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Comunidad en el exterior

Remesas: el sacrificio de la diáspora que sostiene miles de hogares dominicanos

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Detrás de las cifras millonarias que cada año ingresan a República Dominicana hay trabajadores emigrantes, familias separadas y un desafío pendiente para el Estado: convertir parte de esos recursos en oportunidades de desarrollo

Cada vez que se anuncia un nuevo crecimiento de las remesas recibidas por República Dominicana, la atención suele concentrarse en los millones de dólares ingresados, su aporte al mercado cambiario y su importancia para la estabilidad económica.

Pero detrás de esas estadísticas existe una realidad mucho más humana: el dinero no lo genera el Gobierno, sino los dominicanos que trabajan en el exterior y destinan una parte de sus ingresos al sostenimiento de sus familiares en el país.

Por eso, aunque una administración pueda favorecer la estabilidad económica, facilitar los canales financieros o implementar políticas relacionadas con la diáspora, resulta necesario diferenciar esos efectos de la fuente fundamental de las remesas: el esfuerzo económico de quienes emigraron.

En 2025, República Dominicana recibió alrededor de US$11,866 millones en remesas, una cifra que evidencia el extraordinario peso que tiene la comunidad dominicana residente en el extranjero sobre la economía nacional.

Más allá de su dimensión macroeconómica, esos recursos tienen un impacto directo en miles de hogares: permiten comprar alimentos, pagar alquileres, financiar educación, cubrir medicamentos, construir viviendas y enfrentar emergencias familiares.

Una economía construida también desde fuera

Las remesas representan algo más que transferencias internacionales.

Cada envío puede significar horas adicionales de trabajo, empleos simultáneos, ahorro y sacrificios personales realizados por dominicanos establecidos en Estados Unidos, España y otras partes del mundo.

Son trabajadores de la construcción, profesionales, comerciantes, empleados de servicios, taxistas, enfermeras, emprendedores y miles de personas que mantienen vínculos económicos permanentes con sus familias y comunidades de origen.

Esa realidad ha creado una particular relación entre República Dominicana y su diáspora: una parte del país vive fuera de sus fronteras, pero continúa participando diariamente en su economía.

Por eso, presentar automáticamente un aumento de las remesas como una conquista gubernamental puede conducir a una interpretación incompleta de la realidad.

Los gobiernos administran políticas económicas; quienes generan y envían las remesas son los trabajadores emigrantes.

El Estado también tiene responsabilidades

Reconocer el protagonismo de la diáspora no significa desconocer el papel que puede desempeñar el Estado.

Las autoridades tienen responsabilidades importantes: garantizar estabilidad macroeconómica, fortalecer el sistema financiero, reducir los costos de las transferencias, facilitar inversiones y crear mecanismos que permitan que una mayor proporción de esos recursos se convierta en patrimonio y actividad productiva.

Ahí debería concentrarse una verdadera política pública dirigida a los dominicanos residentes en el exterior.

El desafío consiste en avanzar de una relación basada fundamentalmente en recibir remesas hacia otra que permita aprovechar también el ahorro, conocimiento, experiencia profesional y capacidad empresarial acumulados por millones de dominicanos fuera del territorio nacional.

De remesas para consumo a inversión y patrimonio

Una parte importante de los recursos enviados desde el exterior está destinada naturalmente a cubrir necesidades familiares inmediatas.

Sin embargo, República Dominicana tiene la oportunidad de desarrollar instrumentos que permitan a quienes lo deseen canalizar parte de sus ahorros hacia proyectos productivos.

Acceso seguro a viviendas, mecanismos confiables de inversión inmobiliaria, financiamiento para pequeñas empresas, fondos de coinversión y mayor protección jurídica para las operaciones realizadas desde el extranjero podrían fortalecer ese vínculo.

El dominicano residente fuera del país necesita tener garantías de que puede invertir sus ahorros sin convertirse en víctima de fraudes, interminables trámites burocráticos o inseguridad jurídica.

No se trata únicamente de cuánto dinero envía la diáspora, sino de qué condiciones encuentra cuando intenta convertir años de trabajo en una vivienda, una empresa o un patrimonio en su propio país.

La diáspora es mucho más que remesas

Existe además otro aspecto que con frecuencia queda relegado.

La comunidad dominicana en el extranjero no representa exclusivamente una fuente de divisas.

Está integrada por profesionales de la medicina, derecho, ingeniería, educación, tecnología, comunicación, arte, negocios y numerosas disciplinas que han alcanzado posiciones relevantes en las sociedades donde residen.

Ese capital humano podría convertirse en un componente todavía más importante del desarrollo nacional mediante programas permanentes de cooperación, transferencia de conocimientos, inversión e intercambio profesional.

La relación del Estado con la diáspora, por tanto, debería trascender las estadísticas sobre el dinero que envía cada mes.

Reconocer a quien hace el sacrificio

Cuando las remesas alcanzan niveles históricos, existe espacio para valorar sus efectos positivos sobre la economía dominicana.

Pero el reconocimiento principal corresponde a quienes generan esos recursos.

A la persona que trabaja horas extraordinarias para ayudar a sus padres. A quien pospone una compra para pagar los estudios de un hijo. A quien lleva años fuera del país, pero continúa sosteniendo económicamente a familiares que permanecen en República Dominicana.

Las remesas pueden fortalecer las reservas, dinamizar el consumo y contribuir a la estabilidad económica, pero su origen continúa siendo profundamente personal y familiar.

El verdadero éxito de una política pública no debería medirse únicamente por cuánto dinero envían los dominicanos desde el extranjero.

Debería medirse también por cuánto disminuye el costo de enviarlo, qué protección reciben quienes invierten sus ahorros en el país, qué oportunidades encuentran cuando deciden regresar y cuánto aprovecha República Dominicana el enorme capital humano de su diáspora.

Las remesas son una muestra extraordinaria de solidaridad familiar y compromiso con el país.

El Estado puede crear mejores condiciones para recibirlas y aprovecharlas, pero el mérito fundamental pertenece a quienes trabajan, ahorran y hacen el sacrificio de enviarlas.

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Joven dominicana muere al caer desde un edificio en Nueva York; investigan posible crimen de violencia de pareja

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Nathaly Ramírez, de 23 años, falleció tras precipitarse desde el piso 15 de un edificio en El Bronx. Su hija de ocho meses permanece en estado crítico, mientras las autoridades investigan las circunstancias de la tragedia.

NUEVA YORK, Estados Unidos.— La muerte de una joven dominicana y las graves lesiones sufridas por su bebé de aproximadamente ocho meses han causado consternación entre los residentes de un edificio del sector de El Bronx, donde ambas cayeron desde un apartamento ubicado en el decimoquinto piso.

La víctima fue identificada como Nathaly Ramírez, de 23 años, quien perdió la vida a consecuencia de las lesiones sufridas durante el incidente ocurrido la madrugada del martes 6 de octubre, en un inmueble localizado en Olinville Avenue.

Su hija permanece hospitalizada en condición crítica, luego de sufrir graves traumatismos, principalmente en la cabeza.

Las circunstancias del hecho son investigadas por la Policía de Nueva York, mientras versiones recogidas por medios de comunicación apuntan a que la joven pudo haber sido empujada desde el balcón durante un presunto conflicto con su expareja.

Investigan posible participación de expareja

De acuerdo con informaciones difundidas por medios locales, el incidente habría estado precedido por una discusión de pareja que terminó en circunstancias trágicas.

La expareja de la fallecida, cuya identidad no había sido divulgada en los reportes iniciales, ha sido señalada en versiones periodísticas como posible responsable de lo ocurrido.

Sin embargo, hasta el momento de las informaciones disponibles, no se había confirmado oficialmente que la joven fuera empujada ni se habían establecido responsabilidades penales.

Las investigaciones buscan determinar cómo se produjo la caída y si existió participación de otra persona.

Testigos relatan momentos de desesperación

Según un reportaje de Univisión Nueva York, el incidente se registró después de las 3:30 de la madrugada.

Uno de los testimonios recogidos por el medio señala que, antes de producirse la caída, presuntamente se escucharon gritos de una mujer que suplicaba en inglés: «No lo hagas, no lo hagas».

Otra residente explicó que un vecino escuchó un fuerte golpe y, al mirar por la ventana, observó que varias personas intentaban auxiliar a la joven mientras otras atendían a la bebé.

Ambas fueron encontradas con lesiones de gravedad, aunque posteriormente se confirmó el fallecimient

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Dos dominicanos reciben penas de hasta 15 años por ataque armado contra agente fronterizo en Nueva York

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Mora Núñez recibió 15 años de prisión y Aybar Berroa 12 años y siete meses por su vinculación con el tiroteo contra un agente de Aduanas y Protección Fronteriza en Manhattan.

Nueva York.— Un tribunal federal de Estados Unidos impuso penas de prisión de 15 años y de 12 años y siete meses a dos ciudadanos dominicanos vinculados a un tiroteo en el que resultó herido un agente de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP), ocurrido en Manhattan en julio de 2025.

Los condenados son Miguel Francisco Mora Núñez, de 22 años, y Christhian Aybar Berroa, de 23, quienes previamente se habían declarado culpables de cargos relacionados con la posesión de municiones.

La jueza federal Loretta A. Preska sentenció a Mora Núñez a 180 meses de prisión, equivalentes a 15 años, mientras que Aybar Berroa recibió una condena de 151 meses, equivalentes a 12 años y siete meses.

Además de las penas de cárcel, ambos deberán cumplir tres años de libertad supervisada una vez concluyan sus respectivas condenas.

El tiroteo ocurrió en Manhattan

De acuerdo con el informe de las autoridades estadounidenses, el hecho ocurrió alrededor de las 11:50 de la noche del 19 de julio de 2025, en las inmediaciones del Fort Washington Park, en Manhattan.

Según la acusación, Mora Núñez disparó contra un agente de la CBP que se encontraba fuera de servicio. Uno de los proyectiles alcanzó al agente en el rostro y en el brazo derecho.

El oficial respondió al ataque utilizando su arma de fuego y logró herir a Mora Núñez en dos ocasiones.

Tras el intercambio de disparos, Mora Núñez abandonó el lugar en una motocicleta que era conducida por Aybar Berroa, conforme a la reconstrucción realizada por las autoridades.

Intentaron eliminar evidencias

La investigación determinó posteriormente que Aybar Berroa habría intentado desprenderse de la ropa que vestía durante el incidente debido a que se encontraba manchada de sangre.

También habría comunicado a un familiar de Mora Núñez la necesidad de eliminar esas prendas, como parte de las acciones posteriores al tiroteo.

Las autoridades estadounidenses indicaron, además, que Mora Núñez y Aybar Berroa habían ingresado ilegalmente a Estados Unidos y se encontraban sujetos a órdenes de expulsión.

El proceso culminó con la imposición de las condenas federales contra ambos dominicanos, quienes permanecerán bajo supervisión de las autoridades durante tres años adicionales después de cumplir sus respectivas penas de prisión.

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Dominicano se declara inocente en Nueva York de dos homicidios durante presunta ola de atracos

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Jesús Acosta, de 31 años, enfrenta cargos por dos muertes, un intento de asesinato, robo y violaciones relacionadas con armas

Nueva York.– El dominicano Jesús Acosta, de 31 años, se declaró inocente ante un tribunal de Nueva York de los cargos que enfrenta por la muerte de dos hombres y las heridas causadas a una tercera persona durante una serie de presuntos atracos ocurridos en Brooklyn y El Bronx.

Acosta está acusado por las muertes de MD Yousuf, de 44 años, y Tayvon Shuler, de 33, además de herir a otro hombre en un establecimiento ubicado en Rockaway Avenue, en Brownsville.

Los hechos ocurrieron con aproximadamente 48 horas de diferencia y dieron lugar a una búsqueda que se extendió durante cinco días por distintos puntos de la ciudad.

Durante la comparecencia judicial, el acusado permaneció bajo custodia mientras los fiscales presentaban los elementos principales de la acusación.

De acuerdo con la información suministrada, Acosta deberá presentarse nuevamente ante un tribunal federal el 8 de octubre, mientras que también tiene audiencias separadas previstas en El Bronx y Brooklyn para diciembre.

Primer ataque habría ocurrido en Brownsville

El primero de los hechos atribuidos al acusado ocurrió pasada la medianoche del 23 de agosto, cuando, según las autoridades, Acosta ingresó al establecimiento American Best Wings and Pizza, ubicado en Rockaway Avenue, con la intención de cometer un robo.

Durante el incidente, MD Yousuf, empleado del negocio, recibió un disparo en la cabeza.

Otro hombre identificado como Mohammed Rasel, de 39 años, resultó herido de bala en una pierna.

Las autoridades vinculan a Acosta con este hecho como parte de la secuencia de delitos bajo investigación.

Segundo homicidio ocurrió en El Bronx

Aproximadamente dos días después, alrededor de las 12:15 de la madrugada, otro robo fue reportado en una tienda de comestibles ubicada en East 149th Street, cerca de Walton Avenue, en El Bronx.

Durante ese hecho, Tayvon Shuler, de 33 años, recibió un disparo en el pecho.

La víctima fue trasladada al Lincoln Medical Center, donde posteriormente falleció.

Según la versión de las autoridades, cámaras de vigilancia captaron al acusado pasando detrás del mostrador, tomando dinero de la caja registradora y pertenencias de Shuler antes de abandonar el establecimiento.

Fue arrestado cinco días después

Acosta fue detenido la mañana del sábado 29 de agosto, cinco días después del inicio de la búsqueda.

Según la información citada de ABC 7, una llamada anónima al sistema 911 condujo a agentes policiales hasta un parque ubicado entre Watson y Morrison, próximo al cuartel 43 de la Policía de Nueva York.

Al momento de su arresto, las autoridades indicaron que portaba un arma cargada.

El dominicano enfrenta dos cargos de asesinato, intento de asesinato, robo y cargos relacionados con armas.

Los registros judiciales citados en la información suministrada también señalan que Acosta había cumplido más de 10 años de prisión por agresión y posesión ilegal de armas y que había quedado en libertad condicional en abril.

El proceso continuará en los tribunales correspondientes, donde deberán ser examinadas las pruebas presentadas por la Fiscalía y los argumentos de la defensa.

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