Opinión
La OTAN contra la vida y la autodeterminación de los pueblos
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4 años agoon
Por Narciso Isa Conde
La guerra global infinita o permanente, -declarada por EEUU en el 2001- arrancó en el primer tramo de la prologada multi-crisis que ha estremecido el sistema imperialista occidental, que tiene como centro a EE.UU, y al inicio del declive de la hegemonía de esa superpotencia capitalista.
Ella, impulsada y moldeada por el Pentágono, ha devenido en suma y combinación de múltiples guerras: políticas, económicas, biológicas, cibernéticas y militares; con variadas intensidades destructivas y variados grados de complementariedad, secuencias y articulación.
La supremacía de EEUU, de su PENTÁGONO y su enorme poderío mediático dentro del sistema imperialista occidental, le posibilitó subordinar e involucrar en esa ruta a las potencias capitalistas europeas y controlar con esos fines la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
· GUERRA PROPIA DE UNA CRISIS DE DECADENCIA.
Esa guerra global e integral ha sido empleada para tratar de apuntalar la nefasta modalidad neoconservadora (mal denominada neoliberal) del capitalismo de estos tiempos, común a todo el sistema de dominación e impuesta en las últimas dos décadas del siglo XX.
Es una guerra que ha sido desplegada para recuperar territorios y riquezas en procura de detener y revertir la decadencia de un sistema de dominación gravemente afectado por su crisis de decadencia; sin efectivamente alcanzar los resultados esperados; pese a obtener logros parciales, muy temporales, a base de destruir, controlar el caos desatado y ocupar países soberanos.
· EL DECLIVE DE EE.UU NO SE HA DETENIDO, MÁS BIEN SE HA AGRAVADO.
En verdad, la decadencia EEUU, y de la civilización occidental en su conjunto, se ha seguido profundizando y extendiendo; mientras crecen cinco factores adversos a sus pretensiones de detenerla y superarla vía su guerra global infinita:
1.-El fortalecimiento del poder global y la firme alianza de las superpotencias emergentes, China y Rusia.
2.-La tendencia a la autodeterminación de potencias y bloques de mediano desarrollo (Irán, BRIC…)
3.-La reconquista de soberanías y alianzas soberanas bilaterales o multilaterales en una parte de los países autodeterminados, ubicados en la periferia (tradicionalmente dependiente) latinoamericana, asiática, africana y euro-oriental; con expresiones regionales e interregionales (ALBA / alianzas China, Rusia, Irán con países del Alba y el ejercicio de soberanía en otros Estados de Región y del Sur “tercermundista”, destacándose el impactante rol del México de López Obrador, en contraste con el descenso de las ultraderechas.
4.-Las ejemplares resistencias de las civilizaciones despreciada por occidente, oprimidas, discriminadas y agredidas por los integrantes de un imperialismo racista y xenófobo, impregnado del supremacismo blanco y de una cultura cristiano-occidental-colonialista
5.-Las recurrentes rebeldías anti-neoliberales y crecientes resistencias populares a los modelos derivados de la estrategia neoconservadora impuesta a la fuerza por la élites capitalistas transnacionales y locales.
Esto, a su vez -en tantos procesos o fenómenos independientes que agravan la crisis del sistema imperialista occidental y debilitan la ya maltrecha hegemonía de EEU y aliados- son los blancos de ataques de su guerra global y causas esenciales de su creciente y cada vez más demencial agresividad.
· CARÁCTER, PROPÓSITO DE LA GUERRA, REMODELACIÓN Y NUEVO ROL DE LA OTAN.
Es un imperialismo enfermo, desplegando sus odios en su loco afán por extender su existencia y recuperar supremacía absoluta..
No es la clásica guerra de rapiña o inter-imperialista por conquista de mercados, con culpas repartidas por mercados.
Es una guerra permanente contra los avances de la autodeterminación y los procesos soberanos que erosionan su supremacía y amenazan su existencia, en la que la combinación del propósito imposible de recuperar su reinado unipolar con el gran negocio de las armas de su complejo militar-industrial financiero, con la voracidad y el afán de opulencia de los mega-capitalistas de la industria de las armas y la minería extractiva, la ha convertido en una guerra contra la humanidad y la vida misma.
Eso explica el ascenso en volumen e intensidad destructiva de la reciente apertura del peligroso capítulo de preparación y ejecución sistemática de la guerra de la OTAN contra la Federación Rusa, iniciada en territorio ucraniano; seguida de las resoluciones de la reciente CUMBRE DE LA OTAN-Madrid, que se traducen en:
-Conversión en grande de la OTAN de la Alianza Militar Atlántica a una ALIANZA POLÏTICO-MILITAR GLOBAL.
-Ampliación su membrecía en los países del Báltico y Ártico y expansión de sus fuerzas terrestres y bases militares en Europa Oriental para cercar más a Rusia.
-Pactar militarmente con Japón, Corea del Norte, Nueva Zelandia y Australia, e incrementar sus fuerzas navales en el Indo-pacifico, apuntando agresivamente contra Chuna hacia el Indo-pacifico.
-Mayor presencia de sus flotas navales en el Mediterráneo y en el Atlántico Norte, y de su implantación en Colombia y colonias holandesas del Caribe; mayor control militar de Mauritania (África) para fortalecer sus planes intervencionistas en ambos continentes y su ofensiva contra todas las señales de autodeterminación.
-Declarar temerariamente a Rusia y China como potencias a derrotar.
-Asumir la militarización de la política en una fase de mayor confrontación con quienes adversan línea guerrerista
-Aumentar considerablemente su presupuesto y su equipamiento militar, obligando a sus países miembros a aportar el 2% de su PBI.
-Darle permanencia y fortalecer su grupo de guerra nuclear, contemplando ataques tácticos- “quirúrgicos” puntuales.
– Reestructurarse y constituirse en maquinaria ofensiva de la guerra integral o multi-guerra del capitalismo imperialista occidental y del orden neoliberal endurecido contra todo lo que no controla.
– Imponer, en fin de cuentas, un régimen de fuerza a escala mundial,
· IMPLICACIONES Y URGENTE CONFLUENCIA ALTERNATIVA.
Las implicaciones de todo esto indican que OTAN y las potencias y cúpulas capitalistas que la sustentan, están decididas a intensificar una guerra global que en definitiva es una guerra contra la autodeterminación, la vida y la existencia de la humanidad.
Tales crueles designios sólo pueden ser contrarrestados, y finalmente derrotados, con una gran confluencia mundial del abanico de Estados, gobiernos, movimientos políticos y sociales, y pueblos en lucha; cada uno con sus roles y sus particularidades, todos unidos respetando la diversidad multicultural e ideológica. Una confluencia multicolor, destinada a defender la autodeterminación, la vida, la libertad y los derechos de la humanidad y de la Madre Tierra.
Así lo exige el tipo de crisis y de dominación, para una vez consumada la victoria, pasar a luchar por metas superiores: por un mundo solidario y sociedades justas, sembrando persistentemente más socialismo.
Opinión
El Consejo Nacional de la Magistratura y la partidocracia.
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10 horas agoon
julio 17, 2026Por José Cabral
Siempre he dicho y he reiterado, pero que no se trata de ningún descubrimiento, que el sistema está concebido para responder a los intereses de los partidos políticos.
Los diputados y senadores provienen de ese entorno, el presidente de la República y el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM), en el que se escogen los jueces, explica el desempeño de cada uno de estos poderes públicos
La conformación del CNM implica que todo el sistema, incluido el de justicia, obedece a los intereses que se expresan en este órgano.
De manera, que, frente a la confrontación del derecho con la política, el primero siempre tiene todas las de ganar cualquier batalla, máxime cuando se trata de aquella que se desarrolla en el campo legal.
Todo este cuadro permite establecer que resulta prácticamente difícil, por no decir imposible, que el derecho pueda salir triunfante frente a la política.
Sin ninguna duda, que ahí descansa la gran debilidad del proceso de constitucionalización del derecho que se produce en el país a partir de la entrada en vigencia de la Constitución del 2010.
Es hermoso en los textos el proceso de constitucionalización, pero el mismo resulta decepcionante en la práctica y cuando se choca con la realidad.
Nadie, absolutamente nadie, puede negar que una herramienta vital para cualquier democracia es una buena administración de justicia, pero en una nación donde la partidocracia es la dueña del sistema esto se vuelve prácticamente difícil, por no decir imposible.
El problema descansa en un Consejo Nacional de la Magistratura (CNM), cuyo órgano tiene la sagrada misión de escoger los jueces del sistema de justicia nacional, lo que quiere decir que cuando se presenta un conflicto entre el derecho y la política éstos se inclinen por emitir sentencias en favor de la partidocracia.
Los hechos hablan por sí solos y el que no lo crea que revise la mayoría de las decisiones que conllevan sentencias que impactan los intereses de los partidos para que se puedan valorar los resultados.
Sin no se cambia la conformación del CNM es muy difícil que el proceso de constitucionalización del derecho y que tiene como base el respeto de los derechos fundamentales pueda cristalizarse en una sociedad como la dominicana, donde la política está presente predominantemente en todos los escenarios.
De tal forma, que hablar de una buena administración de justicia al margen de los intereses de los partidos políticos, resulta una quimera y que sólo una persona muy ingenua lo puede creer.
Opinión
Cuando el poder desconoce la Constitución, debilita la República
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1 día agoon
julio 16, 2026Por Isaías Ramos
Ninguna democracia muere el día en que se rompe la Constitución. Muere mucho antes: cuando quienes juraron defenderla comienzan a tratarla como un obstáculo y la ciudadanía empieza a acostumbrarse a ese irrespeto.
La Constitución no fue escrita para adornar discursos ni para ser invocada cuando conviene al poder. Fue concebida para limitar a quienes gobiernan, proteger a los ciudadanos y garantizar que ningún funcionario, partido, mayoría congresual o presidente coloque su voluntad por encima de la soberanía popular.
Por eso preocupa el rumbo de diversas actuaciones del Congreso Nacional y del Poder Ejecutivo.
En los últimos años se han aprobado normas luego anuladas, corregidas o seriamente cuestionadas por su compatibilidad constitucional. La Ley de la Dirección Nacional de Inteligencia motivó la intervención del Tribunal Constitucional por objeciones relacionadas con derechos fundamentales. La Ley de Facturación Electrónica también requirió su actuación para corregir una disposición que afectaba la privacidad.
Más recientemente, el nuevo Código Penal ha dejado de ser únicamente una inquietud jurídica para provocar un rechazo creciente en amplios sectores de la sociedad. Juristas, periodistas, profesionales, organizaciones sociales y ciudadanos hemos advertido que varias disposiciones, por su amplitud, ambigüedad o desproporción, podrían amenazar la libertad de expresión, la denuncia pública, el ejercicio profesional y la protesta pacífica.
Cuando una legislación penal provoca temor entre quienes informan, denuncian o protestan, el problema deja de ser técnico: amenaza la convivencia democrática.
Pero el caso institucionalmente más delicado es la respuesta legislativa posterior a la sentencia TC/0788/24.
Las decisiones del Tribunal Constitucional son definitivas, irrevocables y vinculantes para todos los poderes públicos. Cuando una legislación posterior genera serios cuestionamientos sobre si respeta materialmente el criterio fijado por el máximo intérprete de la Constitución, no estamos ante un simple debate político. Está comprometida la supremacía constitucional, la seguridad jurídica y la confianza ciudadana.
La preocupación no gira solo alrededor de una sentencia ni de las candidaturas independientes. El problema es más profundo: ¿puede el poder político redefinir, limitar o neutralizar derechos protegidos por la Constitución?
La Constitución dominicana no creó una democracia para beneficio de los partidos. Creó un Estado social y democrático de derecho, fundado en la dignidad humana, la soberanía popular, el pluralismo político, la separación de poderes y la protección efectiva de los derechos fundamentales.
El derecho a expresarse no es una concesión del Gobierno.
El derecho a protestar pacíficamente no es un favor del Congreso.
El derecho a elegir y ser elegido no pertenece a los partidos.
Son derechos constitucionales que ningún poder temporal puede apropiarse, reducir ni administrar según su conveniencia.
No sabemos si quienes gobiernan desconocen el espíritu de la Constitución o si, conociéndolo, han decidido apartarse de él. Lo evidente es que demasiadas decisiones han obligado al Tribunal Constitucional y a la sociedad a recordar principios que debieron orientar desde el inicio a los poderes públicos.
No afirmamos que la República Dominicana sea hoy una dictadura. Pero sería irresponsable esperar a que el autoritarismo esté consumado para denunciar las decisiones que pueden abrirle camino.
Las democracias rara vez desaparecen de un día para otro. Se erosionan lentamente cuando se relativiza la supremacía constitucional, se reducen los espacios de participación, aumentan las facultades del poder sin controles suficientes y los derechos fundamentales dejan de orientar la legislación.
Está en juego la República que dejaremos a nuestros hijos: una nación donde la Constitución gobierne al poder o un país donde el poder acomode la Constitución a sus intereses.
Todavía estamos a tiempo de corregir el rumbo.
El pueblo dominicano ha demostrado paciencia, madurez y vocación democrática. Ha recurrido a los tribunales, promovido el debate público y utilizado los mecanismos institucionales reconocidos por la Constitución.
Pero la paz social no puede sostenerse indefinidamente si los reclamos constitucionales no encuentran respuesta. Cuando las instituciones dejan de escuchar, aumenta la presión social. Esa realidad no debe celebrarse ni provocarse; debe prevenirse mediante el diálogo, la rectificación y el respeto a la Constitución.
Este no es un llamado a la confrontación. Es un llamado a la rectificación.
El Congreso debe legislar dentro de los límites constitucionales. El Poder Ejecutivo debe ejercer sus facultades constitucionales con el mismo compromiso que juró al asumir el cargo. Y todos los poderes públicos deben recordar que las decisiones del Tribunal Constitucional no son recomendaciones: forman parte del orden que están obligados a respetar.
Cumplir la Constitución no debilita al Estado. Lo fortalece.
Respetar los derechos fundamentales no genera desorden. Construye paz.
Abrir la democracia no amenaza la República. La hace más legítima y fuerte.
Desde el Foro Cívico y Social lo afirmamos con claridad: la Constitución no pertenece al Congreso, al Poder Ejecutivo ni a los partidos políticos.
La Constitución pertenece al pueblo dominicano.
Defenderla por las vías pacíficas, democráticas y constitucionales no es un acto de oposición. Es el deber moral, cívico y patriótico de toda generación que aspire a entregar a sus hijos una República más libre, justa y fiel al Estado social y democrático de derecho.
Una nación puede sobrevivir a una mala ley y corregir una mala decisión. Lo que no puede permitirse es acostumbrarse a que el poder deje de obedecer la Constitución.
Por Oscar López Reyes
(A la 18:00 hora local del miércoles 24 de junio de 2026, Venezuela fue sacudida por dos terremotos: el primero en la escala 7.2 (duró un minuto) y 39 segundos después otro de magnitud 7.5 (se extendió por tres minutos), concentrados especialmente en la Guaira y Caracas, con un salto -hasta el 12 de julio de 2026- de más de 50 mil desaparecidos, según la ONU; cerca de 5 mil fallecidos, 20 mil heridos y 20 mil damnificados).
(I)
¡Oh, Venezuela!
Patria inmensa.
¡Caramba!,
Hermanos en Bolívar,
¡qué dolor soberbio!
que oprime las fibras de mi alma,
En tristeza de gritos que escapan
de escombros retorcidos
por furia de un suelo rebelde.
El telúrico conmueve en miradas
de arquitecturas sin piedras ni ventanas,
y melancolías de niños vagando en penumbras,
Sin padres ni estancias.
Y pone a temblar en rememoración de amor
su épica solidaridad y sacrificio de dignidad infinita
en épocas pretéritas, que configura
una vastedad de grandeza histórica
y el patriotismo compartido.
¡Oh, Venezuela, SOS!
(II)
Cuando no haya más lágrimas que derramar,
rebosantes las porcelanas de mortandad,
esa “Tierra de Venecia” y esa “Tierra de Gracia”
dejará de llorar y se levantará en cumbre de cerros,
contemplando
marchas fúnebres y entierros colectivos,
echando la vista a la resurrección de Cristo.
(III)
Heridos que sollozan en ruinas y hospitales,
sobrevivirán en sonidos de esperanza y el susurro
que late desde los vientos que soplan
de mares y montañas, para otro comienzo
de sonrisas en barcas de adversidad.
(IV)
Los fallecidos descansarán en púrpura palmera
y ecosistemas naturales con flores coloreadas
con toques de bellezas íntimas
que evocan la fragancia
en la eternidad de jardines
con pétalos de atardeceres versátiles.
(V)
Y los muchos desaparecidos fertilizarán
los predios erosionados,
para floración de hojas, frutos y plantas aromáticas,
que germinarán emergentes criaturas en vientres
de primaveras de Luna menguante
y otoños de Luna creciente.
(VI)
En su inocencia, niños huérfanos seguirán jugando
en noches tranquilas, abrazados de madres sustitutas
y nutrientes saludables,
que brotarán renovadas energías
en llanuras, bosques y lagos estrellados,
acariciados por paisajes de jazmines
y saltos que gimen en la nostalgia de edificios desplomados.
(VII)
Sumergidos en cenizas de techos agrietados
por terrestres sacudidas bruscas,
pequeños, adultos y veteranos
alzarán vuelos con recuperados bríos,
como aquel ave mítica y pájaro de fuego.
Tendrán casas alfombradas con claveles
y rosadas cestas colgantes,
en calles sin pedruscos y con Sol,
parques con glorietas y toboganes,
escuelas y parroquias para el cambio.
(y VIII)
En brisas de trompetas, hembras y varones
abatidos en estado emocional resurgirán
de pedazos de paredes rotas,
para reconstruir territorios asolados,
en el renacer de paz y progreso,
y entonces entonar, a viva voz: ¡felicidad, felicidad!
………………………….
El autor: Periodista, mercadólogo, catedrático, escritor y gremialista.
