Opinión
Optar por Marx siempre abierto a lo nuevo
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13 años agoon
Por Narciso Isa Conde
La recolonización neoliberal capitalista, lejos de corroer la espada de combate de Bolívar, la tornó más recia y afilada, al tiempo que ha actualizado el imprescindible carácter continental y mundial del proceso liberador. El internacionalismo revolucionario de Marx y Lenin.
El derrumbe del muro aquel no pudo aplastar ni a Marx, ni a Lenin: resurgieron de sus escombros.
Las profundas reflexiones de León Trotsky sobre el Estado burocrático, negador del socialismo, y sobre la revolución permanente, merecen ser releídas y tenidas en cuenta a la luz de lo acontecido con las revoluciones de orientación socialista en el siglo XX y, todavía, en las del XXI.
Igual pasa con Rosa Luxemburgo, Gramsci, Mariategui… que se crecen cada día y son nueva vez admirados/a cuando se ponderan sus aportes extraordinarios y se reexaminan sus obras a la luz de lo acontecido.
El proclamado fin de la historia, el anuncio del triunfo definitivo del capitalismo y la supuesta clausura de las revoluciones, tampoco han podido contener la rebeldía anticapitalista y antiimperialista simbolizada por el Che, menos aún la validez de muchas de sus reflexiones heréticas y sus agudas advertencias.
- Continuidad y renovación revolucionaria.
La evolución para peor del imperialismo, las características de sus contra-ataques y contra-ofensivas, si bien confirma, a la vez obliga a enriquecer tesis nodales de Lenin -formidable exponente del marxismo en el siglo XX y factor clave de su desarrollo en el curso de su despliegue- sobre la concentración, composición, militarización y agresividad del gran capital monopolista, sobre su impacto ambiental y sobre la necesidad de construir vanguardias revolucionarias o fuerzas conductoras de nuevo tipo (incluso nuevas respecto a la que él concibió para llevar a cabo la revolución bolchevique), que puedan actuar como es necesario en las nuevas situaciones revolucionarias y al interior de los nuevos sujetos sociales de las revoluciones del siglo XXI.
Cierto que las mutaciones en las fuerzas del trabajo y en la composición, dinámica y acumulación del gran capital y del imperialismo como tal, han sido extraordinarias, pero no menos cierto es que las ideas de estos grandes referentes del pensamiento y el accionar revolucionario mundial viven y se entrelazan, tornándose imprescindibles también en los nuevos tiempos.
Imprescindibles pero insuficientes, obligatoriamente abierta a lo nuevo, en la medida el dominio del gran capital y sus modalidades de alienación han sufrido esas significativas transformaciones, impactando de nueva manera los escenarios nacionales, regionales y mundial, reestructurando y mutando las fuerzas del trabajo y las discriminaciones que les son funcionales (opresión machista, racista, generacional…), y en tanto las oleadas tecno-científicas y el propio pensamiento socio-político revolucionario ha estado siempre –y más ahora que antes- impelido a renovarse en función de los cambios acaecidos al interior del sistema y de las valiosas experiencias acumuladas.
Es claro que por encima de contradicciones y desencuentros menores -y más allá de desaciertos ocasionales y situaciones imprevisibles en sus respectivos tiempos de vida- el acervo de esos pensadores y conductores revolucionarios ha reafirmado su extraordinario valor actual para nutrir en nuestra América los nuevos combates y los proyectos emancipadores de la mano de la sabia indo-afro-americana de Tupac Maru, Martí, Mariátegui, el Che…
Es claro también, que pese a sus periodos de crisis y estancamientos relativos, producto de las dogmatizaciones y cosificaciones, el pensamiento socialista basado en las ciencias y en las prácticas revolucionarias no ha clausurado su inmensa fuerza creadora y transformadora.
- Una vuelta promisoria.
Un hilo conductor común entre patria grande liberada, igualdad de derechos de los seres humanos y países, rebeldía social y emancipación nacional; democracia como poder del pueblo, antiimperialismo, redención del yugo del gran capital, revolución democrática-socialista de liberación nacional y fuerzas conductoras combativas, los amalgama en el presente y en el futuro previsible de nuestra América y potencia su visionaria creación teórica.
Esto así, porque el capital sigue siendo una relación social sin fronteras y sin límites en sus pretensiones de explotación del trabajo ajeno, concentración de riquezas y poder, exclusión social, alienación de los seres humanos, intervenciones militares, guerras de conquistas, aplastamiento de identidades nacionales y sojuzgamiento de pueblos y etnias discriminadas.
Nuestra América ha sido una de sus grandes víctimas desde su cruel periodo de` acumulación originaria hasta nuestros días: conquista, colonización, neocolonización, recolonización neoliberal y capitalismo dependiente en sus diversas modalidades, ahora ostensiblemente gansterizado a nivel transnacional y local, al punto de convertirse en una especie de de lumpen-capitalismo subordinado a un imperialismo mafioso y pentagonizado.
Pero también el escenario latino-caribeño fue el primero en convertirse al final siglo pasado y en el despliegue del presente, en una de sus grandes fuentes de resistencia; a contracorriente del mundo conservador, emulando los tiempos en que se libraron los heroicos combates por su primera independencia e impactando a continuación el Norte de África y Europa, zonas también contaminadas por la crisis de EEUU y de otros puntos del capitalismo desarrollado.
Ahora de frente a un capital transnacional re-colonizador que pretende avasallar a costa de la destrucción de su periferia.
Ahora de frente a un centro de dominación mundial (EEUU) estremecido por una crisis sistémica multidimensional que lo torna más agresivo y militarizado que en sus primeras fases de expansión, coloniaje y recoloniaje.
Y eso explica que por aquí, al tiempo de las nuevas rebeldías sociales, vuelva Marx sobre sus pasos contra el gran capital como relación social opresiva, sobre sus crisis y sobre su evolución contra la humanidad.
Vuelva urgiendo la emancipación de la clase explotada y los pueblos excluidos a través de la revolución cultural y política, y la consiguiente socialización del poder y de los medios de producción, distribución, comunicación… Vuelva con Engels, Lenin, Rosa… clamando por el desarrollo creador, el enriquecimiento y la renovación de la gran revolución del pensamiento social que encabezaron en los siglos XIX y XX.
Vuelvan por aquí y por otras regiones del mundo, donde habitan pueblos cada vez más indignados, prestos a cortar mediante la insurgencia global si esta logra ser articulada a nuevas e innovadoras vanguardias, las cadenas que los ahorcan.
Por Oscar López Reyes
Desde la declaratoria de independencia de Inglaterra por 13 colonias enclavadas en la costa Este de América del Norte, el 4 de julio de 1776, Estados Unidos ha experimentado una expansión imparable, vasta y mamut, cobijada en su aventajada ubicación entre los océanos Atlántico y Pacífico, sus crecidos recursos naturales (tierras fértiles, carbón, hierro y petróleo), el ingenio y acometividad industrial de una élite, las guerras y el saqueo de bienes extraterritoriales.
Los aportes de la principal superpotencia a la economía, la educación, la salud, la cultura y la ciencia a través de la investigación, son apreciables. Pongamos de relieve diez de los fundamentales, a propósito de la conmemoración del 250 aniversario de su independencia:
1.- ECONOMÍA Y FINANZAS. Descuella con el Producto Interno Bruto (PIB) más voluminoso del globo terráqueo, que supera los 32 billones de dólares y que acumula más del 25% del patrimonio planetario. Se empinó como la primera economía del universo, inspirada en el modelo de libre mercado, amparada en su riqueza natural, el grueso mercado de consumo interno, sus incesantes transformaciones tecnológicas y su moneda robusta (el dólar), que le otorgan un poder bancario internacional. Por esos atributos cuenta con Wall Street, el centro financiero de más operaciones globales.
2.- NOVEDADES TECNOLÓGICAS. Estados Unidos asienta las más influyentes corporaciones tecnológicas, que van desde la informática, la biotecnología, la farmacéutica, la industria espacial, la ciberseguridad y la inteligencia artificial, que avasallan el panorama informático/digital universal, como Nvidia, Apple, Microsoft, Alphabet (Google), Amazon, Meta Platforms (Facebook, Instagram y WhatsApp), Broadcom, Tesla, Oracle e Intel.
3.- EDUCACIÓN UNIVERSITARIA. Estados Unidos lidera los rankings mundiales de los centros universitarios, principalmente por su excelencia educativa y su impacto en la investigación y producción científica, como Princeton, Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), Harvard, Stanford, Yale y Columbia.
4.- INFLUENCIA SOCIO-CULTURAL. La ascendencia transnacional de Estados Unidos ha sido protagónica, particularmente por la exportación y difusión de la industria cultural y el entretenimiento, como la música, el consumo mediático y el cine (Hollywood), históricamente taquillero y hegemónico en la producción audiovisual y las plataformas digitales.
5.- ASCENDENCIA DEPORTIVA. Las becas universitarias, la calidad de las infraestructuras físicas, la comercialización y la estratégica operatividad de las ligas profesionales estadounidenses, con la contratación de calificados talentos nacionales e internacionales, han colocado las competencias deportivas nacionales en un alto peldaño, con sustanciales beneficios monetarios y un impacto internacional. Por esa causativa, Estados Unidos ha trascendido en los juegos olímpicos y las grandes ligas profesionales de béisbol (MLB), el baloncesto (NBA), el fútbol (NFL) y el fútbol americano (MLB).
6.- INVESTIGACIÓN E INVENCIONES. En Estados Unidos inventaron la iluminación eléctrica, el telégrafo, teléfono, el avión, la penicilina a escala industrial, la vacuna contra el polio, la anestesia, el trasplante de órganos, el láser, el descenso de nave espacial a la Luna, el primer satélite de comunicación, el sistema de pronóstico meteorológico satelital, el primer transbordador espacial, la computadora personal, el microprocesador, la robótica, la Internet y la Web, el proyecto de Genoma Humano, el GPS, la tecnología de células madre, etc., por cuya labor de investigación y desarrollo está en el primer lugar en cantidad de premios Nobel.
7.- CONSERVACIÓN AMBIENTAL GLOBAL Ha sido pionero en la conservación ambiental, con el desarrollo del Parque Nacional Yellowstone, en 1872; la Ley de Aire Limpio (Clean Air Act de 1970), la reducción de la contaminación industrial y más de 30 logros en esta área.
8.- PRODUCCIÓN ENERGÉTICA. Activó, desde 1869, la producción comercial del petróleo, la innovación en el transporte, el tren intercontinental, el descubrimiento de crudo en Pensilvania; la segunda revolución industrial, el desarrollo de plantas de energía nuclear y la reserva de gran cantidad de petróleo y gas natural.
9.- REFORMAS SOCIALES Y POLÍTICAS. Desde su proclamación como República independiente, en Estados Unidos han sido impulsadas transformaciones internas esenciales, como la abolición de la esclavitud, el establecimiento de derechos civiles, como el sufragio para las minorías; el sistema federal con división de poderes, las libertades individuales frente al poder central y los programas de seguridad social Medicare, Medicaid y alimentos para auxiliar a personas de bajos ingresos.
10.- ACOGIDA DE EMIGRANTES. Atracción y recepción de millones de emigrantes, que son recursos humanos para la producción empresarial y estatal y que, a la vez, oportunidades de trabajo para la sostenibilidad financiera y el envío de remesas a sus países de origen.
En pocas palabras, los inventos, emprendimientos y productividad con el sello “Made in the U.S.A.”, desde antes de la Revolución Industrial y en la Era Digital, han salvado millones de vidas y coadyuvado con la transformación de la economía global y los quehaceres cotidianos. Han mecanizado y automatizado transiciones y modificaciones en las interacciones humanas, los procesos sociales y económicos, en hábitos de consumo y la cultura, en transacciones monetarias, en el accionar laboral, leyes y otras normas, así como en estructuras societarias.
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El autor: Periodista, mercadólogo, catedrático, escritor y comentarista de medios escritos, televisivos y digitales.
Opinión
Los pueblos nunca pierden primero su constitución, pierden primero el hábito de defenderla.
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1 día agoon
agosto 6, 2026Por Isaías Ramos
Ningún pueblo despierta una mañana descubriendo que perdió su libertad.
La historia nunca comienza por el final.
Primero cambia el lenguaje. Después cambian las leyes. Más tarde se desplazan los límites del poder. Y solo al final una sociedad comprende cuánto costó haber permanecido indiferente.
Esta semana comienza la aplicación del nuevo Código Penal dominicano. Para muchos, el debate terminó con su promulgación. En realidad, apenas comienza.
Un Código Penal no se mide únicamente por los delitos que incorpora ni por la severidad de sus penas. Su verdadero examen consiste en responder una pregunta esencial:
¿Permanece plenamente subordinado a la Constitución?
El poder de castigar es la facultad más intensa del Estado. Permite investigar, acusar, imponer medidas de coerción y privar de libertad. Precisamente por eso necesita límites más claros, no márgenes más amplios.
Toda ley penal debió ser examinada con el máximo rigor constitucional antes de que el primer ciudadano padeciera sus efectos. Aunque una disposición sea declarada inconstitucional posteriormente, ninguna sentencia devuelve íntegramente el tiempo, la honra o la libertad ya perdidos.
La experiencia comparada deja advertencias que ninguna democracia prudente debería ignorar.
En Cuba, figuras como el desacato han sido cuestionadas por brindar protección penal reforzada a las autoridades y restringir la crítica al poder. En Nicaragua, organismos internacionales han objetado la utilización de delitos relacionados con el orden público y la seguridad nacional frente a manifestaciones y expresiones ciudadanas. En Venezuela, el debilitamiento de los controles institucionales estuvo acompañado por una reducción del espacio para la expresión, la protesta y la vigilancia ciudadana.
Los contextos fueron diferentes. Pero la advertencia terminó siendo la misma:
Las libertades rara vez desaparecen de un solo golpe.
Las restricciones se acumulan. Se justifican. Se normalizan. Se aceptan.
Y cuando una sociedad comprende sus consecuencias, recuperar los derechos perdidos resulta mucho más difícil que haberlos protegido a tiempo.
Si aquellos pueblos hubieran podido mirar décadas hacia el futuro y contemplar familias divididas, millones obligados a abandonar la tierra que amaban y millones más sobreviviendo entre restricciones, miedo, precariedad y opresión, ¿qué no habrían hecho para defender cada espacio de libertad mientras todavía estaban a tiempo?
Los pueblos nunca lamentan haber defendido demasiado pronto su Constitución. Lo que lamentan es haber comprendido demasiado tarde cuánto valía.
Existe otra lección. Quienes hoy poseen poder político, económico, institucional o mediático suelen olvidar que las leyes que ayudan a aprobar o justificar no permanecerán eternamente bajo su control.
Los gobiernos cambian. Las mayorías cambian. Los jueces cambian. Los fiscales cambian.
Pero las leyes pueden sobrevivir a quienes las promovieron.
Una norma que hoy parece útil contra un adversario puede mañana aplicarse contra quien la celebró. El verdadero estadista no legisla pensando en el poder que posee, sino en la protección que cualquier ciudadano necesitará cuando ese poder cambie de manos.
En momentos de polarización cometemos un error peligroso: discutimos quién ocupa el poder y olvidamos cuánto poder debería tener cualquiera que gobierne.
Nos dejamos dividir por partidos, simpatías y antipatías. Mientras discutimos personas, dejamos de defender principios. Y cuando una sociedad deja de defender principios, el poder deja de encontrar límites.
Las constituciones no preguntan quién gobierna. Preguntan hasta dónde puede llegar cualquier gobernante.
Por eso el artículo 7 de nuestra Carta Magna define a la República Dominicana como un Estado Social y Democrático de Derecho, fundado en la dignidad humana, los derechos fundamentales, la separación de poderes y la soberanía popular.
No es una frase ornamental. Es el mandato al que debe someterse toda ley, especialmente aquella que concede al Estado el poder de castigar.
La persistencia de cuestionamientos sobre el desacato, el ultraje, la protesta, la responsabilidad por actos de terceros y otros tipos de redacción amplia exige un escrutinio constitucional firme.
Desde el Frente Cívico y Social entendemos que todas las acciones directas de inconstitucionalidad relacionadas con esta ley deben ser conocidas con la mayor celeridad compatible con un examen riguroso e independiente.
No se pide al Tribunal Constitucional un resultado determinado, sino una respuesta dentro de un plazo razonable. Cuando normas penales vigentes pueden afectar derechos fundamentales, la celeridad deja de ser una cuestión procesal: se convierte en garantía de libertad, seguridad jurídica y paz institucional.
La demora también produce consecuencias constitucionales.
La Constitución no solo protege derechos. También protege la paz de la República.
Defender la Constitución nunca debilita la lucha contra el crimen. La legitima. Una democracia necesita un Derecho Penal firme frente a la delincuencia, la violencia y la corrupción, pero también frente a la arbitrariedad.
Seguridad y libertad no son enemigas. Ambas dependen del respeto irrestricto a la Constitución.
La historia ya nos habló. Ahora nos corresponde decidir si aprendemos de ella o esperamos a que sea demasiado tarde.
Porque cuando la Constitución deja de ser el límite del poder, el poder termina convirtiéndose en el límite de la libertad.
La historia todavía no ha escrito nuestro destino. Que nuestros hijos puedan decir, algún día, que esta fue la generación que decidió honrar su Constitución antes de descubrir cuánto costaba perderla.
Opinión
Examen de reducción de la pena ante la Corte Penal Internacional
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1 día agoon
agosto 6, 2026Por Rommel Santos Diaz
De conformidad con el Estatuto de Roma el Estado de ejecución de la pena no pondrá en libertad al recluso antes de que haya cumplido la pena impuesta por la Corte Penal Internacional.
Solo la Corte Penal Internacional podrá decidir la reducción de la pena y se pronunciará al respecto después de escuchar al recluso.
Cuando el recluso haya cumplido las dos terceras partes de la pena o 25 años de prisión en caso de cadena perpetua, la Corte Penal Internacional examinará la pena para determinar si esta puede reducirse. El examen no se llevará a cabo antes de cumplidos esos plazos.
Al proceder al examen con arreglo al párrafo 3 del artículo 110 del Estatuto de Roma , la Corte Penal Internacional podrá reducir la pena si considera que concurren uno o más de los siguientes factores:
- a)Si el recluso ha manifestado desde el principio y de manera continua su voluntad de cooperar con la Corte Penal Internacional en sus investigaciones y enjuiciamientos;
- b)Si el recluso ha facilitado de manera espontánea la ejecución de las decisiones y órdenes de la Corte Penal Internacional en otros casos, en particular ayudando a esta en la localización de los bienes sobre los cuales recaigan las multas, las órdenes de decomiso o de reparación que puedan usarse en beneficio de las víctimas; o
- c)Otros factores indicados en las Reglas de Procedimiento y Prueba que permitan determinar un cambio en las circunstancias suficientemente claro e importante como para justificar la reducción de la pena.
Finalmente, la Corte Penal Internacional, si en su examen inicial con arreglo al párrafo 3 del artículo 110 del Estatuto de Roma, determina que no procede reducir la pena, volverá a examinar la cuestión con la periodicidad y con arreglo a los criterios indicados en las Reglas de Procedimientos y Prueba.
