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Partidos se afincan en confabulaciones que impactan negativamente derechos de la mujer.
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5 años agoon
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LA REDACCIÓN
La doble moral de los partidos tradicionales de la Republica Dominicana, aunque parece ser una torpeza, es su más elocuente carta de presentación.
Las tres causales que solicita la mujer y una serie de organizaciones de la República Dominicana, ha tenido altas y bajas, porque así como los partidos políticos manejan con mucha irresponsabilidad otros temas de la vida nacional, de igual modo ocurre con el asunto del aborto por violación o incesto, cuando represente un riesgo para la vida de la mujer y si se producen mal formaciones durante el embarazo.
Este tema, en el que interviene la gran influencia y poder de los grupos fácticos y conservadores del país, se mantiene en la palestra pública en virtud de que todos los partidos del sistema promueven diferentes posiciones al respecto, pero al final terminan coincidiendo con lo contrario de lo prometido.
El Partido de la Liberación Dominicana (PLD) rehuyó discutir en el Congreso Nacional el nuevo Código Penal para no afrontar las presiones de las mujeres a través de sus organizaciones y no exhibir una posición en contra de las iglesias que se oponen a las tres causales.
Ahora, el Partido Revolucionario Moderno (PRM), en el poder, parece haber dado un gran giro sobre las tres causales y se han escuchado una serie de elucubraciones del presidente Luis Abinader sobre el asunto, pero el mandatario se ha encargado de dejar claro que los senadores y diputados de su organización tienen lo que ha definido como su libre convicción sobre el tema.
Ese punto de vista del presidente Abinader proyecta la idea de que se quiere rehuir a su compromiso de apoyar esta posición de la mujer dominicana, pese a que el PRM tenía lo que parecía una visión muy clara al respecto, pero de buenas a primeras y como una forma de confirmar su incoherencia y falta de respeto a la palabra empeñada, se niega a discutir responsablemente el tema o cuando menos a ejecutar lo que ha dicho que es su posición partidaria.
La pregunta que se impone es por qué dejar a sus diputados y senadores a la libre convicción cuando se supone que un partido tiene unos estatutos y posiciones que se entienden discutidas y aprobadas y que sus miembros están en la obligación de respetarlas.
Con este comportamiento del PRM frente no sólo a las tres causales, sino sobre una serie de temas que luego de llegar al poder se ha olvidado de ellos, lo cual lo ubica como igual a los demás partidos del sistema que operan en el país.
Sin embargo, el aprendizaje más importante para el votante es que en el país no hay futuro mientras los partidos tradicionales mantengan el control del Estado, porque que nadie tenga dudas de que da lo mismo el PLD, el PRM, el PRSC y el PRD, entre muchos otros que practican una demagogia y un engaño odioso y repugnante.
Todo indica que muy difícilmente los partidos abandonen sus políticas ultraconservadoras y que niegan los derechos humanos en perjuicio de un sector tan importante como la mujer en una época en que la ciudadanía se ha empoderado y que las redes sociales prácticamente definen la regla del juego en todas las sociedades del planeta.
Las mujeres hasta ahora no han tenido otro recurso que concentrarse con casas de campañas frente al Palacio Nacional para recordar a las autoridades del PRM que ya habían asumido un compromiso cuando estaban en la oposición con las tres causales y que renegar a ello se va a constituir en un gran revés político para esa parcela política.
El escenario nacional cada día se redefine y quedan claras las incoherencias de los partidos que se ganan el voto de la gente sobre la base del engaño, de prometer lo que no están dispuestos a dar porque mantienen serios compromisos con los sectores más conservadores de la sociedad.
Las tres causales han sido aprobadas en una gran cantidad de países que entienden que estos son derechos que tienen la mujer de decidir lo que más le conviene frente a un embarazo, sobre todo cuando se concretan las tres razones señaladas más arriba.
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Una intensa lucha por convertirse en títere de una potencia que desprecia el respeto que impone la dignidad humana.
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3 días agoon
enero 18, 2026
El chantaje de visas por dignidad y un control político, económico y social a ultranza define hoy día la fuerza y el poder de una nación, donde prevalece el criterio «conmigo o con nadie».
La administración del presidente Donald Trump sólo entiende de la fuerza, de las armas y de todo mecanismo de romper con relaciones armoniosas con los demás Estados.

En ese trance está sometida Venezuela y todos los demás países del llamado primer, segundo y tercer mundo, cuyas reglas del juego es el sometimiento a la voluntad de los Estados Unidos de América.
Sin embargo, donde la prenda preciosa de la dignidad humana parece esfumarse es en Venezuela, ya que gobierno y oposición rinden pleitesías a Trump para en la competencia de ver quién resulta más gracioso o más títere a favor de los planes de dominación de la potencia del norte.
Es impresionante ver como gobierno y oposición están dispuestos a dar alma y corazón a Trump para entregarse sin límites y servir sin condicionamiento a los intereses que mancillar su dignidad como si se tratara de cualquier mercancía
El escenario escogido es la Casa Blanca, donde acuden o por lo menos comunican su disposición de entregarse a cambio de lo que sea para rendirse ante los pies de quien se expresa con aires de emperador.
Ahora quien acudió al Reynaldo de Trump fue María Corina Machado, quien es Premio Nobel de La Paz, sin haber pacificado nada, pero que busca complacer al jefe de Estado norteamericano en su afán de ser favorecida con el referido reconocimiento
Es la lucha y el vencimiento de la irracionalidad sobre los principios que se suponen deben prevalecer en un mundo que hace siglos que pasó de la barbarie a la civilización.
Machado llegó a la Casa Blanca con el premio muy bien adornado para hacerlo extensivo a Trump en su lucha sin límites por ser títere.
El asunto no tiene fronteras y lo mismo ocurre en cualquiera de los continentes que conforman el mundo, cuyo sometimiento deja muy claro lo vulnerable del planeta.
La era Trump ha impuesto la regla del más fuerte dejando atrás el supuesto respeto del derecho internacional y constitucional.
La era Trump no sólo ha relegado a un segundo plano el derecho, sino también la razón y en consecuencia las reglas de una buena democracia.
Todo ser define la fuerza y el poder con que cuenta, mientras que el que no tiene los mismos sólo tiene la opción de plegarse y convertirse en un títere gracioso ante el imperio.
El Instituto Oslo advirtió a Machado que el premio es intransferible como forma de evitar que la política venezolana hiciera lo que hizo con Trump.
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Pretensiones imperiales toman tanto impulso en era trumpista que borra del mapa derecho internacional
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1 semana agoon
enero 11, 2026
El mundo atraviesa por grandes tensiones como resultado de las no disimuladas acciones de la administración Trump de retornar el planeta a una selva en la que no se respetan derechos, no sólo de las personas físicas, sino también de los Estados.
Hablar después de lo ocurrido en Venezuela con la incursión militar de EE.UU. para la aparente aprehensión de Maduro, cuyo real trasfondo es apropiarse de sus riquezas naturales, principalmente del petróleo, implica tocar un tema que se pensaba superado sin que existan argumentos válidos para justificar esa conducta al margen de la ley y de la civilización.
En pleno siglo 21 que un Estado ocupe el territorio de otro es una medida al margen del derecho internacional contenido en tratados y convenciones y muy concretamente en la Carta de la ONU, pero lo que ha importado muy poco para la administración Trump.
Y ello crea una situación que pone en peligro los territorios soberanos que conforman el mundo y que justificarla o tolerarla mínimamente conlleva que las diferentes sociedades se rijan por la Edad de Piedra en la que el más grande se traga al más chiquito, cuya opción parece predominar en los Estados Unidos, donde luce que se impone la irracionalidad y la falta de razonabilidad.
La vulneración de las fronteras toma tanta fuerza que ahora la administración Trump habla de que por razones de seguridad debe tomar por la fuerza a Groenlandia, isla autónoma de Dinamarca y de igual manera amenaza a Colombia y México mediante la excusa de combatir el narcotráfico.
Lo preocupante del fenómeno es que los medios de comunicación y una serie de gobiernos justifiquen el apresamiento de Maduro y en consecuencia den luz verde a la intervención de un Estado en contra de otro que se supone que debe tener sus propios mecanismos de solución de cualquier distorsión del Estado Social Democrático de Derecho.
Las acciones ilegales del imperio del norte toman tanta fuerza que ya el tema se aborda como si se hablara de una acción legal y legítima, lo cual lleva a la normalidad decir que ahora funcionarios estadounidenses tendrán el control de Venezuela.
Este peligro no sólo se observa en los actuales momentos en que Maduro, un presidente seriamente cuestionado por la comunidad internacional, pero cuyo apresamiento es ilegal desde cualquier perspectiva que se vea, esta recluido en una cárcel de Nueva York tras un secuestro de una Estado que no es el suyo, el cual se supone que, es en todo caso, es el que debe enjuiciarle.
De manera, que una o varias acciones ilegales no pueden generar otras de igual naturaleza las cuales no se apoyan en derechos, porque entonces se entra en una violación y contradicción con el derecho internacional.
Hay una famosa expresión muy popular que dice que se amuela cuchillo para su propia garganta, la cual es aplicable en el presente caso, lo que pone en una situación muy difícil a los gobiernos que se prestan a ese juego como la República Dominicana y otras naciones de los hemisferios occidental y oriental, cuyas soberanías están hoy muy mancilladas.
Son tantos los controles imperiales de la era trumpista, que la sola amenaza de violar la soberanía de los territorios de paises que se suponen libres, surten unos efectos que no disminuyen con la presión mediática o a través de organismos de concertación pública de carácter internacional.
Inexplicablemente este comportamiento hegemónico ilegal se empodera, mientras el derecho internacional muere sin que los países víctimas den una respuesta en bloques como una forma de sustentarse en la herramienta que lo salvaría de la barbarie como lo constituye el derecho internacional.
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Posición de R.D. sobre Venezuela es acomodamiento a su condición de sometida a nuevos requerimientos de Trump.
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2 semanas agoon
enero 8, 2026
Lo planteado por el Gobierno de Luis Abinader de que no comparte la elección de Delcy Rodríguez como presidenta transitoria de Venezuela tras el apresamiento de Nicolás Maduro, revela que República Dominicana quiere incluso superar lo impuesto por Estados Unidos, pero siempre ajustada a los intereses de la potencia del norte.
La realidad es que la pregunta que se impone es y hasta dónde y quién ha dicho que el país tiene la facultad de objetar a una mandataria provisional escogida por el órgano competente y supuestamente sugerida por la Agencia Central de Inteligencia (CIA), aunque el restablecimiento de relaciones comerciales y diplomáticas conlleve algunos requerimientos democráticos.
Sin embargo, la posición dominicana implica la violación del derecho internacional, entre los que se encuentran el de soberanía y autodeterminación de los pueblos, así como la Carta de la ONU.
Evidentemente que el ingrediente introducido por el Gobierno dominicano resulta gracioso para los intereses foráneos que convergen en Venezuela, máxime los que están asociados a los Estados Unidos.
La contradicción dominicana con lo planteado en la Organización de Estados Americanos (OEA) y su práctica en política exterior, ya que el presente Gobierno siempre se inclina por la intromisión en los asuntos internos de otros países, no deja la naci0n buen parada en la comunidad internacional.
Resulta poco entendible que la República Dominicana no haya apoyado abiertamente la incursión ilegal de Estados Unidos en Venezuela, pero que preste su territorio para el apoyo logístico de la acción.
Es una especie de doble moral, pese a que en su lugar debió mantener una posición aparentemente neutral, aunque de cualquiera manera ya estaba involucrada en una intervención armada que viola los principios fundamentales del derecho internacional
De lo que no queda ninguna duda es que el crédito internacional en política exterior del país ha quedado seriamente comprometido con una causa de la que ha sido una víctima en una diversidad de ocasiones como en el 1916 y el 1965.
La verdad que pretender una conducta diferente de la nación frente a la irracionalidad de Trump sería mucho pedir, sobre todo cuando otros países pertenecientes a la Unión Europea y otras superpotencias como Rusia y China también son tolerantes con la agresividad e intromisión del principal imperio del mundo.
No obstante, desde cualquier perspectiva que sea vea el asunto la conclusión no puede ser otra que en la situación pesa más el miedo que la vergüenza y la dignidad del pueblo dominicano.
