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Trump busca el voto hispano en lugares insospechados
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7 años agoon
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LA REDACCIÓN
YORK, Pensilvania, EE.UU.-La campaña de reelección de Donald Trump está buscando votos en los lugares más insospechados, intentando ganar simpatizantes hispanos en estados donde no hay grandes comunidades, como Pensilvania.Su segunda campaña, mucho mejor financiada y organizada que la anterior, intenta aprovechar cualquier posible ventaja táctica, lo que incluye tratar de capturar incluso pequeños grupos de votos hispanos confiando en que ayuden en las batallas más ajustadas.
“Creo que se ganan las campañas con lo que llamamos ‘tajaditos’. Bocaditos. Hay que hacer un poco de esto y un poco de aquello”, comentó Bertica Cabrera Morris, nacida en Cuba y miembro del grupo asesor “Latinos for Trump”. “No necesitas a todo el mundo de todos los grupos, pero tienes que tener un poquito de todo”.
Por muchos motivos, incluida la hostilidad del presidente de Estados Unidos hacia los inmigrantes, será una tarea difícil.
Eso quedó claro una tarde reciente en York, Pensilvania, cuando Karyme Navarro, de 18 años, rellenaba su primer formulario de registro de votante pero se detuvo en una pregunta sobre afiliación política.
Mirna Orellana, organizadora comunitaria del grupo no partisano sin fines de lucro “We Are Casa”, que llevó el formulario a casa de Navarro, no puede defender a ningún partido. Aun así, ha visto suficientes veces la situación como para tener una respuesta preparada. Les dice que si son demócratas, son partidarios de Obama, y si son republicanos, prefieren a Trump.
Navarro asintió y después devolvió el formulario. Había marcado “demócrata”.
Los demócratas cuentan con esas situaciones, con hispanos tan indignados por las medidas y los comentarios de Trump contra los inmigrantes que acudirán en masa a las urnas para impedir su segundo mandato.
Los activistas en la campaña de Trump admiten que el fervor del presidente contra los hispanos no ayuda a su causa. Aun así, dicen que muchos miembros de la comunidad se verán atraídos por la fortaleza de la economía y los valores conservadores. También los demócratas dicen que a menudo, no basta con criticar a Trump para ganarse el apoyo de los hispanos.
Como es comprensible, la campaña de reelección centra sus esfuerzos en estados indecisos como Florida y Nevada, y podría reforzar la posición de Trump en Arizona y Texas. Pero esos esfuerzos redoblados también podrían tener efecto en zonas menos evidentes en las que Trump ganó en 2016, como partes de Pensilvania donde la población latina va en alza y el margen de error es pequeño.
“Los latinos están saliendo de los centros urbanos, apartándose de los feudos demócratas”, dijo José Fuentes, exsecretario de Justicia de Puerto Rico, asesor de la campaña de reelección del presidente y describió Pensilvania como “un ejemplo perfecto”. “Nos estamos centrando de forma específica en esas zonas que pueden ser exitosas para nosotros”, señaló.
Se trata de lugares como York, una ciudad en el sur del estado con una población en torno a las 45.000 personas famosa por sus mancuernas. Casi un tercio de sus habitantes son hispanos, muchos con raíces en Puerto Rico o República Dominicana. La ciudad, de fuerte tendencia demócrata, está rodeada por un territorio claramente partidario de Trump.
Miembros del partido han identificado una docena de lugares en todo el país donde apelar a votantes hispanos, negros y asiáticos, indicó Fuentes. Se ha financiado la formación de más de 500 personas que aumentaron sus esfuerzos para ganar adeptos en eventos locales.
La demócrata Hillary Clinton ganó a Trump por 66% frente a 28% entre los hispanos a nivel nacional, por debajo del 71% de hispanos que apoyaron a Barack Obama en 2012. El expresidente George W. Bush también consiguió más del 40% del voto hispano en 2004, pero su mensaje era mucho más inclusivo que el de Trump.
Los hispanos suponen apenas el 8% de la población de Pensilvania. En 2016, Trump ganó allí -un estado de unos 12,8 millones de personas- por unos 44.000 votos, o menos del 1% de los sufragios. Ahora hay casi un millón de hispanos en Pensilvania, y el Pew Research Center estimó que para las elecciones de media legislatura en 2018, 501.000 podían votar en todo el estado, lo que les convierte en el 10mo grupo más grande de votantes hispanos en el país.
El 38% de los hispanos votó a congresistas republicanos, según datos del VoteCast de AP, pero los demócratas ganaron con facilidad las pugnas al Senado y a gobernador.
Fuentes señaló que una clave para obtener apoyo de la comunidad es ajustar los mensajes a personas con raíces en diferentes lugares de Latinoamérica. A los cubanos les interesan sobre todo las relaciones de Estados Unidos con la isla y con Venezuela, señaló. A los puertorriqueños les preocupa la recuperación tras el huracán María en 2017 y cuestiones relacionadas con las aspiraciones de convertir el territorio estadounidense en un estado. En general, a los mexicanos les interesan sobre todo las relaciones comerciales, como a la mayoría de los suramericanos. Los centroamericanos tienden a centrarse más en la política migratoria.
Los mensajes dirigidos a esas categorías de votantes en zonas concretas pueden ser bien recibidos, apuntó Fuentes, incluso aunque los comentarios del presidente no lo sean en ocasiones.
“Este presidente tiene su propio estilo”, dijo Fuentes. “Pero mi argumento es que hemos tenido éxito con él”.
Antes de las elecciones de 2018, Trump se centró en una caravana de migrantes centroamericanos y vio cómo los demócratas se hacían con 41 escaños en la Cámara de Representantes.
Sin embargo, un sondeo de Gallup mostró en julio que el 27% de los estadounidenses mencionaba la inmigración como el problema más importante de Estados Unidos, la cifra más alta jamás registrada para ese tema. La campaña de Trump lo destacó en los emails enviados a simpatizantes, indicando que el “liderazgo y la determinación” del presidente puede “Mantener a Salvo a Estados Unidos”.
“Nosotros llegamos de forma legal, igual que hicieron nuestros antepasados. Eso significa mucho para nosotros, el Estado de derecho”, dijo el senador estatal de Texas Pete Flores, republicano. El exguarda de coto de caza, con raíces mexicanas, representa a un distrito con más de 740 kilómetros (460 millas) de frontera con México. Con fuerte acento hispano del sur de Texas, Flores dijo que Trump “tiene más apoyo entre la gente corriente de lo que dice la mayoría de la gente” porque el desempleo es muy bajo.
De vuelta en Pensilvania se habla de los mismos temas, indicó el exrepresentante republicano Lou Barletta, que el año pasado perdió unas elecciones al Senado. Como alcalde de Hazelton en 2006, Barletta defendió una de las primeras ordenanzas que prohibían a caseros y empleadores tratar con personas sin permiso de residencia. La medida fue bloqueada después en una corte federal.
“Creo que cuando el presidente habla de asegurar la frontera, de cómo la gente que está aquí de forma ilegal tiene que irse a casa (porque) cometieron delitos, ellos comprenden de lo que está hablando”, dijo sobre los votantes hispanos del estado.
También el Comité Nacional Demócrata ha empezado a formar equipos en estados decisivos clave. Su presidente, Tom Perez, hijo de inmigrantes dominicanos, visitó Pensilvania el pasado verano.
“Es importante exponer el racismo y el odio, y es un factor motivacional, pero en muchos casos no basta”, dijo Lizet Ocampo, directora política de People For the American Way, una organización progresista con sede en Washington. “Ser bueno en inmigración te hace pasar de la puerta, y ser bueno en todos los otros temas te lleva a la meta”, añadió.
Un reciente sondeo entre hispanos con derecho a voto en todo el país realizado por la encuestadora demócrata Latino Decisions determinó que solo el 13% dijo que “definitivamente” votaría a Trump en 2020. Pero también hay falta de entusiasmo en el otro bando: menos del 60% de los encuestados dijo tener previsto participar en las primarias demócratas.
Orellana, la organizadora de “We Are Casa”, que defiende los derechos de los inmigrantes y tiene 100.000 miembros en Maryland, Virginia y Pensilvania, dijo que a pesar de la numerosa población hispana en York, ve mucha gente con gorras de “Make America Great” (“Hagamos grande a Estados Unidos”).
“No puedo ni mirarles a la cara”, dijo Orellana. “Es como, ‘¿Cómo puedes hacerle eso a tu gente?’”.
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Donald Trump no tiene las cartas a su favor en Irán
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16 horas agoon
mayo 12, 2026Agencia AFP
Washington, Estados Unidos.-Una de las metáforas favoritas del presidente Donald Trump es que tiene las cartas en la mano. O sea que gracias al poder de Estados Unidos y a su propia pericia a menudo logra imponerse a cualquier adversario.
Pero ante Irán parece que no tiene una mano tan buena.
En su viaje de esta semana a China, Trump no proyectará la imagen de un ganador, sino la de un dirigente acosado tanto por la obstinada negativa de Irán a aceptar un acuerdo en sus términos, como por el menguante apoyo de los estadounidenses al conflicto, que ahora pagan más por la gasolina.
Trump se unió a Israel para atacar a Irán el 28 de febrero con bombardeos que mataron al líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, y a gran parte de la cúpula militar.
Pero Irán respondió con rapidez tomando el control del estrecho de Ormuz, el angosto paso por el que antes transitaba una quinta parte del petróleo mundial. A la vez, ha lanzado misiles y drones contra las monarquías árabes del Golfo, desbaratando la reputación de estabilidad de estos países ricos en petróleo.
El Estado teocrático iraní aplastó sin piedad las protestas de enero y ahora está dominado por la élite de los Guardianes de la Revolución, aún menos dispuestos a transigir con Estados Unidos.
«Creo que el gobierno ha juzgado de manera fundamentalmente errónea el carácter y el enfoque del régimen en Teherán», opinó Yacoubian.
– «Muy desesperado» –
Trump declaró un alto el fuego el 8 de abril y lo ha prorrogado indefinidamente, incluso después de haberse visto obligado dos veces a suspender viajes de altos funcionarios estadounidenses para negociar en Pakistán, luego de que Irán se negara a asistir.
La semana pasada, Trump anunció el «Proyecto Libertad» en el que fuerzas estadounidenses ayudarían a los barcos a atravesar Ormuz, pero suspendió la operación dos días después debido a la preocupación de los países árabes del Golfo de quedar expuestos a nuevos ataques.
«Las acciones de Trump durante el último mes muestran a un líder muy desesperado por poner fin a este conflicto, pero que sigue amenazando con más conflicto si no consigue lo que quiere», dijo Brian Katulis, investigador principal del Instituto de Oriente Medio.
«Eso demuestra que sencillamente no sabe cómo conseguir un mejor acuerdo. Podría haberlo conseguido antes de que comenzara la guerra», dijo.
El año pasado, Trump criticó a predecesores suyos por intervenir en Oriente Medio y describió a China como el principal rival de Estados Unidos.
Pero ahora visita China «con una mano mucho más débil», dijo Katulis.
«Las fuerzas armadas estadounidenses han gastado gran parte de su armamento y arsenal en apenas mes y medio, y China lo sabe», indicó.
– Dar vuelta la página –
La semana pasada, Trump y sus principales asesores dijeron que al menos la parte ofensiva de la guerra había terminado, de lo contrario la administración necesitaría la autorización del Congreso.
Pero el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en una entrevista emitida el domingo en el programa «60 Minutos» de CBS News, dijo que la guerra no había terminado. Según él, aún era necesario incautar uranio del programa nuclear de Irán.
Garret Martin, experto en política exterior de la American University, afirmó que la única salida para Trump podría ser un acuerdo negociado, incluso menos riguroso que el alcanzado sin guerra en 2015 por el expresidente Barack Obama. El mismo que Trump calificó como «el peor acuerdo de la historia».
El efecto final sobre la imagen de Estados Unidos sería el opuesto al de enero, cuando Trump proclamó su triunfo tras una incursión en Venezuela que depuso rápidamente y capturó al líder izquierdista Nicolás Maduro e instaló a una sucesora dócil.
«Nadie está cuestionando que el ejército estadounidense sea más poderoso y más fuerte que el iraní», dijo Martin.
«Pero eso no basta cuando el adversario está librando lo que considera un conflicto existencial».
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Trump exige acelerar construcción del salón de baile en la Casa Blanca tras el tiroteo en hotel vecino
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2 semanas agoon
abril 26, 2026«Lo que pasó anoche es exactamente la razón por la que nuestros grandes militares, el Servicio Secreto y las fuerzas del orden han estado exigiendo que se construya un salón de baile grande y seguro en los terrenos de la Casa Blanca», afirmó Trump.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, exigió este domingo la finalización inmediata del polémico salón de baile que ordenó construir en la Casa Blanca, tras haber sido evacuado la noche del sábado de la cena de la Asociación de Corresponsales por la irrupción de un hombre armado.
En un mensaje publicado en su red social, Truth Social, el mandatario insistió en que el incidente, en el que un agente del Servicio Secreto resultó herido, justifica la necesidad de contar con un espacio de alta seguridad dentro del perímetro de la residencia presidencial.
«Lo que pasó anoche es exactamente la razón por la que nuestros grandes militares, el Servicio Secreto y las fuerzas del orden han estado exigiendo que se construya un salón de baile grande y seguro en los terrenos de la Casa Blanca», afirmó Trump.

El mandatario arremetió contra la batalla legal que mantiene suspendidas las obras del proyecto de 400 millones de dólares, el cual supuso la demolición de la histórica Ala Este en octubre de 2025.
«La ridícula demanda contra el salón de baile, interpuesta por una mujer que paseaba a su perro y que no tiene ninguna legitimación, debe ser desestimada de inmediato», sentenció Trump, refiriéndose al proceso judicial que el pasado marzo llevó al juez federal Richard Leon a ordenar la suspensión de las obras por falta de aprobación del Congreso.
El juez de distrito Richard Leon, en Washington, concedió la solicitud de una medida cautelar preliminar presentada por un grupo conservacionista, que detiene temporalmente el proyecto de Trump en la Casa Blanca.
Según el presidente, el nuevo salón, de unos 8.000 metros cuadrados, es una estructura «de alto secreto militar» que cuenta con los niveles más altos de seguridad y que carece de habitaciones superiores por donde «personas no autorizadas puedan filtrarse».
Hizo así referencia al hecho de que el sospechoso del reciente incidente, identificado como Cole Tomas Allen, de 31 años, que intentó entrar armado al evento de gala, era un huésped del Hotel Washington Hilton, en el que se celebró la cena de corresponsales que presidía Trump.
El sospechoso, que fue neutralizado tras disparar contra el chaleco antibalas de un agente, provocó la evacuación abrupta del presidente; la primera dama, Melania Trump, y el vicepresidente, JD Vance.
«Este evento nunca habría ocurrido con el salón de baile de alto secreto que se construye actualmente en la Casa Blanca. ¡No se puede construir lo suficientemente rápido!», añadió el mandatario, quien aseguró que la obra, pese a los frenos judiciales, se encuentra «por debajo del presupuesto y sustancialmente adelantada a lo previsto».
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Lo que se sabe sobre el tiroteo ocurrido en la cena de corresponsales de la Casa Blanca
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2 semanas agoon
abril 26, 2026BBC MundoGlobales
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la primera dama, Melania Trump, fueron evacuados de la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca el sábado por la noche, tras reportarse disparos en las instalaciones.
El servicio secreto de Estados Unidos confirmó que nadie resultó herido en el incidente y que una persona fue detenida. Posteriormente, el sospechoso fue identificado como Cole Tomas Allen, de 31 años.
En declaraciones desde la Casa Blanca, el presidente afirmó que «siempre es impactante cuando suceden estas cosas, eso nunca cambia».
Posteriormente publicó un segundo mensaje en el que indicó que las fuerzas del orden les habían solicitado a él y a la primera dama que abandonaran las instalaciones.
¿Qué dijo Trump tras el tiroteo?
Desde la Casa Blanca, aproximadamente una hora después del incidente, el presidente declaró que un hombre había sido detenido tras abalanzarse contra la seguridad del hotel Washington Hilton con un «arma potente».
Asimismo indicó que un agente del servicio secreto recibió un disparo a quemarropa durante el incidente, pero que su chaleco antibalas le salvó la vida.
«Acabo de hablar con el agente y se encuentra muy bien», dijo. «Está muy animado, le dijimos que lo queremos y lo respetamos, y es un hombre muy orgulloso».
El presidente describió una sala «totalmente unida», con una «enorme muestra de cariño y unidad» tras el tiroteo.
Trump recalcó que deseaba que el evento se reanudara tras la detención del sospechoso, pero el protocolo lo impidió.
El evento será reprogramado, dijo Trump, y será «más grande, mejor y aún más espectacular».
El presidente también hizo referencia a los dos intentos de asesinato anteriores, uno durante un mitin en Butler, Pensilvania, y otro mientras jugaba al golf en Palm Beach, Florida.
Afirmó que «siempre es impactante cuando esto sucede, eso nunca cambia», y señaló que la primera dama quedó «bastante traumatizada» por el incidente.
El presidente también agradeció a los medios de comunicación, a quienes calificó de «muy responsables» en su cobertura de la situación en desarrollo.

¿Qué publicó Trump en redes sociales?
Poco antes de dirigirse a los medios, Trump compartió imágenes y un video del presunto sospechoso del tiroteo.
La foto, tomada en primer plano, muestra a un hombre sin camisa en el suelo, con las manos esposadas a la espalda y rodeado por agentes del servicio secreto.
En el video, de baja calidad, se ve a una persona corriendo junto a los agentes de seguridad, quienes luego se dan la vuelta y lo persiguen.
En su comparecencia ante los medios el sábado por la noche, el presidente confirmó que había dado la orden de difundir tanto las imágenes como el video.
¿Quién es el sospechoso y de qué se le acusa?

Las autoridades estadounidenses identificaron al sospechoso como Cole Tomas Allen, residente de Torrance, California.
Según CBS, socio informativo de la BBC en Norteamérica, Allen declaró a las autoridades que su intención era disparar contra funcionarios del gobierno de Trump.
Citando fuentes anónimas, CBS también informó que se efectuaron entre cinco y ocho disparos durante el incidente.
La policía informó que agentes de seguridad y el sospechoso intercambiaron disparos, sin precisar cuántos.
En una rueda de prensa, el jefe interino de policía de Washington D.C., Jeffery Carroll, declaró que el presunto autor de los disparos era huésped del hotel donde se celebraba el evento.
Carroll declaró que el sujeto estaba «armado con una escopeta, una pistola y varios cuchillos».
Posteriormente, aparecieron fotografías que mostraban a agentes del FBI y a la policía registrando una zona en una dirección de California que se cree está vinculada al presunto pistolero.
Trabajaba para una empresa de tutorías en Torrance llamada C2 Education, según confirmaron dos fuentes policiales a CBS. En diciembre de 2024, recibió el premio de «Profesor del Mes» de la empresa.
Se desconoce si aún trabaja para la empresa. El Distrito Escolar Unificado de Torrance declaró a CBS que Allen nunca ha sido empleado de su distrito.
El Instituto Tecnológico de California (Caltech) confirmó a CBS por correo electrónico que Allen se graduó de Caltech en 2017, pero no proporcionó más detalles.
Jeanine Pirro, fiscal federal del estado de Washington, dijo que el sospechoso enfrenta dos cargos por usar un arma de fuego durante un delito violento y por agresión a agentes federales con un arma peligrosa.
Añadió que será acusado formalmente el lunes ante un tribunal federal.
¿Qué ocurrió en la cena?
La cena anual de corresponsales de la Casa Blanca se celebraba en el hotel Washington Hilton, y se esperaba que el presidente pronunciara un discurso allí esa misma noche, cuando se oyeron disparos en las inmediaciones del salón de baile.
Varios corresponsales de la BBC, presentes en el evento, informaron de escenas de gran confusión tras los disparos.
Se vio a agentes del servicio secreto de Estados Unidos escoltando al presidente y a la primera dama fuera de la sala, mientras que altos funcionarios de la administración, como el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., y el secretario de Defensa, Pete Hegseth, fueron evacuados por sus equipos de seguridad.
Otros asistentes permanecieron en el salón de baile, confinados en sus puestos, y muchos periodistas intentaban informar a sus respectivas organizaciones.
La cena de corresponsales de la Casa Blanca es una tradición de la prensa estadounidense que se remonta a 1921 y a la que históricamente asiste el presidente en ejercicio.
Esta era la primera vez que Trump asistía al evento como presidente en ejercicio; su última asistencia fue en 2011.
