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Milei gana las elecciones legislativas en Argentina con más del 40% de los votos
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12 meses agoon
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LA REDACCIÓNLa ultraderecha revierte la derrota de hace dos meses en Buenos Aires ante el peronismo y saca buenos resultados en provincias grandes como Córdoba, Mendoza, Santa Fe y Entre Ríos
Buenos Aires.-Javier Milei ha ganado este domingo con el 40,8% de los votos la elección para renovar el Congreso. Ha sido un triunfo inesperado por su magnitud y presentado como épico por el ultraderechista. Ha tenido motivos suficientes para celebrar. Luego de cuatro meses de espanto para la Casa Rosada, con la economía dependiente de un rescate financiero de Donald Trump, sonados casos de corrupción y hasta candidatos fuera de juego por vínculos con el narcotráfico, el Gobierno temía quedar más cerca del 30% que del 40%. Pasa, así, de 37 a 93 diputados, sumados los de sus aliados. Y de seis a 19 senadores, una Cámara en la que ha obtenido más del 42% de los sufragios.
“A partir del 10 de diciembre pasamos a contar con 101 diputados en vez de 37. Y en el Senado pasamos de seis senadores a 20. A partir del 10 de diciembre tendremos el Congreso más reformista de la historia argentina. Nos alegra saber que en muchas provincias la segunda fuerza no es el kirchnerismo, sino los oficialismos provinciales, fuerzas racionales que saben que uno más uno da dos. Por eso invitamos a los gobernadores a discutir estos acuerdos”, agregó. Subió al escenario de saco (chaqueta) y corbata y no de cuero negro, “vestido de presidente”, como suele decir, y su tono fue sosegado.
El resultado bonaerense explica buena parte del triunfo de la ultraderecha. Es el distrito más grande del país, con casi el 40% del censo nacional, y revertir la derrota ante el peronismo no estaba ni en las previsiones más optimistas del Gobierno. La Libertad Avanza no había podido siquiera llevar en la papeleta la foto de su candidato en ese distrito, Diego Santilli, porque el elegido por Milei, José Luis Espert, renunció por presunta corrupción sin tiempo suficiente para reimprimirlas.
El Gobierno basó su campaña en torno al miedo a un regreso del peronismo en su versión kirchnerista. Donald Trump ―que se ha apresurado a felicitar a Milei por su “aplastante victoria”― ayudó en esa estrategia: hace dos semanas, dijo que los 40.000 millones de dólares (34.400 millones de euros) que ofreció a su homólogo —20.000 bajo la forma de un intercambio de divisas y el resto como un crédito de privados— dependían de un triunfo de la ultraderecha. Más tarde matizó sus declaraciones, pero bastaron sus condiciones para que se derrumbaran los bonos argentinos y se depreciara el peso. Si la idea era generar miedo en el electorado, fue muy eficiente.
El peronismo ha perdido inesperadamente en todas sus versiones en 18 de las 24 provincias argentinas. Sumó el 31,7% de los votos, un porcentaje que podría crecer levemente si se le suman otras agrupaciones afines. El resultado le permitirá mantener en diciembre los 99 diputados actuales, pero corre el riesgo de perder la primera minoría si la Libertad Avanza suma a los 24 de Pro, el partido del expresidente Mauricio Macri (2015-2019). En el Senado no tuvo tanta suerte: tendrá 28 senadores contra los 34 actuales. La Libertad Avanza pasará de 6 senadores a 18.
Han sido grandes perdedores los seis gobernadores que intentaron sin éxito crear una alternativa a la ultraderecha y el peronismo bajo el paraguas de una nueva agrupación que llamaron Provincias Unidas. Su intención era erigirse en árbitros dentro de un Congreso polarizado. Los ocho diputados que obtuvieron no serán suficientes para esa tarea. Visto el resultado, ha sido evidente que los votos que esperaban fueron a parar a la ultraderecha.
Una guerra entre el bien y el mal
La estrategia de Milei de reducir la elección a una guerra entre el bien, representado por él, y el mal, es decir, el kirchnerismo, ha sido un éxito. Para el politólogo Juan Negri, de la Universidad Torcuato Di Tella, la polarización hizo que “buena parte de la población prefiriese votar a Milei antes que un regreso del peronismo”. “El peronismo, además, no transmite que sea una oposición con un plan para adelante, sino que solo dice que todo lo que hace Milei está mal. Su éxito en las elecciones de septiembre en la provincia de Buenos Aires parece haber movilizado a muchos votantes antiperonistas”, dice. Según el conteo final, la participación creció nueve puntos con respecto a aquella elección local.
Pese al triunfo, Milei tendrá que ponerse en modo “recalculando”. No tiene quórum propio en el Congreso y deberá tejer nuevas alianzas internas. “El principal desafío de Milei es rápidamente reestructurar el Gabinete y demostrar que es capaz de tender puentes políticos para garantizar la gobernabilidad en los últimos dos años de mandato, que van a ser, sin duda, los más difíciles”, dice Patricio Giusto, director de la consultora Diagnóstico Político. “Y segundo, no seguir demorando el rediseño del programa económico, que hoy está sostenido artificialmente por un salvataje de emergencia del Tesoro estadounidense”, agrega.
Milei había presentado la jornada electoral como una pelea por la supervivencia política, una apuesta a todo o nada inusual para una elección que apenas suele marcar el termómetro de la sociedad hacia la gestión del momento. Pero el actual no es un ciclo habitual en Argentina: Milei llegó al poder hace dos años con apenas representación parlamentaria, sin un solo gobernador provincial propio y un equipo sin capacidad técnica y escasa experiencia. Esperaba, por ello, que las urnas le concediesen un poco de paz en la lucha cotidiana por la gobernabilidad.
Y lo logró, pese a las tormentas. A partir de junio se sucedieron denuncias de corrupción contra su hermana, Karina Milei, y hasta debió sacrificar a su principal candidato a diputado en Buenos Aires por vínculos con un empresario preso por narcotráfico. La economía empezó a tambalearse al ritmo de los escándalos. Sin reservas internacionales, los inversores huyeron de los bonos argentinos y el peso se derrumbó. Sumado a la parálisis económica derivada del ajuste, el humor social cambió rápidamente. Milei se abrazó entonces a Donald Trump. En septiembre, llegó la derrota en Buenos Aires. La suma de calamidades ya no podía ser peor.
El Gobierno puede decir ahora que está de vuelta. Un Milei medido llamó a tejer alianzas con la oposición “racional”. Ese fue el pedido expreso del Fondo Monetario Internacional (FMI), que en abril otorgó a Argentina un crédito, otro más, de 20.000 millones de dólares. Y es también la condición que llegó desde Washington. Para Estados Unidos, Argentina es ahora un aliado incondicional en la región. “Prefiero extender una línea de intercambio [de divisas] que disparar a los barcos que transportan drogas, como tenemos que hacer, que salen de Venezuela”, dijo Scott Bessent el domingo.
Los ojos están puestos además sobre el expresidente Mauricio Macri (2015-2019), un aliado clave de la ultraderecha que tomó distancia ante los destratos presidenciales. Macri votó el domingo cerca del mediodía y recordó que Milei tiene su número de teléfono y que a partir del lunes podrá llamarlo cuando desee. “Estoy a disposición para hablar de cómo generar gobernabilidad y aportar cambio, pero no hemos hablado de ministros. Si [Milei] necesita algo, me va a llamar”, dijo al pie de la urna. La mención de Macri a posibles cambios de ministros no fue casual. Tres de los actuales deben dejar su cargo en diciembre porque asumirán como diputados o senadores.
La pelea entre su principal asesor, Santiago Caputo, y la hermana del presidente, Karina Milei, es la otra loza que pesa sobre la gestión libertaria. Milei ha mantenido hasta ahora bajo la alfombra la disputa entre su estratega y la mujer que es, además de su funcionaria con más poder, su sostén emocional. Pero el lunes ya no podrá seguir pateando el problema hacia adelante. Cada uno representa grupos enfrentados dentro de la administración, que por momentos ha estado paralizada por el miedo de los ministros y secretarios a morir en la batalla. En cualquier caso, Milei ya no será el mismo a partir de este lunes.
elpais.com
Latinoamericanas
Flávio Bolsonaro promete liberar a su padre y llevarlo al Palacio Presidencial si vence a Lula
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1 semana agoon
octubre 9, 2026
Brasilia, Brasil. – El senador conservador Flávio Bolsonaro prometió que liberará a su padre, el expresidente brasileño Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por su participación en un intento de golpe de Estado, si resulta vencedor en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales frente al actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva.
El hijo mayor del exgobernante aseguró que, de ganar los comicios, su padre recuperará la libertad y lo acompañará al Palacio de Planalto para la ceremonia de investidura presidencial, prevista para el 5 de enero, según declaraciones recogidas por la agencia AFP.
La promesa se produce después de que Flávio Bolsonaro obtuviera el 47 % de los votos en la primera vuelta, frente al 45 % alcanzado por Lula, un resultado que ha movilizado a los sectores conservadores y reavivado las expectativas de retorno político del bolsonarismo.
Jair Bolsonaro, quien gobernó Brasil entre 2019 y 2022, cumple su condena desde finales del año pasado. Debido a sus recurrentes problemas de salud, permanece bajo arresto domiciliario en una urbanización de Brasilia, junto a su esposa, Michelle Bolsonaro, electa para el Senado, y su hija menor, Laura.
El exmandatario, de 71 años, sostiene que es inocente y se considera víctima de persecución política y judicial. Actualmente tiene prohibido realizar declaraciones públicas y participar en actividades políticas.
Pese a su ausencia de la campaña electoral, Bolsonaro continúa siendo una figura central para la derecha brasileña y un referente para sus seguidores, que ven en la candidatura de Flávio una oportunidad para recuperar el poder.
Indulto y amnistía, las opciones para liberar al expresidente
Flávio Bolsonaro ha prometido que una de sus primeras decisiones como presidente sería conceder un indulto a su padre. Sin embargo, especialistas en derecho advierten que la medida no garantizaría una liberación inmediata.
Thiago Bottino, profesor de Derecho de la Fundación Getúlio Vargas, explicó a AFP que, aunque el indulto podría firmarse poco después de la toma de posesión, diversos procedimientos burocráticos impedirían necesariamente que surtiera efecto el mismo día.
Otra alternativa promovida por sectores conservadores es una amnistía parlamentaria que beneficie tanto al expresidente como a cientos de simpatizantes condenados por los ataques del 8 de enero de 2023 contra las sedes de los poderes públicos en Brasilia.
A diferencia del indulto, la amnistía podría restituir los derechos políticos de Bolsonaro y abrirle la posibilidad de volver a competir por cargos electivos, dependiendo de los términos de la medida y de su aplicación jurídica.
La iniciativa ha ganado respaldo tras los comicios, en medio del fortalecimiento de la representación conservadora en el Congreso brasileño.
La defensa busca anular la condena
Paralelamente, los abogados de Jair Bolsonaro esperan que el Supremo Tribunal Federal examine una solicitud para anular la sentencia que lo condenó por su participación en un plan para impedir la llegada de Lula al poder después de las elecciones de 2022.
La defensa cuestiona la actuación del juez Alexandre de Moraes, quien condujo el proceso judicial contra el exmandatario y lo declaró culpable de liderar una organización criminal armada vinculada al intento de golpe de Estado.
El expediente de revisión está en manos del magistrado Kassio Nunes Marques, cuya asesoría informó a AFP que prevé llevar el asunto al pleno de la corte después de la segunda vuelta electoral.
No obstante, el procedimiento podría prolongarse más allá de la fecha prevista para la investidura presidencial, lo que complicaría los planes anunciados por Flávio Bolsonaro.
Flávio busca diferenciarse de su padre
Durante la campaña, el senador ha intentado proyectar una imagen más moderada que la de su padre, conocido por sus declaraciones polémicas sobre mujeres y minorías, sus posiciones frente al cambio climático y su defensa de la última dictadura militar brasileña.
Aunque el apellido Bolsonaro le garantiza el respaldo de importantes sectores conservadores, también representa un obstáculo entre los votantes independientes que rechazan al expresidente.
Rogério Marinho, jefe de la campaña de Flávio, sostuvo que el candidato defiende el legado político de su padre, pero tiene mayor capacidad de negociación.
Por su parte, el columnista Hélio Schwartsman, del diario Folha de S. Paulo, advirtió sobre la posibilidad de que un eventual regreso del bolsonarismo al poder esté marcado por medidas de revancha política y por la liberación de resentimientos acumulados.
El analista comparó ese escenario con los acontecimientos políticos posteriores al regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos y las dinámicas observadas en Israel bajo el liderazgo de Benjamin Netanyahu.
La salud de Jair Bolsonaro, otro factor de atención
El estado de salud del expresidente también ocupa un lugar en el debate político. Según los últimos informes clínicos citados en la información de AFP, Bolsonaro se encuentra estable mientras recibe tratamiento con medicamentos antidepresivos.
Su esposa, Michelle Bolsonaro, ha señalado, sin embargo, que el proceso electoral le ha provocado cierto grado de ansiedad.
Con la segunda vuelta prevista para el 25 de octubre, la promesa de Flávio Bolsonaro de liberar a su padre se ha convertido en uno de los principales ejes de su campaña. Su eventual cumplimiento dependerá del resultado electoral, de los mecanismos jurídicos disponibles y de las decisiones que adopten las instituciones brasileñas
Latinoamericanas
El retraso en la campaña electoral en Haití aumenta la incertidumbre sobre los comicios
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2 semanas agoon
octubre 5, 2026Según la prensa local, el Consejo Electoral Provisional (CEP) estudia la posibilidad de publicar en las próximas horas una modificación al calendario de las elecciones que incluya la ampliación del plazo de inscripción de los candidatos.
La campaña debía haber comenzado hoy, pero el CEP aparentemente está a la espera de que el Consejo de Ministros publique un nuevo decreto sobre las elecciones para hacer ajustes.
El calendario oficial prevé para el 13 de diciembre la celebración de la primera vuelta de las elecciones presidenciales y legislativas, así como la ratificación popular de varios cambios propuestos a la Constitución.
Sin embargo, ni en las calles de Puerto Príncipe ni en las grandes ciudades de provincia del país se observó este lunes actividad alguna de campaña electoral.
- Pese a lo anterior, en los días previos, algunos candidatos hicieron actividades políticas en las calles, lo que llevó al CEP a publicar un comunicado en el que advirtió a los aspirantes sobre la importancia de respetar las fechas previstas.
En ese mensaje, con fecha 28 de septiembre, el CEP recordó a los candidatos que el «período oficial de campaña electoral aún no ha comenzado», e invitó a los partidos políticos a «abstenerse de cualquier actividad asimilable a una campaña electoral fuera del período oficialmente fijado».
Inscripción de candidatos
Al menos diez políticos conocidos se han inscrito como aspirantes a la Presidencia, entre ellos el exprimer ministro Claude Joseph; el alcalde de Delmas, Wilson Jeudy; el expresidente interino Jocelerme Privert, y el activista Wilner Joseph, considerado el candidato del primer ministro, Alix Didier Fils-Aimé.
El último presidente de Haití elegido por voto popular fue Jovenel Moïse, quien asumió el cargo en febrero de 2017 y fue asesinado el 7 de julio de 2021.
En medio de esta indefinición electoral intervienen alcaldes en funciones, exministros, comisarios del Gobierno e incluso personalidades sancionadas por Canadá, Estados Unidos y la Unión Europea por su presunta connivencia con las bandas armadas que controlan la mayor parte de Puerto Príncipe y se han extendido al interior del país.
La convocatoria de las elecciones se produce en medio de una crisis que afecta a todos los ámbitos de Haití, donde más de 5,700 personas han muerto o resultado heridas en lo que va de año a consecuencia de la violencia de las bandas armadas.
Estos grupos, que son combatidos por la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), creada hace un año por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, también son presuntos responsables de más de 230 secuestros y de la violación de más de mil mujeres y niñas, según la ONU.
El pasado 29 de septiembre el Consejo de Seguridad de la ONU renovó por seis meses el mandato de la GSF en Haití, hasta el 31 de marzo de 2027.
Latinoamericanas
Brasil irá a segunda vuelta: Bolsonaro aventaja a Lula en una cerrada elección presidencial
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2 semanas agoon
octubre 4, 2026Agencia EFE
BRASILIA.– Brasil tendrá que esperar hasta el próximo 25 de octubre para definir quién ocupará la Presidencia de la República, luego de que ninguno de los principales candidatos alcanzara la mayoría necesaria para imponerse en la primera vuelta electoral celebrada este domingo.
El senador Flávio Bolsonaro se mantenía al frente del escrutinio sobre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, aunque la diferencia entre ambos comenzó a reducirse a medida que avanzaba el conteo de los votos.
Con aproximadamente el 85 % de los sufragios contabilizados, Bolsonaro registraba un 48.47 %, frente al 43.49 % obtenido por Lula, resultados que dejaban a ambos por debajo del porcentaje requerido para ganar directamente la Presidencia.
Posteriormente, con más del 90 % del escrutinio procesado, la ventaja del senador se había estrechado todavía más, colocándose en torno al 47.8 %, mientras Lula superaba el 44 %, confirmando el escenario de una segunda ronda electoral.
De acuerdo con las normas electorales brasileñas, cuando ningún aspirante presidencial obtiene más de la mitad de los votos válidos en la primera vuelta, los dos candidatos más votados deben enfrentarse nuevamente. El Tribunal Superior Electoral establece que la segunda ronda de las elecciones de 2026 será celebrada el domingo 25 de octubre.
Una elección marcada por la polarización
La contienda enfrenta dos proyectos políticos claramente diferenciados.
Lula da Silva busca permanecer en el Palacio del Planalto y alcanzar un nuevo mandato presidencial, mientras Flávio Bolsonaro intenta llevar nuevamente al bolsonarismo al Poder Ejecutivo, esta vez encabezado por una nueva generación de la familia del expresidente Jair Bolsonaro.
La elección ha mostrado nuevamente la profunda división política de Brasil, con temas como la economía, el costo de vida, la seguridad ciudadana, la corrupción y las relaciones internacionales ocupando buena parte del debate electoral.
Cerca de 159 millones de brasileños estaban habilitados para participar en las elecciones generales de este domingo, en las que también fueron escogidos gobernadores, senadores y representantes legislativos.
Bolsonaro conserva la delantera, pero Lula acorta distancia
Durante las primeras horas del escrutinio, Bolsonaro llegó a mantener una ventaja considerable sobre Lula. Sin embargo, esa diferencia comenzó a reducirse conforme fueron incorporándose los resultados procedentes de distintas regiones del país.
El comportamiento del conteo convirtió la noche electoral en una jornada de expectativa, mientras las campañas de ambos candidatos seguían atentamente la actualización de los datos oficiales.
La Justicia Electoral brasileña inició la divulgación de los resultados después de las 5:00 de la tarde, hora de Brasilia, procesando progresivamente los boletines enviados desde los centros de votación del país y del exterior.
Brasil decidirá el 25 de octubre
Con la segunda vuelta confirmada, Flávio Bolsonaro y Luiz Inácio Lula da Silva tendrán ahora aproximadamente tres semanas para buscar el respaldo de los electores que apoyaron a otras candidaturas y de quienes todavía no tienen una decisión definitiva.
El resultado convierte el 25 de octubre de 2026 en una fecha decisiva para Brasil y para América Latina, debido al peso económico, político y geopolítico que posee la mayor nación de la región.
La primera vuelta deja a Bolsonaro en ventaja, pero también evidencia una competencia más cerrada de cara al balotaje.
Brasil entra así en una nueva etapa de campaña electoral en la que cada voto podría resultar determinante para definir quién gobernará el país durante el próximo período presidencial.
