Análisis Noticiosos
Luce imposible alianza PRM-Leonel que a ninguno de los dos convendría
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7 años agoon
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LA REDACCIÓNPor Juan Bolívar Díaz
La propuesta de alianza electoral entre el nuevo partido del ex-presidente Leonel Fernández, La Fuerza del Pueblo (LFP), y el Partido Revolucionario Moderno (PRM) es rechazada como inconveniente por la dirección y el candidato presidencial del principal opositor que se beneficia de la división del Partido de la Liberación Dominicana (PLD). Sin embargo, en los ámbitos del liderazgo perremeísta no se descarta la posibilidad de coincidir en algunas candidaturas senatoriales y de alcaldes que conciertan diversos partidos, incluyendo algunos de los que favorecen la candidatura presidencial de Fernández y a Alianza País que postularía a Guillermo Moreno, y en rechazar la irrupción del gobierno en la campaña.
Nuevo escenario electoral.
La salida de Leonel Fernández del PLD que llevó al poder y los términos de ruptura intercambiados con el presidente Danilo Medina, tras una votación primaria que los dividió a dos mitades, han creado un nuevo escenario de cara a las elecciones generales del 2020, dejando al PRM y su candidato presidencial Luis Abinader como primera opción. La táctica de no intervenir en la disputa por el control del PLD, dejando que sus dos líderes “se maten entre sí”, ha cambiado el panorama preelectoral en favor del PRM, con amplio espacio para seguir fortaleciéndose como alternativa ante el hastío generado por la prolongación del peledeísmo en el poder, sin poder resolver ni uno solo de los grandes problemas nacionales.
El PRM salió fortalecido de las primarias internas, que transitó en armonía y sin confrontaciones significativas, con una clara opción por el economista y empresario Luis Abinader, que en los últimos años se consolida en las encuestas más acreditadas, como Gallup y Mark Penn, donde ha aparecido como principal líder de la oposición y compitiendo con las opciones del PLD, Danilo Medina y Leonel Fernández.
Abinader, de 52 años, 6 menos que Gonzalo Castillo y 13 que Leonel, debutó en la candidatura presidencial en 2016, con el 35% de la votación, luchando contra un PLD unido y todos los abusos del Estado, y ahora podría beneficiarse de las grandes insatisfacciones que expresan las encuestas y que quedaron de manifiesto en el movimiento de la Marcha Verde. Ya en la última encuesta Gallup-HOY, en mayo, 58% favoreció un cambio de gobierno.
Las sorpresas de Quique
Apenas dos días después de la división del PLD, Federico Antún (Quique), presidente del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) generó múltiples especulaciones al proponer una Unidad Nacional Opositora (UNO) pretendiendo unir a Leonel con el PRM y toda la oposición política al PLD y su gobierno, bajo casi el mismo programa de reformas que formuló el 22 de julio, dos días después que el presidente Medina resignara su proyecto de reelección. Antún reafirmó su velocidad, pero esta vez se cuidó de no incluir en su proyecto la reforma constitucional para que Danilo pueda volver a ser candidato presidencial a partir del 2024.
Como sus propuestas de julio, éstas no han sido aprobadas por su partido, que se suponía inclinado a pactar con el PRM, aunque el secretario general Rogelio Genao prefería hacerlo con el presidente Medina, y Antún se reservaba un acuerdo con Leonel, si éste ganaba la candidatura del PLD. Aunque el PRSC pidió una “pausa” en la mesa de concertación montada por la Coalición Democrática para la Regeneración Nacional, donde participan otros 5 partidos incluido el PRM, recientemente había reanudado negociaciones directas con los perremeístas, que la semana pasada esperaban concluirlas.
Fuentes de crédito aseguran que el PRM reaccionó negativamente cuando Quique le informó que había alcanzado acuerdo para postular a Leonel, donde por las actuales circunstancias los reformistas podrían conseguir una mayor cuota de candidaturas. Estaba descartado que pudieran participar solos, cuando las encuestas no le acercan al 5% mínimo que les permite recibir la misma contribución financiera del presupuesto nacional que los partidos dominantes. Este año fue 302 millones de pesos, que se duplicarán en el 2020.
Tampoco conviene a Leonel
Si no es bajo su hegemonía, imposible de aceptar por el PRM, para Leonel Fernández sería suicida caer en una incertidumbre, pues para mantener gran parte del apoyo que recibió en las primarias del PLD, tiene urgencia de partir como candidato en capacidad de disputar la primacía al delfín del presidente Medina, Gonzalo Castillo. Y necesita una rápida proclamación de candidato presidencial, para reducir la fuerza de atracción del gobierno sobre sus seguidores, lo que ocurriría este fin de semana no sólo por el PRSC, sino también de su nuevo partido, LFP, la FNP, PQDC, PUN, y BIS, seis en total.
Porque es casi seguro que tenga que llevar al Tribunal Superior Electoral y en última instancia al Tribunal Constitucional el reclamo de su derecho a ser candidato, limitado por las leyes de Partidos y del Régimen Electoral. Danilo dio por hecho que será candidato, y tal vez le convenga, porque bloquearlo victimándolo, beneficiaría al PRM en primera o segunda vuelta.
El PLD recuperaría mayor proporción de los leonelistas si estos vieran que su suerte dependería de quienes hasta ahora han sido sus mayores opositores e impugnadores. Lo que sí convendría al polo de Leonel es promover un acuerdo de toda la oposición, incluyendo al PRM, para exigir que el Estado se mantenga fuera de la campaña electoral, sobre todo después que el presidente Medina dijo esta semana que pidió a Gonzalo Castillo que no hablara en la asamblea de su partido “para protegerlo”, y proclamó que “yo gano las elecciones”.
Reducido el abuso del Estado para promover a un débil candidato, las posibilidades de Leonel aumentarían. Y si él no va a la segunda vuelta, tendría la llave para evitar la pela que le prometió Medina, inclinando los que le sigan hacia Abinader. Si le tocara a él la segunda ronda contra Gonzalo, los perremeístas no podrían inclinarse por el danilismo.
Fuerte rechazo en PRM
Se da por cierto que hubo reuniones de comisionados para escuchar las nuevas propuestas de Antún, pero en el PRM el rechazo ha sido casi absoluto, según las fuentes. Comenzando por el propio candidato Abinader que reaccionó molesto cuando Quique le comunicó su súbita preferencia por Leonel y su nuevo partido, “cuando ya esperaban cerrar acuerdos”. El sector que encabeza Hipólito Mejía por nada del mundo quiere saber del expresidente del PLD, al que ha rechazado públicamente en los últimos años.
La primera debilidad del plan de Quique es que partía enarbolando la candidatura de Leonel, la que estaría proclamando en su asamblea eleccionaria de este fin de semana, cuando al PRM, a punto de pactar con otros 5 partidos, ni remotamente le convenía abrir incertidumbre. La primera consecuencia es que tendría dificultades para explicar que pudiera hacer alianza con quien durante años responsabilizaba de la entronización de la corrupción y la dominación política del PLD y de la manipulación de todas las instituciones estatales y parte de las sociales.
De pactar con Leonel, a quien todas las encuestas dan una alta tasa de rechazo en el electorado no peledeísta, tanto que el presidente Medina peleó durante dos años hasta lograr el padrón universal para elegir las candidaturas del PLD, el PRM arriesgaría alienarse los sectores sociales que, como los que se expresaron en la Marcha Verde, tienen a los dos líderes peledeístas en el mismo sartén de rechazo. Sería una bomba en la mesa de la Coalición Democrática, donde se planea que aAbinader le corresponde seguir catalizando la insatisfacción y el cansancio del peledeísmo, mayor tras su ácida división. La salida del PRSC de su mesa de concertación le permitiría incrementar las candidaturas de líderes sociales y personalidades independientes y fortalecer el proyecto de “pacto político social para regenerar el país”.
Juegan a la muerte súbita
Los leonelistas tienen otro recurso, sumarse a concertaciones puntuales que los acerque a toda la oposición al Gobierno, buscando intercambiar apoyos para candidaturas senatoriales y a alcaldías, de personas inobjetables, en lo que están empeñados todavía algunos de sus aliados de Juntos Podemos, Alianza País y el PRM. Por ejemplo las candidaturas a senadores, ahora sin arrastre, de Antonio Taveras, Eduardo Estrella, Faride Raful, y a alcaldes como Manuel Jiménez, con variados apoyos partidistas. En esos niveles los leonelistas podrían buscar apoyos locales para impulsar algunas de sus figuras más potables y aliados. Tanto él como los perremeístas tendrían que afinar sus tácticas para dejar abiertas posibilidades de sumatoria en segunda vuelta.
Como en las eliminatorias deportivas de un solo partido, Leonel y Danilo juegan a la “muerte súbita”, el que gane predominará y el perdedor se tendría que ir para su casa, y probablemente de manera definitiva. Si los odios y resentimientos que exhiben siguen imponiéndose, pondrían hasta en peligro la estabilidad nacional y ahí podrían cosechar un rechazo bilateral, generando una corrida de Abinader, de éste manejarse con astucia pero también determinación, como la que exhibió el domingo al advertir que sin elecciones limpias se pondrá en juego la paz social.
Si alguna concertación es viable de inmediato y rentable para todos, es generar sinergias conjuntas capaces de motorizar apoyo social para contener los abusos del Estado, una especie de nuevo “pacto por la democracia”, y conseguir que la Junta Central Electoral cumpla la responsabilidad que le acuerdan los artículos 211 y 212 (párrafo IV) de que “velará porque los procesos electorales se realicen con sujeción a los principios de libertad y equidad en el desarrollo de las campañas y transparencia en la utilización del financiamiento. En consecuencia tendrá facultad para reglamentar los tiempos y límites en los gastos de campaña, así como el acceso equitativo a los medios de comunicación”.-
Por José Cabral.
Nadie puede negar que la República Dominicana está en medio de la gran posibilidad de que pueda surgir un “outsider” en la política nacional, aunque el problema descansa en que no se ha articulado una propuesta que responda al nicho que se ha creado en esta dirección.
Prácticamente todas las encuestas colocan en un 54 ó 55 por ciento, aunque se piensa que es mucho mayor, las personas que no sienten ningún respeto ni vinculación con los partidos políticos, los cuales han llegado a un nivel de descrédito que nadie podía imaginarse.
Es tan grave el problema que esa realidad amenaza la democracia representativa, ya que en las últimas elecciones el país ha terminado con autoridades que no cuentan con la legitimidad necesaria para garantizar una buena gobernabilidad.
Pero frente a esa realidad la pregunta que todo el mundo se hace es si valdría la pena que en el país se produzca el fenómeno del “outsider” como que ya ha pasado en muchas naciones latinoamericanos e incluso en los Estados Unidos de América.
El último caso de este tipo se ha producido en Colombia, donde un abogado penalista, un depravado, defensor de narcotraficantes, de evasores de impuestos y de los paramilitares ha quedado en primer lugar en las elecciones presidenciales.
A Abelardo de la Espriella, un ultraderechista, sin ningún mérito, pero sin venir de las estructuras tradicionales del partidarismo político, se ha colocado en la puerta de la presidencia de Colombia, con un discurso agresivo y con una visión de cuestionamiento del derecho internacional que lo acerca al actual jefe de Estado de los Estados Unidos, Donald Trump, quien incluso ya lo ha apoyado.
El asunto es que este tipo de “outsider” no es saludable para que ningún país del mundo, porque representa un antivalor, un enemigo del derecho internacional y además un depravado que no respeta absolutamente nada ni a nadie.
Entonces, si la República Dominicana se viera en ese espejo estaría en un escenario que significa un evidente retroceso al bienestar que se supone debe garantizar todo aquel que se opone a la partidocracia, que nadie puede negar que en todas estas naciones ha implicado una gran desgracia para los pueblos.
Por esta razón es que creo que, si en la República Dominicana se crean las condiciones, como ya parece que ocurre, para desplazar del poder a los partidos políticos, tiene que ser para bien, no para mal, ya que debe ser un “outsider” que cuente con un plan programático y estratégico a corte, mediano y largo plazo para poder lograr las transformaciones que demanda la sociedad.
Naturalmente, la preocupación de que el problema del país no sólo descansa en el funcionario público, el cual procede de los partidos políticos, instancias totalmente corrompidas y enemigas del progreso nacional, sino también en la visión y actitud distorsionada del ciudadano como resultado del neoliberalismo salvaje introducido en el país por Leonel Fernández.
Tal vez ahí esté la explicación de que una opción con una visión colectiva, no individual, no haya podido consolidarse en el país, ya que articular este tipo de propuesta implica, según lo que se ve, romper con lo que luce ser una utopía por la forma en que el neoliberalismo se ha apropiado de la mente y el sentir de la gente.
Pero si Dios quiere y en razón de que las condiciones están dadas para que en el país surja un “outsider”, ojalá sea para bien y no para mal, contrario a como se observa que se produce en Colombia y en otros países latinoamericanos.
El “outsider” dominicano tiene que ser para romper con la vieja política, a los fines de acabar con la corrupción y los principales males que aquejan a la sociedad en asuntos tan fundamentales para tener crecimiento y desarrollo nacionales como el empleo, la institucionalidad, la seguridad pública y ciudadana y en otros aspectos que durante décadas han representado una retranca para la nación.
Análisis Noticiosos
El sistema de justicia nacional y una democracia que agoniza.
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1 semana agoon
junio 3, 2026Por José Cabral.
Los jueces y juezas son considerados emperadores que tienen el privilegio de juzgar la conducta de los demás, pero nunca la de ellos, convirtiéndose muchas veces en los funcionarios públicos que violan más que cualquier otro agente del Estado los derechos de las personas.
La explicación del abuso de poder desde la condición de juez, jueza o fiscal consiste en que somos una nación donde la democracia existe más de apariencia que de realidad y que ello obedece a la herencia patriarcal, machista, caudillista y de amiguismo que genera mucha tolerancia con el que infringe la ley desde la sombrilla del Estado, cuya visión descansa en la herencia histórico-cultural anti-democrática.
La República Dominicana ha pretendido desarrollar una democracia en la que prevalezca el principio de legalidad, juridicidad y de igualdad, pero este propósito ha resultado ser una utopía porque los tiempos de dictaduras tienen un fuerte peso en la vida nacional.
En el Estado democrático los derechos no están por encima de los deberes, ambos van de la mano, pero en los países con escaso nivel de desarrollo la gente piensa que no tiene que cumplir con sus obligaciones y que los derechos son absolutos.
Hace muy pocos días que los actores del sistema de justicia se lanzaron a un paro de labores en demandas de mejores condiciones salariales y de trabajo en sentido general, lo que nadie le regatea porque la realidad es que las mismas son deprimentes, aunque ello no justifica la forma en que muchos tribunales se manejan en los casos que les llegan.
Todo el mundo sabe o por lo menos constitucionalmente está establecido que los jueces son garantes fundamentales de la justicia y la paz social, ya que su principal papel es administrar justicia mediante la solución de conflictos de manera imparcial, aunque este concepto luce ser una utopía.
Los jueces se supone que actúan como puente mediador entre las leyes y los ciudadanos, asegurando la equidad, el respeto a las garantías constitucionales y la estabilidad del Estado de Derecho, ya que en la sociedad contemporánea el ejercicio de la judicatura abarca funciones esenciales que van más allá de simplemente aplicar la ley escrita, sobre todo en una época en que el derecho ha entrado en un profundo proceso de constitucionalización.
Sin embargo, cuando el sistema de justicia no cumple con su rol, entonces llega la distorsión que tiene que ver con la vía de hecho, dado que éste tiene la misión teórica de darle a cada ciudadano lo que le corresponde, a los fines de evitar hacer justicia con sus propias manos y para garantizar una convivencia ordenada.
La justicia también debe velar porque prevalezca el principio de legalidad y de juridicidad para el control del poder, ya que representa un contrapeso vital al supervisar que los actos de los otros órganos del Estado se ajusten a la Constitución y al bien común, pero todo ello requiere, además, que los jueces, juezas y demás actores de la judicatura nacional también ajusten sus actuaciones a los deberes que les impone la ley sustantiva de la nación y las normas por las que se rige el Poder Judicial.
Análisis Noticiosos
Es imperdonable que Subero Isa haya mal asesorado al presidente de la República.
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2 semanas agoon
mayo 27, 2026Por José Cabral
Cuando el Congreso Nacional aprobó en violación de la Constitución la promulgada Ley 13-26 que persigue anular las candidaturas independientes, muchos confiamos en la amplia formación y la vocación democrática del expresidente de la Suprema Corte de Justicia, Jorge Subero Isa, quien ahora se desempeña como Consultor Jurídico del Poder Ejecutivo.
Siempre pensé que lo mínimo que podía sugerirle Subero Isa a Luis Abinader era no promulgar esa pretendida ley y en su lugar recomendar observarla por constituir una violación muy grave a la Constitución de la República y a una jurisprudencia del Tribunal Constitucional que el jefe de Estado prometió cumplir cuando se juramentó en el cargo.
Pero aun después de la promulgación en una conversación con el promotor de la acción directa de inconstitucionalidad en contra de los artículos 156 y 157 de la Ley 20-23, Alberto Fiallo, éste decía que parece que Subero Isa no había jugado ningún papel en semejante agravio a la democracia y al proceso de constitucionalización del derecho en la República Dominicana.
E incluso planteó el amigo Fiallo que Subero Isa no había tenido ninguna participación en semejante disparate jurídico, porque se veía que se trataba de un asunto manejado políticamente desde el Partido Revolucionario Moderno (PRM), lo cual parece lógico en razón de que fue algo manejado por los cuadros más importantes de la organización oficial.
Sin embargo, luego de ver la recomendación al presidente Abinader de Subero Isa en su condición de consultor jurídico del Poder Ejecutivo de que no se meta en lo referente al conflicto entre los jueces, juezas y demás personal del Consejo del Poder Judicial, todo indica que de igual modo debió haberlo hecho con la promulgación de la Ley 13—26.
No hay ninguna razón de que Subero Isa no haya intervenido en la decisión del presidente en lo que respecta a la promulgación de la Ley 13-26, máxime cuando el consultor jurídico ya había hecho pública su posición en contra de las candidaturas independientes.
De ser así, Subero Isa ha incurrido en su peor error como hombre público y jurista de una larga trayectoria, porque se trata de una acción antijurídica y que de alguna manera desmiente la creencia que nos hemos creado muchos de que este expresidente de la Suprema Corte de Justicia es un profesional del derecho lo suficientemente acabado y formado para el mejor de los consejos.
Si esta hipótesis es cierta entonces estaríamos ante un gran fiasco, porque no sé si Subero Isa sabe que con lo que podría ser esa asesoría a un hombre como el presidente Abinader, quien no tiene la menor idea de asuntos constitucionales, lo ha sumergido en una grave violación al derecho interno y externo, lo cual perdurará para toda la historia del país.
Sería imperdonable que Subero Isa no entienda la importancia que tiene en la democracia nacional el proceso de constitucionalización del derecho que se inicia en el país con la Constitución del 2010 y de la que se deriva la referida figura jurídica y que tampoco digiera el fenómeno que tiene que ver con la defensa y preservación de los derechos fundamentales en la sociedad dominicana, ya que la decisión de Abinader busca arruinar y eliminar el derecho, valores y principios de legalidad, proporcionalidad, pro participación y de dignidad humana.
No es que Subero Isa no tiene el derecho de estar en contra de lo que considere, pero de igual modo se entiende que es totalmente inaceptable que él se ponga en contra de una jurisprudencia que tiene el sustento del mandato de la Constitución.
Considero que la figura de Subero Isa se degrada y queda muy mal parada cuando entra en el juego de la politiquería al recomendar, si fue que así ocurrió, la promulgación de la Ley 13-26, que en buen derecho no es más que un contrasentido jurídico y que no puede tener otro destino que su nulidad.
