
Gilberto Serulle, un descarado y sinvergüenza, que luego de estar desaparecido del escenario político nacional, reapareció con un argumento disparatoso, pero que tal vez ello obedeció al hecho de que quería irrumpir nuevamente en la política como candidato a alcalde por el Partido Revolucionario Dominicano (PRD).
El exalcalde salió a la palestra pública en los últimos días cuando denunció que Leonel Fernández buscaba usar el nombre de la Fuerza del Pueblo a sabiendas de que le pertenece a él, pero que se sabe de más que ese nombre nunca se registró en la Oficina Nacional de Propiedad Intelectual (ONAPI), lo cual evidencia su falta de delicadeza porque se supone que buscó asesoría legal y que aun este político le haya dada uso no tiene legalmente ningún derecho porque los mismos se adquieren luego de llenar los requisitos de ley.
Este enemigo de la ética política y promotor de lo mal hecho, tras su salida totalmente desacreditado del ayuntamiento, donde creó una cultura, por no decir una banda, de la emisión de cheques sin fondo y se asoció con rufianes de Santiago para la recogida de basura, se refugió en el Ministerio de Relaciones Exteriores con el cobro sin rendir ninguna labor de un sueldo de 175 mil pesos mensuales.
Gilberto Serulle, que con su conducta le causó daños irreparables a sus hermanos, quienes también eran miembros del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y otras organizaciones políticas, sumergió a Santiago en lo más profundo de un mundo de basura que cuando se caminaba por sus calles cualquiera podía pensar que los gusanos le iban a llegar hasta el cuello.
Pero como este político, que simboliza lo peor del clientelismo y de los ¨vivos¨ que se dedican a esta actividad en búsqueda de fortunas, reaparece porque en vez de la gente cerrarle sus puertas y rechazarlo por sinvergüenza y sin moral, se confunde con la gran cantidad de dominicanos enfermos que sólo ven un trago de ron y los doscientos pesos que puede repartir la crápula de nombre Gilberto Serulle.
Este asquiante candidato a la alcaldía de Santiago, quien en vez de promoverse entre los votantes debía estar en una cárcel, se presenta descaradamente como una opción en una ciudad que históricamente ha sido estafada por la clase política nacional.
Sin embargo, mucha gente entiende el descaro de Gilberto Serulle, ya que a él se le conoce más como a un loco que a una persona con racionalidad, porque su conducta así lo ha dejado claro, por lo que sus aspiraciones sólo pueden ser canalizadas a través de un partido que no anda lejos de ese mismo comportamiento, como lo es el Revolucionario Dominicano, el cual ha llegado a lo más lejos en la profundidad del lodo y la inmundicia.
En la actualidad son varias las opciones que buscan dirigir la administración municipal, pero no son tantos los que pueden exhibir una hoja de servicio limpia y honrada, pero tal vez el que menos moral tiene para hacerlo es Gilberto Serulle en virtud de que durante su gestión Santiago parecía hundirse en la inmoralidad.
Todo el mundo sabe que Serulle no tiene la más mínima posibilidad de ganar de nuevo las elecciones para la dirección de la segunda en importancia del país, pero sorprende que un hombre que se pensó que jamás levantaría la cabeza como político se atreva a sacarla como aspirante a convertirse nueva vez en ejecutivo municipal.
No son pocos los que piensan que Gilberto Serulle en vez de aparecer como candidato a alcalde por Santiago, debía ser un procesado en los tribunales del Distrito Judicial de Santiago por el mal uso de los recursos públicos, quien demostró no tener escrúpulo cuando de manejar el patrimonio de la ciudad se trata.