Por Elba García
Cuando prácticamente han concluido las elecciones municipales, Participación Ciudadana (P.C.), ha emitido una evaluación hecha por sus observadores en la que establece que en estos comicios de hoy domingo 18 de febrero del 2024 ha ocurrido, aunque no se establece sin en la misma proporción que en años anteriores, hechos repugnantes como la compra de votos y hacer proselitismo en el interior o en los alrededores de los recintos electorales.
Estas violaciones de carácter penal son recurrentes en cada contienda electoral y los responsables de semejante conducta son precisamente los llamados partidos mayoritarios, aunque, naturalmente, también tienen su cuota de responsabilidad los pequeños que les sirven de visagra.
Sostiene Participación Ciudadana (PC) que este domingo durante el proceso de votación pudo constatar que todavía persiste la compra y venta de votos y el proselitismo al margen de la ley.
Elizabeth Sánchez Padilla, coordinadora general de PC, capítulo dominicano de Transparencia Internacional, reveló que los observadores de esta entidad pudieron ver proselitismo abierto en los recintos y sus alrededores.
Puntualizó que el 45 por ciento de los casos fue en favor del Partido Revolucionario Moderno (PRM), seguido por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y en menor proporción la Fuerza del Pueblo y el Partido Revolucionario Dominicano (PRD).
Este informe confirma lo que ha sostenido siempre este periódico de que todos los partidos tienen el mismo comportamiento, es decir, que nadie puede poner en duda la renuncia de sus dirigentes a la ética y la moral que tantas veces se repite que las hemos perdido en el país.
Pero es muy poco lo que se puede pedir en este sentido, sobre todo frente a la realidad de que la Procuraduría de asuntos electores no tiene ojos para ver eso, dado que tampoco el Ministerio Público, que anda muy mal en otros asuntos, se pretende que camine bien en el campo electoral.
Es bueno que el ciudadano entienda que todavía falta lo peor, porque las elecciones presidenciales y congresionales son de mucho mayor interés y en consecuencia será mayor el dinero que circulará para la compra de conciencia y del voto.
La verdad es que resulta prácticamente imposible corregir la conducta de la partidocracia, principalmente cuando cuentan con todo el apoyo de las llamadas altas cortes que tienen la responsabilidad de perseguir estos delitos electorales.
Es una quimera pedir que el Tribunal Superior Electoral (TSE) emite alguna sentencia de sanción a la conducta de los partidos políticos, porque siempre tienen una excusa para que ello no ocurra con una interpretación incorrecta de las normas, pese a que estas violaciones denunciadas entran en el contexto del Derecho Penal.
Dice Participación Ciudadana que resulta una vergüenza que los votos se compren en los recintos electorales o en su entorno con dinero en efectivo en fundas y sacos.
Hay que puntualizar que el pueblo dominicano es también responsable de esa vergüenza, ya que son muchos los ciudadanos que cobran míseras sumas de dinero para votar por paga.
Algunos escenarios son más preocupantes que otros, pese a que nadie tiene la certeza de cuál está peor, pero lo que ocurre en los pueblos de la Sierra, como San José de las Matas, Jánico, Baitoa, entre otros, podría llevar a este periódico a asegurar que allí la cosa es realmente preocupante.
Este fenómeno en los pueblos de la Sierra como que choca con el hecho de que esas comunidades viven en menor miseria que otros pueblos, porque en ellos cada familia tiene a alguien en el exterior que le envía remesa.
No obstante, se podría afirmar que pedir dinero por el voto en los mencionados pueblos de la Sierra ya constituye una cultura que debe avergonzar a todos y cada uno de los dominicanos.