Análisis Noticiosos
Nadie está por encima de la ley
Published
13 años agoon
Por Juan Bolívar Díaz
A Leonel se le puede considerar por encima de la ley ni de la justicia
El postulado de que nadie puede estar por encima de la ley es universal y ha sido consignado de una u otra forma en todas las constituciones dominicanas desde la fundación de la República, incluyendo la promulgada por el presidente Leonel Fernández el 26 de enero del 2010, cuyo artículo 39 consigna: “Derecho a la igualdad. Todas las personas nacen libres e iguales ante la ley, reciben la misma protección y trato de las instituciones, autoridades y demás personas y gozan de los mismos derechos, libertades y oportunidades, sin ninguna discriminación”… El numeral 1 de este artículo “condena todo privilegio o situación que tienda a quebrantar la igualdad” y el 3 proclama que el Estado “debe promover las condiciones jurídicas y administrativas para que la igualdad sea real y efectiva”.Procede este recordatorio tras el bochornoso espectáculo montado ante la Procuraduría Fiscal del Distrito Nacional el 5 del mes en curso buscando impedir que se investigue una documentada querella formulada contra el mismo mandatario que promulgó la Constitución vigente, por demás un jurista de profesión y vocación desde antes que se le atribuyeran los atributos sobrenaturales que en la historia nacional se otorga a los presidentes, sobre todo a los siete que han gobernado dos tercios del período republicano.
La turba que se presentó ante la Procuraduría Fiscal del Distrito Nacional pretendió intimidar al querellante, el ex incumbente del mismo organismo Guillermo Moreno y a sus abogados, pero también constituyó una grosera presión contra la actual titular, Yenice Berenice Reynoso. Lo más grave del caso es que estaba constituida por varios centenares de abogados transportados desde diferentes jurisdicciones del país, entre los cuales había muchos empleados del Estado, consultores jurídicos y antiguos fiscales, de quienes se debía esperar respeto a la majestad de la justicia.
Todavía es más escandaloso que esa turba vociferante y amenazante acompañara un consejo de defensa del querellado que está encabezado por el doctor Radhamés Jiménez, quien durante varios años fuera Procurador General de la República. Como se trata de un abogado caracterizado por la ponderación y el raciocinio jurídico, debe entenderse que el caso ha generado un grave descontrol emocional.
Nadie puede pretender negar el derecho a la defensa al ciudadano Fernández, inocente hasta que un tribunal legítimo le declare culpable de las imputaciones que se le puedan formular. Tampoco se debe aspirar a un linchamiento judicial, pero tampoco se le puede considerar por encima de la ley ni de la justicia por más que sus defensores lo crean “el más grande dominicano de todos los tiempos”.
Para nada honra ni ayuda a la defensa del ex presidente Fernández que la misma se fundamente en la injuria y la descalificación del querellante, también jurista y de impoluta conducta profesional y ciudadana, quien fuera precisamente el primer fiscal distrital del ahora querellado. Lo que les corresponde es responder minuciosamente los cargos, formulados con abundante documentación, de lo que se presume como prevaricación, lavado de activos, concusión, perjurio, de actividades incompatibles con el cargo de Presidente de la República, y de enriquecimiento ilícito.
La joven y brillante fiscal Reynoso, reconocida por todos desde su gestión como Procuradora Fiscal de Santiago, por lo que fue promovida al Distrito Nacional precisamente por el ex Procurador General Jiménez, merece respeto y consideraciones y no las chantajistas denotaciones de que ahora se le hace objeto por medios de comunicación. La merece por la majestad del cargo, por sus condiciones personales, intelectuales, profesionales y morales y hasta por su juventud y condición de mujer inspiradora de una nueva generación de funcionarios judiciales.
Ante la querella lo que corresponde es una investigación que reivindique la institucionalidad judicial y la independencia de sus agentes. Abundan los procesamientos y condenas de ex mandatarios, de dirigentes políticos y altos funcionarios, como ha ocurrido recientemente en Brasil, Guatemala, España, Francia, Italia, Taiwán, Israel y otros países. Ahora mismo están sujetos a imputaciones de corrtupción una hija del rey de España y el ex presidente francés Nicolás Sarkozy, y bajo investigación el expresidente de Brasil Lula da Silva, quien terminó su gestión con altísima aprobación. Es que en la democracia nadie está por encima de la ley.
Artículo publicado originalmente en el periódico HOY.
Análisis Noticiosos
La Pérdida de la Cultura del Trabajo
Published
6 días agoon
septiembre 17, 2026Por José Cabral
Un fenómeno muy preocupante que se produce en la República Dominicana tiene que ver con la pérdida de la cultura del trabajo.
Aparentemente hay un relativo cumplimiento con las obligaciones laborales cuando se trata de una empresa con altos niveles de organización y supervisión.
La pérdida de la cultura del trabajo puede ser demoledora para la micro, pequeña y mediana empresa, en las que no hay forma de que se respete el contrato laboral entre empleados y empleadores.
La desaparición de la cultura del trabajo en el país representa una crisis muy profunda debido a la precariedad laboral, la informalidad y la pérdida de incentivos para el esfuerzo formal.
La pérdida de la cultura del trabajo está asociada a una serie de factores como los bajos salarios y que un empleo no garantiza la salida de la pobreza, según los estudios económicos al respecto.
Sin embargo, la razón principal, siempre de acuerdo a lo que puedo observar, obedece a la crisis de valores que impacta a la sociedad dominicana.
Hay una tendencia muy acentuada a no cumplir con la responsabilidad asumida, es decir, que se observa una negación de la gente a asumir sus obligaciones.
Inclinarse por la vida fácil es una percepción ciudadana que tiene que ver con la crisis de valores que procura la búsqueda de ingresos sin hacer ningún esfuerzo, cuyo ejemplo más contundente es la famosa “botella” a nivel estatal, la cual es estimulada por el clientelismo que promueven los partidos políticos.
Lo otro que explica el fenómeno es que la gente ha aprendido a reclamar sus derechos sin cumplir con sus deberes.
Es una percepción generalizada, la cual va de lo pequeño a lo grande y lo contrario, pero no parece que haya una respuesta a la vista por tratarse de una realidad en la que el Estado no hace ningún esfuerzo planificado para combatirla.
Análisis Noticiosos
La burocracia vuelve a representar la comedia triste de la entrega.
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2 semanas agoon
septiembre 11, 2026
Asistimos, con el alma acongojada pero erguida en el patriotismo más puro, al espectáculo de unos ministros que celebran como proeza histórica el servilismo diplomático.Análisis Noticiosos
El orgullo de ser dominicano bien valorado, da seguridad y confianza.
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3 semanas agoon
septiembre 5, 2026Por José Cabral
Hace ya muchos años fuí testigo de varios anécdotas que deben servir para algo a cualquier persona, no importa de que país sea.
En un lugar en Nueva York llamado Merchant, donde se vende vinos y cigarros y se toca Jaz, compartía con unos amigos, entre ellos había varias muchachas colombianas y una de ellas me pregunta que si soy dominicano y le responde que sí.
Y de inmediato me narra que su hermana más joven, quien se encontraba también en el lugar, tenía un noviazgo con un joven dominicano, pero que esa relación le había traído muchos problemas a la familia, porque su papá entendía que la misma no debía existir.
Me decía la joven que su papá siempre decía que lo menos que él debía hacer era estrangular a su hija por mantener una relación que podía terminar en procreación con una persona de una baja procedencia.
Pero la historia se repite unos años después en la calle 50 y la quinta avenida de la ciudad de Nueva York cuando me decía otro señor que conoció una muchacha tan hermosa y educada de apellido Trujillo que nadie podía pensar que fuera dominicana.
Evidentemente que ambas narraciones tenían su explicación en que la mayor parte de la inmigración dominicana hacia los Estados Unidos, que es el escenario analizado, procedia en ese momento del campo y cuya formación académica y cultural es muy pobre.
Además, por un asunto cultural, la mayoría de los dominicanos radicados en Nueva York proceden de barrios muy pobres o del campo de la región del Cibao, cuyas características y acento es, podría decirse, la representación de un regionalismo que se expresa a través del uso de la i para hablar.
Naturalmente, las razones que tienen que ver con que mucha de nuestra gente no haya tenido la oportunidad de cursar estudios universitarios y de tener una buena formacion cultural son parte de las deficiencias que se observa en el Estado dominicano.
De cualquier manera, la imagen de cualquier gentilicio se complica o deteriora cuando una buena parte del grupo étnico de que se trate se ve involucrado en actividades que nadie quiere para su familia, aunque, naturalmente, ese no sea el caso de lo planteado en este comentario.
Hay que decir que los propios colombianos se vieron en una situación indeseable cuando la época de Pablo Escobar que un pasaporte de ese país era prácticamente una ofensa a nivel internacional.
La enseñanza que quiero dejar con estas narraciones es que el orgullo de ser dominicano es algo que no se negocia, pero el mismo está determinado por la imagen que se venda en la comunidad internacional.
Y para sentirse orgulloso de la dominicanidad hay que partir, principalmente, de que sea un país en el que la dignidad humana sobresalga sobre la mayoría de los derechos, pero además que quien la representa sea gente con la decencia y un comportamiento acorde con los tiempos de las sociedades civilizadas.
Ciertamente que las democracias han fallado, sobre todo por el comportamiento de los partidos políticos y si bien hay que combatir ese mal y buscar la sustitución ahora y para siempre de esos actores de la vida nacional, pero cualquier solución al respecto no puede ser peor que lo que existe y sobre la base de lesionar el orgullo de ser dominicano.
Con esto quiero decir que en aras de preservar el orgullo nacional, se debe procurar llevar a la direccion del Estado a personas que, no sólo sean éticas y defensoras del interés nacional, sino también que coloquen en la cima, si es posible, la imagen del gentilicio por tener una conducta en el contexto de una sociedad civilizada.
Hay una expresión popular que dice que es muy importante guardar bien las apariencias, lo cual es aplicable en estos momentos en la República Dominicana, pero que ello no sea una causa para dejar de gestionar la salida del poder de los que han dañado gravemente la democracia, aunque, naturalmente, sin apoyarnos en ciudadanos que, aunque tienen el derecho constitucional de elegir y ser elegido, pero que su comportamiento lo descalifica para representar a todos los que tenemos un criterio muy claro del orgullo de ser dominicano y lo que ello implica para la economia y toda la vida nacional.
