Opinión
“Lo Que No “Soporta” el Pueblo; Omar”
Published
14 años agoon
Por: Freddy Núñez
En esta campaña electoral hemos tenido que “soportar” una serie de publicidad “Basura”, y la defino así, pues la verdad es que no sirve para nada, bueno, a menos que nos dé la oportunidad de llevar luz y conocimiento a los lectores de estas líneas.
Entre esa publicidad, hemos visto algo que se le ocurrió al hijo del presidente Leonel Fernández, Omar Fernández, vástago del primer matrimonio del mandatario, el cual tuvo que soportar algunas indelicadezas de la madre de Omar, cuando trabajaba en el banco Central, muchos dicen que los fuertes episodios de depresión de que padece Leonel Fernández, empezaron en aquella época de sufrimiento sentimental, pero ese no es el tema de nuestro escrito, vamos a ver que dice Omar y que le dice el pueblo a ese absurdo.
Antes de analizar el spot de marras, definamos que es soportar: según el Diccionario Manual de la Lengua Española Vox, 2007 Larousse Editorial, S.L., Soportar es:
1- Sostener o llevar encima una carga o peso y
2- Sufrir, tolerar, padecer, aguantar, Aguantar con paciencia, dolor o resignación una cosa que no es agradable.
En el spot publicitario que estamos analizando, vemos como un joven muestra la foto del presidente Hipólito Mejía a unos transeúntes y estos dicen varias frases de rechazo a Hipólito Mejía, que Omar Fernández quiere que entendamos que ellos no “soportan” al candidato del PRD.
Ya vimos lo que significa soportar, entonces yo pregunto: ¿Lleva este pueblo encima a Hipólito?, ¿Sufre el pueblo algo por Hipólito Mejía?, ¿Tolera o aguanta con paciencia dolor o resignación algo que no es agradable por causa de Hipólito Mejía? Sé que algunos privando en inteligentes traerán las vicisitudes que paso el país en el periodo 2003-2004 durante el gobierno de Hipólito, incluso dirán con algunos números inventados, que la situación que vivimos hoy es causa de las acciones tomadas por Hipólito; Pero que Barbarasos son estos peledeistas!!?? Ocho años después siguen culpando a Hipólito de sus incapacidades e ineficiencias, a pesar de que la asociación de bancos de la república dominicana haber dicho hasta la saciedad que Hipólito tomo las medidas correctas durante la quiebra de los bancos, devolviendo el dinero a todos los ahorrantes, incluyendo 300 millones de pesos de Funglode, lugar donde Leonel Fernández guardaba su dinero, dijo la ABA que de no tomar Hipólito esas medidas el sistema financiero nacional hubiese colapsado, pero Mas aun todos los presidentes del mundo incluyendo Estados Unidos y Europa, en la crisis del 2008 tomaron las misma medidas que el presidente Hipólito Mejía.
Además en el año 2005, en el 2006 y en el 2007 en sus rendiciones de cuentos ante la asamblea nacional, Leonel Fernández dijo en todas esas ocasiones que sus medidas económicas habían eliminado y resuelto todas las consecuencias de los “disparates hechos por Hipólito” y que la economía se había recuperado, más aun en el 2008 ese mismo presidente le dijo al país que la crisis que se iniciaba en ese año no afectaría la economía nacional pues esta estaba “Blindada”, entonces Omar comenzaría diciéndote que lo que este pueblo no soporta son las mentiras de tu padre y la ineficiencias e incapacidades de su gobierno.
Otra cosa que no soporta el pueblo dominicano Omar, es tener que pagar los precios de los productos de primera necesidad y casi todos los demás tres, cuatro y cinco veces más caros que cuando Hipólito era presidente y vivíamos aquella locura; recuerdas un plátano 3 pesos, la libra de pollo a 38, el galón de gas a 25 pesos, y un sobre de café 2 pesos; pero ustedes llevaron el plátano a 15, el pollo a 55, el gas a 108 y un sobre de café 15 pesos, eso sí es insoportable Omar; es insoportable el precio de las medicinas, de los servicios, luz, agua y teléfono y el precio de los combustibles no se soportan.
Tampoco se soporta el nivel de delincuencia y criminalidad que mantienen tu padre, su gobierno y su partido, pues tienen en un estado de terror al pueblo, que teme ser víctima de un atraco, una violación o un asesinato; tampoco soporta la mala calidad de la educación y de la salud, así como los interminables apagones que tienen en zozobra a la ciudadanía; no soportamos el nivel de desempleo que tiene tu gobierno, donde nuestra juventud tiene que aguantar y sufrir vivir sin esperanzas, sin oportunidades, eso es insoportable.
Y como soportar la quiebra del sector agropecuario, de la industria y del comercio, ya que la economía está totalmente estancada; pero lo que menos soporta la ciudadanía es ver cómo sus escuelas, hospitales, medicinas, los recursos para combatir la delincuencia y la criminalidad, para el apoyo a la producción agropecuaria, a la industria, al comercio, para la mejoría de la educación, de la salud, están convertidos en Jeepetas y autos de lujo; fincas en los mogotes; mansiones; villas en bávaro y la Romana; helicópteros, aviones y yates; cuentas en euros, dólares y pesos, propiedad de los funcionarios del PLD, producto de la superextramega corrupción que tu padre a apadrinado en estos ocho años, eso sí es insoportable Omar.
Y es por el hecho de no soportar más esta situación en la que ustedes mantienen al pueblo dominicano que este los va a sacar del gobierno, votando abrumadoramente por el presidente Hipólito Mejía el próximo 20 de mayo, y poder comenzar a llevar una vida más soportable, forjando una mejor nación, pero para todos; no solamente para los miembros del comité político, algunos del comité central y de todos los infuncionarios del gobierno, que se han hecho megamillonarios con el dinero de este noble pueblo, que no soporta más esta desgracia.
Por Isaías Ramos
Una nación no se empobrece solamente cuando le roban dinero. Se empobrece cuando el robo se normaliza, cuando la impunidad se administra, cuando la persecución de la corrupción se percibe como selectiva y cuando la justicia se convierte en espectáculo para entretener la indignación, pero no para devolverle al pueblo lo que le quitaron.
La corrupción no vive solo en expedientes, titulares o ruedas de prensa. Se siente cuando falta medicina en un hospital, cuando una escuela se deteriora, cuando un apagón apaga un negocio, cuando una familia se endeuda para comer y cuando un joven descubre que el mérito no pesa tanto como la conexión.
Después de hablar de un país donde la movilidad social está bloqueada, hay que decirlo con claridad: la corrupción es una fábrica de inmovilidad social. Roba dinero, sí; pero también roba confianza, oportunidades, futuro y dignidad.
El informe de clima social de LS Consulting confirma que corrupción y costo de vida se consolidan como ejes del malestar: el costo de vida es la experiencia diaria; la corrupción, la explicación de por qué ese costo no se administra mejor. También muestra que 78% de los consultados siente que el gobierno no da el ejemplo cuando pide austeridad.
Ahí está el fondo: el pueblo recorta, se endeuda, sacrifica salud, alimentación, transporte y tranquilidad; mientras observa que arriba muchas veces no hay la misma disciplina, transparencia ni sacrificio.
Por eso la lucha contra la corrupción no puede ser selectiva ni teatral. Cuando no recupera bienes, no desmonta redes, no cambia reglas, no audita subsidios, no transparenta concesiones, no revisa exenciones y no devuelve recursos al pueblo, deja de ser justicia y se convierte en espectáculo. Una justicia-espectáculo puede producir titulares, pero no reconstruye movilidad social.
El país no necesita “pan y circo” anticorrupción. Necesita justicia con recuperación de activos y reforma institucional.
Y aquí cabe una pregunta que la República debe hacerse sin miedo: ¿para qué se aprobó y promulgó una Ley de Extinción de Dominio si los bienes ilícitos no se persiguen con firmeza, si lo robado no se recupera con transparencia y si esos recursos no vuelven a escuelas, hospitales, agua, seguridad, electricidad y oportunidades?
La Ley núm. 340-22 regula la extinción de dominio como acción autónoma, independiente y patrimonial, ejercida contra bienes ilícitos y no como sustituto del juicio penal contra una persona. Reconoce derechos y garantías de las partes afectadas y exige declaración judicial a favor del Estado.
Hay que hablar con rigor. La extinción de dominio no significa quitar bienes por discurso, presión política o condena mediática. La ley dispone que el juicio sea en audiencia pública, oral y contradictoria; que las pruebas se debatan; que el Ministerio Público pruebe las causales de procedencia y la ausencia de buena fe; y que el estándar aplicable sea la preponderancia de la prueba.
Pero tampoco puede convertirse en letra muerta. Frente a una acción debidamente sustentada, quien ostenta bienes cuestionados tiene derecho a defenderse y aportar prueba fehaciente sobre su origen lícito y su buena fe. Si un tribunal competente determina que esos bienes tienen origen o destino ilícito y que no existe buena fe jurídicamente protegida, no deben seguir amparados por la lentitud, la influencia o el poder económico. Deben pasar al Estado y volver al bien común.
Cada peso robado que no se recupera se convierte en deuda moral, fiscal y social que terminarán pagando nuestros hijos.
No basta con presentar culpables si los bienes robados no regresan al patrimonio público. Y no basta con perseguir casos si las mismas prácticas vuelven con otro contrato, otra nómina, otra exención o una nueva concesión.
La verdadera lucha contra la corrupción debe responder tres preguntas: ¿dónde está el dinero?, ¿quiénes se beneficiaron?, ¿qué reglas deben cambiar para que no vuelva a ocurrir?
La corrupción también se disfraza de legalidad. A veces ocurre con contratos blindados, incentivos eternos, obras sobrevaluadas, compras sin competencia real, subsidios sin beneficiario claro y privilegios convertidos en política pública.
Por eso el combate a la corrupción no puede limitarse al funcionario que mete la mano. También debe mirar al modelo que permite capturar decisiones públicas, recibir beneficios sin retorno y trasladar el costo al ciudadano común.
Esto no es contra empresarios productivos ni contra inversión responsable. Es contra privilegios sin consecuencia, subsidios sin auditoría, incentivos sin resultados e impunidad vestida de normalidad.
La Constitución dominicana no manda un Estado de espectáculo. Manda un Estado Social y Democrático de Derecho, fundado en dignidad humana, derechos fundamentales, trabajo, soberanía popular y separación de poderes. Cuando los recursos se pierden en corrupción, clientelismo o privilegios, no solo se viola la ética pública: se contradice el mandato constitucional.
En el Frente Cívico y Social estamos convencidos de que la lucha anticorrupción debe dejar de ser temporada de titulares y convertirse en política permanente de Estado: registro público de bienes recuperados, auditorías de subsidios y exenciones, contrataciones transparentes, control ciudadano de obras, protección a denunciantes, sanción patrimonial y destino social de los recursos recuperados.
Cada peso recuperado debe tener rostro y destino: escuelas, hospitales, agua, seguridad, transporte, electricidad, apoyo productivo, juventud y movilidad social. Porque lo robado no puede quedarse en expedientes. Lo robado debe volver al pueblo.
No se trata de venganza. Se trata de República. No se trata de dividir al país. Se trata de unir a la ciudadanía alrededor de una regla básica: quien robe al pueblo debe responder ante la justicia y ante la República.
Porque un país donde la corrupción entretiene más de lo que repara no está haciendo justicia: está administrando indignación. Y una nación que administra indignación, pero no recupera lo robado, no abre camino. Lo bloquea.
Ya basta de justicia-espectáculo: lo robado debe volver al pueblo y la República debe ser gobernada con orden constitucional.
Opinión
El Giro Constitucional de 2010 y la Inclusión Electoral como Expresión de la Dignidad
Published
2 días agoon
junio 10, 2026Por Robinson Lebrón
2 de 3
El bloque de constitucionalidad y la dimensión sustantiva del sufragio
La proclamación de la Constitución del 26 de enero de 2010 supuso una ruptura paradigmática en el ordenamiento jurídico de la República Dominicana, al transicional formalmente desde un Estado clásico de derecho hacia un Estado Social y Democrático de Derecho. Esta transformación situó a la dignidad humana en la cúspide axiológica del sistema, definiéndola en su artículo 5 como el fundamento ético y ontológico de la República, y reforzándola en el artículo 38 como un valor sagrado, innato e inviolable.
Bajo esta nueva matriz dogmática, los derechos políticos tradicionalmente interpretados como meras facultades procedimentales para la alternancia del poder adquirieron la categoría de derechos fundamentales vinculados directamente al libre desarrollo de la personalidad y a la autonomía individual. Votar y ser elegible dejaron de ser simples mecanismos técnicos de agregación de preferencias para convertirse en un canal de autorrealización ciudadana.
El Tribunal Constitucional dominicano, a través de su prolífica jurisprudencia a partir de 2012, consolidó este criterio al establecer que los derechos de ciudadanía no pueden ejercerse plenamente si se despoja al individuo de las condiciones mínimas materiales y de respeto a su integridad moral. Por consiguiente, la legitimidad de los procesos electorales en los últimos veinte años empezó a medirse no solo por la pulcritud del cómputo de las boletas, sino por la capacidad del Estado para garantizar que cada ciudadano concurra a las urnas en condiciones de libertad, igualdad y no discriminación.
Mecanismos de inclusión fáctica: El Voto Accesible
Uno de los hitos más tangibles en la operativización de la dignidad humana dentro del sistema electoral dominicano ha sido el desmantelamiento progresivo de las barreras arquitectónicas y metodológicas que históricamente excluyeron a las personas con discapacidad y a los adultos mayores. En consonancia con la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y el mandato de igualdad del artículo 39 de la Carta Magna, la Junta Central Electoral (JCE) implementó de manera sistemática a partir de la década de 2010 la política de Voto Accesible.
Esta política institucionalizada se ramificó en tres componentes principales que devolvieron la autonomía al elector:
- Colegios Electorales en Primeros Niveles: La reubicación obligatoria de las mesas de votación en las plantas bajas de los recintos escolares y recintos públicos para garantizar el libre acceso de ciudadanos con movilidad reducida o usuarios de sillas de ruedas.
- Plantillas Braille: La introducción de boletas auxiliares con relieve para las personas con discapacidad visual, permitiendo por primera vez el ejercicio del voto secreto e independiente, eliminando la necesidad de delegar su voluntad en un tercero, práctica que lesionaba directamente su dignidad y privacidad.
- El Programa de Voto en Casa: Un plan piloto ejecutado en los últimos ciclos electorales diseñado para trasladar al personal de las mesas de votación y las urnas directamente a los hogares de ciudadanos con condiciones de salud extremas o inmovilidad absoluta, reconociendo su estatus de miembros plenos de la soberanía política del Estado.
Opinión
Cumplimiento de la condena de la Corte Penal Internacional
Published
2 días agoon
junio 10, 2026Por Rommel Santos Diaz
El Estatuto de Roma dispone lo que debe realizarse luego del cumplimiento de la condena, según las limitaciones sobre el enjuiciamiento o el castigo de otros delitos. El Estatuto prevé sobre la transferencia de la persona que no sea un nacional de Estado que ejecuta, extradita o entrega al Estado que lo solicite.
La descripción que hace el Estatuto de Roma podría verse detallada de la regla de especialidad. Regula el derecho individual de proteger a una persona que esta condenada o que cumple una condena, para que no sea enjuiciada o extraditada, salvo que la CPI lo acepte a solicitud del Estado.
Sin embargo, el Estatuto de Roma establece que la Corte Penal Internacional sólo podrá referirse a la solicitud de un Estado ¨¨¨luego de haber escuchado la opinión de la persona condenada¨.
Si un Estado acepta a una persona condenada, se necesitaran procedimientos apropiados para que se respete a cabalidad con este requisito. Particularmente los Estados de ejecución deberán adherirse a lo dispuesto en varias partes del Estatuto de Roma.
En cuanto a las medidas de parte de los Estados Partes de la CPI para la implementación cabe destacar que esto podría requerir de cambios tanto legislativos como administrativos por parte de los Estados aceptantes.
En lo referente a la revisión por parte de la CPI para reducir condenas, el Estatuto de Roma establece claramente que solo la Corte tiene la potestad de reducir la condena luego de haber dado audiencia a la persona condenada.
La revisión de una sentencia por parte de la CPI deberá llevarse a cabo cuando la persona haya cumplido dos tercios de la condena, o 25 años en el caso de la cadena perpetua. La CPI podrá reducir la sentencia basándose en los elementos en lo que al respecto establece el Estatuto de Roma.
En el contexto de cumplimiento de las obligaciones los Estados no deberán interferir con las condenas impuestas por la Corte Penal Internacional, ya sea reduciendo o modificando la sentencia. En este sentido se recomienda que los Estados deberán revisar su legislación para evitar esta posibilidad.
