Santo Domingo, RD.-El teatro del absurdo, sino lo es, debe ser el más difícil de hacer. Los involucrados, desde el dramaturgo o dramaturga, el director o directora, hasta el elenco de actores, sin olvidarnos de los técnicos, no la tiene fácil a la hora de ser representado.De Teatro
“Las sillas”, teatro del absurdo para sacar conclusiones propias
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3 años agoon
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LA REDACCIÓNLa obra parte de la segunda temporada de teatro Banreservas que se presentan en el Teatro Nacional y en el Centro Cultural de esa entidad bancaria
Santo Domingo, RD.-El teatro del absurdo, sino lo es, debe ser el más difícil de hacer. Los involucrados, desde el dramaturgo o dramaturga, el director o directora, hasta el elenco de actores, sin olvidarnos de los técnicos, no la tiene fácil a la hora de ser representado.Quienes se enfrascan en este tipo de proyectos deben convencer al auditorio de que lo que cuentan no corresponde a ninguna verdad. Que todo es subjetivo.
El dramaturgo Eugène Lonesco no se las ha puesto cómoda a quienes han montado sus textos en los teatros del mundo. Vamos a circunscribirnos a “Las sillas”, cuyo argumento central nos presenta a dos ancianos que se inventan una reunión a la que supuestamente han invitado a importantes personalidades para hacerles un gran anuncio, con quienes aparentemente conversan, pero el público sólo ve a los dos actores rodeados de muchas sillas vacías.
“Las sillas” nos enfrenta a lo decadente de nuestras vidas. Es el espejo de una falsa realidad a la que muchos no nos queremos enfrentar, pero que nos golpea fuerte, sobre todo, en las postrimerías de nuestras vidas: la soledad.
Y de verdad que no es fácil, como texto, como montaje, representar con situaciones absurdas, hilarantes y patéticas, dramas existenciales como el que se cuenta en esta obra.
En este trabajo, la apreciación de cada quien, el valor artístico y de contenido que se le pueda sacar al mensaje es puramente personal. Un texto como ése no está recomendado para entendimientos básicos. Inclusive, el hecho de no conectar con el metamensaje, también es válido.
La pieza es también una apología a lo aspiracional. A la intención de haber merecido cosas mejores, de no conformarnos con menos. Sólo que Lonesco, en su compleja inteligencia, no nos sirve el plato de modo convencional, procura obtener del espectador el análisis y las conclusiones más variopintas y, quizás, ahí, en la aparente simpleza, radica la grandeza de su obra.
Cuadro Dramático
Camilo Landestoy, fundador de la compañía independiente, Cuadro Dramático, junto a Johanna González, como protagonistas de la obra en cuestión, con la actuación especial de Miguel Lendor y dirigidos por Indiana Brito, se las juegan todas.
El manejo que dan a un texto cuya mayor fortaleza es la palabra implícita, para obtener del público una reacción contraria a lo que se cuenta o presenta y lograr ese objetivo, tiene un valor incuestionable, pero a la vez, un riesgo mucho mayor. No todo el mundo está preparado para ello.
Indiana Brito vuelve a lucirse como directora de vanguardia. Cómo logra entre sus actores ese poder que tienen quienes asumen retos parecidos, de comunicar, de transmitir, así sea con mensajes distorsionados, como es el caso, unos sentimientos de desolación y abandono tales, es una verdadera proeza.
De entrada, el ambiente decadente, caótico y minimalista, con unas paredes corroídas por el tiempo o el descuido y la ausencia total de elementos fastuosos en su decorado, provocan angustia, quizás cierta “penita”.
Las luces ayudan. El matiz lúgubre, desaliñado, empobrecido de los tonos grises diseñados por Ernesto López y esa escenografía como un laberinto, creación de Ángela Bernal, que tanto la directora como los actores supieron aprovechar en sus movimientos, en sus entradas y salidas, completaron el trabajo.
En conclusión, “Las sillas”, como montaje y como texto, no es ni buena, ni mala. Es teatro alternativo para pensar. Es una opción poco empleada para, desde el arte, denunciar cuestiones sociales, proyectar situaciones humanas que están a la vista de todos, pero que en el teatro del absurdo se presentan de modo supuesto, para que nosotros, los espectadores, seamos los únicos jueces.
De Teatro
Luis José Germán asume su primer unipersonal con “Todas las cosas maravillosas”
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2 semanas agoon
marzo 23, 2026
Santo Domingo, R.D.-La aclamada obra Todas las cosas maravillosas, considerada una de las piezas más sensibles de las tablas contemporáneas, llega a la escena dominicana con Luis José Germán en su primer unipersonal. La puesta en escena, producida por la Compañía de Teatro Niní Germán, presenta un montaje cercano que invita a reflexionar sobre la vida, la empatía y la salud mental.
El monólogo Todas las cosas maravillosas, escrito por el dramaturgo británico Duncan Macmillan junto al actor y comediante Jonny Donahoe, ha alcanzado reconocimiento internacional por su formato cercano y por la relación directa que establece con el público.
La obra narra la historia de un niño que, al descubrir que su madre atraviesa un episodio de depresión, comienza a escribir una lista de todas aquellas razones por las que vale la pena vivir. Con el paso de los años, esa lista, aparentemente sencilla, se convierte en una forma profunda de comprender el mundo, los afectos y las fragilidades que atraviesan la experiencia humana.
En los últimos años, la Compañía de Teatro Niní Germán se ha caracterizado por producir comedias que exploran distintas situaciones de la vida cotidiana, desde los enredos de pareja hasta temas vinculados con la salud mental. En esta ocasión, la obra aborda la depresión desde una mirada sensible y cercana, mostrando no solo cómo afecta a quien la padece, sino también la forma en que impacta a quienes forman parte de su entorno.
“Esta pieza tiene varios años dando vueltas en nuestra cabeza. Desde que la vimos fuera del país supimos que, en algún momento, formaría parte del repertorio que queríamos compartir con el público. Solo estábamos esperando la ocasión adecuada para llevarla a escena”, comenta Luly Rocha, productora general del montaje.
Por su parte, Luis José Germán destaca el papel del arte como espacio de diálogo y sensibilidad social. “Debemos aprender a hablar de salud mental con mayor apertura, romper los tabúes que todavía existen en nuestra sociedad y entender que muchas de estas situaciones tienen solución. Pero también reconocer que quienes no las padecemos podemos acompañar con empatía y respeto a quienes sí las atraviesan”, afirma.
A través de una narrativa que combina humor, ternura y profundidad emocional, la obra invita a reflexionar sobre la importancia de acompañar y hablar abiertamente sobre aquello que muchas veces permanece en silencio. La puesta propone además una experiencia escénica cercana y emotiva, en la que el público se convierte en parte esencial de la historia.
Las boletas ya están disponibles en Uepa Tickets, Supermercados Nacional y Jumbo.
De Teatro
“Ecos de sangre”, la nueva obra de Giovanny Cruz
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2 semanas agoon
marzo 23, 2026
Santo Domingo, R.D.-Giovanny Cruz es el autor dramático que con mayor profundidad ha trabajado el suceso taíno en sus creaciones literarias. De su mitología resalta que el dios primordial de los taínos, Yucahú Bagua Maorocoti, es el único dador que ha conocido: —Yucahú: dador de yuca —ha proclamado este multipremiado escritor.
“Xucaba: Ananorex no ha obtenido sus méritos mediante palabras sin sentido o cantando areytos. Los procuró y conquistó con sus brazos sosteniendo su manaya (hacha), tensando con sus manos una pesada baira (arco) y disparando desde ella sus xímaras (flechas) certeras.”
La princesa Iguanamá, la soberbia Xucaba, el sabio behique Guaguyona y el severo cacique Ananorex (personajes de la obra) trascienden lo anecdótico para elevar sus acciones hacia un teatro dramático y profundo, sin renegar de la estética.
“Iguanamá: ¡Biaútex! ¡Imotonex! ¿Cuál dios vino a cobrar en ustedes pecados no pagados? No pudieron escucharse y ahora nadie los escucha ya a ustedes. Nombres y goieces (espíritus de los vivos) abandonaron sus cuerpos para siempre y ahora caminan apesadumbrados hacia las cuevas Coaybay. Esos dos montones de carnes que enlutan la tierra ya no tienen casi nada que ver con ellos.”
En esta “Ecos de sangre”, como ya hizo en su poemario “Areytos: cantos entre el cielo y la tierra”, su creador incorpora parte del encantador idioma de nuestros taínos. Lo que constituye, por demás, un gran aporte lingüístico:
“Ananorex: La luz del güey (sol) desaparecerá en la última línea de la bagua. Pronto nonún (luna), bajando desde la montaña, iluminará por un tiempo los caminos. Cuando vuelva a esconderse, regrese el güey y bajacú (luz del amanecer) nos muestre todos los colores de yahubabayael (pájaro que canta en la mañana); si no has dicho el lugar en donde se encuentra el cuerpo de tu natiao… morirás.”
Que sean las páginas de “Ecos de sangre” que abran para el lector y futuros espectadores el siempre intenso y hermoso telón de Giovanny Cruz Durán.
«Guaguyona: ¡Dos goieces femeninos se han escapado hoy! Iguanamá y Xucaba no son tales! Caminarán pronto al lado de las opias. Ananorex está cerca de hacerlo también. Lo supongo. No podría ya vivir dentro de todas sus culpas.”
ELENCO
Yorlla Castillo (Xucaba)
Miguel Lendor (Guaguyona)
Orestes Amador (Ananorex)
Nileny Dippton (Iguanamá)
De Teatro
«Sin pedir permiso»: cinco historias que recorren la complejidad de la mujer
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1 mes agoon
marzo 2, 2026
Santo Domingo, R.D.-Encontrarse en algún punto del personaje, echar una mirada a su pasado y esperar un futuro prometedor son de las vivencias que compartieron Tania Báez, Milagros Germán, Pamela Sued, Rosmery Herrand y Carla Hernández. Actrices que en el mes de marzo estarán protagonizando la obra teatral “Sin pedir permiso”.
Cinco monólogos escritos por Tania Báez que van mostrando el vacío existencial, logros y frustraciones de mujeres en distintas etapas de la vida. La pieza es dirigida por Waddys Jáquez, quien impregna un sello de calidad, con fuerza en las interpretaciones, sin dejar su toque de humor.
Los personajes vienen de la mano de Carla Hernández, quien encarnará a “Valentina”, de 20 años, y ve como su historia se teje en medio de redes sociales, aceptación social en un mundo en donde se ventila una falsa felicidad, bienestar y placebo. Carla es una joven actriz con un background impresionante que viene pisando fuerte en el teatro musical.
“Laura” es una mujer de 45 años que se casó muy joven, con su primer amor, y que llevó a la pareja por un camino completamente distinto. Su esposo se convirtió en un exitoso profesional y ella decidió quedarse en la casa, siendo ama de casa y cuidando de los hijos. “Laura” ve desmoronar su castillo cuando llega el divorcio y no logra conectar con otros amores.
La comunicadora y actriz Pamela Sued es quien interpreta a “Laura” y precisamente Pamela acaba de cumplir 40 años. Dijo que nunca sintió miedo de llegar a los 40, pues al igual que Laura, ella se casó muy joven, tuvo a su hijo y a diferencia del personaje es una mujer exitosa. “En estos momentos me siento maravillosamente bien, muy feliz. Estoy disfrutando de mi familia y de mi trabajo”, confesó al Listín Diario.
Tania es la escritora de los monólogos, sus historias recogen parte de sus vivencias, las de sus amigas y sobre todo, de las experiencias acumuladas siendo coach y conferencista de estos temas por más de 15 años.
“Lorena”, de 58 y/o 59 años es su personaje. “Es una mujer que anda confundiendo la edad, que se desarrolló en un mundo de hombres, que nunca tuvo miedo, ni bajó la cabeza, super exitosa y determinada, pero que por dentro lleva a una niña insegura, y eso se refleja en sus relaciones, y es ese miedo que la atrapa y la detiene, en medio de la obra. “Este personaje me ha enseñado mucho, ojalá yo pueda lograr lo que Lorena ha logrado en su vida”, apuntó.
“La Diva”, Milagros Germán, asumirá a “Patricia” una mujer de 64 años que nació en la dictadura y que creció viendo a sus padres en medio de una represión que les prohibía hablar fuerte. Repasando su pasado, Milagros, que ya es abuela, recordó con alegría sus hermosos 20, viviendo en el sector Gascue y llevando una vida híper intensa.
“Mis 20 años fueron muy intensos y felices, estudiaba arquitectura y trabajaba en un taller como dibujante, el cual terminé dirigiendo. Fui reina de belleza, me casé y tuve a mi primera hija, Milagros Marina. La verdad que guardo los mejores recuerdos de esa época”.
“Sin pedir permiso” se presenta los días 19, 20 y 21 de marzo y continúa el sábado 28 en Escenario 360, de Galería 360.
