Las primarias abiertas y cerradas llegaron a su fin este domingo con el triunfo del candidato del Gobierno con un margen muy estrecho, cuyo evento cierra un ciclo en el escenario nacional que saca de circulación a tres figuras de la vida política, como son Leonel Fernández, Hipólito Mejía y por último el presidente Danilo Medina por una razón constitucional.
Los eventos celebrados por los partidos de la Liberación Dominicana y Revolucionario Moderno, dejan una serie de mensajes de la gente muy importantes, como es el hecho de que unos 50 mil dominicanos votaron por ninguno en las primarias peledeístas y que alrededor de un 40 por ciento de los que están en el padrón del principal de la oposición no aparecieron en el mismo a la hora de ejercer su derecho al voto, cuya cantidad ronda el medio millón de miembros.
El voto nulo envía uno de dos mensajes que significa que una buena parte de los votantes probablemente quisieron dejar sentado su disgusto con el comportamiento que ha tenido el Partido de la Liberación Dominicana desde su llegada al poder o podría interpretarse que no entendieron el sistema electrónico de votación.
Otros detalles importantes son que según informe de Participación Ciudadana hubo compra de votos en alrededor de un 30 por ciento de los colegios electorales por parte de los precandidatos peledeístas y también se suma la grave acusación de Leonel Fernández en contra de la Junta Central Electoral.
De igual modo, el hecho de que un por ciento tan alto de personas no votaran porque no aparecieron en el padrón del PRM, un 40 por ciento de los registrados, lo cual, tal vez, da la explicación de la baja participación que se produjo en el principal partido de la oposición, en la que salió triunfador Luís Abinader.
Las primarias generan una serie de hipótesis, la primera de las cuales es si habrá una recomposición en el seno del PLD con las heridas generadas y la confrontación tan salvaje por parte de los dos líderes de los grupos que convergen a lo interno del partido de gobierno.
Lo otro que se advierte es que el candidato del Gobierno utilizará, como lo hizo en las primarias concluidas este domingo, todos los recursos públicos para vencer a la oposición de forma aplastante.
Será en realidad una campaña de cara al 2020 muy desigual y que todo parece indicar que vencer al PLD no se ve tan fácil, aunque sus posibilidades podrían aumentar si Leonel Fernández decide aliarse sin que sea necesariamente público al candidato de la oposición sobre la base de algún tipo de acuerdo político.
De cualquier modo, la contienda luce muy desequilibrada y solo ideas innovadoras que den muy buenos resultados a nivel de la población votante podría darle un giro a ese cuadro desalentador que se presenta en términos electorales.
La votación peledeísta en las primarias de más de un millón ochocientos mil votos proyecta un mucho mejor posicionamiento en el seno de la población votante, lo que también ha sido avalado consistentemente por las encuestas , mientras que el PRM ha quedado como un partido con mucho menor apoyo electoral, porque sólo alcanzó una votación que llega a cerca de 350 mil cuando su padrón era de un millón doscientos, aunque también habría que decir que una fue abierta y la otra cerrada.
Estas cosas dicen de una forma muy contundente que el PLD si no tuviera la confrontación interna que lo debilita y que lo resquebraja pudiera muy bien haber repetido la historia que se produjo en México, donde el Partido Revolucionario Institucional (PRI) gobernó esa nación durante 70 años.
El arma para perpetuarse en el poder por parte del PRI se parece mucho a la usada en el país por el PLD, la cual consiste en haber ha creado muchos ricos o multimillonarios sobre la base de la acumulación originaria, pero desde la óptica política supo jugar mucho con la alternabilidad en el poder de diferentes presidentes, ya que allí no ha hay reelección y es sólo un periodo de seis años y no más.
Lo que viene es muy complicado para el PRM que no luce que tenga una maquinaria electoral tan poderosa como la del PLD y que además cuenta con todos los recursos económicos que le proporciona el hecho de estar en el poder.