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Opinión

Pérdida de hegemonía de EE.UU y decadencia de la civilización capitalista occidental

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Por Narciso Isa Conde

En el presente mundial resaltan cuatro grandes señales que marcan la pérdida de hegemonía del imperialismo estadounidense, que sumadas e interconectadas entre sí, y agregadas a las vertientes más relevantes de la multi-crisis que impacta la civilización capitalista occidental, determinan su actual proceso de decadencia. Veamos:

1.  -CRISIS INTERNA.

La COVID 19 ha desnudado, en dimensiones superiores a todas las antes evidenciadas, la crisis degradante que estremece la sociedad estadounidense.

Una crisis acumulada previamente y profundizada a continuación por la COVIDE 19, que se traduce en:

-Deterioro  de su sistema sanitario expresado en cifras récords  de muertes y contagios.

-Evidencias de altísimos niveles de empobrecimiento, desigualdades y discriminaciones de todo tipo: racistas, clasistas, religiosas, patriarcal, contra  adultos y adultas mayores, contra la juventud, e incluso un peligroso auge de las concepciones malthusianas promovidas por una parte de sus elites gobernantes…

-Trato brutal a la población afro-descendiente.

-Degradación ético-moral y deslegitimación crecientes del sistema bi-partidista, manifiesta incluso en el debate TRUMP-BIDEN y en la denuncia de fraude, la amenaza de desconocimiento de los resultados y judicialización del proceso.

-Agotamiento de la financiarización del sistema económico y del predominio de la especulación sobre la producción.

-Enorme déficit fiscal y altísimos niveles de endeudamiento externo e interno.

-Incremento de las pugnas entre las facciones chauvinista-neofascistas y las “globalistas” del gran capital, ambas portadoras de una agresividad militar destructiva contra el resto de la humanidad y en intensa competencia por la hegemonía interna y el predominio de uno o de otro en un viraje hacia un modelo que resulte del llamado “receteo” de la relación entre  la masa monetaria y la economía real, y entre ésta y el incremento del gasto social.

-Gansterización de gran parte del sistema político-militar y de las cúpulas empresariales, lo que determina el auge indetenible de la delincuencia en instancias institucionales-estatales y en importantes franjas de la sociedad.

-El crecimiento de las rebeldías sociales y político-sociales al interior de la sociedad estadounidense, expresándose a través de múltiples movimientos sociales masivos con tendencias transformadoras y/o impugnadoras de imposiciones sistémicas y políticas públicas anti-populares, tipo “Tomar Wall Strett”, confluencias de organizaciones anti-racistas, movimiento feministas radicales y espacios de migrantes e inquilinos empobrecidos.

En fin, aun sin agotar en este texto la agenda de las expresiones de esta crisis,  se puede captar el evidente desplome del llamado “sueño americano” y de su poder de atracción a nivel interno y externo; lo que debilita el poder de sus gobernantes y su impacto en ambos planos.

2.  DEBILITAMIENTO DE SU DOMINIO EN SU MAL LLAMADO “PATIO TRASERO”: NUESTRA AMÉRICA.

 A lo largo de más de medio siglo, la estrategia de dominación desplegada por EE.UU en la región latino-caribeña, no ha podido revertir el CICLO de cambios hacia la Segunda Independencia iniciado por la heroica Revolución Cubana, ni tampoco aplastar la cuarta oleada de transformaciones político-sociales desplegadas a partir de la insurgencia zapatista en México y del levantamiento político-militar chavista en Venezuela; seguidos de múltiples rebeldías populares y victorias electorales en pro de conquista de soberanía y reformas sociales,  y de trascendentes combates escenificados por movimientos transformadores de diversos calibres y de variadas consistencias políticas.

A pesar del feroz contra-ataque imperialista, respaldado por las oligarquías capitalistas y las ultraderechas a nivel interno, la dinámica reforma / contra-reforma, y revolución / contrarrevolución, perdura.

De ese contraataque ha resultado el llamado Bloque de Lima,  con 11 gobiernos subordinados a la política de Washington y controlados políticamente por las derechas y ultraderechas conservadoras y prp-imperialistas; pero al mismo tiempo no pocos de ellos asediados por las protestas populares y afectados por diversos grados de inestabilidad política en medio de elevadas tensiones sociales.

Las reversiones de los procesos de autodeterminación y la imposición de retrocesos ultra-neoliberales no han significado dominio estable de EE.UU y aliados, ni han conjurado persistentes tendencias a nuevas crisis de gobernabilidad.

La contraofensiva imperialista no ha podido con Cuba ni con Venezuela.

EE.UU y sus aliados volvieron a perder el control que lograron en Argentina con el Gobierno de Macri.

Con el triunfo de MORENA y López Obrador, México se zafó a nivel gubernamental de las garras de las mafias políticas pro-estadounidenses.

Los pueblos empobrecidos y reprimidos de Bolivia, Chile, Ecuador, Brasil Paraguay, Honduras, Haití, Colombia, Puerto Rico… no han podido ser doblegados.

En esas naciones hermanas las movilizaciones y protestas multitudinarias se han tornado recurrentes y se radicalizan cada vez más.

En Costa Rica crecen las protestas contra la intervención del FMI.

Los nuevos planes de agresión a Venezuela han fortalecido la unidad cívico-militar a nivel nacional y la solidaridad  internacional con el proceso bolivariano; incluida la firme actitud de Rusia, Irán y China de apoyo a la soberanía venezolana y rechazo al agresivo intervencionismo estadounidense.

Venezuela no solo no está sola, sino que está muy bien acompañada de las fuerzas revolucionarias del Continente y del mundo, y de los Estados no alineados al eje imperialista occidental.

Venezuela bolivariana y chavista es un hueso duro de roer, mientras en toda la región crece la oposición a la decadente recolonización neoliberal y a los intentos de endurecerla bajo el mando de las derechas y ultraderechas mafiosas.

La histeria anti-china y anti-rusa de EE.UU no ha logrado detener en esta región los avances de ambas súper-potencias emergentes en el terreno económico y en el plano político en un gran número de países latino-caribeños; fenómeno que en el caso de China, por su fuerza económica, tiene proyección mundial; aunque ciertamente en algunos casos Washington logra limitar esos vínculos ejerciendo enormes presiones y esgrimiendo asuntos de seguridad.

         3.-EE.UU PIERDE TERRENO EN UNA EUROPA CADA VEZ MÁS DIVIDIDA.

En Europa, el hecho de que otro de los sueños del imperialismo estadounidense, específicamente el de la unipolaridad a su favor, se haya esfumado, ha traído como consecuencia la pérdida de influencia y el debilitamiento de los controles desplegados anteriormente por esa superpotencia.

La multipolaridad la ha forzado a perder terreno en la vertiente militar, dadas  la recuperación de la independencia y  el fortalecimiento militar de Rusia, y la expansión y modernización de la economía China.

En Europa la Rusia de Putin es un poder más allá de sus propias fronteras.

Pero no se trata de eso solamente.

El tema China y su expansión económica y tecnológica hacia Europa le están causando serios problemas a EE.UU.

Esos problemas se relacionan con la cuestión comercial, la pérdida de mercado, los niveles de inversión y las nuevas tecnologías; que a su vez impactan las relaciones políticas y los niveles de las alianzas, y generan nuevas contradicciones, nuevos agrupamientos y significativas divisiones al interior de la Unión Europea (U.E.) y en toda la región.

Al quebrarse la unipolaridad y fragmentarse de nuevo la globalización, China ha podido expandir sus exportaciones, inundar los mercados europeos con sus productos, entrar en competencia a nivel mundial en materia de nuevas tecnologías, posicionarse mejor en la “guerra por la conectividad en las redes” y específicamente en lo relacionado con el tema crucial del 5G.

EE.UU sufre de no poder competir con China en materia de precios en esas vertientes, por lo que tiende a perder espacios y áreas en las que antes reinaba sola como súper-potencia. Las razones de esa realidad hay que remitirlas a las diferencias existentes entre los respectivos regímenes salariales y modelos económicos-sociales.

·        El poder de la nueva tecnología y la competencia por la supremacía  en el 5G.

China se ha propuesto independizarse tecnológicamente de Occidente y lo está logrando a buena velocidad y con mucho éxito. Lo que está pasando alrededor de la nueva generación de tecnología digital y particularmente del 5G es una expresión relevante de esa realidad.

En ese plano ciertamente se está librando una guerra trascendente.

En esa competencia están en juego temas como:

-La lucha por la supremacía que implica el monopolio para controlarla y el poder de decisión para imponer las normas de propiedad intelectual.

-El posicionamiento, más o menos ventajoso, en la cadena del suministro  para el espionaje y el boicot de estructuras críticas, o sea equipos y procedimientos sensibles en asuntos militares y de seguridad.

-Las ventajas y desventajas de ambas superpotencia o bloques de alianzas en cuanto a innovación militar, guerra y control del espionaje global desde el ciberespacio; la superioridad en inteligencia artificial, en la economía global, y el transporte terrestre, marítimo y espacial.

5G equivale a ojos y oídos para un mayor control planetario.

Equivale a industria y transporte robotizado.

La correlación de fuerzas empresariales y de poder por países en ese campo se presenta hoy de la siguiente manera:

-EEUU tiene a su interior dos corporaciones punteras en esa nueva tecnología: INTEL y ARIEL-CORP, pero con la limitación de que para competir con China necesita a Europa y a sus corporaciones.

-Europa tiene dos: NOKIA y ERICSSON.

-China tiene  tres: TIK-TOK, TENCENT y HUAWEI.

-En China y en el mundo HUAWEI lleva la delantera: imagen más nítida, transmisión más veloz, más rápida y mejor precio, y una mejor relación entre los seres humanos y las máquinas.

-Otra ventaja de China es que las corporaciones privadas están obligadas a actuar conjuntamente con el Estado, mientras que en EE.UU pueden zafarse y hacer lo que le dé la gana, debilitando la cohesión en el accionar internacional.

 Eso no determina que la hegemonía está definida, pero sí que en la actualidad de esa competencia China tenga algunas ventajas importantes, lo que plantea las cosas así: o EE.UU da un salto (nada fácil), o China desbanca  a su contrario. Y los expertos vaticinan que eso posiblemente necesite 5 años más para el desenlace definitivo.

·        Las ventajas relativas de China en el 5G influyen sobre los aliados europeos de EE.UU y erosionan su hegemonía.

Un gran número de naciones europeas son aliadas estratégicas y dependen militarmente de EEUU. Eso le impone a cada uno ciertas ataduras que en la actualidad están siendo erosionadas por las ventajas que representan los vínculos económicos y tecnológicos con China.

En la actualidad Europa se mueve entre esa alianza estratégica -acompañada de la dependencia militar y del rol determinante del Pentágono en la OTAN- y la conveniencia del fortalecimiento de los vínculos económicos con el “Gigante Asiático”, que incluye las conexiones a las redes más eficaces.

Inglaterra, pese a su alianza carnal con EEUU, provee sus redes mediante acuerdos con Huawei.

Polonia sigue cooperando con China pese a la amenaza estadounidense de no respaldar la instalación de una base militar de cara a sus contradicciones con Rusia.

Alemania recibe presiones de Washington para que desista de sus vínculos con China en la vertiente de la nueva tecnología.

Alemania y Francia son las más grandes receptoras de  inversiones China a nivel europeo.

España va siguiendo esa misma ruta.

En general, los países europeos no rompen con EEUU, pero siguen sus amoríos con China por las ventajas comerciales, el impacto de las inversiones y las conveniencias tecnológicas.

Esto determina que Washington aumente su nivel de presión metiendo miedo con el tema seguridad y amenazando con condicionar la alianza militar concertada.

La reciente visita de Pompeo estuvo acompañada de muchos misiles verbales en esas direcciones y de una marcada insistencia en forjar una gran coalición anti-china, que encuentra poco eco en la Europa de estos tiempos.

·        La estrategia China en Europa.

La estrategia China es de largo plazo, pero sin desistir de sus metas y avanzando poco a poco en pro de ellas, empleando a fondo sus ventajas comparativas.

En esa tesitura ha logrado, desplegado un eficaz trabajo de hormiga, fortalecer sus relaciones políticas en una buena parte de los países del Este y del Sur de Europa; mientras invierte en grande en Francia y Alemania, con buen rebote hacia Inglaterra y España. Una operación combinada hacia el centro y la periferia del Viejo Continente, con resultados positivos tangibles para sus intereses.

Esa gravitación del poderío chino económico-tecnológico y realidades propiamente europeas, han influido para que, además del polo que se nuclea alrededor de Rusia, se conformen tres tendencias en el mismo espacio de los aliados europeos de EEUU.

1)   Alemania y Francia al tiempo de subrayar que China representa otro sistema y que en consecuencia no puede ser su aliado, defienden la validez de sus vínculos económicos con la superpotencia asiática y subrayan que ellos no quieren ser segundones o subordinados de EEUU, sino mas bien “parte de un triangulo”.

2)   Inglaterra y una parte de los Países Nórdicos reconocen la validez de los argumentos franco-alemanes, pero subrayan que no les interesa la tutela de ninguna de esas dos principales potencias de euro-occidentales.

3)   Mientras, en los Estados del Oriente y el Sur de Europa, crece la tendencia pro-china; y en los pueblos -sobre todo en los del Sur- proliferan los estallidos políticos sociales contra los nuevos ajustes neoliberales y contra la manipulación de la pandemia a favor de gran capital. Grecia está que arde.

A esto se agrega el debilitamiento de la UE a consecuencia de fracturas de la unidad de sus cúpulas y de las corrientes separatistas y centrifugas en cabezada por el Reino Unido.

Así se expresa por el momento el debilitamiento del poder norteamericano sobre el Continente europeo y las divisiones en marcha, a propósito de los fenómenos económicos y del poder de la nueva tecnología, pendiente todavía su desenlace pleno.

4.-EL DECLIVE ES GLOBAL.

Esto acontece en Europa y fuera de Europa.

El declive de EEUU es a escala global, con evidencias claras en lo acontecido durante la crisis político-militar ucraniana, en el posicionamiento de Bielorrusia y de otras ex-repúblicas soviéticas, en las confrontaciones respecto a Siria, en las relaciones y posicionamientos respecto a Irán y Palestina, y en otros conflictos escenificados en el Medio Oriente y más allá.

En el cercano y lejano Oriente, en Asia y África se están produciendo fenómenos que confirman el declive.

EEUU no ha logrado derrotar a Corea del Sur, ni cambiar la realidad de Viet Nam, ni vencer a Irán.

Aún en países y territorios invadidos, la resistencia sigue.

Las guerras les resultan como negocio lucrativo y como medios de destrucción, pero no logran ni ocupaciones ni formulas estables.  A lo sumo sus invasiones militares dan como producto una especie de caos incontrolable.

El poder militar de Rusia y la fortaleza económica de China, le sale a EE.UU en todos los continentes.

No pocos Estados pequeños se tornan respondones.

Los modelos neoliberales son también embestidos por diversas expresiones de rebeldía de los pueblos de Asia y África, y por todas partes las luchas por la soberanía se debate entre victorias y reveses.

Las avalanchas de inmigrantes de los pueblos empobrecidos y re-colonizados derriban todos los controles.

Los maltratados, calificados despectivamente como habitantes de “Cuarto y Tercer mundo”, se vuelcan hacia las entrañas de las potencias opresoras procurando sobrevivir.

Tal realidad -acompañada de una gansterización del sistema imperialista occidental, de un recrudecimiento de las opresiones y violencias funcionales a la sobre-explotación capitalista (clasista, racista, patriarcal, adulto-céntricas) y de una crisis ambiental que amenaza la existencia humana y la vida en el planeta- son señales claras no solo de pérdida de hegemonía de EE UU, sino de la decadencia de un sistema y una civilización basada en el dominio de la burguesía y en la voraz dinámica del capitalismo.

Las decadencias  imperiales nunca  se producen al margen de la agresividad, la violencia y las guerras.

En su declive los dominadores se tornan más feroces.

Es el caso del imperialismo estadounidense y sus aliados en Occidente y más allá, impulsores de la guerras mundial infinita.

El parto de lo nuevo será doloroso, pero será.

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Opinión

Investigación  y  enjuiciamiento de la Corte Penal Internacional

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Por Rommel Santos Diaz

El Fiscal, después de evaluar la información de que disponga, iniciará una  investigación  a menos  que determine que no existe fundamento razonable para proceder a  ella  con arreglo en cuenta las  siguientes  circunstancias:

  1. a)La información de que dispone constituye  fundamento razonable para creer que se ha cometido  o se está  cometiendo un crimen de la competencia de la Corte Penal Internacional;
  2. b)La causa es o sería admisible de conformidad con el artículo 17 del Estatuto de Roma;
  3. c)Existen razones sustanciales para creer que, aun teniendo en cuenta la gravedad del crimen y los intereses de las víctimas, una investigación no redundaría en interés de la justicia.

El Fiscal, si determinare que no hay fundamento razonable para proceder a la investigación y la determinación se basará únicamente en lo señalado anteriormente, lo comunicará a la Sala de Cuestiones Preliminares.

Si, tras la investigación, el Fiscal llega a la conclusión de que no hay fundamento suficiente para el enjuiciamiento ya que:

  1. a)No existe una base suficiente de hecho o de derecho para pedir una orden de detención o de comparecencia de conformidad con el artículo 58 del Estatuto de Roma;
  2. b)La causa es inadmisible de conformidad con el artículo 17 del Estatuto de Roma ; o
  3. c)El enjuiciamiento no redundaría  en interés de la justicia, teniendo en cuenta todas las circunstancias, entre ellas la gravedad del crimen, los intereses de las víctimas y la edad o enfermedad del presunto autor y su participación en el presunto crimen, notificará su conclusión  motivada a la Sala de Cuestiones Preliminares y al Estado que haya remitido el asunto de conformidad  con el artículo 14 del Estatuto  o al Consejo de Seguridad si se trata de un caso previsto  en el artículo 13 del Estatuto de Roma.

Por otro lado, a petición  del Estado que haya remitido el asunto con arreglo al artículo 14 del Estatuto de Roma o del Consejo de Seguridad de conformidad con el artículo 13, la Sala de Cuestiones Preliminares podrá examinar  la decisión  del Fiscal de no proceder a la investigación de conformidad con  este mismo artículo  y pedir al Fiscal que reconsidere esa decisión.

Además la Sala de Cuestiones Preliminares  podrá, de oficio, revisar una decisión del Fiscal de no proceder a la investigación  si dicha decisión se basará únicamente en el párrafo 1 c) o  2 c)  del artículo 13 del Estatuto de Roma. En este caso, la decisión del Fiscal únicamente surtirá efecto si es confirmada por la Sala de Cuestiones Preliminares.

Finalmente, el Fiscal podrá reconsiderar en cualquier momento su decisión de iniciar una investigación o enjuiciamiento sobre la base de nuevos hechos o nuevas informaciones.

rommelsantosdiaz@gmail.com

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Opinión

El país que crece mientras se despoja

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Por Isaías Ramos

Mil doscientos millones de pesos para señalización turística. A la vez, se denuncian escuelas de jornada extendida con carencias de agua, baños, aulas, comedores y espacios adecuados.

No son partidas presupuestarias jurídicamente intercambiables. Pero sí revelan algo más profundo: qué problemas reciben recursos y urgencia del Estado, y cuáles continúan esperando.

La pregunta es inevitable:

¿Para quién está funcionando nuestro crecimiento?

La República Dominicana ha crecido. Negarlo sería absurdo. Han aumentado el turismo, la inversión extranjera, las exportaciones y el PIB. Pero durante más de tres décadas hemos confundido crecimiento con desarrollo, como si una cifra macroeconómica pudiera sustituir el bienestar de una familia.

Nuestra Constitución establece otra jerarquía. El artículo 8 dispone que la función esencial del Estado es proteger los derechos de la persona, respetar su dignidad y procurar su desarrollo dentro de un marco de justicia social y bienestar general. El artículo 217 ordena orientar el régimen económico hacia el desarrollo humano.

La Constitución no coloca al ciudadano al servicio de la economía. Coloca la economía al servicio del ciudadano.

El crecimiento es un medio, no el fin de la República. Podemos exhibir excelentes indicadores mientras demasiados dominicanos compran agua, pagan de su bolsillo educación y salud y viven en comunidades donde el progreso parece pasar de largo.

El modelo ha consolidado rasgos de rentismo, extractivismo y exclusión. Extraemos minerales, pero también obtenemos rentas del agua, las costas, el suelo y el paisaje. Facilitamos inversiones, concedemos incentivos y construimos infraestructura pública. Eso puede ser legítimo y necesario. La pregunta es qué recibe la nación a cambio.

Las playas muestran esa contradicción con claridad. El artículo 15 de la Constitución las reconoce como bienes de dominio público y de libre acceso. Sin embargo, en distintos lugares el ciudadano encuentra dificultades para acceder a costas rodeadas por proyectos que monetizan aquello que pertenece a todos.

La empresa construyó el hotel.

Pero no construyó el mar.

No creó la playa.

No produjo el paisaje.

Cuando un bien natural colectivo se convierte de hecho en atributo de exclusividad comercial, debemos preguntar quién captura la renta, quién asume los costos y qué pierde la nación.

El turismo no es enemigo del país. La empresa privada tampoco. Necesitamos inversión que genere empleos dignos, fortalezca proveedores nacionales, contribuya fiscalmente, transfiera conocimientos, respete el medioambiente y deje comunidades más prósperas.

No queremos menos crecimiento. Queremos crecimiento que produzca desarrollo.

No queremos menos inversión. Queremos inversión que fortalezca a la nación que la hace posible.

No todo incremento del PIB equivale a mayor bienestar ni necesariamente a mayor riqueza nacional neta. Si al crecer agotamos acuíferos, degradamos costas, acumulamos pasivos ambientales o convertimos privilegios temporales en derechos permanentes, podemos contabilizar como progreso la pérdida de nuestro patrimonio. Ninguna nación puede llamar desarrollo a aquello que mejora las cuentas de esta generación a costa de la siguiente.

El Estado no está ausente. Está selectivamente presente.

Construye carreteras, facilita inversiones, protege propiedades, concede incentivos y promueve destinos. Y debe hacerlo. El problema es que demasiadas veces no muestra la misma eficacia y urgencia para garantizar agua potable, educación, salud, seguridad, saneamiento y servicios públicos dignos.

Ese desequilibrio erosiona la esencia del Estado social y democrático de derecho.

No necesitamos escoger entre empresa y pueblo, ni entre inversión y justicia social. Esa es una falsa disyuntiva. Debemos medir el éxito nacional no solo por cuánto crece la economía, sino por cómo crece, quién recibe sus beneficios, quién asume sus costos y qué deja en el país.

Eso exige proteger el acceso público a los bienes comunes; condicionar los incentivos fiscales a resultados verificables; incorporar los costos ambientales; promover empleo formal, encadenamientos productivos y contribución fiscal; y someter las grandes decisiones al interés general.

Pero la transformación no corresponde únicamente al Estado. Requiere ciudadanos dispuestos a vigilar, participar, exigir cuentas y defender aquello que pertenece a todos.

La República Dominicana necesita más que corregir políticas aisladas. Necesita un proyecto de nación capaz de unificar esfuerzos, ordenar prioridades y fijar metas para saldar una deuda social acumulada durante décadas: un proyecto que convierta crecimiento en desarrollo, desarrollo en derechos y derechos en oportunidades reales.

Ese proyecto no supone renunciar al turismo, al capital ni a empresas prósperas. Supone ponerlos al servicio de algo superior: una economía al servicio de una nación.

Debemos reconocer una verdad incómoda: hemos sido mucho más persistentes construyendo crecimiento que construyendo desarrollo.

Es tiempo de recuperar la jerarquía constitucional:

Primero la persona.

Primero su dignidad.

Primero el bien común.

Y entonces el mercado, la inversión y el crecimiento como instrumentos para alcanzarlos.

Al final, la historia no nos preguntará cuánto creció la economía. Nos preguntará qué país dejamos.

Entonces tendremos que responder:

¿De qué sirvió crecer si, mientras crecíamos, fuimos perdiendo aquello que pertenecía a todos?

Ante esa pregunta, la indiferencia no debe ser una opción.

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Opinión

Ganaba 100 pesos mensuales (1973-76) y me sobraba dinero

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Por Oscar López Reyes

En 1976, en Barahona yo ganaba 100 pesos mensuales en dos trabajos –en el gobierno y en un medio de comunicación- cubría holgadamente los gastos de mi recién formada familia de cuatro miembros, y me sobraba dinero. Caminaba las calles del pueblo como un privilegiado, sin deudas ni estrés. Dormía como un lirón por el estilo de vida sobrio y albergaba una gran esperanza en el futuro.

Como en la mayoría de las casas, en la mía no había televisión, teléfono, nevera, aire acondicionado y mucho menos un vehículo de motor. Tampoco estufa, licuadora, inversor ni botellones de agua, porque por una tubería llegaba sin pagar un solo centavo, igual que la basura, y se pagaban chelitos por el consumo de luz. En el liceo no se cobraba.

En los patios de las dos casas alquiladas donde vivía, en las céntricas calles Colón casi esquina Duvergé y Jaime Mota casi esquina José María Cabral, había frondosos árboles de mangos y limoncillos (quenepas), y en la última anafres (hornillos para cocinar con carbón) y una letrina surtida con periódicos y fundas de papel –provenientes de colmados- para el aseo defecatorio.

Esos pliegos sanitarios representaban una muestra de progreso, porque en las afueras de la ciudad y en las lomas, como Chene, en Enriquillo, para la limpieza tras las necesidades fisiológicas se acudía, en los montes, a piedras, hojas verdes, tusas de maíz y troncos leñosos -en forma giratoria- que se ramificaban desde el suelo.

Entre 1973-1976 en colmados y almacenes –no existían supermercados- se compraban menos de 20 productos hogareños, con precios establecidos por la Dirección General de Control de Precios. Una libra de arroz costaba 8 centavos, una libra de habichuelas 7 centavos, una libra de azúcar 4 cheles, una libra de carne 10 cheles y una botella de aceite comestible valía 30 centavos.

A primera hora de la mañana y en la tardecita se vendía a 8 y 10 cheles una botella o litro de leche de vaca, bien pura, acabada de llegar en bidones desde fincas ganaderas de Amador Pons, Sarita Báez, Buchinche Pérez Espinosa, los hermanos Milongo y Napó (Napoleón) Pérez, los hermanos Dámaso y Zulema López (mis tíos) y otros.

Los gastos eran restringidos, y los regalos escasos, porque muy pocos celebraban cumpleaños o visitaban restaurantes. Predominaba el consumo de helados, principalmente los domingos, antes y después de las retretas del Parque Central.

Esos precios son recordados por mercaderes y amas de casa de la época, debido a que no existían estadísticas de la canasta básica de consumo en pesos dominicanos, en virtud de que, justamente en 1976, el Banco Central fue cuando inició la Encuesta Nacional de Gastos e Ingresos de los Hogares (ENGIH).

A la postre, la compra alimenticia mensual para ocho personas –porque había que separar manjares para los vecinos más cercanos y los padres de los esposos- ascendía a menos de 20 pesos mensuales. Otros gastos: Un par de zapatos de la fábrica gubernamental Fac Doc costaba 4 pesos, y cuando al prestamista “Viste Encuero”, muy conocido en el mercado público y los predios judiciales de Barahona, los días 25 –fecha de pago en el gobierno- le avanzaban 50 centavos de un crédito de 7 pesos, los aceptaba gustosamente.

En esos años, el peso dominicano tenía una paridad con el dólar estadounidense, o sea, uno por uno. Para las transacciones cotidianas, junto a las monedas de 5, 10, 25 y 50 centavos, la de un centavo circuló hasta 1987, con la efigie de Caonabo, cuyo poder adquisitivo fue anulado por la inflación, aunque no se conoce la emisión de una resolución definitiva del Banco Central que la despoje de su poder liberatorio.

Aquellos conmemorados, bien recordados y limpiecitos 100 pesos mensuales: 60 de la Corte de Apelación (no se registraba ninguna deducción de impuestos sobre la renta ni de seguridad social) y 40 pesos de Radio Barahona equivalen, a junio de 2026, a 125 mil 898 pesos con 56 centavos nominales, calculando el Índice de Precios al Consumidor, año por año, el valor del capital y el efecto inflacionario. A este último salario, la Dirección General de Impuestos Internos le reduce a 98 mil 400 pesos con 44 centavos, porque se le aplica un descuento de 27 mil 498 pesos con 12 por aportes de la Tesorería de la Seguridad Social (TSS) y el Impuesto sobre la Renta (ISR).

¡Ah, consumismo y lujos!

¡Uy, prima del dólar!

¡Guau, globalización!

Entre 1973 y 1976 yo andaba despacio, a pie, relax y divertido, de un sitio a otro por las calles de Barahona como un afortunado, porque en la Corte de Apelación (juicios penales y civiles) me desempeñaba como mecanógrafo y mensajero ocasional, ya que estaba responsabilizado de buscar, el 25 de cada mes en las oficinas de Correo, los cheques de los jueces Federico Neftalio Cuello López (Nene), Doro Buenaventura Vásquez, Máximo Deñó, Rafael Dotel Recio y David Vicente Vidal Matos, y el procurador general de ese tribunal, Secundino Gómez Pérez (Jumito), máximas autoridades judiciales de la provincia.

El día 25, los magistrados arribaban a la Corte más temprano que nunca, caminando desde sus casas, sin parafernalias. Recuerdo cuando los secretarios de la Corte, Rafael Alfredo Pérez Rocha (Fellito Tinina), y la Procuraduría, Alejandro Rocha Peña (Mingolito), les entregaban a los jueces los emolumentos que devengaban: unos 250 pesos. Fungían como alguaciles Rafael Matos (Alito), Ignacio Mota y Luis Marino Arias. De unos 20 empleados de ese tribunal, solo sobreviven este último, hoy notario público; el extogado David Vidal, la entonces escribiente Teresa Peña y este servidor.

Yo era el menor de edad y el de más bajo salario: 60 pesos mensuales, el mínimo estatal, y cumplía el horario de 7:30 a.m. a 1:30 p. m. En la segunda jornada laboraba, desde las 3 de la tarde hasta las 7 de la noche, como secretario auxiliar de Rodolfo Z. Lama Jaar, propietario de Radio Barahona, Radio Pedernales, Radio Jimaní y Radio Neyba. Redactaba cartas, anuncios y notas luctuosas, nutrido por mis primeras prácticas escriturales en los clubes culturales y en los murales de la Juventud Comunista (Pacoredo) del liceo secundario Federico Henríquez y Carvajal.

El 11 de febrero de 2026 -justo 50 años después, porque ingresé en el citado mes- volví a las oficinas de la Corte de Apelación de Barahona y la nostalgia me envolvió con los cambios experimentados: existía uno que otro escritorio de caoba, pero ni en sombra las máquinas mecánicas Olympia, Olivetti y Remington, y prácticamente todos los jueces y empleados de 1973-1976 viajaron a un espacio inhóspito. El salario mínimo es de 20 mil 500 pesos y los titulares de Corte de Apelación ganan desde 260 mil 859 hasta más de 362 mil 304 pesos.

Albricias: Aparecieron los datos de mi ingreso al Poder Judicial, y me expidieron la certificación pertinente. El juez presidente de la Cámara Penal de la Corte y juez coordinador del Departamento Judicial (Barahona, Pedernales, Bahoruco e Independencia), Joselín Moreta Carrasco, me dispensó la más esplendorosa atención. Lo que no dijo el texto fue que fui cancelado -el más próspero premio de mi vida, porque tuve que emigrar forzosamente a Santo Domingo- por negarme a ingresar al Partido Reformista del gobernante presidente Joaquín Balaguer. ¡Qué vida Balaguer!

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El autor: Periodista, mercadólogo, catedrático, escritor y comentarista de medios escritos, televisivos y digitales.

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