios de pensamiento. Un nuevo inicio con valores más reales. Muchos comportamientos se transforman y nunca regresarán. Acumular, consumir y vivir por lo material pasa al lado negativo de la conversación.
La innovación, la tecnología, lo natural y el pensamiento lateral son la base de la nueva realidad. Seguir haciendo lo mismo sin replantearse en el 2021 es ir directo al desfiladero. Todos están a tiempo de encontrar nuevos caminos. Las directrices están definidas. Simplemente hay que encontrar las nuevas rutas personales o empresariales.
Opinión
Investigación y enjuiciamiento de la Corte Penal Internacional
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8 horas agoon
agosto 27, 2026Por Rommel Santos Diaz
El Fiscal, después de evaluar la información de que disponga, iniciará una investigación a menos que determine que no existe fundamento razonable para proceder a ella con arreglo en cuenta las siguientes circunstancias:
- a)La información de que dispone constituye fundamento razonable para creer que se ha cometido o se está cometiendo un crimen de la competencia de la Corte Penal Internacional;
- b)La causa es o sería admisible de conformidad con el artículo 17 del Estatuto de Roma;
- c)Existen razones sustanciales para creer que, aun teniendo en cuenta la gravedad del crimen y los intereses de las víctimas, una investigación no redundaría en interés de la justicia.
El Fiscal, si determinare que no hay fundamento razonable para proceder a la investigación y la determinación se basará únicamente en lo señalado anteriormente, lo comunicará a la Sala de Cuestiones Preliminares.
Si, tras la investigación, el Fiscal llega a la conclusión de que no hay fundamento suficiente para el enjuiciamiento ya que:
- a)No existe una base suficiente de hecho o de derecho para pedir una orden de detención o de comparecencia de conformidad con el artículo 58 del Estatuto de Roma;
- b)La causa es inadmisible de conformidad con el artículo 17 del Estatuto de Roma ; o
- c)El enjuiciamiento no redundaría en interés de la justicia, teniendo en cuenta todas las circunstancias, entre ellas la gravedad del crimen, los intereses de las víctimas y la edad o enfermedad del presunto autor y su participación en el presunto crimen, notificará su conclusión motivada a la Sala de Cuestiones Preliminares y al Estado que haya remitido el asunto de conformidad con el artículo 14 del Estatuto o al Consejo de Seguridad si se trata de un caso previsto en el artículo 13 del Estatuto de Roma.
Por otro lado, a petición del Estado que haya remitido el asunto con arreglo al artículo 14 del Estatuto de Roma o del Consejo de Seguridad de conformidad con el artículo 13, la Sala de Cuestiones Preliminares podrá examinar la decisión del Fiscal de no proceder a la investigación de conformidad con este mismo artículo y pedir al Fiscal que reconsidere esa decisión.
Además la Sala de Cuestiones Preliminares podrá, de oficio, revisar una decisión del Fiscal de no proceder a la investigación si dicha decisión se basará únicamente en el párrafo 1 c) o 2 c) del artículo 13 del Estatuto de Roma. En este caso, la decisión del Fiscal únicamente surtirá efecto si es confirmada por la Sala de Cuestiones Preliminares.
Finalmente, el Fiscal podrá reconsiderar en cualquier momento su decisión de iniciar una investigación o enjuiciamiento sobre la base de nuevos hechos o nuevas informaciones.
Por Isaías Ramos
Mil doscientos millones de pesos para señalización turística. A la vez, se denuncian escuelas de jornada extendida con carencias de agua, baños, aulas, comedores y espacios adecuados.
No son partidas presupuestarias jurídicamente intercambiables. Pero sí revelan algo más profundo: qué problemas reciben recursos y urgencia del Estado, y cuáles continúan esperando.
La pregunta es inevitable:
¿Para quién está funcionando nuestro crecimiento?
La República Dominicana ha crecido. Negarlo sería absurdo. Han aumentado el turismo, la inversión extranjera, las exportaciones y el PIB. Pero durante más de tres décadas hemos confundido crecimiento con desarrollo, como si una cifra macroeconómica pudiera sustituir el bienestar de una familia.
Nuestra Constitución establece otra jerarquía. El artículo 8 dispone que la función esencial del Estado es proteger los derechos de la persona, respetar su dignidad y procurar su desarrollo dentro de un marco de justicia social y bienestar general. El artículo 217 ordena orientar el régimen económico hacia el desarrollo humano.
La Constitución no coloca al ciudadano al servicio de la economía. Coloca la economía al servicio del ciudadano.
El crecimiento es un medio, no el fin de la República. Podemos exhibir excelentes indicadores mientras demasiados dominicanos compran agua, pagan de su bolsillo educación y salud y viven en comunidades donde el progreso parece pasar de largo.
El modelo ha consolidado rasgos de rentismo, extractivismo y exclusión. Extraemos minerales, pero también obtenemos rentas del agua, las costas, el suelo y el paisaje. Facilitamos inversiones, concedemos incentivos y construimos infraestructura pública. Eso puede ser legítimo y necesario. La pregunta es qué recibe la nación a cambio.
Las playas muestran esa contradicción con claridad. El artículo 15 de la Constitución las reconoce como bienes de dominio público y de libre acceso. Sin embargo, en distintos lugares el ciudadano encuentra dificultades para acceder a costas rodeadas por proyectos que monetizan aquello que pertenece a todos.
La empresa construyó el hotel.
Pero no construyó el mar.
No creó la playa.
No produjo el paisaje.
Cuando un bien natural colectivo se convierte de hecho en atributo de exclusividad comercial, debemos preguntar quién captura la renta, quién asume los costos y qué pierde la nación.
El turismo no es enemigo del país. La empresa privada tampoco. Necesitamos inversión que genere empleos dignos, fortalezca proveedores nacionales, contribuya fiscalmente, transfiera conocimientos, respete el medioambiente y deje comunidades más prósperas.
No queremos menos crecimiento. Queremos crecimiento que produzca desarrollo.
No queremos menos inversión. Queremos inversión que fortalezca a la nación que la hace posible.
No todo incremento del PIB equivale a mayor bienestar ni necesariamente a mayor riqueza nacional neta. Si al crecer agotamos acuíferos, degradamos costas, acumulamos pasivos ambientales o convertimos privilegios temporales en derechos permanentes, podemos contabilizar como progreso la pérdida de nuestro patrimonio. Ninguna nación puede llamar desarrollo a aquello que mejora las cuentas de esta generación a costa de la siguiente.
El Estado no está ausente. Está selectivamente presente.
Construye carreteras, facilita inversiones, protege propiedades, concede incentivos y promueve destinos. Y debe hacerlo. El problema es que demasiadas veces no muestra la misma eficacia y urgencia para garantizar agua potable, educación, salud, seguridad, saneamiento y servicios públicos dignos.
Ese desequilibrio erosiona la esencia del Estado social y democrático de derecho.
No necesitamos escoger entre empresa y pueblo, ni entre inversión y justicia social. Esa es una falsa disyuntiva. Debemos medir el éxito nacional no solo por cuánto crece la economía, sino por cómo crece, quién recibe sus beneficios, quién asume sus costos y qué deja en el país.
Eso exige proteger el acceso público a los bienes comunes; condicionar los incentivos fiscales a resultados verificables; incorporar los costos ambientales; promover empleo formal, encadenamientos productivos y contribución fiscal; y someter las grandes decisiones al interés general.
Pero la transformación no corresponde únicamente al Estado. Requiere ciudadanos dispuestos a vigilar, participar, exigir cuentas y defender aquello que pertenece a todos.
La República Dominicana necesita más que corregir políticas aisladas. Necesita un proyecto de nación capaz de unificar esfuerzos, ordenar prioridades y fijar metas para saldar una deuda social acumulada durante décadas: un proyecto que convierta crecimiento en desarrollo, desarrollo en derechos y derechos en oportunidades reales.
Ese proyecto no supone renunciar al turismo, al capital ni a empresas prósperas. Supone ponerlos al servicio de algo superior: una economía al servicio de una nación.
Debemos reconocer una verdad incómoda: hemos sido mucho más persistentes construyendo crecimiento que construyendo desarrollo.
Es tiempo de recuperar la jerarquía constitucional:
Primero la persona.
Primero su dignidad.
Primero el bien común.
Y entonces el mercado, la inversión y el crecimiento como instrumentos para alcanzarlos.
Al final, la historia no nos preguntará cuánto creció la economía. Nos preguntará qué país dejamos.
Entonces tendremos que responder:
¿De qué sirvió crecer si, mientras crecíamos, fuimos perdiendo aquello que pertenecía a todos?
Ante esa pregunta, la indiferencia no debe ser una opción.
Opinión
Ganaba 100 pesos mensuales (1973-76) y me sobraba dinero
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8 horas agoon
agosto 27, 2026Por Oscar López Reyes
En 1976, en Barahona yo ganaba 100 pesos mensuales en dos trabajos –en el gobierno y en un medio de comunicación- cubría holgadamente los gastos de mi recién formada familia de cuatro miembros, y me sobraba dinero. Caminaba las calles del pueblo como un privilegiado, sin deudas ni estrés. Dormía como un lirón por el estilo de vida sobrio y albergaba una gran esperanza en el futuro.
Como en la mayoría de las casas, en la mía no había televisión, teléfono, nevera, aire acondicionado y mucho menos un vehículo de motor. Tampoco estufa, licuadora, inversor ni botellones de agua, porque por una tubería llegaba sin pagar un solo centavo, igual que la basura, y se pagaban chelitos por el consumo de luz. En el liceo no se cobraba.
En los patios de las dos casas alquiladas donde vivía, en las céntricas calles Colón casi esquina Duvergé y Jaime Mota casi esquina José María Cabral, había frondosos árboles de mangos y limoncillos (quenepas), y en la última anafres (hornillos para cocinar con carbón) y una letrina surtida con periódicos y fundas de papel –provenientes de colmados- para el aseo defecatorio.
Esos pliegos sanitarios representaban una muestra de progreso, porque en las afueras de la ciudad y en las lomas, como Chene, en Enriquillo, para la limpieza tras las necesidades fisiológicas se acudía, en los montes, a piedras, hojas verdes, tusas de maíz y troncos leñosos -en forma giratoria- que se ramificaban desde el suelo.
Entre 1973-1976 en colmados y almacenes –no existían supermercados- se compraban menos de 20 productos hogareños, con precios establecidos por la Dirección General de Control de Precios. Una libra de arroz costaba 8 centavos, una libra de habichuelas 7 centavos, una libra de azúcar 4 cheles, una libra de carne 10 cheles y una botella de aceite comestible valía 30 centavos.
A primera hora de la mañana y en la tardecita se vendía a 8 y 10 cheles una botella o litro de leche de vaca, bien pura, acabada de llegar en bidones desde fincas ganaderas de Amador Pons, Sarita Báez, Buchinche Pérez Espinosa, los hermanos Milongo y Napó (Napoleón) Pérez, los hermanos Dámaso y Zulema López (mis tíos) y otros.
Los gastos eran restringidos, y los regalos escasos, porque muy pocos celebraban cumpleaños o visitaban restaurantes. Predominaba el consumo de helados, principalmente los domingos, antes y después de las retretas del Parque Central.
Esos precios son recordados por mercaderes y amas de casa de la época, debido a que no existían estadísticas de la canasta básica de consumo en pesos dominicanos, en virtud de que, justamente en 1976, el Banco Central fue cuando inició la Encuesta Nacional de Gastos e Ingresos de los Hogares (ENGIH).
A la postre, la compra alimenticia mensual para ocho personas –porque había que separar manjares para los vecinos más cercanos y los padres de los esposos- ascendía a menos de 20 pesos mensuales. Otros gastos: Un par de zapatos de la fábrica gubernamental Fac Doc costaba 4 pesos, y cuando al prestamista “Viste Encuero”, muy conocido en el mercado público y los predios judiciales de Barahona, los días 25 –fecha de pago en el gobierno- le avanzaban 50 centavos de un crédito de 7 pesos, los aceptaba gustosamente.
En esos años, el peso dominicano tenía una paridad con el dólar estadounidense, o sea, uno por uno. Para las transacciones cotidianas, junto a las monedas de 5, 10, 25 y 50 centavos, la de un centavo circuló hasta 1987, con la efigie de Caonabo, cuyo poder adquisitivo fue anulado por la inflación, aunque no se conoce la emisión de una resolución definitiva del Banco Central que la despoje de su poder liberatorio.
Aquellos conmemorados, bien recordados y limpiecitos 100 pesos mensuales: 60 de la Corte de Apelación (no se registraba ninguna deducción de impuestos sobre la renta ni de seguridad social) y 40 pesos de Radio Barahona equivalen, a junio de 2026, a 125 mil 898 pesos con 56 centavos nominales, calculando el Índice de Precios al Consumidor, año por año, el valor del capital y el efecto inflacionario. A este último salario, la Dirección General de Impuestos Internos le reduce a 98 mil 400 pesos con 44 centavos, porque se le aplica un descuento de 27 mil 498 pesos con 12 por aportes de la Tesorería de la Seguridad Social (TSS) y el Impuesto sobre la Renta (ISR).
¡Ah, consumismo y lujos!
¡Uy, prima del dólar!
¡Guau, globalización!
Entre 1973 y 1976 yo andaba despacio, a pie, relax y divertido, de un sitio a otro por las calles de Barahona como un afortunado, porque en la Corte de Apelación (juicios penales y civiles) me desempeñaba como mecanógrafo y mensajero ocasional, ya que estaba responsabilizado de buscar, el 25 de cada mes en las oficinas de Correo, los cheques de los jueces Federico Neftalio Cuello López (Nene), Doro Buenaventura Vásquez, Máximo Deñó, Rafael Dotel Recio y David Vicente Vidal Matos, y el procurador general de ese tribunal, Secundino Gómez Pérez (Jumito), máximas autoridades judiciales de la provincia.
El día 25, los magistrados arribaban a la Corte más temprano que nunca, caminando desde sus casas, sin parafernalias. Recuerdo cuando los secretarios de la Corte, Rafael Alfredo Pérez Rocha (Fellito Tinina), y la Procuraduría, Alejandro Rocha Peña (Mingolito), les entregaban a los jueces los emolumentos que devengaban: unos 250 pesos. Fungían como alguaciles Rafael Matos (Alito), Ignacio Mota y Luis Marino Arias. De unos 20 empleados de ese tribunal, solo sobreviven este último, hoy notario público; el extogado David Vidal, la entonces escribiente Teresa Peña y este servidor.
Yo era el menor de edad y el de más bajo salario: 60 pesos mensuales, el mínimo estatal, y cumplía el horario de 7:30 a.m. a 1:30 p. m. En la segunda jornada laboraba, desde las 3 de la tarde hasta las 7 de la noche, como secretario auxiliar de Rodolfo Z. Lama Jaar, propietario de Radio Barahona, Radio Pedernales, Radio Jimaní y Radio Neyba. Redactaba cartas, anuncios y notas luctuosas, nutrido por mis primeras prácticas escriturales en los clubes culturales y en los murales de la Juventud Comunista (Pacoredo) del liceo secundario Federico Henríquez y Carvajal.
El 11 de febrero de 2026 -justo 50 años después, porque ingresé en el citado mes- volví a las oficinas de la Corte de Apelación de Barahona y la nostalgia me envolvió con los cambios experimentados: existía uno que otro escritorio de caoba, pero ni en sombra las máquinas mecánicas Olympia, Olivetti y Remington, y prácticamente todos los jueces y empleados de 1973-1976 viajaron a un espacio inhóspito. El salario mínimo es de 20 mil 500 pesos y los titulares de Corte de Apelación ganan desde 260 mil 859 hasta más de 362 mil 304 pesos.
Albricias: Aparecieron los datos de mi ingreso al Poder Judicial, y me expidieron la certificación pertinente. El juez presidente de la Cámara Penal de la Corte y juez coordinador del Departamento Judicial (Barahona, Pedernales, Bahoruco e Independencia), Joselín Moreta Carrasco, me dispensó la más esplendorosa atención. Lo que no dijo el texto fue que fui cancelado -el más próspero premio de mi vida, porque tuve que emigrar forzosamente a Santo Domingo- por negarme a ingresar al Partido Reformista del gobernante presidente Joaquín Balaguer. ¡Qué vida Balaguer!
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El autor: Periodista, mercadólogo, catedrático, escritor y comentarista de medios escritos, televisivos y digitales.
