Opinión
Minería atrapada por comando Sur
Published
1 año agoon
Por Narciso Isa Conde
Los minerales estratégicos están bajo el control militar del Pentágono; y todo lo demás, incluido el referido decreto 453-24, es puro “diversionismo mediático”.
La generala Laura Richardson, jefa del Comando Sur del Pentágono, no se cansa de propagar que el interés fundamental de esa súper potencia en la región latino-caribeña reside en el conjunto de minerales estratégicos, tales como los derivados de las tierras raras, el litio, titanio, uranio, sílice y otros.
Este enfoque se formula desde un Pentágono, estrechamente vinculado al poderoso Complejo Militar-Industrial-Informático y Financiero, que sostiene y se beneficia de la guerra global infinita y la carrera armamentista; actualmente en desventaja frente a China y otros países soberanos, en cuanto a la posesión de esos minerales estratégicos.
No olvidemos que el PENTÁGONO tutela una OTAN en expansión a escala planetaria, la cual protagoniza la GUERRA GLOBAL INFINITA y sus cadenas de guerras específicas, tipo Irak, Afganistán, Libia, Siria, Palestina, Yemen, Ucrania…
La Organización del Atlántico Norte (OTAN) es mucho más que una alianza militar atlántica: es ya una alianza militar de dimensiones mundiales, empleada para tratar de recuperar por la fuerza la diezmada hegemonía de EEUU y el imperialismo occidental en Nuestra América, África, Asia y Oceanía…
EEUU cuenta con 800 bases militares en el planeta,
La OTAN actualmente despliega una competencia agresiva con las potencias emergentes y muy especialmente contra el creciente poderío económico-militar de Rusia, China e Irán, incluida la guerra en Ucrania contra Rusia.
Esto implica enormes gastos militares y grandes volúmenes armamentos terrestres y aéreo-espaciales, redes satelitales, sistema de espionajes y de comunicación ultramodernos, que requieren precisamente de grandes volúmenes de minerales estratégicos que garanticen los más altos niveles de eficiencia en las industrias de comunicación, informáticas micro-electrónicas, eléctricas, aéreo-espacial y militares.
En la relación de poder ya la guerra no es solo “la continuación de la política por otros medios”.
En la lógica del Pentágono y del “Estado Profundo Estadounidense” (Dueños y gerentes del Complejo Militar-Industrial-Financiero-Informático, Jefatura militar y de Inteligencia, magnates de corporaciones y bancos de negocio, ideólogos e investigadores), la guerra forma parte de la política y de la lucha por el poder en la escala nacional y a nivel mundial.
El Estado Profundo estadounidense, desde su diversidad, controla la cúpula del Partido Republicano y del Partido Demócrata, los presidentes y todos los poderes del Estado de la Unión, manipulando su diversidad y contradicciones.
A su vez, como EEUU es una súper potencia imperialista, que encabeza el sistema imperialista occidental, existe un “Estado Profundo Global”, que opera a nivel internacional como un poder supranacional oculto, con la participación activa de por lo menos doce poderosas familias y otras entidades. *
La guerra es un componente permanente de la dominación capitalista-imperialista y de sus acciones, en constante mutación.
De ahí los diseños y desarrollos de las llamadas Guerras de Cuarta y Quinta Generación, centradas en las vertientes de baja y mediana intensidad y en la coordinación y combinación de una diversidad de guerras preventivas y ofensivas, antes de recurrir a las guerras convencionales de alta intensidad y a sus medios destructivos ultramodernos, incluida la guerra nuclear.
Me refiero a las guerras financieras, económicas, comerciales, mediáticas, psicológicas, cibernéticas, biológicas, paramilitares… muchas veces combinadas; en la que se mezclan lo particular y lo integral con diversas intensidades, incorporando en su quinta generación la conquista de las mentes, el dominio del pensamiento individual, sectorial, grupal y colectivo.
En esa concepción de la dominación no tiene nada de accidental la conexión de lo militar, lo tecnológico, industrial, psicológico, mediático y financiero; atizada por la obsesión de recuperar por la fuerza, la debilitada hegemonía del imperialismo occidental y la continua declinación y descomposición de EEUU y la UE.
Tampoco son accidentales los roles preeminentes de magnates tipo Elon Musk, Bill Gates y Jeff Bezos, de las representaciones de las transnacionales mineras, las industrias microelectrónicas, las farma-corporaciones y la industria armamentista; en estrecha conexión con el PENTÁGONO y sus centros de investigación y de exploración geofísica, y con las asesorías de sus “tanques pensantes”.
Lo declarado por la jefa de esa dependencia del Pentágono sobre el hambre minera del Pentágono, es solo un reflejo de esa realidad de cara a su jurisdicción militar, que abarca desde Florida a Tierra de Fuego, pasando por el Caribe, frontera imperial, y específicamente por esta isla.
La guerra imperial sobrepasa la esfera de lo material en toda esa diversidad, para adentrarse a las nuevas modalidades de alienación mental e inconsciencia.
· EL COMANDO SUR EN LA ISLA.
El decreto presidencial constituyendo una empresa estatal minera con el tema de las valiosas tierras raras y demás reservas de minerales estratégicos vitales para las industrias microelectrónicas, aeroespaciales y militares de última generación, tiene en mi opinión todas las características de una cortina de humo y de un falso gesto para encubrir el hecho real de que la minería de esta isla está atrapada en las redes militares del Comando Sur del Pentágono.
Además de oro, plata, níquel, hierro y cobalto, en RD hay tierras raras (con sus 17 elementos) y titanio.
El diario digital NOTICIA LIBRE informó y publicó en junio del 2023 fotografías de los equipos del Centro de Investigación y Desarrollo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos y del Ministerio de Energía y Minas de República Dominicana recorriendo el sitio de Las Mercedes, ubicada en la zona de exploración de tierras raras en la Provincia de Pedernales.
Entonces ese medio precisó que “el Ejército de los Estados Unidos confirmó la alta presencia de elementos de tierras raras (REE) en la República Dominicana, como resultado de un estudio colaborativo entre el Departamento de Defensa (DoD), el Departamento de Estado (DOS) y el gobierno dominicano”. Y agregó que ese esfuerzo fue liderado por “el Laboratorio Ambiental del Centro de Investigación y Desarrollo de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos (ERDC).**
Gran parte de esos yacimientos son de alto interés del Pentágono y el Complejo Militar, para la fabricación de armamentos de alta tecnología.
Además, la Jefa del Comando Sur, con todo el descaro del mundo declaró que se trata de minerales fundamentales “para la seguridad nacional de EEUU”; y no es un secreto que unidades militares estadounidenses están explorando tierras raras y otros minerales estratégicos aquí y en Haití.
Las tierras raras de República Dominicana y de Haití están a ambos lados de la parte sur de la frontera dominico-haitiana y el titanio a ambos lados en la parte norte.
No es casual que el Gobierno dominicano le haya concedido al ejército de EEUU, inicialmente en secreto, la función de explorar áreas de tierras raras en la reserva fiscal de Ávila, próximo a Pedernales-Cabo Rojo.
La unidad militar se instaló en el paraje “Las Abejas”. Algo absolutamente ilegal, totalmente prohibido cuando se trata de otros estados.
Ahora llama la atención, que sea precisamente la reserva fiscal de Ávila, el área escogida para la exploración de tierras raras por la Empresa Estatal Minera contemplada en el reciente decreto presidencial número 453-24. Algo así como una superposición concertada.
Esto se parece mucho a un falso gesto de defensa del interés nacional, para encubrir la subordinación al poder militar imperialista.
Tampoco es casual que, del otro lado de la frontera, en territorio haitiano, cerca del río Pedernales, esté instalada, desde hace tiempo, una unidad militar norteamericana con igual propósito.
Respecto al titanio, “en el tramo norte de la frontera, a ambos lados del MURO o de la llamada “VERJA INTELIGENTE”, hay arena y rocas titaníferas” y del lado dominicano, en la cercanía de Pepillo Salcedo, “se otorgó una concesión de exploración de titanio de 80 km2 a un tal Eliezer Lisboa Medina, que data del 2012 y que ahora se está gestionando el permiso de explotación. La misma fue bautizada como Concesión Pepillo Salcedo. ***
La existencia en grande de esos minerales y la ubicación geoestratégica de esta isla, es parte de lo esencial para la superpotencia norteamericana reforzar su intervención militar y aplastar su derecho a la autodeterminación, más allá de que esos recursos minerales puedan explotarse ahora o después.
Valen para su uso inmediato en los casos posibles y valen como reserva, mientras avanza la tecnología para separar sus elementos del lodo rojo, en el caso de las tierras raras más difíciles de tratar; amén de lo que significa la existencia de oro, níquel, cobalto, litio, titanio, fácilmente exploptable.
Por eso no es nada casual, que con el pretexto del Muro fronterizo y de la crisis haitiana, manipulada por el Pentágono y la CIA, la frontera dominico-haitiana esté intervenida militarmente por el Comando Sur y unidades de Inteligencia de Israel.
Tampoco lo es que Haití, intervenido militarmente 10 veces antes por EEUU en los últimos 30 años, cargue ahora con la nueva fase del “caos meta-controlado”, a cargo de intervención policial de Kenia, bajo tutela EEUU.
Pero hay más en cuanto a colonialismo militar:
-El Ministerio de Defensa del gobierno que preside Abinader firmó un acuerdo con el Comando Sur del Pentágono, en el que se compromete a actuar conjuntamente con la armada estadounidense donde quiera que se “atente contra la seguridad nacional de EEUU”.
-La presencia recurrente de la jefatura del Comando Sur en la isla es parte ya de la cotidianidad política-militar.
-El trabajo de campo para el conocimiento del terreno, suelo y subsuelo y sobre suelo del país, ha estado a cargo de sucesivas maniobras militares del Comando Sur, bautizadas con el nombre de “Nuevo Horizonte.”
-La USAID-CÍA-DEA-FBI-DEA tienen presencia directa en puntos más sensibles del Estado dominicano, de un estado gestionado con una lógica empresarial y neocolonial.
-El Comando Sur y la USAID tienen a su cargo la tutela de la remodelación del Puerto Atlántico Noroestano (cívico-militar) y de los proyectos energéticos de Manzanillo, ubicado en áreas próximas a las tierras y rocas titaníferas; justo en la frontera marítima atlántica con Haití, de cara a Cuba, Venezuela y Nicaragua, acosadas y agredidas por EEUU.
Aquí mandan el Comando Sur, directamente; y la CÍA, desde la USAID.
Los minerales estratégicos están bajo el control militar del Pentágono; y todo lo demás, incluido el referido decreto 453-24, es puro “diversionismo mediático”.
¡Y eso es inaceptable para quienes aspiramos a un país soberano, dueño de sus riquezas y bondades!
NOTAS:
*LOS MIEMBROS PRINCIPALES DEL ESTADO PROFUNDO A ESCALA MUNDIAL, SON:
1.- Familia ROTHSCHILD (afincada en Londres, Berlín, Israel)
2.- Familia ROCKEFELLER (afincada en EEUU, Israel)
3.- Familia MORGAN (afincada en Inglaterra)
4.- Familia WARBURG (afincada en Alemania)
5.- Familia LAZARD (afincada en París, Francia)
6.- Familia MOSES ISRAEL SEIF (afincada en Italia, Israel)
7.- Familia KUHN LOEB (afincada en Alemania, EEUU)
8.- Familia LEHMAN BROTHERS (afincada en EEUU)
9.- Familia GOLDMAN SACHS (afincada en EEUU)
10.- La llamada NOBLEZA NEGRA (constituida por TODOS LOS REYES DE EUROPA, los cuales tienen sangre ROTHSCHILD).
11.- LA JUDEO-MASONERÍA JESUÍTA Y EL OPUS DEI.
12.- Varias SOCIEDADES SECRETAS (JUDEO-MASONERÍA, JUDEO-SATANISMO, CLUB BILDEBERG, ILUMINATTI…
El Estado Profundo Global trabaja junto a megamillonarios tipo Elon Musk, Jeff Bezos, Bill Gate y otros globalistas, a los grupos Bildeberg, la CFR y la CIA para decidir qué país atacar, qué presidente matar, qué atentado terrorista financiar, que Estado desestabilizar, cual país invadir, qué crisis económica provocar, cual golpe de Estado dar, y qué «PANDEMIA INVENTAR»
**Fuente de NOTICIA LIBRE:https://www.erdc.usace.army.mil/Media/News-Stories/Article/3428434/erdc-assists-the-dominican-republic-in-the-exploration-of-rare-earth-elements/
Opinión
La Corte Penal Internacional y la Justicia Internacional (3 de 3)
Published
6 días agoon
enero 4, 2026Por Rommel Santos Diaz
Se tiene reportado el uso de 250,000 niños soldados en cerca de 50 países. Para completar el panorama, se estima que 20 millones de niños han sido desplazados como consecuencias de las diversas guerras y catástrofes humanitarias, mientras que entre 8,000 y 10,000 niños mueren cada año como consecuencia de utilización de minas antipersonales.
Existen indicios de que la trata de niños en zonas de conflicto es una tendencia que va en aumento y esta vinculada a redes de delincuencia transnacional organizada.
La Corte Penal Internacional es el primer tribunal internacional cuyo Estatuto y Reglas de Procedimiento y Prueba brindan a las víctimas la posibilidad de participar en todas las etapas del proceso.
A diferencia de las actuaciones de las víctimas en otros tribunales internacionales, limitadas a reforzar los argumentos de la defensa o el Fiscal, la Corte Penal Internacional les reconoce derechos que les corresponden por ser quienes han sufrido la grave vulneración de sus derechos humanos y tienen la mayor expectativa de que se haga justicia.
El principal reto de la Corte Penal Internacional será demostrar que sus investigaciones y decisiones no están guiadas por móviles políticos o intereses ajenos a la justicia y la represión de crímenes internacionales.
Finalmente, en la medida en que este sistema se vaya consolidando, siguiendo los parámetros legales del Estatuto de Roma y de las Reglas de Procedimiento y Prueba, es posible que países hoy reticentes hacia la Corte Penal Internacional modifiquen su postura hacia una de ayuda y cooperación. Con esto se lograría tener un sistema penal internacional plenamente universal como complemento a las iniciativas locales por sancionar crímenes de genocidio, lesa humanida, guerra y agresión.
rommelsantosdiaz@gmail.com
Por Nelson Encarnación
El reciente escándalo de corrupción detectado en el Seguro Nacional de Salud (Senasa) ha acentuado la percepción o el convencimiento en algunos de que los políticos acceden a los cargos públicos con la intención de apropiarse de los recursos que manejan.
Ya en otras oportunidades se ha esparcido el mismo convencimiento, en ocasión de hechos judicializados que aún cursan en los tribunales sin sentencias firmes.
Estos y casos anteriores han servido de fundamento a quienes entienden que las formaciones políticas son nidos de bandidos con una amplia vocación hacia la depredación de los recursos públicos, dando lugar, al mismo tiempo, a la prédica contra los políticos y los partidos.
Sin embargo, existen argumentos y evidencias suficientes para desmontar la mala fama contra los políticos. Podemos afirmar, de manera categórica, que los políticos profesionales no roban.
Para remontarnos a los hechos más sonados de persecución a la corrupción, podemos referir el que ha sido, probablemente, el más sonoro de todos, es decir, el procesamiento judicial del expresidente Salvador Jorge Blanco (1982-1986), quien fue condenado a 20 años de prisión por hechos que, evidentemente, no cometió.
Jorge Blanco, que antes de ser político ya era un abogado prestigioso, murió en medio de precariedades materiales, una situación que no concuerda con quien supuestamente fue un corrupto.
Los hechos por los que se condenó al exmandatario no fueron cometidos por él ni por ninguno de sus seguidores con formación y compromiso político, sino por allegados que nada tenían que ver con el Partido Revolucionario Dominicano.
En el caso de los expedientes que todavía se ventilan en la justicia relacionados con hechos registrados—conforme las imputaciones del Ministerio Público—vinculan en primer plano a personeros relacionados al expresidente Danilo Medina, no a dirigentes conocidos del Partido de la Liberación Dominicana.
Y en el más reciente que ocupa la atención del país, es decir, el expediente Senasa, una simple identificación de los encartados permite concluir en que se repite el mismo patrón: los principales señalados no son políticos de militancia.
En consecuencia, si miramos los hechos con un sentido lógico y alejado de la intención de dañar a los partidos y sus dirigentes, podemos proclamar que los políticos profesionales, con formación en el servicio a la sociedad, con compromiso, no roban los fondos del erario. Ahí está la historia.
Por Isaías Ramos
Al despedir 2025 y abrir 2026, es fácil refugiarse en lo cómodo: deseos repetidos, frases bonitas, la ilusión de que todo cambiará solo porque cambia el calendario. Pero la República Dominicana no necesita otro brindis vacío. Necesita una sacudida de conciencia y un cambio de rumbo. Ese rumbo comienza cuando dejamos de mirar la política como un espectáculo ajeno y asumimos que la república —la casa de todos— se sostiene o se cae con la conducta diaria de su gente.
Durante más de tres décadas, una clase política dominante, reciclada en siglas, alianzas y narrativas, ha contribuido a degradar la vida pública. Se normalizó el privilegio. Se hizo costumbre la trampa. El clientelismo dejó de ser excepción y se volvió método. La impunidad dejó de ser temor y se volvió expectativa. El Estado, demasiadas veces, dejó de ser instrumento del bien común para convertirse en botín, refugio o escalera personal. Cuando lo público se vuelve mercancía, el daño deja de ser un asunto de élites y se convierte en una fractura moral, social y espiritual.
No se trata de negar que existan servidores públicos honestos ni ciudadanos decentes. Precisamente por ellos —y por los jóvenes que merecen un país digno— no podemos resignarnos. Los datos aportan contexto a una percepción extendida: el Índice de Percepción de la Corrupción 2024 asigna a la República Dominicana 36/100 y la ubica en la posición 104 de 180 países. El Rule of Law Index 2025 del World Justice Project sitúa al país en el puesto 76 de 143, y en el factor “Ausencia de Corrupción”, en 90 de 143.
La experiencia cotidiana confirma esa brecha. El trámite que solo “camina” por la vía indebida. El contrato opaco. El expediente que duerme. La sanción que nunca llega. Ese desgaste produce algo peor que el enojo: produce resignación. Y cuando una sociedad se resigna, la corrupción no se frena; se perfecciona. Así es como una república se vacía por dentro, aunque conserve su nombre y sus símbolos.
La historia política lo ha advertido con claridad: cuando los ciudadanos se repliegan en el interés personal y abandonan la vida pública, el Estado se debilita y queda a merced de los peores. Cuando un pueblo ama su país, respeta las leyes y vive con sobriedad cívica, es posible avanzar hacia el bienestar compartido. Cuando se instala la indiferencia, el interés particular aísla y la república se convierte en un cascarón.
Si 2026 será un año de esperanza, esa esperanza no puede ser pasiva. Tiene que ser esperanza disciplinada: la que mira el abismo, lo nombra y aun así decide construir un puente. Ese puente se llama Constitución. No como símbolo ceremonial, sino como norma viva. El artículo 6 establece su supremacía y declara nulos los actos contrarios a ella. El artículo 7 nos define como Estado Social y Democrático de Derecho. El artículo 8 fija como función esencial del Estado proteger los derechos de la persona y respetar su dignidad.
Honrar la Constitución no es citarla: es vivirla. Es aceptar que no puede haber Estado de derecho con corrupción estructural; que no puede haber democracia con clientelismo; que no puede haber justicia con privilegios. Honrar la Constitución es convertir el servicio público en honor y no en negocio; proteger el dinero del pueblo como sagrado; poner el mérito por encima del padrino; transparentar compras, obras y nombramientos; y asegurar consecuencias reales a quien robe lo común. Esa es la frontera entre república y fachada.
Por eso, en 2026, el Foro y Frente Cívico y Social debe reforzar en todo el territorio nacional un despertar de conciencia sostenido y pacífico que convierta indignación en organización y esperanza en disciplina. No se trata de incendiar el país; se trata de iluminarlo. No de sustituir instituciones, sino de obligarlas a cumplir su rol constitucional con presión cívica legítima.
La ruta es concreta y verificable: formación cívica territorial, veeduría social continua y defensa constitucional práctica, acompañando denuncias, dando seguimiento público a los casos y exigiendo consecuencias sin selectividad.
Nada de esto se logra solo con organizaciones. Se logra con el ciudadano común. En esta semana de cambio de año, vale la pena asumir un pacto sencillo: renunciar a pagar sobornos, a pedir favores indebidos y a justificar privilegios; comprometerse a informarse antes de opinar, a exigir rendición de cuentas en lo local y a participar más allá del voto. Un país cambia cuando cambia lo que su gente considera “normal”.
Imaginemos, con realismo, la nación que podemos construir si ese giro comienza: una donde no se necesita padrino para un servicio; donde un contrato público no es lotería para unos pocos, sino obligación transparente; donde el funcionario teme más a la justicia y a la vergüenza pública que a la pérdida del cargo; donde el joven respeta al competente y no admira al tramposo. Que Dios —y la conciencia despierta de cada dominicano— nos guíe y nos exija verdad, justicia y rectitud; que el amor a la patria sea conducta diaria; y que la defensa de la libertad sea nuestro sentir y nuestro hacer.
Cerramos 2025 con una verdad incómoda: hemos permitido demasiado. Abrimos 2026 con una verdad poderosa: todavía estamos a tiempo. Honrar la Constitución o perder la República: esa es la elección de nuestro tiempo. Salvemos la patria.
¡Despierta RD!
