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Opinión

UASD: “zona de guerra”

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Solo que contrario a lo dicho por el rector y afines -repetido hasta la saturación por la dictadura mediática dedicada a inyectarle mentiras al alma nacional- esa “guerra” fue planeada por el clan que domina la UASD con el concurso de los “perros de presa” de su “seguridad” y el padrinazgo del poder neoliberal-privatizador que procura apoderarse de todo el de patrimonio social.
Ese clan aúpa escandalosos privilegios, minorías profesorales y burocráticas mafiosas y clientelas subordinadas, mediante un  turbio manejo de la precaria asignación estatal; mientras el gobierno dispone de una porción mayor del dinero que no le asigna a la UASD, agregando al robo descarado el financiamiento de centros privados que comercian con la educación.
  Y aliado a ellos el poder transnacional y local de este capitalismo rapaz y privatizador ha escogido a la UASD como próxima presa, al tiempo que sus máximas autoridades debilitan la lucha por el cumplimiento de la ley del 5% y ceden a la presión externa imponiendo el tarifazo anti-estudiantil que favorece la privatización.
 La FED y FAPROUASD rechazaron las medidas y los estudiantes montaron una protesta simbólica en el corazón de  nuestra Alma Mater; mientras fluían denuncias sobre la corruptela del poder universitario en crisis y condenas al cerco asfixiante de un gobierno mafioso.
 Dieciocho días  de campamento -permanente acosado por una pandilla  de “seguridad” hermanada a la policía y la FFAA- transcurrieron sin asomo de violencia estudiantil.
Pero incómoda con el impacto de esa manifestación ordenada,  la cúpula universitaria optó  por una represalia sucia y provocadora: la expulsión de once dirigentes estudiantiles, acompañada de instrucciones soterradas a la “seguridad”  para montar el violento disturbio que le siguió y atribuírselo a los estudiantes.
 Acopio de sprays y gasolina, y uso de armas y piedras para simular  amenazas de muerte al rector y destruir y quemar vehículos de autoridades. Tiros a su cargo para presentarlos al revés. Declaraciones mentirosas y campañas mediáticas para asesinar moralmente  a quienes sencillamente ejercían el derecho a la protesta. Pedido de intervención de tropas policiales, pisoteando el Fuero y escenificando una grotesca represión…formaron parte  de esa perversa conjura, que incluye la acusación del Rector contra el profesor y camarada Monchín Pinedo, presentándolo como autor intelectual de la “guerra” desatada.
 La UASD al revés: vándalos en el poder acusando de vándalos a quienes los denuncian. Pero que sepan que estudiantes expulsados somos todos/as, que Mochín somos todos/as y que las izquierdas revolucionarias y mucha gente buena vamos a derrotar esa infamia.
Artículo publicado originalmente en el periódico El Nacional

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Opinión

Una policía reflejo fiel de la sociedad.

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Por Isaías Ramos

Todos los dominicanos nos hemos hecho expertos en buscar soluciones a las instituciones policiales de una manera simplista sin insertar a los cuerpos policiales en algo más complejo de los cuales ellos son parte. Nuestra Policía Nacional es un reflejo fiel de una sociedad en deterioro, unos gobiernos dirigidos por una clase política sin principios, sin valores y carente de conciencia social y patriótica, y un sistema judicial secuestrado por una élite política corrupta y una seguridad pública que sólo puede llegar hasta donde “¿Usted sabe quién yo soy?”

Los dominicanos sueñan por décadas por tener unos cuerpos policiales temidos por los delincuentes y enemigos de la ley y el orden, pero amados por los ciudadanos trabajadores, amantes de las buenas costumbres y respetuoso de la ley y el orden. Una policía que prevea el delito y vele por la seguridad de sus ciudadanos. Que sea seria, discreta, efectiva, profesional, imparcial y cercana al ciudadano.

En el Frente Cívico y Social estamos convencidos que solo transformando el sistema de gobierno implementado por la clase política que durante décadas viene involucionando y pervirtiendo a la sociedad, liberando la justicia para que actúe bajo el derecho de igualdad ante la ley, podremos implementar un sistema de selección de miembros que nutra los cuerpos castrenses de manera muy selecta y meticulosa. Esto a través de profesionales que puedan detectar cualquier aberración en su perfil psicológico y que de manera rígida solo sean elegidos los que reúnan el perfil psicológico adecuado a la responsabilidad que van a desempeñar, capacitándolos, educándolos. Se requiere proveerles un buen entrenamiento, sueldos adecuados, buen equipamiento, infraestructuras adecuadas, funciones y objetivos claros, con un sistema de gobierno que lo revista de la autoridad que le manda las leyes y la Constitución. La policía nacional debe de ser disciplinada y de buen carácter.  En esas condiciones ya estaremos en busca de la excelencia, el respeto y reconocimiento de la sociedad se hará palpable en esas circunstancias. De ese modo podremos garantizar una policía alejada de todo tipo de corrupción y con la capacidad, efectividad, legitimidad y resultados que todos deseamos.

De contar en el gobierno con una clase política con principios y valores, conciencia social, moral y patriótico, lograremos hacer realidad el poder caminar por nuestras calles sin sobresaltos, disfrutar del orden y la garantía de que la autoridad asignada para cumplir y hacer cumplir la ley está preparada bajo cualquier eventualidad.

RD si puede!

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Opinión

La Declaración  de la  Paz  y Cese de Guerras  y los derechos humanos

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Por Rommel Santos Díaz

Los principios fundamentales de la Declaración de Paz y Cese de Guerras  consisten en en reconocer que todo miembro de la familia humana desfruta de la dignidad humana y de derechos iguales e inalienables, y que estos derechos representan  un principio necesario para la  preservación  de la libertad, la justicia y la paz en todo el mundo.

La Declaración de Paz y Cese de Guerras  reafirma la fe en los derechos humanos, en   la dignidad y el  valor del ser humano, en la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, en la promoción del progreso  social y la mejoría de los estándares de vida para la gente y las futuras generaciones, y la necesidad de facilitar  la coexistencia pacífica entre las religiones, las creencias y las etnias del mundo.

Para el contexto de América Latina y el Caribe es importante destacar que la Declaración de la Paz  y Cese de Guerras  reconoce que el  principio de la igualad de derechos y la libre determinación de las personas constituye una contribución significativa  al derecho internacional  contemporáneo, y  que su aplicación efectiva  en los países de la región es de primordial interes  para Cultura Celestial, Paz Mundial, Restauración de la Luz (HWPL).

En la Declaracion de la Paz y Cese de Guerras  se establece como una cuestión de principio general  que las  condiciones bajo las  que la justicia de operar de prevalecer el respeto  a las obligaciones derivadas del derecho internacional, de conformidad  con  un espíritu común en el  plano religioso a todas las  religiones  y a las  reglas del derecho internacional , incluidos los derechos  fundamentales garantizados; a proceder con la acusación  y la sanción  de actos de violencia graves y sistemáticos

El  objetivo fundamental de Cultura Celestial, Paz Mundial, Restauración de la Luaz (HWPL) es lograr que los Estamos miembros de la Organización de las Naciones Unidas se aboquen a adoptar la Declaración de la  Paz y Cese de Guerras y que la misma sea respetada  por todos los Estados del mundo.

Los Estados en sus relaciones internacionales deben abstenerse de hacer uso de la amenaza  o de la fuerza militar contra la integridad territorial  o la independencia política de cualquier Estado,  o de cualquier otra forma incompatible con los propósitos de la Carta de las Naciones Unidas  o el derecho internacional general.

En la Declaración de la  Paz y Cese de Guerras (DPCW) los Estados deben asegurarse de  que las armas de destrucción masiva, capaces de causar sufrimiento general e innecesarios,  y armas incompatibles con el derecho internacional humanitario, desmanteladas  o  destruidas. En ese orden  todas estas medidas  de destrucción  y  desarmes  deben servir para propósitos beneficiosos para la humanidad.

Otra cuestión de principios de la Declaración de la Paz y Cese  de Guerras (DPCW), consiste en que los Estados  deben tener en cuenta la igualdad  soberana, y procurar consultar a todos los demás Estados sobre la base del respeto reciproco  en relación a temas que le puedan concernir para resolver y evitar  disputas  que puedan surgir  observando los derechos humanos  y la dignidad humana.

Finalmente, la Declaración de la  Paz y Cese de Guerras  es un documento inspirador para los Estados miembros de la Organización de las Naciones Unidas unirse para fortalecer los esfuerzos internacionales para fomentar un dialogo mundial en busca de una cultura de la tolerancia y de paz a todos los niveles, basado en el respeto  a los derechos humanos y la diversidad de creencias  religiosas.

rommelsantosdiaz@gmail.com

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Opinión

Dos mentiras sobre la migración haitiana

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Por Rosario Espinal

El tema de la migración haitiana sube y baja en el discurso político dominicano en función de las situaciones que se presentan en Haití, pero, sobre todo, la necesidad que tenga el gobierno dominicano de resaltarlo con fines políticos. ¿Por qué digo esto?

La situación en Haití es siempre precaria, sea porque gobierna un horrendo dictador o porque el gobierno es débil y es reemplazado por grupos armados. Tiene una población inmensa para su escaso y deteriorado territorio y casi toda la población carece de escolaridad y servicios de salud, dos elementos vitales para de control poblacional y el bienestar social.

Aunque la ocupación de Naciones Unidas no dejó legado positivo en Haití, mientras duró la violencia callejera se apaciguó. Posteriormente, la situación política y socioeconómica ha ido de mal en peor. De ahí que la inmensa mayoría quiere irse, según atestiguan diversas encuestas y los éxodos migratorios.

Cuando Luis Abinader llegó al poder inició un supuesto diálogo con un gobierno haitiano sin legitimidad. Era obvio que no saldría nada positivo. Inmediatamente después inició sus peticiones a la comunidad internacional para que se hiciera cargo de Haití. No le prestaron atención porque nadie quiere hacerse cargo de Haití.

En el proceso, el gobierno dominicano ha montado un espectáculo de deportaciones que busca hacerle creer a los dominicanos que se están tomando medidas para sacar a los haitianos. ¿El propósito? Concitar amplio apoyo político (tal vez el jueguito le salga bien electoralmente).

Ahora las dos mentiras que se escuchan por doquier desde hace tiempo.

Primera: la idea propagada en la República Dominicana de que la comunidad internacional (léase: Estados Unidos, la Unión Europea y Canadá) obliga este país a aceptar los inmigrantes haitianos. ¡Falso!

En la frontera no hay soldados de ninguno de esos países obligando a la República Dominicana a dejar cruzar a los haitianos. Han venido por décadas porque las autoridades dominicanas los han dejan pasar cobrando sobornos y porque muchos empresarios dominicanos, sobre todo en la agricultura y la construcción, los emplean por bajos salarios.

Segunda: la idea también propagada de que los haitianos (sobre todo las haitianas) utilizan los recursos públicos dominicanos para tratarse en hospitales (parir, sobre todo). Ojo: la población haitiana que acude a los hospitales dominicanos es fundamentalmente inmigrante que vive en la República Dominicana. Si los dejan cruzar la frontera y los emplean, ¿dónde van a tratarse si se enferman? ¿dónde van a parir si se embarazan? Son seres humanos, aunque los crean subhumanos. Incluso, si llegan mujeres de Haití a punto de parir (como también propaga), ¿quién las dejó pasar?

Me pregunto: ¿llegará algún día en que la República Dominicana asuma su responsabilidad por el caos migratorio que los gobiernos y los empresarios dominicanos han generado?

Por un siglo han patrocinado la migración haitiana ilegal, explotan a los inmigrantes pagando bajos salarios sin prestaciones, no les dan documentación y cambian las leyes para negarle a sus descendientes nacidos en la República Dominicana la nacionalidad dominicana.

Seamos más serios. Asumir poses antiimperialistas no elimina el racismo y la xenofobia. Si otros países hacen igual o peor, eso no justifica lo que hacemos.

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