Se acerca el proselitismo político en el país y desde ya son distintas las encuestas que se desmienten entre sí, cuya explicación descansa en el hecho de que los resultados que se ofrecen buscan incidir en favor de uno u otro candidato a cargos electivos.
Ahí estriba la razón de que en una encuesta de las tantas que realizan estas empresas un aspirante presidencial aparezca con una puntuación muy baja en unas, pero muy altas en otras, lo cual está explicado en que en las mismas interviene la paga que reciben para presentar números falsos como ciertos o sino manipular a la gente para ponerla a decir los que las compañías de este género buscan.
La situación con las encuestas luce tan deteriorada que no son muchos los ciudadanos que creen en los resultados que se proyectan por los medios de comunicación sobre cómo se comporta el escenario electoral nacional…
Esas manipulaciones impiden que la gente pueda tener la certeza de qué tan bien paradas están algunas candidaturas que parecen buscar vender una percepción que no tiene nada que ver con la realidad, aunque lo que más se acerca a la verdad es que la gente no está muy encantada con el partidarismo político nacional.
Pocas veces las encuestas se focalizan en el fenómeno del descrédito de los partidos que se mueven en el escenario nacional, lo cual implica una baja en su aceptación como opción electoral para la próxima contienda del 2024.
En este trabajo La República no pretende detallar los resultados de las diferentes encuestas, sino interpretar el fenómeno de la manipulación que se produce a través de esta herramienta de medición científica.
Como en todas las actividades nacionales, no importa que sea del sector público o privado, la mentira ha logrado imponerse y crear un ambiente de incertidumbre, aunque al final de la jornada la propaganda que se hace a través de las encuestas logran imponer una percepción que, como se indica más arriba, no tiene nada que ver con la verdad.
El asunto es que las encuestas refuerzan la manipulación de los partidos en aras de encaminar al ciudadano hacia la escogencia de una propuesta política que no llena sus expectativas, sobre todo en un país como la República Dominicana donde la gente quiere estar al lado del que tiene reales posibilidades de ir al poder.
Pero es prácticamente nula o inexistente la compañía encuestadora que busque determinar en qué medida el votante está totalmente decepcionado hasta de depositar el voto porque son engañados una y otra vez por los actores de la clase política nacional.
La realidad es que el votante hace tiempo que busca lo que no existe en el país y se trata de una candidatura presidencial que ciertamente quiera producir cambios profundos en la sociedad para lograr una transformación que impactaría positivamente a todos.
Ahora lo que nadie puede negar es que las encuestas hacen su papel de manipular a la gente muy bien, cuyos resultados de sus mediciones están determinados por qué tanto dinero se mueva para buscar una verdad que no existe, inventada, pero bien proyectada para lograr la falsa percepción que muchas veces se impone.
Sería mucho pedir que en una sociedad como la dominicana, donde el dinero lo controla todo, que las encuestas sean el reflejo de la auténtica verdad, porque seria como aspirar a lo imposible, lo cual indica que el votante tendrá que seguir con la decisión de coger y dejar en torno a la tanta propaganda que recibe, sobre todo en tiempos electorales.
En el país hay candidatos y aspirantes, principalmente, a la presidencia de la República que sólo existe y están en la memoria de los dispositivos de las compañías encuestadoras, pero no en la mente y en los corazones de los votantes.
Sin embargo, es una trampa con la que hay que bregar, porque ellas, las encuestas, son parte de un mundo de la manipulación y la mentira, donde la mercancía llamada dinero lo mueve todo, incluida la simpatía del que quiere soluciones nacionales a través del partidarismo político.