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Partidos políticos y sociedad civil se avocan a discusión de agenda de trece puntos, entre ellos la modificación constitucional.

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Por Elba García

Todas las organizaciones políticas con por lo menos representación en  el Congreso Nacional iniciaron este lunes discusión de una serie de planteamientos del Gobierno que busca modificar la Constitución de la República en lo que respecta a establecer de hecho y de derecho la independencia de órganos tan importantes para la democracia como el Ministerio Público, la Cámara de Cuentas y la defensoría del pueblo, entre otras.

La agenda de antemano tiene el rechazo de los partidos mayoritarios de la oposición como el de la Liberación Dominicana y la Fuerza del Pueblo, ya que ambos han dejado saber públicamente que no están de acuerdo con los temas planteados por el presidente Luis Abinader en lo atinente a la Carta Magna.

Podría decirse que las posiciones de ambas parcelas políticas tienen sentido desde la perspectiva de que con su conducta o actuaciones tanto el PLD como la FP han dejado claro  que no comparten la solicitada independencia del Ministerio Público, cuyos archivos definitivos han evitado que muchos de sus dirigentes hayan ido a la cárcel por malversación de fondos públicos.

Igual situación se ha producido con la Cámara de Cuentas, la cual se ha convertido en cómplice de aquellos que han ido a la administración pública a apropiarse de lo que no es suyo, por lo que mal podrían estas organizaciones propiciar una independencia del Ministerio Público para propiciar que muchos de sus dirigentes sean juzgados y condenados por el crimen de la corrupción administrativa.

 

En esa virtud, no es mucho lo que se puede esperar de unos temas que necesitan del consenso de los partidos con gran incidencia en el Congreso Nacional, ya que al final de la jornada los legisladores son los únicos con facultad de modificar la Constitución de la República, quienes para dar su voto por un proyecto generalmente necesitan la anuencia del líder de su partido.

De manera, que la reunión de los partidos a través del Consejo Económico y Social (CES) no parece crear muchas expectativas de que el fin buscado se logre, porque la posición del PLD y la FP no es sólo por enarbolar conceptos diferentes al respecto, sino por la existencia de grandes intereses que irse en contra de ellos es ponerles una espada de Democles en la cabeza a muchos de sus dirigentes comprometidos con la corrupción administrativa.

Además, en la República Dominicana no hay una cultura de establecer consenso a través de los diálogos de los diferentes sectores que conforman la vida nacional, porque se sabe de más que en los partidos políticos pesan más los intereses particulares que los colectivos, que aquellos que puedan impactar positivamente a la sociedad.

El asunto es tan complejo que incluso en el propio seno del Partido Revolucionario Moderno (PRM) son muy pocos de sus dirigentes los que comparten que el Ministerio Público cuente con independencia, porque esa condición del órgano persecutor es una especie de arma en su contra, ya que la mayoría van a la administración pública con la idea de resolver sus problemas económicos a través de la llamada acumulación originaria.

La cuestión es que en la República Dominicana no es tan fácil establecer mecanismos de control de la corrupción, porque se trata de una cultura que alcanza no sólo al sector público, sino también al privado, lo cual no deja de ser un gran problema para la sociedad.

Sin embargo, a pesar de los escollos que hay en el camino el ciudadano debe convertirse en la principal presión para procurar que estos propósitos se logren, porque en ellos descanse el establecimiento de un futuro más promisorio para sus hijos y nietos.

El Gobierno informó que todas las organizaciones políticas confirmaron sus representaciones  para participar este lunes en el inicio del diálogo convocado por el presidente Luis Abinader, para buscar consenso que permitan reformas estructurales.

Los partidos que han confirmado su participación a la convocatoria hecha por el mandatario son el Partido Revolucionario Moderno (PRM); el Partido de la Liberación Dominicana (PLD); la Fuerza del Pueblo (FP); Partido Revolucionario Dominicano (PRD); Partido Reformista Social Cristiano (PRSC); Bloque Institucional Social Demócrata (BIS) y Alianza País.

También aceptaron participar en el diálogo el Partido Quisqueyano Demócrata Cristiano (PQDC); el Frente Amplio; Dominicanos por el Cambio; Partido Cívico Renovador y el Partido Liberal Reformista.

Los debates empezaran mañana lunes, con la asistencia de una representación del gobierno, y la coordinación de la comisión ejecutiva del Consejo Económico y Social (CES), en su sede del Edificio Caribalico en la avenida Abraham Lincoln, a partir de las 10:00 de la mañana.

La representación del gobierno estará encabezada por la vicepresidenta de la República, Raquel Peña; el ministro Administrativo de la Presidencia, José Ignacio Paliza; el consultor jurídico del Poder Ejecutivo, Antoliano Peralta;  Andrés Lugo Risk, viceministro administrativo de la Presidencia; Pedro Montilla, sub-consultor jurídico del Poder Ejecutivo; y Ernesto Bournigal, director del gabinete del ministro Administrativo de la Presidencia.

Por el CES estará presente su presidente, Rafael Toribio; su directora ejecutiva, Iraima Capriles; y los miembros de su comisión ejecutiva.

El PRM estará representado por Carolina Mejía, Orlando Jorge Mera y Eduardo Sanz Lovatón.

La comisión del PLD estará compuesta por Charlie Mariotti, secretario general, Juan Ariel Jimenez, Francisco Javier García, Cristina Lizardo, Rafael Paz y Karen Ricardo.

Por la Fuerza del Pueblo estarán Radhames Jiménez, Roberto Rosario, Nathanael Concepción y Daniel Beltré.

Mientras que Miguel Vargas Maldonado y Junior Santos son los representantes por el PRD.

Federico Antún y Ramón Rogelio Genao, serán los miembros por el PRSC.

Por Alianza País estarán Guillermo Moreno, Wellington Martínez, Pedro Martínez y José Horacio Rodríguez.

Manuel Oviedo y Gilberto Valdez serán los representantes de Dominicanos por el Cambio.

Por el BIS, José Frank Peña Guaba, José Francisco Peña Tavares, Miguel Bogaert y Manuel Soto Lara.

Los comisionados por el  PQDC son Elías Wessin y Edward Veras, y por el Frente Amplio, Juan Dionicio Rodríguez y Heidy Adon.

Por el PCR estarán Jorge Zorrilla Ozuna, Franklin Wite y Miguel Angel Figueroa.

Amaury Guzmán y Esther Castillo son los designados por el PLR.

En este primer encuentro se conversará sobre la forma y el protocolo de discusión de las doce reformas planteadas, así como la amplitud de las próximas convocatorias con las organizaciones sociales y las demás fuerzas políticas.

La agenda nacional de reformas que ha presentado el presidente Abinader está articulada en torno a doce ejes temáticos: transparencia e institucionalidad; sector eléctrico; sector agua; reforma de la Policía Nacional; modernización del Estado; calidad educativa; salud y seguridad social; transporte; transformación digital; fiscal integral; hidrocarburos; y laboral.

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Simbolismos que envuelven muerte de chofer de camion recolector de basura entrañan que el Estado no es viable y fallido.

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Por José Cabral

La incursión violenta para quitarle la vida a un ciudadano en el entorno del Palacio de Justicia de Santiago revela el poco respeto que tiene el Estado dominicano frente a la ciudadanía.

La mala reputación de fiscales, policías y jueces, cuyos protagonistas no merecen la más mínima confianza para combatir problemas como la delincuencia y la violencia social generalizada que impacta a la sociedad dominicana, queda al descubierto con el presente caso.

Uno de los escenarios en el que se observa un total irrespeto por la autoridad es el tránsito, pero ello es el resultado de que la Policía más que a imponer la ley se ha dedicado a cobrar un peaje a todo aquel que viola norma sobre la materia.

Pero peor ocurre con los fiscalizadores de tránsito, los cuales son parte del Ministerio Público, quienes llegan al colmo de obstaculizar muchas veces hasta la presentación de una querella por parte de familiares de quien ha sido una víctima mortal de un accidente entre vehículos de motor, no sólo por negligencia e incapacidad, sino por intervenir algún soborno.

No deja espacio para las dudas de que el tránsito vehicular es el que acumula una mayor cantidad de tensiones y conflictos sociales, porque ciudadanos de diferentes procedencias, cuyas formaciones son muy disímiles e impactados por problemas familiares, de negocios y de otros tipos, van diariamente a las calles del país y si no hay una autoridad con la competencia y la responsabilidad necesarias entonces viene la violencia y la muerte.

En este contexto se inscribe el ataque violento en contra del chofer del camión recolector de basura de Santiago, pero el caso tiene otras aristas que revelan hasta dónde el Estado dominicano ha perdido totalmente su credibilidad, ya que el hecho se produce dentro del perímetro del Palacio de Justicia de Santiago, donde ejercen sus funciones los principales actores del sistema de aplicación la ley.

El acontecimiento trágico es propio de las naciones con una gran debilidad institucional, ya que difícilmente se produzca en un país donde el Estado juega mínimamente su papel, porque el que se inclina por este tipo de acciones ilegales cuando llega frente a los símbolos de la justicia o del poder público contiene sus impulsos porque de lo contrario tiene que acogerse a su fuerte régimen de consecuencias.

Sin embargo, en el caso de la República Dominicana hay una serie de escenarios que son una antesala de la violencia y la muerte, entre los que se pueden mencionar, el tránsito, pero además los préstamos informales, los cuales generalmente están avalados por un título auténtico falso o que no llena las formalidades de ley, pero que muchas veces terminan en una vía de ejecución al margen de la norma sobre la materia.

Otro escenario, aunque son muchos más, son las viviendas que se crean a través de las Leyes 5038 y la 108-05, cuyos condóminos viven lo que muy bien se puede llamar como un verdadero drama, en los que extraños toman el control de los mismos y se apropian del dinero que proviene de las reparaciones menores y mayores, así como del mantenimiento, quienes se apoyan en la violencia y el no respeto de derechos fundamentales como es el de la propiedad inmobiliaria.

Pero la lista de las razones de la violencia social que todavía no ha detonado totalmente es muy amplia, porque en lo que respecta a este fenómeno hay que incluir las instituciones sin fines de lucro, cuyo lugar protagónico lo tienen las cooperativas de ahorros y préstamos, las cuales han captado grandes recursos económicos, pero que también están impactadas por la ilegalidad y en consecuencia por la violencia.

La muerte del chofer del camión recolector de basura permite medir la credibilidad del Estado y en el que el ciudadano no está seguro en ninguno de sus entornos y cuya situación justifica la visión de que el dominicano es uno totalmente colapsado, no viable.

La lectura dada a ese hecho que tiene una enorme cantidad de simbolismos e interpretaciones que no distancian al Estado dominicano del haitiano, donde  las bandas armadas son las que tienen el control de las calles y no sienten ningun tipo de respeto por las entidades públicas, sobre todo de las que tienen la responsabilidad de imponer el orden y el respeto a la ley como la Policia Nacional, el Ministerio Público y el sistema de justicia.

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Irresponsabilidades fiscal, policial y judicial son causas determinantes de la violencia social que azota a la sociedad dominicana.

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Por Elba García

La ola de violencia social tiene que ver con la irresponsabilidad  por omisión de los órganos que tienen la misión de combatirla, los cuales no hacen caso a situaciones en las que se puede advertir que terminarían en una desgracia. La ola de violencia por conflictos sociales, que son manejados irresponsablemente por el Ministerio Público, la Policía Nacional y los tribunales del sistema de justicia, cuyo desenlace en Santiago ha dejado como resultado un chofer de un camión recolector de basura muerto, tiene como estímulo la dejadez, la negligencia y la incapacidad de fiscales, policías y jueces

Desde hace algún tiempo se observa un aumento preocupante de los actos de violencia por conflictos sociales, entre cuyos resultados está la muerte del chofer de un camión recolector de basura, identificado como Deivi Carlos Abreu Quezada, de 40 años de edad, quien recibió heridas punsantes de arma blanca propinadas por un grupo de motoristas que lo alcanzaron dentro del Palacio de Justicia de Santiago.

Los conflictos sociales, muchos de los cuales tienen que ver con problemas de tránsito y los que se producen en el entorno de los condominios, ya que este tipo de vivienda comunitaria son una fuente permanente de tensiones y de graves violaciones a la ley.

La muerte de Abreu Quezada es sólo una muestra de la increpación social que genera la violencia que regularmente termina con  confrontaciones trágicas, pero que los órganos que deben afrontar la situación se hacen de la vista gorda.

El caso del chofer del vehículo recolector de basura, que intentó pedir ayuda en un cuartel de la Policía Nacional y nadie le hizo caso, por lo que se vio obligado a seguir su marcha mientras sus asesinos lo perseguían hasta herirlo para perder la vida.

Otros conflictos que podrían terminar con la via de hecho, hacer justicia con sus propias manos por la defiencia del sistema legal y generar muertes son aquellos que se producen en los condominios de viviendas y comerciales, sobre todo porque la fiscalía maneja estos asuntos desde una perspectiva que nunca se ve el carácter criminal y penal de los casos.

El problema de la violencia toma mayor impulso cuando la autoridad competente no cumple con su rol y los que se inclinan por este tipo de conducta no reciben una respuesta que detenga sus acciones que lesionan la paz y armonía sociales.

En los actuales momentos los conflictos que provienen del tránsito vehicular, los condominios. y muchos otros de  diferntes variedad, que son los que revisten mayor peligro, dado que los mismos son vistos y manejados incorrectamente por los fiscales, la Policía Nacional y los tribunsales competentes.

Sin bien en las calles del país hay una serie de conductores desaprensivos y violentos, lo mismo puede decirse de los lugares donde operan los complejos habitacionales que se rigen por las leyes 5038 y 108-05, cuyos residentes son estafados mediante los gastos menores y mayores, así como con el dinero que se paga por concepto de mantenimiento.

Sin embargo, la ilegalidad también tiene el alcance de personas que se atribuyen una calidad que no tienen, pero que se insertan en este tipo de complejo habitacional y asumen roles que no les corresponden, lo que motiva conflictos que podrían terminar en una desgracia con pérdidas de vidas humanas, todo ello frente la indiferencia y el mal manejo de los fiscales ordinarios y especializados del sistema.

El hecho de la muerte del chofer del camión recolector de basura parece constituir un llamado a las autoridades para que asumen su papel para parar una ola de violencia que tiene perfiles muy preocupantes en razón de que provienen  de conflictos sociales  que pueden  ser resueltos con una intervención  más responsable e idónea de los órganos creados por el Estado para ese propósito.

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La colegiación profesional otro fiasco nacional como parte de todo el desastre que afecta a la sociedad dominicana.

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Por Elba García

Los colegios profesionales, que nacen en el mundo desde años muy remotos, se han convertido en otro gran fracaso en la República Dominicana, tal vez porque son el resultado de una cultura anárquica, caracterizada por la improvisación y el poco respeto por la institucionalidad.

Frente a este cuadro, el cual está explicado por un asunto profundamente cultural, puede decirse que esta figura jurídica representa un gran fracaso para los profesionales académicos que cifraron sus esperanzas en que los colegios serian una vía de solución de sus grandes problemas de seguridad social y ético-moral.

Pero en realidad los mismos son parte de un sueño que parece que no se concreta, ya que por lo que se ve no hay uno solo de los colegios profesionales que opere en función de la ley que lo crea, sobre todo por ser entes mediante los cuales el Estado se desplaza para que los profesionales del sector de que se trate se auto-regulen y al propio sean un soporte de la precaria institucionalidad que caracteriza al país.

Los colegios profesionales que proyectan mayor fortaleza en el país no es verdad que así sea, ya que los mismos son controlados por grupos que operan a lo interno de ellos, a los fines de satisfacer intereses particulares y no de la profesión que representan.

Los colegios profesionales, los cuales tuvieron un mayor proceso de constitución en la década de los ochenta, pese a que su nacimiento data de los 40 e incluso de la tiranía trujillista, son una expresión de lo que de manera integral constituyen los países que cuentan con un Estado no viable.

Entre los surgidos en el año 1983 están el Colegio de Abogados y el de periodistas, aunque éste último se desnaturalizó y en los actuales momentos no pasa de ser una asociación creada mediante una ley especial que está más en el contexto del derecho privado que del público, cuyo nivel de regulación es prácticamente nulo, aunque igual ocurre con los que tienen la facultad de hacerlo.

Hay otros colegios como el de Ingenieros y Agrimensores (CODIA) que data de la que se podría definirse como la tercera etapa de la creación de este tipo de organización en el país, pero prácticamente ninguno de ellos ha podido cumplir con el rol ético que está llamado a jugar este modelo de entidad que cuenta con poder público para regular la profesión.

Este tipo de institución ha corrido la misma suerte de aquellas impactadas por el fenómeno como el grupismo que se ha apropiado de ellas para desnaturalizarlas y no dejarlas cumplir con su rol, muchas veces por la politización que impacta negativamente a toda la sociedad dominicana.

E incluso el propio legislador ha cometido serios errores al momento de aprobar las leyes para la creación de cada uno de los colegios profesionales, ya que, por ejemplo, el de médico parece ser un hibrido de una organización gremial y las particularidades que tienen este tipo entidad, que rompe con los principios de igualdad y de razonabilidad que han sido muy trabajado en el proceso de constitucionalización del derecho en el país tras la entrada en el 2010 del neo-constitucionalismo.

Hay otros colegios que en las leyes que los crean el legislador se preocupó de establecer literalmente que no tienen carácter gremial, lo cual impacta de forma positiva el principio de igualdad y de razonabilidad, pese a que de ninguna manera se cumple con el mandato de la ley, máxime en lo que respecta al rol ético de este tipo de modelo institucional.

La cuestión es que el aspecto más importante de los colegios profesionales, como es el ético, porque impacta positivamente a la sociedad,  es muy poco el aporte de esta figura jurídica, la cual debe velar de que los egresados universitarios exhiban una conducta acorde con ese valor en el ejercicio de la profesión para beneficio de la sociedad.

Los colegios profesionales son parte de un problema nacional que está muy ligado a la cultura nacional, la cual parte de la improvisación y el poco respeto de la ley y de la conducta ética de todos los ciudadanos para conformar una mejor sociedad.

Uno de los mejores ejemplos en este campo es el Colegio Dominicano de Notarios, cuyos miembros, que son oficiales con fe pública, con el aval del Estado, porque son nombrados por la Suprema Corte de Justicia, emiten una serie de actos auténticos que no cumplen con las formalidades de la Ley 140-15, Orgánica de la entidad, pero  se conocen muy pocas las sanciones impuestas en contra de los que distorsionan sus funciones y ponen en peligro la seguridad jurídica.

Igual ocurre con los abogados, los médicos, los ingenieros y muchos otros profesionales colegiados, pero que todo es parte de un fenómeno general que explica la esencia de una sociedad no viable y carente de un régimen de consecuencia.

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