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Síndrome de improvisación y de no planificación se convierten en tragedia para sociedad dominicana.
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3 años agoon
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Elba GarcíaSe comprueba una vez más que la improvisación, la falta de planificación y de visión constituyen una seria amenaza para la República Dominicana frente a los fenómenos naturales como las torrenciales lluvias caídas en las últimas horas en la capital, donde el deficiente drenaje pluvial es el mejor testimonio de la demagogia y de la politiquería de los partidos políticos que han tenido el control del Estado en las últimas seis décadas.
Por Elba García
Las trágicas consecuencias de la deficiencia oficial frente al problema del drenaje pluvial, han provocado lo que literalmente se puede definir como una tragedia, ya que en las últimas horas cuatro personas fallecieron, casas y apartamentos inundados, vehículos bajo el agua, personas atrapadas y sin energía eléctrica y calles y avenidas convertidas en lagos que para cruzarlas sólo fue posible mediante transporte acuático, porque por el terrestre fue prácticamente imposible.
Los técnicos en la materia han advertido desde hace años el problema que representa para la sociedad el inexistente o deficiente drenaje pluvial, lo cual, según los especialistas en Seguridad y Salud Ocupacional, el problema se desprende de las escorrentías superficiales impermeables, como el asfalto y el cemento que no logran entrar por el mismo.
Otra razón que se cita frente a lo ocurrido con las inundaciones es la falta de espacio verde y la desaparición de muchos de ellos como resultado del desorden que prevalece, principalmente, en el polígono central de la capital.
Las lluvias caídas en el Gran Santo Domingo, incluida la parte céntrica de la ciudad, así como el Distrito Nacional y en los municipios de la provincia del mismo nombre, impactaron con daños severos a sectores de la clase media y alta y en los barrios y sectores periféricos.
Los especialistas atribuyen el problema, sobre todo en la parte céntrica del Distrito Nacional, a que no hay un sistema eficiente de drenaje pluvial, lo cual ha sido tema de preocupación desde hace muchos años, porque los sucesivos gobiernos que hemos tenido en el país no han invertido lo necesario o requerido para llevar seguridad a la ciudadanía, cuya irresponsabilidad no deja libre de culpa a Joaquín Balaguer, Antonio Guzmán Fernández, Leonel Fernández, Hipólito Mejía, Danilo Medina y Luis Abinader.
Paradójicamente sectores de menores recursos como Villa Juana cuentan con un drenaje pluvial de mucha más calidad y en consecuencia las posibilidades de inundación son prácticamente nulas, pero generalmente lo ocurrido con la vaguada advierte que el país podría sucumbir frente a la entrada a su territorio de un huracán de alta intensidad.
Las autoridades competentes no responden ante muchas cosas que se ven a simple vista, entonces no hay que ser muy acuciosos para darse cuenta que el fenómeno de la improvisación y de la falta de planificación adolece de no tomar en cuenta lo que no está ante los ojos de todos, lo cual ocurre con el drenaje pluvial.
Se calcula que sólo un 25% de la superficie del Distrito Nacional tiene cobertura de drenaje sanitario, pese a que en el Gran Santo Domingo la misma se reduce a un 10%.
Los expertos consideran que la existencia de un drenaje pluvial obsoleto en más de un 75 por ciento provoca que vayan al subsuelo, a los ríos y al mar los desechos y que esa irregularidad comprometa el futuro acceso al agua potable subterránea.
El histórico problema del drenaje pluvial en las principales ciudades del país, por no decir todas, es una repetición que padece el país en lo que respecta al seguimiento de los protocolos anti sísmicos y el precario manejo del medio ambiente, lo cual aumenta la posibilidad de la ocurrencia de una gran tragedia ante la eventualidad de un gran terremoto.
En el problema también hay otro componente que compromete la responsabilidad ciudadana que es lanzar desechos sólidos a las vías públicas, lo cual empeora la situación.
Fueron muchos los avisos que se emitieron en torno a la vaguada y la onda tropical que incidiría sobre el país, pero fue muy poca la atención prestada al fenómeno natural.
Los expertos estiman que se debe incentivar el sistema de drenaje natural que se produce a través de los parques urbanos y los barriales, reatas de árboles en las aceras y las regulaciones en superficies impermeables dentro de los lotes privados, a fin de que el suelo se encargue de drenar adecuadamente y tratar las aguas que llegan al subsuelo.
Luego de ocurrida la desgracia todo retorna a su estado original y se vuelve a hablar del problema cuando se produzca otra desgracia peor o de mayor magnitud, cuya conducta es propia de la improvisación, falta de planificación y la irresponsabilidad de las autoridades competentes.
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Posición de R.D. sobre Venezuela es acomodamiento a su condición de sometida a nuevos requerimientos de Trump.
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1 día agoon
enero 8, 2026
Lo planteado por el Gobierno de Luis Abinader de que no comparte la elección de Delcy Rodríguez como presidenta transitoria de Venezuela tras el apresamiento de Nicolás Maduro, revela que República Dominicana quiere incluso superar lo impuesto por Estados Unidos, pero siempre ajustada a los intereses de la potencia del norte.
La realidad es que la pregunta que se impone es y hasta dónde y quién ha dicho que el país tiene la facultad de objetar a una mandataria provisional escogida por el órgano competente y supuestamente sugerida por la Agencia Central de Inteligencia (CIA), aunque el restablecimiento de relaciones comerciales y diplomáticas conlleve algunos requerimientos democráticos.
Sin embargo, la posición dominicana implica la violación del derecho internacional, entre los que se encuentran el de soberanía y autodeterminación de los pueblos, así como la Carta de la ONU.
Evidentemente que el ingrediente introducido por el Gobierno dominicano resulta gracioso para los intereses foráneos que convergen en Venezuela, máxime los que están asociados a los Estados Unidos.
La contradicción dominicana con lo planteado en la Organización de Estados Americanos (OEA) y su práctica en política exterior, ya que el presente Gobierno siempre se inclina por la intromisión en los asuntos internos de otros países, no deja la naci0n buen parada en la comunidad internacional.
Resulta poco entendible que la República Dominicana no haya apoyado abiertamente la incursión ilegal de Estados Unidos en Venezuela, pero que preste su territorio para el apoyo logístico de la acción.
Es una especie de doble moral, pese a que en su lugar debió mantener una posición aparentemente neutral, aunque de cualquiera manera ya estaba involucrada en una intervención armada que viola los principios fundamentales del derecho internacional
De lo que no queda ninguna duda es que el crédito internacional en política exterior del país ha quedado seriamente comprometido con una causa de la que ha sido una víctima en una diversidad de ocasiones como en el 1916 y el 1965.
La verdad que pretender una conducta diferente de la nación frente a la irracionalidad de Trump sería mucho pedir, sobre todo cuando otros países pertenecientes a la Unión Europea y otras superpotencias como Rusia y China también son tolerantes con la agresividad e intromisión del principal imperio del mundo.
No obstante, desde cualquier perspectiva que sea vea el asunto la conclusión no puede ser otra que en la situación pesa más el miedo que la vergüenza y la dignidad del pueblo dominicano.
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La República Dominicana inhabilitada en política exterior en el nuevo escenario imperial de Trump
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3 días agoon
enero 6, 2026
La República Dominicana con una ocupación militar parcial de Estados Unidos, se proyecta como una presa sin libertad para expresarse libremente en política exterior.
La ocupación militar, aunque sólo se observa en el Aeropuerto Internacional de las Américas, abarca otros entornos que no son necesariamente visibles.
Pero la agresividad o poco disimulada intervención, deja el país y de igual modo a prácticamente toda Latinoamérica, a merced del capricho y la voluntad de los intereses de la nueva cara del imperio.
La República Dominicana ni por asomo se atreve a pronunciarse libremente sobre política exterior sin que esté a tono con la linea trazada o impuesto por la administración Trump.
La pregunta que subyace es si ese nuevo cuadro no implica también un trastorno del régimen legal, porque se podría estar en un escenario en el que los derechos fundamentales pasen a un segundo plano en el que el Estado Social Democrático de Derecho sea una expresión vacía y sin sentido.
Por razones geopolíticas y factores muy particulares, el país se asoma a un resquebrajamiento del proceso de constitucionalización del derecho a nivel interno y retroceder la nación a épocas ya superadas.
La pregunta que se impone es si prevalecerá en el mundo el pregonado derecho internacional cuando las instituciones que lo enarbolan pierden autoridad moral frente a las violaciones provenientes de potencias como los Estados Unidos que ya ni siquiera guarda las apariencias
El problema, que tiene una dimensión mundial, pero impacta más severamente a los países del tercer mundo y que propicia la posibilidad del surgimiento de regímenes de fuerza, aunque con simulaciones democráticas.
La preocupación tiene que ver con el hecho de graves violaciones del derecho internacional en una época en que éste forma parte consustancial del derecho interno y entonces qué se puede esperar como resultado.
El retroceso de la línea trazada por Donald Trump representa una amenaza mundial contra los logros del derecho contemporáneo, no sólo en favor de las personas físicas, sino también de los Estados más pequeños y débiles.
Hay precedentes en esta materia cuando predominaba en el mundo el llamado constitucionalismo clásico, que dio paso a dictaduras como las Adolfo Hitler en Alemania y la de Benito Mussoline en Italia, cuyos resultados fueron realmente catastróficos para la humanidad.
La interrogante que permanece en el nuevo panorama mundial es si va a pesar más el miedo que la vergüenza y la dignidad de los pueblos del mundo.
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Donald Trump cumple su sueño de ser dictador aunque sea por un día.
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6 días agoon
enero 3, 2026Por Elba García
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cumple su sueño de ser dictador hemisférico, aunque sea por un día.
La vocación dictatorial de Trump se ha expresado con mayor contundencia tras la entrada ilegal en territorio venezolano y apresar al jefe de Estado de ese país Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores.
Tras este acontecimiento en momentos que se habla de la época del derecho constitucional, el cual incluye el derecho internacional, Trump ha anunciado su pretensión de convertir a Venezuela en una nueva colonia del imperio norteamericano.
El gobernante de los Estados Unidos ha adelantado que busca manejar la riqueza petrolera de Venezuela, una de las principales del mundo.
Pero la violación de Trump llega todavía más lejos al advertir a los demás países latinoamericanos a verse en el espejo de Venezuela.
Tromp hizo una alusión directa contra el presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien dice podría correr la misma suerte de Maduro.
Anteriormente lo hizo con Brasil a propósito de la condena por conspiración del expresidente Bolsonoro.
Pero de igual modo se ha comportado con Honduras, donde en sus recientes elecciones presidenciales auspició uno de los candidatos y presionó con advertencias de actuar duramente contra los que estén en contra de sus designios.
Al fin impuso su voluntad, sin que haya reacción fuerte de rechazo a la vocación imperial del presidente de Estados Unidos.
No sé entiende por qué los países latinoamericanos no se unen en un bloque para rechazar la política de dominación y dictatorial de Donald Trump.
Incluso en el rechazo a la violación del derecho internacional por parte de los Estados Unidos pueden incluirse los países de la Unión Europea, que son permanentemente asediados y amenazados de imponerles aranceles y otros castigos como parte de la vocación dictatorial del mandatario norteamericano.
El chantaje de los Estados Unidos incluye también el otorgamiento de visados para ingresar al territorio de la potencia del norte.
La conducta de Trump es como si su administración haya borrado del mapa la supuesta clase gobernante que existe allí.
El problema se torna tan grave que la violación de derechos no solo se produce en Estados Unidos, sino en todo el mundo que parece haber retornado el derecho constitucional clásico, que fue sustituido por el derecho constitucional moderno en que los Estados grandes aplastan a los pequeños.
La época Trump prácticamente ha borrado el legado establecido por Estados Unidos a través del derecho constitucional difuso y sobre el equilibrio de los poderes.
Lo sorprendente de la era Tromp es que hasta la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos luce sometida a una cierta tolerancia del jefe de Estado de la potencia del norte.
Si la mayoría de los países no reaccionan a la política represiva y de dominación de Trump difícilmente pueda sobrevivir el sistema democrático, lo que puede crear serias tensiones y confrontaciones sociales y políticas en todo el planeta.
