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La OMC enfrenta una crisis de identidad conforme Trump considera actuar por cuenta propia
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9 años agoon
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LA REDACCIÓNLos miembros de la institución se enfrentan a lo que muchos consideran un ataque al sistema comercial de posguerra
En los días finales de su presidencia, Barack Obama abrió un caso comercial contra China que pretendía ser la culminación de las batallas económicas de su administración con Beijing.
El litigio entablado en la Organización Mundial del Comercio se enfocaba nominalmente en los subsidios ilegales que Beijing utilizaba para ayudar a su industria del aluminio, sin embargo, los funcionarios estadounidenses que habían pasado más de un año trabajando en ello lo consideraron algo más grande. Estaban lanzando un misil guiado hacia la infraestructura financiera de la economía china, dirigida por el estado.
Al anunciar el caso, Obama señaló los préstamos bancarios estatales a bajo interés, la electricidad barata y otros subsidios gubernamentales que China había utilizado para alimentar un “exceso mundial” de aluminio y acero. Todos eran ilegales, alegó, y todos les causaban dolor a los rivales comerciales de China a nivel internacional.
La medida tenía la intención de fijar una postura y establecer un caso sistémico que el sucesor del Sr. Obama, Donald Trump, pudiera retomar al ocupar la Casa Blanca tras haber prometido su propia guerra económica contra China. La administración Obama fue aún más lejos, y buscó la ayuda de aliados en lugares como Bruselas, donde los funcionarios, que aún en este momento, están considerando presentar un caso similar.
Sin embargo, casi un año después, el caso del aluminio presentado por el gobierno de Obama permanece inactivo, como una de las víctimas del dramático cambio en la política comercial estadounidense que el Sr. Trump ha orquestado.
Armado con su sospecha instintiva de las instituciones multilaterales, el Sr. Trump ha convertido a la OMC, que sus predecesores consideraban una herramienta estratégica, en un objetivo estratégico. La falta de interés en el caso del aluminio golpea el núcleo de la agenda comercial de la administración: en lugar de tratar de utilizar la OMC y sus procesos para alcanzar los objetivos de EEUU, el Sr. Trump ha expresado una clara preferencia por la acción unilateral y por evitar las instituciones internacionales.
El resultado es que los ministros de comercio de los 164 miembros de la OMC que se reunirán en Buenos Aires el domingo para su cónclave bienal, enfrentan lo que muchos consideran una crisis existencial creciente tanto para este organismo creado hace ya dos décadas como para el sistema comercial de posguerra. Y EEUU, que alguna vez fue garante de esa arquitectura, ahora encabeza el ataque.
Los cargos del Sr. Trump contra la OMC dependen de su creencia de que la creación de la institución en la década de 1990 contribuyó a provocar la angustia económica que afectó a muchas comunidades estadounidenses cuando perdieron sus empleos ante los nuevos competidores en China y otros países.
Los funcionarios de la administración argumentan que la OMC ha fracasado en su mandato para negociar nuevas reglas para la economía mundial y ha obligado a EEUU a usar aranceles desiguales. Dicen que sus procedimientos actuales nunca fueron diseñados para lidiar con el tipo de capitalismo de estado que China ha implementado exitosamente durante tres décadas.
Los defensores de la OMC pueden proclamar que su proceso de solución de disputas es una barrera contra las guerras comerciales, pero los funcionarios estadounidenses argumentan que las disputas tardan demasiado y terminan en manos de un órgano de apelación que acusan de invadir la soberanía de los miembros de la OMC.
En un documento de 2010, escrito cuando era un destacado abogado comercial en Washington, Robert Lighthizer, zar comercial del Sr. Trump, argumentó que EEUU debía despreciar a la OMC con mayor frecuencia. Y eso es lo que parece que él y la administración Trump se proponen hacer.
El asalto de la administración Trump a la OMC hasta ahora ha tenido cierto tono pasivo-agresivo.
Los diplomáticos en Ginebra dicen que desde la elección del Sr. Trump, EEUU ha estado jugando un papel secundario en la mayoría de las negociaciones de la OMC. “EEUU ha estado ausente durante 12 meses”, dice un diplomático de alto rango. “No están en el juego en lo absoluto”.
Antes de las reuniones anteriores de la OMC, EEUU había jugado un papel de liderazgo en la conducción de la agenda de negociación. Esta vez, los funcionarios de otros países que trabajan en los posibles acuerdos, en temas como la eliminación de subsidios a la pesca ilegal en todo el mundo, dicen que sólo esperan que EEUU no bloquee ninguna acción.
Sin embargo, EEUU también ha apuntado más directamente a la función de la solución de disputas de la OMC y ha comenzado a actuar en base a sus quejas sobre el proceso de apelación.
Ha bloqueado durante meses la tarea de llenar vacantes en el cuerpo de apelación de siete miembros de la OMC por razones técnicas que algunos funcionarios en Ginebra creen que enmascaran una agenda más siniestra para derribar por completo el sistema de disputas de la OMC y eliminarlo como una restricción sobre el tipo de acción comercial unilateral — ya sea en forma de aranceles u otras medidas — que el Sr. Trump quisiera tomar.
Funcionarios de otros países, además, expresan su frustración con la nueva administración en Washington, diciendo que aún no ha dejado en claro lo que quiere que suceda en la OMC.
Una de las ironías del enfoque de la administración Trump es que EEUU está lejos de ser el único que ve las fallas de la OMC.
Algunos funcionarios en Ginebra han comenzado a referirse a la ‘ONUficación’ de la OMC, señalando el rol de bloqueo que pueden asumir los pequeños países y las camarillas debido a su estructura de toma de decisiones basada en el consenso. Otros dicen ahora que la OMC es un lugar donde sólo se lograrán acuerdos comerciales con el denominador más bajo, pues los debates más duros y ambiciosos tienen lugar en los acuerdos comerciales regionales o sectoriales.
La ironía más grande es que muchos países están ansiosos por encontrar razones para cooperar con EEUU, especialmente cuando se trata de la amenaza percibida proveniente del modelo económico de China.
Al oponerse a la solicitud de China de que se le conceda el estatus de economía de mercado en la OMC, Washington ahora tiene aliados en la UE y en países como Japón, Canadá y México. El estatus es importante para Beijing tanto por ser un símbolo como por la ayuda que le prestaría para combatir los casos antidumping contra sus exportaciones baratas.
Cuando la UE y EEUU se negaron a cumplir su deseo en 2016, Beijing inició un caso en la OMC contra ambos. Ahora se espera una decisión en el caso de la UE a principios de 2019, pues los abogados de China han decidido priorizar eso. Mientras tanto, el Sr. Lighthizer advirtió que cualquier decisión a favor de China sería “catastrófica” para la OMC.
Los funcionarios de la UE y Japón también están tratando de convencer a EEUU de que hay otras áreas donde podrían encontrar una causa común contra China en la OMC. Entre ellos se encuentra una investigación de EEUU sobre las prácticas y normas de propiedad intelectual de China y las reglas que exigen que las compañías transfieran tecnologías importantes.
Los funcionarios de la UE argumentan que las compañías europeas tienen las mismas quejas y que todas se beneficiarían de una acción conjunta en la OMC, en lugar de una acción estadounidense para enfrentar a China unilateralmente y potencialmente provocar una guerra comercial.
Roberto Azevêdo, el ex diplomático brasileño que funge como director general de la OMC, argumenta que si EEUU u otros países emprendieran un camino unilateral, se arriesgarían a repetir momentos peligrosos en la historia económica.
“Sin el sistema multilateral de comercio, creo que estaríamos en un mundo definitivamente regido por acciones unilaterales, que es básicamente un eufemismo para las guerras comerciales”, dice el Sr. Azevêdo. “Y creo que todos estaríamos, sin excepción, peor de lo que estamos ahora”.
Los funcionarios de la administración Trump le dieron un giro diferente a esto. Argumentan que están llevando a EEUU por un camino de unilateralismo más eficiente y duro.
En lugar de presionar sobre cuestiones como el caso del aluminio del Sr. Obama en la OMC — que incluso si se persigue de forma agresiva tomaría años litigar — la administración Trump está empleando leyes domésticas que pretenden dar resultados en unos meses.
El Departamento de Comercio lanzó en la primavera varias investigaciones de seguridad nacional sobre las importaciones de aluminio y acero que podrían arrojar una decisión sobre los aranceles en las próximas semanas. El mes pasado “lanzó por iniciativa propia” un caso antidumping contra las láminas de aluminio chinas utilizadas en productos como las canaletas caseras, la primera vez que lo hace desde 1985.
Algunos veteranos del comercio aún ven razones para tener esperanzas. “Todavía me siento optimista a largo plazo sobre la OMC. Una crisis y una experiencia cercana a la muerte pueden hacer que la gente la considere de una nueva forma”, dice John Weekes, ex embajador de Canadá en la OMC.
Sr. Lighthizer también ha dado sus propias razones para el optimismo, dicen otros funcionarios. En conversaciones privadas, dicen, ha tratado de tranquilizar al Sr. Azevêdo y otros sobre las intenciones actuales de EEUU.
“Si la OMC no existiera, tendríamos que inventarla”, les dijo.
diariolibre.com
Internacionales
Nepal mantiene las búsquedas 11 días después de la riada tras nuevos rescates con vida
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2 semanas agoon
septiembre 5, 2026Agencia Efe
Katmandú.- Nepal mantuvo este sábado las operaciones de búsqueda once días después de la riada que devastó el norte del país, alentado por los nuevos rescates con vida registrados en las últimas horas, mientras centenares de trabajadores continúan desaparecidos en centrales hidroeléctricas arrasadas por el agua y el barro.
El ministro del Interior, Sudhan Gurung, afirmó tras los rescates que los hallazgos habían dejado “un rayo de esperanza” y aseguró que las operaciones continuarían dentro de los túneles.
La búsqueda sigue activa en varios de los complejos hidroeléctricos más afectados, con apoyo de especialistas de la India, China y Corea del Sur, según las últimas actualizaciones oficiales del Gobierno nepalí.
Upper Trishuli-1 concentra uno de los mayores operativos: más de 1400 personas vinculadas al proyecto se encontraban ahí cuando se produjo la catástrofe; 557 permanecen sin localizar y alrededor de 115 podrían haber quedado atrapadas en la zona de la presa y el túnel principal, según la empresa promotora.
El último balance consolidado por la Policía de Nepal elevaba a 1.344 los cuerpos y restos humanos recuperados y a 4.887 las personas todavía sin localizar, mientras los cuerpos de seguridad participan en un operativo que continúa también en comunidades de Rasuwa y Nuwakot y a lo largo del corredor del Trishuli, donde equipos terrestres y helicópteros buscan desaparecidos, evacúan a afectados y llevan suministros a poblaciones aisladas por la destrucción de carreteras y puentes.
Internacionales
Putin ordena suspender tres días los ataques a Kiev tras la llegada de los emisarios de EE.UU.
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2 semanas agoon
septiembre 5, 2026Efe
Berlín.- El presidente ruso, Vladímir Putin, ha ordenado cesar durante tres días los ataques contra la capital ucraniana debido al viaje a Moscú y Kiev de los emisarios de la Casa Blanca, Steve Witkoff y Jared Kushner, según informó hoy el Kremlin.
«El presidente ruso, el comandante supremo de las Fuerzas Armadas, Vladímir Putin, ordenó a partir de la medianoche de hoy y durante tres días no lanzar ataques contra Kiev. Esto está relacionado con los preparativos de los contactos de los (enviados) estadounidenses en Kiev», explicó Dmitri Peskov, portavoz presidencial, a las agencias locales.
Peskov también confirmó que Kiev había informado a Moscú de la decisión del presidente ucraniano, Volodími Zelenski, de suspender los ataques a Rusia durante la presencia en ambos países de Witkoff y Kushner.
Al menos 27 muertos y 42 heridos en un ataque ruso contra un almacén cerca de Kiev
Washington había exigido a ambos bandos en conflicto garantías de seguridad, tras lo que el Kremlin negó en un primer momento el viernes un posible acuerdo al respecto con Ucrania.
’Rusia debe hacer lo mismo (…) Nuestro objetivo es que la visita y las negociaciones con la parte estadounidense sean lo más constructivas y sustanciales posible», comentó Zelenski anoche en su tradicional alocución a la nación.
Zelenski había amenazado esta semana a Rusia con hacer «imposibles» las comunicaciones aéreas en su territorio, por lo que llamó a las cancillerías occidentales y a las aerolíneas extranjeras a reaccionar en consecuencia.
Putin recibirá hoy a ambos mediadores
A su vez, el portavoz ruso confirmó que Putin recibirá hoy a ambos mediadores, que no viajaban a Moscú desde enero pasado. «Efectivamente, habrá reunión. Por regla general, hasta ahora han sido bastante prolongadas», dijo.
Con todo, llamó también a no precipitarse acerca de los posibles resultados de la reunión, ya que -recordó- «el propio presidente (de EE.UU., Donald) Trump dijo ayer que no se trataba de nuevas ideas» para el arreglo del conflicto.
En cuanto al motivo de que, por primera vez, Witkoff y Kushner también viajen a Kiev, instó a los reporteros a hacerles esa misma pregunta a los enviados estadounidenses.
Trump confirma que sus enviados viajan a Rusia y Ucrania para reavivar las negociaciones
El avión especial de EE.UU. con ambos emisarios entró en el espacio aéreo ruso desde Finlandia menos de dos semanas después de que visitara Moscú por primera vez desde el comienzo de la guerra en Ucrania el director de la CIA, John Ratcliffe.
Trump reconoció anoche que sus enviados «llevan consigo una propuesta para poner fin a la guerra. Porque yo puse fin a ocho guerras».
Putin se mostró esta semana dispuesto a recibir a Witkoff y Kushner, pero ha rechazado por el momento tanto un alto el fuego prolongado como una posible cumbre tripartita con EE.UU. y Ucrania, a no ser que sea para firmar la paz definitiva.
Las negociaciones ruso-ucranianas están estancadas desde febrero pasado, cuando comenzó la operación militar de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Internacionales
Veinticinco años después del 11 de septeimbre, el «cerebro» del atentado aún espera juicio para 2028
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2 semanas agoon
septiembre 5, 2026Efe
Washington, EEUU.-Veinticinco años después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, el presunto cerebro y otros tres acusados siguen a la espera de un juicio, que se prevé comience el próximo 5 de junio de 2028 después de pasar más de una década estancado en su fase preliminar.
El complejo caso conjunto contra Jalid Sheij Mohamed, quien habría propuesto la idea a Osama bin Laden y luego supervisado la operación, Ammar al Baluchi, Walid bin Attash y Mustafa al Hawsawi, se tramita ante las comisiones militares creadas en la base naval de Guantánamo.
En su enclave militar al este de Cuba, EE.UU. llegó a retener a unos 780 hombres, de los que hoy quedan 15 prisioneros considerados de alto riesgo o en un limbo legal. La prisión continúa en funcionamiento a pesar de los intentos del expresidente demócrata Barack Obama por clausurarla.
Prisioneros de alto perfil
Sheij Mohamed, su sobrino Al Baluchi (conocido también como Ali Abdul Aziz Ali), Bin Attash y Al Hawsawi permanecen recluidos en instalaciones de máxima seguridad en Guantánamo, tras años en cárceles clandestinas de la CIA y después de ser sometidos a técnicas de interrogatorio consideradas tortura, como el ahogamiento simulado («waterboarding», en inglés).
El prisionero de mayor valor en la base naval y sus cómplices se enfrentan a la pena de muerte por el asesinato de 2.977 personas en Nueva York, Washington y Pensilvania, en los peores atentados terroristas en la historia de Estados Unidos.
En julio de 2024, Sheij Mohammed y otros dos acusados llegaron a un acuerdo de culpabilidad con los fiscales militares a cambio de evitar la pena de muerte por condenas de cadena perpetua, un intento por cerrar el expediente que luego fracasó.
Años de retraso
Los cargos contra los acusados fueron presentados por primera vez ante una comisión militar en 2008, tras lo cual el procedimiento se suspendió por varios años y fue reformulado bajo nuevas normas en 2012.
Además de las acusaciones contra el supuesto ideólogo del 11S, Bin Attash está señalado por dirigir la selección y el entrenamiento de varios de los atacantes, mientras que Al Baluchi y Al Hawsawi supuestamente enviaron ayuda monetaria y se encargaron de varios preparativos en la operación.
En 2023, un juez militar separó a un quinto acusado, Ramzi bin al Shibh, del caso original por incapacidad mental.
Desde su reinicio, el proceso ha estado plagado de demoras logísticas debido a la lejanía de Guantánamo del territorio estadounidense, denuncias por escuchas a la defensa, junto a debates para esclarecer si las confesiones de los acusados están «manchadas» por las torturas de la CIA y pueden ser usadas en una corte.
También ha habido retrasos por imprevistos técnicos y los cuidadosos procedimientos para evitar revelar identidades e información delicada en un caso donde todavía muchas de las evidencias permanecen selladas al público e incluso a varios miembros de la defensa.
Una fecha para el juicio
Estos años de estancamiento han provocado la frustración de los supervivientes y los familiares de las víctimas, que exigen que se haga justicia y denuncian la lentitud de un proceso que, según afirmaron varios de ellos a EFE, debía haberse celebrado en tribunales de Nueva York o Washington.
Sin embargo, a fines de agosto pasado, el juez militar Michael Schrama determinó que el juicio contra Sheij Mohamed y sus cómplices comenzaría el próximo 5 de junio de 2028 con la selección del jurado en las salas de las comisiones militares en Guantánamo, casi 27 años después de los atentados.
Inicialmente la Fiscalía había solicitado que el juicio comenzara en enero de 2027, pero Schrama -el quinto magistrado asignado al caso desde 2012- consideró que esta no era una fecha realista.
A pesar de tener ya plazo previsto, el proceso debe aún resolver numerosas cuestiones previas y depende del cumplimiento de plazos fijados por el tribunal, por lo que expertos no descartan nuevas demoras en el calendario del caso, visto a menudo como un claro ejemplo de la lentitud de la justicia militar estadounidense.
