Análisis Noticiosos
Reyes
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14 años agoon
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LA REDACCIÓN
Sacaron del pesebre a la mula y el buey, que ningún daño hacían, pero a los Reyes Magos nadie los saca. Y eso que los menciona un solo evangelista, Marcos; que no los llama Reyes, y que para colmo les atribuye las sospechosas profesiones de magos y de astrólogos, que según la Ley de Vagos y Maleantes de la Cuarta República acarreaban prisión en El Dorado (Marcos: 2,3). Añadamos el sospechoso detalle de que los supuestos Reyes le van con el cuento a otro Rey, Herodes el Grande, quien los manda a Belén a localizar al Redentor, y luego ordena exterminar a todos los niños (Marcos: 2,28). Otro rey Herodes, Antipas, manda ejecutar a San Juan Bautista (Mateo 14:3-12; Mexoa 6:17-29) y figura con Pilatos entre los perseguidores de Cristo (Actas 4:27). Quien crea que la autoridad de los monarcas es conferida por Dios y ejercida en su nombre que levante la mano. Entre Reyes te veas.
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En vano busco en los polvorientos volúmenes de la Historia y las amarillentas Enciclopedias un solo Rey que haya hecho un descubrimiento que nos haga menos ignorantes o tomado una iniciativa que consuele de nuestros infinitos males. Sólo encuentro déspotas que dilapidan el trabajo de sus súbditos en obras inútiles, como Keops; arrasan el género humano, como Alejandro Magno, o matan de hambre a su pueblo, como el zar Alejandro. Alfonzo el Sabio, Federico II de Suabia, Federico de Prusia son destellos solitarios en una vasta noche de ignorancia. La idea de que alguien puede explotar y asesinar a los demás impunemente en nombre de Dios es irrespetuosa para la deidad y sólo pudo ocurrírsele a un abusador.
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Si los reinos se heredan por derecho de sangre ¿Cuánta es necesaria para alegar tal título? Suponiendo que sea legítimo que un Rey atormente a todo un país, su hijo tiene sólo la mitad de sus genes y de ese derecho; su nieto, la cuarta parte; su biznieto, la octava; su tataranieto, la dieciseisava y así hasta que en pocas generaciones el supuesto heredero posee menos de un milésimo de los originarios genes reales, e igual participación en el poder. Y eso que desde el destape, nadie sabe quién es hijo de quién, o de qué.
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Los genes y las virtudes reales se diluyen con el tiempo. Soberano belicoso, testarudo y enérgico fue Carlos V; su hijo Felipe II salió incansable trabajador que llevó sobre sus hombros la administración de un Imperio; luego se sucedieron en el trono de España lamentables cretinos que abdicaron el gobierno en favoritos; terminaron por ser incapaces de reproducirse e hicieron indispensable la importación de un Rey francés Borbón. Esta rama generó uno o dos déspotas ilustrados; en un siglo sus retoños habían degenerado en la pandilla de esperpentos que retrata implacablemente Goya. De la sangre real, la endogamia sólo preserva los defectos.
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Se alega que a partir de las Revoluciones Burguesas cumplen los reyes una función decorativa. Repase el lector una colección de fotos reales y confiéseme con toda sinceridad si no haría mejor papel cualquier candidata a Miss Princesita. Nadie tiene la culpa de ser feo, pero por lo regular los reyes abusan. No hablemos de la fealdad moral del rifle de alta potencia para masacrar elefantes, de las francachelas de las princesas a costa del dinero de los subditos o de la comedieta de soberanía en países ocupados por bases de la OTAN.
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El respeto que reyes y testas coronadas no suscitan lo imponen alguaciles, jueces y jefes de prensa. Sabido es que en Venezuela se puede incitar a asesinar al Presidente sin que nada ocurra y que en Ecuador se lo puede acusar falsamente de crímenes de lesa humanidad sin otro inconveniente que pagar una simbólica indemnización de un dólar. Publique usted en España un chascarrillo sobre un miembro de la familia real y verá su edición confiscada, diga usted algo desabrido sobre las testas coronadas en Inglaterra y será irremisiblemente excluido de todo contacto con las fuentes. Creo que los monarcas deberían utilizar otros medios para recalcar su carácter indispensable. Por ejemplo, una huelga de reyes.
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El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente decía Lord Acton. Con los años acumulan los monarcas arrugas, y también corruptelas, que a diferencia de las arrugas se heredan. Doce transnacionales y 36 filiales integran el cartel Anglo-Holandés-Suizo, que domina y acapara la producción mundial de alimentos: las controlan el Cartel de Windsor y otras cinco casas reales (Jerónimo Guerra: “La escasez y el desabastecimiento como armas de destrucción masiva”; Rebelión, 24-02-2008). Menos edificantes son sus inversiones en la producción y el tráfico de armas, y en el sistema financiero que hoy amenaza devorar el mundo. Los reyes no traen regalos de oro, incienso y mirra para los niños: arrebatan el pan a los recién nacidos entre los cuales pudiera estar el redentor del mundo ¿Cuándo los sacarán del pesebre?
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Llegará el momento en que gracias a la omnipotencia tecnológica cada uno de nosotros será Rey y por tanto no lo será nadie. Ojala usemos mejor nuestros poderes absolutos.
Análisis Noticiosos
La Pérdida de la Cultura del Trabajo
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6 días agoon
septiembre 17, 2026Por José Cabral
Un fenómeno muy preocupante que se produce en la República Dominicana tiene que ver con la pérdida de la cultura del trabajo.
Aparentemente hay un relativo cumplimiento con las obligaciones laborales cuando se trata de una empresa con altos niveles de organización y supervisión.
La pérdida de la cultura del trabajo puede ser demoledora para la micro, pequeña y mediana empresa, en las que no hay forma de que se respete el contrato laboral entre empleados y empleadores.
La desaparición de la cultura del trabajo en el país representa una crisis muy profunda debido a la precariedad laboral, la informalidad y la pérdida de incentivos para el esfuerzo formal.
La pérdida de la cultura del trabajo está asociada a una serie de factores como los bajos salarios y que un empleo no garantiza la salida de la pobreza, según los estudios económicos al respecto.
Sin embargo, la razón principal, siempre de acuerdo a lo que puedo observar, obedece a la crisis de valores que impacta a la sociedad dominicana.
Hay una tendencia muy acentuada a no cumplir con la responsabilidad asumida, es decir, que se observa una negación de la gente a asumir sus obligaciones.
Inclinarse por la vida fácil es una percepción ciudadana que tiene que ver con la crisis de valores que procura la búsqueda de ingresos sin hacer ningún esfuerzo, cuyo ejemplo más contundente es la famosa “botella” a nivel estatal, la cual es estimulada por el clientelismo que promueven los partidos políticos.
Lo otro que explica el fenómeno es que la gente ha aprendido a reclamar sus derechos sin cumplir con sus deberes.
Es una percepción generalizada, la cual va de lo pequeño a lo grande y lo contrario, pero no parece que haya una respuesta a la vista por tratarse de una realidad en la que el Estado no hace ningún esfuerzo planificado para combatirla.
Análisis Noticiosos
La burocracia vuelve a representar la comedia triste de la entrega.
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2 semanas agoon
septiembre 11, 2026
Asistimos, con el alma acongojada pero erguida en el patriotismo más puro, al espectáculo de unos ministros que celebran como proeza histórica el servilismo diplomático.Análisis Noticiosos
El orgullo de ser dominicano bien valorado, da seguridad y confianza.
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3 semanas agoon
septiembre 5, 2026Por José Cabral
Hace ya muchos años fuí testigo de varios anécdotas que deben servir para algo a cualquier persona, no importa de que país sea.
En un lugar en Nueva York llamado Merchant, donde se vende vinos y cigarros y se toca Jaz, compartía con unos amigos, entre ellos había varias muchachas colombianas y una de ellas me pregunta que si soy dominicano y le responde que sí.
Y de inmediato me narra que su hermana más joven, quien se encontraba también en el lugar, tenía un noviazgo con un joven dominicano, pero que esa relación le había traído muchos problemas a la familia, porque su papá entendía que la misma no debía existir.
Me decía la joven que su papá siempre decía que lo menos que él debía hacer era estrangular a su hija por mantener una relación que podía terminar en procreación con una persona de una baja procedencia.
Pero la historia se repite unos años después en la calle 50 y la quinta avenida de la ciudad de Nueva York cuando me decía otro señor que conoció una muchacha tan hermosa y educada de apellido Trujillo que nadie podía pensar que fuera dominicana.
Evidentemente que ambas narraciones tenían su explicación en que la mayor parte de la inmigración dominicana hacia los Estados Unidos, que es el escenario analizado, procedia en ese momento del campo y cuya formación académica y cultural es muy pobre.
Además, por un asunto cultural, la mayoría de los dominicanos radicados en Nueva York proceden de barrios muy pobres o del campo de la región del Cibao, cuyas características y acento es, podría decirse, la representación de un regionalismo que se expresa a través del uso de la i para hablar.
Naturalmente, las razones que tienen que ver con que mucha de nuestra gente no haya tenido la oportunidad de cursar estudios universitarios y de tener una buena formacion cultural son parte de las deficiencias que se observa en el Estado dominicano.
De cualquier manera, la imagen de cualquier gentilicio se complica o deteriora cuando una buena parte del grupo étnico de que se trate se ve involucrado en actividades que nadie quiere para su familia, aunque, naturalmente, ese no sea el caso de lo planteado en este comentario.
Hay que decir que los propios colombianos se vieron en una situación indeseable cuando la época de Pablo Escobar que un pasaporte de ese país era prácticamente una ofensa a nivel internacional.
La enseñanza que quiero dejar con estas narraciones es que el orgullo de ser dominicano es algo que no se negocia, pero el mismo está determinado por la imagen que se venda en la comunidad internacional.
Y para sentirse orgulloso de la dominicanidad hay que partir, principalmente, de que sea un país en el que la dignidad humana sobresalga sobre la mayoría de los derechos, pero además que quien la representa sea gente con la decencia y un comportamiento acorde con los tiempos de las sociedades civilizadas.
Ciertamente que las democracias han fallado, sobre todo por el comportamiento de los partidos políticos y si bien hay que combatir ese mal y buscar la sustitución ahora y para siempre de esos actores de la vida nacional, pero cualquier solución al respecto no puede ser peor que lo que existe y sobre la base de lesionar el orgullo de ser dominicano.
Con esto quiero decir que en aras de preservar el orgullo nacional, se debe procurar llevar a la direccion del Estado a personas que, no sólo sean éticas y defensoras del interés nacional, sino también que coloquen en la cima, si es posible, la imagen del gentilicio por tener una conducta en el contexto de una sociedad civilizada.
Hay una expresión popular que dice que es muy importante guardar bien las apariencias, lo cual es aplicable en estos momentos en la República Dominicana, pero que ello no sea una causa para dejar de gestionar la salida del poder de los que han dañado gravemente la democracia, aunque, naturalmente, sin apoyarnos en ciudadanos que, aunque tienen el derecho constitucional de elegir y ser elegido, pero que su comportamiento lo descalifica para representar a todos los que tenemos un criterio muy claro del orgullo de ser dominicano y lo que ello implica para la economia y toda la vida nacional.

