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Hospitales son peligro para pacientes por criterio con que se manejan.
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6 años agoon
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Elba GarcíaPor Elba García
El robo de equipos y medicamentos es solo uno de los problemas que se presentan en los hospitales públicos y los mismos están repletos de otras irregularidades que van desde lo ético hasta la falta de supervisión para ofrecer un servicio de calidad a la gente.
Los hospitales públicos son victimas desde hace muchos años de robos escandalosos que envuelven a equipos que son prácticamente imprescindibles para garantizar un buen trabajo profesional de los médicos que en ellos laboran.
De igual modo, después de la conversión de muchos hospitales públicos en universitarios una buena parte de ellos son centros de aprendizajes y práctica de médicos que no tienen la experiencia para intervenir, por ejemplo, quirúrgicamente a un paciente, pero no hay nadie que vigile la impericia de éstos porque esos centros asistenciales caminan manga por hombro.
Los niveles de higiene, responsabilidad profesional e incluso el cuido de los equipos que sirven de herramientas de trabajo, son muy preocupantes en los hospitales públicos, donde solo ver el estado de abandono en que operan causa urticaria a cualquier ciudadano.
Un ejemplo de ello son los hospitales de la zona norte del país, como el José María Cabral y Báez, el infantil Arturo Grullón y el Presidente Estrella Ureña , este último ahora prácticamente desaparecido, los cuales nunca han podido librarse hasta de las famosas “botellas” que son muy comunes en las nóminas de las instituciones del Estado de todo el territorio nacional.
Estos hospitales no están en capacidad nisiquiera de llevar una relación en orden de los pacientes que son atendidos y cuando se aborda un empleado por ejemplo de los departamentos de Estadísticas o Legal, en los cuales laboran muchas veces supuestos especialistas en la materia y cuando no profesionales sin experiencias y sin los conocimientos que permita que los mismos sean mas eficientes en el servicio que ofrecen, las respuestas son realmente desastrosas y vergonzosas.
Sin embargo, el peor de los cuadros de los hospitales son las condiciones en que se atiende a los enfermos, muchos de los cuales tienen que recibir sueros en sillas por falta de camas, cuyo cuadro retrata de cuerpo entero lo que es un país del tercer mundo.
El hospital Cabral Báez lleva años en reconstrucción y no hay forma de que se termine, mientras que el Estrella Ureña parece más un campo de concentración que un centro médico, cuyas consecuencias son la puesta en peligro de la vida de los que allí van en busca de asistencia de cualquier dolencia.
Estos hospitales, muchos de los cuales son usados para fines que no tienen nada que ver con la salud, como fraudes en contra de empresas victimas de demandas laborales, ya que se presentan reportes a jueces de personas que supuestamente por estar internas allí no pueden acudir a una audiencia, convirtiéndose en una forma de justificar cualquier inasistencia a un tribunal para no tener que ofrecer sus testimonios, presentan un cuadro deprimente y acudir a ellos es igual que recurrir a un suicidio.
Los centros asistenciales hoy son un referente más que suficiente de como caminan las instituciones del sector público, cuya principal manifestación es un estado de abandono que manda madre y los mismos están prácticamente inundados por los que buscan vivir sin trabajar a la sombra del Estado.
La realidad es que los hospitales no han podido escapar de la política asistencialista y clientelar que carcome el Estado, donde hay cientos de empleados que no rinden ninguna labor y esos recursos invertidos en vagos muy bien podrían servir para dotar de medicamentos a muchos centros asistenciales donde no se encuentra ni una aspirina.
El problema tiene tal alcance que todo el que acude a un hospital se le ve como a una persona que no tiene a quien le duela y en consecuencia cuando hay un resultado fatal tal vez por impericia medica los familiares son engañados con informes que no se corresponde con la verdad, cuya capacidad económica no les permite pagar para determinar la causa, por ejemplo, de un fallecimiento.
Todavía está presente en la memoria de la gente la tragedia ocurrida en la Maternidad Nuestra Señora de la Altagracia de la capital dominicana, donde murieron docenas de parturientas por ponerles mal la anestesia, pero cuando los familiares preguntaban la causa del fallecimiento siempre era atribuido a un ataque clan.
Igual situación ha sido denunciada en el hospital infantil Robert Reed Cabral, donde se han producido más de treinta fallecimientos de niños afectados de dengues, pero en ese centro asistencial, siempre de acuerdo a lo trascendido, impera un código del silencio entre el personal médico sobre la irregular situación.
Sería prácticamente imposible poder describir las irregularidades que hoy arropan al sector salud en la República Dominicana, pero la realidad no es tan difícil de ver, principalmente, si se acude en busca de algún servicio a los hospitales pertenecientes al sistema nacional de salud.
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Posición de R.D. sobre Venezuela es acomodamiento a su condición de sometida a nuevos requerimientos de Trump.
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20 horas agoon
enero 8, 2026
Lo planteado por el Gobierno de Luis Abinader de que no comparte la elección de Delcy Rodríguez como presidenta transitoria de Venezuela tras el apresamiento de Nicolás Maduro, revela que República Dominicana quiere incluso superar lo impuesto por Estados Unidos, pero siempre ajustada a los intereses de la potencia del norte.
La realidad es que la pregunta que se impone es y hasta dónde y quién ha dicho que el país tiene la facultad de objetar a una mandataria provisional escogida por el órgano competente y supuestamente sugerida por la Agencia Central de Inteligencia (CIA), aunque el restablecimiento de relaciones comerciales y diplomáticas conlleve algunos requerimientos democráticos.
Sin embargo, la posición dominicana implica la violación del derecho internacional, entre los que se encuentran el de soberanía y autodeterminación de los pueblos, así como la Carta de la ONU.
Evidentemente que el ingrediente introducido por el Gobierno dominicano resulta gracioso para los intereses foráneos que convergen en Venezuela, máxime los que están asociados a los Estados Unidos.
La contradicción dominicana con lo planteado en la Organización de Estados Americanos (OEA) y su práctica en política exterior, ya que el presente Gobierno siempre se inclina por la intromisión en los asuntos internos de otros países, no deja la naci0n buen parada en la comunidad internacional.
Resulta poco entendible que la República Dominicana no haya apoyado abiertamente la incursión ilegal de Estados Unidos en Venezuela, pero que preste su territorio para el apoyo logístico de la acción.
Es una especie de doble moral, pese a que en su lugar debió mantener una posición aparentemente neutral, aunque de cualquiera manera ya estaba involucrada en una intervención armada que viola los principios fundamentales del derecho internacional
De lo que no queda ninguna duda es que el crédito internacional en política exterior del país ha quedado seriamente comprometido con una causa de la que ha sido una víctima en una diversidad de ocasiones como en el 1916 y el 1965.
La verdad que pretender una conducta diferente de la nación frente a la irracionalidad de Trump sería mucho pedir, sobre todo cuando otros países pertenecientes a la Unión Europea y otras superpotencias como Rusia y China también son tolerantes con la agresividad e intromisión del principal imperio del mundo.
No obstante, desde cualquier perspectiva que sea vea el asunto la conclusión no puede ser otra que en la situación pesa más el miedo que la vergüenza y la dignidad del pueblo dominicano.
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La República Dominicana inhabilitada en política exterior en el nuevo escenario imperial de Trump
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3 días agoon
enero 6, 2026
La República Dominicana con una ocupación militar parcial de Estados Unidos, se proyecta como una presa sin libertad para expresarse libremente en política exterior.
La ocupación militar, aunque sólo se observa en el Aeropuerto Internacional de las Américas, abarca otros entornos que no son necesariamente visibles.
Pero la agresividad o poco disimulada intervención, deja el país y de igual modo a prácticamente toda Latinoamérica, a merced del capricho y la voluntad de los intereses de la nueva cara del imperio.
La República Dominicana ni por asomo se atreve a pronunciarse libremente sobre política exterior sin que esté a tono con la linea trazada o impuesto por la administración Trump.
La pregunta que subyace es si ese nuevo cuadro no implica también un trastorno del régimen legal, porque se podría estar en un escenario en el que los derechos fundamentales pasen a un segundo plano en el que el Estado Social Democrático de Derecho sea una expresión vacía y sin sentido.
Por razones geopolíticas y factores muy particulares, el país se asoma a un resquebrajamiento del proceso de constitucionalización del derecho a nivel interno y retroceder la nación a épocas ya superadas.
La pregunta que se impone es si prevalecerá en el mundo el pregonado derecho internacional cuando las instituciones que lo enarbolan pierden autoridad moral frente a las violaciones provenientes de potencias como los Estados Unidos que ya ni siquiera guarda las apariencias
El problema, que tiene una dimensión mundial, pero impacta más severamente a los países del tercer mundo y que propicia la posibilidad del surgimiento de regímenes de fuerza, aunque con simulaciones democráticas.
La preocupación tiene que ver con el hecho de graves violaciones del derecho internacional en una época en que éste forma parte consustancial del derecho interno y entonces qué se puede esperar como resultado.
El retroceso de la línea trazada por Donald Trump representa una amenaza mundial contra los logros del derecho contemporáneo, no sólo en favor de las personas físicas, sino también de los Estados más pequeños y débiles.
Hay precedentes en esta materia cuando predominaba en el mundo el llamado constitucionalismo clásico, que dio paso a dictaduras como las Adolfo Hitler en Alemania y la de Benito Mussoline en Italia, cuyos resultados fueron realmente catastróficos para la humanidad.
La interrogante que permanece en el nuevo panorama mundial es si va a pesar más el miedo que la vergüenza y la dignidad de los pueblos del mundo.
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Donald Trump cumple su sueño de ser dictador aunque sea por un día.
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6 días agoon
enero 3, 2026Por Elba García
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cumple su sueño de ser dictador hemisférico, aunque sea por un día.
La vocación dictatorial de Trump se ha expresado con mayor contundencia tras la entrada ilegal en territorio venezolano y apresar al jefe de Estado de ese país Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores.
Tras este acontecimiento en momentos que se habla de la época del derecho constitucional, el cual incluye el derecho internacional, Trump ha anunciado su pretensión de convertir a Venezuela en una nueva colonia del imperio norteamericano.
El gobernante de los Estados Unidos ha adelantado que busca manejar la riqueza petrolera de Venezuela, una de las principales del mundo.
Pero la violación de Trump llega todavía más lejos al advertir a los demás países latinoamericanos a verse en el espejo de Venezuela.
Tromp hizo una alusión directa contra el presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien dice podría correr la misma suerte de Maduro.
Anteriormente lo hizo con Brasil a propósito de la condena por conspiración del expresidente Bolsonoro.
Pero de igual modo se ha comportado con Honduras, donde en sus recientes elecciones presidenciales auspició uno de los candidatos y presionó con advertencias de actuar duramente contra los que estén en contra de sus designios.
Al fin impuso su voluntad, sin que haya reacción fuerte de rechazo a la vocación imperial del presidente de Estados Unidos.
No sé entiende por qué los países latinoamericanos no se unen en un bloque para rechazar la política de dominación y dictatorial de Donald Trump.
Incluso en el rechazo a la violación del derecho internacional por parte de los Estados Unidos pueden incluirse los países de la Unión Europea, que son permanentemente asediados y amenazados de imponerles aranceles y otros castigos como parte de la vocación dictatorial del mandatario norteamericano.
El chantaje de los Estados Unidos incluye también el otorgamiento de visados para ingresar al territorio de la potencia del norte.
La conducta de Trump es como si su administración haya borrado del mapa la supuesta clase gobernante que existe allí.
El problema se torna tan grave que la violación de derechos no solo se produce en Estados Unidos, sino en todo el mundo que parece haber retornado el derecho constitucional clásico, que fue sustituido por el derecho constitucional moderno en que los Estados grandes aplastan a los pequeños.
La época Trump prácticamente ha borrado el legado establecido por Estados Unidos a través del derecho constitucional difuso y sobre el equilibrio de los poderes.
Lo sorprendente de la era Tromp es que hasta la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos luce sometida a una cierta tolerancia del jefe de Estado de la potencia del norte.
Si la mayoría de los países no reaccionan a la política represiva y de dominación de Trump difícilmente pueda sobrevivir el sistema democrático, lo que puede crear serias tensiones y confrontaciones sociales y políticas en todo el planeta.
