Por Elba García
Desde el inicio de las votaciones municipales de este domingo se reportaron problemas en el proceso comicial, cuyas deficiencias iban desde tardanzas hasta fallas técnicas, pero la propia Junta Central Electoral ha confirmado que desde anoche había problemas con el sistema automatizado, lo cual provocó la suspensión.
La decisión impacta de una manera muy preocupante a la democracia dominicana, ya que han surgido muchas tesis en torno a la causa que ha generado el problema, las cuales van desde fallas técnicas, deficiencias en la JCE y la que es más peligrosa que podría tratarse de una conspiración o sabotaje por parte de sectores que sólo buscan tener ganancia de causa.
La discusión sobre el voto automatizado viene desde el uso del sistema en las primarias simultaneas de los dos principales partidos del país, el de la Liberación Dominicana y el Revolucionario Moderno, cuyo argumento de uno de sus protagonistas, Leonel Fernández, era de rechazo a la utilización de la misma en las votaciones suspendidas este domingo.
Si se acogiera la hipótesis de la conspiración o sabotaje habría que preguntarse si el país está preparado para afrontar con seriedad el problema con el enjuiciamiento de los responsables, pero todo parece indicar que en lo que respecta a los delitos electorales nisiquiera los tribunales competentes tienen una estructura para responder frente a este gran reto.-
El costo económico, social y de credibilidad de una democracia relativamente nueva, lo cual hace que la población se vuelva más incrédula en torno a las contiendas electorales que se celebra el país cada cuatro años, refuerza la idea de que el que tiene el control del Estado puede recurrir a cualquier bellaquería para torpedear el proceso electoral.
Ahora falta ver como se afronta el problema frente a unos nuevos comicios presidenciales y congresionales que están pautados para el próximo mes de mayo, pero ante el fracaso de los municipales la gente le otorgará muy poca credibilidad a los mismos.
Son muy variadas las opiniones en torno a lo que se debe hacer frente a un fracaso tan severo de la democracia dominicana, que pone en tela de juicio, no solo la capacidad de la Junta Central Electoral, sino también de todo el sistema institucional del país, el cual desde hace años se habla que está colapsado, porque sólo eso podría explicar lo ocurrido.
La democracia dominicana con la colaboración de todos los actores de la vida política nacional debe contribuir para que esta crisis no tome mayores dimensiones, porque incluso ante la comunidad internacional surgirán muchos cuestionamientos en torno a qué tan confiable y fuerte es el sistema institucional del país.
La suspensión de las elecciones es un acontecimiento de carácter internacional que podría lesionar también la confianza de los inversionistas extranjeros que reclaman para traer su dinero e invertirlo en el país que haya seguridad jurídica.
La República Dominicana ha sido víctima en los últimos años de un nivel de descaro que pone en entredicho el propio sistema democrático, porque los que toman el control del Estado se quieren perpetuar en el poder sobre la base del engaño y el fraude.
Resulta sospechoso el hecho de que las boletas incompletas fueron sólo las correspondientes a los partidos de la oposición, no a la perteneciente al Partido de la Liberación Dominicana (PLD), lo cual confirma la intolerancia que predomina en algunos sectores anti-democráticos de la sociedad dominicana.
Ya se comprobó en las primarias que los partidos se dedicaron a comprar votos y al clientelismo de una forma desvergonzada, lo cual impacta peligrosamente a toda la sociedad y las leyes en materia penal no crea un verdadero régimen de consecuencia para evitar que se desarticule todo el aparato institucional del país.
En la República Dominicana no hay precedentes de la suspensión de unas elecciones para la escogencia de las autoridades locales o nacionales, lo cual plantea un serio reto para la democracia dominicana.