De portada
Bocinas del gobierno y periodismo relativamente ético es el soporte de la»democracia».
Published
6 años agoon
By
Elba GarcíaPor Elba García
En la década de los ochenta en la República Dominicana se produjo un fenómeno en el mundo de la comunicación social, que consistió en que prácticamente todos los periódicos, emisoras de radio y los canales de televisión fueron adquiridos por grupos económicos.
Ese fenómeno constituyó una estocada mortal a la libertad de expresión y difusión del pensamiento, porque cualquier cosa que se fuera a decir primero había que pensar en los intereses que están alrededor de los medios por donde se difundiría el mensaje.
A partir de esa realidad los medios tenían una política informativa que estaba determinada no por los valores de la democracia, sino por los intereses económicos de los grupos que tenían el control de los mismos.
Esa situación dio un pequeño giro con la quiebra de una serie bancos que habían adquirido prácticamente todos los canales de televisión, la radio y los periódicos y entonces se impusieron una serie de regulaciones, principalmente en contra de bancos de servicios múltiples que habían adquiridos medios de comunicación.
Eso provocó que la mayoría de los bancos vendieron esos medios, como por ejemplo el Popular Dominicano, que había comprado a CDN y al periódico El Caribe, y el Intercontinental, que era propietario del Listín Diario, Telecentro, Antena Latina, entre otros.
Pero la venta de esos medios no implicó que sus intereses no fueran tomados en cuenta a la hora de emitir una opinión en cualquier medio de comunicación, porque los periodistas en el poco margen que disfrutan de la libertad de expresión y difusión del pensamiento lo ponían al servicio de los grupos económicos.
Entonces surge el periodista que escribe o habla por encomienda o encargo y el que es relativamente ético, porque si bien este último no toma dinero de nadie para hablar o escribir, pero está sujeto a los intereses de los dueños de los medios donde trabajan o producen un programa de radio o de televisión.
Este periodista es una especie de híbrido, porque tiene una imagen de hombre serio y no sobornable, pero no puede pasar de ciertos límites porque tiene una alianza o es empleado de un lavador de activos, contrabandista o corrupto a carta cabal.
Ya ha quedado claro con una serie de ensayos sobre la poca conciencia social del empresario dominicano como consecuencia de que es una sociedad que tuvo poco desarrollo de la fuerza productiva, por lo que en el marco de la sociología política se le llama clase entre sí, no clase para sí.
De tal modo, que los empresarios en su gran mayoría no entienden el lenguaje de defender el Estado que les privilegia para promover una sociedad con menos asimetrías e injusticias sociales a través de una correcta inversión social.
Toda la riqueza que genera la sociedad regularmente termina en manos de grupos económicos que se niegan a respetar los valores democráticos y en consecuencia esa podría ser una causa generadora de pobladas y otros fenómenos sociales que afectarían la estabilidad social y política de la nación.
En este cuadro juegan un papel de primer orden los medios de comunicación social como fiscalizadores de la gestión pública y persecutores de las cosas mal hechas, siempre y cuando los periódicos, la radio y la televisión no estén vinculados con los que acumulan riquezas e incluso originaria sobre la base del lavado de activos, el contrabando y la corrupción en general.
Lo peor de todo es que el periodista por tratarse del profesional más dinámico de la sociedad es utilizado para que se ponga al servicio de causas poco nobles, ya sea por comisión o por omisión.
Los medios de comunicación tradicionales y que pertenecen a esos grupos económicos con su labor comprometida con socavar los valores democráticos ponen en entredicho todo el sistema y lesionan su credibilidad para que la mayoría de la gente manifieste su inconformidad con las acciones de los actores que deben procurar evitar que el sistema no entre en un gran descrito.
Los periodistas con mucha reputación son generalmente contratados por aquellos que cuentan con grandes recursos económicos para corromper y distorsionar la función del comunicador que tiene como misión denunciar y atacar, podría decirse, irreverentemente los hechos que lesionan el status quo.
Sin embargo, el desarrollo de las tecnologías proporciona la posibilidad de contrarrestar ese periodismo por encargo o por encomienda, así como el relativamente ético, porque las redes sociales ahora no tienen frontera y sirven de presión a los medios tradicionales para que digan cosas que antes callaban.
Pero hay que reconocer que el periodismo de las redes también tiene sus puntos débiles, porque se presta a la mentira y a otras manipulaciones en contra de la verdad, pero en sentido general sus resultados son una real y muy contundente respuesta a los periódicos, emisoras de radio y canales de televisión que cuentan con una política informativa en favor del empresariado que por carecer de conciencia social generan mucho daño a la sociedad a través de lo mal hecho y que generalmente cuenta con el aval del informador público sobornable o que trabaja a su servicio.
De portada
Posición de R.D. sobre Venezuela es acomodamiento a su condición de sometida a nuevos requerimientos de Trump.
Published
2 días agoon
enero 8, 2026
Lo planteado por el Gobierno de Luis Abinader de que no comparte la elección de Delcy Rodríguez como presidenta transitoria de Venezuela tras el apresamiento de Nicolás Maduro, revela que República Dominicana quiere incluso superar lo impuesto por Estados Unidos, pero siempre ajustada a los intereses de la potencia del norte.
La realidad es que la pregunta que se impone es y hasta dónde y quién ha dicho que el país tiene la facultad de objetar a una mandataria provisional escogida por el órgano competente y supuestamente sugerida por la Agencia Central de Inteligencia (CIA), aunque el restablecimiento de relaciones comerciales y diplomáticas conlleve algunos requerimientos democráticos.
Sin embargo, la posición dominicana implica la violación del derecho internacional, entre los que se encuentran el de soberanía y autodeterminación de los pueblos, así como la Carta de la ONU.
Evidentemente que el ingrediente introducido por el Gobierno dominicano resulta gracioso para los intereses foráneos que convergen en Venezuela, máxime los que están asociados a los Estados Unidos.
La contradicción dominicana con lo planteado en la Organización de Estados Americanos (OEA) y su práctica en política exterior, ya que el presente Gobierno siempre se inclina por la intromisión en los asuntos internos de otros países, no deja la naci0n buen parada en la comunidad internacional.
Resulta poco entendible que la República Dominicana no haya apoyado abiertamente la incursión ilegal de Estados Unidos en Venezuela, pero que preste su territorio para el apoyo logístico de la acción.
Es una especie de doble moral, pese a que en su lugar debió mantener una posición aparentemente neutral, aunque de cualquiera manera ya estaba involucrada en una intervención armada que viola los principios fundamentales del derecho internacional
De lo que no queda ninguna duda es que el crédito internacional en política exterior del país ha quedado seriamente comprometido con una causa de la que ha sido una víctima en una diversidad de ocasiones como en el 1916 y el 1965.
La verdad que pretender una conducta diferente de la nación frente a la irracionalidad de Trump sería mucho pedir, sobre todo cuando otros países pertenecientes a la Unión Europea y otras superpotencias como Rusia y China también son tolerantes con la agresividad e intromisión del principal imperio del mundo.
No obstante, desde cualquier perspectiva que sea vea el asunto la conclusión no puede ser otra que en la situación pesa más el miedo que la vergüenza y la dignidad del pueblo dominicano.
De portada
La República Dominicana inhabilitada en política exterior en el nuevo escenario imperial de Trump
Published
4 días agoon
enero 6, 2026
La República Dominicana con una ocupación militar parcial de Estados Unidos, se proyecta como una presa sin libertad para expresarse libremente en política exterior.
La ocupación militar, aunque sólo se observa en el Aeropuerto Internacional de las Américas, abarca otros entornos que no son necesariamente visibles.
Pero la agresividad o poco disimulada intervención, deja el país y de igual modo a prácticamente toda Latinoamérica, a merced del capricho y la voluntad de los intereses de la nueva cara del imperio.
La República Dominicana ni por asomo se atreve a pronunciarse libremente sobre política exterior sin que esté a tono con la linea trazada o impuesto por la administración Trump.
La pregunta que subyace es si ese nuevo cuadro no implica también un trastorno del régimen legal, porque se podría estar en un escenario en el que los derechos fundamentales pasen a un segundo plano en el que el Estado Social Democrático de Derecho sea una expresión vacía y sin sentido.
Por razones geopolíticas y factores muy particulares, el país se asoma a un resquebrajamiento del proceso de constitucionalización del derecho a nivel interno y retroceder la nación a épocas ya superadas.
La pregunta que se impone es si prevalecerá en el mundo el pregonado derecho internacional cuando las instituciones que lo enarbolan pierden autoridad moral frente a las violaciones provenientes de potencias como los Estados Unidos que ya ni siquiera guarda las apariencias
El problema, que tiene una dimensión mundial, pero impacta más severamente a los países del tercer mundo y que propicia la posibilidad del surgimiento de regímenes de fuerza, aunque con simulaciones democráticas.
La preocupación tiene que ver con el hecho de graves violaciones del derecho internacional en una época en que éste forma parte consustancial del derecho interno y entonces qué se puede esperar como resultado.
El retroceso de la línea trazada por Donald Trump representa una amenaza mundial contra los logros del derecho contemporáneo, no sólo en favor de las personas físicas, sino también de los Estados más pequeños y débiles.
Hay precedentes en esta materia cuando predominaba en el mundo el llamado constitucionalismo clásico, que dio paso a dictaduras como las Adolfo Hitler en Alemania y la de Benito Mussoline en Italia, cuyos resultados fueron realmente catastróficos para la humanidad.
La interrogante que permanece en el nuevo panorama mundial es si va a pesar más el miedo que la vergüenza y la dignidad de los pueblos del mundo.
De portada
Donald Trump cumple su sueño de ser dictador aunque sea por un día.
Published
7 días agoon
enero 3, 2026Por Elba García
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cumple su sueño de ser dictador hemisférico, aunque sea por un día.
La vocación dictatorial de Trump se ha expresado con mayor contundencia tras la entrada ilegal en territorio venezolano y apresar al jefe de Estado de ese país Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores.
Tras este acontecimiento en momentos que se habla de la época del derecho constitucional, el cual incluye el derecho internacional, Trump ha anunciado su pretensión de convertir a Venezuela en una nueva colonia del imperio norteamericano.
El gobernante de los Estados Unidos ha adelantado que busca manejar la riqueza petrolera de Venezuela, una de las principales del mundo.
Pero la violación de Trump llega todavía más lejos al advertir a los demás países latinoamericanos a verse en el espejo de Venezuela.
Tromp hizo una alusión directa contra el presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien dice podría correr la misma suerte de Maduro.
Anteriormente lo hizo con Brasil a propósito de la condena por conspiración del expresidente Bolsonoro.
Pero de igual modo se ha comportado con Honduras, donde en sus recientes elecciones presidenciales auspició uno de los candidatos y presionó con advertencias de actuar duramente contra los que estén en contra de sus designios.
Al fin impuso su voluntad, sin que haya reacción fuerte de rechazo a la vocación imperial del presidente de Estados Unidos.
No sé entiende por qué los países latinoamericanos no se unen en un bloque para rechazar la política de dominación y dictatorial de Donald Trump.
Incluso en el rechazo a la violación del derecho internacional por parte de los Estados Unidos pueden incluirse los países de la Unión Europea, que son permanentemente asediados y amenazados de imponerles aranceles y otros castigos como parte de la vocación dictatorial del mandatario norteamericano.
El chantaje de los Estados Unidos incluye también el otorgamiento de visados para ingresar al territorio de la potencia del norte.
La conducta de Trump es como si su administración haya borrado del mapa la supuesta clase gobernante que existe allí.
El problema se torna tan grave que la violación de derechos no solo se produce en Estados Unidos, sino en todo el mundo que parece haber retornado el derecho constitucional clásico, que fue sustituido por el derecho constitucional moderno en que los Estados grandes aplastan a los pequeños.
La época Trump prácticamente ha borrado el legado establecido por Estados Unidos a través del derecho constitucional difuso y sobre el equilibrio de los poderes.
Lo sorprendente de la era Tromp es que hasta la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos luce sometida a una cierta tolerancia del jefe de Estado de la potencia del norte.
Si la mayoría de los países no reaccionan a la política represiva y de dominación de Trump difícilmente pueda sobrevivir el sistema democrático, lo que puede crear serias tensiones y confrontaciones sociales y políticas en todo el planeta.
