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¨¨Mantequilla¨¨ es una expresión de una sociedad de carencias, exclusión social y pobreza, así como de la cultura del fraude.
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3 años agoon
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Elba GarcíaPor Elba García
El caso de Wilkin García Peguero, alias Mantequilla, es el resultado de los personajes del imaginario popular que persiguen una fortuna económica sobre la base de los sueños, carencias y precariedades que impactan a los diferentes pueblos del territorio nacional y que el mismo surge como resultado de la exclusión social, la pobreza y de la irresponsabilidad que se expresa a través de las diferentes de instancias del Estado.
Este tipo de mesías también está asociado a la lucha incesante de la mayoría de la gente de inventarse cualquier cosa, así sea para estafar, a fin de salir de su estado de pobreza, pero además es una expresión fiel de los antivalores promovidos e impuestos por el neoliberalismo.
Son muchas las fuentes que crean este tipo de personajes, algunos de ellos que actúan en la oscuridad de la noche y otros que pretenden convertirse en un ejemplo de progreso y crecimiento económico sobre la base del fraude y del engaño alimentado por la llamada cultura de la apariencia.
Son innumerables las teorías que han surgido sobre personajes que han salido de la nada y que venden la idea que se han hecho multimillonarios porque exhiben vehículos de lujo y viviendas suntuosas para enamorar a muchos otros de ideas que no tienen ninguna base económica de sustentación lógica.
El caso de Mantequilla constituye una expresión contundente de la pobreza que afecta al pueblo dominicano, el cual ha sido victima de los partidos y los grupos económicos que han hecho grandes fortunas a la sombra de la fortaleza del Estado.
El asunto es que el proyecto de este joven, que sin lugar a dudas se trata de una cadena piramidal, cuyo tipo de negocio o mecanismo ha servido para que se produzcan grandes fraudes en contra de la gente que cree en el mismo, ha sido defendido por algunos, incluidos abogados, que han dicho el disparate de que mientras no se presente una querella en contra de este personaje el Ministerio Público no puede perseguirlo, lo cual constituye una visión distorsionada del ordenamiento jurídico nacional.
Esos que así opinan se olvidan que el proyecto que desarrolla Mantequilla encaja perfectamente en una labor de intermediación financiera, la cual está claramente delimitada por el Código Financiero y Monetario de la República Dominicana y que tiene una serie de requerimientos que no son fáciles de cumplirlos porque se trata de manejar dinero ajeno y no cualquiera puede dedicarse a esa actividad, a menos que no esté autorizado por la autoridad o órgano competente.
A partir de esa realidad Mantequilla con su actividad se pone al margen de la ley y en consecuencia puede ser perseguido por el Ministerio Público e incluso juzgado por cualquier tribunal competente del país, de manera que no es verdad que él solo puede ser procesado si se presenta una querella en su contra.
Pero así como en el país se ha visto que individuos vinculados al bajo mundo o de manera especifica al narcotráfico han recibido todo el apoyo de la comunidad donde viven, igual ocurre con este personaje apodado Mantequilla, quien ha seguido con sus andanzas a pesar de que actúa al margen de la ley.
La legitimidad de Manquilla proviene de una serie de creencias y de acciones de los que controlan el Estado y más aun del sectores empresariales, en los que hay una serie de personajes que han acumulado fortunas sobre la base de la corrupción y de las estafas políticas y económicas en contra de la gente, la cual tiene que pagar una serie de impuestos formales e informales y no disfrutan de una política pública que satisfaga sus necesidades.
La realidad dominicana indica que este tipo de personajes tienen mucha cabida en cualquier sociedad impactada por la pobreza, así como la tienen los juegos de azar, como las bancas de loterías y otros que arropan a la sociedad dominicana.
La pregunta que se impone en el caso de Mantequilla es de dónde puede sacar dinero para cumplir con sus clientes el referido personaje, un muchacho que sale de la extrema pobreza, a menos que no sea alimentado económicamente por los que llegan nuevos a su negocio y que invierten dinero para cumplirles a los que ya están o su defecto que su cadena piramidal no sea alimentada por individuos del bajo mundo.
Es decir, que aquí se impone que las autoridades le pongan un fin a este tipo de negocio piramidal, porque al cabo de los meses Mantequilla podría acumular una gran fortuna con dinero ajeno y el cual jamás podrá reponer en virtud de que paga unos intereses que no hay nadie en el mundo de los negocios o de la banca que los pueda ofrecer.
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Posición de R.D. sobre Venezuela es acomodamiento a su condición de sometida a nuevos requerimientos de Trump.
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1 día agoon
enero 8, 2026
Lo planteado por el Gobierno de Luis Abinader de que no comparte la elección de Delcy Rodríguez como presidenta transitoria de Venezuela tras el apresamiento de Nicolás Maduro, revela que República Dominicana quiere incluso superar lo impuesto por Estados Unidos, pero siempre ajustada a los intereses de la potencia del norte.
La realidad es que la pregunta que se impone es y hasta dónde y quién ha dicho que el país tiene la facultad de objetar a una mandataria provisional escogida por el órgano competente y supuestamente sugerida por la Agencia Central de Inteligencia (CIA), aunque el restablecimiento de relaciones comerciales y diplomáticas conlleve algunos requerimientos democráticos.
Sin embargo, la posición dominicana implica la violación del derecho internacional, entre los que se encuentran el de soberanía y autodeterminación de los pueblos, así como la Carta de la ONU.
Evidentemente que el ingrediente introducido por el Gobierno dominicano resulta gracioso para los intereses foráneos que convergen en Venezuela, máxime los que están asociados a los Estados Unidos.
La contradicción dominicana con lo planteado en la Organización de Estados Americanos (OEA) y su práctica en política exterior, ya que el presente Gobierno siempre se inclina por la intromisión en los asuntos internos de otros países, no deja la naci0n buen parada en la comunidad internacional.
Resulta poco entendible que la República Dominicana no haya apoyado abiertamente la incursión ilegal de Estados Unidos en Venezuela, pero que preste su territorio para el apoyo logístico de la acción.
Es una especie de doble moral, pese a que en su lugar debió mantener una posición aparentemente neutral, aunque de cualquiera manera ya estaba involucrada en una intervención armada que viola los principios fundamentales del derecho internacional
De lo que no queda ninguna duda es que el crédito internacional en política exterior del país ha quedado seriamente comprometido con una causa de la que ha sido una víctima en una diversidad de ocasiones como en el 1916 y el 1965.
La verdad que pretender una conducta diferente de la nación frente a la irracionalidad de Trump sería mucho pedir, sobre todo cuando otros países pertenecientes a la Unión Europea y otras superpotencias como Rusia y China también son tolerantes con la agresividad e intromisión del principal imperio del mundo.
No obstante, desde cualquier perspectiva que sea vea el asunto la conclusión no puede ser otra que en la situación pesa más el miedo que la vergüenza y la dignidad del pueblo dominicano.
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La República Dominicana inhabilitada en política exterior en el nuevo escenario imperial de Trump
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3 días agoon
enero 6, 2026
La República Dominicana con una ocupación militar parcial de Estados Unidos, se proyecta como una presa sin libertad para expresarse libremente en política exterior.
La ocupación militar, aunque sólo se observa en el Aeropuerto Internacional de las Américas, abarca otros entornos que no son necesariamente visibles.
Pero la agresividad o poco disimulada intervención, deja el país y de igual modo a prácticamente toda Latinoamérica, a merced del capricho y la voluntad de los intereses de la nueva cara del imperio.
La República Dominicana ni por asomo se atreve a pronunciarse libremente sobre política exterior sin que esté a tono con la linea trazada o impuesto por la administración Trump.
La pregunta que subyace es si ese nuevo cuadro no implica también un trastorno del régimen legal, porque se podría estar en un escenario en el que los derechos fundamentales pasen a un segundo plano en el que el Estado Social Democrático de Derecho sea una expresión vacía y sin sentido.
Por razones geopolíticas y factores muy particulares, el país se asoma a un resquebrajamiento del proceso de constitucionalización del derecho a nivel interno y retroceder la nación a épocas ya superadas.
La pregunta que se impone es si prevalecerá en el mundo el pregonado derecho internacional cuando las instituciones que lo enarbolan pierden autoridad moral frente a las violaciones provenientes de potencias como los Estados Unidos que ya ni siquiera guarda las apariencias
El problema, que tiene una dimensión mundial, pero impacta más severamente a los países del tercer mundo y que propicia la posibilidad del surgimiento de regímenes de fuerza, aunque con simulaciones democráticas.
La preocupación tiene que ver con el hecho de graves violaciones del derecho internacional en una época en que éste forma parte consustancial del derecho interno y entonces qué se puede esperar como resultado.
El retroceso de la línea trazada por Donald Trump representa una amenaza mundial contra los logros del derecho contemporáneo, no sólo en favor de las personas físicas, sino también de los Estados más pequeños y débiles.
Hay precedentes en esta materia cuando predominaba en el mundo el llamado constitucionalismo clásico, que dio paso a dictaduras como las Adolfo Hitler en Alemania y la de Benito Mussoline en Italia, cuyos resultados fueron realmente catastróficos para la humanidad.
La interrogante que permanece en el nuevo panorama mundial es si va a pesar más el miedo que la vergüenza y la dignidad de los pueblos del mundo.
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Donald Trump cumple su sueño de ser dictador aunque sea por un día.
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6 días agoon
enero 3, 2026Por Elba García
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cumple su sueño de ser dictador hemisférico, aunque sea por un día.
La vocación dictatorial de Trump se ha expresado con mayor contundencia tras la entrada ilegal en territorio venezolano y apresar al jefe de Estado de ese país Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores.
Tras este acontecimiento en momentos que se habla de la época del derecho constitucional, el cual incluye el derecho internacional, Trump ha anunciado su pretensión de convertir a Venezuela en una nueva colonia del imperio norteamericano.
El gobernante de los Estados Unidos ha adelantado que busca manejar la riqueza petrolera de Venezuela, una de las principales del mundo.
Pero la violación de Trump llega todavía más lejos al advertir a los demás países latinoamericanos a verse en el espejo de Venezuela.
Tromp hizo una alusión directa contra el presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien dice podría correr la misma suerte de Maduro.
Anteriormente lo hizo con Brasil a propósito de la condena por conspiración del expresidente Bolsonoro.
Pero de igual modo se ha comportado con Honduras, donde en sus recientes elecciones presidenciales auspició uno de los candidatos y presionó con advertencias de actuar duramente contra los que estén en contra de sus designios.
Al fin impuso su voluntad, sin que haya reacción fuerte de rechazo a la vocación imperial del presidente de Estados Unidos.
No sé entiende por qué los países latinoamericanos no se unen en un bloque para rechazar la política de dominación y dictatorial de Donald Trump.
Incluso en el rechazo a la violación del derecho internacional por parte de los Estados Unidos pueden incluirse los países de la Unión Europea, que son permanentemente asediados y amenazados de imponerles aranceles y otros castigos como parte de la vocación dictatorial del mandatario norteamericano.
El chantaje de los Estados Unidos incluye también el otorgamiento de visados para ingresar al territorio de la potencia del norte.
La conducta de Trump es como si su administración haya borrado del mapa la supuesta clase gobernante que existe allí.
El problema se torna tan grave que la violación de derechos no solo se produce en Estados Unidos, sino en todo el mundo que parece haber retornado el derecho constitucional clásico, que fue sustituido por el derecho constitucional moderno en que los Estados grandes aplastan a los pequeños.
La época Trump prácticamente ha borrado el legado establecido por Estados Unidos a través del derecho constitucional difuso y sobre el equilibrio de los poderes.
Lo sorprendente de la era Tromp es que hasta la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos luce sometida a una cierta tolerancia del jefe de Estado de la potencia del norte.
Si la mayoría de los países no reaccionan a la política represiva y de dominación de Trump difícilmente pueda sobrevivir el sistema democrático, lo que puede crear serias tensiones y confrontaciones sociales y políticas en todo el planeta.
