Celso Juan Marranzini sostiene que el déficit comercial dominicano con Estados Unidos, superior a US$5,000 millones, constituye un elemento a considerar en las conversaciones sobre el cereal
SANTO DOMINGO.– El presidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep), Celso Juan Marranzini, consideró que República Dominicana y Estados Unidos tienen espacio para mantener un proceso de diálogo en torno a las importaciones de arroz estadounidense y las medidas adoptadas para proteger la producción nacional.
Marranzini se refirió específicamente a la petición estadounidense para que el Gobierno dominicano derogue el Decreto 693-24, que establece condiciones arancelarias para las importaciones del cereal procedente de Estados Unidos.
Durante su participación en el Desayuno de Listín Diario, el dirigente empresarial recordó que las relaciones comerciales entre ambos países están reguladas por el DR-Cafta, resultado de un proceso de negociación entre las partes.
“Como en toda negociación, cada parte tiene que ceder, siempre y cuando se llegue a un acuerdo que convenga a todos”, expresó Marranzini, quien valoró que el Gobierno dominicano haya optado por manejar el tema mediante el diálogo con Estados Unidos.
Destaca déficit comercial superior a US$5,000 millones
El presidente del Conep señaló que República Dominicana mantiene un déficit comercial de más de US$5,000 millones con Estados Unidos, aspecto que, a su entender, debe formar parte del análisis de las relaciones económicas entre ambos países.
Sostuvo que las exportaciones dominicanas hacia el mercado estadounidense complementan determinadas cadenas de valor y argumentó que no están orientadas a desplazar empresas, empleos o productores estadounidenses.
Marranzini también destacó la relación histórica y comercial entre República Dominicana y Estados Unidos y planteó la conveniencia de impulsar conjuntamente estrategias de “nearshoring”, inversión, comercio y generación de empleos.
Defensa de la producción nacional
El dirigente empresarial señaló, al mismo tiempo, la necesidad de incrementar la productividad del sector agropecuario dominicano y fortalecer la seguridad alimentaria.
En el caso particular del arroz, resaltó la importancia económica y social de mantener una industria nacional sólida debido a la cantidad de provincias y productores vinculados con esa actividad.
Marranzini recordó que durante la pandemia la capacidad productiva nacional permitió al país depender en mayor medida de su propia producción de alimentos, lo que, a su juicio, demostró la importancia de fortalecer la resiliencia interna.
“Definitivamente, la productividad en el campo es algo en lo que debe seguirse avanzando para que la seguridad alimentaria cada vez sea más robusta y más resiliente”, manifestó.
¿Qué establece el Decreto 693-24?
El debate se relaciona con las condiciones comerciales acordadas para determinados productos agrícolas dentro del DR-Cafta.
Según la información suministrada, el Decreto 693-24 mantiene un arancel de 20 % para una cuota de 23,300 toneladas métricas de arroz importado desde Estados Unidos y establece una tasa de 99 % para las cantidades que excedan ese volumen.
La medida fue adoptada en 2024 en respuesta a planteamientos del sector arrocero dominicano ante la apertura prevista en el marco del tratado comercial.
El arroz se encuentra entre los productos agrícolas considerados especialmente sensibles debido al número de productores, trabajadores y comunidades vinculados directa o indirectamente con su producción.
Diferentes posiciones sobre la medida
La situación ha generado posiciones distintas en sectores económicos y políticos. Algunos especialistas han advertido sobre las implicaciones que podría tener mantener restricciones frente a compromisos asumidos dentro del DR-Cafta, mientras representantes del sector productivo y actores políticos han planteado la necesidad de preservar la producción nacional y la seguridad alimentaria.
En ese contexto, Marranzini favoreció que cualquier diferencia sea abordada mediante negociaciones entre República Dominicana y Estados Unidos, tomando en consideración tanto los compromisos comerciales como las particularidades de la producción agrícola dominicana.
El debate continúa abierto mientras las autoridades dominicanas evalúan las observaciones estadounidenses sobre el Decreto 693-24 y las alternativas para compatibilizar los compromisos comerciales internacionales con los intereses del sector arrocero nacional.