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Opinión

Terremoto de la Independencia (7 de mayo 1842)

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Por el Ing. Orlando A. Franco Batlle

 

Introducción

Hace 170 años, el pasado 7 de Mayo 2012,  y después de  veinte  (20)  años  y  tres  meses  de   dominación  haitiana  bajo  el  régimen   tiránico   del   General  Jean  Pierre  Boyer,  presidente vitalicio (dictador), donde el  poder descansaba en   una   corona   republicana   en  un   país   (Haití)    empobrecido    por    las  deudas  de  Francia  y   el   sistema   de distribución  de   tierras   Petion/Boyer,   que   resulta   en   una   agricultura   de subsistencia.

Es el escenario político que existe en el territorio  dominicano  desde  Enero  de 1822 cuando Boyer amenaza y realiza su decisión de invadir  la  parte  Este  de  la  isla  por “la imposibilidad de tener dos  (2)  gobiernos  independientes  en  la isla”.   “Mandaré  a  12,000   hombres   para   invadir  la   parte  Este  y   ningún  obstáculo  lo va impedir”: mensaje que  recibe  “Núñez  de Cáceres”,  indefenso con solo varias docenas de soldados.

Jean  Pierre  Boyer  llega a  Santo  Domingo  el  9  de  Febrero 1822 y se  inicia   la ocupación militar del presidente  vitalicio  que  desconocía  su  futuro  incierto  y  su  poder  serian  derrocados  por  los  procesos  geológicos   naturales   que pueden que cambiar la historia.

Terremotos Históricos en el Noreste del Caribe

Terremotos han sido documentados en el Caribe desde la llegada  de  Cristóbal Colón  a  las  América,   registros   existentes   en   los   archivos,   catálogos   y documentos históricos los que están disponibles en este momento.

La documentación de los eventos dependen de  la  población,  la  disponibilidad de los documentos históricos, cartas, documentos de gobernadores,  periódicos  y  fuentes   de   la   época   donde   se   buscaban   testimonios,   daños   a   las edificaciones, descripción, pérdida, daños de las  infraestructuras  y  muertos  o  heridos.  Que  permitan  construir  los  catálogos  que  se   puedan   estimar   la   intensidad-momento  (MI),  localización  donde  fue  sentido  y   daños  sufridos,  informaciones  que  nos permitan mejorar catálogos existentes.

Escenario Tectónico

La isla de  la  Hispaniola  localizada  a  lo  largo  del  complejo  borde  de  placa transformante entre las placas de Norteamérica y del Caribe.  La  Isla  es  parte del arco insular de las antillas, el cual envuelve la placa del Caribe desde Cuba. El desplazamiento total de4 cmpor año, a través de esta frontera se  comparte de manera casi igual entre las dos fallas transformante (strike-slip)  que  existen a cada borde de  la  microplaca  de  Gonaives,  al  sur  falla  Enriquillo  Plantain Garden (ZFEPG), la cual se extiende desde Jamaica en el oeste al sur-este  de la Hispaniola.

En el norte la Falla Septentrional – Oriente (ZFS),  desde  el  sur de  Cuba   y  a  través  de  la  parte  norte  de  la  Hispaniola, siendo uno de  los  sistemas  más extenso  de  fallas  intra-arc,  el  cual   acomoda  una  porción  significativa   del componente de convergencia oblicua entre las  placas  de  Norte-América  y  el Caribe.

El sistema de Falla Septentrional (ZFS) esta debajo  de Santiago  (Santiago  de los  Caballeros).  Ambas  fallas   (ZFEGP)  (ZFS),   están   asociados   con   los   mayores eventos históricos ocurridos en la Hispaniola.

 

Fallas activas e inactivas en la Isla Hispaniola (modificado de Eric Calais, 2003)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mapa Topográfico de Santiago de los Caballeros con el rastro activo de la Zona Falla Septentrional

Mayo 7, 1842 Terremoto Norte Hispaniola

 

Hora : Cerca de 5:37 de la tarde hora de Santo Domingo

 

Observaciones

 

Superficie: el Río Yaque del Norte se separa en  dos  direcciones.   Una  de  las direcciones es revertida  por  un  periodo  corto  de  tiempo  retomando  al  flujo normal.

Sal,  bitumen,  manantiales  aparecen  a  lo  largo  de  montañas  costeras.  Río Ozama en Santo Domingo se produce sobre  flujo  que  causa movimientos  en los barcos y se sueltan del  muelle.  Montaña  en  St. Marc  (Haití)  se  describe  que la misma se divide en  dos  fisura  o  corte  con  suficiente  ancho para  que  un carruaje (coche) pase a través de la rotura.

Tsunami: Se observaron cerca de 200  pases y olas de15 pies de altura.

El mar entra por la Delta de Montecristi, inundando toda la región. Grandes olas son notadas en Jeremie en la península sur.

Replicas: Varias replicas son sentidas en las siguientes horas  y  los  siguientes días. Replicas sentidas en lugares tan lejanos como Añasco, Puerto Rico.

Notas de Fenómenos

Algunas fuentes registraron la duración del evento con  una  duración  de  cinco minutos.  En  Puerto  Plata,  Puerto  Príncipe  describen  dos  eventos  en   muy cercano tiempo, siendo el segundo más fuerte y poderoso.

Cerca o más de la mitad de la población de Cabo  Haitiano  muere,  más  de  la mitad de los residentes en las  ciudades  de  Santiago  de  los  Caballeros  y  la Vega mueren también durante el evento.

Principales Centros Urbanos Afectados

 

A) Efectos en Haití

 

LONG

LAT

Ciudad

Intensidad

-72.2006

19.7616

Cap. Haitien

(9) a (9.5)

 

          Terremoto en Cabo Haitiano 1842, cortesía Amis et  Passionnes

 

Descripción de las Observaciones

 

Duración del sismo de40 a50 segundos durante el cual un ruido de  las  casas y  edificaciones  colapsando  era  terrible.  La  iglesia  orgullo  de  la  ciudad,  se convierte en ruinas y escombros en pocos segundos. En las siguientes seis  (6) horas cada tres a seis (6) minutos, se repetían una tras otras las replicas  (after shock).  Casas  de  madera  resisten  mejor  que   la   de   piedras   y    ladrillos.  Fuego (conflagración) dura sin extinguirse los siguientes 4 días y noches.

Solo les toma a los pobladores cercanos cuarenta y ocho horas para realizar un pillaje, de los que quedaban en los escombros. Muchos fueron muertos por  los habitantes armados defendiendo sus  propiedades.  La  mitad  de  la  población perdieron sus vidas, también mueren extranjeros y sus ayudantes. En Mayo 14 continúan las replicas trayendo nuevas tragedias.

 

LONG

LAT

Ciudad

Intensidad

-72.8376

19.9408

Port-de-Paix

(9)

 

La ciudad de Port-de-Paix tiene un mayor sufrimiento,  destruida  por  completo por el evento y cubierta por las olas del tsunami.

Otras ciudades del territorio haitiano con graves daños fueron localizados en  el norte, entre ellas:

 

LONG

LAT

Ciudad

Intensidad

-71.8397

19.6668

Fort-Liberte

(9)

 

Iglesia de Fort-Liberte la que queda destruida y/o con severos daños, la Villa de Port-Margort, Borgñe Quanaminthe experimentaron graves daños o destrucción total.

B) Efectos en República Dominicana

 

LONG

LAT

Ciudad

Intensidad

-70.7075

19.4502

Santiago de los Caballeros

(9)

 

El horrible terremoto que devastó  Haití  no  consideró  la  parte  Española  más antigua de la isla. Santiago fue destruida completamente, se reportaron más de 2,000 personas fallecidas.

El pueblo de Santiago, localizado a60 millasdel interior, centro de  comercio  y agricultura el que fue destruido totalmente, la población de  6,000  personas  de las cuales 500 quedaron enterradas en las ruinas.

Las casas bien construidas de un solo nivel, la parroquia, iglesias que  parecían un castillo, todas fueron destruidas en un instante.

Alrededor de Santiago aparecieron manantiales (efecto  licuefacción),  el  suelo se agrietó  en  muchos  lugares.  El  Río  Yaque  del  Norte  repentinamente  se detiene  y  devuelve  sus  aguas  en  sentido  contrario.  Ocurre  subsidencia   y repentinamente la corriente toma su cause otra vez.

El lugar conocido como Paso de  los  Borbones  (Bella  Vista)  en  el  borde  del  Río Yaque del Norte, cerca del Río Gurabito, la tierra se abrió  a  lo largo de  él.

Más lejos en el interior, St. Osero (Cerro Santo) y el pueblo de la Vega sufren la misma suerte.

LONG

LAT

Ciudad

Intensidad

-70.6937

19.7971

Puerto Plata

(8) (7) (7.5)

 

 

En el día 7 de Mayo, la isla de Haití fue visitada por  un  terremoto,  el  cual  fue tan severo con efectos destructivos que puede  ser  considerado  como  el  más grande de los sismos registrados. **

En la tarde de ese día, media  hora  pasada  las  5,  estábamos  parados  en  la parte  más  elevada  del  pueblo.  El  cielo  estaba  sereno  y  el   sol  descendía  prometiendo ser brillante y glorioso atardecer, justamente dirijo la mirada  hacia la montaña Isabela, desde la cual podemos ver todo el  pueblo.  Yo  percibo  un vapor oscuro ascendiendo y enrollando la base y los lados de  la  montaña.  Un ruidoso sonido se siente en el  suelo,  inmediatamente  ocurre un golpe, el  cual  casi me tira al suelo. El sitio y el lugar parecen estar ondulando  como  las  olas del mar.

Una  sensación  fantasma  y  enfermiza viene sobre mí, produciéndome  mareo   y  dificultad  en  respirar.  Las  casas  se  mueven  como   los   barcos   en   una  tormenta. El suelo estaba en varias partes al mismo tiempo con ondulaciones.

Muchas personas fueron tiradas al suelo por la fuerza del evento, otras estaban en un estado de embriaguez. Cada momento  esperábamos  que  la  tierra  nos tragara. Un segundo evento siguió más fuerte que el primero  acompañado  por los mismos efectos, apariencia y resultados.

La iglesia  un  fuerte  y  masiva  estructura   parecía  moverse  hacia  su  caída,  ladrillos volaban como proyectiles, fisuras aparecían en los muros y arcos.

*** El segundo evento duro cerca de 60 segundos. Afortunadamente  el  pueblo esta construida enteramente de  madera  con  lo  que  contribuye  por  si,  a  su preservación. Edificios de piedra y ladrillos  sufrieron  materialmente  y  algunos fueron destruidos totalmente.

Desde el día  7  a  la  fecha,  hemos  permanecido  en  estado  de  alarma,  han ocurrido mas de 40 replicas. (Nota publicada el 20 de Mayo de 1842,  periódico local, Puerto Plata).

Consecuencias Sociales, Económicas y Políticas

 

Los   terremotos    generalmente    resultan    en    consecuencias    sociales    y económicas. Interrupción de los negocios, daños  a  las  estructuras  de  alguna manera producen interrupción de los sistemas de transporte, inestabilidad a los accesos, daños físicos, heridos y aún la muerte de empleados y  ciudadanos  a escalas diferentes.

El terremoto catastrófico del 7 Mayo 1842 produce, no sólo  daños  económicos y  sociales  de  graves  consecuencia  a  la  isla  de  Haití,  nombre   oficial   por imposición de la dictadura del General Jean Pierre Boyer durante el periodo  de invasión  y  ocupación, que  se  inicia  el  proceso  descomposición  económico-social que permite un rápido crecimiento de los dominicanos que  combatían  el régimen de ocupación.

Los costos humanos, las consecuencias macroeconómicas y  la  manera  como el terremoto del 7 de Mayo 1842, cambio las condiciones sociales y políticas de la Isla Hispaniola. La magnitud de esos impactos permanece 170 años después poco estudiada y comprendida,  y  sobre  todo  nunca  se  le  ha  dado  el  valor histórico  con  lo  que  la  naturaleza  contribuyó  agilizar  los  procesos  que  un  próximo 27 de  Febrero  de 1844,  nuestros  símbolos  patrios;  bandera,  himno   nacional se conviertan en realidad.

El  olvido  histórico  de  los  sismos  importantes ocurridos en la Hispaniola  han  contribuido  de  gran  manera  al  mayor  desastre  de  consecuencias  sociales,  económicas  y políticas  de  la  historia sísmica de los últimos  siglos, causando una ausencia total de la mitigación y preparación de los desastres sísmicos. El sismo de Enero 12, 2010 en Haití es el mejor ejemplo.

El sismo del 7 de Mayo 1842, ocurrido en un tiempo particular de la historia con un contexto específico social y cultural, puede ser llamado, apropiadamente,  El Desastre de la Historia Dominicana que más contribuyó  a  su  “Independencia Nacional”.

Ruinas Palacio San –Souci

Severamente Dañado por el Sismo 1842

(Nunca se Reparó)

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Opinión

El  crimen de genocidio en el Estatuto de Roma

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Por Rommel Santos Díaz

El  genocidio es el ¨crimen de todos los crímenes¨. Podría considerarse como el delito más serio de todos los delitos de lesa humanidad. El Estatuto de Roma adopto en su totalidad, la definición de genocidio establecida en la Convención para la Prevención y Represión del Genocidio de 1948

La definición del delito de genocidio se basa en tres elemento: 1) cometer uno o mas de los siguientes actos: a) homicidio, b) lesión grave a la integridad física o mental de los miembros de un grupo, b) sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial, c) medidas destinadas a impedir nacimiento en el seno de un grupo, d) traslado por la fuerza de niños del grupo a otro grupo, 2) dirigirse contra un grupo nacional, étnico, racial o religioso.

Constituye crimen de genocidio intentar destruir a un grupo, en parte o en su totalidad. El requisito de la intención culpable es bastante importante. Deberá demostrarse que la persona actuó con la intención de destruir  un grupo.

El genocidio no puede cometerse por negligencia. El termino ¨en su totalidad o en parte¨ significa que un acto aislado de violencia racista no constituye genocidio. Deberá existir la intención de eliminar en grandes cantidades a un grupo, aunque no se logre la destrucción completa de este.

Seria recomendable que los Estados Partes del Estatuto de Roma incorporen en el derecho interno el delito de genocidio tal y como lo define el Estatuto . Los Estados que han ratificado la Convención para la Prevención y el Castigo del  Delito de Genocidio ya han tomado las medidas necesarias en su legislación que dan efectividad las disposiciones de esta convención y prevén penas  efectivas para aquellas personas responsables de genocidio.

Si los Estados Partes del Estatuto de Roma no han incorporado el genocidio dentro de su legislación  nacional, estos tienen distintas opciones si desean enjuiciar estos crímenes pro su propia cuenta:

Primero, podrían  adoptar una definición tomada del Estatuto de Roma, o que se refiera a él directamente. La ventaja de esta medida  es una simplicidad, la cual beneficia al legislador de una ley de implementación, además que sería una ley conforme con los requisitos del Estatuto  de la CPI.

Otra opción sería adoptar una serie de delitos independientes que se conectan con cada una de las acciones enumeradas en el Estatuto. Por ejemplo, el Código Penal del Estado podría especificar el homicidio múltiple cometido con la intención de destruir en su totalidad  o en parte, un grupo nacional, étnico, racial o religioso, lo cual constituye genocidio. Lo mismo podría disponerse para las otras cuatro acciones enumeradas en el Estatuto de Roma.

Los Estados también pueden utilizar los delitos generales existentes para enjuiciar a los autores de genocidio, utilizando suficientemente graves que descrinan el delito cometido.

Sin embargo, algunas de las acciones que constituyen genocidio no constituyen un delito bajo el derecho interno. El Estado Parte podrá reformar su Código Penal y crear nuevos delitos que cubran tales acciones. Los Estados Partes deben garantizar que el enjuiciamiento bajo  el derecho interno no sustraiga a las personas de su  responsabilidad penal.

Finalmente, la definición de genocidio podría ser modificada para ser adoptada por el derecho interno, pero con el propósito de facilitarle un significado similar o mas amplio que aquel previsto por el Estatuto. Por ejemplo, Francia indica en su  legislación nacional que el genocidio  podría ser cometido  contra  cualquier grupo. El proceso se deberá tomar con cuidado, sin embargo,  porque cada uno de los términos contenidos  en  el Estatuto de Roma  tiene un significado  particular y son el resultado de un extenso debate, tanto en 1948 como en 1998.

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Opinión

La semana en que la patria debe escoger su camino

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Por Isaías Ramos

Esta no será una semana legislativa cualquiera. La República Dominicana enfrenta una decisión capaz de marcar nuestra convivencia democrática: corregir las disposiciones cuestionadas del Código Penal para armonizarlas con la Constitución o mantener normas susceptibles de infundir temor, inhibir la denuncia ciudadana y restringir derechos fundamentales. Esta semana no se discute solamente un Código: se decide si el poder obedecerá a la Constitución.

Muchos dominicanos todavía creen que la llamada “ley mordaza” solo afectaría a periodistas y comunicadores. Ese es un grave error. Cuando expresiones, denuncias o cuestionamientos de interés público pueden convertirse en fuente de persecución penal, el miedo no permanece encerrado en una cabina de radio. Alcanza al ciudadano que denuncia corrupción, a la madre que reclama justicia, al comunitario que protege su río, al profesional que fiscaliza una decisión pública y al joven que expresa su inconformidad en las redes sociales.

En este Código Penal no puede quedar ni un solo artículo que riña con la Constitución, amenace los derechos y libertades del pueblo o cierre el camino hacia el Estado social y democrático de derecho que la Carta Magna nos ordena construir. No se trata de defender privilegios ni de conceder impunidad para difamar, sino de impedir que el poder penal del Estado sea utilizado para intimidar la crítica legítima, castigar la denuncia de interés público o colocar a los funcionarios fuera del escrutinio ciudadano.

Frente a nosotros aparecen dos caminos. El primero es el de la Constitución: dignidad humana, libertad, justicia, seguridad jurídica y construcción efectiva de un Estado social y democrático de derecho que aún sigue siendo una promesa pendiente para millones de dominicanos. Es el camino hacia una patria donde nuestros hijos puedan crecer, expresarse, trabajar y formar sus familias sin sentir que deben abandonarla para vivir con dignidad; el camino de la confianza, la estabilidad, la paz y el sosiego.

El segundo es el de la arbitrariedad revestida de legalidad: una sociedad donde las personas comiencen a medir sus palabras y guardar silencio ante los abusos por temor a las consecuencias. No afirmamos que una sola ley provocará automáticamente el derrumbe de la democracia ni un éxodo inmediato. La advertencia es más seria.

Las naciones comienzan a extraviar su rumbo cuando normalizan pequeñas renuncias a la libertad; cuando la autocensura debilita la fiscalización ciudadana; cuando esa debilidad facilita la arbitrariedad; y cuando la arbitrariedad destruye lentamente la confianza en las instituciones y en el porvenir.

El pueblo dominicano debe mirarse en el espejo de otras naciones que ignoraron las primeras señales y terminaron pagando un precio devastador. Los países no pierden sus libertades ni expulsan a su población de un día para otro. El deterioro suele comenzar con pequeñas restricciones, excepciones aparentemente justificadas y silencios que la sociedad acepta hasta convertirlos en normalidad. Los pueblos sabios aprenden de esos procesos y actúan antes de que sea demasiado tarde.

Ningún país se vacía por una sola medida. Primero se marchan quienes todavía poseen preparación, recursos o redes para comenzar de nuevo. Después queda una nación debilitada por la pérdida de sus jóvenes, profesionales, emprendedores y familias productivas.

Porque el éxodo no comienza en el aeropuerto. Comienza cuando un joven deja de creer que podrá construir su vida en su propia patria; cuando un profesional entiende que su preparación no le garantiza libertad, seguridad ni oportunidades; y cuando unos padres concluyen dolorosamente que deben alejar a sus hijos del país que aman para ofrecerles el futuro que ya no logran imaginar dentro de él.

La República Dominicana no tiene que escoger entre combatir la delincuencia y preservar la libertad. Un Código Penal moderno debe proteger a las víctimas, sancionar con firmeza al criminal y asegurar que ningún ciudadano pueda ser intimidado por denunciar, fiscalizar, reclamar, protestar pacíficamente o disentir. Un Estado que sacrifica las libertades en nombre del orden pone en peligro tanto la libertad como el verdadero orden democrático.

La decisión formal corresponde al Congreso Nacional y al Poder Ejecutivo. Pero la responsabilidad histórica también pertenece al pueblo dominicano. ¿Permaneceremos unidos y vigilantes en defensa de la Constitución, o permitiremos que la división, la distracción y la manipulación nos conviertan en espectadores de la reducción de nuestros derechos? Cuando la ciudadanía guarda silencio, el poder pierde sus límites y la Constitución se queda sin defensores.

No debemos esperar un milagro. Debemos exigir sabiduría, prudencia y responsabilidad constitucional. Los congresistas y el presidente de la República juraron respetar y hacer respetar la Constitución. Este es el momento de honrar ese juramento: escuchar las advertencias, corregir toda disposición incompatible con las libertades públicas y entregar al país un Código Penal justo, moderno y firme contra el crimen, pero incapaz de ser utilizado contra la ciudadanía.

Desde el Frente Cívico y Social hacemos un llamado solemne al Congreso Nacional y al Poder Ejecutivo para que se coloquen del lado de la Constitución y honren el juramento que hicieron ante Dios y ante el pueblo de cumplirla y hacerla cumplir. Convocamos también a la ciudadanía a permanecer atenta, unida y vigilante ante cualquier intento de vulnerar sus derechos y libertades.

Esta semana la patria deberá escoger su camino: el de la Constitución o el de la intimidación; el de la confianza o el del miedo; el de la ciudadanía libre o el del silencio impuesto. El Congreso tendrá la votación y el Ejecutivo asumirá su responsabilidad. Pero el pueblo conservará siempre el deber de defender, pacífica y democráticamente, aquello que ningún poder puede legítimamente arrebatarle.

Cuando una nación debe escoger entre el miedo y la Constitución, un pueblo digno no vacila: se une, levanta su voz y defiende la libertad.

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Opinión

Los directores de diarios, ¿quiénes son?

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Por Oscar López Reyes

Bienvenido Álvarez Vega alborea como un adalid del periodismo y un portaestandarte en la dirección de dos relevantes diarios impresos. Para esa función cualifica, profesionalmente, por su formación académica en comunicación, su olfato noticioso agudo y saber periodístico; su rigor en la selección y verificación de la información, y su reconocida honestidad y credibilidad, que anclan como clave.

Bienvenido Álvarez Vega, Premio Nacional de Periodismo, igual que Miguel Franjul, director de Listín Diario, y Aníbal de Castro, director de Diario Libre, quienes acoplan la trilogía de los decanos de los diarios impresos del país. Son respetados por sus trayectorias, y porque saben diferenciar, meridianamente, la especulación y el relato de actualidad e interés colectivo, en su texto y contexto.

Ellos y los otros directores de diarios son reputados porque saben escuchar, guiar en el trabajo en equipo contrarreloj y delegar, e inspirar a sus colegas de labores en las salas de redacción; conocen perfectamente las exigencias de las audiencias, el modelo del negocio de una publicación y cómo adaptar los contenidos en la transición digital de los diarios, sin apartarse de su identidad de la publicación. La experiencia, sin improvisación, enseña a la gestión mediática y a cómo abordar, apropiadamente, la ética periodística.

El retiro de Álvarez Vega de la dirección del matutino Hoy coincidió con solicitudes de alumnos de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Dominicana O&M que, con frecuencia, me preguntan si tengo relación con el director de X diario, porque quieren mi ayuda para realizar su pasantía. Les contesto que sí, que con todos los directores y que tengo el privilegio de ser un periodista de interludio, y a seguidas exclaman: ¡Qué! Sí -les respondo- porque en 50 años he trabajado con todos ellos (veteranos) y con los jóvenes, como ustedes. Y -para mi sorpresa- indagan quiénes y cómo son ellos.

Para no seguir desgañitándome con respuestas rápidas, y muchas veces mutiladas, preparé un breve prontuario de cada uno de los principales ejecutivos de rotativos, que prefiero compartir con los estudiantes de las otras ocho escuelas universitarias de comunicación social de República Dominicana, y con lectores de esas antiguas gacetas.

1.- Miguel Franjul, director de Listín Diario. Estudió en el Instituto Dominicano de Periodismo (IDP) e ingresó como reportero del Listín Diario en 1968, a los 17 años de edad. También ha sido director de La Información (Santiago), La Nación y Diario@Diario. Es autor de cinco libros. Siendo subdirector de Hoy, me empleó como redactor de ese matutino y a numerosos alumnos ha acogido como pasantes, con una simple solicitud.

2.- Aníbal de Castro, director de Diario Libre. Cambió los estudios de sacerdote en el Seminario Misionero por los de periodismo en la UASD y Estudios de Desarrollo en la Universidad de East Anglia, Londres, en 1979. Laboró para El Nacional, HIN y como jefe de redacción y director de Última Hora. Fue fundador del primer impreso gratuito del país: Diario Libre, así como de la revista Rumbo; embajador en Washington, el Reino Unido, España, Bélgica y jefe de la Misión ante la Unión Europea. Por más de diez años publicó mis artículos de opinión en Última Hora y compartimos la dirección del Instituto de Previsión y Protección del Periodista (IPPP).

3.- Bienvenido Álvarez Vega, director de Hoy. Estudió periodismo en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y laboró como periodista para Radio Ahora, El Nacional, La Noticia, Radio Comercial, Radio Popular y director-fundador de El Siglo, el primer periódico digital del país. El protestantismo ha moldeado su ejercicio profesional y su vida. Compartimos como redactores del matutino El Sol, en 1978, y en la década de 1980 laboré bajo su dirección en el Hoy.

4.- Persio Maldonado, director de El Nuevo Diario. Desde mediados de la década de 1970 se inició en el área administrativa en el matutino El Sol y en 1981 junto a un grupo de periodistas fundó El Nuevo Diario. Se licenció en Ciencias Políticas en la UASD y Derecho en la Universidad Interamericana. Funge como presidente de la Sociedad Dominicana de Diarios y coproductor del programa Matinal, Canal 5, Telemicro. Juntos laboramos en El Sol y El Nuevo Diario.

5.- Bolívar Díaz Gómez, director de El Nacional. En 1968 se inició en el periodismo como corresponsal de El Nacional en Santiago y luego en la redacción central de la capital y en la revista Ahora. En 1988 fue designado subdirector de El Nacional y a los 27 años ascendido a director, en sustitución de Radhamés Gómez Pepín, fallecido el 26 de octubre de 2015. Desde el 2018, cada martes en ese rotativo me publica la columna Libre Pensar.

6.- Nelson Rodríguez, director de El Caribe. Locutor desde 1972, en Santiago, y en 1977-1980 en el área de producción de El Sol. Laboró como reportero, jefe de redacción y otras funciones ejecutivas en El Nuevo Diario, El Siglo, Última Hora, Diario Libre, la revista Rumbo, Grupo Cinco y la Junta Central Electoral. En 1977-1978 ocupó la secretaría general del Sindicato de Trabajadores de la Editora El País o El Sol, en el cual le acompañé como miembro de la directiva de ese gremio.

7.- José P. Monegro, director de El Día. Inició sus estudios de periodismo en la UASD y terminó en la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Católica Santo Domingo (UCSD). Por 11 años fue reportero de Listín Diario y corresponsal de la agencia norteamericana Asocciated Press (AP). Se desempeñó como jefe de redacción de la revista Ahora y subdirector de El Día, bajo la dirección de Rafael Molina Morillo, a quien sustituyó.

8.- Ingrid González Rodríguez, directora interina de La Información. Licenciada en Educación en la PUCMM, y especializada en técnicas pedagógicas aplicadas a la Educación Superior en la Universidad UTESA. Desde 1996 ha publicado la columna diaria Reflejos, dedicada a tópicos de filosofía, arte, literatura y viajes, en la faceta del periodismo cultural. Escribió para el periódico Centenario y fue consorte del doctor Príamo Rodríguez Castillo, presidente de La Información y de Utesa. A ella me ha unido la literatura.

Similares improntas fueron estampadas por verdaderos periodistas, icónicos en la dirección de diarios, como Rafael Herrera, Francisco Comarazamy, Germán Emilio Ornes y su hijo Antonio Emilio Ornes, Mario Álvarez Dugan, Freddy Gatón Arce, Rafael Molina Morillo, Radhamés Gómez Pepín, Virgilio Alcántara, los hermanos Silvio y Emilio Herasme Peña, Bonaparte Gautreaux Piñeyro, Juan Bolívar Díaz, Antonio Gil, Pedro Caro, Miguel Angel Prestol, Félix Reyna, Mozart Deláncer, Eulalio Almonte Rubiera, Osvaldo Santana, Víctor Manuel Tejada, Ruddy González, Huchi Lora, Juan Manuel García y Manuel Quiroz.

Las publicaciones dirigidas por intelectuales o científicos no periodistas se han caracterizado por la opacidad en el desface informativo y editorial, y terminan en el naufragio, en tanto que los economistas designados como editores económicos se han deslizado, escurridizos, hacia el precipicio más insondable.

Como podemos observar, sin microscopios ni lupas, el director de un diario que sea un periodista profesional experimentado en el reporterismo de calles y fuentes oficiales, evita disgustos no revelados y conflictos con editores y otros miembros de la redacción, que se siente menospreciados por la ausencia de ascensos.

En esta época de desinformación, superficialidades, falsas noticias y manipulaciones/distorsiones expresamente interesadas, el periodista en la dirección de un diario -y no un experto o doctor que pocos entienden por su incorregible exceso de tecnicismos- asegura la aplicación rigurosa de la ética y la independencia informativa por encima de las coacciones comerciales y políticas. En el reverso, el medio tira por la borda el derecho a la información y renuncia a ser un contrapoder, porque se vuelve un artefacto insulso y sin prestigio.

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El autor: Expresidente Colegio Dominicano de Periodistas (CDP)/Asoc. Escuelas de Comunicación Social (AdecomRD) y presidente Asoc. de Profesionales de Relaciones Públicas (Asodoprep).

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