Análisis Noticiosos
Tras los pasos de Snowden
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13 años agoon
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LA REDACCIÓNPor Pedro Miguel
El tránsito de Edward Snowden desde Hong Kong hacia quién sabe dónde ha provocado un revuelo mundial en los medios y encontronazos agrios de la diplomacia estadunidense con los gobiernos de Hong Kong, China, Rusia y Ecuador: el Departamento de Estado acusa a la ciudad china autónoma de haber permitido la salida de un fugitivo; achaca a Pekín el haber tenido parte importante en la decisión; reprocha a Moscú que no haya efectuado una entrega expedita del ex consultor de la CIA y la NSA y advierte a Quito que habrá consecuencias si el gobierno de Rafael Correa decide otorgar refugio a Snowden. En general, Washington amenaza a todos los que colaboren en la fuga del infidente con tomar represalias –diplomáticas y, a lo sumo, económicas, se entiende.
Oficialmente, Edward Snowden permanece, desde el domingo en la mañana, en la zona internacional de tránsito del aeropuerto moscovita de Sheremetyevo. El martes el vuelo de Aeroflot que supuestamente llevaría a Snowden a La Habana despegó de suelo ruso repleto de periodistas que compraron el boleto correspondiente con el único propósito de entrevistar al prófugo en las largas horas de vuelo hacia la capital cubana. Para su desgracia hubieron de conformarse con matar el tiempo fotografiando los dos asientos vacíos reservados por Snowden y por la abogada Sarah Harrison, integrante de Wikileaks a la que le fue encomendada la misión de asistir al estadunidense en su incierto viaje de Hong Kong hacia Islandia, Cuba, Venezuela o Ecuador. Ese mismo día el presidente Vladímir Putin y su canciller, Serguéi Lavrov, se ampararon en el hecho de que Snowden no ha cruzado la frontera rusa –en referencia a que no ha llegado a los controles de migración del aeródromo– y apelaron a la ficción de que tal área es una suerte de tierra de nadie en la que las autoridades no tienen injerencia. El mandatario ruso aseguró que el ex contratista era un hombre libre que podía dirigirse hacia donde le diera la gana, y mientras más pronto, mejor. Pero, hasta donde se sabe, Snowden no ha abandonado Sheremetyevo.
¿Meses en un aeropuerto?
Algunos atribuyen la demora al hecho de que ninguna aerolínea está dispuesta a venderle un boleto porque carece de pasaporte, toda vez que el suyo fue revocado por el Departamento de Estado. En un primer momento, Wikileaks afirmó que Snowden viajaba con un documento de refugiado que le habría sido otorgado por el gobierno ecuatoriano –el cual podría demorarse meses en decidir sobre su solicitud de asilo–, pero el hecho fue desmentido por las autoridades de Quito; el ex juez español Baltasar Garzón, abogado de Julian Assange, se rehusó a defender al perseguido estadunidense, y los ávidos periodistas siguen peinando la zona internacional de tránsito de la terminal aérea moscovita sin encontrar rastro alguno del prófugo. El martes WikiLeaks señaló en un tuit que la cancelación de pasaporte de Snowden y la intimidación a países intermediarios pueden mantenerlo permanentemente en Rusia. No es el equipo más brillante en el (Departamento de) Estado. Ayer algunos medios occidentales afirmaron que el FBI estadunidense y el Servicio Federal de Seguridad (FSB, antes KGB) ruso habían establecido contactos sobre el caso Snowden y que desde la víspera el director del FBI, Robert Mueller, se había comunicado al menos en dos ocasiones con el jefe del FSB, Alexandr Bórtnikov. La organización de Julian Assange informó ayer que el ex consultor no está siendo interrogado por el FSB; se encuentra bien y Harrison lo acompaña de manera permanente.
Desde los primeros días de este mes, cuando The Guardian empezó a revelar los documentos filtrados por Snowden, en los que se exhibía el gigantesco aparato de espionaje electrónico de la NSA y su uso contra ciudadanos estadunidenses y extranjeros, así como contra universidades, empresas y funcionarios de otros países, a la presidencia de Barack Obama no la calienta el sol, por más que su titular sude copiosamente en los jardines de la Casa Blanca en conferencias de prensa dedicadas por completo a otros temas. El secretario de Estado, John Kerry, papalotea por medio planeta y oscila entre la amenaza y la súplica para que alguien en el mundo le haga la caridad de ayudarlo a echarle el guante al revelador de prácticas de gobierno ilegales y vergonzosas. Mientras tanto, las derechas estadunidenses –republicanas y demócratas– acosan a Obama, lo acusan de blandengue ante Rusia –como si pretendieran tomar por asalto un aeropuerto moscovita para secuestrar a Snowden y llevarlo a la fuerza a territorio estadunidense– y piden sumergir al ex empleado de la NSA y de la CIA en un baño de ácido hirviente, o algo así. De acuerdo con los datos disponibles, el causante del revuelo permanece en Sheremetyevo, sea porque no puede salir de allí, sea porque está meditando su próxima jugada.
¿Y dónde quedó Bradley Manning?
De lo que (casi) nadie se acuerda, a estas alturas del escándalo, es dónde quedó Bradley Manning, el soldado estadunidense que filtró centenares de miles de documentos secretos que permitieron al mundo conocer, sin veladuras, el horror de los crímenes de guerra perpetrados por Washington en Irak y Afganistán, así como las turbias injerencias diplomáticas que conforman la política exterior real de Estados Unidos en el mundo.
Es pertinente recordarlo: por estos días, Manning sigue enfrentando un juicio militar amañado y grotesco que no tiene por objeto hacer justicia sino a) sentar un precedente para disuadir de antemano a cualquier empleado del gobierno de Washington que sienta la tentación de revelar podredumbres clasificadas, y b) forzarlo a incriminar a Julian Assange a fin de que las dependencias judiciales estadunidenses tengan un asidero para emprender una persecución formal en contra del australiano. Como lo recuerda una nota de David Carr y Ravi Somaiya publicada el martes pasado por The New York Times (http://goo.gl/mMZOX), el gobierno de Estados Unidos no se ha olvidado de él y varias dependencias oficiales siguen investigando a Assange y a WikiLeaks, y un gran jurado ha girado citatorios a testigos; decenas de miles de páginas han sido recopiladas como pruebas y al menos cuatro ex integrantes de WikiLeaks han hecho contacto con autoridades estadunidenses que investigan a Assange para hablar de asuntos confidenciales. Sin embargo, dicen los autores de la nota, la persecución pondría a la administración en un territorio legal engañoso: Wikileaks es una organización internacional y, a diferencia del soldado Manning y de Snowden, Assange y los miembros de su equipo no trabajaron para el gobierno o sus contratistas y no podrían ser acusados de espionaje.
Manning, por su parte, acude día a día a las audiencias del proceso que preside la coronel Denise Lind a enfrentarse con cosas tan absurdas como la prohibición de argumentar que, al filtrar documentos gubernamentales, actuó en función del interés público, un atropello que ha escandalizado incluso a Amnistía Internacional (http://goo.gl/tGC5H), pese a la timorata postura adoptada por esa organización ante la persecución contra Manning, Assange y Wikileaks en general (http://goo.gl/vBvqc).
Según Clark Stoeckley, uno de los pocos civiles a los que se ha permitido el acceso a la sala donde se realiza el juicio, y quien registra en dibujos lo que ocurre en el sitio, «lo que más me ha sorprendido es la confianza de Bradley y su buen humor; al oírlo, encuentro que es inteligente, sincero y valiente»
Análisis Noticiosos
El mensaje equivocado de la elección presidencial en Latinoamérica.
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1 semana agoon
octubre 5, 2026Por José Cabral
La elección presidencial en los países latinoamericanos envía un mensaje preocupante, el cual consiste en que mientras más vínculos con el bajo mundo se tenga, mayores son las posibilidades de salir triunfante.
Este meta mensaje lo hemos vivido en Colombia, Honduras, Perú, Panamá y ahora en Brasil, lo cual quiere decir que para ser un buen candidato presidencial hay que tener vínculos con el bajo mundo, porque parece que la conducta ética no es apreciada por el votante latinoamericano.
Flavio Bonsonaro es buen ejemplo de la tendencia en este sentido, quien en las elecciones celebradas este domingo 4 de octubre en Brasil ha logrado quedar en primer lugar con una votación que llega casi al 50 por ciento.
Sin embargo, será el próximo 25 del presente mes cuando se celebre la segunda vuelta de los referidos comicios, en los que una serie de pequeños partidos han obtenido algo más del siete por ciento de la votación general, lo que de alguna manera representa lo que podría darle el triunfo a Bolsonaro, un hombre de derecha e imputado de una serie de irregularidades,
En Brasil se ha repetido la misma historia de otros lugares de Latinoamérica, donde el apoyo de Donald Trump a gente vinculada al bajo mundo logran imponerse en las elecciones presidenciales.
Este cuadro plantea si lo que ocurre en Latinoamérica significa que la lucha en contra del crimen transnacional carece de sinceridad y que se valora más al que anda en ese mundo que al hombre serio.
Son muchos los discursos en contra del crimen transnacional, pero todo parece indicar que esa narrativa no luce que sea sincera.
En consecuencia, me parece que el real mensaje que se envía es que meterse al lavado de activo y negocios ilícitos es la mejor vía para hacer política.
El triunfo de Bolsonaro y de otros elegidos en Latinoamérica no deja dudas de que el bajo mundo ha ganado la batalla e incluso entre los que dicen combatirlo.
Parece que no tiene sentido escoger el camino de la ética en la política, porque si bien hay quienes dicen combatir el problema del no respeto de la ley, pero en la práctica hacen todo lo contrario y el votante al final de la jornada también se inclina por esta tendencia.
Todo anda al revés de como lo plantea gente que busca cambios profundos en los países latinoamericanos, donde la ética parece importar muy poco.
Análisis Noticiosos
CARTA ABIERTA A LA CLASE POLÍTICA DOMINICANA
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2 semanas agoon
septiembre 27, 2026
Les hablo desde la responsabilidad ciudadana, no desde la trinchera partidaria. Les hablo porque la democracia dominicana atraviesa un umbral peligroso y pretender que todo sigue igual es una irresponsabilidad histórica.Análisis Noticiosos
La República Dominicana entre las estadísticas y la realidad de la delincuencia en el pais.
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3 semanas agoon
septiembre 23, 2026Las cifras oficiales presentan una supuesta tendencia descendente en los homicidios durante 2026, pero los robos, los hechos violentos de alto impacto y el temor ciudadano son el pan de cada día.
Por la redacción
La delincuencia sigue ocupando un espacio central en la conversación pública dominicana, pese a que las estadísticas oficiales hablan de avances en algunos indicadores, especialmente en la reducción de los homicidios, pero los hechos y la percepción de inseguridad continúa presente en la mayoria de la población.
Al 11 de septiembre de 2026, la Fuerza de Tarea Conjunta reportó una tasa acumulada de 7.41 homicidios por cada 100,000 habitantes, inferior a los registros de 2025, 2024, 2023 y 2022. Además, pero lo que se se observa no parece corresponderse con esas estadisticas.
Ese dato muestra una aparente tendencia favorable en materia de violencia homicida. Sin embargo, por sí solo no permite concluir que la inseguridad haya dejado de ser un problema de primer orden en la preocupacion de la gente.
En el reporte correspondiente al corte del 31 de agosto, las autoridades contabilizaron 4,402 robos, junto con 91 homicidios y 183 personas heridas. Esto evidencia que la criminalidad no puede analizarse únicamente a través de las muertes violentas.
Una cosa es la estadística y otra la experiencia cotidiana
El ciudadano no mide la seguridad solamente por la tasa nacional de homicidios.
La mide cuando sale de su casa, cuando utiliza su teléfono en la calle, cuando deja un vehículo estacionado, cuando abre un negocio o cuando un familiar regresa tarde de trabajar.
Por eso, puede existir una aparente reducción de algunos delitos y, al mismo tiempo, mantenerse una percepción elevada de inseguridad.
El problema se vuelve aún más visible cuando ocurren hechos violentos de gran repercusión mediática. Casos de homicidios, atracos, ataques dentro de viviendas o enfrentamientos armados generan un impacto social que va más allá de las estadísticas.
En septiembre, por ejemplo, la Policía ha informado sobre varios operativos vinculados a robos, atracos y homicidios, incluyendo casos en Boca Chica y Santo Domingo Norte.
Los robos siguen siendo parte importante del problema
Uno de los puntos que merece mayor atención es el comportamiento de los delitos contra la propiedad.
En apenas una semana, con corte al 4 de septiembre, el reporte policial registró 563 robos.
Aunque ese número necesita ser interpretado dentro del total nacional y comparado con períodos equivalentes, refleja que miles de ciudadanos continúan enfrentándose a situaciones relacionadas con sustracción de bienes, atracos y otros delitos patrimoniales.
Las propias autoridades han informado que, durante el primer semestre de 2026, los robos mostraban una reducción interanual de alrededor de 27 % frente a igual período de 2025.
La conclusión, por tanto, no es que los robos estén aumentando necesariamente, sino que siguen siendo numerosos y visibles, aun dentro de una tendencia oficial de esgrimir una narrativa de reducción del fenómeno..
El reto no es solo detener, sino prevenir
Otro elemento central del debate es la estrategia de seguridad.
La Policía ha intensificado patrullajes, operativos, allanamientos y ejecución de órdenes de arresto. A junio de 2026, las autoridades reportaban más de 1.7 millones de acciones preventivas, 3,220 órdenes de arresto ejecutadas y 845 allanamientos.
Pero una política de seguridad pública sostenible necesita ir más allá de la reacción policial.
Debe incluir prevención comunitaria, inteligencia criminal, control de armas ilegales, investigación de redes delictivas, persecución financiera del crimen organizado y fortalecimiento de la justicia.
También requiere atender factores sociales que, sin ser una causa automática de la delincuencia, pueden crear contextos de mayor vulnerabilidad: abandono escolar, falta de oportunidades laborales, consumo problemático de drogas, violencia familiar y presencia de estructuras criminales en determinados sectores.
La confianza ciudadana es parte de la seguridad
Existe otro desafío menos visible: la confianza en las instituciones.
Cuando una víctima no denuncia porque considera que “no vale la pena”, cuando teme represalias o cuando piensa que el expediente no avanzará, el sistema de seguridad pierde información esencial.
La lucha contra la delincuencia también depende de que el ciudadano confíe en la Policía, el Ministerio Público y los tribunales.
Una investigación bien realizada, un proceso judicial transparente y una sanción conforme al debido proceso pueden tener un efecto preventivo tan importante como el patrullaje.
Una realidad con dos caras
Los datos actuales permiten identificar una realidad compleja.
Por un lado, la tasa de homicidios presenta una tendencia supuestamente descendente: pasó de niveles superiores a 13 por cada 100,000 habitantes en 2022 a alrededor de 7.4 en septiembre de 2026, según las estadísticas oficiales, pero en la práctica no parece ser esa la realidad.
Por otro, los robos, los delitos violentos de alto impacto y la constante difusión de hechos criminales mantienen viva la preocupación social.
La cuestion es que eso explica por qué puede existir una diferencia entre lo que muestran las cifras y lo que siente la gente.
El desafío: que la mejoría estadística llegue a las calles
La verdadera prueba para cualquier política de seguridad no será únicamente reducir una tasa.
Será conseguir que esa reducción se traduzca en una experiencia cotidiana diferente.
Que el comerciante pueda cerrar su negocio con menos temor.
Que una persona pueda caminar por su comunidad sin sentirse permanentemente vulnerable.
Que una familia pueda confiar en que, si ocurre un delito, habrá una investigación seria y una respuesta institucional.
La República Dominicana muestra, de acuerdo a los informes oficiales, supuestos avances en algunos indicadores, particularmente en homicidios, pero el desafío de la seguridad ciudadana continúa siendo mucho más amplio: reducir el delito, fortalecer la justicia y lograr que la población también perciba esa mejoría en su vida diaria.
