Opinión
La nueva intervención militar a Haití la fragua Biden y la piden Abinader y Henry
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4 años agoon
Por Narciso Isa Conde
La ONU los contempla en su recetario, ni hablar EEUU y el programa de su “guerra global permanente”.
El Canciller dominicano Roberto Álvarez volvió insistir en la urgencia de la ejecución de intervención militar de EE.UU y sus aliados en Haití.
Su intervención como invitado especial en la sesión especial del Consejo de Seguridad de la ONU del pasado lunes, no dejó dudas sobre su condición de funcionario subordinado a los dictados de la Casa Blanca, a tono con la condición de neo-colonia de la República Dominicana y con el rol de gobernador de la misma asumido por el Presidente Luis Abinader.
Con ese pie de amigo a favor del Plan Biden contra la autodeterminación del pueblo haitiano, se acelera la entrada de contingentes militares a la parte Occidental de esta isla.
NUEVA VEZ emerge la agresión militar imperial contra Haití en un CICLO RECURRENTE, que en tiempos modernos se solicita servilmente desde El Caribe, después de fraguarse en Washington.
.MAS ALLÁ DE LA SUPERFICIE Y DEL MANTO DE MENTIRAS
¿Qué está en el fondo de esa acción imperial?
No hay perdón para la negritud caribeña injustamente martirizada y justamente indignada.
No hay tregua en las recurrentes agresiones militares destinadas a vengar la osadía anticolonial y antiesclavista haitiana, y a impedir la ruptura de la cadena de hierro que amarra esa pequeña republica caribeña al Coloso del Norte
La supremacía blanca y la represalia colonial son insaciables.
La insumisión histórica y presente no se perdona.
Otra vez EU y CANADA ofrecen las primeras señales de este nuevo ciclo intervencionista.
Francia, la primera en masacrar y exprimir, luce pérfidamente solapada.
OTRA VEZ la mentira es empleada aplastar la verdad.
Nos quieren convencer de que el hambre material y espiritual de los pueblos se sacia con pólvora y acero.
Que la inmensa deuda social con Haití se paga a plomazos y tanquetazos.
Que esos “fármacos” a base de pólvora son ideales para atacar el cólera de multitudes y “preservar” el litio y el titanio de la “barbarie”.
La ONU los contempla en su recetario, ni hablar EEUU y el programa de su “guerra global permanente”.
Tratan de persuadirnos de que la paz se garantiza haciéndole la guerra a una rebeldía social real, falsamente asemejada al accionar de las bandas armadas que ellos mismos crearon y alimentaron.
· LA VERDAD OCULTADA Y LA ISLA INVERTIDA.
La ONU ha concebido esta “intervención robusta” a cargo de los mismos invasores del pasado, adicionalmente acompañada de la ayuda militar a una Policía corrupta y criminal.
Las víctimas son las culpables, solo por demandar soberanía.
Los victimarios, mal calificados de Comunidad Internacional, son los jerarcas desalmados de dos o tres potencias imperialistas occidentales, que manipulan sus dependencias.
Las ONU y la OEA legitiman sus fechorías a costa de su descrédito.
Las BANDAS la formaron y alimentaron ellos y han decidido “combatirlas” cuando “milagrosamente” se convirtieron en multitudes desarmadas.
TRUMP se frotas las manos.
BIDEN los pies.
ADRIAN HENRY cree que no se va a caer y está casi en el suelo.
URIBE y DUQUE aplauden.
MARTERLLY se sube a la tarima a bailar desnudo.
La TUMBA de MOISES la limpian para recibir las ofrendas de los nuevos invasores.
Los Colosos del Norte se disponen a chupar sangre y a ponerle candado al litio y al titanio.
Abinader y el Canciller Roberto Álvarez no se arrepentirán de chuparle las medias al Tío Sam. Ese néctar es su postre preferido.
El pueblo haitiano, por desgracia para ellos, parece decidido a develarse por su soberanía y autodeterminación. Ni el hambre impuesta, ni el cólera propagado lo han detenido.
No duerme, sigue sublevado.
Esta vez se les puede enredar la cabuya a sus agresores.
Los gobiernos de ultraderecha podrán expulsar inmigrantes, quitar derechos y mandar las mujeres a cocinar y fregar, pero no ofrecerán solución a lo que realmente está causando malestar a muchas personas: la discrepancia entre el bienestar prometido y deseado, y las precariedades económicas existentes.
Por Rosario Espinal
A pesar del triunfo de Lula en Brasil, es evidente el avance de la ultraderecha en el mundo. Las causas son diversas, pero hay elementos en común: el hartazgo de muchas personas con lo existente y la búsqueda de chivos expiatorios para distraer la atención de los problemas de fondo.
Los chivos expiatorios permiten culpar a alguien (usualmente a un grupo vulnerable) de los males sentidos; males que muchos no comprenden y que unos pocos explican a su conveniencia para consumo masivo. De ahí que la ultraderecha se sustente en culpar a los inmigrantes, los gais, los trans, las mujeres, los ambientalistas, etc.
Ellos, según la agitación constante de la ultraderecha, son culpables del desempleo, del gasto en servicios públicos, de la delincuencia, de la pérdida de valores, del colapso de la familia tradicional, etc.
¿Qué hay realmente en el trasfondo? Sociedades que no han podido ofrecer el bienestar prometido a amplios segmentos de la ciudadanía.
En regímenes autoritarios no hay que inventar muchos cuentos porque las fuerzas represivas impiden o sofocan los brotes de insatisfacción. En sociedades con ciertas libertades públicas hay que identificar culpables para el desquite. De ahí que el auge de la ultraderecha se exprese actualmente en democracias longevas.
En el caso específico de las sociedades capitalistas hay un mal de fondo: la promesa de prosperidad que cundió por el mundo desde la década de 1980, bajo las premisas del neoliberalismo y la globalización, desencadenaron expectativas de bienestar para una gran parte de la población mundial que no se han concretado.
Tres factores claves lo han impedido:
Primero, el neoliberalismo con sus políticas de bajos impuestos al capital y la desregulación empresarial ha producido una gran desigualdad en la distribución de la riqueza: los que más tienen, tienen muchísimo más que los demás.
Segundo, la dificultad para desmontar servicios públicos establecidos después de la Gran Depresión. Si eliminan servicios hay más desigualdad y descontento. Si los mantienen, los gobiernos enfrentan mayores déficits fiscales porque han bajado los impuestos a los ricos o les perdonan la evasión.
Tercero, la inflación pospandémica, agravada por la guerra contra Ucrania y contra Irán aumenta los costos de la energía, devastador en el mundo.
Las protestas que proliferan actualmente, sea por la vivienda, el deterioro de la educación, el costo de la vida, o la corrupción reflejan el descontento. Ahí prolifera la ultraderecha con su recetario de chivos expiatorios (simples y claros) que mucha gente asume como explicación de sus males. El sistema en su último cuplé.
Los gobiernos de ultraderecha podrán expulsar inmigrantes, quitar derechos y mandar las mujeres a cocinar y fregar, pero no ofrecerán solución a lo que realmente está causando malestar a muchas personas: la discrepancia entre el bienestar prometido y deseado, y las precariedades económicas existentes. Esta discrepancia se presenta a través del mundo.
Cuando los gobiernos de ultraderecha arrasen con muchas de las conquistas de los últimos 70 años, dejarán detrás sociedades más desiguales y convulsas, sobre las que habrá que forjar valores de solidaridad y justicia, si es que la humanidad no ha sido vencida por los humanoides de la inteligencia artificial.
Por Miguel Guerrero
El problema eléctrico sólo se resuelve tomando al toro por los cuernos. Lo primero es reconocer que la presencia del Estado en el negocio es el principal escollo en la búsqueda de una solución a la crisis energética y su grave impacto en la economía nacional, el sosiego familiar, la estabilidad de los negocios, grandes, medianos y pequeños, y todo cuanto anhelamos con proyección al futuro.
Sin ánimo de enjuiciar la labor del actual gobierno, lo cierto es que la CDEEE es parte del problema. Para esta fecha se suponía que su papel habría dejado de ser determinante y que el Gobierno aceptaría su rol de regulador, fortaleciendo las instituciones públicas llamadas por ley a pautar las reglas del negocio. En lugar de afianzar esta irrenunciable y fundamental responsabilidad, la corporación estatal ha continuado asumiendo funciones propias de una rectoría del sector que no le corresponde.
En la medida en que ese papel se incrementa desciende el de la superintendencia y de la Comisión de Energía, supuesta esta última a pautar las políticas del sector. En un sistema bien estructurado, la CDEEE sería apenas otro agente del sector, no el ostentador de un liderazgo que no es suyo. Por esa distorsión, el sistema no funciona adecuadamente y la mejor demostración de ello son los apagones y el alza de las tarifas, que tienen al garete a la población y estrangulado a los sectores productivos.
Los gobiernos han evidenciado, además, su incapacidad para liderar el sector, se vieron obligados a recurrir a organismos internacionales en la búsqueda de una salida, después de interminables promesas de solución con plantas que nadie ha visto. Admito que es una decisión difícil para un Gobierno, pero a menos que no se delimiten claramente los roles, el sector eléctrico seguirá dando tumbos.
Por Rommel Santos Diaz
El Estatuto de Roma establece que la Secretaría de la Corte Penal Internacional , sin perjuicio de las funciones y atribuciones del Fiscal de conformidad con lo dispuesto en el artículo 42 del estatuto de referencia, estará encargada de los aspectos no judiciales de la administración de la Corte Penal Internacional y de prestarle servicios.
De conformidad con el Estatuto de la Corte Penal Internacional la Secretaría será dirigida por el Secretario, que será el principal funcionario administrativo de la Corte. El Secretario ejercerá sus funciones bajo la autoridad del Presidente de la CPI.
El Estatuto de la Corte Penal Internacional señala, además, que el Secretario y el Secretario Adjunto deberán ser personas que gocen de consideración moral y tener un alto nivel de competencia y un excelente conocimiento y dominio de al menos uno de los idiomas de trabajo de la Corte.
El Estatuto de Roma también establece que los magistrados elegirán al Secretario de la Corte Penal Internacional en votación secreta por mayoría absoluta y teniendo en cuenta las recomendaciones de la Asamblea de los Estados Partes. De ser necesario elegirán por recomendación del Secretario y con arreglo al mismo procedimiento, un Secretario Adjunto.
En cuanto al procedimiento de elección del Secretario de la Corte Penal Internacional, el Estatuto de Roma establece que el mismo será elegido por un periodo de cinco años en régimen de de dejación exclusiva y podrá ser reelegido una sola vez. El Secretario Adjunto será elegido por un periodo de cinco años, o por uno más breve, si así lo deciden los magistrados por mayoría absoluta en el entendimiento de que prestara sus servicios según será necesario.
Finalmente, el Secretario establecerá una Dependencia de Víctimas y Testigos dentro de la Secretaria. Esta Dependencia, en consulta con la Fiscalía, adoptará medidas de protección y dispositivos de seguridad y prestará asesoramiento y otro tipo de asistencia a testigos y víctimas que comparezcan ante la CPI, y a otras personas que estén peligro en razón del testimonio prestado . La Dependencia contara con personal especializado para atender a las víctimas de traumas, incluidos los relacionados con delitos de violencia sexual.
Rommelsantosdiaz@gmailcom
