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La partidocracia por encima del bien y del mal y sobre todo de la consolidación de una auténtica democracia.
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3 años agoon
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LA REDACCIÓNEn la partidocracia dominicana no hay forma de que se presente una acusación penal en contra de alguno de sus miembros y sin que la misma no se traduzca en una supuesta persecución política.
En las últimas horas el país ha sido escenario en diferentes lugares del territorio nacional de que militantes peledeístas se hayan movilizado para denunciar que la democracia dominicana está en peligro por las acusaciones presentadas en contra de la plana mayor del gobierno que encabezó Danilo Medina.
El expresidente, quien aparece como cómplice en casi todos los expedientes que ha presentado el Ministerio Público, hizo duras críticas al órgano responsable de la persecución del delito y el crimen, el cual, según el exmandatario, el presidente Abinader define como independiente.
Danilo censuró la forma en la que son sometidos a la justicia los exfuncionarios de su gobierno, entre ellos el excandidato presidencial Gonzalo Castillo, porque en su opinión se busca sustituir las urnas por los tribunales para desacreditar a los que él llama los lideres de la oposición para que el Partido Revolucionario Moderno (PRM) gane las elecciones en el 2024.
Dice Medina que la sociedad dominicana se da cuenta de lo que ha dicho, en el sentido de que se busca sustituir la elección democrática de candidatos por la escogencia arbitraria de culpables.
De acuerdo al presidente del PLD, la persecución del Ministerio Público quieren que sea un expediente el que decida quién puede y quién no puede ser presidente de un país, ya que en realidad quieren cambiar la voluntad popular por una acusación criminal y según lo ve Danilo Medina no hay justicia para nadie si un peledeísta es enjuiciado y muere de esa manera el principio de igualdad, lo cual quiere decir que en el país sólo se actúa correctamente si hay una actitud tolerante con los exfuncionarios de su gobierno por parte de la autoridad que debe perseguir el crimen y el delito
Estas opiniones del expresidente justifican la reacción de muchos peledeístas de la base, quienes se han lanzado a las calles para rechazar el apresamiento de personas de las más altas instancias del pasado gobierno y del PLD, ante cuyos dirigentes no tienen acceso los que los defienden de las acusaciones que pesan en su contra por la comisión de actos de corrupción en contra del patrimonio nacional.
El asunto es que la partidocracia, a través de las organizaciones que la conforman, siempre recurrirán a lo que ahora se apoya el PLD para la lograr la impunidad de su cúpula corrupta, porque sus diferencias consisten en ver cualquier acción que busque adecentar la vida nacional como persecución política y de esa manera dañar al Estado y al propio tiempo a toda la sociedad dominicana.
De seguro que los peledeístas de la base estaban muy ocupados en conseguir la comida del día a día mientras se producía el depósito mediante vehículos blindados de miles de millones de pesos en el lugar escogido por Gonzalo Castillo y los otros que formaban parte de la red que desfalcaba al Estado.
Sin embargo, hay que reconocer que los peledeístas de la base que se han lanzado a las calles a protestar tal vez se sienten muy agradecidos por algún menudo que se les dio en cualquier momento, pero no porque tengan la seguridad si hubo o no hubo sustracción de fondos públicos por parte de los imputados.
Ese detalle deja claro que el país camina por un sendero muy peligroso, porque los antiéticos y antimorales todavía aparecen con candidaturas presidenciales sin tener el más mínimo mérito y que en consecuencia también debían estar en el banquillo de los acusados.
La realidad es que ahora son los peledeístas los que protestan, pero si mañana salieran del poder los del PRM y son los de ellos los perseguidos y procesados por corrupción, con seguridad se va ver la misma reacción que ahora tienen los peledeístas.
Todo ello indica que la sociedad está atrapada ante personajes de la vida política nacional que no ven el Estado de otra forma que no sea para buscar riquezas que representan una afrenta a los miles de ciudadanos y ciudadanas que no tienen forma de salir de la pobreza, la cual se expresa con mucha dureza por no tener ni siquiera el acceso a los servicios públicos vitales, como es el de agua potable y energía eléctrica, así como de salud y educación.
La reacción del PLD, el cual forma parte importante de la partidocracia, no tolera que ninguno de sus exfuncionarios y dirigentes vayan al banquillo de los acusados, porque de lo que se trata es convertir a la República Dominicana en tierra de nadie.
Esta conducta, que ya se ha establecido, que será la misma de los que ahora tienen el poder si es que llegara una persecución en su contra, ya que podría darse también en algunos casos la desgraciada retaliación, pero generalmente las acusaciones tienen asidero y legitimidad, dado que el país está ante la inclinación muy fuerte de apropiarse del dinero público, cuya conducta ya constituye una cultura nacional.
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Posición de R.D. sobre Venezuela es acomodamiento a su condición de sometida a nuevos requerimientos de Trump.
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1 día agoon
enero 8, 2026
Lo planteado por el Gobierno de Luis Abinader de que no comparte la elección de Delcy Rodríguez como presidenta transitoria de Venezuela tras el apresamiento de Nicolás Maduro, revela que República Dominicana quiere incluso superar lo impuesto por Estados Unidos, pero siempre ajustada a los intereses de la potencia del norte.
La realidad es que la pregunta que se impone es y hasta dónde y quién ha dicho que el país tiene la facultad de objetar a una mandataria provisional escogida por el órgano competente y supuestamente sugerida por la Agencia Central de Inteligencia (CIA), aunque el restablecimiento de relaciones comerciales y diplomáticas conlleve algunos requerimientos democráticos.
Sin embargo, la posición dominicana implica la violación del derecho internacional, entre los que se encuentran el de soberanía y autodeterminación de los pueblos, así como la Carta de la ONU.
Evidentemente que el ingrediente introducido por el Gobierno dominicano resulta gracioso para los intereses foráneos que convergen en Venezuela, máxime los que están asociados a los Estados Unidos.
La contradicción dominicana con lo planteado en la Organización de Estados Americanos (OEA) y su práctica en política exterior, ya que el presente Gobierno siempre se inclina por la intromisión en los asuntos internos de otros países, no deja la naci0n buen parada en la comunidad internacional.
Resulta poco entendible que la República Dominicana no haya apoyado abiertamente la incursión ilegal de Estados Unidos en Venezuela, pero que preste su territorio para el apoyo logístico de la acción.
Es una especie de doble moral, pese a que en su lugar debió mantener una posición aparentemente neutral, aunque de cualquiera manera ya estaba involucrada en una intervención armada que viola los principios fundamentales del derecho internacional
De lo que no queda ninguna duda es que el crédito internacional en política exterior del país ha quedado seriamente comprometido con una causa de la que ha sido una víctima en una diversidad de ocasiones como en el 1916 y el 1965.
La verdad que pretender una conducta diferente de la nación frente a la irracionalidad de Trump sería mucho pedir, sobre todo cuando otros países pertenecientes a la Unión Europea y otras superpotencias como Rusia y China también son tolerantes con la agresividad e intromisión del principal imperio del mundo.
No obstante, desde cualquier perspectiva que sea vea el asunto la conclusión no puede ser otra que en la situación pesa más el miedo que la vergüenza y la dignidad del pueblo dominicano.
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La República Dominicana inhabilitada en política exterior en el nuevo escenario imperial de Trump
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3 días agoon
enero 6, 2026
La República Dominicana con una ocupación militar parcial de Estados Unidos, se proyecta como una presa sin libertad para expresarse libremente en política exterior.
La ocupación militar, aunque sólo se observa en el Aeropuerto Internacional de las Américas, abarca otros entornos que no son necesariamente visibles.
Pero la agresividad o poco disimulada intervención, deja el país y de igual modo a prácticamente toda Latinoamérica, a merced del capricho y la voluntad de los intereses de la nueva cara del imperio.
La República Dominicana ni por asomo se atreve a pronunciarse libremente sobre política exterior sin que esté a tono con la linea trazada o impuesto por la administración Trump.
La pregunta que subyace es si ese nuevo cuadro no implica también un trastorno del régimen legal, porque se podría estar en un escenario en el que los derechos fundamentales pasen a un segundo plano en el que el Estado Social Democrático de Derecho sea una expresión vacía y sin sentido.
Por razones geopolíticas y factores muy particulares, el país se asoma a un resquebrajamiento del proceso de constitucionalización del derecho a nivel interno y retroceder la nación a épocas ya superadas.
La pregunta que se impone es si prevalecerá en el mundo el pregonado derecho internacional cuando las instituciones que lo enarbolan pierden autoridad moral frente a las violaciones provenientes de potencias como los Estados Unidos que ya ni siquiera guarda las apariencias
El problema, que tiene una dimensión mundial, pero impacta más severamente a los países del tercer mundo y que propicia la posibilidad del surgimiento de regímenes de fuerza, aunque con simulaciones democráticas.
La preocupación tiene que ver con el hecho de graves violaciones del derecho internacional en una época en que éste forma parte consustancial del derecho interno y entonces qué se puede esperar como resultado.
El retroceso de la línea trazada por Donald Trump representa una amenaza mundial contra los logros del derecho contemporáneo, no sólo en favor de las personas físicas, sino también de los Estados más pequeños y débiles.
Hay precedentes en esta materia cuando predominaba en el mundo el llamado constitucionalismo clásico, que dio paso a dictaduras como las Adolfo Hitler en Alemania y la de Benito Mussoline en Italia, cuyos resultados fueron realmente catastróficos para la humanidad.
La interrogante que permanece en el nuevo panorama mundial es si va a pesar más el miedo que la vergüenza y la dignidad de los pueblos del mundo.
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Donald Trump cumple su sueño de ser dictador aunque sea por un día.
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6 días agoon
enero 3, 2026Por Elba García
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cumple su sueño de ser dictador hemisférico, aunque sea por un día.
La vocación dictatorial de Trump se ha expresado con mayor contundencia tras la entrada ilegal en territorio venezolano y apresar al jefe de Estado de ese país Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores.
Tras este acontecimiento en momentos que se habla de la época del derecho constitucional, el cual incluye el derecho internacional, Trump ha anunciado su pretensión de convertir a Venezuela en una nueva colonia del imperio norteamericano.
El gobernante de los Estados Unidos ha adelantado que busca manejar la riqueza petrolera de Venezuela, una de las principales del mundo.
Pero la violación de Trump llega todavía más lejos al advertir a los demás países latinoamericanos a verse en el espejo de Venezuela.
Tromp hizo una alusión directa contra el presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien dice podría correr la misma suerte de Maduro.
Anteriormente lo hizo con Brasil a propósito de la condena por conspiración del expresidente Bolsonoro.
Pero de igual modo se ha comportado con Honduras, donde en sus recientes elecciones presidenciales auspició uno de los candidatos y presionó con advertencias de actuar duramente contra los que estén en contra de sus designios.
Al fin impuso su voluntad, sin que haya reacción fuerte de rechazo a la vocación imperial del presidente de Estados Unidos.
No sé entiende por qué los países latinoamericanos no se unen en un bloque para rechazar la política de dominación y dictatorial de Donald Trump.
Incluso en el rechazo a la violación del derecho internacional por parte de los Estados Unidos pueden incluirse los países de la Unión Europea, que son permanentemente asediados y amenazados de imponerles aranceles y otros castigos como parte de la vocación dictatorial del mandatario norteamericano.
El chantaje de los Estados Unidos incluye también el otorgamiento de visados para ingresar al territorio de la potencia del norte.
La conducta de Trump es como si su administración haya borrado del mapa la supuesta clase gobernante que existe allí.
El problema se torna tan grave que la violación de derechos no solo se produce en Estados Unidos, sino en todo el mundo que parece haber retornado el derecho constitucional clásico, que fue sustituido por el derecho constitucional moderno en que los Estados grandes aplastan a los pequeños.
La época Trump prácticamente ha borrado el legado establecido por Estados Unidos a través del derecho constitucional difuso y sobre el equilibrio de los poderes.
Lo sorprendente de la era Tromp es que hasta la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos luce sometida a una cierta tolerancia del jefe de Estado de la potencia del norte.
Si la mayoría de los países no reaccionan a la política represiva y de dominación de Trump difícilmente pueda sobrevivir el sistema democrático, lo que puede crear serias tensiones y confrontaciones sociales y políticas en todo el planeta.
