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Los últimos días de Jeffrey Epstein
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7 años agoon
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LA REDACCIÓNPor considerarlo de un gran interés como lección de vida, el periódico La República reproduce este reportaje de El País de España en el que se revelan los sufrimientos y riesgos para un hombre con una gran fortuna económica, pero que no pudo sobreponerse al sistema de justicia de los Estados Unidos.
Por PABLO GUIMÓN
El suicidio del financiero, acusado de tráfico sexual, destapa las irregularidades en la custodia del preso y las durísimas condiciones de la prisión federal donde esperaba juicio
El 6 de julio, Jeffrey Epstein, un millonario financiero que repartía su vida de lujo entre una mansión en el Upper East Side, otra en Palm Beach (Florida) y una isla privada en el Caribe, se convirtió en el recluso 76318-054 del Centro Correccional Metropolitano del sur de Manhattan. Su nueva residencia era un agujero de seis metros cuadrados, oscuro y húmedo, frecuentado por cucarachas y roedores, en una prisión saturada que ha alojado a algunos de los más famosos terroristas y narcotraficantes del mundo, cuyas tremendas condiciones han sido denunciadas recurrentemente por abogados y organizaciones humanitarias.
La prisión de alta seguridad, una mole de 12 plantas de color óxido enclavada entre Chinatown y Tribeca, fue abierta en 1975 para alojar a 500 reclusos. Pero en la actualidad se hacinan ahí dentro casi ocho centenares de presos, que esperan ser juzgados o sentenciados en Nueva York. Epstein acabó en la unidad 9 Sur, en la novena planta.
Se trata de la Unidad de Alojamiento Especial, la segunda más rigurosa, por detrás de la temida unidad 10 donde, por ejemplo, fue alojado El Chapo Guzmán, después de dos sonadas fugas de prisiones mexicanas. Las celdas son ocupadas normalmente por dos presos cada una. Se los escolta a la ducha, esposados, tres veces por semana. Epstein compartía celda con Nicholas Tartaglione, un exagente de policía acusado de asesinato y tráfico de cocaína.
Acostumbrado a moldear su entorno a golpe de talonario, Epstein pagaba a varios abogados para que fueran a visitarle, la única vía que le permitía escapar de la angustiosa rutina durante largos periodos de tiempo, que podían prolongarse hasta 12 horas. Se veía con ellos en una sala de reuniones, y pasaba largos ratos en silencio, sentado en una silla de plástico, o devorando los productos de las dos máquinas de vending. También, según The New York Times,transfirió a cuentas bancarias dinero destinado a otros presos, práctica habitual para evitar ataques. Pero pronto comprendió que ni todo el oro del mundo podría hacer su vida allí menos miserable.
Los abogados de Epstein solicitaron que se le permitiera depositar una cuantiosa fianza a cambio de trasladarlo, mientras esperaba el juicio, a su mansión de Manhattan, donde estaría sometido a una vigilancia constante que costearía el propio acusado. El 18 de julio, el juez denegó la solicitud, que calificó de “irremediablemente inadecuada”, dada la posibilidad de reincidencia y el riesgo de fuga debido a su elevado patrimonio.
Cinco días después, los guardias de la prisión encontraron a Epstein tendido medio inconsciente en el suelo, en posición fetal, con marcas en el cuello. Los funcionarios investigaron el incidente como un posible suicidio, pero no descartaron la posibilidad de que hubiera sido atacado por otro recluso. Incluso interrogaron a Tartaglione, su compañero de celda, que fue quien dio la voz de alarma.
Las lesiones de Epstein no revestían gravedad. Pero se decidió aplicar al recluso el protocolo de prevención de suicidios. Epstein permaneció seis días bajo este severo régimen de vigilancia en una celda especial. Después, a petición de sus abogados, que llegaron a alegar que sus lesiones en el cuello habían sido causadas por un ataque de Tartaglione, Epstein fue trasladado de vuelta a la 9 Sur. Allí pasó sus últimos 12 días de vida, con una supervisión reforzada que incluía revisiones cada media hora y la presencia de un compañero de celda. Lo tuvo los primeros días, pero este fue pronto trasladado y Epstein se quedó solo.

El Centro Correccional Metropolitano, en el sur de Manhattan, donde falleció Epstein. DON EMMERT AFP
Tres días después de regresar a la 9 Sur, Epstein recibió la visita de un abogado, David Schoen, que el acusado quería que se incorporara a su equipo de defensa. Estuvieron cinco horas reunidos. “Una cosa que puedo asegurar es que cuando lo dejé, estaba muy, muy animado”, declaró Schoen a The New York Times.
Pero en los días siguientes, Epstein empezó a mostrarse más bajo de ánimo. No se comunicaba con terceros, se aseaba menos, no se peinaba, se descuidó la barba y empezó a dormir en el suelo, según han declarado abogados y funcionarios de la prisión en el Times.
El viernes 9 de agosto, sus abogados llegaron temprano. Se sentaron con él en la sala de reuniones, durante horas, para explicarle que acababan de hacerse públicos nuevos documentos judiciales que ofrecían detalles escabrosos sobre sus acusaciones. No hay registro de lo que ocurrió en su celda cuando cayó la noche. Hay cámaras de videovigilancia en los pasillos, pero no en las celdas, ya que la ley federal restringe el uso de las mismas en lugares donde los presos pueden estar desnudos.
Solo 17 funcionarios cubrían el turno de noche en la prisión, dos de ellos asignados a la unidad 9 Sur. Los guardias debían realizar visitas a Epstein cada media hora. Pero, al menos entre las 3.30 y las 6.30, no lo vigilaron. Los dos funcionarios, según reveló la investigación posterior, se quedaron dormidos y, para encubrir su error, falsificaron el registro que estaban obligados a llevar.
Llevaban más horas trabajando que las reglamentarias, algo común en esta y otras penitenciarías federales, ahogadas de financiación como consecuencia de la reducción de gasto público de la Administración Trump. Uno de los funcionarios que custodiaba a Epstein no trabajaba vigilando a reclusos, pero se había ofrecido a hacerlo para obtener un sobresueldo. La otra, una mujer que sí estaba asignada en esa unidad, estaba trabajando horas extras.
A las 6.30 del sábado 10 de agosto, cuando realizaban su ronda, los funcionarios encontraron a Epstein con una sábana atada al cuello, colgado de la litera. Los reclusos oyeron gritos. “¡Respira, Epstein, respira!”. Se le practicaron maniobras de reanimación y fue trasladado a un hospital cercano, donde certificaron su muerte.
El domingo se llevó a cabo la autopsia. La forense jefa de la ciudad, Barbara Sampson, declaró que necesitaba más información antes de llegar a una conclusión definitiva, algo frecuente en estos casos. Epstein tenía roto el hioides. La fractura de dicho hueso suele indicar muerte por estrangulamiento, pero en varones, sobre todo de una edad avanzada, puede ser compatible con el ahorcamiento. El viernes por la tarde se conocieron los resultados de la autopsia:Epstein se había suicidado ahorcándose con una sábana.
El FBI y el Departamento de Justicia han abierto investigaciones para aclarar las “graves irregularidades” que, en palabras del propio fiscal general, William Barr, se produjeron en la custodia de uno de los presos de más alto perfil del país. Los abogados del fallecido han asegurado que llevarán a cabo su propia investigación. “Nadie debería morir en la cárcel”, declararon en un comunicado.
RIESGO DE SUICIDIO
El protocolo de prevención de suicidios, que se le aplicó durante seis días a Epstein después de un incidente el 23 de julio, incluye el traslado del preso a una celda especial de observación, rodeada de ventanas, con una cama atornillada al suelo y sin sábanas ni mantas. Todas las prisiones federales deben tener al menos una de estas celdas, que proporcionan “una visión sin obstáculos” del recluso y no deben tener “características arquitectónicas que puedan permitir la autolesión”.
La luz está encendida las 24 horas del día y los funcionarios, por turnos, se sientan en una habitación adyacente y monitorizan constantemente al preso, llevando un registro escrito de su comportamiento. Se les da alimentos que puedan comer con los dedos, sin cubiertos. Están en la celda hasta 23 horas al día, a menudo sin poder ducharse.
El régimen de vigilancia por suicidio está pensado para periodos de tiempo cortos, por el estrés que genera en el sujeto y en los funcionarios. Es el coordinador del programa, normalmente el psicólogo jefe de la prisión, quien determina que ya no hay “riesgo inminente de suicidio”, después de conducir una evaluación psicológica cara a cara con el preso.El riesgo de suicidio es tan alto en las prisiones federales que los guardias tiene acceso a un palo de madera con una cuchilla en un extremo para poder cortar rápidamente la sábana si encuentran a un preso colgado. No es público el dato de cuántas personas se han suicidado en el correccional de Manhattan, pero las cifras de la Oficina de Prisiones muestran que al menos 124 personas se quitaron la vida en centros penitenciarios federales entre 2010 y 2016.
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Estados Unidos transmitirá en vivo la ejecución por fusilamiento de Nidal Hasan
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5 días agoon
octubre 9, 2026
Washington, Estados Unidos. – La ejecución de Nidal Hasan, condenado a muerte por la masacre ocurrida en la base militar de Fort Hood en 2009, será transmitida en vivo y tendrá carácter público, según informó este jueves un funcionario del Pentágono a la agencia AFP.
El funcionario, que habló bajo condición de anonimato, confirmó que el procedimiento será difundido en directo y señaló que se ofrecerán más detalles posteriormente. De concretarse, sería el primer fusilamiento ejecutado por las Fuerzas Armadas estadounidenses desde 1961.
Horas antes, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, había anunciado que la ejecución se realizaría mediante un pelotón de fusilamiento y que el público tendría la posibilidad de presenciarla.
“Será ejecutado por un pelotón de fusilamiento, como debe ser, y nos aseguraremos de que la gente pueda presenciarlo, que sea público”, expresó Hegseth durante una conversación con el influencer y activista conservador Jack Posobiec.
Las declaraciones fueron difundidas en un video compartido en la red social X por varias cuentas oficiales del Departamento de Defensa.
La masacre de Fort Hood
Nidal Hasan, quien se desempeñaba como psiquiatra del Ejército estadounidense, fue condenado a muerte por el ataque perpetrado en noviembre de 2009 en la instalación militar de Fort Hood, en Texas.
El tiroteo dejó 13 personas muertas y 30 heridas. Doce de las víctimas mortales y 30 de los heridos pertenecían a las Fuerzas Armadas.
Durante el ataque, Hasan fue alcanzado por disparos de una agente de la Policía civil, lo que le provocó una parálisis parcial.
El caso se convirtió en uno de los episodios de violencia más graves registrados en una instalación militar estadounidense y dio lugar a un proceso judicial que culminó con su condena a muerte.
El anuncio sobre la modalidad de ejecución ha generado atención por el carácter público que las autoridades pretenden darle y por el uso de un método que las Fuerzas Armadas de Estados Unidos no emplean para ejecutar a un condenado desde hace más de seis décadas.
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Trump no reanudará ataques contra Irán antes de las elecciones de medio término
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5 días agoon
octubre 9, 2026Agencia AP
Washington, Estados Unidos.-El presidente Donald Trump afirmó el jueves que no ordenará la reanudación de los ataques militares contra Irán antes de las elecciones legislativas de mitad de mandato del 3 de noviembre en Estados Unidos.
Trump, mientras hacía campaña por los republicanos esta semana, insinuó que confiaba en que el desenlace de la guerra podría llegar en los días previos o posteriores a las elecciones, y también dejó entrever que seguía abierto a reanudar operaciones militares a gran escala contra Irán.
Durante semanas, Trump ha estado amenazando con que una escalada posterior a las elecciones en la guerra de siete meses de antigüedad sigue siendo una opción viable, pese a sus promesas iniciales a los estadounidenses de una campaña militar que duraría solo unas semanas.
Trump añadió que su equipo ha estado “manteniendo conversaciones productivas con la República Islámica de Irán”.
Estados Unidos e Irán firmaron en junio un acuerdo interino de corta duración, destinado a establecer un alto el fuego de 60 días y un marco para un acuerdo de paz permanente.
Las negociaciones parecían estar estancadas desde que Trump, a finales del mes pasado, rechazó públicamente la propuesta de Irán de reabrir el estrecho de Ormuz en un plazo de siete días si Estados Unidos cumplía ciertas condiciones.
Irán, sin embargo, indicó la semana pasada que había recibido una contrapropuesta de Estados Unidos. Y el ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, manifestó el jueves queprobablemente habrá una respuesta formal en cuestión de días.
Pero al mismo tiempo, Trump sugirió que tenía sentimientos encontrados sobre poner fin a la guerra en este momento.
“Creo que el acuerdo no es realmente algo que yo quiera hacer, pero ellos están dispuestos a ofrecernos cualquier cosa para que pare”, aseveró el mandatario.
pérdida de los flujos de petróleo
Irán ha perdido su casi control asfixiante sobre los flujos de petróleo a través de la vital vía marítima, con el Comando Central de Estados Unidos escoltando a los petroleros a través del estrecho por la noche con sus sistemas de localización apagados.
Eso, con la ayuda de oleoductos que evitan el estrecho, ha permitido a los países del Golfo Pérsico exportar petróleo a niveles casi anteriores a la guerra.
Pero Irán ha intensificado los ataques contra petroleros que pasan por el estrecho en los últimos días. Y en general, el tráfico marítimo sigue muy por debajo de los niveles anteriores a la guerra, al igual que los envíos de gas natural licuado y productos combustibles.
Los operadores de petroleros dispuestos a arriesgarse a pasar por el peligroso trayecto bajo la protección del Comando Central están en algunos casos cobrando tarifas de 1 millón de dólares al día o más, según analistas del transporte marítimo.
La situación se ha complicado aún más, ya que Arabia Saudí y el gobierno de Yemen han lanzado una campaña militar destinada a expulsar del estrecho de Bab el-Mandeb, otra ruta comercial crítica de Oriente Medio para el petróleo y otros bienes, a los rebeldes hutíes respaldados por Irán. Los hutíes, a su vez, están atacando aeropuertos saudíes e infraestructura clave en el reino con ataques de drones y misiles.
La publicación de Trump se produce mientras el ejército ha enviado más recursos a la región. Funcionarios de Estados Unidos han dicho que el portaaviones USS Theodore Roosevelt y sus buques escolta podrían llegar tan pronto como a finales de octubre.
El anuncio de Trump se hizo el mismo día en que el USS Abraham Lincoln debía llegar a su puerto base en San Diego tras un despliegue de duración récord en apoyo de la guerra contra Irán. Ha habido reportes de estrés entre la tripulación y de mala salud mental, así como de escasez de suministros, incluidos alimentos y productos de higiene.
El USS George Washington, que normalmente tiene su base en Asia, relevó al Lincoln en agosto. El otro portaaviones en Oriente Medio, el USS George H.W. Bush, ha estado desplegado durante unos seis meses, pero hizo escala en Phuket, Tailandia, para una visita al puerto hace varios días.
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La jueza sudafricana Navi Pillay gana el Premio Nobel de la Paz; bromea con compartirlo con Trump
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5 días agoon
octubre 9, 2026Agencia AFP
Defendió a activistas contra el apartheid como Nelson Mandela y consiguió derechos fundamentales para los presos políticos, hasta el Tribunal Penal Internacional para Ruanda
Oslo, Noruega-La sudafricana Navi Pillay, defensora de Nelson Mandela y exjueza de la CPI, ganó este viernes el Nobel de la Paz por sus esfuerzos a favor del derecho internacional cuando, según el jurado, la justicia está «bajo ataque».
Navanethem «Navi» Pillay domina el arte de los casos difíciles. Abogada de origen indio en la Sudáfrica del apartheid, llegó a ser jueza y alta comisionada para los Derechos Humanos de la ONU (2008-2014).
Su carrera la ha llevado desde los tribunales sudafricanos, donde defendió a activistas contra el apartheid como Nelson Mandela y consiguió derechos fundamentales para los presos políticos, hasta el Tribunal Penal Internacional para Ruanda, pasando por la Corte Penal Internacional (CPI).
Este es uno de los motivos por los que el Nobel de la Paz de este año posiblemente escueza al presidente estadounidense Donald Trump, quien desde su regreso a la Casa Blanca ha reiterado una y otra vez lo mucho que le gustaría que se lo dieran.
«Quizá comparta el premio con Trump»
En el caso de Pillay, la primera reacción al conocer el galardón fue pensar que era una broma: «Como abogada y jueza, sigo queriendo verificarlo», afirmó.
La jurista mencionó su labor al frente de la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU.
«Lo último que hice fue presentar el informe sobre Gaza, en el que calificaba lo que está ocurriendo allí como genocidio», afirmó.
«Una de las principales reacciones a ese informe es rendirme homenaje por mi valentía. Y pueden imaginarse lo sorprendida que estaba, ¿por qué necesitaría valor para decir la verdad?», añadió ella.
En 2024 la CPI emitió una orden de detención contra el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, por presuntos crímenes de guerra en Gaza, y contra varios miembros del movimiento islamista palestino Hamás ya fallecidos.
Washington considera que es una institución «politizada», y en la pasada Asamblea General de la ONU, en septiembre, el presidente Trump pidió a todos los países miembros «retirarse oficial e inmediatamente».
El Comité Nobel marca distancias sin embargo con las conclusiones del informe sobre Gaza.
«No somos un tribunal»
«No somos un tribunal. Se trata de su informe, del informe de la comisión, y por supuesto tenemos una gran confianza en su profesionalismo y su integridad», dijo su presidente Jørgen Watne Frydnes, a la AFP.
El Comité Nobel Noruego dice haber otorgado el prestigioso premio a la sudafricana por «promover la paz y el derecho internacional».
«Ha sido fundamental para asegurar que los crímenes de guerra, los crímenes de lesa humanidad y el genocidio sean perseguidos», afirmó el jurado, que alabó su «brújula moral».
En una época marcada por muchas guerras y conflictos el derecho internacional ya no es solo un complemento de la paz y la seguridad. «Es una necesidad absoluta», afirma el comité Nobel.
La justicia internacional «está bajo tremenda presión y sus instituciones bajo ataque», recalcó.
En la actualidad Navi Pillay es magistrada de la Corte Internacional de Justicia en el caso en el que se acusa a Birmania de genocidio.
El Nobel de la Paz otorgado a Navi Pillay da fe «de la necesidad y el valor» de los derechos humanos, destacó la ONU inmediatamente después del anuncio.
Para la presidenta de la CPI, Tomoko Akane, el galardón reviste «una importancia especial» en un momento de «grandes desafíos para el orden jurídico internacional y el Estado de derecho».
El premio consiste en una medalla de oro, un diploma y 1,2 millones de dólares.
Se entregará en una ceremonia oficial en Oslo el 10 de diciembre, cuando se conmemora el aniversario de la muerte, en 1896, del creador de los premios, el inventor y filántropo sueco Alfred Nobel.
